Capítulo 28: Enigma
Aún con paso débil caminé hacia la oficina después de haberme bajado del tren, había tan pocas personas en las calles y yo iba tan metida en mis pensamientos que me podía haber cruzado con la Reina Isabel y no lo habría notado. Una opresión en mi estómago me confirmaba que no estaba lista para lo que iba a enfrentar, tal vez debí haber llamado y reportarme como enferma, pero no podía hacerlo; ese día se reanudaría el consejo, era el día menos apropiado para faltar. Además, Charlus me había dicho que haría un comunicado importante en la junta por lo que quería que yo estuviera presente, no sabía de que se trataba pero me imagino que tenía algo que ver con la familia, pero en fin… realmente, era lo último que me preocupaba.
Cuando entré al edificio me alegré de haber logrado lo que pretendía: llegar demasiado temprano como para que no hubiera ni un alma y no tener que enfrentarme con todo el personal al mismo tiempo. No sabía que tan efectivo resultaría, pero una cosa si era segura, lograba calmar mi ansiedad y de cierta forma me hacía sentir menos como la víctima. Dejé mi chaqueta en el respaldo de mi silla y entonces comencé a prepararme mentalmente para enfrentar a la primera persona que cruzaría esa puerta —o el ascensor—, masajee mi sien con las yemas de los dedos y traté de hacer respiraciones de relajación, pero de repente un golpe llamó mi atención.
Abrí un ojo preguntándome que pasaba, entonces me di cuenta que aquel sonido era demasiado cerca de mí, solamente a unos cuantos metros y justo pasaba dentro de la oficina del señor Crouch. Se escuchaban voces también, y no entiendo cómo antes no me había dado cuenta, tal vez es porque de repente comenzaron a gritar y fue entonces cuando identifiqué la voz de Caroline evitando que lograra cerrar mi boca. Dios mío, igual que aquella ocasión en la que los había encontrado besándose, aquella vez que difícilmente recordaba pues había sido varios meses atrás y en ese momento no me importaba en lo más mínimo.
Me senté en la silla de Amelia que era la más cercana a la puerta de Crouch, y desde esa distancia pude distinguir exactamente cada palabra que decían:
—…¿Qué vas a hacer ahora que tu plan fracasó?—decía Crouch con la voz en grito— no necesito ser un genio para darme cuenta que James Potter no volverá a estar contigo.
—Por supuesto que lo hagá— respondió la voz melosa de Caroline— James solamente necesita una razón más paga desconfiar de ella, y cuando eso suceda yo estagé paga pegdonar todo lo que me ha hecho sufrir. Además creo que dejé muy claro que ella mató a mi hijo, y en cualquier momento puedo deshacegme de ella si las cosas se complican, hay suficientes testigos que lo configmagían. Empezando por la misma Helen Potter.
—No, no, no. Eres una ridícula. ¡Piensa, por el amor de Dios! Es su hija, Caroline. Tienes que entender que no tienes nada. Nada. Y las cosas cada vez se complican más, hoy es la junta del consejo y seguramente anunciarán quién se quedará con el puesto administrativo del Despacho. Espero que James solamente abandone el puesto, sería como nuestro regalo de Navidad.
—¿Paga qué quegemos que James abandone el puesto?— preguntó Caroline tontamente, Crouch dio un golpe en el escritorio y entonces noté que ese era el sonido que me había sobresaltado.
—Lo que tienes de hermosa, lo tienes de tonta, querida. Porque un novato no se dará cuenta de la transacción que haremos, solamente el mismo James que conoce de pe a pa la empresa lo notaría en unas horas. Necesitamos tiempo, días, semanas de ventaja antes de desaparecer.
—Entonces, ¿cuál es el plan?— susurró Caroline con un ronroneo al final, supe que quizá estaría sentada en el escritorio jalando seductoramente la corbata de Crouch.
—Seguiremos fingiendo que yo quiero lo mejor para la empresa y tú te encargarás de algún modo de mantener lo suficiente ocupadito a James para que no meta las narices en nuestros asuntos.
—Me estoy impacientando, dijiste que nos igíamos de aquí antes de que naciega nuestro hijo. Sin embargo, lo pegdí y cada vez me da más la impresión de que no segá lo único que pegdegé.
-Tranquila, hermosa- escuché que le plantaba un beso y sentí repulsión-. Estoy seguro que el puesto se lo darán a Lily Evans y con eso termina la parte más difícil que te ha tocado, ahora que todos saben que pertenece a la familia Potter no creo que haya un motivo más para que rechace el puesto.
