A partir del cuarto encuentro…

Comenzamos a competir por quién podía hablar mas

Cuarto encuentro

-Julieta-

Únicamente se nos concedían 30 minutos cada jueves

Hoy…

Podría ser el último día

Por lo que seguíamos hablando…

Inclusive de las cosas más triviales…

Incluso

Si no teníamos

Más que decir…

-Penitenciaria—

Era ya un poco entrada la noche, cuando el frio arrecio bastante. Aunque el cielo permanecía despejado y las estrellas se miraran a través en él. Los custodios que les tocaba el turno de la noche, estaban entumidos por el clima.

-Cada día hace más frio. No me extrañaría que mañana nevara. –Dijo uno frotándose las manos para entrar en calor - Aunque si lo piensas es un poco raro, que ahora no esté nevando.

Su compañero se acerco a la ventana. - A ver si el clima cambia, en verdad yo no soporto el frio.

-Robert que iba saliendo de su oficina, escucho la conversación de los custodios, uniéndose a ella.

-Vamos chicos… ¿Qué hay de malo con un poco de nieve? Al fin y al cabo es invierno, así que es normal.

Con una sonrisa, Robert paso cerca de ellos y miro hacia la calle y luego se despidió para irse a su casa.

-Lo has notado … -dijo uno de ellos- Robert últimamente ha estado de mejor humor, incluso mejora aun mas cuando llega el jueves.

-Si… incluso sonríe más a menudo ..

Su compañero se quedo sorprendido con esa afirmación … -Ehh!..

Llego nueva mente el jueves…

10 de la mañana.

.

Numero 3987

Ese número está comenzando a cobrar otro significado.

El dice, que el sonido de las hojas,

Es diferente

Según la estación del año en que nos encontremos.

Y que su verde color

Va cambiando poco a poco

Cada día que pasa.

Encuentra algo de interés

Incluso en las cosas más insignificantes…

Y diría

Que es mejor persona que yo

A diferencia

La única diferencia era….

Después de que tuviéramos ya varios encuentros. Cada vez que veía a Terry, lo hacía de manera diferente. No había notado que, su cabello enmarcaba de manera muy favorable su cara, y que sus ojos antes adustos, eran cálidos y luminosos. Aunque ellos fueran de un azul intenso. Al platicar, mostraba un sinfín de expresiones y cada una fue grabándose en mí. Sintiéndome luego boba, por la manera en que lo miraba…

Sin querer… esa ocasión mire el brillo que despedía el metal de sus esposas… y él lo noto, escondiendo sus manos . Más, no era porque me intimidase el que las mirara, era porque cada vez que compartía mas con él, menos entendía el porqué…

-Lo siento… -Terry escondió sus manos- Supongo, que aun no estás acostumbrada a verlas.

-Pues yo… - Estaba apenada- En realidad, no… yo… no las miraba… Lo siento

- No te preocupes… no es como si visitaras a muchos presos… -Trato levemente de sonreír. —Es verdad, no te he preguntado de cómo se encuentra la hermana…

-Ya casi esta recuperada del todo… -sonreí—Lo mas seguro, es que pueda venir a verte pronto.

- uhmm!... –Terry se mostró un poco pensativo…

-No te alegra?

- Uhmm! … como podría decirlo… yo… aun, no me siento demasiado cómodo, estando cerca del clero. Si te soy sincero, siento que soy como un espectáculo para ellos.

-Yo creo, que hay diferentes tipos de clero. –Dije tratando de tranquilizarlo- Porque no le preguntas a mi tía, el motivo por el que ella se volvió monja. –Terry me miro de manera dudosa- Es que creo que es algo que yo no debería de contar, pero si le preguntas, ella lo hará con gusto.

Apenado Terry me miro unos momentos…

-Discúlpame, no recordaba que también, tú formabas parte del comité. En verdad, no quería ofenderte.

-No te preocupes… en realidad, no es algo que me ofenda. No he heredado la fe ciega de mi padre, de hecho, ni yo misma se, cómo fue que termine así… -sonreí…

Recuerdo que cuando era una niña, creía que Dios estaba escondido en algún lugar de la iglesia , así que no paraba de buscarle por toda partes. Era una locura, porque me escabullía y entraba a lugares en los usualmente no dejaban pasar. Levantaba las cortinas, incluso una mañana en plena misa, subí la sotana de un sacerdote….

