Se está volviendo un habito el actualizar capítulos a las tantas horas de la madrugada, pero que más da, aquí está el capítulo 5, disfrutenlo
-Blu… Blu- Escuchaba el guacamayo –Blu ya despierta- Volvió a escuchar esta vez distinguiendo la voz que lo llamaba, poco a poco Blu fue abriendo sus ojos.
-Te quedaste dormido otra vez- Dijo perla en un tono burlón.
-¿Perla?- Cuestionó Blu confundido.
-Levántate de una vez, los niños nos esperan- Dijo Perla de manera gentil dándole la espalda a Blu, quien poco a poco se fue levantando dándose cuenta de que se encontraba en su nido en Río de Janeiro.
"¿Qué pasa aquí?" Se preguntaba Blu mirando a su alrededor.
-Blu, ¿Estás listo?- Preguntó Perla con una sonrisa, parada en la entrada del nido.
-Sí… Ya voy- "Creo que ya viví esto antes" Pensó Blu y sin estar muy seguro de lo que hacía, comenzó a seguir a Perla, ambos salieron del nido y aterrizaron en una rama cercana donde Bia, Tiago y Carla los esperaban.
-Buenos días papá- Saludó Bia con una sonrisa al ver a Blu.
-¡Al fin despertaste pa!- Dijo Tiago emocionado.
-Ya era hora- Agregó Carla un tanto menos motivada que Bia y Tiago.
-Bueno ya estamos todos… Blu estoy tan feliz de que hayas aceptado- Dijo Perla bastante alegre y con una gran sonrisa.
-Lo haría todo por ti ¿Recuerdas?... Pero…- Pensó Blu por un momento -¿A dónde vamos?- Cuestionó Blu confundido.
-¿Lo olvidaste?- Preguntó Perla en un tono burlón, al parecer tomando la pregunta de Blu como una broma –Recuérdalo ¡Vamos al Amazonas!-
-¿Qué?- Despertó Blu confundido mirando a su alrededor -¿Dónde estoy?- Se preguntó Blu analizando su situación, en el lugar en el que estaba recostado había un charco de agua, rápidamente se levantó y se dio cuenta de algunas huellas hechas por el agua que se dirigían hacia afuera del árbol, Blu trataba de entender la situación más un trueno terminó sacándolo de sus pensamientos haciendo que Blu dirigiera la mirada hacia la entrada de aquel presunto nido –Oh… Eso pasó…- Dijo Blu recordando su reciente accidente -¡Espera! No recuerdo haber entrado aquí… De hecho terminé chocando contra el árbol… Cómo es que…-
-Veo que ya despertaste- Dijo un guacamayo azul entrando en el árbol con todas las plumas del cuerpo mojadas, Blu en primera instancia creyó que se trataba de Roberto al ver que el rostro de aquel guacamayo era cubierto por las un tanto largas plumas de su cabeza.
"No puede ser que el señor perfecto me haya salvado" Pensó Blu molesto, pues tratándose de Roberto, seguramente le contaría a todos en la tribu sobre el accidente de Blu, para quedar bien con Perla por haberle salvarlo.
-Te diste un feo golpe allá afuera amigo- Dijo el guacamayo haciéndose las plumas de la cabeza los lados dejando ver el rostro de un guacamayo joven con un singular par de ojos color violeta.
-Oh…- Se sorprendió Blu, no solo por el hecho de que no fuera Roberto si no por los ojos de aquel misterioso guacamayo.
-¿Pasa algo?- Preguntó el ave sacando a Blu de sus pensamientos.
-¿Eh? No nada… Es solo que… Creí que eras alguien más- Respondió Blu de cierta manera aliviado de no haber sido salvado por Roberto.
-Bueno pues, no soy alguien más hehe…- Respondió el guacamayo sacudiendo el agua de sus alas.
-Espera… Acabas de… ¿Cómo hiciste para volar en la tormenta?- Preguntó Blu sorprendido.
-¿Volar? Estoy loco, no desquiciado- Respondió el guacamayo en un tono burlón –Solo salí a una rama de este árbol para traer esto- Explicó mostrando dos nueces de Brasil en el suelo del nido –Después de lo que pasaste supuse que tendrías hambre- Dijo pateando una de las nueces hacia Blu.
-No tengo hambre gracias…- Dijo Blu mirando la nuez.
