Nuevamente a estas horas y vengo con el capítulo 15 de mi fic, vaya ya es algo largo, o al menos eso creo, bueno espero les guste


-¡¿Qué esperas viejo Eddy?! ¡Sal de una vez por todas y acabemos con esto!- Gritaba Felipe, mirando en todas direcciones, viendo cómo todos los Spix le dirigían la mirada.

-Muy bien ¿Por qué tanto alboroto Felipe?- Llegó Roberto acompañado de Blu y Perla.

-Roberto, viejo amigo…- Saludó Felipe altaneramente.

-Solo dinos qué quieres- Respondió Roberto seriamente.

-Qué bien que lo preguntes… Vengo a retar a tu querido líder en la fosa de la perdición- Respondió Felpe, con una sonrisa maliciosa.

-Hmp… ¿Solo así como así? No ha habido ningún tipo de problema en entre nosotros, no hay ninguna razón para que vengas a retarnos- Afirmó Roberto dándole la espalda a Felipe.

-Yo no diría eso…- Dijo Felipe mostrando la pluma azul que había encontrado entre su plumaje.

-¿De dónde la sacaste?- Preguntó Perla viendo fijamente la pluma, haciendo que Roberto volviera a dirigir su atención hacia Felipe.

-Bueno, pregúntale a él…- Respondió Felipe señalando a Blu.

-¿Yo?- Cuestionó Blu confundido.

-No te hagas el inocente ahora, aún tengo las marcas en el rostro- Dijo Felipe mostrando los rasguños que Ahri le había hecho.

-¿Qué? Yo jamás hice eso- Afirmó Blu indignado.

-Sí claro, entonces de donde saqué esto- Dijo Felipe tirando la pluma azul al suelo.

-Yo… Yo no…- Tartamudeaba Blu nervioso.

-¿Blu?- Cuestionaba Roberto sorprendido. Blu ya no sabía qué decir en ese momento, sabía muy bien de dónde había salido esa pluma, pero no podía revelar nada de eso a nadie.

"Perfecto" Pensó Felipe –Bien, ahora solo díganle a Eduardo que lo espero en la fosa al atardecer- Dijo Felipe comenzando a alejarse.

-Espera, esto no es motivo suficiente para hacer que las dos tribus se enfrenten, ¿Qué nos dice que no lo atacaste tú primero?- Interrumpió Roberto.

-Suena justo- Se detuvo Felipe. –Tráiganlo-

De entre los guacamayos rojos, dos de ellos salieron de entre la multitud, cargando a uno de sus compañeros, totalmente inconsciente.

-Aún no despierta Blu…- Dijo Felipe seriamente.

Todos los Spix dirigieron su completa atención hacia Blu, pero de entre todos ellos, Roberto era el más sorprendido.

-Vamos, no esperan que yo pudiera hacer eso ¿O sí?- Decía Blu nervioso.

-Deja de mentir Blu, tratando de escapar hiciste que uno de mis amigos se estrellara contra un árbol, y por cierto serías tan amable de devolvernos la comida que te llevaste…- Terminó Felipe, sonriendo maliciosamente, a la espera del juicio de Roberto.

-Esto no está bien, esto no está bien…- Repetía Matt, viendo desde lejos aquel funesto encuentro –Y todo es prácticamente mi culpa…-

-3 infracciones en un día Roberto, sabes lo que eso significa ¿No?- Decía Felipe acercándose lentamente a Roberto –Su territorio está en peligro ahora… Así que dile a Ed. Que prepare su equipo…

-El no está aquí- Interrumpió Perla.

-Disculpa ¿Qué dijiste?-

-Mi padre no está, si quieres hablar con él tendrás que esperar a mañana- Explicó Perla firmemente.

-¿Hablar?- Cuestionó Felipe burlonamente –No quiero hablar… Pero no negaré que la idea de arrebatarles su territorio frente al viejo Ed. Suena muy tentador- Respondió Felipe acercándose a Perla.

-¡Aléjate de ella!- Interrumpió Blu.

