Heeeeey que tal, actualización, este fic lo actualizaré más irregularmente, puede que a veces actualice a diaro o cada 3 días o incluso cada semana, no lo sé, dependerá de mi tiempo libre, de igual manera espero este capítulo sea de su agrado


El amanecer anunciaba el inicio de un nuevo día, pero no uno cualquiera, pues este sería el primer día de la nueva vida de la familia azul, después de que Perla y Blu decidieran quedarse en el Amazonas.

Los rayos del sol comenzaban a cubrir la selva, como era digno de todos los guacamayos, las aves azules comenzaron a despertar con el alba. Perla y su familia, quienes habían dormido en su proclamado nuevo hogar, de igual manera comenzaban a despertar, aunque a diferencia de otras mañanas, al despertar Perla, se topó con el curioso hecho de que Blu hubiera despertado antes.

-¿Blu?- Dijo Perla confundida.

-¿Eh?... Buenos días Perla- Respondió Blu con una sonrisa.

-¿Pasa algo?- Cuestionó Perla con curiosidad.

-No, ¿Por qué lo dices?- Preguntó Blu confundido.

-Por nada, es solo que es raro verte despierto tan temprano- Dijo Perla acercándose a Blu.

-Oh… Eso…- Dijo Blu desviando la mirada.

-¿Está todo bien?- Volvió a preguntar Perla con una sonrisa.

-Sí, solo tuve problemas para dormir, nada malo, solo me quitaron unas horas de sueño- Explicó Blu tratando de animarse, Perla no dijo nada más, poco a poco fue envolviendo a Blu con sus alas .

-Gracias por haber hecho esto- Dijo Perla casi susurrando.

-Lo haría todo por ti- Respondió Blu de igual manera que Perla quien lo besó en la mejilla antes de romper el abrazo. Antes de que cualquiera de los dos dijera algo más, se vieron interrumpidos por los pequeños guacamayos azules que ya habían despertado.

-Buenos días- Saludo Bia acercándose a Blu y a Perla.

-¿Qué hacen despiertos tan temprano?- Preguntó Carla mirando a sus padres.

-Bueno, ya que estamos todos, ¿Por qué no vamos a buscar el desayuno?- Sugirió Perla animada.

-¡Sí!- Exclamaron las 3 pequeñas aves, acto seguido, los 4 guacamayos salieron del árbol en busca de frutas para desayunar, durante el vuelo, se podía apreciar cómo la tribu y la selva poco a poco cobraban vida, con todas las aves y los animales comenzando a despertar, era una vista que hasta ahora Blu no había podido disfrutar, aunque por desgracia no le dio mucha importancia, pues en esos momentos su mente estaba divagando en otras cosas o mejor dicho en otras preocupaciones.

La mañana avanzó más, Blu y su familia, decidieron usar el tiempo extra para pasear y explorar la selva, en poca palabras, un buen tiempo en familia, todo marchaba a la perfección, Blu gozaba cada momento junto a su familia.

Pasaron otro rato juntos hasta que Bia, Tiago y Carla se fueron por sus lados, Tiago fue a hacer travesuras con otros niños de la tribu, al igual que Bia, mientras que Carla decidió regresar al nido, quería adornar mejor lo que ella consideraba su parte, al final quedaron solos Blu y Perla.

-¿Y ahora qué quieres hacer?- Preguntó Blu con una sonrisa.

-Hmm… Ven, acompáñame- Dijo Perla sonriendo, Blu no cuestionó, solo se limitó a seguirla pero claramente tenía dudas sobre a dónde irían, pero se fueron desvaneciendo poco a poco. No duraron volando mucho tiempo, pues finalmente llegaron al árbol de Eduardo, aunque Blu no sabía que era de él. Blu siguió a Perla hasta la entrada del nido, Blu, al darse cuenta de quien habitaba ese árbol, sintió un leve escalofrío.

-Papi- Saludó Perla abrazando a Eduardo.

-Buenos días Perlita, Qué…- Decía Eduardo desviando la mirada hacia Blu con cierta desaprobación, Blu al sentir la fría y pesada mirada de Eduardo tragó un bulto comenzando a ponerse nervioso -¿Qué los trae por aquí?- Preguntó finalmente Eduardo devolviéndole la mirada a Perla.

