Hola chicas! Que tal su semana... xD. Espero que les vaya gustando la historia... y puedan dejarme un mensajito .


En mi tercer encuentro con él,

Fue cuando deje salir todo el sufrimiento

Que guardaba en mi interior

TERCER ENCUENTRO

-INTOLERANCIA—

Durante 14 años, mantuve en secreto, algo que no podía contarle a nadie.

No entiendo muy bien el porqué le conté a él, dicho secreto,

Dejándole ver así el sufrimiento que durante tanto tiempo llevaba encerrado en mi corazón

¿Quizás fue porque había bebido?

¿O porque sabía que su hora llegaría pronto?

¿o es que acaso… en el fondo yo sabía , que él era el mismo tipo de persona que soy yo?


Hospital de Sant Jaques

-Londres –


En una habitación, mejor iluminada, que en la que días atrás ella había estado. Candy visitaba a su tía de manera animosa. No quería que Poni, se preocupara, más que de su recuperación, por ello trataba de verse tranquila esa mañana a finales de noviembre.

-Lo raro, es que hayas tardado tanto tiempo en rompértela.. –Dijo en tono de broma la rubia- Estas cerca de los 70 años tía, y aun, no encuentran la manera de hacerte parar..

-Me han dicho que estaré así por varias semanas… -un poco desanimada agrego Poni—Es una lástima…

-Poni… tranquila… veras que el tiempo pasara rápido… tómalo como unas vacaciones y descansa.

-Bueno, creo que ya me voy… nos veremos tía.. –Trato de salir rápidamente de ahí, pero la voz triste de mi tía nuevamente me detiene—

-Tan pronto?.. Pensé que…

-Si… es mejor, porque si me quedo aquí, se que acabare metida en mas líos de los que ya tengo .

-Oh.. Candy…

-Precisamente por ti, me puse a investigar en internet, sobre aquel prisionero.

El… empujo a una mujer y a su hijo a las vías del tren y ellos fueron arrollados. Después uso el paraguas de esa mujer e hirió a un transeúnte que pasaba por ahí.

Asesino a 3 persona en segundos.

También había otros detalles de su horrible pasado. ¿Piensa que el, es el único desgraciado en este mundo? Tía, ¿puedes perdonar a gente desgraciada como él? ¿Pero, qué pasa con los que fueron asesinados por sus actos egoístas?... ¿deben ellos perdonar sus actos como si no hubiera ocurrido nada? ¿Quién podría hacer algo así?

Quizás puedan algunos que no conozcan todos los detalles… -Irónica sonrió—Feliz ignorancia.. Pero claro, también hay excepciones como tú, tía..

-Candy!.. Ese hombre, no tiene a nadie a su lado…

-Déjalo ya.. No me apetece verlo de nuevo tía… -Doy la vuelta, para salir de ahí- Nos veremos pronto tía… cuídate.

-¡¿Acaso, tu nunca me has necesitado a tu lado Candy?...

Al dejarle de lado, simplemente porque no se adapta a tu forma de ser, estás haciendo lo que más detestas de los demás. –Me detengo antes de salir, y trato de reprimir los sentimientos que mi tía, hace que afloren con solo unas cuantas palabras-

-Pude haber saltado de un alto edificio, en lugar de haberme cortado las venas… o tomado acido sulfúrico en lugar de atiborrarme de pastillas para dormir. Pero no lo hice- Digo de manera que me escuche- Tú… tía, eres la única persona que me importa. Eres la única razón, por la cual no opte por medios más eficaces para suicidarme.

Es el saber, que alguien me echara de menos y lloraría mi ausencia, lo que me impide que lo haga.

-Resignada, doy la vuelta para mirarla - De acuerdo, iré a visitarle… pero a cambio quiero pedirte algo.

-Sorprendida Poni espera por mi petición—

-De vez en cuando tía, también reza por mí, reza, por que no vuelva a sentir deseos, nuevamente de suicidarme.

-Poni niega con la cabeza- No Candy, no puedo hacer eso a cambio, por que vayas a verle.

-¿Pero… porque?

