12:48 de la madrugada y vengo a actualizar capítulo, a lo mejor y tarde un poco más con este, pero espero que sea de su agrado.
Las lecciones de Blu comenzaban a mostrar resultados, el guacamayo azul se esforzaba al máximo. Matt constantemente sorprendido y satisfecho por la determinación de Blu, comenzaba a darle retos más grandes y más difíciles también, los cuales Blu a veces temía enfrentar, aunque al final lograba superar todo lo que Matt le ponía enfrente. Pero con lo bien que las cosas marchaban para Blu, había estado descuidando algo muy importante.
El atardecer se cernía sobre la selva amazónica, la tribu de guacamayos azules, al igual que casi todos los días, se reunía para ver el atardecer, de más está decir que Perla no se perdía esas reuniones, solo que en esta faltaba algo muy importante, Blu. Este día en particular Blu no había aparecido desde la mañana, obviamente aún se encontraba con Matt, el problema era que Perla no sabía nada sobre las actividades de Blu, por lo tanto la preocupación fue algo inevitable, Perla estaba acostumbrada a no ver a Blu en las mañanas, pero siempre aparecía en las tardes, esta vez aún no mostraba señal alguna y ya era bastante tarde, de hecho cerca de anochecer.
Perla no paraba de buscar a Blu con la mirada entre todos los guacamayos azules, aunque no tuvo éxito alguno. La ausencia de Blu en ese momento comenzó a despertar algunas dudas en Perla, ¿Por qué salía en las mañanas? ¿A dónde iba? ¿Por qué regresaba tan maltratado? Perla no paraba de cuestionarse el porqué de la extraña actitud de Blu.
Perla no paraba de pensar en el tema, hasta que de entre los arbustos y las hojas comenzaron a escucharse crujidos, en poco tiempo todas las miradas se centraron sobre la vegetación un tanto alarmados de que algún depredador apareciera de entre la maleza, pero en vez de eso apareció Blu, con un aspecto no muy bueno, tenía muchos rasguños, al igual que se podían notar un par de golpes, sin mencionar lo alborotadas que estaban sus plumas. Los demás guacamayos azules no le dieron mucha importancia y regresaron a sus asuntos, Perla por otra parte, rápidamente fue donde Blu, preocupada por el estado en el que se encontraba.
-¡Blu!- Exclamó Perla alterada al ver al guacamayo.
-Oh… Hola Perla…- Dijo Blu preocupado.
-¿Qué fue lo que te pasó?- Cuestionó Perla preocupada al mismo tiempo que revisaba las heridas de Blu.
-Am… Solo un pequeño accidente en la selva, nada grave enserio- Respondió Blu un tanto nervioso.
-¿Qué clase de accidente fue para que terminaras así?- Volvió a preguntar Perla, esta vez más molesta que preocupada.
-Bueno yo…- Decía Blu tratando de pensar en alguna excusa convincente.
-¿Está todo bien aquí?- Llegó preguntando Eduardo después de haber escuchado todo el alboroto -¿Qué demonios te pasó?- Cuestionó Eduardo sorprendido.
-Solo un accidente en la selva señor…- Respondió Blu temeroso.
-¿A caso provocaste a una pantera? Eso no se ve como un accidente- Dijo Eduardo de una manera bastante dura, en cierta forma, regañando a Blu quien después de eso no encontró manera alguna de responder.
-No seas tan duro papá…- Dijo Perla para defender a Blu –Lo importante es que estás bien- Agregó Perla mirando a Blu con una pequeña sonrisa –Lo mejor será ir a limpiar esas heridas… Nos vemos luego papá- Dijo Perla para luego irse volando junto con Blu, mientras que Eduardo solo veía con decepción el estado en el que se encontraba Blu.
-Blu… ¿Qué fue lo que realmente te pasó?- Preguntó Perla mientras volaba
-Ya te dije que…-
-Quiero la verdad Blu- Interrumpió Perla en un tono bastante serio. Blu se lo pensó un poco, odiaba mentirle a Perla, pero tampoco quería parecer un tonto frente a ella.
-E… Esa es la verdad… Fue un accidente…- Mintió Blu, tratando de disimular su culpa lo más que pudo.
-(Suspiro) Bien… Te creo…- Dijo Perla un tanto desanimada, pues aunque no tenía pruebas, sentía que Blu le estaba ocultando algo.