-Oh lo siento no sabía que…-

-No permitiré que vengas a amenazar a mi familia así, y mucho menos que vengas a difamarme- Volvió a interrumpir Blu –Ellos no tuvieron nada que ver en esto y tampoco yo, pero si lo que quieres es pelear entonces… Hazlo conmigo, pero a ellos no los metas- Terminó Blu decidido, todos estaban asombrados por el discurso del ave azul, todos, incluso los rojos.

-Está muerto- Pensó Matt cubriéndose el rostro con un ala.

-Muy bien azulito… Te daré hasta mañana, asegúrate de no faltar…- Respondió Felipe para luego irse volando del lugar junto con el resto de los guacamayos rojos.

A penas la tribu escarlata se fue, todas las miradas estaban nuevamente sobre Blu.

"¿Qué acabo de hacer?" Se preguntó Blu preocupado al ver cómo todos le dirigían la mirada, pasaron pocos segundos antes de que todas las aves azules presentes comenzaran a ovacionarlo.

-¿Qué?- Cuestionaba Blu confundido.

-Nadie más que Eduardo había desafiado a Felipe así antes- Respondió Roberto, de cierta manera, complacido por la actitud de Blu.

-E… ¿Enserio?- Cuestionó Blu incrédulo y asustado a la vez. Mientras que todos lo veían con respeto, Perla no podía ocultar su preocupación.

De entre la multitud las 3 pequeñas aves Bia, Tiago y Carla se acercaron eufóricos a su padre.

-¡Eso fue increíble!- Exclamó Bia emocionada.

-Fue sorprendente- Agregó Carla.

-¡Lo harás pedazos Papá!- Exclamó eufórico Tiago.


UNOS MINUTOS MÁS TARDE

-¡Te hará pedazos Blu!- Exclamó Matt furioso.

-Lo siento, entré en pánico- Explicaba Blu nervioso.

-Dime ¿En qué estabas pensando? O mejor ¿Estabas pensando?- Cuestionaba Matt preocupado.

-Haya sido como haya sido, el punto es que ahora no tengo salida de esto… Y ya que fue por ti que me metí en todo este lío, cuando menos debes ayudarme- Decía Blu molesto –Necesito ayuda para pelear-

-No es una pelea…- Interrumpió Matt.

-¿Qué?-

-Lo que se hace en la fosa de la perdición es más un juego que una pelea- Explicó Matt.

-¿Qué clase de juego?- Preguntó Blu con curiosidad.

-Bueno… Dime ¿Conoces el futbol?-

-Claro que sí- Respondió Blu entusiasmado.

-Bueno es igual a eso-

-¿Cómo es que conoces ese juego?- Volvió a preguntar Blu.

-Viví un tiempo en Rio ¿Recuerdas?- Respondió Matt con una sonrisa.

-Bueno ya que sabes mucho más de esto que yo ¿Necesito un equipo?- Preguntó Blu confundido.

-Creí que era obvio, pero descuida, la tribu ya tiene a las aves asignadas para la fosa de la perdición, tú solo debes llevar tu presencia- Explicó Matt.

-Am… Bueno está bien pero… Esperaba que me ayudaras en esto- Dijo Blu temeroso.

-Espera ¿Qué?... Blu en primer lugar ni siquiera debí haber entrado a la tribu, no puedo quedarme mucho tiempo…- Explicó Matt apenado.

-Matt el que no te guste estar aquí no es una excusa para dejarme solo en esto, además la pluma que Felipe tenía era tuya, no mía- Respondió Blu molesto.

-(Suspiro) Está bien… Te ayudaré-

-Gracias…-

-Y que lo digas, bien iré a prepararme…- Se despidió Matt un tanto nervioso.


TIEMPO DESPUÉS

Blu y Perla se encontraban en su nido, ambos preocupados por lo que pasaría mañana.

-Perla te juro que no hice ninguna de esas cosas…- Decía Blu caminando de un lado a otro.

-Blu…-

-Sé que mis mañanas con Matt dejan mucho en qué pensar, pero nunca entramos al territorio de los rojos... (Pensando) Bueno solo una vez-

-Blu…-

-Además por qué querría yo robarles comida, y por qué atacaría a Felipe, por favor Perla tienes que creerme…-

-¡Blu!- Interrumpió Perla –Te creo, sé que no hiciste ninguna de esas cosas- Explicó Perla relajándose.

