Hola a todos mis lectores, tardé más con este capítulo pero al fin aquí está el capítulo 4, disfrútenlo


Amanecía en la selva amazónica y la tribu de guacamayos azules comenzaba con sus labores diarios. Eduardo era uno de los primeros en despertar listo para escuchar los reportes de los vigías sobre cualquier cosa que pasara en la noche, aunque día tras día no le reportaban más que tranquilidad, ningún tipo de amenaza acosaba a la tribu, las mañanas en ese lugar eran bastante tranquilas.

La mañana de Eduardo no tenía nada fuera de lo normal, despertó, fue en busca de los vigías, etc. Todo marchaba como cualquier otro día, hasta que decidió tomar un pequeño desvío antes de regresar a su árbol.

-Roberto- Llamo Eduardo al ver al guacamayo volando cerca de él.

-¿Qué pasa Ed?- Preguntó Roberto deteniendo su vuelo.

-Hay algo que necesito que hagas por mí- Dijo Eduardo acercándose a Roberto.

-Claro, ¿Qué necesitas?- Preguntó Roberto.

-Aquí no, esto es algo que solo tú debes escuchar- Dijo Eduardo un tanto más serio, Roberto solo asintió y siguió a Eduardo de regreso a su árbol.

Mientras tanto, en otra parte de la tribu, la familia azul ya había comenzado con su día, mientras que Bia, Tiago y Carla ya habían salido en busca de diversión o para hacer travesuras, Perla se preparaba para salir y en cuanto a Blu, aún no se reponía del sueño de la noche anterior.

-Bueno Blu te parece si vamos por…- Cortó Perla al ver al guacamayo parado en la salida del nido con una mirada melancólica y perdida.

-¿Tan malo fue aquél sueño?- Preguntó Perla acercándose a Blu.

-No es que fuera malo… Es solo que… Tengo miedo de que se haga realidad…- Explicó Blu levemente deprimido.

-Puedes contarme lo que sea Blu…- Dijo Perla abrazando a Blu con un ala.

-Lo sé… Es solo que… No quiero hablar de eso…- Dijo Blu aún más deprimido. Perla no sabía de qué otra manera animar a Blu, además de que no tenía ni la menor idea de qué había soñado la noche anterior mas no iba a dejar de intentarlo.

Mientras tanto, nuevamente con Eduardo y Roberto, ambos habían llegado al nido de Eduardo, aunque Roberto no sabía bien qué era lo que hacía ahí, podía sentir cierta tensión por parte de Eduardo.

-¿Está todo bien Ed?- Preguntó Roberto con curiosidad.

-No, no lo está- Respondió Eduardo un poco molesto.

-¿Qué pasa?- Preguntó Roberto confundido por la actitud de Eduardo.

-Hay un problema… Con el esposo de mi hija- Dijo Eduardo de manera indiferente.

-¿Qué clase de problema?- Cuestionó Roberto.

-Necesito que lo vigiles- Dijo Eduardo sin dejar su tono militar.

-¿Qué fue lo que hizo?- Preguntó Roberto confundido.

-No es lo que hizo, es lo que hará… Escúchame bien Roberto, él no es como nosotros, y las posibilidades que tiene de adaptarse son mínimas, el no pertenece aquí, él no se merece estar entre nosotros- Explicaba Eduardo bastante molesto.

-No estarás diciendo que…- Decía Roberto temeroso de la respuesta.

-Lo voy a expulsar de la tribu… Si no es que muere antes…- Dijo Eduardo fríamente, Roberto estaba atónito, de cierta manera estaba esperándolo pero no creyó que Eduardo fuera a ser tan frío en ese asunto.

-Eduardo, sabes que obedeceré todas tus órdenes… Pero ¿A caso no merece una oportunidad? Por salvar a Perliux y tu nueva familia- Dijo Roberto no muy seguro de lo que hacía.

-(Suspiro) Mimi dice lo mismo… Por eso decidí darle un mes, nada más que eso, si no se adapta o muere se irá- Terminó Eduardo levemente más relajado.

-Bien… Es tu decisión pero… ¿Cómo encajo yo en todo esto?- Preguntó Roberto confundido.

-Necesito que lo vigiles, cada uno de sus movimientos y me digas qué es lo que hace- Explicó Eduardo.

-Está bien pero… ¿Por qué?- Cuestionó Roberto confundido.

-Veo que no estás al tanto… Esa ave fue criada por humanos- Dijo Eduardo, al escuchar eso, Roberto salió por completo de su cordura.