El resto del vuelo fue un silencio absoluto, al igual que fue muy incómodo para ambos, pues ninguno quería iniciar una conversación, al final terminaron olvidándose de ir a limpiar las heridas de Blu por lo que volaron directamente al nido, en dónde encontraron a los niños haciendo un completo alboroto por todo el lugar.
-¡Tiago devuélvemela!- Gritaba Bia, persiguiendo a Tiago por todo el árbol.
-¡Ni lo sueñes, yo la vi primero!- Respondió Tiago mostrándole una nuez a Bia.
-¡No es cierto, yo la encontré y tú me la quitaste!- Dijo Bia continuando con su persecución.
-Muy bien ¿Qué está pasando aquí?- Dijo Perla deteniendo a ambos guacamayos.
-¡Tiago robo mi nuez!- Exclamó Bia rápidamente, señalando a Tiago.
-¡No es cierto, yo la vi primero!- Se defendió Tiago presumiéndole la nuez a Bia.
-¡Mamá!- Gritó Bia molesta.
-Tiago- Dijo Perla mirando acusadoramente al pequeño guacamayo quien terminó sucumbiendo ante la mirada de Perla.
-Está bien…- Dijo Tiago entregándole la nuez a Bia.
Después de todo el alboroto, toda la familia fue a dormir, tanto Blu como los niños habían caído en un profundo sueño, Perla por otra parte, no podía olvidar el tema de Blu y sus extrañas desapariciones diarias.
"¿Qué estás haciendo Blu?" Se preguntaba Perla mientras veía a Blu dormido aún con todos los rasguños en su cuerpo "¿Y si en realidad la actitud optimista que había tomado era una mentira? Hay Blu… ¿Se estará haciendo daño para olvidarse de sus problemas? ¿A caso peleará con otras aves?" Perla no paraba de imaginarse uno y mil motivos sobre la actitud de Blu, durante gran parte de la noche no logró conciliar el sueño por estar pensando en ello, hasta que por su mente pasó algo completamente descabellado que ni ella misma se atrevía a creer "¿Estará siéndome infiel? ¿Tendrá relaciones con otra y termina así?... No Perla eso es imposible… El jamás haría algo así, además de que todas sus heridas no podrían ser ocasionadas por otra ave… Eso espero… Realmente espero que ese optimismo que ha mostrado no sea solo una mentira…" Perla solo lograba sumirse en su angustia y preocupación cada vez más, no fue hasta que avanzó más la noche que logró conciliar el sueño.
El cielo nocturno, repleto de estrellas como árboles en un bosque, Matt veía aquel cielo oscuro, sentado sobre una roca en aquella cascada, la cual ofrecía una vista aún más espectacular con la luz de la luna. El cielo entero se reflejaba en el agua, plasmando el firmamento nocturno debajo de la cascada. Matt divagaba en sus pensamientos, con la mirada siempre perdida en el cielo hasta que escuchó aleteos que se acercaban a él, rápidamente se levantó en busca del ave que se aproximaba para ver cómo Ahri aterrizaba junto a él.
-Sí viniste- Dijo Ahri aterrizando junto a Matt.
-Yo fui quien te invitó, por qué habría de faltar- Dijo Matt acercándose a Ahri.
-Es cierto… Además… Después de aquel día, realmente quería verte otra vez- Dijo Ahri tímidamente.
HACE UNA SEMANA
-Ho… Hola Matt- Saludó la guacamaya con una sonrisa gentil. Matt estaba sorprendido, al parecer conocía a aquella guacamaya, al igual que parecía no haberla visto en mucho tiempo.
-Hola Ahri- Respondió Matt con una sonrisa nostálgica en el rostro.
-Cre… Creí que te habías ido- Dijo Ahri acercándose tímidamente a Matt.
-Me fui… Ya no vivo en la tribu- Dijo Matt con un leve tono burlón.
-A caso te…- Decía Ahri preocupada.
-No, no me desterraron, yo me desterré solo…- Bromeo Matt, aunque a Ahri no le hizo mucha gracia.
-Lo siento…- Dijo Ahri apenada, y desanimada.
-Oye no fue tu culpa- Respondió Matt abrazando Ahri con un ala. La guacamaya escarlata no dijo nada, un profundo silencio se apoderó del lugar, Matt aún tenía su ala sobre el hombro de Ahri, quien había reemplazado su sonrisa con una mueca de tristeza.
-¿Estás bien?- Preguntó Matt confundido por la actitud de Ahri quien solo negó con la cabeza, al mismo tiempo que comenzaba a derramar lágrimas.