-E… ¿Enserio?- Cuestionó Blu incrédulo.

-Sí Blu- Decía Perla abrazándolo –No eres capaz de lastimar a nadie… Es decir, realmente no eres capaz de lastimar a nadie- Agregó Perla en tono burlón.

-Perla…- Dijo Blu "Molesto"

-Tranquilo Blu… Todo saldrá bien mañana- Dijo Perla besándole la mejilla.

-Eso espero Perla, eso espero-


MIENTRAS TANTO LEJOS DE LA TRIBU.

Ahri esperaba impacientemente en el árbol de Matt, caminando de un lado al otro con la mirada siempre fija en el cielo.

-¿Dónde estás Matt?- Se preguntaba Ahri, preocupada de que algo le hubiera pasado.

Algunos minutos más tarde, Ahri por fin pudo divisar una mancha azul a lo lejos, la cual tomaba forma a medida se acercaba, obviamente se trataba de Matt.

-¿Estás bien?- Preguntó Ahri a penas vio aterrizar a Matt.

-Tranquila, estoy bien- Respondió Matt con una sonrisa.

-¿Y cómo salió todo?- Volvió a preguntar Ahri.

-Bueno… Tu hermano llegó antes así que… Ahora la tribu entera corre peligro de ser echada del lugar- Respondió Matt desanimado.

-Hay no…-

-Pero aún hay una oportunidad-

-¿La fosa de la perdición?-

-Sí…- Respondió Matt desviando la mirada.

-Matt hiciste todo lo que estuvo a tu alcance… Descuida, encontrarás otro lugar… De preferencia lejos de aquí - Dijo Ahri acercándose a Matt.

-No es eso lo que me preocupa…- Interrumpió Matt.

-¿De qué hablas?- Cuestionó Ahri confundida.

-Solo… Prométeme que pase lo que pase… No vas a intervenir…- Respondió Matt viendo a Ahri a los ojos.

-Matt yo…-

-Solo prométemelo…- Interrumpió Matt.

-Lo prometo-


AL DÍA SIGUIENTE.

Una mañana normal en la tribu, a pesar de lo ocurrido el día anterior, los Spix no alteraban sus actividades diarias, o al menos varios de ellos, pues algunos de los Spix se preparaban para enfrentarse a los rojos en la fosa de la perdición, la verdad era que, aunque todo parecía normal, se podía sentir la tensión en la tribu entera, con más fuerza para Blu y Perla, pues Eduardo regresaba ese mismo día.

Blu y Perla esperaban en el árbol de Eduardo, no muy seguros de lo que dirían o harían, solo sabían que tendrían que hacerlo.

-¿Cuánto crees que tarde?- Preguntaba Blu nervioso.

-No lo sé… Roberto dijo que lo traería aquí en cuanto llegara- Respondió Perla.

-Solo espero que sea pronto… No soporto los nervios- Dijo Blu preocupado.

-Cálmate ya Blu, en cuanto llegue le explicaremos todo- Dijo Perla acercándose a Blu.

-Gracias Perla- Respondió Blu juntando su pico con el de Perla.

-Perliux…- Llegó Roberto agitado –Ya está aquí-

Al escuchar eso, Blu y Perla se prepararon para hablar con Eduardo sobre lo ocurrido, ambos sabían bien lo que tenían qué decir, pero Blu tenía el temor de que toda la culpa y responsabilidad cayera sobre él, principalmente por el hecho de que Eduardo planeaba echarlo de la tribu. Blu esperaba que su error no provocara su expulsión.

-¿Perla?- Entró Eduardo al nido -¿Qué hacen aquí?-

-Hola Papá… Hay… Hay algo que tenemos que decirte- Respondió Perla temerosa.

-¿De qué se trata?-

Perla miró a Blu por un momento para luego empezar a contarle a Eduardo sobre lo ocurrido el día anterior.

-¡¿Qué hiciste qué?!- Cuestionó Eduardo furioso con la mirada clavada en Blu.