-Bueno, igual la dejaré por ahí- Dijo el guacamayo mientras se movía por el nido. Blu por otra parte, se acercó a la salida para ver mejor el estado del clima, sería un suicidio salir en ese momento.
-Oye… ¿Cuánto tiempo llevo aquí?- Preguntó Blu preocupado.
-Bueno… Un par de horas, te diste un feo golpe allá afuera- Respondió el guacamayo. Al escuchar esto Blu no pudo evitar deprimirse, la mañana que tenía planeada junto a Perla se había arruinado por completo.
-¿Qué te trajo aquí?- Cuestionó el guacamayo con curiosidad.
-Salí en un mal momento y… Bueno la lluvia me trajo aquí- Respondió Blu desanimado.
-¿Una mañana dura?- Preguntó el guacamayo.
-Algo así… Acabo de arruinar algo muy importante- Respondió Blu desviando la mirada.
-Oh… Bueno… Puedes quedarte hasta que el clima mejore, yo… Estaré arriba- Dijo el guacamayo para luego volar hacia la parte superior del interior del árbol, dejando a Blu con sus pensamientos.
-Al menos sé que está bien…- Susurró Blu mirando el nublado y lluvioso cielo preguntándose qué era lo que Perla estaba haciendo.
EN LA TRIBU.
-¡Cómo pudo salir con esta tormenta!- Exclamó Perla alterada.
-Perliux cálmate un poco…- Decía Roberto con todas las plumas mojadas al igual que Eduardo quien estaba a lado de él.
-¿Cómo me dices que me calme?... Blu mi esposo, está afuera con este mal clima- Respondió Perla notablemente molesta.
-Hija, cualquiera que conozca algo sobre la selva sabe que con en este tipo de situaciones se debe esperar a que el clima mejore- Explicaba Eduardo tratando de calmar a Perla.
-Eddy tiene razón Perliux, solo un tonto saldría con este clima- Dijo Roberto sin pensar en cómo lo tomaría Perla.
-¿No lo entienden?- Dijo Blu un tanto menos molesta y más preocupada –Él aún no sabe nada sobre vivir en la selva… No lo puedes culpar a él… Blu ya tuvo que renunciar a mucho por mí…- Explicaba Perla desanimándose cada vez más. Al escuchar esto, Eduardo creyó que sería un buen momento para hablar con Perla acerca del hecho de que Blu no podría sobrevivir en la selva, Eduardo creyó que sería adecuado decirle que tratara de olvidarse de él, pero sin importar cuan decidido a decirlo estuviera, algo se lo impidió, justo antes de que Eduardo comenzara a hablar, vio cómo Bia, Tiago y Carla se acercaban a Perla preguntando por Blu, la preocupación era inconfundible en sus rostros. Aunque no lo pareciera, Eduardo tenía corazón y no quería causarle más dolor a Perla del que ya sentía en ese momento.
-¿Ed?- Preguntó Roberto sacando a Eduardo de sus pensamientos -¿Qué hacemos?- Volvió a preguntar Roberto. Eduardo lo pensó por un momento, no había manera alguna de enviar a un grupo de aves en busca de Blu, ya había sido mucho problema volar desde su nido hasta el de Perla.
-Tengo que ir a buscarlo- Dijo Perla dirigiéndose a la salida del nido.
-Wow, Perliux, sé cómo se ve esto, pero no hay manera de que puedas volar contra la tormenta- Dijo Roberto deteniendo a Perla.
-Roberto tiene razón Perla, por ahora no podemos hacer nada… Solo nos queda esperar a que el viento se calme un poco… Te prometo que lo encontraremos- Dijo Eduardo abrazando a Perla. Para Eduardo todo era bastante extraño, no se explicaba cómo era que Perla pudiera amar de esa manera a un ave torpe y nerd como Blu, simplemente no podía comprenderlo, pero en ese momento se topó con un gran problema en su plan para deshacerse de Blu, al ver lo mucho que Perla se preocupaba, Eduardo sabía que no dejaría a Blu tan fácilmente como él esperaba.
El día continuó su curso, la tormenta duró más de lo esperado por todos, no fue hasta el medio día que la lluvia se calmó, y el viento dejó de soplar, el cielo aun tenía su color grisáceo anunciando que posiblemente la tormenta continuaría más tarde.
El tiempo de espera fue tal, que Blu se había quedado dormido aguardando el momento de regresar a la tribu, pequeñas gotas de agua comenzaban a caer en el rostro de Blu haciéndolo despertar poco a poco.