-Ahri… que…-
-¡Te extrañe mucho!- Interrumpió Ahri, abrazando a Matt repentinamente, hundiendo su rostro en el pecho del guacamayo azul al mismo tiempo que irrumpía en el llanto.
Matt no supo que decir, fue algo completamente inesperado y no podía quedarse sin hacer nada por lo que poco a poco envolvió a Ahri con sus alas para corresponder el abrazo.
-T… También yo…- Dijo Matt casi susurrando, abrazando a Ahri con más fuerza, esta no paraba de llorar, y a Matt le desgarraba el corazón verla así –Ahri… No fue tu culpa… Tú no lo ocasionaste- Decía Matt tratando de tranquilizar a Ahri.
-No… Pero fue por mí que te desterraron de la tribu…- Dijo Ahri dándole finalmente la cara a Matt.
-Claro que no… Además fue para mejor, aquí es más tranquilo- Explicó Matt secando las lágrimas de Ahri –Esos ojos verdes no se ven bien llenos de lágrimas- Dijo Matt con una leve sonrisa.
-Extrañaba tus ojos color violeta…- Dijo Ahri embozando una pequeña sonrisa.
-Mi amiga roja-
-Mi amigo azul- Dijo Ahri volviendo a abrazar a Matt, quien sin pensarlo dos veces, volvió a corresponder el abrazo.
-¿Cuánto ha pasado?- Dijo Ahri un poco más calmada, dirigiéndole una sonrisa a Matt.
-2 años, 6 meses, 1 semana y 3 días… No sé qué acabo de decir- Respondió Matt acompañado de una pequeña carcajada.
-¿Dónde estuviste todo este tiempo?- Preguntó Ahri separándose de Matt.
-Bueno por ahí… De un lado para otro hasta que regresé aquí y bueno, este viejo árbol es mi hogar- Explicó Matt señalando al gran árbol a sus espaldas.
-Creo que tienes mucho que contarme- Dijo Ahri entusiasmada –Solo que tendrá que esperar un poco- Agregó Ahri desanimándose un poco.
-¿Por qué?- Cuestionó Matt confundido.
-Bueno como te habrás dado cuenta estaba en el grupo de Felipe, y si desaparezco mucho tiempo, bueno, él sabe que estás aquí, así que será mejor no tentar a la suerte- Explicó Ahri un poco preocupada.
-Ya espere mucho tiempo, puedo esperar un poco más- Dijo Matt con una sonrisa acompañada por su muy típica actitud optimista.
-Bueno, será mejor que me vaya… Me dio mucho gusto verte de nuevo- Dijo Ahri despidiéndose para emprender el vuelo de regreso al territorio de los escarlata.
EN EL PRESENTE.
-Entonces cuéntame, ¿Qué hiciste durante todo ese tiempo que estuviste fuera?- Preguntó Ahri curiosa, sentándose a lado de Matt.
-Por dónde empezar… Estuve de viaje, de una selva a otra, incluso regresé a Río un tiempo. Aprendí nuevas cosas, descubrí otras- Contaba Matt, recordando sus experiencias de hace 2 años, al parecer no se trataba de un guacamayo cualquiera. Matt contaba todas sus aventuras al igual que presumía sus infortunios como anécdotas divertidas, siempre despreocupado.
-Sigues siendo igual, el mismo guacamayo terco que se cree inmortal- Dijo Ahri en tono de burla, aunque acompañado de un leve tono de decepción.
-Qué quieres que haga, nunca cambiaré- Respondió Matt con una sonrisa –Y ¿Qué hay de ti? ¿Qué hiciste durante mi ausencia?-
-Bueno no mucho, me quedé aquí… Siempre pensando en qué te había pasado, de un día para otro simplemente desapareciste en la selva… Y no te volví a ver- Ahri contaba aquellas experiencias de una manera un tanto amarga, como si se tratara de un mal recuerdo –Llegó un punto en el que creí que habías… (Suspiro) Y entonces de la nada apareces para meterte en problemas- Terminó Ahri retomando una actitud más alegre.
Los dos guacamayos duraron hablando por un muy largo tiempo, la noche parecía no tener fin, el reencuentro de Matt y Ahri había sido mejor de lo que cualquiera de los dos había pensado.
Ahri, aunque siempre atenta a las anécdotas que Matt le contaba, estaba divagando en otra cosa desde que cayó la noche, dicho pensamiento simplemente no desaparecía de su mente.
-Matt… ¿Puedo hacerte una pregunta?- Dijo Ahri temerosa.
