"Hello There!" Primer capítulo del año! Y una vez más actualizando a las 2:00 de la madrugada, espero que esto no se repita en el siguiente capítulo, bien los dejo con este el capítulo 20
Un amargo amanecer en el Amazonas, mientras que para la mayoría de los animales parecía ser un día normal, un ave en particular no compartía la misma suerte que todos en la selva.
-Realmente eres especial…- Decía Roberto jadeante, viendo fijamente a Matt quien era sujetado por dos guacamayos azules. El aspecto de Matt no era nada agradable, golpes y rasguños por todo el cuerpo, al igual que un poco de sangre escurriendo de su pico claramente ocasionado por Roberto. El pobre spix a duras penas se mantenía consciente.
-¡Jamás debiste haber vuelto!- Exclamó Roberto, asestándole a Matt un fuerte golpe en el rostro, la respuesta de este no fue más que escupir sangre al suelo -¿Qué pasa? ¿No vas a hacer ninguna broma? ¿Decir alguna de tus estupideces?-
-¿Qué sentido tiene?…- Respondió Matt en un tono casi inaudible –Si vas a matarme hazlo ya…-
-(Burla) Si que eres patético…- Dijo Roberto antes de golpear a Matt fuertemente en el estomago sofocándolo por completo.
-Ya basta Roberto- Llegó diciendo Eduardo. Roberto acató la orden, haciendo una señal a las dos aves que sujetaban a Matt para que lo arrojasen al suelo
-¿Cómo te atreves a volver aquí?- Dijo Eduardo acercándose al herido y casi inconsciente spix.
-Créeme… Volver a esta asquerosa tribu es lo último que quería hacer…- Respondió Matt tratando de recobrar el aliento.
-Y aún así aquí estás…- Agregó Eduardo mirándolo con desprecio.
-Sí… Tu leal sirviente fue a buscarme…- Respondió Matt fastidiado, dirigiendo finalmente la mirada hacia Eduardo.
-En efecto, leal, a diferencia de ti-
-Fui leal hasta donde tus estúpidas leyes me lo permitieron…- Decía Matt comenzando a levantarse, sus alas temblaban al momento de apoyarse, parecía que se desplomaría en cualquier momento.
-Mis estúpidas leyes nos han mantenido a salvo hasta ahora…- Dijo Eduardo pateando levemente una de las alas de Matt haciéndolo caer nuevamente.
-¿A costa de cuántas vidas?- Cuestionó Matt fríamente. Eduardo se quedó helado ante esas palabras, aunque se podía reconocer el odio en sus ojos.
-No quiero verlo aquí… Roberto… Sabes a donde llevarlo…- Dijo Eduardo antes de retirarse del lugar.
-Claro que sí Eduardo- Murmuró Roberto mirando a Matt con una sonrisa maliciosa –Dulces sueños- Dijo antes de noquear a Matt.
Mientras tanto, Perla comenzaba a despertar, aún sin notar nada fuera de lo común.
-(Bostezo) Buenos días Blu…- Decía Perla mientras abría los ojos, solamente para no ver a nadie junto a ella -¿Blu? ¿Ahora dónde se metió?- Se preguntó Perla confundida.
-Buenos días mamá- Dijo Bia felizmente al ver a Perla.
-Buenos días Bia, ¿Has visto a Blu?- Preguntó Perla curiosa.
-No he visto a papá, acabo de despertar- Explicó Bia igual de confundida que Perla.
-Ya veo ¿Y tus hermanos?-
-Tiago sigue dormido y Carla aún no quiere salir-
-Bien, iré a buscar el desayuno ¿Quieres venir? Blu no debería tardar en regresar- Dijo Perla con una sonrisa a lo que Bia asintió, las dos aves salieron del árbol, con la esperanza de encontrar a Blu al regresar.
Mientras tanto. Lejos de la tribu, entre la selva acercándose cada vez más al territorio de los rojos, Blu volaba con la mirada siempre perdida, aunque consciente de su entorno, divagando en sus pensamientos.