-¡¿Qué?! ¡¿Fue criado por ellos?!- Exclamaba Roberto bastante molesto, casi podía decirse que desquiciado, incluso las arregladas plumas de su cabeza se habían desordenado por su reacción.

-¿Entiendes por qué es tan importante que lo vigiles? Si se acerca demasiado a las personas podría acabar con todo lo que con tanta dificultad logramos aquí- Explicó Eduardo bastante serio, aunque para ser exacto a ese punto comenzaba a exagerar, cómo era posible que un solo guacamayo ocasionara la desintegración de toda una tribu, aunque en esos momentos no le importaba mucho, su indiferencia hacia Blu era bastante grande.

Por otra parte, Blu y Perla aún continuaban en su árbol, Blu no se sentía de humor como para salir, y Perla no quería dejarlo solo, al menos no hasta levantarle el ánimo, el único momento en el que Perla había salido fue solo para conseguir algo de fruta para el desayuno, aunque Blu no tenía muchas ganas de comer en esos momentos.

-Vamos Blu come algo- Decía Perla con una sonrisa.

-No tengo hambre… Pero aún así gracias- Respondió Blu con una leve aunque forzada sonrisa.

-Blu… Solo fue un sueño, ¿Cuánto más vas a estar así?- Preguntó Perla levemente molesta.

-Perla por favor entiende…-

-No hay nada que entender Blu…- Interrumpió Perla acercándose a Blu –Sin importar lo que haya sido, no fue real- Dijo Perla poniendo sus alas sobre los hombros de Blu –Solo fue una pesadilla, nada más que eso, solo olvídalo- Agregó Perla articulando una pequeña sonrisa, Blu no sabía que decir, la verdad es que era muy difícil hacer que Perla cambiara de parecer –Pensar en eso te impide disfrutar de este lugar, solo piénsalo Blu, los niños se divierten, puedes ir a donde te plazca, y el lugar es simplemente hermoso, ¿Por qué no te das el tiempo de verlo?- Terminó Perla con una gran sonrisa. Después de entender bien lo que Perla había dicho, Blu comenzó a animarse, ella tenía razón, solo era un sueño, ¿Qué probabilidad había de que fuera real? Blu confiaba demasiado en Perla como para creer que podría engañarlo.

-Bueno… Creo que me convenciste…- Dijo Blu articulando una pequeña sonrisa.

-Eso quería escuchar- Dijo Perla separándose de Blu –Ahora ¿Te parece si damos un paseo?- Sugirió Perla acercándose a la salida del nido.

-Esperaba que lo dijeras- Dijo Blu sonriendo yendo detrás de Perla para ambos emprender el vuelo.

Regresando al árbol de Eduardo.

-¿Lo comprendes bien?- Cuestionó Eduardo en un tono muy serio.

-Sí, lo entiendo- Respondió Roberto, al parecer más clamado.

-Nadie más que tú debe saber esto, ni siquiera Perla debe saber que lo estás vigilando- Dijo Eduardo.

-¿Cómo sugieres que lo haga?- Preguntó Roberto.

-Ella te tiene un especial aprecio por la historia que tienen ustedes dos, no se negará a tu compañía, fuera de eso, te será fácil vigilarlo cuando esté solo- Explicó Eduardo –Pero lo más importante de todo, asegúrate de que no represente un peligro para Perla… Si algo llega a pasarle…-

-Entiendo Eduardo- Interrumpió Roberto –Pero… Suponiendo que no pueda adaptarse… ¿Qué pasará con Perla y sus hijos?- Preguntó Roberto confundido.

-De eso te encargas tú… Con el tiempo lo superarán y se olvidarán de él… Los niños te verán a ti como su padre y Perla podrá estar con un macho de verdad- Explicó fríamente Eduardo, aunque Roberto estaba sorprendido por lo que acababa de escuchar, esa idea no le sonaba tan mal como parecía, pero aun así tenía sus dudas.

-No lo sé Eduardo… No creo que lo puedan olvidar con tanta facilidad- Dijo Roberto preocupado.

-Ya verás que sí, ahora vete y vigílalo bien- Roberto solo asintió y salió volando del árbol.

"Quizá Eduardo tenga razón y Perla necesite a alguien más" Pensaba Roberto mientras volaba. La idea de ocupar el lugar de Blu como padre y pareja era un tema muy serio, pero a Roberto la idea no le sonaba tan mal, era por cuestiones morales que aún lo dudaba, por el momento solo se limitaría a vigilar a Blu como le ordenó Eduardo.

