Que tal a todos ustedes mis lectores. Nuevamente y sin perder la costumbre vengo a actualizar de noche, este es uno de los capítulos más largos que he hecho, y bueno espero que sea de su agrado


-Blu… Vete de aquí-

-¿Qué? Pero…-

-Tú y tu hija están en peligro aquí, vete- Interrumpió Matt.

-Pero ¿Qué pasará contigo?- Preguntó Blu preocupado.

-Siempre tengo un plan recuerdas- Respondió Matt guiñándole un ojo a Blu quien solo asintió con la cabeza para luego irse volando junto con Bia.

-Déjenlos ir, él es el que importa- Dijo Felipe mirando a Matt.

-Bueno, a ver si puedes alcanzarme- Dijo Matt de manera retadora para luego salir volando a toda velocidad lejos de Felipe y sus seguidores, quienes no dudaron en ir tras él.

Blu y Bia aún seguían volando, alejándose del lugar como Matt había dicho. Blu, aunque preocupado por la seguridad de Bia, temía más que Felipe pudiera hacerle algo peor a Matt, no podía quedarse sin hacer nada, pero la seguridad de Bia era primero, por lo tanto, no pudo detenerse hasta haberse acercado lo suficiente a la tribu.

-¿Sabes cómo regresar desde aquí?- Preguntó Blu, bastante agitado.

-Am… Creo que sí, pero ¿Por qué la pregunta?- Cuestionó Bia confundida.

-No puedo dejar a Matt así, tengo que ir a ayudarlo- Respondió Blu preocupado.

-Puedo ayudarte- Dijo Bia decidida.

-No Bia, es muy peligroso, tu regresa a la tribu, prometo que regresaré sano y salvo ¿De acuerdo?- Dijo Blu con una pequeña sonrisa, con la intención de tranquilizar a Bia.

-Está bien…- Respondió Bia un tanto preocupada por la seguridad de Blu.

-Bien, tengo que irme- Dijo Blu para empezar a volar, aunque terminó deteniéndose a pleno vuelo, regresando con Bia.

-Ah y… No le digas nada de esto a tu madre ¿Está bien?- Solicitó Blu un tanto nervioso.

-Estás actuando muy extraño- Dijo Bia.

-Solo prométeme que no se lo dirás ¿Está bien?- Volvió a decir Blu, un tanto impaciente esta vez.

-Está bien, no diré nada- Respondió Bia.

-Bien, me voy- Dijo Blu finalmente, para luego alejarse volando del lugar, mientras que Bia solo veía cómo se alejaba, preguntándose qué era lo que estaba pasando con Blu.

Mientras tanto en otra parte de la selva, Matt aún era perseguido por Felipe y compañía.

-Vaya que son persistentes- Decía Matt mirando hacia atrás, sin detenerse.

-¡Por qué no te detienes y acabamos con esto!- Gritaba Felipe, con una sonrisa maliciosa en el rostro.

-¡Dejaría de ser divertido!- Respondió Matt, a manera de reto para Felipe, quien se enfureció al instante, ante la respuesta de Matt.

-¡Voy a acabar contigo!- Gritó Felipe furioso, al mismo tiempo que aceleraba su vuelo.

-Creo que ya lo hice enojar- Dijo Matt poniéndose un poco nervioso.

La persecución se tornó más intensa, había llegado un punto en el que Matt había dejado de tomarlo como diversión, hacía de todo para intentar perderlos. Volaba velozmente entre las ramas de los árboles y usaba distintas "armas" para deshacerse de ellos, como pequeñas rocas o barro, nada letal realmente, solo lo necesario para incapacitarlos, aunque nada dio resultado, los guacamayos rojos seguían persiguiéndolo, incluso más molestos de lo que ya estaban.

"Tal vez en el río pueda perderlos" Pensó Matt un tanto preocupado, pues aún con su experiencia, comenzaba a resentir el cansancio, al igual que los guacamayos rojos, solo era cuestión de ver quién claudicaba primero.

Blu por otra parte, había empezado a buscar a Matt, para su desgracia, tanto él como Matt habían volado en direcciones opuestas, por lo que tendría que volar una gran distancia para poder encontrarlo.

-Espero que lo logre- Decía Blu preocupado, sin siquiera detenerse a tomar aire.

Matt había conseguido llegar al Río más cercano, se podía notar a simple vista que comenzaba a costarle mucho trabajo mantener el vuelo, para su suerte, aquel río estaba lleno de nenúfares.