-Bueno… Hay algo que tengo que decirte…- Dijo Perla sonriendo.

-¿Qué pasa?- Preguntó Eduardo con curiosidad.

-Bueno… En un principio, la idea era llegar aquí e irnos mañana mismo…- Explicaba Perla un tanto temerosa.

-¿Qué? ¿Te vas?- Cuestionó Eduardo atónito –Después de todo este tiempo y… tú…-

-No lo tomes así…- Interrumpió Perla –Además… Eso era antes… No… No contaba con que tú y todos estuvieran aquí… Y después de todos estos días… Bueno yo… Nosotros- Dijo Perla tomando a Blu con un ala –Decidimos quedarnos- Finalizó Perla con una gran sonrisa en su rostro, Eduardo no lo pensó dos veces y rápidamente volvió a abrazar a Perla.

-Gracias Perlita…- Decía Eduardo con la voz levemente temblorosa.

-No volveré a separarme de ti…- Dijo Perla derramando una pequeña lágrima.

Blu solo los veía con una humilde sonrisa, aunque para ser sincero, aún no estaba muy seguro de lo que dijo el día anterior, lo que más temía era tener que arrepentirse de haberlo dicho.

Después de haber hablado con su padre, Perla y Blu volaron de regreso a su nuevo nido, mientras que Eduardo se quedó en su propio árbol.

-Te ves de muy buen humor- Llegó tía Mimi aterrizando a lado de Eduardo.

-Estos han sido unos días perfectos, mi hija regresó, soy abuelo y mi pequeña decidió quedarse en la tribu, las cosas no pueden ser mejores- Decía Eduardo con una sonrisa en el rostro.

-¿No te olvidas de su esposo?- Preguntó Mimi curiosa, aunque Eduardo no tomó muy bien la pregunta.

-Mimi, te seré sincero...- Dijo Eduardo en un tono más serio –Ese esposo de mi hija… No sé ni cómo describirlo… Es un incompetente, desde que llegó a la selva solo se ha quejado, no tiene ninguna aptitud de supervivencia, en el viaje de capacitación por poco se desmaya…- Decía Eduardo sonando algo molesto.

-No seas tan duro con él, es nuevo aquí- Dijo Mimi tratando de calmar a Eduardo.

-¿No lo entiendes? Si no se adapta, no durará ni una semana aquí... Si ese es el caso, sería mejor que se fuera ahora- Finalizó Eduardo bastante molesto.

-¿No crees que estás exagerando?, ese guacamayo te devolvió a tu hija junto con 3 adorables nietos ¿y Así quieres pagarle?- Dijo Mimi haciendo frente a Eduardo quien al escuchar esas palabras logró calmar su enojo.

-Bien… Le daré 1 mes, nada más que eso… Por salvar a mi hija- Decidió Eduardo.

Mientras tanto Blu y Perla habían llegado a su nido y aun les quedaba todo un día por delante, ciertamente Blu no sabía qué hacer para matar el tiempo ahora que estaba en la selva, aunque tenía una idea más o menos buena de lo que quería hacer, evitar a toda costa que Roberto se acercara demasiado a Perla, para su desgracia, eso era algo que no podría evitar.

-¿A dónde vas Perla?- Preguntó Blu con curiosidad al ver cómo Perla salía del nido.

-¿Eh? Oh, le dije a Beto que nos veríamos hoy, tú sabes ya que no nos hemos visto en bastantes años- Explicó Perla con una sonrisa.

-Pe… Pero ¿Qué no estuvieron juntos ayer toda la mañana?- Cuestionó Blu algo temeroso y a la vez algo molesto.

-Pues sí, pero eso fue más como un entrenamiento, lo de hoy será una tarde de amigos- Respondió Perla.

-¿Y si voy contigo?- Sugirió Blu acercándose a Perla.

-Lo siento Blu, le prometí a Beto que solo seríamos él y yo, como en los viejos tiempos- Explicó Perla algo apenada.

-Oh… Ya veo…- Dijo Blu deprimido.