-Señor le juro que…-

-¡No puedo creer que una sola ave haya ocasionado todo esto!- Decía Eduardo caminando de un lado a otro -¡Ahora dime que vas a!...-

-¡Papá!- Interrumpió Perla -¡Blu no hizo nada!-

-¿Qué?-

-Nada de lo que dijo Felipe fue cierto, yo lo sé… Solo que él tiene más pruebas que nosotros- Explicó Perla desanimada –Blu no tuvo nada que ver en eso… Solo estuvo en el lugar equivocado en el momento incorrecto-

-(Suspiro) Lo siento Perla- Se disculpó Eduardo por su reciente comportamiento –Y también lo siento Blu-

-De… Descuide…- Respondió Blu deprimido.

-Aún con lo que dices Perla, no será suficiente para detener esto, conozco a Felipe, desde hace tiempo quiere quitarnos nuestro territorio, y ahora encontró la oportunidad perfecta- Explicó Eduardo preocupado.

-¿Qué hacemos Eduardo?- Preguntó Roberto.

-No tenemos opción, solo tenemos la fosa de la perdición- Respondió seriamente.

-Bien, iré con los demás, ya se están preparando- Dijo Roberto saliendo del árbol.

-Espera- Interrumpió Blu –Señor… Todo esto fue por mí, Felipe me usó como excusa para poder hacer esto, y esperaba que me dejara a mí terminar con esto- Explicó Blu decidido.

Después de haberlo pensado un momento, Eduardo decidió que podría sacar provecho de eso.

-Solo no lo arruines- Respondió Eduardo fríamente, para luego salir del árbol junto con Roberto.

-¿Realmente lo dejarás participar?- Cuestionó Roberto incrédulo.

-Será una buena forma de probar si se merece estar aquí… Y si fracasa será un buen motivo para sacarlo de la tribu- Respondió Eduardo.

-Si es que queda una tribu a la cual pertenecer- Dijo Roberto preocupado.

Mientras Blu y Perla aún seguían en el árbol de Eduardo.

-Blu ¿Estás seguro de que quieres hacerlo?- Preguntaba Perla.

-Sí… No puedo ser una mascota por toda mi vida, mucho menos ahora- Respondió Blu con la mirada baja.

-Blu…- Dijo Perla al mismo tiempo que con su ala levantaba suavemente el rostro de Blu –No importa si ganas o pierdes… Siempre serás la única ave para mí- Agregó Perla para luego abrazar a Blu.

El día siguió su curso, hasta que la hora llegó, la tribu entera se vació, no había ni un solo guacamayo azul volando por el lugar, toda la multitud se reunió en la fosa de la perdición al igual que la tribu de los rojos. Blu veía en todas direcciones, viendo cómo los azules ovacionaban al equipo mientras que los rojos lo abucheaban, los nervios llenaron a Blu de pies a cabeza, un error y podrían perder el territorio entero.

-Y bien ¿Listo para perder?- Decía Felipe altaneramente.

-¿Y tú?- Respondió Blu disimulando su miedo.

Felipe y Blu se encontraban en el centro del lugar, listos para empezar con el juego. El equipo de Felipe estaba conformado por sus más hábiles seguidores, mientras que Blu no conocía a ninguno de sus jugadores más que a Roberto, quien se había ofrecido a ayudar a Blu, aunque no gustándole la idea, era su mejor opción si quería tener una posibilidad de éxito.

Una guacamaya escarlata se puso en medio de de Blu y Felipe con una nuez en las alas, clara señal de que el partido estaba por comenzar, asustado y nervioso, Blu comenzó a mirar en todas direcciones, tratando de ubicar a alguien entre toda la multitud.

-Matt… ¿Dónde estás?- Murmuraba Blu preocupado.

-Oye ¿Se te perdió algo?- Dijo Felipe sacando a Blu de sus pensamientos. Antes de que Blu pudiera responder la nuez fue lanzada al aire comenzando con el partido, Blu rápidamente trató de tomarla, pero Felipe logró arrebatársela de las garras. Felipe maniobraba velozmente entre el equipo azul, pasando la nuez y recibiéndola, evitando toda respuesta del equipo azul, Blu se había quedado helado, no supo cómo fue que pasó todo eso, para cuando volvió a reaccionar Felipe ya estaba a pocos metros de la portería.