-Espego que no la vayas a cagar antes de tiempo con la señogita Lily Evans…
Escuché que alguien entraba por el ascensor y a trompicones me deslicé lo más rápido que pude hacia mi escritorio, estuve a punto de caer al tropezarme con el cable del computador pero logré detenerme poniendo las manos en el escritorio. Lo que no evité fue ponerme totalmente roja cuando descubrí los castaños ojos de James mirándome con una expresión entre divertida y confundida. Llevaba el portafolio en la mano y se acercó con una sonrisa en el rostro.
-¿Qué haces, pequeña traviesa?- me dijo con voz divertida y un pequeño brillo en la mirada.
-N-nada- tartamude pues recordar los acontecimientos de la noche pasada me hicieron sentir un escalofrío en todo mi cuerpo al nuevamente haber admitido mi amor por él.
-Ten cuidado, no queremos accidentes aquí- dijo extendiendo la mano para que yo me incorporara.
-No te preocupes por mí, estoy bien.
Ignoré su mano y por mi misma me acomodé en la silla, fingiendo que tenía algo que hacer comencé a abrir los cajones, casi gritándole con indirectas que se largara.
-No puedes pedirme eso. Siempre me preocupo por ti.
Pasó su mano por un mechón de mi cabello acariciándolo, y sentí un nuevo escalofrío. Sus ojos no me dejaban de admirar y yo cada vez trataba más de no ponerme nerviosa. Tragué saliva y señalé la puerta de su oficina:
-¿No tienes algo que hacer?
-En realidad no, no hasta que inicie la junta.
-Pues la verdad yo sí tengo bastante trabajo, así que si no te molesta…
Sonrió aún más, divertido por mi reacción, así que tomó nuevamente su portafolio que había descansado sobre mi escritorio hasta entonces. Dio unos cuantos pasos alejándose de mí pero a medio camino y cuando yo ya estaba por saltar de nuevo al escritorio de Amelia para escuchar un poco más de la conversación, James se dio la vuelta.
-Ahora que lo recuerdo, tengo unas cosas que decirte de la junta. No me gustaría que te tomara desprevenida, leí que no son buenas las sorpresas en el embarazo.
-No soy más tu secretaria, lo que sea puede esperar a Thanya o Georgie.
-No tiene nada que ver con eso.
A mis oídos llegó nuevamente la voz de Crouch diciendo que me nombrarían Jefa Administrativa del despacho, así que molesta por no haber podido haber escuchado más de la conversación de Caroline y Crouch, me puse de pie y seguí a James hasta su oficina. Entre con la frente en alto y tratando de ignorar que estaba parado a un lado de la puerta para cerrarla solamente yo entrada. Me senté en una de las sillas enfrente del escritorio y esperé a que James se sentara frente a mí, pero en lugar de hacerlo detrás del escritorio lo hizo sobre él, muy cerca de mí y observándome de pies a cabeza.
Sentía que el corazón se me iba a desbocar pues estar sola con James, en aquel lugar donde la testosterona andaba en el ambiente, y sintiendo aquellas cosquillas por todo mi cuerpo, solo podían significar que si se acercaba un centímetro más a mí podría saltar sobre él y llenar mis fosas nasales de su aroma. ¡Estúpidas hormonas del embarazo!
-Y… ¿Qué me ibas a decir?
James salió de su transe en el que se encontraba estudiando mi cuerpo que trataba de ocultar bajo la ropa de invierno.
-Ah… sí. Bueno, Papá y yo estuvimos discutiendo ayer sobre lo último que había pasado la junta del consejo anterior, como recordarás habíamos llegado a la conclusión de que ambos estábamos de acuerdo en que tú tomarías el puesto administrativo del despacho. Si mal no recuerdo, lo rechazaste porque no querías que nadie supiera que eras parte de la familia Potter, eso mismo le comuniqué a Papá y aunque durante estos meses tratamos de encontrar a una persona que llenara el puesto, no hubo ninguna. Habíamos tomado la decisión de que las cosas tendrían que seguir como hasta entonces habían estado y yo conservando ese puesto, sin embargo, después de lo que pasó en el cumpleaños de Papá y que entonces todos se enteraron que eres hijastra del él, no le vemos mayor problema con que tú tomaras ese puesto.
Lo que me temía, sabía que la conversación tocaría ese punto. En aquel momento lo había rechazado por varias razones, entre ellas y la principal la que James había mencionado, sin embargo, y tenía que admitir que aunque no estaba muy contenta pues Crouch era justo lo que quería. No podía negarme, definitivamente no, yo misma quería ese puesto y por otro lado, no había manera de descubrir lo que Crouch tramaba si no llevaba a cabo justo eso, así que sin poder esconder una sonrisa tuve que aceptar.