-Fue lo mejor… Ahora solo arreglaré las cosas con Felipe y me iré…- Pensaba Blu decaído, dejar a su familia fue la decisión más dura que pudo tomar, pero haría todo lo posible por mantenerlos a salvo a todos.
-Creo que aquí es- Dijo Blu deteniéndose sobre una rama –Supongo que perderme con Matt sirvió de algo después de todo- Agregó Blu, mientras veía el lugar, aunque no estaba seguro de entrar –Muy bien… Aquí voy…- Al fin Blu se había dispuesto a entrar en el territorio de los rojos, justo antes de dar un paso más, alguien terminó tacleandolo fuertemente.
-¡¿Dónde está?!- Cuestionaba furiosa aquella ave, sujetando a Blu fuertemente del cuello.
-Q… ¿Quién?- Dijo Blu a duras penas.
-¿Dónde está Matt?- Aclaró el ave, al mismo tiempo que mostraba bien su rostro.
-Q… ¿Quién eres tú?...- Preguntó Blu confundido.
-Tu peor pesadilla si no contestas ahora…- Respondió. Blu estaba a punto de quedarse sin aire, y no tenía respuesta alguna para la pregunta de aquella ave.
-Muy bien Ahri, me ahorraste el trabajo de ir a buscarlo- Llegó Felipe, extrañamente solo. Al escucharlo, Ahri rápidamente dejó a Blu y dirigió toda su atención hacia Felipe –Descuida, ya no tengo nada contra ninguno de los dos- Aclaró Felipe acercándose a Blu –Ni siquiera contigo azulito, aún después de que me mentiste-
-Yo… Yo jamás te mentí…- Respondió Blu poniéndose en pie –Y ¿Para qué me estabas buscando?-
-Solo para agradecerte- Respondió Felipe sonriente.
-P… ¿Por qué?- Cuestionó Blu confundido.
-Por haber entregado a Matt a los azules- Respondió Felipe con una sonrisa maliciosa. Blu no entendía muy bien que tenía eso de especial, Ahri por otro lado estaba en un shock total.
-¿Y eso qué?- Volvió a cuestionar Blu.
-Descuida, pronto lo sabrás- Dijo Felipe antes de irse.
-¿Qué demonios?- Se preguntaba Blu.
-No… No… No pude estar pasando…- Escuchó Blu saliendo de sus pensamientos –No puede terminar así…- La angustia podía notarse fácilmente en el rostro de Ahri.
-E… ¿Estás bien?- Preguntó Blu preocupado al ver a la guacamaya escarlata en ese estado.
-¡Es tu culpa!- Gritó Ahri furiosa, abalanzándose sobre Blu una vez más, comenzando a golpearlo -¡Tú lo mataste!- Decía Ahri furiosa, derramando lágrimas por amargo sentimiento. Blu solo podía defenderse, golpear a una hembra no era algo que estuviese en su naturaleza.
-¡Yo no maté a nadie!- Dijo Blu tratando de detener la furia de Ahri, pero en vez de eso solo logró molestarla más.
-¡Lo entregaste a ellos!- Dijo Ahri ahorcando a Blu nuevamente, estaba haciéndolo con tal fuerza que Blu poco a poco sentía cómo iba perdiendo la consciencia –No voy a ser igual a ti…- Dijo Ahri soltando el cuello de Blu, alejándose del mismo.
Blu comenzó a toser al recuperar el aire, Ahri por otra parte se sentó recargada en el tronco del árbol en el que se encontraban.
-Oye… Yo… Mi intención jamás fue…-
-¡Sólo vete!- Interrumpió Ahri furiosa. Blu sabía que no debía estar haciendo nada en ese lugar, solamente recuperó el aliento y se fue volando. Ahri, herida sentimentalmente, pensando en Matt en manos de Eduardo, terminó quebrándose en ese lugar, comenzando a llorar cubriendo su rostro con sus alas, una sensación simplemente amarga y con el corazón hecho pedazos.
