Disclaimer: la historia pertenece a Kirsty Moseley y los personajes a Suzanne Collin
Capítulo 6
Me cambié rápidamente y caminé hacia el automóvil. Peeta estaba allí, inclinado casualmente contra el auto, charlando felizmente con Cinna y otro chico de mi equipo.
—¡Eh! —canturreé mientras caminaba hacia a ellos. Peeta sonrió con una hermosa sonrisa hacia mí.
—Esta es mi señal muchachos, tengo que llevar a la dama a nuestra primera cita real. Nos vemos la próxima semana —dijo, indicándoles que se alejaran con un movimiento rápido de su mano.
La boca de Cinna cayó abierta y miró de Peeta hacia mí varias veces.
—¿Cita? Pero... quiero decir… ¿qué? ¡Pensé que era el mejor amigo de tu hermano!Ni siquiera te gusta; siempre dices que él es un gilipollas mujeriego. ¡Siempre que te he dicho sobre cuán caliente él estaba, tú solamente decías que no tocarías sut rasero con ETS ni aunque que te pagaran! —dijo Cinna, frunciendo el ceño, y mirándome confuso.
Gemí y cerré mis ojos. Literalmente estaba tan puesta en aprietos que deseé que la tierra se abriera y me tragara. ¿Cómo podía él decir eso justo enfrente de Peeta? No es que yo no le haya dicho en su cara en más de una ocasión, pero todavía me sentía horrible. Escuché a Peeta comenzar a reír, por lo que me arriesgué a mirarlo,él no se veía enfadado o algo.
—Gracias, Cinna —refunfuñé, dándole una mirada que debería ser capaz de matarlo en el acto. Peeta se acercó y agarró mi mano, tirándome a su lado, todavía sonriendo.
—Es privilegio de una dama cambiar de opinión —le dijo a Cinna con un guiño,abriendo la puerta del auto para mí.
—Los veré la próxima semana, chicos, prometo que no llegaré tarde —prometí,besando sus mejillas antes de entrar el auto. Peeta les dio a ambos la cosa del apretón de manos típicas de hombre, y corrió al lado del conductor. Cuando arrancó el auto me miraba con una sonrisa.
—Lo lamento —murmuré, ruborizándome otra vez.
—No te preocupes por eso. No es nada que no haya escuchado antes de tu hermosa boca —contestó con una sonrisa.
No podía menos que sonreír, estaba lleno de los elogios hoy, pero alguna parte de mí estaba preocupada de si les había dicho todo esto a otras chicas. ¿Esperaba que yo tuviera sexo con él después de un par de citas? Porque si lo hacía, entonces él iba a estar muy decepcionado. Decidí que teníamos que hablar de ello. Me refiero a, ¿cuál era su punto de siquiera intentarlo, si solamente me estaba usando para el sexo y yo no estaba planeando renunciar en cualquier momento?
—¿Entonces, a dónde iremos a almorzar? —preguntó, sacándome repentinamente de mi pequeña discusión interna.
—Um. ¿No me importa, qué te gustaría? —pregunté. Me disparó una mirada coqueta y una sonrisa picara. Hice rodar mis ojos hacia él; ¡realmente es un loco jugador del sexo!
—Comer, Peeta —añadí, cruzando mis brazos sobre mi pecho, tratando de parecer severa. Solamente se rió y comenzó a conducir.
—¿Qué hay de comida china? ¿Te gusta esa, verdad? —me preguntó, mirándome por el rabillo del ojo.
—¡Sí, adoro la comida china! —gorjeé felizmente, sonriendo abiertamente como si hubiera ganado la lotería. Finnick odiaba la comida china entonces prácticamente nunca la tenía; Peeta sonrió y nos condujo al restaurante sobre la calle principal.