James también parecía contento, como si no se hubiera esperado esa reacción de mí, y la verdad es que ni siquiera yo misma la esperaba, pero no pude disimular mi emoción pues las cosas poco a poco parecía que se estaban acomodando.
-Me da mucho gusto que hayas recapacitado, Lily- susurró acercándose a mí.
Tal vez fue la emoción del momento, pero no me importó que se acercara a mí pues me pareció una reacción muy natural y algo que estaba esperando. Lo que si me sorprendió fue cuando sentí sus húmedos labios sobre los míos, sólo estaba inclinado hacia mí aún sentado sobre su escritorio. No sé de donde salió todo eso, pero sin previo aviso mi cuerpo reaccionó por cuenta propia, me puse de pie de un salto y tomando la nuca de James profundice el beso. Sentí los labios de James estirarse en una sonrisa pero no me importó, porque dentro de mí quería hacer eso desde mucho tiempo atrás y esos labios eran justo como los recordaba, suaves y rellenitos, como estar besando una nube, con un aliento dulce y lengua cálida que acariciaba la mía sin pudor alguno. Sus manos me sujetaron por la cintura uniendo también nuestros cuerpos y me importó un comino, estaba disfrutando tanto su cercanía que no me importó cuando se puso de pie para restregar su erección en mi cadera. Estaba vez fui yo la que sonreí porque solamente unos segundos después nuestras manos con desesperación buscaban desnudarnos, mis manos temblaban buscando botón a botón de su camisa para poder exponer un poco de su deliciosa piel pero él era más rápido, con unos pocos movimientos me subió al escritorio y escuché caer unas cuantas cosas que a ninguno de los dos nos importó. Subió mi falda hasta la cadera y sin mucho esfuerzo mis braguitas terminaron en algún lugar del escritorio. Pasó sus dedos por la nueva parte de mi cuerpo expuesta y sin dejar de besarme, con su única mano libre comenzó a abrirse el pantalón. Era realmente eficiente, porque con su mano derecha me daba un placer infinito mientras que con la otra desabrochaba esos molestos botones de los pantalones de vestir.
¡TOC TOC!
Ambos nos sobresaltamos al escuchar que alguien tocaba la puerta, nos separamos rápidamente con el corazón en la garganta.
-¿Si?- respondió James con voz grave.
-Señor Potter, la junta comienza solo en cinco minutos, los socios ya se encuentran reunidos en la sala de juntas.- dijo la voz de Georgie del otro lado de la puerta.
-Ahora voy.
Nos pareció escuchar alejarse a Georgie y ambos respiramos con normalidad.
-Casi me da un infarto- susurró mi hermanastro con la mano en el pecho- la puerta no tenía seguro, cualquiera hubiera podido entrar. ¿Qué voy a hacer ahora con esto? No puedo pasearme así por toda la oficina.
Me escandalicé por la información, pero ver la cara de James y la pinta que tenía con los pantalones por fin abiertos y la cara cubierta de sudor me parecieron graciosos, así que no pude evitar comenzar a reírme como loca.
-No le veo lo gracioso- se quejó comenzando a abrocharse la camisa.
Sin embargo, yo me reía a mandíbula batiente mientras me ponía otra vez las bragas y me acomodaba correctamente la ropa. Todavía reía cuando salí de la oficina, la última experiencia sin lugar a dudas me había puesto de buen humor, me importó un pepino que las secretarías se me hubieran quedado viendo cuando salí de la oficina de James y a decir verdad, en una cosa él tenía razón, después de ser jefa nadie se atrevería a decirme nada.
Recogí las cosas que necesitaba de mi escritorio para dirigirme a la junta y pasé por un lado de Amelia que me miraba con la boca abierta sin poder creer que hubiera salido de la oficina de James a estas horas de la mañana y que sólo unos segundos después él haya hecho lo mismo ignorando olímpicamente a todo el que se le cruzaba en el camino.
Al ser la segunda secretaría estaba encargada de llevar el café y ese tipo de cosas a los socios por lo que tuve que hacer una parada en el cuartito donde estaba la cafetera para que a mi regreso ya estuviera el agua hirviendo. En el camino me encontré con Thanya y a ella no fui capaz de ignorarla como lo había hecho con el resto de las chismosas secretarias.
-Hola, Lily- me saludó y noté algo diferente en su expresión. Le regresé el saludo y entregué los papeles que necesitaba Crouch, así como unas carpetas y demás. Amelia ya estaba sentada en su silla detrás de él y noté como no podía apartar su mirada de mí con algo de recelo. Lo sabía, ella siempre había querido tener una aventura con mi hermanastro y dadas las circunstancias, además de su hueca cabeza seguramente me estaría a mí culpando de nunca haber podido llevar a cabo su cometido.
