Capítulo 29: "Verdades que duelen"
It's a little bit funny this feeling inside
I'm not one of those who can easily hide
I don't have much money, but boy, if I did
I'd buy a big house where we both could live
Estaba tratando de poner las ideas en orden. Todo en la consultoría era un completo caos y lo único que podría tratar de hacer era ordenar todo. No se me da, la verdad es que suelo ser bastante desordenado y eso del orden, definitivamente no era lo mío. Resulté ser bastante bueno para la administración, después de un posgrado en Finanzas me di cuenta que eso era lo mío, así mismo como el área fiscal del Derecho. Solía disfrutar bastante mi trabajo, pero esto era otro nivel. Nada que ver con el despacho.
Suspiré frustrado en mi nueva oficina, era mi segundo día dirigiendo la Consultoría. Me había tenido que turnar por las mañana para ir un par de horas al despacho, para darle seguimiento a los casos que estaba llevando. Le había pasado algunos a mi padre, pero no podía darme el lujo de abandonarlos justo cuando habían confiado en mí, y habían llegado por medio de recomendaciones. Pero al mismo tiempo, había que hacer un cambio estructural enorme en el organigrama de la consultoría, se requería un Manual Organizacional, y era de vital importancia contratar a alguien que se encargara de hacerlo.
Apilé el montón de hojas de nuevo en el escritorio y decidí que era momento de "despejarme" un poco, y lo digo entre comillas porque mi manera de relajarme es ir al despacho a trabajar. Era un adicto al trabajo, de eso no hay duda, Lily lo había mencionado en diversas ocasiones e incluso Helen, se la pasaba diciéndome que envejecería rápidamente. ¡Claro que iba a envejecer! ¡Por Dios! Me iba a convertir en padre a mis veinticuatro años, y digo veinticuatro porque el próximo mes es mi cumpleaños. Lo cual no me tiene especialmente preocupado, pero sí el hecho de todas las responsabilidades que se vendrían encima. Un hijo es mucho gasto, lo había estado pensando desde meses atrás cuando Caroline me anunció que esperaba un hijo mío. Después de eso, había adoptado una obsesión por ganar dinero que sentía que me volvería loco si no hacía algo de provecho. Ahora mucho más que no estoy con Lily.
Lily me ayudaba a relajarme, pensar en otras cosas aparte de las pesadas jornadas de trabajo. Por el contrario, en lo único que pensaba era en abandonar todo e irme a fundir a esa piel repleta de pecas. Me calenté de inmediato de pensarlo, y me tallé la cara, frustrado. Entre otras cosas, la abstinencia no era algo que se me daba muy bien.
-¿Señor Potter?- escuché que alguien llamaba tímidamente a mi puerta.
-Adelante- murmuré.
Una pequeña carita se asomó por la puerta, se trataba de la secretaría con quien había estado trabajado desde tiempo atrás. Apenas la conocía, era irónico. Me la pasaba hablando por teléfono por ella, y mandando correos, porque manejaba la administración de la consultoría a distancia; pero apenas el día anterior la había conocido personalmente. Desde entonces había cambiado su actitud conmigo, volviéndose más tímida, lo cual sinceramente no me sorprende. Suelo causar ese efecto en las mujeres.
-Acaba de llegar a buscarlo una mujer.
-¿Si? ¿Qué quiere?- decía mientras metía las cosas que necesitaría en un portafolios.- No puedo atender citas en este momento, tengo que ir al despacho.
-No, señor, no es un citatorio. Es una mujer que dice conocerlo, y viene a tratar asuntos personales.
Suspiré molesto. Justo el día que estaba tan estresado.
-Dile que no estoy disponible. Tengo una cita en el despacho.
Asintió con la cabeza, y salió de la oficina. Terminé de recoger mis cosas y me dispuse a tomar camino hacia mis otros deberes. Cuando abrí la puerta, me encontré con la escena que estaba tratando de evitar: Caroline gritándole a la secretaria, que no se iría hasta hablar conmigo. Pensé en cerrar la puerta ahora que no se habían percatado de mi presencia, pero si eso hacía entonces no podría salir de ahí. No tuve tiempo de decidir porque entonces, Caroline me miró. Sus ojos se iluminaron y se acercó a mí abrazandome por el cuello. Permanecí inmóvil hasta que me soltó.