-Tiempo del plan B- Dijo Matt, al mismo tiempo que descendía hacia el agua. Aprovechando la velocidad al descender, Matt aterrizó sobre un nenúfar usándolo como tabla de surf (Al igual que Roberto y Tiago en la película) salpicando agua en el rostro de los guacamayos rojos.

-Ha ha…- Se burló Matt al ver cómo los movimientos de Felipe y de sus seguidores se veían entorpecidos por el agua. Matt aprovechaba el impulso para saltar de nenúfar en nenúfar, logrando así avanzar más rápido que sus perseguidores, parecía que por fin lograría escapar, pero Felipe fue un tanto más astuto que Matt, por lo que dejó a sus seguidores como distracción, mientras que él tomaba otro camino.

Matt, habiendo tomado ventaja, retomó el vuelo para adentrarse nuevamente en la selva, en donde logró alejarse lo suficiente de los rojos, para por fin poder descansar sobre una rama, no muy lejos del suelo. En donde confiadamente esperó a sus perseguidores, quienes no tardaron mucho en alcanzarlo, aunque bastante cansados.

-¿Qué les pasó? ¿No creen que deberían hacer ejercicio?- Dijo Matt altaneramente junto con una sonrisa, la cual se borró al notar la ausencia de alguien en el grupo de los rojos.

-Esperen, dónde está…- Decía Matt, antes de ser interrumpido por un fuerte golpe desde atrás de él.

-Eso fue trampa…- Dijo Matt antes de caer noqueado de la rama.

-Eres más tonto de lo que pareces- Dijo Felipe con una sonrisa, viendo cómo Matt, lentamente recobraba la conciencia, solo para ver cómo los guacamayos rojos lo rodeaban.

-¿Dónde? ¿Cuándo? ¿Qué?- Decía Matt tratando de espabilarse, para ver a las aves rojas rodearlo –Esto es malo…-

-Parece que fui más inteligente que tú Matty- Dijo Felipe sonriente, aterrizando frente a Matt.

-Odio que me llamen así- Dijo Matt poniéndose en pie, listo para hacerle frente a Felipa y a sus seguidores.

-Parece que se te terminó la suerte, quizá la tribu pueda ayudarte… Oh espera, ya no perteneces a ella- Dijo Felipe de manera agresiva, al mismo tiempo que se acercaba lentamente a Matt.

-No creas que por ser el hermano de Ahri tendré algún tipo de consideración- Dijo Matt de una manera muy seria, completamente diferente a su actitud común.

-¿Y qué te hace pensar que yo sí?-

Blu había volado ya por un largo tiempo, sin encontrar rastro alguno de Matt, poco a poco comenzaba a preocuparse cada vez más.

-Vamos… No puede estar tan lejos… Eso espero- Pensaba Blu cada vez más preocupado.

Blu continuó buscando sin detenerse, siempre al pendiente de cualquier tipo de pista, no fue hasta dentro de varios minutos que por fin encontró el río por el que Matt había pasado, aunque claro, Blu no tenía ni la menor idea de que estaría cerca de ahí.

-Debe estar cerca… Ni siquiera él pudo haberse alejado tanto, mucho menos con esas aves persiguiéndolo- Decía Blu aterrizando sobre una rama, cerca de la orilla del río –Jamás lo voy a…-

-¡Me las vas a pagar!- Escuchó Blu a lo lejos, entre los árboles.

-¿Felipe?- Pensó Blu, para luego volar hacia la fuente de aquél grito. Al llegar, se topó con los 2 guacamayos rojos sujetando a Matt, mientras que Felipe se encargaba de golpearlo.

-Golpeas como niña…- Dijo Matt acabando de recibir un golpe en el rostro, Felipe, furioso, continuaba golpeándolo.

-¿Qué haré? ¿Qué haré?- Se preguntaba Blu preocupado –Si voy de frente terminarán atrapándome a mí también… Piensa Blu piensa…- Decía Blu, mirando hacia todos lados, buscando algo que le pudiera ayudar. –El río- Dijo Blu, para luego volar de regreso a la orilla, en dónde tomo barro para luego regresar con Matt.

-Eso… ¿Eso es todo?- Decía Matt en el suelo, jadeante y con el cuerpo lleno de rasguños y golpes, a diferencia de Felipe quien solo tenía unas heridas leves

-A ver si sigues creyéndote invencible con las alas rotas- Dijo Felipe cruelmente, acercándose a Matt, listo para clavar sus garras en las alas del herido guacamayo, Felipe estaba a punto de asestar su golpe final, pero fue detenido por una bola de barro que lo golpeó directamente en la cabeza.

-¡¿Quién lo hizo?!- Cuestionó Felipe furioso, mirando en todas direcciones.