-No puedo hacerlo porque, eso es lo que he estado haciendo desde hace tiempo.. Desde hace mucho tiempo… -Poni sonríe- Escúchame Candy, debes de saber que es tiempo y que tu también debes de perdonar. .. Perdonar por lo que ocurrió aquel día.. No por el bien de otras personas, si no por tu propio bien.

Hay días en los que no puedo evitar pensar en algo…

A mi tía, le llegara su hora antes que a mi… de eso no hay duda.

Y cuando ese día llegue… ¡¿Cómo se supone que viviré mi vida?!

¿Seré capaz de seguir adelante?

¿Podre continuar viviendo sin tenerla a mi lado?

Los días fueron pasando y con ellos, la indecisión de volver a verlo… El último jueves de noviembre, solo unos cuantos días de que mi tía se lesionara, volví a la penitenciaria a las 10 de la mañana. Mis manos, temblaban aun por el miedo que me daba el. Más, esa mañana Terry parecía mucho más tranquilo que esa vez que lo vi.

Por más que lo pienso…

Esa mañana, no descubrí la tristeza que me negaba a mirar..

Hoy…

A varios años de eso..

Me di cuenta de ello…

-Umm! Este… pensé que no vendrías mas.. Ya que la última vez que nos vimos, la cosa no fue demasiado bien… -Dijo Terry de manera un poco tímida—

- Yo…

Robert se acerco a la ventanilla y me saludo junto a él…

-Gracias por venir, señorita Andley. En verdad Terry se lo agradece de corazón que haya venido, en lugar de la hermana, en lo que se recupera. ¡Verdad que te alegras! –Dijo el director, después de darle un leve codazo a Terry. – La verdad, es que tenía un poco de temor de que no volviera, por aquí..

-Grrr… Gracias..! - Le contesto un poco apenada y Terry parece encogerse un poco…

-Eh! .. Ah sí!... Acabo de recordar algo, señorita Andley… -dijo Robert de repente, sonriendo un poco apenado - - usted antes tocaba el piano ¿No es así? … Lo digo porque yo era un gran admirador suyo, recuerdo que no podía dejar de escuchar su música, toca de una manera excelente…

Mis manos comenzaron a temblar nuevamente… -Grr.. Gracias… -Dije mas forzadamente-

-Me encantaría, volver á escuchar su música. Me sorprendí bastante, cuando se retiro de una forma tan repentina, cuando todo el mundo tenía muchas expectativas en usted. ¿Puedo preguntarle por que lo hizo?

-sin pensarlo, me levante de manera precipitada, al sentir que no podía seguir escuchado .. –Basta!.. No volveré nunca a tocar… me entiende!...

-Se… señorita Andley… -dijo apenado Robert—

-Jamás volveré a tocar ningún piano… eso es lo único que ahora importa…

-Pero….

- De no ser por mi tía.. Si ella no se hubiera lastimado.. Si ella no me lo hubiese pedido, yo nunca hubiera puesto un pie en este lugar.

-Por favor señorita Andley.. No diga eso… que le ocurre ¿Por qué se ha puesto así? -Dijo de manera nerviosa Robert—

Al darme cuenta de lo que dije, apenada mire a Robert queriendo disculparme, - Yo… lo siento … no era mi intensión …. –

Entonces las carcajadas de Terry resonaron en ese lugar.

-Ya veo… veo que eres en realidad, igual que aquella monja. Haces buenas acciones, sin tener en realidad ganas de hacerlo. Pero claro! Es la manera en que todo mundo se dé cuenta de que eres ese tipo de persona esplendida, y te puedas sentir superior.

Ya puedes irte a casa princesita, o que ¿estás esperando a que te de las gracias por haber venido a verme?

Terry se levanta y busca retirarse…

-Espera! No es eso … Yo no quise decir eso .. Mi tía no es ese tipo de persona! Mi tía, estaría en este momento aquí, si no hubiese sido lastimada por un familiar de una de tus victimas..

Ella… mi tía, intentaba que esa persona, también entendiese un poco tu situación ..

