Capítulo 27: "¿Qué sucede, Jude?"

-¿Qué haces tan temprano despierta, Lily?- preguntó Lauren saliendo de su habitación todavía tallándose los ojos.

-No tenía sueño.

Permanecía sentada en el pequeño comedor con una taza de café vacía frente a mí. Esa mañana me había despertado antes de que saliera el sol y dándome cuenta de que no podría volver a dormir, decidí que lo mejor sería ponerme de pie y comenzar a prepararme para el trabajo. Los acontecimientos de los días pasados habían logrado mantenerme despierta más tiempo de lo acostumbrado. Este era el primer día que tendría que volver a la oficina después de la fiesta de cumpleaños de Charlus donde Caroline se había presentado armando tal escandalo que todo el despacho terminó por enterarse que yo amante de James y que además este era mi hermanastro, por no mencionar que la Loca había gritado que yo había matado a su bebé. Me aterraba la idea de tener que enfrentar a todas esas personas, no podía creer que tuviera que volver a verle la cara a las secretarias chismosas de mi piso, si se atrevían a decirme algo no sabía cómo podría reaccionar, tal vez les tumbaría los dientes.

-¿No has podido dormir, verdad?

Negué con la cabeza sin levantar la cara. Lauren suspiró y se sentó frente a mí tomando mis manos.

-Sé que no quieres hablar, Lily, pero debes saber que tienes una amiga. Siempre lo he sido, y siempre lo seré- sonrió de medio lado y agregó:- no te debes preocupar, por si te juzgaré. Por supuesto que no lo haré, ni Sirius tampoco. Nadie sabe lo que pasó ese día, ni siquiera James cuando él mismo fue el que te trajo a casa. No puedes quedarte con todo dentro, eres una persona muy fuerte, Lily, lo has demostrado; pero quiero que sepas que no es necesario que siempre lo seas, aquí estaremos personas que te ayudaremos a encontrar nuevamente esa fortaleza.

-Te lo agradezco mucho, Lauren.

Acaricié su mano con el pulgar para después ponerme de pie, y tomar mi bolso. Tenía por lo menos un cuarto de hora que estaba lista, me había vestido formalmente para la junta que se presentaría ese día con los socios de la empresa Potter, había desayunado y ya no tenía nada más que hacer, así que lo mejor sería irme de una vez aunque fuera muy temprano; de todos modos, me apetecía caminar un poco para calmarme antes de llegar a la oficina donde tendría que ver todos aquellos ojos juzgándome.

Me despedí con la cabeza y salí del departamento dejando a Lauren un poco preocupada. Bajé los cinco pisos que me separaban del suelo y con toda la tranquilidad del mundo caminé hacia la estación de tren, recordando las palabras de Lauren. Por supuesto ella no se refería a la fiesta porque todos habían estado ahí y eso ya no era un secreto, ella se refería al día siguiente cuando me había encontrado con Jude, por supuesto ese día fue de locos.

La noche que había dormido en casa de mis padres con James realmente no había salido muy bien. Mi hermanastro dormía a pierna suelta a mi lado mientras que yo me encontraba hecha bolita en un rincón lo suficientemente lejos para que ninguna extremidad de su cuerpo me tocara cuando se movía, sin bien James tenía el sueño muy ligero también era un remolino, temía que aventara un brazo y me fuera a golpear; así que cerca del amanecer me había dado por vencida y me había levantado de la cama. En realidad no tenía sueño, estaba muy cansada pero después de la noche anterior ¿quién podría conciliar el sueño? Por supuesto que yo no, así que dejé de luchar contra mi cabeza y mejor decidí irme a recostar en el sillón donde tal vez podría dormir un par de horas antes de que alguien se levantara.

Mis planes no fueron frustrados hasta la mañana en que la voz de Charlus me despertó:

-¿Querida, que haces aquí?- me preguntó haciéndome despertar al instante.

Escuché voces alrededor, me di cuenta que Helen y Mike ya estaban despiertos y se encontraban en la cocina.

-No quería dormir con James.

-Duerme en la habitación de Mike, anda- me dijo ayudándome a incorporarme.