Traté de ignorarla y preguntando a todos que querían de tomar, me dirigí nuevamente a la habitación de snack, ahí estaba todavía Thanya sirviendo los cafés y me decidí a ayudarla. Ella me miró de arriba a abajo sin disimular y fue entonces cuando no pude aguantar más a encararla.
-¿Qué ocurre?
-Amm… nada. Te observo, es todo.
-Si tienes algo que decir, dilo ahora- gruñí comenzando a molestarme la situación.
-Cálmate- exclamó levantando las manos en son de paz- estoy tratando de acostumbrarme a verte con otros ojos. -¿Otros ojos? ¿Y por qué rayos tendría que verme así? ¿Tanto cambia las cosas? Notó mi cara de molestia para responder:- Tienes que admitir que no es cualquier cosa. Un día de estoy diciendo que no te desanimes porque James se va a fijar en ti y al siguiente me entero que tienen una relación desde hace mucho, y que además pertenecen a la misma familia. Perdóname si te miro diferente, pero las cosas definitivamente han cambiado.- Decía sirviendo los cafés- yo no te juzgo como lo hacen los demás, pero tendrías que saber que no es fácil acostumbrarse a que todo este tiempo estuviste tratando a una Potter.
-No soy una Potter- reclamé- soy Evans, mi apellido es Evans. Charlus solamente es mi padrastro.
-Esa es otra manera de decirlo- sonrió alzando la bandeja de tazas de café rebosando.
Continué pensando en la última frase unos cuantos minutos más tratando de encontrarle algún significado. Thanya siempre me había ayudado en el pasado, no sabía de qué manera las cosas podrían haber cambiado tanto como ella dice, bueno sí, mentí, mentí mucho y probablemente ella pensó que era mi amiga y que por la tanto yo tendría que hablarle con la verdad; pero por otro lado, de antemano debería saber que ella siendo parte del despacho es obvio que yo no le dijera nada. Si no me importara que la verdad se supiera, probablemente la habrían sabido desde mucho tiempo atrás.
Entré a la sala de junta con el resto de los cafés y me incliné a entregarle uno al señor Crouch junto con unas galletitas, por primera vez no dijo gracias y no me observó de pies a cabeza como suele hacerlo. Parecía muy pensativo y sus ojos no se apartaban de la proyección que se presentaba en la pared blanca, me giré a darle el café a James y dejarle unos cuantos sobresitos de azúcar pero cuando me quise levantar él me tomó por la muñeca.
-¿Qué crees que estás haciendo?- me preguntó sin levantar la voz, sin embargo observé como Crouch se acomodaba mejor en su asiento.
-¿Estás ciego?- contesté entrecerrando los ojos.
-Lo que quiero decir es que dejes esa estupidez y vayas a sentarte en esa silla que está sola.
Señaló una solitaria silla que se encontraba al lado de Charlus, no la había divisado hasta que James la mencionó. No quise hacer mucho lío y prefería estar sentada que parada repartiendo cafés así que no dude en colocarme donde me habían indicado, ignorando la mirada de los demás socios que como el personal del despacho estaban enterados de mi parentesco con la familia Potter por haber asistido en la fiesta de cumpleaños de Charlus.
Suspiré nerviosa tratando de calmar mis nervios y esperé a que la junta iniciara. Mientras tanto, en mi cabeza daba mil vueltas las palabras que había dicho Crouch cerca de media hora antes, realmente algo estaba tramando y yo necesitaba conseguir esos documentos esa misma tarde, no importaba que me fuera a descansar hasta las diez de la noche yo no me iría hasta averiguar lo que estaba pasando.
Unos minutos después, después de casi haber vomitado con el simple aroma a café la junta dio inicio. Charlus era quien la llevaba, y mientras que presentaba unos nuevos proyectos, trataba de poner atención aunque luego le tendría que preguntar de qué rayos estaba hablando. Algunos de los socios me lanzaban miradas curiosas de vez en cuando y yo lo único que podía haber era fingir, fingir que el café no me estaba provocando náuseas y que entendía palabra por palabra. Incluso me atreví a asentir con la cabeza y enfocar más mi mirada cuando James se dio la vuelta para ver mi expresión; lo vi embozar una pequeña sonrisa para después girarse y continuar con la explicación que en ese momento estaba dando él.
-Antes de continuar, quisiera hacer un pequeño paréntesis- dijo de repente Charlus haciendo que me sobresaltara, ya que encendieron las luces y me puso una mano en el hombro- Quiero presentarles a mi hijastra Lily Evans, la cual debieron haber visto anteriormente en una de las juntas pero como secretaría. En esta ocasión ella se presenta como un puesto de alto rango ya que entre mi hijo y yo hemos decidido otorgarle a ella el puesto de Administración del despacho, para que de esa manera James pueda hacerse cargo de la Administración de la consultoría para que pueda crecer a corto plazo. Lily apenas acaba de ser informada de este puesto, por lo que aún no tiene experiencia y la capacitación empezará justo del día de mañana a cargo de James.