-Hahaha… -Reía Perla alegremente a lado de Blu quien no se veía tan divertido.

-¿Qué tiene de gracioso?- Preguntaba Blu cubierto de lodo.

-Lo mal que volaste- Respondió Perla en un tono burlón.

-Ha… Ha- Rió sarcásticamente Blu para luego lanzar lodo al rostro de Perla –Eso sí es gracioso –Dijo Blu con una sonrisa maliciosa en su rostro.

-Bien, ya capté- Dijo Perla limpiándose el lodo del rostro –Esto me recuerda, acordé verme con tía Mimi hoy ¿Quieres venir?- Preguntó Perla con una sonrisa.

-¿Eh?... no, no, así está bien hehe…- Respondió Blu apenado "Ella me da un poco de miedo" Pensó Blu.

-Bueno, ¿Quieres que te acompañe de regreso al nido?- Volvió a Preguntar Perla.

-No, así está bien, de hecho quería quedarme un poco más aquí en la selva- Dijo Blu con una sonrisa.

-Muy bien, nos vemos más tarde Blu- Dijo Perla para luego emprender el vuelo, mientras Blu veía cómo se alejaba.

-Bien, ahora ¿Con qué empezar?- Se preguntaba Blu mirando a su alrededor –Si vamos a quedarnos aquí no puedo seguir siendo un bueno para nada en la selva- Dijo Blu comenzando a volar.

-¿Dónde estará?- Se preguntaba Roberto mientras buscaba a Blu desde el aire, buscó por un rato más hasta que escuchó un quejido bastante escandaloso entre los árboles, siguiendo el escándalo, Roberto encontró a Blu tirado en la rama de un árbol con las plumas cubiertas de lo que parecían ser restos de fruta.

-Eso salió mal- Decía Blu levantándose y sobándose la cabeza con una de sus alas –Genial, ahora tengo todas las plumas pegajosas… Esto no podría ponerse peor-

-¿Qué estás haciendo?- Preguntó Roberto saliendo de su escondite.

"Hable demasiado pronto" Pensó Blu limpiando lo más que pudo de fruta de su plumaje –Nada… Solo volaba por aquí- Respondió Blu tratando de ocultar su indiferencia.

-¿Seguro? Bien, te daré un consejo, la próxima vez que intentes recoger una fruta, usa tu pico para desprenderla del árbol, no intentes arrancarla- Dijo Roberto con aires de grandeza.

-Gracias pero creo que sé cómo conseguir mi propio alimento- Dijo Blu con el seño fruncido.

-No te veías muy capaz hace unos minutos- Dijo Roberto altaneramente para luego irse volando del lugar.

-¿Qué? ¿Me estaba espiando?- Se preguntó Blu bastante molesto –Le demostraré que no es mejor que yo- Se propuso Blu, lo que no sabía era que Roberto lo seguía observando, y lo seguiría haciendo durante los días siguientes.

Al día siguiente, después de pasar tiempo con su familia, Blu nuevamente se adentró en la selva para aprender o al menos intentar aprender más de ella, repitiendo esta conducta por los días siguientes, Roberto lo seguía en sus viajes a la selva solo para ver cómo la suerte de Blu le acarreaba problemas. A menudo tenía que escapar de depredadores que el mismo provocaba, no tenía ni la menor idea de cómo abrir las nueces de Brasil, tenía conflictos con otros animales, no había día que no se perdiera por al menos una hora completa, Roberto solo veía la desgracia de Blu, y de vez en cuando se divertía con ella, pero aun con todo eso, a Roberto le preocupaba el hecho de que Blu no tenía oportunidad alguna de adaptarse a la selva, en más de una ocasión Roberto consideró ayudarle, pero de igual manera había algo que se lo impedía y era el miedo a que Eduardo se molestara con él si interfería con Blu, de igual manera le preocupaba reportar a Eduardo sobre todos los fracasos de Blu, Roberto tampoco estaba libre de dificultades. En cuanto a Blu, obvia y claramente tenía sus propios problemas y preocupaciones, además de su mala suerte en la selva, tenía que dar explicaciones a Perla por su ausencia al igual que por otras cosas como heridas, suciedad, etc. A Blu poco a poco se le acababan las excusas al igual que el buen ánimo, poco a poco comenzaba a darse por vencido en cuanto al asunto de adaptarse a la selva, realmente quería adaptarse pero sin ayuda alguna le sería bastante difícil, quizá hasta imposible, aunque bien podría pedirle ayuda a Perla, no quería parecer un bueno para nada, después de todo, Perla no siempre podía estar con él para sacarlo de apuros, Blu comenzaba a pensar que no era suficientemente bueno para Perla, ¿Sería a caso que su temor se convertiría en realidad?