-De seguro te retaron…

-Si … lo hicieron… -Dije despreocupada-

Pero en cuanto descubrí que me sería imposible encontrarle. Mi mentalidad cambio por completo.

Aunque… también había algo bueno. –Terry levanto la mirada, encontrándose con la mía- Los días de nieve de Julieta.. –Sonreí apenada—

-¿Julieta? –Pregunto con mucha curiosidad Terry-

-Fue una identidad que cree cuando era muy pequeña.. . En si… Solo era un juego.

Cada día hacia lo que mi madre quería, cualquier cosa que me pidiera, lo hacía de inmediato. Pero mi madre era muy sensible al frió, por lo que cada vez que nevaba, mi madre se la pasaba todo el día en cama. Era entonces cuando no tenía la obligación de tocar el piano. O sentarme a su lado horas, para comer. Los días de nieve, podía dejar de ser la Candice de siempre.

Por ello decidí llamarle a esos momentos, los días de nieve de Julieta…

Cuando se hacía de noche y los demás niños con los que jugaba se iban a sus casas. Yo me quedaba jugando sola en la nieve.

Todo era más fácil cuando era pequeña, aquella vida sencilla era suficiente para mí. Sentía que un simple nombre, podía convertirme en una persona completamente distinta. – Dije sintiéndome un poco melancólica y tonta, sin notar que Terry me miraba fijamente-

La puerta se abrió, y el custodio en turno anuncio el término de la visita.

-Ya… Enserio? -dijo un poco deprimido Terry-

-Si.. Disculpe, el horario de su visita término. –dijo el interno dirigiéndose hacia a Candy.

-Enseguida me retiro… - dije para que el custodio saliera y pudiera despedirme.

- Gracias por haber venido señorita .. Esta tarde, tienes que dar clases, ¿no es así?

-Si, pero la clase de hoy es opcional, y está nevando y dudo mucho que los niños acudan a una clase que no vaya a afectar sus notas. Pediré que se haga un cambio en el calendario, y esta hora se ocupe para leer. Bueno Terry hasta la próxima.

-si… hasta la próxima… -Terry se quedo, por un momento en silencio… - por cierto…

Volteo a verlo…

-Hoy.. Está nevando.

-Disculpa?

-Hoy está nevando…. Y eso significa que es día de Julieta. ¿No es así?

Entra Robert y le pide a Terry que le siga, mientras a mí, a regañadientes me llevan a la salida.

Desde hacía muchos años,

No había pensado

Ni un solo momento

En los días de nieve de mi niñez.

-Terry… no estarías mejor, si regresas a tu celda. Está nevando y casi nadie salió a hacer ejercicio. –Dijo Robert, un poco preocupado, al verlo recibir de lleno los copos de nieve, que lentamente caían en su cuerpo…

Con el rostro al cielo, Terry cerró los ojos…

-Nieva…

-Disculpa.. Dijiste algo Terry?

-La primera vez que me atraparon robando, y el empleado de ese lugar me dio un puñetazo. O cuando estaba con alguna mujer que apestaba a perfume, me daba por pensar…. Como seria de diferente mi vida si Stear, mi hermano pequeño no estuviese.

Pero… siempre que pensaba en la posibilidad de abandonarle estaba nevando. Durante las frias noches en las que nevaba, me sentía incapaz de dormir solo. Aunque no me gustara que fuera asi, necesitaba de Stear.

Y cuando murió, me di cuenta que… aunque él no estuviese, mi vida seguía siendo la misma.

-Terry… -dijo un poco consternado Robert- ¿te gustaría tener un nombre cristiano?

-¿Cómo? No entiendo Robert…

-Otro nombre, al igual que la señorita Andley.

-Y tener que leer la biblia y recibir sermones… -Terry sonrió- No gracias… supongo que no lo dirás enserio?

-Quizás, pueda servirte de algo.. Ya oíste lo que decía la señorita Andley, al respecto de cómo se sentía con el otro nombre. Eso de los "días de nieve de Julieta"… si todo va bien, podrías conseguirlo pronto. ¿Qué me dices? Incluso, tal vez pueda aumentarte el tiempo de visita.