Estábamos sentados, comiendo nuestra comida. Habíamos estado charlando felizmente durante casi una hora y estaba nuevamente sorprendida por cuán fácil era hablar con él. Lo había conocido durante doce años y nunca realmente sólo hablado apropiadamente acerca de cosas. Su pierna rozó la mía debajo de la mesa y me hizo saltar, no por miedo, sino porque envió una pequeña sacudida a través de mi sistema, haciendo que el cabello de mi nuca se erizara y que mi pulso se acelerará. Decidí que ya era tiempo de aclararlo, había sólo una otra pareja en el restaurante entonces nosotros podríamos hablar libremente, pero simplemente no sabía cómo comenzar.
—Peeta, creo que tenemos que hablar de algo —dije tranquilamente. Él ladeó ligeramente su cabeza y me miró curiosamente.
—¡Bien! ¿Qué pasa? —suspiré, solamente tenía que sacarlo y ver lo que él pensaba de ello.
—Realmente no sé lo que tú quieres de mí; quiero decir, puedes tener a cualquier chica que quieras. Soy una ruina emocional por Dios… quiero decir... Me estremezco cada vez que alguien me toca. Yo… no puedo darte lo que tú quieres—divagaba con el ceño fruncido. Wow, salió un poco diferente de lo que pensaba,pero al menos esto tiene el punto de vista.
—Estás preocupada por el sexo —declaró, mirándome intencionadamente, no pareciendo estar molesto por esta conversación en absoluto. Tragué aire y asentí.—Solamente... no estoy lista para algo como esto, así que si eso es lo que realmente quieres, entonces no hay ningún punto para empezar algo —dije en voz baja, mirando abajo hacia mi plato y deseando que la tierra me tragara otra vez.Él colocó su mano bajo mi barbilla y levantó mi rostro para mirarlo; estaba sonriendo con una hermosa sonrisa.
—Puedo esperar el tiempo que tú quieras. Realmente estoy loco por ti, no es sobre sexo —dijo tiernamente, haciendo que mi corazón empiece a correr.¿Habla en serio o esto es un truco para que entonces me dé por vencida antes?
—¿Y si te digo que no creo en tener sexo antes del matrimonio? —pregunté,probándolo. Sus ojos mostraron su diversión, pero él solo mantuvo su rostro serio.
—Entonces te diría, qué te parece casarnos en cuanto tengas la mayoría de edad.¿Dieciocho es la edad legal, cierto? —contestó, guiñándome. Me reí, pero todavía estaba insegura de lo que quería decir, no tendría dieciocho hasta dentro de otro par de años, ¿estaba diciendo que esperaría dos años por mí?No tener sexo hasta después del matrimonio no era algo en lo que yo creyera; solo quería ver su reacción.
—No creo en eso, pero no sé por cuánto tiempo será, Peeta, francamente. —Masticando mi labio nerviosamente.
—Ángel, te dije puedo esperar el tiempo que tú necesitas. Quiero estar contigo. —Me miró directamente a los ojos mientras hablaba. No vi una gota de duda o engaño allí y sentí la esperanza construyéndose dentro de mí. ¿Estaba realmente tan interesado en mí que él esperaría por mí?
—¿Qué pasara dentro de tres meses cuándo tú todavía no hayas conseguido nada y alguna chica al azar se lance sobre ti, podrías esperar entonces? —pregunté con escepticismo. Él se rió.
—¿Tú realmente piensas que soy algún enloquecido jugador sexual,verdad? —preguntó. Asentí en confirmación. ¡No lo pensaba, lo sabía, él durmió con muchas!
—¿Sabes por qué he estado con todas aquellas chicas? —preguntó, de repente luciendo incómodo y avergonzado.
—¿Dan buen sexo oral? —pregunté sarcásticamente. ¿Realmente él va a entrar en detalles sobre su vida sexual con una chica a la que le acaba decir que está loco por ella y que tiene miedo de tener sexo? ¿Realmente no tiene ni idea?Se ahogó con su risa y sacudió su cabeza.