Después de esa siesta fue cuando más cansada me sentí. Una punzada en mi cabeza me atacaba y no me importó nada, sólo quería acostarme en un lugar cómodo donde pudiera dormir varias horas.

La cama de Mike era tan cómoda como la recordaba, al ser mi antigua habitación no me costó nada volver a conciliar el sueño, así que lo que restó de la mañana dormí plácidamente e incluso parte de la tarde. Al levantarme me di cuenta de la mirada extraña de mi madre, me miraba recelosa desde el cuarto de lavandería mientras yo me preparaba algo de comer pero no me fue difícil ignorarla pues era algo que había ensayado desde que decidí irme de casa.

Cerca de las siete de la tarde me di cuenta de que era el momento de irme, ya no tenía nada que hacer y lo único que deseaba era darme una ducha y ponerme ropa cómoda. Así que me armé de valor para dirigirme a la habitación de James que anteriormente había sido mía, lo cual lo volvía un completo caos pues al haber vivido varios meses ahí no le vi la necesidad de tocar pero me había equivocado sabiendo que mi hermanastro era quién se encontraba ahí. James iba saliendo de la ducha y se encontraba solamente con una toalla amarrada alrededor de la cintura.

-Lo siento- dije y comencé a cerrar la puerta.

-No te preocupes, pasa- contestó antes de que terminara de cerrar la puerta.

-Solamente quería pasar por mi ropa- murmuré mirando al suelo, de verdad no quería levantar la vista y encontrarme con su cabello húmedo pegado a al frente y su pecho desnudo, no, no era algo que deseara realmente.

-Es toda tuya.

Me encaminé al closet donde había colgado mi ropa en un gancho evitando que se arrugara, ya había tomado todas mis pertenencias cuando me giré, me di cuenta de que James se había deshecho de la toalla.

-¡James!- exclamé y me di la vuelta rápidamente.

-¡Por favor! No es como si nunca me hubieras visto.

-No me moveré de aquí hasta que te pongas algo encima- le advertí tratando de borrar la imagen de mi cabeza, pero fue imposible, ¡malditas hormonas del embarazo!

Lo escuché gruñir y cuando me giré ya se había puesto el pantalón pero aunque seguía con el pecho desnudo ya me encontraba más conforme. Comencé a andar hacia la puerta pero su mano me detuvo antes de que lograra abrir la puerta. Sus ojos me miraban con ternura y una pequeña sonrisa se había formado en sus labios, su cara estaba tan cerca de la mía que incluso temí perder la conciencia.

-No te vayas, esta es tu habitación y yo soy el que se tiene que ir a cambiar a otro lado- susurró.

Me sentía tan cómoda con su cálida mirada que lo extrañé cuando se apartó de mí para tomar sus cosas que estaban sobre la cama. Después de que James salió de la habitación me pude cambiar tranquilamente antes de decidir en qué momento llamaría a Jude. Tomé todo el valor que necesitaba, hice respiraciones para después tomar el teléfono móvil y llamarlo. Pensé que tal vez estaría apagado, pero cuando comenzó a sonar recé porque tomara la llamada. Cuando escuché su dulce voz incluso me sentí nerviosa, no sabía ni que decir.

-H-hola, Jude- lo saludé con voz temblorosa.

-Hola- contestó cortante.

-¿Qué tal estás?

-¿Qué quieres, Lilianne?- cortó inmediatamente. Este chico iba al grano.

-Me gustaría platicar contigo, ¿quisieras venir por mí a casa de mis padres?- pregunté temiendo que me fuera a decir que no.

-Tienes razón, tenemos mucho de qué hablar y más vale que sea personalmente. Iré por ti a casa de tus padres, no quiero esperarte- dijo e inmediatamente después cortó la llamada.

Definitivamente Jude estaba enojado, molesto, furioso. Y yo tenía tantas cosas que decirle, sobre todo contarle los últimos acontecimientos que se habían presentado esa noche y al mismo tiempo poner las cartas sobre la mesa. Necesitaba saber si él se quedaría o se iría de mi lado para yo poder tomar una decisión al respecto, mi decisión hasta el momento era no regresar con James aunque fuera el padre de mi hijo, y necesitaba saber si Jude permanecería a mi lado o estaría sola.