Terry que había desviado la mirada, en ese momento fijo la mirada en Robert.

-Veo, que poco a poco, están comenzando a sentirse mejor. Tanto tú, como la señorita Andley. –Robert, de repente se sumió en sus pensamientos, para luego animadamente rematar con otro comentario.—

-Ya se!... Ya lo tengo Terry…- Dijo animosamente Robert- Cartas! ¿Porque no le envías cartas a la señorita Andley? Podrías escribirle una por día…por ejemplo. No lo crees, así no se te hará tan largo esperar a cada jueves.

-Pero… -Terry desvió la mirada- no lo crees que las encuentre deprimentes?

-Ten en cuenta, que viene expresamente a verte solo a ti, así que no te preocupes por eso.

-pero…

-Inténtalo…

C/ Candy

Estaba de camino a casa, cuando pase por un pequeño parque. En el, varios niños corrían de un lado a otro lanzándose bolas de nieve. Sin querer, me vi reflejada en una niña a la cual, pronto le caería una de ellas. Los gritos y las risas, eran como en ese tiempo… No me di cuenta que había parado y estaba ensimismada, hasta que el leve jalón de mi abrigo me saco de ese estado.

-oye amiga! ¿Quieres jugar con nosotras? - dijo una pequeña de escaso años… - Hay 5 niños y nosotras somos solo 3. Si estamos así, es seguro que nos ganen, pero si tu juegas con nosotros, podríamos ganarle en la guerra con bolas de nieve…

- Este! … Me gustaría… pero … este yo … tengo que… - Entonces recuerdo la voz de Terry … ( Hoy está nevando…. Y eso significa que es día de Julieta. ¿No es así?)- Yo… yo.. –Sonreí- ¡está bien! .. Juguemos…

En la penitenciaría…

Con lápiz en mano, Terry comenzaba a escribir una carta… mientras Candy jugaba en la nieve con los niños…

Estimada Candice…

Espero me puedas perdonar por escribirte es esta forma, tan repentina.

La verdad, es que es la primera vez que le escribo una carta a alguien.

No te rías por ello, por favor…

Sé que te puede parecer un poco extraño que haga todo esto.

Hasta ahora, nunca me ha importado lo que pudiera ocurrir a las personas con dinero.

Siempre he pensado que sus vidas eran perfectas.

Creo que era mi excusa para hacer todo lo que se me viniera en gana.

Pensando que aunque resultara muerto, no me arrepentiría de nada.

Pero ahora sé que me equivocaba.

No importa lo felices que pudieran parecer,

Aunque sean casos muy distintos…

Toda persona, guarda en su interior su propio dolor.

¿Cómo he podido ser tan ciego y no darme cuenta de algo tan básico?

Al menos ahora comienzo a entenderlo todo.

Te conocí…

Y por primera vez pude ver,

Que aunque la situación no sea la misma que la mía,

Que también eres un ser humano.

El otro día…

Cuando pediste hablar conmigo con sinceridad,

Tengo que admitir que me sorprendiste.

Creo que es normal, porque nadie me había hablado de una manera tan sincera

Como tú lo hiciste.

Era una situación totalmente nueva para mí.

Y no solo eso, eras la primera persona que se ha interesado en lo que yo tengo por decir.

Me hiciste comprender…

Que aun sigo aquí…

Que estoy vivo.

En ese momento fui muy feliz…

Puede que esto sea algo que muchos no puedan comprender..

Pero en verdad….

Me sentí muy..

Pero muy feliz…

T.G.

Robert se acerco a la rejilla de la celda de Terry, para ver si había tomado su consejo…

-Terry… entonces si lo hiciste ¿Le escribiste una carta?

Terry doblo el papel y se lo mostro… -si.. La hice!.. –Con mucho cuidado, escribió el destinatario y se la entrego a Robert…

-Robert… ¿podrías enviarla por favor?

Con una sonrisa Robert la recibió… -claro!...

Mientras aun en el parque… Candy sonreía mientras jugaba con esos niños…


-Continuara…

Sakurai -Alighieri


Muchas gracias por sus comentarios... en el próximo capitulo les saludare a todas como se merecen... que tengan un lindo fin de semana...