Mientras tanto, muy cerca del lugar, escondido entre los árboles Matt veía cómo pasaba todo en la fosa de la perdición.

-Lo siento amigo… No puedo hacerlo…- Decía Matt arrepentido, solo viendo cómo Blu se enfrentaba a Felipe relativamente solo.

Después de unos minutos Felipe logró la primera anotación, solo eran necesarios 5 puntos para ganar y Felipe llevaba la ventaja de uno.

-Blu concéntrate- Decía Roberto molesto.

-Lo… Lo siento- Respondió Blu nervioso.

El juego continuó su curso y Felipe comenzaba a llevar la ventaja, no pasó mucho tiempo antes de que volviera a anotar, la tribu azul comenzaba a asustarse.

-Blu sé que esto es difícil para ti, así que te diré esto, solo protege la portería y evita que Felipe se acerque- Explicó Roberto furioso. Blu no tuvo nada para decir, solo asintió y se alejo de Roberto quien se reunió con su equipo.

-Muy bien cambio de jugada, a la ofensiva- Indicó Roberto, para rápidamente abalanzarse sobre el equipo rival.

-¡Gracias Felipe!- Gritó Roberto al arrebatarle la nuez a Felipe.

Roberto comenzó a acercarse a la portería, apoyado por otros 3 guacamayos azules logró hacer la primera anotación para el equipo azul.

-¡Eso es!- Gritó Roberto eufórico, cosa que a Felipe no le causó mucha gracia.

Matt seguía viendo el partido desde lejos.

-Bien, parece que Blu se las puede arreglar sin mí-

El juego continuaba, los marcadores se empataban. Los azules lograron su segunda anotación, logrando emparejar el juego, Blu se sentía en cierta manera aliviado por no tener que hacer mucho, pero para Eduardo eso no era nada bueno, Blu no estaba demostrando nada positivo en aquel partido.

Felipe comenzaba a notar su desventaja, era claro para él que el juego limpio dejaba de ser una opción por lo que comenzó a taclear a los miembros del equipo contrario, logrando desorientarlos o incluso haciéndolos salir del juego por alguna lesión. Roberto comenzaba a percatarse de esto, sabía que si continuaba los dejaría en una gran desventaja, por lo que tuvo que acelerar su juego, nuevamente trataría de anotar, solo que en esta ocasión tendría que hacerlo sin ayuda, pues no iba a arriesgar más jugadores, a como pudo Roberto se abrió paso en la zona del equipo rojo evadiendo hábilmente a cualquiera que se le pusiera enfrente, hasta que finalmente llegó a la portería, aunque al momento de tirar todo cambió de curso.

-¡Ten cuidado Roberto!- Gritó Felipe antes de golpear a Roberto, aunque logró anotar Felipe dejó a Roberto inconsciente.

-Esto está mal- Pensó Matt angustiado, al ver cómo sacaban a Roberto del lugar.

-Esto está mal- Pensó Blu, viendo cómo Felipe se preparaba para atacar. Blu hizo de todo para evitar que Felipe avanzara, pero sin Roberto Blu no logró mucho, al final Felipe volvió a anotar, el marcador estaba 3 a 3, aunque no tardó en cambiar. Felipe estaba a solo un punto de vencer al equipo azul.

-No, no, no…- Repetía Matt preocupado –Tengo que hacer algo… Pero no puedo arriesgarme a que todo el mundo me vea… Piensa Matt…-

-¿Últimas palabras?- Decía Felipe altaneramente, con aires de victoria.

"No puedo dejar que lo haga, una anotación más y se acabo…" Pensaba Blu nervioso, sin darse cuenta de que Felipe ya estaba en camino hacia la portería, Blu rápidamente trató de interceptarlo sin conseguir éxito alguno, los otros Spix que cuidaban la portería no lograron detener a Felipe, sin protección y sin arquero Felipe pateó la nuez directo a la portería, su última anotación, toda la tribu azul solo esperaba lo peor, Blu veía con desesperación aquella escena, todo parecía perdido, más alguien logró detener la nuez antes de que lograra entrar.