-Señorita Andley! -Me censuro Robert- Por favor! No diga eso .. No es el momento, ni el lugar adecuado…

- - volteo a ver a Robert mi voz se quiebra-

-Pero.. Pero…

Entonces, regreso mi mirada a donde se encontraba Terry.. El se había quedado ahí, parado… Su cuerpo…. Todo el temblaba… como si él se convirtiera en un niño… llorando comenzó a pedir perdón…

-Lo siento… Lo siento…

-Calma Terry.. No te preocupes… -Le decía Robert…

-Lo siento… en verdad… lo siento…

No entendía nada… en ese momento, pensé que Poni, tenía razón. Yo solo estaba siendo hipócrita, renegando de todo y de todos… Yo también tenía doble moral… no sabía que lo había motivado a matar, pero alguien que debería ser malo, no pediría perdón como él lo hizo…

La imagen de Terry derrumbándose, se quedo en mí por varios días…

Estando en mi apartamento, pensé en ello durante mucho tiempo.. Descorchando varias botellas de vino el fin de semana, no salí para nada. El lunes en la mañana, aun tenia los efectos del alcohol que había bebido en esos días… al abrir mis ojos me di cuenta que mi teléfono, no paraba de sonar, tumbada entre varios almohadones en la alfombra, pesarosa tomo el teléfono y lo contesto…

-Si?.. Hola…

-Candy! Hasta que contestas, no me digas que estas bebiendo a estas horas, llevo ya varias llamadas ..

-Ah! Eres tu…¿se puede saber que quieres?

-Menuda forma de hablarle a tu hermano…¿Por qué tardaste tanto en contestar? Supongo que al menos iras al cumpleaños de la tía Emilia…

-Ah! Vaya.. No recordaba que fuera hoy… y no Albert, no pienso ir…

-Esta claro que no puedes conducir estando bebida.. Pero haremos esto, pasare en un rato a recogerte..

-Oye! Quien te dice que estoy bebida.. y ya te dije que no pienso ir…

- Te veo en un rato…. Biiiiipp… biiiiiip.. biiiip….

-No me cuelgues.. Albert! … carajo!

Esa tarde sin querer, tuve que asistir a la casa principal… Mi hermano, quería festejar a la tia que nos cuido después de que mi madre muriera…

Al llegar a la casa, mi hermano baja rápidamente del auto, para darle una sorpresa a Emilia, pero la sorpresa, nos la llevamos nosotros.. Dorothy, era la persona que era más a llegada a ella, en el personal que trabajaba en esa casa. Ella nos atendió, antes de dejarnos pasar a la casa.

-Donde esta mi tía Emilia, Dorothy? Venimos a celebrar su cumpleaños.

-Aun sigue en cama..

-Como? Pero si ya pasan de las tres… Ve y despiértala, tengo poco tiempo, por la noche debo de viajar a Escocia..

-Dudo que se levante, el tutor de Candy estuvo aquí desde ayer en la noche..

-¿el tutor?

-el que le enseño a tocar el piano a la señorita Candy…

-Si.. Creo que le recuerdo… -contesto un poco dudoso Albert…

-Solía venir antes muy seguido, hasta que ella lo dejo cuando tenía 16 años…

-Si.. Si lo sé…

-Solían ser muy buenos amigos, pero hacia bastante tiempo que no se veían, y ayer trataron de recuperar todo este tiempo perdido. Hasta apenas unas horas, el señor se retiro. Supongo que se la pasaron toda la noche platicando.. Dudo mucho que ella se vaya a levantar.

-Entiendo… mejor en otro momento vuelvo… Candy.. Tú que vas a hacer?

Albert voltea y se da cuenta que ella ya no estaba ahí….

En el momento que escuche, que el tutor de piano estuvo ahí… mi cuerpo comenzó a temblar…

El rencor, de años pasados, parecía resurgir desde el fondo de mí ser…

Recorrí en segundos, el camino a la habitación de Emilia, recordando, paso a paso, el cómo esa tarde yo los recorrí… de cómo mis piernas, me temblaban ensangrentadas y mi vista nublada por los golpes de ese maldito. De cómo sin dudarlo, corrí como pude acotarle a mi tía y ella al verme, en lugar de consolarme, me miro con desdén..