En cuanto a Blu. Cada vez más dudas llenaban su cabeza, aún no le quedaba claro el por qué Ahri lo llamó asesino y las palabras de Felipe no dejaban de retumbar en su mente "Pronto lo sabrás" Poco a poco el sentimiento de culpa comenzaba a invadir a Blu, aunque sin estar muy seguro del por qué, pues él nunca le dio a Eduardo la ubicación de Matt, de hecho, después de su pelea con él no lo había vuelto a ver
-Quizá irme ya nos sea una buena idea- Pensó Blu aterrizando sobre una rama –Tengo que saber qué está pasando... O quizá no…- Irse o quedarse, ahora ese era el gran dilema de Blu. Quedarse a averiguar qué estaba pasando o fingir demencia e irse ignorando todo lo que podría pasar después ¿Qué elección tomar?
Ahri, sola y desconsolada, aún lamentaba la pérdida de Matt, culpándose a sí misma por no haberlo evitado.
-No debí dejarlo… Jamás debí separarme de él…- Decía Ahri entre sollozos –Esto es mi culpa… Solo me escondí mientras a él lo atrapaban…- Una y otra vez Ahri se atormentaba pensando en lo que pudo haber hecho –Ya no puedo más… ¿Qué sentido tiene seguir ahora?... No… Muy bien Ahri cálmate- La guacamaya comenzaba a entrar en razón –Si Eduardo lo tiene… Tal vez haya una posibilidad de que siga con vida… Solo necesito una forma de entrar a la tribu…-
UN LEVE TIEMPO DESPUÉS
-Muy bien Bia, ya tenemos todo- Decía Perla sonriente viendo un pequeño montón de fruta frente a ella.
-Sí, solo falta llevarlo al nido- Dijo Bia tomando la fruta con sus pequeñas garras.
-Espero que Blu ya haya regresado- Murmuró Perla un poco preocupada.
Las dos aves emprendieron el vuelo de regreso a su nido, todo en la tribu parecía ser normal, ninguna de las dos sospechaba de los eventos ocurridos recientemente, aunque eso estaba por cambiar.
-¿Blu?- Se sorprendió Perla al ver al guacamayo volando hacia ella.
-Perla… Buenos días…- Saludó Blu tratando de disimular sus nervios.
-¿En dónde estabas?-
-¿Yo? Bueno… Solo salí a estirar un poco las alas- Mintió Blu, tratando de calmarse –Y ustedes ¿Qué hacen aquí?-
-Vinimos a buscar el desayuno- Respondió Bia con una sonrisa.
-Bia… ¿Estás bien?- Preguntó Blu con una sonrisa, recordando la despedida de la noche anterior.
-¿Por qué no habría de estarlo?- Respondió Bia un poco confundida.
-¿Tienes hambre Blu?- Preguntó Perla, sacando al guacamayo de sus pensamientos-
-¿Eh? Sí, sí… Un poco-
-Bien, entonces ayúdanos a llevar esto al nido- Dijo Bia dándole la fruta a Blu.
-Está bien- Respondió Blu con una sonrisa, aún con todo lo que había pasado, lo reconfortaba estar cerca de su familia.
-Bien, será mejor regresar, Tiago y Carla ya deben estar esperándonos- Explicó Perla. Las 3 aves estaban listas para retomar el vuelo, hasta que un ruido entre las hojas de los árboles llamó la atención de Bia.
-Ustedes adelántense, hay algo que quiero ver ya que estamos aquí- Dijo Bia tratando de sonar lo más natural posible, Blu y Perla simplemente asintieron, no podían decir que no a la mirada de Bia.
-No tardes mucho- Se despidió Perla para luego irse volando con Blu.
Ahora Bia tenía la libertad de investigar lo que había escuchado, poco a poco y sin estar muy segura de lo que encontraría, se acercó al lugar dónde había escuchado aquel extraño sonido, aunque entre más se acercaba lograba reconocer distintas voces, al parecer se trataba de un grupo de aves. Bia siguió las voces entre los árboles hasta llegar a su origen, tal como había pensado, se trataba de un grupo de guacamayos azules, se trataría de algo normal, hasta que Bia se percató de que llevaban a alguien inconsciente.