-(Bostezo) ¿Ahora qué?- Se preguntaba Blu tratando de espabilarse, lo cual no fue problema al notar la calma en el exterior –Ya está- Dijo Blu victorioso y sin pensarlo dos veces, salió disparado de aquel árbol de regreso a la tribu, mientras que su aún desconocido anfitrión veía cómo se alejaba.
-Y tú ¿Quién rayos eres?- Se preguntaba el guacamayo con una sonrisa de aprobación en el rostro.
EN LA TRIBU.
A penas la lluvia se calmó, Eduardo había enviado a un grupo de aves en busca de Blu lideradas por Roberto, Perla estaba preparada para ir en busca de Blu, mas Eduardo la convenció de esperar en la tribu en el muy remoto caso de que regresara, a Perla solo le quedaba esperar que Blu estuviese bien.
Roberto y su grupo de aves comenzaron a buscar en las zonas cercanas a la tribu, duraron buscando un largo rato sin éxito alguno hasta que Roberto decidió separar al grupo para cubrir más terreno, aunque no podían darse el lujo de tardar demasiado, pues la tormenta seguramente no tardaría en retomar su presencia, tenían un tiempo límite y debían darse prisa. Mientras tanto, al otro lado de la tribu y un tanto alejado de la misma, Blu volaba entre los árboles tratando de reconocer cualquier cosa que lo ayudara a regresar a la tribu, aunque ya estaba bastante cerca, no tenía ni la menor idea de por dónde ir.
-Admítelo Blu… Estás perdido…- Se decía Blu a sí mismo, mirando a su alrededor buscando cualquier cosa conocida –Es que no pueden poner algún cartel que indique hacia donde ir- Se preguntaba Blu aterrizando sobre una rama para descansar un poco –Quien sabe cuánto tiempo llevo volando o si estoy yendo en la dirección correcta… Solo espero lograr regresar antes de vuelva a llover…- Dijo Blu mirando el cielo al mismo tiempo que sentía una leve corriente de aire. Blu no tuvo otra opción más que continuar volando, rogando lograr dar con la tribu.
-¿En dónde puede estar?- Se preguntaba Roberto posado sobre una rama, viendo cómo la mitad del grupo de guacamayos buscaba a Blu entre los árboles, Roberto observó por unos minutos más para luego unirse a la búsqueda, aunque claramente sin lograr nada, por más que buscaran, no encontrarían Blu, siendo que este se encontraba en el lado contrario a dónde lo estaban buscando.
La búsqueda de Blu continuó hasta que el viento comenzó a soplar nuevamente, Roberto al sentir esto, no tuvo de otra más que hacer que los demás guacamayos se retiraran de regreso a la tribu, sin éxito alguno.
Blu, volando aceleradamente en busca de cualquier refugio terminó volando entre las copas de los árboles, chocando contra toda hoja o rama que se le atravesara, no podía ver con mucha exactitud lo que había frente a él, duró volando a ciegas por momento más hasta que por fin llegó al final de los árboles, por suerte para él, y de manera un tanto curiosa, terminó dando con la tribu una vez liberado de los árboles, Blu no lo podía creer, realmente lo había logrado, y justo a tiempo, pues gotas de agua comenzaban a caer poco a poco, al parecer la suerte de Blu comenzaba a cambiar, sin dudarlo, rápidamente emprendió el vuelo hacia su nido, con una sola cosa en mente "Qué explicación le daría a Perla" Blu no tenía mucho con qué defenderse.
Perla esperaba impacientemente en la salida de su nido, esperando a Roberto, a Eduardo o a Blu, no desviaba la mirada ni por un momento hasta que comenzó a resentir el frío por el viento, no tuvo de otra más que entrar al nido, a penas se dio la espalda y dio un par de pasos, escuchó aleteos que entraban en el nido, Perla estaba lista para ver a Roberto o a su padre con malas noticias, mas al girarse lo que vio fue a Blu con las plumas levemente mojadas y con una mueca de arrepentimiento y culpa.
-Perla yo…- Decía Blu con la voz cortada y temblorosa, mas Perla terminó interrumpiéndolo con un golpe en la cabeza.