Me vestí rápidamente pero traté de mejorar un poco mi aspecto yendo a la habitación de mi madre para tomar un poco de maquillaje y un peine. Todo iba mejor cuando escuché el sonido de un claxon. ¿Ese era Jude? ¿Habría llegado tan pronto? Me incorporé rápidamente y corriendo fui a mi habitación por mi abrigo y zapatos. Grité a Charlus que ya me iba cuando bajaba las escaleras. Creí que Jude me iba a matar cuando me percaté de que sobre la acera se encontraba James y para mi sorpresa Jude se había bajado del auto. Me asusté tanto que casi me caigo en los escaloncitos de la entrada pero aun así llegué rápidamente poniéndome entre los dos, que se miraban directamente a los ojos y con las manos en puño.

-¿Este debe ser tu noviecito, verdad?- dijo James con un tono rudo, dirigiéndose a mí obviamente pero sin mirarme a los ojos, sino que estaban clavados en Jude que era unos centímetros más alto.

-Jude, vámonos, por favor- le dije empujándolo con mi pequeña mano en su pecho, sin embargo, este me ignoró. No se movió ni un centímetro y embozó una sonrisa al responder:

-Por supuesto, yo soy su novio, ¿y quién eres tú?

-El padre de su hijo- sonrió también James y esta vez abrazándome por los hombros y colocando una mano en mi barriga.

Los ojos de Jude chispearon de la rabia, dio un paso al frente con las manos en puño pero yo reaccioné más rápido y me solté del abrazo de James.

-No vuelvas a tocarme- le advertí, y su cara fue un poema.

-Ya la escuchaste, imbécil, no vuelvas a tocarla- amenazó Jude dando un paso más al frente, pero James seguía sin moverse.

-¿Y quién rayos eres tú para decirme lo que tengo que hacer? Aquí el que tiene más privilegios soy yo, Lily tiene a mi hijo y me eligió a mí antes que a ti hace tiempo y lo sabes, ella me ama a mí y no lo dejará de hacer aunque un imbécil como tú la trate de convencer de lo contrario- refutó esta vez mi hermanastro dando un paso más al frente, cada vez extinguiendo más el espacio entre ambos.

Todo sucedió en solamente unos segundos, Jude no pudo soportar las palabras de mi hermanastro y le respondió con un fuerte empujón en el pecho, el mismo que él después respondió con uno similar que desbalanceó e hizo enfurecer a Jude que le plató un fuerte puñetazo en la mandíbula lanzando su cabeza para atrás, James ni siquiera pudo reaccionar al golpe un segundo después estaba en el suelo recibiendo una paliza. Jude era tan grande y musculoso que mi hermanastro no podía hacer mucho, le regresaba unos cuantos golpes pero estos no parecían surgir efecto en la masa de músculos de Jude. Cuando vi salir sangre de la nariz de James fue cuando realmente me asusté, sentí todo mi cuerpo temblar por el miedo y mi primera reacción fue comenzar a gritar.

-¡No! ¡No! ¡Jude, no! ¡Déjalo! ¡Por favor, no!- le decía tomándolo de un brazo para alejarlo, pero este se soltaba y le plantaba un nuevo golpe a James- No, Jude, no, lo vas a matar- le dije lo último en llanto.

De un momento a otro, alguien había golpeado a Jude haciéndolo quitarse de encima de James. Mi hermanastro rápidamente se quitó del alcance de Jude y fue cuando me di cuenta quién lo había golpeado, se trataba de Sirius que había dejado la camioneta mal estacionada y se había bajado deprisa para ayudar a James.

Jude se había quedado un poco aturdido por el golpe, situación que yo aproveché para correr a James que se había puesto en cuatro tratando de liberar su nariz de la sangre, Sirius estaba a su lado tratando de ayudarlo a levantarse.

-¿Estás bien?- le pregunté suavemente con lagrimas en los ojos.

Me volteó a ver y en sus labios se embozó una hermosa sonrisa.