-Por favor Blu entiéndelo, él es mi mejor amigo y hace mucho que no lo veo- Explicaba Perla.

-¿Y yo qué soy?- Cuestionó Blu un tanto dolido.

-Tú eres mi halcón del amor- Respondió Perla casi susurrando y con una pequeña sonrisa.

-Está bien, te estaré esperando aquí- Dijo Blu animándose un poco.

-Bien, pero no te quedes encerrado aquí, ¿Por qué no sales y exploras el lugar? Así te vas familiarizando un poco con todo- Sugirió Perla a punto de emprender el vuelo.

-Bueno… Supongo que no es una mala idea…- Dijo Blu un poco dudoso –Pero…-

-Bien, me tengo que ir, adiós Blu- Interrumpió Perla para inmediatamente emprender el vuelo, dejando a Blu en aquel árbol con bastantes dudas en la cabeza.

-Adiós…- Dijo Blu casi susurrando con una mueca de preocupación en el rostro.

Blu esperó en el nido un tiempo, torturándose a sí mismo con uno y mil pensamientos sobre la reunión de Perla y Roberto.

-Y si ella se enamora de él… Y si él le hace algo malo… Y… Y si realmente solo se quedó conmigo porque no había nadie más…- Blu no paraba de torturarse con sus pensamientos, la idea de que Perla lo fuera a dejar era algo que simplemente no podía soportar, hasta que después de considerar todas las posibilidades, por fin decidió calmarse –Muy bien basta… Ella jamás haría algo así… Tengo que dejar de pensar en estas cosas… Quizá salir a volar un rato no sea tan mala idea…- Al final Blu se decidió por salir a dar una vuelta con la esperanza de que en cuanto volviera, Perla ya hubiera regresado al nido, habiendo aclarado un poco su mente, Blu salió volando del nido, no tenía un rumbo fijo, su intención era seguir el consejo de Perla y explorar la tribu y los alrededores de la selva, claro evitando adentrarse demasiado para evitar perderse.

Blu volaba por la tribu, observando todo a su alrededor, tratando de acostumbrarse a la idea de que ya no estaba en Río, era un cambio un poco duro para él, incluso terminó recordando su vida con Linda, era algo a lo que ya no podría regresar, pensar en eso fue realmente doloroso para él, pero lo reconfortaba el hecho de estar con su familia, pero en el fondo, muy en el fondo, temía perderlos a todos, no por algún tipo de peligro ni nada parecido, si no por su incapacidad para vivir en la selva, temía que hubiera alguien mejor para ellos.

El vuelo de Blu se extendió más de lo que el pretendía, perdido en sus pensamientos había perdido la noción del tiempo, hasta que reaccionó al ver el anaranjado cielo que anunciaba el atardecer.

-Vaya, se hizo más tarde de lo que creí, debo regresar, seguramente Perla debe estarse preguntando dónde estoy- Se dijo Blu a sí mismo cambiando de dirección de regreso a su nido, en donde esperaba encontrar a Perla aguardando por él.

Al arribar Blu al nido, inmediatamente buscó a Perla con la mirada.

-¿Perla? ¿Estás aquí?- Llamaba Blu al no ver a Perla por ningún lado. Después de no recibir respuesta por un largo rato, Blu comenzó a sentir cierta preocupación, había pasado ya bastante tiempo desde que Perla fue con Roberto y no faltaba mucho para el anochecer, incluso Bia, Tiago y Carla ya habían regresado al nido, mientras que Blu, impaciente comenzó a dar vueltas por todo el lugar, figurándose los posibles lugares en los que podría encontrar a Perla, al igual que se figuraba distintas razones por las que Perla no había regresado aún.

-¿Papá?- Dijo Bia sacando a Blu de sus pensamientos.

-¿Eh? ¿Yo?... Oh ¿Qué necesitas Bia?- Preguntó Blu disimulando su ansiedad.

-¿Estás bien?- Preguntó la pequeña guacamaya.

-Claro que sí, solo divagando un poco- Respondió Blu con una sonrisa –Bueno ya es algo tarde, ¿Quieren que les traiga algo de comer en especial?- Preguntó Blu llamando a Tiago y a Carla.