-¿Quién lanzó eso?- Exclamó uno de los guacamayos rojos, al ser golpeado por otra bola de barro.

-¡Ya basta!- Gritó otra de las aves que acompañaba a Felipe. Los 3 guacamayos estaban confundidos, no veían a nadie entre los árboles, más no dejaban de ser atacados, hasta el punto en el que Felipe mandó a sus dos seguidores a buscar al responsable, dejando a Felipe solo con Matt.

-Te voy a encontrar…- Murmuraba Felipe.

Matt no estaba menos confundido que Felipe, de igual manera miraba en todas direcciones buscando quien fuera que lo estuviera ayudando, hasta que entre la maleza logró distinguir a Blu, quién hacía ademanes para llamar su atención.

"Y creí que yo estaba loco" Pensó Matt aliviado para luego señalar a Felipe con la mirada, quien estaba dándole la espalda a Matt. Blu entendió al instante la insinuación de Matt, quería que atacara a Felipe, Blu no estaba muy seguro de hacerlo, pero no tenía muchas opciones, al final no tuvo de otra más que acatar las instrucciones de Matt.

-¿Y ahora qué Felipe? Derrotado por simple barro- Decía Matt altaneramente, poniéndose en pie.

-¿A caso los golpes te afectaron la cabeza? Yo solo puedo acabar contigo ahora mismo- Respondió Felipe amenazadoramente.

-Sí… Yo no lo creo, ahora tú estás en desventaja- Respondió Matt confiado.

-¿Y qué harás eh? ¿Gritar esperando que alguien venga a ayudarte?- Cuestionó Felipe altaneramente.

-Pues sí, más o menos… ¡Ahora Blu!- Gritó Matt, acto seguido, Blu salió de entre la maleza para embestir fuertemente a Felipe, quien al estar desprevenido, recibió todo el daño por parte de Blu, terminando en el suelo.

-¿Y ahora quién está de pie?- Dijo Matt acercándose a Felipe.

-Te voy a…- Decía Felipe tratando de ponerse en pie, lo cual no pudo lograr por el fuerte golpe que Blu le había asestado -¿A caso crees que esto se quedará así? El pertenece a la tribu… Podrían perder su territorio por esto-

-¿Qué?- Dijo Blu preocupado.

-Descuida Blu, no pueden hacer nada- Dijo Matt para luego dirigir su mirada hacia Felipe –Este es territorio neutral, ni ustedes ni los azules tienen poder aquí, por lo tanto lo que pasa aquí, se queda aquí- Explicó Matt victorioso –Ah y casi lo olvido- Agregó Matt para luego asestar un fuerte golpe a Felipe, dejándolo inconsciente.

-¡¿Qué acabas de hacer?!- Cuestionó Blu alterado.

-Tranquilízate, solo está inconsciente, no podemos arriesgarnos a que nos siga- Explicó Matt resintiendo sus heridas.

-¿Estás bien?- Preguntó Blu preocupado.

-¿Me veo bien?- Respondió Matt en tono sarcástico.

-¿Puedes volar?- Volvió a preguntar Blu.

-Eso creo… No mucho tiempo- Respondió Matt extendiendo las alas.

-Será mejor regresar ahora, o se hará más tarde- Dijo Blu, a lo que Matt asintió. Ambos guacamayos emprendieron el vuelo de regreso al árbol de Matt, aunque con varias paradas para que Matt pudiera recobrar fuerzas, Blu solo veía con preocupación cómo había terminado, al mismo tiempo que comenzaba a preocuparse ¿Qué había hecho para ganarse tal odio? Blu estaba cada vez más intrigado.

Mientras tanto Felipe era llevado de regreso a su territorio por sus dos seguidores, poco a poco Felipe comenzó a despertar, y al recordar lo ocurrido, rápidamente se espabilo furioso buscando a Matt en todos lados.

-¡¿Dónde está?! ¡¿Lo dejaron escapar?!- Cuestionaba Felipe.

-Bueno sí, para cuando regresamos estabas inconsciente y él ya se había ido- Respondió temeroso uno de los guacamayos.

-Esto no se va a quedar así Matt…-

Para cuando Blu y Matt por fin llegaron al árbol, el atardecer comenzaba a cernirse sobre la selva, el día estaba por terminar, aunque a Blu le preocupaba más el estado en el que se encontraba Matt.

-¿Seguro que estarás bien?- Preguntaba Blu preocupado.

-Descuida, no es la primera vez que termino así- Respondió Matt fatigado.

-E… Está bien- Dijo Blu aún preocupado.

-Bueno, creo que debes irte, se está haciendo tarde- Dijo Matt mirando el cielo anaranjado.