—No, Ángel. La razón por la que estuve con todas aquellas chicas era para intentar superarte. Despierto a tu lado cada día. Tú envías mi mente y cuerpo dentro de un frenesí. Puedo oler tu cabello cuando cierro mis ojos, o puedo imaginar cómo se siente tu mano cuando la pones sobre mi pecho. Me mata cada día estando así, tan cerca de ti, pero a la vez tan lejos —dijo él, sacudiendo su cabeza y suspirando,mirándome con esperanza—. Pensé que tal vez si encontrara a alguien más, sería capaz de dejar de pensar en ti, pero esto no funcionó. Nada funciona. Cuando estoy con ellas, quisiera que fueras tú. Cuando ellas ríen o hablan, no puedo menos que comparar tu voz o tu risa. Siempre has sido tú; siempre serás tú, Ángel.
No podía hablar. ¿Qué diablos digo a esto? ¿Quiero decir, sé que él es un jugador,pero yo lo estaba matando? ¡Ese discurso fue tan inusualmente adorable!
—Oh —me atraganté.
Él se echó a reír.
—¿Oh? ¿Eso es todo lo que puedes decir?
Asentí y me reí también. Todavía no tenía palabras para contestar esta pequeña confesión que él acababa de hacer. Mi cabeza todavía estaba girando y sabía que si decía algo ahora yo solamente sonaría como una idiota. Me incliné sobre la mesa y tomé su mano, me sonrió felizmente y esto parecía ser todo lo que era necesario. Mi cabeza estaba girando con pensamientos; realmente no sabía qué creer. ¿Acaba de hacer aquella enorme confesión sobre cómo se siente, pero eso significa que él no me va a engañar? Bueno en realidad, nosotros no éramos todavía oficialmente una pareja. Peeta sólo ha tenido algunas citas; nunca ha tenido una novia, entonces técnicamente no tengo ningún derecho sobre él de todos modos. Necesitaba ser realmente cuidadosa, cuanto más tiempo pasaba con este lindo Peeta, más me gustaba. Estaba en real peligro de tener mi corazón destrozado.
Mi teléfono móvil sonó, salvándonos del silencio ligeramente extraño. Este no era un silencio incómodo, solamente extraño, en tanto él parecía absolutamente contento solamente sosteniendo mi mano y mirándome. El identificador de llamada dijo que era Johanna.
—Hola, Jo, ¿qué pasa? —dije alegremente.
—Hola, Katniss, ¿quieres que lleve una película para esta noche?
—Sí seguro. Pero nada de miedo. —Sonreí dándole un ligero golpe en la mano a Liam cuando él trató de robar uno de mis rollos primavera de mi plato.
—¿Qué? —articuló con inocencia. Rodé mis ojos y le pasé mi plato.
—Estaba pensando en, El Amanecer de los Muertos —replicó é; ¿ella está bromeando?
—¡De ninguna manera! ¡No voy a ver eso, me asustaría demasiado! —grité,horrorizada ante el pensamiento de ver una película de zombis. Me ponían tan asustada que después no podía estar sola durante días; ¡tuve que hacer pis con la puerta de cuarto de baño abierta por el amor de Dios!Podía escuchar su risita.
—Por favor, ¿Kat? Realmente quiero verla —pidió, yo podía imaginar el aspecto de cachorro en su rostro ahora mismo.
Peeta me estaba dando una expresión burlona, entonces puse mi mano sobre el auricular y susurré:
—El Amanecer de los Muertos.
Él ensanchó sus ojos ligeramente antes de darme una sonrisa.
—No te preocupes, Ángel, te protegeré —susurró él con seguridad, haciéndome reír.
—Kat, por favor —Jo pidió otra vez.
—¡Oh Dios! De acuerdo, trae esa maldita película —refunfuñé, menos Peeta estaría allí, él siempre mantenía mis pesadillas lejos. Sólo sería malo cuando estuviera sola, como en la ducha o algo. Supongo que siempre puedo hacerle permanecer fuera de la puerta y que me leyera o algo mientras estaba allí,no es como que él no hubiera hecho esto por mí antes. Lo miré un poco impresionada, de hecho, cuanto más pensaba en ello, más de este dulce, divertido Peeta, venía a mi mente. Él hizo a menudo pequeñas cosas por mí a las que no les presté atención antes. ¿Siempre había sido dulce para mí, pero estaba demasiado prejuiciosa para verlo?
—¿Entonces, qué piensas, está bien? —preguntó Johanna.