-¿El amigo de papá?- Se preguntó Bia confundida.
-¡Dense prisa!- Escuchó la pequeña ave, viendo cómo Roberto llegaba al lugar –No podemos dejar que nadie lo vea, así que entre más rápido lo llevemos más rápido nos libramos de este problema- Explicaba Roberto acercándose a las aves que llevaban a Matt.
-Sería más fácil si no estuviera inconsciente- Explicó jadeante uno de los guacamayos.
-¿A caso crees que me importa?- Respondió Roberto altaneramente –Solo apresúrense-
El grupo de guacamayos azules comenzaba a moverse, Bia estaba un poco asustada por haber visto a Roberto así, no se parecía en nada a la carismática ave que ella conocía, pero al final la curiosidad fue más fuerte, por lo que terminó siguiéndolos por la selva.
Por otro lado, Blu seguía pensando en lo que había pasado, aunque le preocupaba más que su familia corriera peligro si se quedaban en el Amazonas.
-Perla… ¿No has visto nada extraño esta mañana?- Preguntó Blu tímidamente.
-¿A qué te refieres con extraño?- Respondió Perla, bastante confundida por la pregunta de Blu.
-No lo sé, solo extraño-
-Blu, lo único fuera de lo común de este día fue el no verte al despertar, fuera de eso, este día ha sido como los demás- Explicó Perla sonriente.
-Ya veo…-
-Aún piensas en lo de Matt- Preguntó Perla un poco preocupada.
-Algo así… Es un poco complicado…- Respondió Blu desviando la mirada.
-A veces pasan ese tipo de cosas Blu… No por eso nuestra vida va a cambiar-
-Eso espero-
Después de seguir a Roberto por un rato Bia por fin reconoció hacia donde se dirigían, nada menos que a la fosa de la perdición, no era como si todo estuviese muy claro para la pequeña ave.
-¿Para qué vinieron aquí?- Se preguntaba Bia, mientras observaba todo, escondida entre los árboles alrededor de la fosa.
-¿Seguros de que nadie nos siguió?- Decía Roberto, mirando en todas direcciones.
-Sí señor-
-Bien, terminemos con esto-
Los guacamayos que sujetaban a Matt comenzaron a acercarlo a la orilla de la fosa, claramente sin buenas intenciones.
-Esperen- Ordenó Roberto al notar que Matt comenzaba a despertar –Entonces aquí termina todo, seré sincero contigo, extrañaré los viejo tiempos, en los que solíamos ser amigos- Decía Roberto acercándose a Matt quien hacía caso omiso de las palabras de Roberto, en cierta manera Matt estaba resignado a morir –Y descuida, yo me encargaré de cuidar a tu noviecita cuando ya no estés- Eso último hizo reaccionar a Matt, con la fuerza que le quedaba logró asestar un fuerte golpe en el rostro de Roberto, los guacamayos inmediatamente pusieron a Matt contra el suelo mientras que Roberto se recuperaba de aquel inesperado ataque.
-¡Vas a pagar por eso!- Gritó Roberto furioso, lo más que podría hacer Matt era regresarle la mirada, al estar contra el suelo tenía su espalda desprotegida, mostrando claramente aquellas dos grandes franjas rojas de su espalda.
-Así que aún no sanan ¿Eh?- Dijo Roberto acercándose a Matt nuevamente, al estar suficientemente cerca puso una de sus patas sobre la espalda de Matt haciendo fuerte presión sobre la zona teñida. Matt solo se quejaba por el dolor –Me aseguraré de que siga así- Dijo Roberto fríamente, al mismo tiempo que clavaba sus garras en la espalda de Matt, haciéndolo soltar un fuerte grito de dolor.