-¡¿En qué estabas pensando Blu?!- Cuestionó Perla bastante molesta, Blu simplemente se quedó callado -¿Cómo se te ocurre salir con este mal clima? Pudo haberte pasado algo malo… Pudiste no haber regresado…- Decía Perla exaltada, Blu solo resentía la culpa y el amargo sentimiento de haber molestado a Perla de esa manera. Blu veía cómo Perla se acercaba más a él, preparado para recibir otro golpe, mas lo que obtuvo fue un fuerte abrazo por parte de Perla.
-No vuelvas a hacer algo así…- Dijo Perla sollozando al mismo tiempo que enterraba su rostro en el pecho de Blu quien no lograba entender bien lo que estaba pasando, solo se limitó a corresponder el abrazo.
-Lo… Lo siento mucho Perla…- Dijo Blu temeroso –No quería molestarte de esa manera…- Agregó Blu arrepentido y bastante desanimado.
-No estoy molesta Blu…- Respondió Perla separándose del pecho de Blu y mirándolo a los ojos –Estaba preocupada….- Dijo Perla recargando su cabeza en el hombro de Blu quien al escuchar esas palabras se sintió levemente reconfortado de que Perla aún pensara en él. Blu delicadamente puso su cabeza sobre la de Perla.
-¿Por qué lo hiciste Blu?- Preguntó Perla en un tono levemente desanimado, Blu tragó un bulto y temeroso, comenzó a explicarle a Perla el por qué de su tonta aventura.
-Supuse que este día no saldríamos mucho de este lugar… Y quería que cuando menos fuera un buen tiempo juntos pero… Creo que solo lo eché a perder- Explicó Blu apenado.
-Blu si querías que fuera especial, bastaba con que te hubieras quedado aquí conmigo y con los niños, no tenías nada que probar o conseguir… Quería una mañana cómoda con mi mascota- Explicó Perla con una sonrisa ya más relajada por el hecho de que Blu hubiera regresado.
Afuera del nido, Eduardo y Roberto se acercaban, aun discutiendo cómo decirle a Perla las malas noticias.
-¿Estás seguro de haber buscado bien?- Cuestionaba Eduardo un tanto serio.
-Lo hice y no lo encontramos por ninguna parte…- Respondió Roberto –Creí que esto querías Eduardo- Agregó Roberto.
-Quería deshacerme de él… Mi intención jamás fuer hacer sufrir a mi hija- Explicó Eduardo seriamente.
-Bueno, de una manera u otra hay que decírselo- Dijo Roberto aterrizando en la entrada del nido junto con Eduardo no muy seguros de por dónde empezar, mas al entrar al nido se llevaron una gran sorpresa al encontrar a Blu sano y salvo jugando con sus hijos al igual que Perla.
-Cómo es que…- Trataba de entender Roberto.
-¿Perla?- Dijo Eduardo entrando al nido.
-¡Papá!- Dijo Perla corriendo a abrazar a Eduardo –Tenías razón al decirme que esperara aquí- Dijo Perla bastante feliz.
-Veo que sí…- Dijo Eduardo un tanto confundido, Blu, al notar la presencia de Eduardo, dejó a los niños por un momento para ver de qué se trataba todo.
-¿Pasa algo?- Preguntó Blu temeroso al ver a Eduardo.
-¿Cómo es que regresaste?- Cuestionó Eduardo de manera un tanto dura.
-Bueno para ser sincero me perdí al principio… Pero al final logré encontrar el camino de vuelta- Respondió Blu temeroso.
-¿Y sobreviviste a la lluvia tú solo?- Volvió a cuestionar Eduardo de una manera un tanto más relajada.
-Bueno…- Se quedó pensando Blu por un momento –Sí… Por mi cuenta- Mintió Blu.
-¿Por qué no te quedas Papá?- Sugirió Perla con una sonrisa –A los niños les encanta estar contigo-
-Me gustaría Perla, pero ahora tengo otras cosas que hacer- Respondió Eduardo de una manera gentil hacia su hija –Será para otro día- Dijo Eduardo despidiéndose para luego salir volando del árbol, dejando a Blu y a Perla con sus hijos nuevamente.
-Creo que subestime a esa ave-
Bueno esto fue todo por este capítulo, espero les haya gustado. Una cosa, sé que la presentación de el nuevo personaje fue muy seca, esto se debe a lo que tengo planeado para el siguiente capítulo, en pocas palabras, el nuevo personaje será bien presentado hasta el capítulo 6.
Bueno esto es todo, dejen un review y hasta el siguiente capítulo