Después de las últimas palabras, la habitación se había vuelto un completo arrollo de murmullos, los socios hablaban entre ellos mientras yo solamente los admiraba, pero no pude evitar notar la pequeña sonrisa que por un segundo se asomó en los horribles labios de Crouch. Seguramente por dentro estaría saltando de felicidad.
Cuando la junta terminó, después de un par de horas donde se discutieron diversos temas financieros y de mercadotecnia, que la verdad pude entender muy poco por mi nulo conocimiento de administración, del cual sin embargo estaba muy interesada y no dudaría en ir a la habitación de café para coger algunos libros administrativos que había visto ahí con anterioridad. Había tomado un par de carpetas en mis brazos y los socios se estaban retirando cuando sentí los dedos de James en mi codo, me giré tratando de no embozar una sonrisa y lo miré directo a los ojos. Su expresión era serena pero firme, esperó a que uno de los socios terminara de salir para comenzar a hablar:
-¿Recuerdas la oficina que está sola en este piso?
-¿Eh?
-La que está entre Papá y Crouch.
A mi memoria llegó la oficina que estaba vacía y que normalmente ignoraba, ya que poco después de mi ingreso el abogado de alto rango que se encontraba ahí se había ido a otro buffet. Ni siquiera logré conocerlo y como aquella área estaba un poco más hacia el fondo de la recepción, era fácil ignorarla.
Asentí con la cabeza y aún sin soltarme del codo me guío hacia ese lugar. Como era lógico contaba con dos secretarias y la tercera compartida con otro abogado que este caso era Charlus. Las veía casi todos los días, ya fuera porque nos encontráramos en los baños o cuando las veía pasar, no se pudiera decir que estábamos a tres pasos de distancia y, la verdad, se encontraban al fondo del salón.
Las miré por primera vez y me pregunté que habían hecho todo este tiempo sin un abogado a su cargo. Una era mediana edad con una abundante cabellera negra que sujetaba con una elegante trenza, la segunda era una señora tal vez de unos cincuenta años pero con miraba amable y una sonrisa en su rostro; mientras que la tercera era una joven aproximadamente de mi edad que nos apartaba los ojos de James ignorándome olímpicamente.
-Te presento a tus secretarías, ellas son Katie Daniels- señaló a joven que no apartaba sus ojos de él- Naomi McClair y Lucy Jones- agregó señalando a la primera secretaria y a la segunda respectivamente, estas se pusieron de pie para saludarme hecho que agradecí pues me hacía sentir más cómoda en ese puesto donde me sentiría como una intrusa.- Ella es Lily y estará a cargo a partir de hoy del puesto administrativo que estaba desocupado. Lily, ellas me estaban apoyando a mí durante este tiempo por lo que te puedo asegurar que estás completamente capacitadas y te podrán ayudar mucho en los proyectos que emprendas. Chicas, a partir de mañana empieza la capacitación así que espero que puedan ayudarla en todo lo que necesite.
Las chicas asintieron con la cabeza, y cuando James se comenzó a girar hacia mí, estas continuaron con su trabajo; todas excepto Katie que parecía muy interesada en nuestra conversación.
-Hoy puedes dedicarte a entregar tu puesto, estoy seguro que tienes algunos pendientes con Crouch así que acordamos que hoy le entregarías todo lo que estuviera pendiente. Dedícate a eso. Yo tengo una cita en la consultoría así que me marcho de inmediato, si necesitas algo comunícaselo a Papá y puedes ir llevando tus cosas a tu nueva oficina con la ayuda de…- se calló para voltear a ver a mis secretarias y al notar que la única que parecía no tener nada que hacer era Katie le habló, haciendo que se sobresaltara- Katie, ¿puedes apoyar a Lily el día de hoy? Necesita ir preparando su nueva oficina.
-No hay problema, señor Potter.
Me sujetó la mano en señal de despedida y dedicándome una última pero intensa mirada se dio la media vuelta para dirigirse a su oficina por su abrigo. De repente, me quedé sin nada que hacer y comencé a sentirme nerviosa, ¿qué iba a hacer? ¿cómo iba a dirigir a estas tres mujeres que no parecían nada contentas de que yo fuera a ser su jefa?. Empecé a temblar ligeramente e imitando a James di media vuelta y me dirigí a mi antiguo escritorio. Amelia no me quitaba los ojos de encima mientras trabajaba en los últimos expedientes y ordenando todo para entregárselo a Crouch, pude distinguir su entrecejo fruncido cuando James había salido de su oficina con el abrigo puesto y el portafolios en mano, me había dedicado a una sonrisa a la cual todavía no me sentía capaz de corresponder a pesar de lo que había pasado anteriormente en su oficina.