-Estoy bien.

Asentí con la cabeza sin saber muy bien lo que hacía, para después girarme a Jude que ya se estaba poniendo de pie. Me tomó de un brazo para guiarme al asiento del copiloto, cerró la puerta con fuerza para darse la vuelta y subirse a mi lado. Puso el motor en marcha y alcancé a ver a James en el espejo retrovisor siendo ayudado por Sirius.

El camino a su departamento fue en silencio. Trataba de no voltear a verlo pero cada vez se me hacía más imposible ignorar la hinchazón de color purpura que se había formado en el pomulo derecho justo el lugar donde Sirius lo había golpeado. Sus ojos parecían a punto de explotar y tenía los labios fruncidos en una mueca furiosa. Yo no sabía ni que decir de los últimos acontecimientos y Jude parecía no querer hablar del tema hasta que hubiéramos llegado.

Cuando llegamos al departamento de Jude aún permanecíamos en silencio, abrió la puerta y pasé antes que dijera nada, dejé mi bolso en uno de los sillones y me dirigí a su habitación en busca de algo que ponerme. Su closet no me resultaba un lugar desconocido, de hecho estaba bastante familiarizada con el lugar, tanto que había unas cuantas prendas mías colgadas que había dejado ahí en alguna de las ocasiones en las que había dormido en su cama. Saqué unos jeans básicos junto con una blusa de algodón blanca, incluso había un par de tenis deportivos que me venían de perlas después de haber andado con tacones altos. La habitación permanecía a oscuras así que no me molesté en tratar de buscar un poco de privacidad, además conociendo a Jude lo imaginé sentado en la sala esperando a que saliera.

Me deshice del vestido y aproveché para quitarme el sostén que ya me estaba matando, tenía los pechos tan hinchados que me dolían con el simple contacto de un sujetar. Me puse la blusa pensando que no sería necesario para después deslizarme por los jeans. Me coloqué frente al espejo evaluando mi apariencia y entonces miré la gargantilla que James me había regalado, aún permanecía colgada de mi cuello y suspiré admirando lo hermoso de su extensión.

Un sonido me hizo sobresaltarme, y darme la vuelta para saber que pasaba. Cuando salí de la habitación me percaté que Jude estaba detrás de la cocina lavando loza sucia, me pareció muy inapropiado pero cuando me di cuenta de con la fuerza con que tallaba la comida pegada y la manera de aventar las cosas que solamente estaba tratando de desquitar su enojo.

-¿Qué sucede?- pregunté sentándome en el desayunador frente a él.

Le miré el rostro contorsionado por la furia. Aventó el vaso que estaba en sus manos para apoyarse y comenzar a dar respiraciones profundas.

-¿Qué sucede?- repetí comenzando a asustarme.

No dijo nada, lo único que hizo fue colocarse en el espacio entre mis piernas y tomándome el rostro plantarme un beso en los labios. Nunca nadie me había besado así, con tanta furia y con tanta pasión a la vez, sus labios me quemaban mientras su lengua trataba de separar mis labios. Sin planearlo, sus besos me habían llevado al lugar donde él me quería, me había dejado embriagar por la pasión del momento, que en sólo unos segundos me encontraba colgada de su cuello respondiendo al beso con la misma intensidad.

Me tomó de las nalgas y manteniéndome en el aire con sus labios pegados a los míos comenzó a dirigirse al lugar donde yo había salido con anterioridad: su habitación. Estaba todo tan oscuro que cuando me dejó caer suavemente en la cama se había inclinado a prender la lámpara de noche brindándole una tenue luz a la habitación dándole un cálido y romántico ambiente. De pie, frente a mí, se quitó la playera dejando al descubierto aquella gran maza de musculos que yo sólo había visto en un par de veces. Era mejor de lo que recordaba, su piel bronceada brillaba con la luz de la lámpara y su rostro de iluminó con una sonrisa al darse cuenta de mi expresión. Se recostó sobre un costado a mi lado permitiéndole aún besar mis labios y tocarme con la mano con la que no detenía su cabeza.

