El mismo Lugar

Eriol volvió a la misma hora en el mismo lugar, El iba cada tarde para verla pasar, Ella siempre al lado de aquel hombre, mientras el solo podía pensar en lo mucho que amaba a esa mujer. . . Era una tortura verlos juntos todos los días, en la misma rutina, luego volvía a casa y sonreía a la mujer que lo esperaba, un beso frio una caricia falsa mientras él pensaba en la mujer de aquel lugar.

— ¿Cómo te fue en el trabajo?—Natsuki pregunto

—Bien—Contesto Eriol sin mucho ánimo, vio a su esposa, no era aquella mujer que sonreía y por la que él suspiraba.

Eriol siempre pensó que las cosas sucedían por algo, no era de creer en el destino, pero algo le decía que él debía ser la persona al lado de aquella mujer, no el idiota con el que se veía. Clavo su mirada en su esposa, por alguna razón, saber que no era ella, dolía. Jamás había sido ella, desde el día en que su vista se postro sobre esa fascinante mujer del centro comercial, lo comprendió, la mujer con la que estaba no era la mujer que él amaba. Así que como siempre se acostaba al lado de su esposa, la veía. Y luego otra vez, despierto en la cama, Tratando de olvidarla, abrazado a su almohada. Pensando en miles de situaciones, pensando en la sonrisa de esa mujer, esa mujer que no sonreía para él.
De nuevo esa pregunta por parte de Natsuki:

— ¿Dime qué te pasa?

A lo que él siempre respondía:

— Nada, hasta mañana. —le dio pequeño beso como siempre. Como todos los días

Era una rutina para Eriol, ir al trabajo, esperar la hora del almuerzo para poder ir aquel lugar, debía admitir que Odiaba a Kinomoto. Desde hacía un tiempo lo hacía, odiaba a Touya Kinomoto, pero ahora lo odiaba más. Así que decidió hacer algo tonto y estúpido, él jamás se ha considerado alguien impulsivo, pero lo hizo

Al final le escribió una carta de amor a esa hermosa mujer, Con lo que hubiera querido decirle y no se atrevió. . . Luego volvió a su casa donde su mujer lo esperaba. Sabía que debía de terminar con esa situación. Espero la hora de dormir, aun sintiendo el pecho acelerado por los latidos de su corazón, incluso podía sentir sus sienes palpitar, tenía miedo de dar el siguiente paso, pero lo suyo no era un matrimonio, hacia mucho que había dejado de serlo y debía tener valor, por primera vez en mucho tiempo hizo algo que jamás creyó posible.

Esa noche en silencio salió de la cama, Guardó en una maleta un poco de ropa, Le puso a su mujer la carta en la almohada.

A ese amor infiel, a esa mujer a la que tanto amaba. . . pero que hacía mucho tiempo que ella no le correspondía. Debía irse en ese momento o no volvería a tener el valor de terminar con eso, ella tenía una aventura con Touya Kinomoto, hacía tiempo que lo sospechaba. Por eso la había seguido un día a ese lugar, volvió su mirada hacia Natsuki. Entonces se fue despacio para no volver.