Cuando terminé de corregir los expedientes, decidí que era el momento de ir a mi nueva oficina y ver que modificaciones le haría. Al entrar junto a Katie casi me quedé con la boca abierta, por un momento, había pensado en que tendría un estilo muy clásico como la oficina de James, la cual estaba repleta las dos paredes laterales de libros con un escritorio de madera de roble; o quizá un poco más convencional como Crouch con un montón de archiveros de metal por todas partes. Sin embargo, me sorprendió darme cuenta de la nueva estructura que tenía la oficina: al entrar la pared del lado izquierdo era un ventanal, mientras que la de enfrente y el lado derecho eran paredes pintadas de blanco; había un escritorio en el centro de cristal con detalles en acero inoxidable, una silla reclinable de cuero blanco también. Detrás del escritorio había un simple cuadro minimalista con tonalidades en rojo y anaranjado. Recargado a la pared de cristal había un sillón también de cuero blanco de dos plazas, mientras que en la pared de la izquierda tenía unas cuantas repisas solitarias.
Solté una risa del gusto, la oficina estaba justo del estilo que se me antojaba, minimalista, moderno, blanco y solitario. Todo estaba en buen estado y solamente era cuestión de comenzar a ordenar mis cosas en las repisas y los cajones que estaban a los lados del escritorio. Ya estaba pensando en que si se requería agregaría algunos archiveros pero también de color blanco para combinaran con la pureza del ambiente y no contrastara con la deliciosa luz solar que entraba por el ventanal.
En un par de horas Katie y yo habíamos terminado de trasladar mis cosas del escritorio a la oficina al mismo tiempo que ordenábamos todo. Ahora tenía mucho más espacio para colocar mis adornos y seguramente me pasaría por alguna tienda para comprar algunos detalles más para sentirme realmente cómoda en ese lugar. Estaba repasando los últimos ajustes de los expedientes de Crouch en mi nueva oficina, cuando me di cuenta que ya debían ser más de las cinco. Con mi experiencia sabía que Crouch siempre era el primero en llegar, pero también uno de los últimos en irse, era realmente adicto al trabajo y no tenía ninguna duda de que se encontraría aun trabajando; así que no dude ni un instante en ponerme de pie con los expedientes bajo el brazo.
Katie, Naomi y Lucy ya se habían ido al igual que la mayoría de los del piso, solo divisé a Jane aun escribiendo en el computador, llevaba el cabello suelto y no podía disimular una sonrisa. Me llamó la atención su actitud, en todo el día no le había prestado atención, tal vez porque es la más agradable y probablemente la única que no me miraba como si fuera la mentira rencarnada en un ser humano por lo que no le había prestado atención. Me acerqué a ella y no borró su sonrisa al verme.
-Hola, Lily.
-¿Cómo estás? Te ves… radiante- susurré aunque también sonriendo contagiada por su alegría.
-Estoy contenta porque… bueno… espero no te moleste pero me han ascendido a segunda secretaria, como has abandonado el puesto… pues…
-¡No te preocupes!- sonreí tratando de calmarla.- No estoy molesta, la verdad me da mucho gusto que esto beneficie a alguien más aparte de mí. Sobre todo porque me caes muy bien y pareces ser la única que se ha portado con tranquilidad conmigo.
-¿Por qué haría lo contrario?- se extrañó levantando una ceja y de repente poniendo esa mirada madura.- Lo que paso no tiene nada que ver con nosotros, es obvio que solamente tiene que ver contigo y con los señores Potter, no sé cómo hay algunas personas que se atreven a juzgar cuando ni siquiera han estado en una situación similar. –Se humedeció los labios antes de agregar:- Yo no lo comprendo pero lo acepto, porque seguramente tus razones tuviste para mantenerte en silencio todo este tiempo y no tienes por qué justificarte ni darle explicaciones a nadie.
Esas palabras por primera vez en el día me hicieron sentir una calidez interna que tuve que morderme el labio para no soltar una lagrima, me salió una sonrisa tan natural que pregunté qué había pasado ese día, y qué rayos era lo que tenía en la cabeza. Jane tenía toda la razón, definitivamente. Además se suponía que iba a ser uno de los peores días de mi vida y no… la verdad era que no. El día me había sorprendido bastante cuando me había puesto tan de buen humor el encuentro con James, después recibo un ascenso y luego esta conversación. No había manera de estar de mal humor porque me había dedicado a ignorar a todas las personas que me juzgaban –algo que debí haber hecho mucho tiempo atrás-, entonces me preguntaba que había cambiado: ¿mi actitud? Probablemente. Basta de miedos, Lily. Hay que afrontar lo que venga.