Su boca ahora era mucho más caliente que hacía unos momentos, y aumentaba aún más cuando comenzaba a deslizar la mano dibujando mi silueta. Bajó los besos a mi cuello y no me esmeré por disimular lo mucho que había aumentado la intensidad de mi respiración. Deslizó su mano por debajo de mi blusa tocando mi piel por primera vez provocándome un escalofrío, recorrió mi pequeño redondeado abdomen con la yema de los dedos para después comenzar a subir las caricias lentamente. Contuvo la respiración cuando llegó a mis pechos y después soltó un suspiró cuando lo tomó por totalidad.

Cambió de posición colocándose encima de mi esmerándose en apretar su erección contra mi muslo, yo ni me quejé, ni cuando sacó mi blusa ni tampoco cuando deslizó mis jeans por mis piernas. Me encontraba casi desnuda debajo de él, sólo con las bragas haciendo su labor y Jude recorriendo mi cuerpo entero en caricias y besos, sus manos recorriendo la extensión de mis piernas mientras su lengua acariciaba mis pezones. Dios, lo hacía realmente bien y yo me encontraba parada en una nube que ni cuenta me di en el momento en que mis bragas cayeron en algún lugar de la habitación. Una de sus manos comenzó a tocar los pliegues entre mis piernas y un escalofrío me recorrió cuando sentí uno de esos dedos en mi interior.

-Eres tan suave- me dijo con voz ronca, y yo humedecí mis labios con los ojos fuertemente cerrados concentrándome en la sensación.- Quiero besarte toda.

Asentí con la cabeza, soltándome pequeños gemidos. Mi cuerpo estaba envuelto en pequeñas perlas de sudor y sentía una fuerte presión en mi interior queriendo explotar cada vez que ese dedo hacía un movimiento.

-Córrete, córrete para mí- gruñó.

-No, no, no- me negué retorciéndome bajo su cuerpo- hazme tuya, hazme tuya, por favor.

-Eso quería escucharte decir- sonrió- dilo, dilo más fuerte.

-Hazme tuya, James, por favor, hazme tuya.

De pronto, esa mano que estaba apunto de hazme llegar al climax se detuvo. Entonces lo supe, supe que la había cagado. Abrí los ojos y Jude estaba frente a mí sin poder creer mis palabras.

-Jude…

-¡Cállate!- gritó poniéndose de pie y se alejó de la cama dándome la espalda.

-Jude, no- negué imitandolo y siguiéndolo hasta la sala.

-¿No qué? ¿Qué tienes que decir?- gritó dándose la vuelta con la cara roja de la rabía- ¿Qué prefiere a ese infeliz por encima de mí? ¿Qué lo amas a él? ¿Qué no hubieras llegado hasta donde estábamos sino hubiera imaginado que era él el que estaba en mi lugar? No, Lily, no, yo no puedo seguir así.

-Fue un accidente, yo no imaginaba a nadie en tu lugar. No sé que paso, Jude, lo siento.

-No me mientas más, ya estoy harto. Yo no puedo seguir así, me lastimas, Lily, me lastimas demasiado.

Se dejó caer en uno de los sillones poniendo su cara entre sus manos, y yo no sabía ni que hacer, ni que decir, la había cagado, definitivamente jamás la había cagado tanto en mi vida. ¿Por qué rayos deje que todo esto pasara? ¿Por qué me permití llegar hasta esa situación con Jude? "¡Porque te gusta!" gritó mi cabeza y me descubrí observando su musculosa espalda.

-Lo siento, Jude, mi vida es muy complicada ahora. Anoche pasaron cosas que ni te imaginas…

-No sigas, no me digas más. No quiero saber lo que sea que haya pasado con él.- interrumpió mirándome a los ojos- lo único que quiero saber es lo que pasará conmigo.

-¿Lo que pasará contigo?

-Sí. Ya sé que no serás mi novia porque estas esperando un hijo de Potter y no quieres estar ligada a alguien porque sabes volverás con él en un futuro, él sólo tiene que ganarse tu perdón para que vayas derechito a sus brazos. Así que, podemos ser amantes, ya que no acostumbras acostarte con tus parejas tal vez lo hagas si yo no lo soy- dijo mirando nuevamente mi cuerpo desnudo.