Es imposible que el hiciese algo como eso..!

¡Cállate!.. Ya he escuchado suficiente de tus tonterías!

No importa cuántas veces lo digas… nadie va a creerte..

Nadie va a creer ni una sola palabra…

Emilia duerme de manera placida en su cama, y el rencor me invade sin pensar… no supe cómo .. solo sé que estoy encima de ella y comienzo a estrangularle…

La única que aquí miente…

Eres tú…

Tía Emilia…

-Candy.. Voy a regresar, quieres que te lleve a tu aparta… -Las palabras de Albert quedan a medias, y corre a ayudar a Emilia… De un empujón, hace que la suelte y comienza a darle los primeros auxilios…

-Pero que carajos te pasa! .. Tía! Tía! Te encuentras bien… tía…!

¡Pero qué estaba haciendo?!.. Estuve a punto de matar a mi tía… el peso de mis actos en ese momento recayó en mi… así que Salí corriendo de ahí… Era como esa vez… huía de esa casa, cuando me di cuenta que mi tía, prefería mantener la amistad de ese hombre, que mi bienestar… Era yo la intrusa, era Yo, el estorbo que impedía que fuera feliz…

Los gritos que mi madre me daba, cuando era pequeña… llegaron nuevamente a mi…

Era nuevamente esa Candy, que tenia escasos 5 años…

Mama… no te enojes…

¿Sigues enfadada conmigo, porque por mi culpa, ya no podrás volver a tocar el piano?

Mama..

Mama… ¿tanto me odias…?.


Esa noche.. Llego la primera nevada…

-Penitenciaria—

-Mira por la ventana… parece que ha llegado la temporada en que comienza a nevar..

-No me extraña, con todo el frio que ha hecho hoy… -comentaban entre si los custodios…

-Acabamos a entrar en diciembre, creo que es pronto para que inicien las nevadas… -Decía Robert, que había escuchado la conversación…

-Director Hathaway!... aquella señorita de la iglesia, está aquí otra vez..

-¿Cómo dices?...

-La señorita del comité católico… ella.. Señor Hathaway… le ocurrió algo… ella se encuentra mal…

Robert corrió a ver a Candy, y después de unos momentos, corrió a la celda de Terry… No sabía exactamente lo que ocurría, pero ella, le había pedido hablar con él, en ese momento Robert, no puso objeción, mas por el hecho de que Candy, lucia terrible.

Toda su ropa estaba mojada y estaba temblando… más en su cara, se veía la resolución de no irse de ahí, a menos de que pudiera hablar con el…

Cuando Robert le comunico a Terry sobre la extraña visita, el no pudo ocultar, la contrariedad que sentía… Era obvio que Candy, le tenía en un mal concepto… ¿Por qué lo buscaría a él? Mas, no pudo negarse a verle… al llegar a la sala de visitas, su corazón se encogió al verla en ese estado tan deplorable… El largo cabello de Candy, lucia todo desarreglado, como si ella por mucho tiempo hubiera pasado bajo la lluvia… no traía abrigo y hacia un frio terrible y sus ojos lucían tan hinchados como si toda la tarde no hubiera parado de llorar… Mas, no pudo decir nada… espero ahí, del otro lado del cristal, esperando a que ella dijera la primer palabra..

Candy no tardo mucho, ya que al verlo cerca, su voz entrecortada lleno el lugar…

-He venido hasta aquí, porque no lograba comprenderlo… -Dije solo al ver que estaba sorprendido de verme ahí…

-No podía comprender, como alguien como yo, que siente deseos de matar, puede estar libre.. Mientras que alguien como tú, que trata de ganarse sinceramente el perdón tiene que permanecer encerrado aquí..

Poco antes de conocerte, trate de suicidarme por tercera vez.. –El rostro de Terry palideció- Mi madre era una famosa pianista, pero se vio obligada a dejar su carrera al darme a luz. Para tratar de compensar aquello al menos un poco, comencé a tocar el piano para ella, desde que era muy pequeña.