-¡Qué bueno que te encuentro, James! Tenía muchos deseos de vegte.
-Caroline, no tengo tiempo para esto. Tengo una cita en el despacho- murmuré mientras caminaba a la salida del edificio.
Ella iba detrás de mí dando pasos largos con sus ahora delgadas piernas.
-¡James, por favor! Tengo que hablagte de algo muy impogtante.
-No me interesa.
-¡Escúchame! Todo tiene que veg con Lily.
Eso fue suficiente, para que me quedara como piedra en la puerta. Caroline estaba detrás de mi unos pasos, me miraba de una manera que no pude decifrar; pero me enfurecí, ¿por qué demonios no podía dejar a Lily en paz?
-¡Si te atreves a hacerle algo! Te mato, te juro que te mato.
-No le voy a haceg daño, o pog lo menos eso es lo que intento hablag contigo.
Me encontraba en un debate: escucharla o irme. No sabía si eso era un nuevo chantaje por parte de ella, o era verdad lo que decía. No sabía que pensar, pero por primera vez no había hablado con el tono meloso que acostumbraba. Me extrañó.
-¿Qué pasa contigo?
-Te lo contagé todo. Te lo jugo, pero debes escuchagme. ¿Te pagece bien ig a un café?
Lo pensé un momento, y me di cuenta que no tenía opción. Si quería saber qué era lo que diría de Lily, tenía que ir con ella. Gruñí y la guie hacia el lugar donde había estacionado la camioneta. Le abrí la puerta como el caballero que mi padre me había enseñado a ser, y después encendí el motor. Me extrañó que permaneciera en silencio durante todo el trayecto, pero no podía evitar mirarla y recordar todo. Como quiera que fuera, estuve largos años a su lado y habíamos pasado por muchas cosas. Fue mi novia desde la universidad, hasta unos meses atrás. Había compartido de todo con ella: viajes, estudios, comidas, sexo, trabajo, familia, sexo, risas, sexo y más sexo. No podía serme indiferente por más que lo intentara, le tenía cariño inevitablemente, y seguía siendo hermosa a pesar del mal aspecto que lucía últimamente. Su cabello había perdido el brillo, pero para compensarlo se había cortado el cabello hasta los hombros dándole un aire totalmente distinto al que acostumbraba. Cuando se dio cuenta de mi mirada, me observó con aquellos grandes ojos castaños y no tuve otra opción más que apartar mi mirada hacia el camino, donde el semáforo ya se había puesto en verde.
-¿Sabes que te amo, vegdad?- murmuró cuando tenía la vista fija en las calles.
No respondí, simplemente apreté al acelerador, pero me tomó de improvisto que tocara mi mano que descansaba sobre la palanca de cambios.
-Venimos a hablar, Caroline, no lo arruines- dije, apartando mi mano.
-Lo sé, sólo quegía aseguragme de que lo supiegas, a pesar de lo que te voy a confesar. Te amo mucho, James, siempre te he amado y siempre lo hagé. He sido muy tonta pog laggo tiempo y la he cagado innumerables veces, pero confío en que algún día puedas pegdonarme.
-Sabes que yo…
-Sí- me interrumpió.- Sé que amas a otra pegsona, sé que dejaste de quegerme hace mucho, pero eso no cambia las cosas. Lamentablemente.
Sus palabras me resultaron muy extrañas. Sonrió tristemente antes de fijar la vista en el exterior.
Llegamos rápidamente al café al que habíamos ido durante nuestra época de universitarios, cerca del centro y que hacía unos panesillos exquisitos. Elegimos una mesa para parejas al lado de la ventana, y después de pedir un expresso, le pedí que hablara.
-¿Por dónde empiezo?- dijo pensativa.
-No tengo idea ni siquiera de qué es lo que quieres hablar. Muchos menos sé por donde puedes empezar.
Me dirigió una mirada de reproche por mi sarcasmo. Espero a que le sirvieran el café y le dio un sorbo pequeño antes de mirarme de la misma manera en que solía hacerlo.
-De vegdad te amo, James.
Gruñí, e hice el amago de levantarme, pero me detuvo poniendo una mano sobre la mesa.