-Claro- Respondió Matt.
-¿Por qué volviste?- Preguntó Ahri nerviosa.
-¿A qué te refieres?- Cuestionó Matt confundido.
-Pudiste haberte quedado en cualquiera de los lugares que visitaste… Alejarte de los problemas que tiene este lugar… Pudiste haber olvidado lo que pasó aquí y comenzar tu vida en otra parte… ¿Por qué volviste?-
-(Suspiro) ¿Recuerdas este lugar?- Cuestionó Matt dirigiendo su mirada a la cascada frente a ellos.
- Cómo olvidarlo, aquí fue donde nos conocimos y recuerdo muy bien que empezamos con la pata izquierda ese día- Respondió Ahri con una pequeña carcajada.
-Es por eso que regresé- Dijo Matt repentinamente –Ahri, desde el día que llegué aquí fuiste parte de mi historia, comenzaste odiándome e incluso recuerdo que trataste de ahogarme aquí mismo… Y de la nada te convertiste en mi mejor amiga, y lo fuimos durante mucho tiempo hasta que tuvimos que separarnos… No podía simplemente olvidarme de ti, por eso regresé...- Terminó Matt mirando fijamente a Ahri quien poco a poco fue embozando una sonrisa al mismo tiempo que recargaba su cabeza sobre el hombro de Matt.
-¿Los mejores amigos siempre?- Dijo Ahri mirando a Matt.
-Los mejores amigos siempre- Afirmó Matt abrazando a Ahri con un ala.
-Ya es un poco tarde- Dijo Matt separándose de Ahri –Será mejor que regreses a tu tribu- Agregó Matt poniéndose en pie.
-Tienes razón, si Felipe se da cuenta… No quiero imaginarme lo que podría pasar- Dijo Ahri poniéndose ligeramente nerviosa.
-Relájate, ¿Qué es lo peor que podría pasar?- Dijo Matt dándose media vuelta, dejando ver las dos franjas rojas que cubrían su cintura.
-¿Qué es eso?- Preguntó Ahri con curiosidad.
-Oh, ¿Esto?... Supongo que aún recuerdas lo que pasó el último día que nos vimos- Respondió Matt un poco más serio.
-A… ¿Aún te duele?- Cuestionó Ahri preocupada.
-De vez en cuando… Hasta ahora no ha sanado por completo- Respondió Matt mirando la pintura roja en su cuerpo.
-Y esas franjas son…-
-Hierbas medicinales- Dijo Matt –Siempre fui bueno en eso- Agregó con una sonrisa.
-Este tipo de cosas son las que pueden pasar si no tenemos cuidado Matt… No quiero que algo así te vuelva a pasar- Explicó Ahri angustiada.
-No me pasará nada, te lo prometo- Dijo Matt para calmar a Ahri –Bueno, no puedo acompañarte hasta tu nido hehe…- Agregó Matt en un tono burlón –Hasta luego Ahri- Se despidió Matt, listo para emprender el vuelo.
"Díselo, díselo, díselo, díselo" Pensaba Ahri al ver cómo Matt se preparaba para irse, no fue hasta que el guacamayo se elevó en el aire que Ahri decidió hablar.
-¡Matt espera!- Exclamó Ahri repentinamente, haciendo que Matt frenara en pleno vuelo.
-¿Qué pasa?- Preguntó Matt confundido, regresando a la tierra.
-Hay algo que quería decirte…- Respondió Ahri, bastante insegura de lo que haría a continuación.
-Muy bien, ¿Qué querías decirme?- Preguntó Matt con curiosidad.
-Quería decirte que… Que…- Tartamudeaba Ahri completamente nerviosa.
-¿Qué?- Volvió a preguntar Matt con una pequeña sonrisa.
-Que si podíamos vernos otro día- Mintió Ahri embozando una sonrisa forzada.
-Creí que era obvio, nos vemos luego Ahri- Volvió a despedirse Matt, retomando su vuelo de regreso a su nido, dejando a Ahri parada en aquella roca.
-No puedo hacerlo…- Decía Ahri poniéndose a caminar –Esto es algo que no puedo… Que no quiero echar a perder…- Continuaba diciendo la guacamaya.
-No quiero perderte Matt… No otra vez…-
Bueno espero que el capítulo les haya gustado, y espero que esto haya aclarado las dudas en cuanto a Ahri, si no bueno más adelante se irán descubriendo más cosas. Hasta el siguiente capítulo