-Es cierto… Bueno, me voy- Se despidió Blu, no muy seguro de dejar solo a Matt.

-Hasta otra y nuevamente gracias por ayudarme- Respondió Matt con una leve sonrisa. Blu volvió a despedirse y emprendió su vuelo de regreso a la tribu, en dónde otro reto aguardaba por él.

-Muy bien Blu… Debes hacer frente a tu error… Tengo que hablar con Perla- Pensó Blu decidido a decir la completa verdad.


EN LA TRIBU.

Perla y Roberto finalmente habían terminado con las tareas que Eduardo había dejado, después de un largo día de trabajo, Perla había logrado calmar su enojo, solo para reemplazarlo con culpa por haber tratado así a Blu, pero hacía su mayor esfuerzo por disimularlo.

-Muy bien Perliux terminamos todo, mañana tendrás el día libre- Decía Roberto alegremente.

-Perfecto, bueno, me tengo que ir Beto- Dijo Perla un tanto apresurada.

-¿Pasa algo?- Cuestionó Roberto confundido.

-No nada, es solo que tengo que ir con los niños… Ya que Blu no está…- Explicó Perla desanimándose un poco.

-Oh, está bien Perliux, nos vemos luego- Se despidió Roberto, acto seguido, Perla voló de regreso al nido, en donde de hecho no había nadie, los niños se habían quedado con tía Mimi, al igual que Bia había ido con ella. Lo único que Perla quería era estar sola por un momento.

-(Suspiro) Lo siento Blu…- Dijo Perla en voz baja, recordando todo lo que le había dicho la noche anterior, estaba dispuesta a recostarse por un momento, más escuchó aleteos que entraban al nido, Perla estaba lista para ver a los niños, por lo que intentó disimular su tristeza lo más que pudo, más al darse la vuelta, se llevo una gran sorpresa al ver a Blu parado en la entrada del nido.

-¿Blu?- Dijo Perla incrédula.

-Ho… Hola Perla- Dijo Blu temeroso. Perla no dijo nada, el silencio se apoderó del ambiente hasta que Blu tomó valor para hablar.

-Perla siento mucho lo que hice, yo… No debí haberme ido… Además…-

-No Blu, yo lo siento…- Interrumpió Perla.

-¿Tú?- Cuestionó Blu confundido.

-Sí Blu… No debí haberte tratado así, y lo que dije fueron palabras muy duras… No eres una mascota… Y sobre lo del pueblo… Creo que olvide lo mucho que tuviste qué sacrificar por venir aquí… Lo siento Blu…- Terminó Perla con un nudo en la garganta.

-Perla no es tu culpa… Sí fui muy desconsiderado contigo, te descuidé mucho tiempo y no estuve a tu lado- Dijo Blu acercándose a Perla.

-Blu no tiene nada de malo que necesites estar cerca de la civilización si con eso te sientes mejor aquí y…-

-Eso no fue verdad Perla…- Interrumpió Blu temeroso.

-A… ¿A qué te refieres?- Preguntó Perla confundida.

-A que… Te mentí… No… No era un pueblo a donde iba…- Respondió Blu nervioso.

-¿Qué?...-

-Pero… Esta vez te diré toda la verdad…- Dijo Blu decidido aunque bastante nervioso, mientras que Perla no dijo nada.

-Todo empezó cuando nos mudamos aquí… Después de los primeros días me di cuenta de que no podría vivir en la selva sería algo muy difícil para mí, el día de la tormenta terminé extraviándome en la selva- Explicaba Blu, aún cargando con toda la culpa.

-Pero lograste regresar ese día… Sobreviviste a la tormenta solo…- Interrumpió Perla, con la voz temblorosa.

-No Perla… Recibí ayuda ese día… Un guacamayo azul llamado Matt me salvó… De no ser él, posiblemente yo no estaría aquí… Después de eso, esperaba que las cosas fueran un poco mejor, pero después de la carrera con Roberto, volví a recordar que no estoy hecho para la selva, y lo que me dijiste ese día, que solo necesitaba más experiencia recurrí a él, desde entonces cada mañana iba a buscarlo, a entrenar a tratar de adaptarme a la selva… y la noche anterior… Fue una lección para saber orientarme en la selva cuando anocheciera… Por eso me fui… Mi intención jamás fue lastimarte…-

-Pero… Si eso es todo ¿Por qué no dijiste nada? ¿Por qué mentiste? ¿Por qué no me pediste ayuda a mí?...- Cuestionaba Perla decepcionada y derramando lágrimas.

-No quería hacer creer a los demás que no podría hacerlo… Que solo era un ave inútil… Que solo era una mascota…- Respondió Blu deprimido.