-Lo siento. No estoy bromeando. Quiero que tengas clago que a pesag de todo siempre te he amado, ¿de acuerdo?- suspiró.- Lo digé digecto y claro. Soy amante de Crouch.
A mi mente llegó fuera del hospital, después de la amenaza de aborto de Caroline, cuando Lily me dijo que Crouch y ella eran amantes, y que el hijo que ella esperaba no era mío. Tal vez palidecí porque me miró preocupado; pero me límite a darle un trago a mi café. Era un completo imbécil.
-¿Quieres decir que el hijo que esperábamos no era mío?
Sus ojos se llenaron de lágrimas, y difícilmente me pude sentir molesto con ella.
-N-no lo sé. Nunca lo supe. Tenía espeganzas de que fuega tuyo, pero todo fue una jugarreta. Crouch me obligó a embagazagme.
-¿Embarazarte para qué?
Volvió a suspirar hondo.
-Estoy aquí para contagte todo así que lo hagé. Crouch tiene meses planeando un fraude.
Sentí que me caería de la silla en la que estaba, tuve que sujetarme del extremo de la mesa para desmoronarme en ese entonces. Lo que Caroline me decía era algo muy fuerte, no se podía tomar a la ligera, sin embargo, parecía demasiado tranquila para ser cierto. Gruñí sin preocuparme que me escuchara. Ya conocía sus manipulaciones, esto no me parecía otra cosa que un cuento barato.
-¿Estás consciente que esa acusación la estás haciendo en contra del mejor amigo de mi padre?
Inmediatamente bajó la mirada, lo que me dio entender que no lo había pensado con cuidado.
Debíamos ser sinceros, nunca había sido la persona más inteligente de este planeta, regularmente era yo el que siempre mantenía los pies sobre la tierra, y Caroline se encargaba de ser la melosa de nuestra relación. Mientras pensaba en trabajo, ella pensaba en matrimonio; mientras yo pensaba en comprar un departamento, ella pensaba en de qué manera acomodar su closet. Lo había tenido todo por mucho tiempo, desde su infancia hasta parte de su adolescencia, había estado rodeado de lujos. Sin embargo, poco después de haberla conocido hubo una crisis económica fuerte en el país que golpeó sobre todo el sector inmobiliario, al que su familia se había dedicado toda su vida. No es muy relevante decir que lo perdieron casi todo, y Caroline tuve que vérselas por si misma para darse esos lujitos que ella estaba acostumbrada y quería a toda costa en su vida. Por otro parte cuando comencé a ganar dinero por mi mismo, ella decidió que quería casarse conmigo viendo el éxito que había obtenido mi padre en el despacho. Víbora sin duda, una perra. Pero una perra que me tenía abrumado con su belleza, colado por sus mimos y el deseo de enseñar a todos mis conocidos que contaba con una novia con porte y elegancia. En fin, como tenía que pasar, después de algunos años juntos las cosas fueron empeorando, me empecé a aburrir de su hipocresía, chantaje y superficialidad. Me di cuenta que no era la chica para mí, pero era un bonito adorno así que comencé a buscar cariño en otras mujeres, hasta que apareció Lily y bueno… las cosas cambiaron desde entonces.
-No te creo nada.
-Pog favog, James, ¿por qué te digía esto sino? ¿qué gazón tendría yo de confesagte que no sé si mi hijo era tuyo? ¿por qué a estas altugas?
De sus lágrimas comenzaron a salir lágrimas, y no me conmovió, me molestó.
-Estoy harto de tus lagrimitas y tus mentiras. ¿Cuándo tendrás suficiente, Caroline?- exclamé.- ¿Te das cuenta que tienes un problema psicológico? Tal vez seas mitómana.
