Lo prometido de lo prometido es doble deuda...
Así que sí, aquí está el segundo capítulo. Siento como que quedaron algunas dudas de si iba a continuar...bueno, no estoy muy segura de cuántos capítulos ocupe (yo le calculo unos 3 o 4), pero sí, seguiré torturándote alegremente por el resto del mes ^^
Avatar: El último maestro aire no me pertenece.
-o-o
Amnesia.
Capítulo II
Aang.
Puedo ver la luz del sol aún debajo de mis párpados y lo siguiente que sé es que estoy en esta habitación, la cual supongo es mía. Por los espíritus mi cabeza está matándome. Una parte de mí tiene curiosidad en sentir ese golpe de nuevo, pero otra sabe que si lo hago el dolor empeorará. Suspiro secamente mientras hago lo posible por incorporarme en la cama, mi mano apoyándose en la cabecera. Y es hasta entonces que me percato del vacío espacio frente a mí. Las sabanas están arrugadas y desprenden un aroma tan familiar.
-Katara.- Digo en voz baja mientras paso una mano por las frías sábanas. Ni siquiera sé por qué lo dije, es solo el primer nombre que me viene a la mente ante ese exquisito aroma.
Me pongo de pie sintiendo la frialdad del suelo y me levanto, estiro el cuello hacia la ventana e intento divisar la borrosa figura de mi viejo amigo. Appa voltea a verme y gruñe desde la comodidad del césped; yo alzo una mano a modo de saludo. El dolor crece repentinamente y me obliga a atrapar la orilla de la cajonera con tal de mantener en pie.
Y como era de esperarse, fallo.
Siento como mi cuerpo se estrella contra el suelo con un golpe seco y bastan algunos segundos para sentir la frialdad del agua que se riega en mi cabeza, el balde de madera chocando contra el suelo detrás de mí.
Parpadeo algunas veces antes de escuchar la dulce voz de aquella mujer.
-¿Aang?- Hace una pausa antes de asomarse por encima de la cama.- Por los espíritus, ¿estás bien?
Siento sus cálidas manos sujetar uno de mis brazos y algo dentro de mí simplemente se siente de maravilla.
Asiento volviendo los ojos hacia ella mientras me ayuda a colocarme de nueva cuenta sobre la cama. Eso me hace sentir aún peor cuando me doy cuenta del desastre que he hecho en el el suelo.
-Lo siento.- Digo avergonzado.- Fue un accidente, quería ver a Appa y no vi el balde y...- Un dedo se posó sobre mis labios.
-Está bien, Aang.- Dijo con una sonrisa, una de sus manos atrapa mi mejilla a la vez que hace un movimiento con la otra.- Creo que olvidé comentarte que soy maestra-agua.
El líquido regresa al balde, obedeciendo con cierta gracia a las silenciosas ordenes de ella.
Sin duda es encantadora.
-Traeré el desayuno.- Dice tomando el balde en manos antes de salir de la habitación.
Solo es cuestión de minutos para verle regresando a la habitación con un par de platos con trozos de fruta. Me invita a tomar uno de ellos y yo lo acepto antes de incorporarme. Es hasta entonces que me percato de que la silla que estaba ahí anoche ahora está a unos cuantos metros de la cama. Puedo ver sus intenciones de ir por ella y mi reacción es parecida a un reflejo meramente instintivo.
Sus ojos encuentran los míos en cuanto le sujeto la muñeca.
-Oh...- Digo soltándole antes de desviar la mirada. Suelto un suspiro y puedo sentir la calidez albergada en mis mejillas.
La manera tan genuina en que las comisuras de sus labios se curvan me desconcierta un poco, mas ella solo asiente y se sienta a mi lado sin decir palabra alguna.
Y esta presencia en mi pecho...
No pretendía mostrarme tan atrevido, pero ahora que lo pienso, no se me había ocurrido ninguna otra forma para pedírselo, y lo mejor es que ni siquiera tuve que hacerlo. Era como si todo este silencioso lenguaje de miradas y caricias ya estuviese establecido desde hace mucho tiempo.
Hmmm...Creo que sería agradable aprender un poco más de éste... y de ella.
-¿Dormiste bien?- Me pregunta mientras se lleva un pedazo de sandía a la boca.
-Sí.- Admito, mi atención centrándose en los coloridos trozos de fruta en su plato. Vuelvo la vista al mío antes de encontrar su mirada.- No te gusta la papaya.
Ella parpadea un par de veces antes de mirar su plato de fruta, sonríe de nuevo y sus azules ojos encuentran los míos.
-Sí.- Responde casi avergonzada.
-Está bien.- Digo alzando la mano con la que aún sujeto los palillos.- A mí no me gusta la carne.
-Lo sé.- Dice con una sonrisa.
-Y, ¿sabías que soy el Avatar?- Bromeo arqueando una ceja para recibir una risita como respuesta.
-Sí, lo sé.- Dice antes de hacer una pausa.- Y sé que tampoco te gustan las cuevas o lugares encerrados.- Agrega con una pequeña sonrisa antes de tomar otro bocado de durazno.
-Sabes mucho sobre mí y yo apenas y te conozco...no es justo.- Digo sentándome a modo de flor de loto.- Cuéntame más sobre ti...- Digo acercando el plato y tomando un trozo de manzana.- Quiero conocerte.
-Bueno...- Dice llevándose una mano a la barbilla.-...me gusta practicar mi agua-control en las noches, despertar un poco tarde en las mañanas, y la sandía. Me encanta la sandía.
Una sonrisa propia cruza por mis labios. ¿Sabrá lo adorable que se ve haciendo todos esos gestos?
-¿Y qué más?
-Bueno, cuando tenía catorce años me gustaba contarles historias a los niños de mi tribu.
-¿De verdad? No es muy sencillo hallar un buen cuenta-cuentos de donde yo vengo.- Comento desviando la mirada, pensativo. Me gusta esta idea.- Cuéntame una historia.
Se mostró un poco confundida al principio, su ahora vacío plato encontrando la cajonera con un sonido seco.
-Bueno...- Dice acomodándose en la cama.- Una vez cuando tenía seis años me rompí un diente al intentar comer una cecina de foca especial de una tía.
La divertida anécdota logra sacarme una risa. No la conoceré muy bien, pero puedo apostar mi silbato de bisonte a que eso fue solo para fastidiarme. ¿De verdad quiere que lo diga?
-Es muy gracioso.- Me estiro para dejar el plato en la cajonera.- Pero no era lo que quería saber.- Comento hallando su mirada.- Quiero que me cuentes acerca de nosotros. Quiero conocer nuestra historia.
Comienzo a pensar que ya me ha enamorado gracias a esa sonrisa.
-¿Toda?
-Toda.
Puedo ver como sus ojos resplandecen y un tenue rubor se apodera de sus mejillas.
-o-o
Gracias por leer.