Al escuchar eso, Perla trató de ponerse en el lugar de Blu, realmente era algo duro para él, al igual que trataba de entender el por qué no quería decirle a nadie.

-Pero… ¿Y todos esos días que regresaste herido y lastimado? ¿Qué hacías esos días?- Preguntó Perla preocupada.

-(Suspiro) Algunas lecciones eran demasiado para mí… Varias eran peligrosas y terminaba muy mal…- Respondió Blu apenado –Y aunque en más de una ocasión quería echarme para atrás y dejar eso… No lo hice… Jamás me rendí-

-¡¿Y por qué Blu?! ¿A caso querías matarte?- Cuestionó Perla alterada, sin poder controlar más su llanto.

-¡Lo hice por ti!- Respondió Blu repentinamente –Por ti y por los niños, jamás quise causarte dolor… Y no quería ser una carga para nadie… no quería que siempre tuvieras que estar cuidando de mí por el simple hecho de que no podía estar en la selva… Quería ser el ave que tu padre quiere para ti…- Terminó Blu comenzando a derramar lágrimas, resintiendo toda la culpa y el dolor de haberle mentido a Perla.

-Eres un…- Decía Perla, alzando su ala lista para darle un fuerte golpe a Blu quien al ver en alto el ala de Perla cierra los ojos, listo para recibir el golpe, más nunca llega, en cambio lo que siente es un abrazo, un fuerte abrazo por parte de Perla.

-No me importa si eres un ave de selva o doméstica, no me importa si no eres lo que mi padre espera que seas…- Decía Perla con su rostro clavado en el pecho de Blu, ocultando su llanto –Blu… Me quedé contigo porque te quiero tal como eres, con tus defectos y virtudes… Y con todos los retos que podría implicar… Y no quiero que sigas con esas lecciones... Por favor Blu detente antes de que te maten- Agregó Perla dándole la cara a Blu, las lagrimas brotaban de sus ojos color turquesa y en su rostro se podía notar claramente la preocupación que sentía por Blu.

-Perla, nada me gustaría más que eso… Pero ya llegué hasta aquí, solo unos días más y se acabó, quiero terminar esto…- Dijo Blu mirando a Perla.

-Hay Blu… No quiero que nada malo te pase…- Dijo Perla recargando su cabeza en el hombro de Blu.

-No me pasará nada Perla… Eso te lo prometo-

-E… Está bien Blu…- Accedió Perla aún sin estar de acuerdo.

-Y una cosa más- Dijo Blu temeroso.

-¿Qué pasa?- Preguntó Perla confundida.

-Por favor Perla que esto quede solo entre tú y yo- Pidió Blu humildemente.

-¿Por qué?- Cuestionó Perla confundida.

-Porque… Si Matt no vive en la tribu debe haber un motivo, y por lo que he visto no creo que sea bueno… Será mejor si no saben de él…- Respondió Blu preocupado.

-¿Por qué te preocupa tanto?- Preguntó Perla tratando de entender a Blu.

-Porque se ha convertido en un muy buen amigo para mí…- Respondió Blu.

-Está bien Blu… Confío en ti…-


MIENTRAS TANTO EN EL TERRITORIO DE LOS GUACAMAYOS ROJOS.

-Es imposible que se me haya vuelto a escapar- Decía Felipe molesto, caminando de un lado al otro en su árbol –Cada vez que lo tengo en mis garras encuentra la manera de escapar… ¡Quiero que pague por lo que hizo!- Gritó Felipe furioso, alborotando todas sus plumas, haciendo que de entre ellas cayera una pluma azul.

Ahri que pasaba volando por el lugar, escuchó todo el alboroto de Felipe, sigilosamente se acercó a la entrada del nido para ver de qué iba todo.

-¿Qué es esto?- Dijo Felipe levantando la pluma azul –Parece que podré sacarle algo de provecho a eso… Gracias Matt, gracias a ti tengo la oportunidad de quitarle a Eduardo su territorio…-


Bueno eso fue todo por este capítulo y quiero agradecer a los que votaron por las opciones del capítulo anterior, los números fueron:

1-Secuela de "Aprendiendo a encajar": 2

2-Un fic con las aves viviendo como si fueran humanos: 0

3-Un fic de mi OC Matt: 2

4-Un fic de Blu y Perla antes de ser pareja: 3

Ganó la opción 4, bueno eso sería todo por este capítulo y quiero agradecer a Phoenix-Bird-Blu quien me ayudó para este capítulo, enserio muchas gracias. Y bueno hasta el siguiente capítulo