-Te agradezco tu comprensión- pude decir al fin sin aflojar la sonrisa.
-Estoy segura de que tu pequeño está contentísimo de poder tener a su padre al fin cerca. No estoy muy segura de que le gustara la compañía de Jude.
Por primera vez suspiré recordando lo que había pasado ese fin de semana. Ni siquiera quería mencionarlo, era algo que estaba decidida a olvidar.
-No quiero hablar de Jude, la verdad, sólo quiero olvidar. Aunque tampoco es como si estuviera con James.- Le aclaré al darme cuenta por qué lado se estaba yendo.
-Sólo es cuestión de tiempo, Lily- dijo regalándome una sonrisa con un dejo de ternura.
Enchuequé la boca con disgusto y diciéndole que tenía unos pendientes nos tuvimos que despedir. Después la vi tomar su bolso y retirarse hacia el ascensor, lo cual me hizo sentir más tranquila para dirigirme a la oficina de Crouch. Toqué dos veces, después de escuchar un "adelante", abrí la puerta. Se encontraba sentado detrás del escritorio con un montón de papeles por todos lados, los archiveros estaban abiertos y su cabello estaba más alborotado de lo que alguna vez lo había visto. Sudaba frío, pero cuando me vio embozó una sonrisa e ignoró el montón de papeles para ponerse de pie y recibirme.
-Preciosa, ¿en qué puedo ayudarte?
-Buenas tardes, señor Crouch. Vengo a entregarle los expedientes que estaba corrigiendo.
-Ah, bueno. Muchas gracias, déjalos sobre aquel archivero y puedes retirarte.
Deje las carpetas sobre el archivero que me había indicado, y me di cuenta de que le importaban un bendito pepino aquellos papeles que había pasado la tarde arreglando. Se volvió a sentar y cuando me di la vuelta dispuesta a salir de la oficina, me dije a mi misma que no podía dejar las cosas así, debía encontrar alguna manera de que saliera de ahí, pues tenía pinta de que iba a estar ahí toda la noche. No se me ocurrió ninguna otra alternativa, así que, nuevamente, me giré hacia él y comencé a acercarme lentamente hasta que levantó sus cansados ojos. No fue cuestión de mucho esfuerzo para que comenzara a notar mi caminar que trataba de ser sensual, en un intento casi vano debo admitir, pues esas cosas siempre he sentido que no se me dan muy bien.
-¿Necesitas algo más?- preguntó cambiando su mirada a una de coqueteo.
-Sí…- susurré rodeando el escritorio mientras pasaba mis dedos por la superficie, hasta pararme frente a él.- El día de hoy me la he pasado pensando en que extrañaré trabajar con usted, usted que es una persona con tanta capacidad e inteligencia en algún momento esperé que fuera algo así como mi tutor o la persona que me podría guiar por un buen camino. -Seguí cada vez acercándome más a él y comenzando a jugar con su corbata. Crouch parecía fascinado con mis palabras y su tétrica sonrisa cada vez se ensanchaba más.- Solamente que antes con eso de ser su secretaria… bueno, no quería perder el trabajo.
-Entiendo, cariño- dijo poniendo sus manos en mi cadera.
-No sé que le parece si… bueno- ronroneé echando su cuerpo para atrás con una mano- tal vez podría comenzar la lección.- Comencé a hacer espacio en la silla para colocar mis rodillas a ambos costados de sus muslos, manteniendo mi peso ahí, para después inclinarme y continuar hablando cerca de su oído:- Esa lección que usted insistía hace tiempo. ¿Lo recuerda?
Fingí un gemido cuando sus manos ahuecaron mi trasero, atrayéndome más a su cuerpo. Quise mantener la espalda recta para no desplomar mi peso sobre Crouch, pero definitivamente lo había subestimado. Tenía más fuerza de lo aparentaba, y en sólo unos segundos estuve sentada sobre él, presionando su asquerosa erección en mi cuerpo.
-Jamás creí que una chica como tú, podría fijarse en un viejo como yo.- Susurró en mi cuello, golpeando su aliento contra mi piel.- Pero parece que te gusta el peligro, preciosa, primero James y luego yo… bueno, no serías la primera que descubre un mejor lugar a mi lado que el de ese niño.
Me mordí la lengua, y di gracias a dios que Crouch no veía mi rostro, había comenzado a pasar sus labios por mi cuello y hombros. Sentí una sacudida de asco por todo mi cuerpo, tuve que agradecer nuevamente que pensó que se trataba producto de mi excitación, por lo solté un gemido fingido y sin poder soportar más, puse ambas manos en su pecho.