-¡Clago que no lo soy! Solo estoy aquí para decigte la vegdad, después de tanto tiempo mintiéndote, ya no quiego haceglo más. Crouch me ha lastimado demasiado y no quiego seguig con esta humillación. Yo te amo, James, ya no quiego causagte más dolor. Quiego arreglar todo. Quiero que me pegdones. Me he equivocado demasiado- siguió llorando.- Me había enfocado demasiado en el dinego, pero eso había aceptado participag en el engaño de Crouch porque tú no estabas cediendo conmigo, y él me convenció que así obtendría lo que buscaba. Lo que no sabía, James, es que después me iba a dag cuenta que solo te quegía a ti, y que la había cagado demasiado. No podía teneglo todo, no podía teneg lujos y tu amor, tampoco a mi bebé…
Su voz se quebró y sentí una presión oprimiéndome la nariz, me enoje conmigo mismo por sentí ganas de llorar. Era un hombre y últimamente me la había pasado llorando como una magdalena.
-Está bien- carraspeé un poco al darme cuenta que mi voz era más ronca de lo normal.- Cuéntame lo de Crouch. No te creo mucho… pero… convénceme. Luego verificaremos que lo que dices es cierto.
Se limpió las lágrimas con el torso de la mano, y aunque sus ojos estaban muy rojos e hinchados. No me daba garantía que lo que decía era verdad, era tan buena actriz que me sorprendía.
-De acuerdo- suspiro.- Crouch está frustrado porque el despacho lo iniciaron Chaglus y él; pero cuando tú comenzaste a teneg control sobre la empresa, y te quedaste con más acciones que él, se enfugeció. Desde entonces ha quegido gecupegag lo que según él, por degecho le pegtenece. Ha planeado muchas cosas pero ninguna de ellas ha dado gesultado, tú sin dagte cuenta has ido bloqueando cada una de las opciones.
Levanté la ceja sin entender nada. ¿Yo había bloqueado sus opciones? ¡Válgame! Soy un maldito Dios.
-La primega opción que tenía fue la menos creativa- continuó,- obligagme a teneg un hijo tuyo para que de alguna manera, decidiegas cedegme tus degechos al mismo tiempo que yo se los cedía a él. Después fue la opción de seducig a la señogita Lily Evans ofreciéndole un puesto más grande en la empresa a cambios de unas transacciones que se hagían a su nombre, cuando le diegan el puesto de Administrativa. Siendo principiante no se daría cuenta rápidamente del fraude y Crouch tendría tiempo para huig.
Aquella información me desbalanceó. Comencé a tomarle seriedad al asunto.
-Espera. ¿C-cómo…?
-¿Cómo sé que Lily segía la administradoga? Porque dugé días buscando entre tus papeles después de que cerraban las oficinas, para encontrag algo que pudiega segle útil a Crouch- se alzó de hombros quitándole importancia.- Todos estos planes fuegon fracasados rotundamente, el primego ya sabes lo que pasó con el abogto…- murmuró al dolerle la palabra, sus ojos se llenaron nuevamente de lágrimas pero en esta ocasión las dejó correr libremente.- Pegdí más de lo que jamás imaginé. Creí que tendría mucho dinero colabogando con Crouch, al mismo tiempo que me quedaba con el hombre que amo aunque él no lo supiega. Pero no soy buena persona, y cada vez me doy más cuenta de que he estado en un errog. Nada de esto valió la pena por la vida de mi pequeño. Quisiega volveg el tiempo atrás y eliminag todo lo mal que hice. Odié a Lily pog tener tu amog, pego ¿cómo no iba a seg así? Si yo me había compogtado de esta manega desde tiempo antes que ella volviega. Pergder a mi bebé, sólo fue mi culpa, quiego que lo sepas. Yo me caí pog las escalegas al quegeg golpeagla, le eché la culpa porque la odiaba pog seg la causa de nuestra sepagación. No había comprendido las cosas, hasta el día de ayeg. Pog la mañana estaba en la oficina de Crouch, planeando los siguientes movimientos después de que anunciagan a Lily la nueva administradoga, ya iba a salig cuando me di cuenta que ustedes dos estaban ahí. Me di cuenta de la vegdad, se aman y yo solo empeogaba las cosas. Ya no me impogta el dinego, no me impogta si quiegen acusagme como cómplice, sólo quegía que lo supiegas James. Que sepas que Crouch va a realizag una transfegencia pog millones a una cuenta privada que tiene un nombre ficticio, el día de hoy.
So excuse me forgetting
But these thing I do
You see I've forgotten
If they're green or they're blue
Anyway the thing is what I really mean
Yours are the sweetest eyes I've ever seen