Pero yo… pero yo…. No pude apaciguar su tristeza, y ella murió cuando apenas tenía 10 años, mi padre, se sentía culpable, porque él, le pido a ella que me tuviera… y poco después de eso, el me dejo con una de mis tías… para ese entonces, yo tenía la ilusión de ser como mi madre… quería tocar como ella, para ella… por su memoria… pero a la edad de 16 años, fui violada por mi tutor de piano…

No dude en decírselo a mi tía… pero ella, no quiso creerme… no quiso que algo tan vergonzoso se supiese, no podía contárselo a nadie.. De esa forma tenía que vivir… No importaba cuanto yo tocase… nada de esos recuerdos podía disolver… nada era suficiente… nada..

Entonces decidí, que nunca volvería a tocar el piano…

Sé que en ocasiones, al recordar cierto tipo de cosas, yo soy muy cruel con las palabras que uso… Yo… lo siento mucho.

Robert que también escuchaba la plática, también consternado trato de disculparse..

-Oh!..No! Señorita… yo no tenía idea de todo eso… el que debería de disculparse, soy yo…

-Hasta hoy, vivo mi vida sintiendo un inmenso odio hacia mi tía Emilia… Poni, no podía soportar la idea, de que yo quisiese dejar este mundo, así que me pidió que le acompañara a conocer convictos que no poseen un futuro…

en mi parecer, no creo que haya alguien que tenga un corazón puro en este planeta, pero siendo ella monja, está convencida que sus amables palabras, pueden llegar a convertir a sádicos convictos en ángeles. Sin embargo, yo no quiero formar parte en ese tipo asuntos.

Terry… tú… no me gustas, pero tampoco te odio. Y eso es así, porque creo que aquello que leí, sobre de ti en internet, en realidad no es más, que algo que alguien escribió con el único motivo de dar morbo, sin saber en realidad quien eres…

No soy de las personas que van por ahí, empatizando con los demás, si estoy aquí, es porque quiero que nuestra charla me pueda servir de algo.

Fuera de aquí, todo lo que te encuentras es gente que intenta ser, lo más correcta contigo. Usan hermosas palabras, con las cuales intentan esconder lo que en verdad piensan.

En el caso, que tu… Estés dispuesto a hablar conmigo… lo que no quiero oír es una mentira tras otra. Mi intensión es la de decirte la cosas con total franqueza.

Porque hay algo en este mundo que no soporto… y eso es la hipocresía.

Los segundos después de que termine de hablar, pasaron para mí lentamente… Estaba expuesta… y aun no sabía qué era lo que yo había ido a buscar… Entonces su voz, lleno ese vacío… que crecía en mi interior…

-Cuando entre en el orfanato, el director dijo lo siguiente…"No te preocupes, todos aquí han sufrido grandes desgracias" pero el resto no parecía entenderlo. Pero cuando te das cuenta de lo que tú has vivido, la igualdad, no puede ser aplicada…

Eres una chica muy extraña, eso de elegir a un prisionero y además de eso a uno que está condenado a muerte, para hablar sin prejuicios…

-Extraña… rara.. Intolerante… es como me llama la gente a mis espaldas…

-A mi también… -Acoto Terry—Me han llamado tantas cosas, que ya estoy acostumbrado y además en tantas ocasiones…

Yo… - Terry, alzo la mirada encontrándose, por un momento con la mía…

Un custodio, abrió de repente la puerta… y le dedico una mirada de censura a Hathaway…

-Señorita, no puede permanecer aquí, debe retirarse…

-Eh!.. Si ya… enseguida lo hago… - Miro nuevamente a donde Terry, y me siento un poco cohibida- Esto… discúlpame, no debí presentarme así, sabiendo que no era horario de visita… lo siento mucho.

Doy la vuelta para salir, entonces su voz me detiene…

-El próximo jueves… a las 10 de la mañana… Ese día, creo que todavía estaré vivo. Así que podrías venir…. Yo… A mí también me gustaría el hablar contigo…


Continuara...

Sakurai-Alighieri