Regresé abruptamente a la realidad. ¡Mierda, yo no había estado escuchándola en absoluto!
—¿Lo siento, Jo, qué? No te escuché, lo siento. Estaba presa de pánico sobre esa estúpida película. —Me estremecí solo por el pensamiento de ello. Ella suspiró.
—¿Te dije que mi mamá y papá se marchan por el fin de semana, así que pensé que estaría bien si dormía en la tuya esta noche y mañana por la noche? Realmente no quiero quedarme sola —dijo en voz baja.
Miré a Peeta y brinqué. Si Johanna se quedaba a dormir esto quería decir que él no podría, porque ella dormiría en la cama plegable sobre mi piso.
—Um seguro, Jo, puedes quedarte a dormir durante el fin de semana. A Finnick no le importará. —Estuve de acuerdo de mala gana. Peeta disparó sus ojos hasta los míos y sacudió su cabeza.
—¡NO! —articuló de manera suplicante. Solamente le di una mirada de disculpa y me encogí de hombros, yo no podía decirle no, ella era mi mejor amiga.
—Estupendo. Bueno, vendré aproximadamente a las siete entonces, ¡de acuerdo!—gorjeó, sonando entusiasmada.
—Sí, ¡Esta bien! Nos vemos. —Cerré mi teléfono móvil y miré de nuevo a Peeta.
—¿El fin de semana? ¿No conseguiré dormir allí el fin de semana? —gimoteó, tan pronto como había cerrado mi teléfono.
—Lo siento, pero no podía decirle no. Sus padres se marchan durante el fin de semana y no quiere quedarse sola. —Lo miré excusándome. Él suspiró luciendo derrotado.
—Está bien, seguro. Pero sabes que has acordado mirar una película de zombis que da mucho miedo y no voy a estar allí por las próximas dos noches —declaró él con una sonrisa arrogante.
Jadeé. ¡No había pensado en esto! ¿No dormía muy bien sin Peeta allí, tenía pesadillas, malas, sobre mi padre y ahora encima tendría sueños de zombis también? Desde que tenía ocho años, sólo pasé algunas semanas lejos de Peeta,como cuando uno de nosotros se fue de vacaciones, o un tiempo que él tenía varicela y tuve que estar lejos durante cuatro días. Cada vez que estaba sola, mis sueños serían tan malos que me despertaría gritando. Le había pedido a Finin dormir conmigo algunas veces cuando era chica, pero él no detuvo los sueños entonces solamente dejé de pedírselo.
Sabía que Peeta no dormía en absoluto cuando no estaba conmigo. Él literalmente se la pasaba despierto, incapaz de sentirse cómodo. Él siempre decía que su cama se sentía extraña, porque no había dormido en ella desde que tenía diez años. Odiaba cuando mis amigas llegaban para quedarse y se quejaba sobre ello todo el día siguiente, dejando caer insinuaciones no tan sutiles de que él no estaba impresionado por tener que dormir en su propia cama.
—Bien, no sé por qué luces tan arrogante al respecto; tú no vas a dormir demasiado intensamente tampoco. —Sonreí, sacándole la lengua.
—¿Um, es una invitación? —preguntó, levantando una ceja. Al instante comprendí de lo que estaba hablando, preguntaba si quería besarlo otra vez porque le mostré mi lengua. Seguro como el infierno.
—Seguro —ronroneé, mirándolo de manera seductora, sabiendo que no podía alcanzarme sobre la mesa, entonces tendría que esperar hasta que nosotros dejáramos el restaurante.
Inmediatamente saltó de su silla y se inclinó a mi lado, tomando mi rostro en sus manos y besándome, no pareciendo preocuparse por dónde estábamos o si las personas estaban mirando. Tomé la iniciativa esta vez y tracé mi lengua a lo largo de su labio inferior, la abrió rápidamente y deslicé mi lengua. Gimió en mi boca,empujándome hacia él. El beso estaba tan bueno que me sentí ligeramente mareada. Ni una sola vez trató de tocarme, excepto sostener mi rostro, lo que me sorprendió. Tal vez no me estaba usando sólo para el sexo después de todo. Sonreí contra sus labios y se alejó, sonriéndome también.