-¡Graaa!- Matt solo resentía el dolor y podía sentir cómo la sangre lentamente brotaba de su espalda, la última orden de Roberto fue dejarlo caer a la parte inferior de la fosa, en la caída, Matt se golpeó contra todas las ramas que se le atravesaron, al final terminó sobre una roca, preferible a haber caído en el agua. Roberto herido aunque muy complacido se retiro del lugar dando por muerto a Matt. Bia había pasado de estar asustada a estar aterrada, no había sido buena idea haber seguido a Roberto, incluso estaba derramando algunas lágrimas por el pánico, después de lograr calmarse un poco, sabía que no podía estar en ese lugar, pero nuevamente fue vencida por la curiosidad, lentamente se acercó al lugar donde habían dejado caer a Matt, estaba segura de que no le iba a gustar lo que encontraría ahí. Para su sorpresa, al asomar su cabeza, la moribunda ave seguía persistente, lentamente se arrastraba por aquella roca, las ramas sobre ella simulaban un pequeño techo en el cual Matt se refugió, Bia tomando valor decidió bajar a comprobar el estado del herido guacamayo.
-¿No puedo simplemente morir y ya?…- Decía Matt tratando de recargarse en las ramas –Maldición… Otra vez no…- Se quejó al resentir las heridas de su espalda –Bien… Hasta aquí llegué… Si no detengo la sangre… Supongo que solo me queda esperar- Matt estaba resignado, su optimismo se había ido al igual que su buena actitud ante todo, lentamente comenzó a cerrar los ojos, solo para esperar el fin.
-¿Señor?- Escuchó Matt saliendo de sus pensamientos –E… ¿Está bien?-
-¿Quién eres?- Cuestionó Matt dirigiendo su mirada hacia la pequeña ave.
-Nos… Nos conocimos hace un tiempo…- Respondió Bia tímidamente, abrumada por la sangre en las heridas de Matt.
-Sí… Te recuerdo… La pequeña ave que fue a mi nido… Bia ¿Cierto?- Recordó Matt nostálgico, embozando una pequeña sonrisa, Bia no podía ocultar lo asustada que estaba por toda la sangre que había en el lugar, aunque más que miedo, le preocupaba que Matt fuera a morir.
-Sí… Y tú eres Matt…- Respondió la pequeña guacamaya.
-Sí, soy yo-
-¿Por qué te hicieron esto?- Preguntó Bia angustiada.
-(Suspiro) No lo entenderías…- Respondió Matt desviando la mirada.
-Está bien… Pero no puedes quedarte aquí… Iré por ayuda- Dio Bia lista para empezar a volar, antes de ser detenida por Matt.
-Aprecio mucho lo que estás haciendo… Pero nadie de esta tribu va ayudarme…- Explicó Matt decaído.
Bia era inteligente, aunque no estaba al tanto de lo que pasó entre Blu y Matt, con esas palabras entendió que no podría contar con él, eso solo la dejaba con una opción.
-Yo lo haré- Dijo finalmente Bia.
-¿Por qué lo harías?- Cuestionó Matt sorprendido.
-Porque tú ayudaste a mi papá- Respondió Bia con una pequeña sonrisa, a Matt no le hacía mucha gracia escuchar algo relacionado a Blu pero en este caso fue algo sorprendente para él.
-¿Cómo lo sabes?-
-Él me lo dijo… De hecho me contó mucho sobre ti, poco después de que te vi por primera vez- Explicó Bia un poco tímida.
-¿En verdad quieres ayudarme?- Volvió a preguntar Matt, a lo que Bia felizmente asintió –Bien ¿Sabes algo sobre plantas medicinales?-
-Am… No mucho-
-¿Sabes dónde encontrarlas?-
-No…-
-Esto no está bien…-
-Pero conozco a alguien que sí… Podría preguntarle…- Dijo Bia un poco nerviosa.
-Supongo que eso servirá- Respondió Matt –Antes de que te vayas tráeme una hoja de los árboles que rodean esta cosa ¿Sí?- Bia asintió y velozmente salió volando del lugar en busca del pedido de Matt, no tardó mucho en encontrarlo, los árboles estaban bastante cerca.
-¿Esta?- Preguntó Bia al regresar.