Habían pasado dos semanas desde que Eduardo ordenó a Roberto vigilar a Blu, dos semanas del mes que Blu tenía para adaptarse, el tiempo se le terminaba y Blu no progresaba, eso comenzaba a preocuparle, el único alivio que tenía era el hecho de no estar enterado sobre lo que Eduardo tramaba en contra de Blu, saber que sería expulsado dentro de dos semanas sería demasiada carga para él, el guacamayo azul necesitaría mucha ayuda para lograr seguir adelante.

Una nueva mañana en la selva del Amazonas, a diferencia de otras, este día el sol no iluminó la selva, el cielo grisáceo oscuro anunciaba una fuerte tormenta que se avecinaba, la tribu azul a diferencia de otros días, no salió mucho de sus árboles, de hecho ese día en especial la vida en la selva para las aves azules empezaría un poco más tarde de lo habitual, todos los guacamayos azules un descansaban plácidamente en sus nidos esperando a que el clima mejorara, todas menos una. Blu a diferencia del resto de su familia ya había despertado, apenas salir un poco del nido sintió una corriente de aire levemente frío, agregando el color del cielo, Blu sabía bien qué clase de día sería, un día sin salir de casa para poder pasarlo al lado de Perla, sería una buena manera de levantarle el ánimo. Blu volvió a entrar al nido solo para ver a Perla aún dormida.

-Creo que al menos puedo traerle el almuerzo- Pensó Blu para luego salir del nido en busca de algo tan simple como una nuez. El plan de Blu era simple, conseguir algo de comer antes de que comenzara la tormenta y regresar a sorprender a Perla, no parecía tan difícil, para su desgracia, la naturaleza le jugaba en contra.

Encontrar una nuez de Brasil no fue tan difícil, su mayor problema fue el tiempo que tardó en cortarla del árbol.

-Vamos… Suéltala…- Decía Blu mientras intentaba arrancar la nuez de la rama -¡Al fin!- Exclamó Blu victorioso al lograr arrebatarle la nuez al árbol. Con una sonrisa y una gran satisfacción, Blu emprendió el vuelo de regreso a su nido.

-No… Ahora no…- Dijo Blu al notar gotas de agua comenzando a caer a su alrededor y sobre él, instintivamente aceleró su vuelo con la esperanza de lograr regresar a su nido antes de que la lluvia empeorara, a medida que se acercaba a la tribu el viento comenzaba a soplar con cada vez más fuerza, y el agua caía de igual manera, dificultando así el vuelo de Blu. Poco a poco le era más difícil ver lo que había frente a él, hasta el punto en el que terminó desviándose de su rumbo, volando a siegas, Blu no tenía idea de que solo estaba alejándose de la tribu, mientras que el creía estar acercándose, fue tarde cuando se percató de haber volado mucho más de lo que se había alejado.

-Esto es malo… Es muy, muy malo…- Decía Blu tratando de cubrirse de la lluvia con los árboles mas esta aún seguía golpeándolo -¡Necesito encontrar un refugio rápido!- Exclamó Blu preocupado. Con la lluvia en su contra, Blu constantemente chocaba contra ramas y hojas, causándose varios pequeños raspones, pasaron unos pocos minutos hasta que a duras penas logró divisar un árbol hueco cerca de él, sin dudarlo voló rápidamente hacia él, estaba a punto de llegar, mas por la tormenta le era difícil ver bien lo que había frente a él, siguió volando prácticamente a siegas más al menos con una idea de a dónde volaba, Blu estaba a unos pocos metros de llegar a aquel árbol, estaba prácticamente salvado, pero por la mala vista que le ofrecía la tormenta terminó chocando contra el árbol en vez de entrar a él, Blu cayó noqueado sobre una de las ramas del árbol, sin duda sería su fin si se quedaba en ese lugar.

-¿Pero qué?- Se asomó un ave al sentir el choque de Blu contra su árbol –Esto es malo- Dijo aquella ave al ver a Blu sobre aquella rama, sin dudarlo salió del árbol a ayudar a Blu, la tormenta no permitía ver con claridad a aquella misteriosa ave, pero el hecho de que hubiera ayudado a Blu era una señal de que la mala racha de Blu estaba por terminar.


Bueno, eso fue todo por este cap. ¿Quién será esa misteriosa ave? Hasta el siguiente capítulo