-Yo quiero un mango- Dijo Carla con una sonrisa

-Yo quiero… Fresas- Dijo Bia animada.

-A mi tráeme una nuez- Dijo Tiago sonriendo.

-Bien, no tardaré mucho…- Dijo Blu para luego salir del árbol en busca de las peticiones de sus hijos.

Después de un rato de búsqueda, Blu había encontrado lo que Carla y Bia le habían pedido, lo que ya había encontrado lo había dejado en un lugar cerca del nido para poder cargar el resto del alimento sin problemas.

-Bien, solo me falta la nuez de Tiago- Decía Blu mientras volaba, mirando a todos lados buscando una nuez de Brasil hasta que por fin divisó una en una rama no muy lejos de él.

-¡Te encontré!- Dijo Blu victorioso, inmediatamente fue a cortar la nuez, cosa que le tomó un poco de trabajo ya que no sabía muy bien cómo usar su pico para cortar las nueces, habiendo logrado liberar la nuez del árbol estaba listo para ir por el resto de la comida y regresar a su árbol, más antes de eso vio cómo el sol descendía cada vez más.

-Perla dónde estás…- Dijo Blu levemente deprimido.

Blu llevó la comida de regreso al nido dónde nuevamente no encontró a Perla, Bia, Tiago y Carla comieron lo que Blu les había traído, mientras que Blu esperaba impaciente en la entrada del nido, habiendo pasado varios minutos más, por fin logró divisar a dos manchas azules en el cielo, una claro está era Perla, y la otra, para disgusto de Blu se trataba de Roberto, ambos se acercaban riendo al árbol, cosa que a Blu realmente disgustó.

-Bueno Perliux nos vemos otro día- Se despidió Roberto.

-Cuando quieras Beto, fue muy divertido hoy- Decía Perla riendo, para luego ver cómo Roberto se iba volando.

Perla entró en el nido y lo primero que vio fue a Blu parado en la entrada.

-Hola Blu- Saludó Perla bastante animada.

-Parece… Parece que te divertiste…- Dijo Blu con una sonrisa forzada.

-Sí, hace mucho que no lo veía… Fuimos a varias partes de la selva y…- Cortó Perla al notar la expresión de Blu –Pero… Mejor dime… ¿Tú que hiciste?- Preguntó Perla algo apenada.

-¿Yo? Bueno nada muy importante… Solo di una vuelta por el lugar y conseguí comida para los niños, dijo Blu señalando las sobras de comida en el suelo del nido.

-Ya veo… ¿Pero y los niños?- Preguntó Perla mirando a todas Partes.

-Ellos ya están dormidos… Tardaste en regresar…- Explicó Blu algo decaído.

-Oh…- Perla no podía creer haber tardado tanto, hasta que vio cómo poco a poco el atardecer se transformaba en noche.

-Lo siento Blu… No creí tardar tanto…- Decía Perla apenada.

-Descuida… No es para tanto… Dije que te esperaría ¿No?- Dijo Blu tratando de sonar feliz, Perla solo sonrió y se acercó para abrazar a Blu quien sin dudarlo correspondió el abrazo.

-Vamos a dormir- Dijo Blu llevando a Perla a su "Cama" donde los dos se acomodaron listos para dormir.

-(Suspiro) Hay Blu… Estos días han sido los mejores de mi vida, claro después de conocerte- Dijo Perla recargada en el pecho de Blu quien solo se limitó a mirarla a los ojos y sonreír, realmente no tenía nada para decir –Sin ti nunca hubiera llegado aquí… Gracias Blu…- Dijo Perla para luego besar la mejilla de Blu y acomodarse en su pecho nuevamente –Este fue el primer día de nuestra nueva vida- Dijo Perla para luego quedarse dormida junto a Blu.

-Sí… Nueva vida…-


Bueno eso fue todo por este capítulo espero les haya gustado, y quiero dar un saludo especial a Phoenix-bird-Blu uno de hasta ahora mis más fieles seguidores que ya empezó a leer el fic, y también un saludo a esa persona anónima que me sigue desde hace tiempo :D. Hasta el siguiente capítulo