-Sí, esa- Matt tomó la hoja y comenzó a molerla con su pico para luego untarla sobre las heridas que Roberto le había hecho en la espalda, aunque claro quejándose del dolor.
-¿Estás bien?- Preguntó Bia preocupada.
-Sí…- Respondió Matt soportando el dolor.
-¿Para qué es eso?-
-Evitar que siga sangrando la herida, no va a curarla pero me dará tiempo- Explicó Matt relajándose un poco.
-Entonces será mejor que me apresure, prometo que volveré- Se despidió Bia.
-Gracias pequeña amiga-
FUERA DE LA TRIBU
Después de contemplar todas las opciones y de planearlo un poco Ahri por fin había encontrado la manera de entrar a la tribu sin ser vista.
-Bien suponiendo que todo salga bien debería lograr entrar sin que los vigilantes me vean… Solo espero que esto funcione-
Ahri emprendió su vuelo hacia la tribu, su objetivo era simple, buscar cualquier pista sobre el paradero de Matt aunque para ser exacto, Matt ya no se encontraba en la tribu.
En cuanto Bia regresó al nido, su primera intención fue buscar a Perla, entre su familia nadie sabía más de plantas que ella, aunque fue un poco complicado explicar por qué había tardado tanto en regresar, al final logró inventar algo para salvarse, después de haber resuelto todo el asunto, al fin logró encontrar un momento para preguntarle a Perla sobre cualquier planta que pudiera servirle para tratar heridas, incluyendo dónde encontrarlas.
Habiendo reunido tantas plantas como le fue posible cargar, Bia regresó a la fosa de la perdición tal como había prometido, al llegar a la parte baja le fue grato ver que Matt seguía en el lugar, aparentemente a salvo.
-Volví- Saludó Bia al llegar.
-Y veo que trajiste algo- Respondió Matt al ver las plantas que Bia traía consigo.
-Sí, espero que sirvan-
-Servirán para empezar, pero voy a necesitar más y de ciertos tipos en especial- Explicó Matt logrando ponerse en pie, aunque sin separarse de la pared -¿Podrías ayudarme con eso?- Nuevamente Bia asintió.
Durante los siguientes dos días Bia no paraba de preguntarle a Perla sobre distintas plantas, siempre una diferente a la anterior, a Perla comenzaba a parecerle un poco extraño, pues Bia nunca llevaba ninguna de las plantas a casa, y mucho menos decía para qué las necesitaba, en más de una ocasión Perla se negaba a ayudar a Bia hasta que le dijera qué hacía con todas las plantas, pero Bia siempre encontraba la manera de persuadirla, poco a poco la condición de Matt mejoraba, aunque lo más preocupante era la herida que Roberto le había hecho, para curarla iba a hacer falta algo más que las plantas que Bia le conseguía.
Ahri por otra parte, en los dos días que transcurrieron no logró encontrar nada relacionado al paradero de Matt en la tribu, sin importar cuánto investigara, lo único que hacía era tentar a la suerte, pues en más de una ocasión estuvieron a punto de atraparla, según parecía, todo había sido solo una pérdida de tiempo.
-Dos días… Dos días y nada…- Decía Ahri furiosa, caminando de un lado a otro sobre la rama de un árbol –Tal vez ellos ya… No Ahri, no puedes rendirte ahora… Tiene que estar vivo… No puedo perderlo otra vez- Ahri no estaba dispuesta a aceptar el deceso de Matt, no pararía de buscar hasta encontrarlo a él, o a su cadáver.
-Tal vez no esté en la tribu, pero entonces dónde…- A Ahri no se le ocurría ningún lugar lógico, más allá de la tribu, Ahri no sabía dónde más buscar, a ese punto, solo un ave sabía dónde estaba.
-Esperaba no tener que hacerlo… Pero no negaré que lo voy a disfrutar. Voy por ti Roberto…-
Qué les parecio? Bien espero les haya gustado o cuando menos los haya entretenido un poco, espero se la hayan pasado bien en año nuevo y bien seguiré con ustedes durante 2015, hasta el siguiente capítulo "See you then"