-Usted no se puede comparar con nadie, es único es su especie.
Parecía que mis palabras lo estaban volviendo loco, pues nuevamente colocó las manos en mi trasero y con una fuerza sorprendente para alguien de su edad, se puso de pie dejando caer en el escritorio. Eché mi cabeza para atrás tratando de alejar mis labios de su alcance, pero él me tomó de la nuca y me beso en la barbilla bajando los besos hasta mi garganta. Cerré los ojos con fuerza cuando sentí una de sus manos en mis delicados senos. No aguanté más. Me alejé poniendo una mano en su pecho, pero con su mirada de desconcierto, no tuve otra opción más que sonreír para después morderme los labios.
-Tranquilo, tigre. Quiero disfrutarte toda la noche. ¿Sería mucho pedir una deliciosa cama?
Pareció pensarlo un poco. De repente volvió su semblante nervioso, pero al mirarme nuevamente y descubrir mi rostro de duda, no tuvo otra opción más que asentir.
-Por supuesto. Para que te des cuenta lo importante que eres para mí, iremos directito a mi cama. ¿Qué te parece?
Enanché aún más mi sonrisa y comencé a bajarme del escritorio acomodando mi ropa.
-Es perfecto.
-Iré a preparar todo.- Dijo comenzando a recoger un poco el desorden- Pasará mi chofer por ti, ¿dónde quieres que te recoja?
-Aquí mismo.
Ordenó un poco los papeles y, cuando tomó su abrigo y portafolios pude respirar en paz. Esperaba que saliera mientras me daba instrucciones del auto que vendría a recogerme en unos veinte minutos para no levantar sospechas; pero, nada apropiado atrapó mis labios en ardiente beso, susurrando al final:
-Quiero follarte toda la noche hasta que supliques que ya no puedes más.
Y salió de la oficina.
Me quedé paralizada por lo menos un par de minutos, dándome cuenta por primera vez en qué me estaba metiendo. Al principio pensé que si no obtenía la evidencia suficiente de su oficina, tendría que ir a su casa a deambular un poco, pero ¡rayos!, no podía pararme en esa casa. Ahora no dudaba en que la última sentencia fuera cierta y no estaba segura de que valiera tanto la pena unos dichos papeles… Dios, James jamás me permitiría que hiciera algo así por evitar un fraude, no, el buscaría las pistas poco a poco por medio de Caroline. Sin embargo, yo no estaba dispuesta a que él hiciera lo que yo… no, señor.
Recuperando la movilidad de mi sistema motriz, me deslicé hacia el estante a buscar la dichosa carpeta que había visto unos días antes. Letra por letra, gracias a Dios, Crouch era jodidamente más ordenado que yo y sin mucho esfuerzo, encontré la letra P. Potter, Potter, Potter… Nada de Potter. Cerré el estante con una patada, y cojeando me fui hasta el escritorio a buscar la dichosa carpeta entre los papeles que había ordenado. Ninguna carpeta. No había otra opción, tendría que revisar papel por papel, pero tendría que darme prisa.
Duré cerca de diez minutos revisando hoja por hoja y al finalizar, había encontrado un par de hojas de podrían serme útiles. No había encontrado nada de lo que había visto la vez anterior, pero descubrí unas copias de comprobantes de depósitos a una cuenta muy extraña. Se encontraban entre expedientes por lo que me decía, que seguramente Crouch había ordenado los papeles con la intención de que se perdieran entre lo demás. Seguramente la carpeta desaparecida debería estar en el portafolio.
¿Qué voy a hacer?
¡Hola, chicas! Siento mucho la demora, sé que dije que el capítulo vendría prontito y duré dos semanas. Pero como verán... bueno, el tema de este cap no es mi fuerte así que me ha costado un poquito. Tengo estimado unos dos o tres capítulos más + el epílogo. No me maten si duro mucho, tardaré de escribir lo más rápido que pueda para darle fin a este fic. Tal vez me cueste un poco más porque me cuesta decirle adiós a esta historia que tengo seís años escribiendo -Te pasas, Stefanía, es mucho, ya acabala-.
Pero por otro lado y para los que no sabía, o no leyeron la nota. ¡HAY GRUPO! y ahí estoy casi las 24 horas del día pues está conectado a mi movil, y trato de subir contenido exclusivo por lo menos una vez a la semana. Pueden encontrarlo con el nombre de "in love with james" o acceder al link que dejé en mi profile. Sin más, agradezco el infinito apoyo que me han brindado y como siempre, espero comentarios de cualquier tipo.
PD: Espero no haya quejas pues el cap está bastante larguito.
Besos, S.