-¿Llegue tarde?- Dijo Matt sujetando la nuez.

-Ma… Quiero decir ¡Tú!- Gritó Blu aliviado.

-¿Qué haces aquí?- Cuestionó Felipe furioso.

-Bueno se veía divertido, no podía quedarme fuera… Y pienso que sería una lástima que perdieras tu oportunidad de quedarte con el territorio si todos saben quién soy- Respondió Matt en voz baja, solo para ver cómo Felipe se alejaba de él.

-Muy bien Blu hagamos esto- Dijo Matt pasándole la nuez a Blu.

-Pero ¿Y la portería?- Dijo Blu confundido.

-Descuida, no llegarán aquí- Respondió Matt guiñándole un ojo.

Rápidamente Blu y Matt volaron hacia la portería contraria, Matt esquivaba sin ningún problema a los rojos, mientras que Blu recibía los pases.

-¡Deténganlos!- Gritaba Felipe furioso. Todos los guacamayos rojos hacían lo posible por detener el avance de los azules, aunque al final el resultado fue inevitable, Blu y Matt lograron anotar dejando el marcador 4 a 4, ahora cualquiera podía ganar.

-Blu, no puedo quedarme mucho tiempo, ¿Qué te parece si acabamos con esto?- Dijo Matt con una sonrisa.

-Me parece bien- Respondió Blu decidido.

Nuevamente Blu y Matt atacaron al equipo rojo, aunque en esta última jugada todo el equipo azul fue sobre el rojo, la estrategia era simple, el equipo protegía mientras que Blu y Matt llevaban el balón (Por decir algo) la estrategia estaba funcionando, Felipe comenzaba a desesperarse, al punto en el que decidió atacar de lleno a los dos guacamayos azules que se acercaban a su portería.

-¡No lo harán!- Gritaba furioso al mismo tiempo que se abalanzaba sobre Matt.

-¡Blu!- Gritó Matt al pasarle el balón a Blu antes de ser alcanzado por Felipe.

Blu a penas vio el balón dirigirse hacia él, rápidamente lo pateo logrando así anotar el último punto, dándole la victoria a los azules.

-¡No!- Gritó Felipe furioso mientras que todos los Spix gritaban eufóricos aclamando a Blu.

-Lo logré… Lo… Lo logré…- Decía Blu, realmente no lo podía creer.

-Lo hiciste amigo- Dijo Matt acercándose a Blu.

-Gracias… Creí que no vendrías-

-Sí… Por un momento yo también creí eso- Respondió Matt, al mismo tiempo que veía cómo todos los guacamayos azules se acercaban a ellos –Bueno tiempo de irme-

-Espera… ¿No te quedarás?- Preguntó Blu confundido.

-Este es tu momento Blu, no el mío, gózalo- Se despidió Matt para luego salir volando rápidamente.

-Esta sí me la vas a pagar caro…- Decía Felipe viendo cómo Matt se alejaba.

-¡Blu!- Corrió Perla a abrazar al victorioso guacamayo.

-¡Perla!- Correspondió Blu el abrazo.

-Lo lograste… Claro con un poco de ayuda- Dijo Perla alegre.

-Sí… Se lo debo a él…-

-Blu- Interrumpió Eduardo.

-¿Señor?- Dijo Blu nervioso.

-Muy bien- Felicitó Eduardo con una sonrisa.

-Gra… Gracias…- Respondió Blu alegre.

-Pero dime ¿Quién era él?- Preguntó Eduardo con curiosidad.

-Un muy buen amigo señor, un muy buen amigo…-


LEJOS DE LA TRIBU

-Bueno, al final todo salió bien- Pensaba Matt sonriente mientras volaba de regreso a su nido.

-Yo no diría que todo- Escuchó Matt detrás de él, antes de ser golpeado.

-Eso dolió…- Se quejó Matt levantándose del suelo, viendo cómo varios guacamayos rojos lo rodeaban.

-Se te terminó la suerte Matt- Decía Felipe aterrizando frente a él.

-Ahora me las vas a pagar-


Bueno eso fue todo por hoy, espero que les haya gustado o entretenido cuando menos, nos vemos en el siguiente capítulo