-¿Qué? ¿De que estás hablando?- grité porque me asustó la manera en la que se acercaba a mí, mirando mis ojos mientras se desabrochaba el pantalón- No, por favor, aléjate de mí- dije cuando me había acorralado contra la pared.

-Lo disfrutaras como nunca, créeme- dijo seductoramente con esa sexy voz suya.

Gruesas lágrimas comenzaron a caer por mis ojos, sin poder creer lo que me estaba pasando. La mirada de Jude se veía tan real y sus palabras con tanta decisión que ya podía adivinar lo que pasaría después.

-Vamos, Lily, ya estás acostumbrada a acostarte con quien sea, después de haberlo hecho tantas veces con tus hermanastro, no creo que sea un gran esfuerzo hacerlo conmigo y menos después de ver hasta donde llegamos.

-No.. yo no…

Jude suspiró bajando la cabeza y su expresión cambio por completo.

-Vete de aquí, por favor- dijo con voz suave y sin esperar a que lo dijera otra vez, corrí a la habitación a ponerme nuevamente la ropa.

Cuando regresé a la sala con mi vestido de noche en el hombro y las zapatillas en la mano, me di cuenta que Jude estaba en el sillón mirando a la pared, cuando me acerqué a recoger mi bolso noté que su cara estaba roja y sus mejillas húmedas. Abrí la boca para decir algo, pero no tenía nada que decir, en verdad que no, así que sólo cerré la boca y dejé el departamento.

Ya era tarde, así que a la única persona que se me ocurrió llamar fue a mi hermanastro, sabiendo que él iría por mí sin chistar, y no me equivoqué pues sólo unos minutos después la camioneta se estacionó frente al edificio. Aún estaba llorando, y aunque James me miró preocupado no me preguntó qué había pasado, hecho que agradecí ya que no le diría ni una palabra aunque insistiera. Me llevó al departamento de Lauren y Sirius, y cuando estacionó la camioneta, esperé a que dijera algo pero lo único que hizo fue darme un beso en la frente y con eso fue suficiente para que me derrumbara y me dejara envolver por sus brazos, sus cálidos brazos que me resultaban tan reconfortantes. Aquel aroma de su piel limpia y que tenía mucho sin oler pues teníamos meses sin tanta cercanía, me hacía sentir cómoda y entonces comprendí que las palabras que me había dicho Jude eran tan ciertas en lo que respecta a James, definitivamente el amor que le había tenido no se había acabado aún, permanecía tan latente y tan real como lo había sido meses atrás. Lo había negado pero en mi inconsciente siempre lo había sabido.

Recordando aquello último me bajé del tren dirigiéndome a la oficina, de algo estaba segura, que aunque amaba a James aún no podía perdonar que me hubiera hecho aquello y la más grande razón, aún no podía confiar en él.


¡Hola, chicas!

Siento la demora, me he estado leyendo los comentarios y los votos a favor de James y Jude y no me lo van a creer, pero es un empate. Por lo menos desde la última vez que los conté. Este cap me llevó bastante esfuerzo porque como hay dos que tres cosas que se tienen que contar antes de que el fic termine, no sabía por cual empezar, así que me decidí por esta parte. Creo que el fic se ha extendido un poco más de lo previsto, pero como lo habrán notado le quedan pocos capítulos, no me pregunten cuantos pues aún los estoy escribiendo y no quiero esmerarme en cumplir el numero que les diga, sino que quiero que salga solo y fluido.

Con respecto a la nota que les dejé anteriormente, siento haber molestado a algunas personas y sólo fue un idea, pero como en vista que no recibió el apoyo que esperaba como mínimo 20 personas, no se llevará a cabo. Lo siento. En todo caso, las personas que me envíaron mensajes ya tienen mi facebook personal para cualquier cosa que me quieran decir, platicar, conocernos, lo que gusten. Agregaré a las personas que me lo pidieron. Y por favor, dejen comentarios al respecto del rumbo que ha tomado la historia es muy importante para mí saberlo.

Nos leemos en la próxima.