—Gracias —susurró, besándome otra vez rápidamente y luego volviendo asentarse frente a mí, como si nada hubiera pasado. ¡Bueno, no estoy tan acostumbrada a todo esto de tener citas y besuqueos!
—Será mejor que nos vayamos; necesito hablar con tu hermano. —Frunció el ceño,luciendo triste y un poco asustado.
—¿No vas a decirle, verdad? —pregunté, horrorizada ante el pensamiento de Finnick sabiéndolo y volviéndose loco. Asintió.
—Sí, Ángel. Él sabía que tú me gustabas todo este tiempo, pero él no pensaba que yo te gustara, por eso necesito hablar con él sobre que nosotros estamos realmente saliendo.
Hizo una mueca mientras hablaba; imagino que estaba pensando en la patada en el culo que Finnick le daría cuando se lo contara.
-Por qué nosotros no sólo lo dejamos por un tiempo y luego tal vez en un par de semanas, si todo va bien, entonces podemos hablar con él juntos. ¿Quiero decir, ni siquiera sabemos si esto va a funcionar, verdad? —pregunté con un encogimiento de hombros.
Realmente no veía el punto en hablar con Finnick y trastornarlo todo si esto no iba a funcionar. ¿En realidad, cuánto tiempo duraría esto, una vez que comprendiera que yo realmente no pensaba dormir con él en el corto plazo? Cuando estuviera aburrido o desesperado, huiría de mí hacia la posibilidad más cercana de sexo fácil,gritando mientras se iba. Se veía un poco asustado.
—¿Tú piensas que esto no funcionará? —preguntó, su voz sonando lastimada.
—¿Honestamente? Solamente no creo que puedas esperar, Peeta. ¿Cuánto tiempo va a pasar antes de decidir que has tenido suficiente y dormir con alguna chica bonita y tonta? —le respondí, odiando la expresión de dolor que cruzaba su rostro.
—Prometo que nunca te engañaré, nunca. He esperado demasiado tiempo por esta oportunidad; no voy a estropearla. —Tomó mi mano y podía ver la honestidad en sus ojos, realmente creía que no me engañaría, pero él era un chico después de todo y su cuerpo diría algo más eventualmente.
—¿Vamos a esperar un poco, está bien? —sugerí, apartando mi mano y haciéndole una señal al camarero. Vino inmediatamente.
—¿Hola, podemos conseguir la cuenta por favor? —pregunté con una sonrisa,asintió y se fue.
—Solamente voy al baño. ¿Si vuelve antes que esté de regreso, entonces usa esto,está bien? —Peeta instruyó, dándome su cartera y caminando rápidamente al baño.
Hice una mueca; pienso que realmente herí sus sentimientos diciéndole esto.¡Maldición, podía ser tan estúpida a veces! Lo miré mientras se alejaba, mis ojos inconscientemente enfocaron su trasero. ¡Wow, realmente tiene un lindo culo!Alguien limpió su garganta al lado mío haciéndome sonrojar porque acababa de sorprenderme mirando. Alcé la vista y el camarero estaba de pie allí con la cuenta.—¡Oh, lo siento! No me di cuenta que estabas allí —refunfuñé, avergonzada.
—No te preocupes por ello. —Me dio el recibo y se inclinó junto a mí, así que estábamos al mismo nivel. Él puso una mano al dorso de mi silla y una sobre la mesa entonces estaba atrapada. Mi corazón comenzó a correr. Él estaba muy cerca.
—Entonces, no te he visto antes por aquí. Definitivamente habría recordado un rostro tan hermoso como el tuyo —dijo, sus ojos clavados en mí, mientras parecía que él me estaba imaginando desnuda. Me retorcí en mi asiento.
—Er no, no he estado aquí antes —murmuré incómodamente, mirando la cantidad que debía y agarrando la cartera de Peeta de mi regazo.
—Soy Simon. —Ofreció su mano para darme la mano. Lo miré y tragué saliva;realmente no quería tocarlo, así que solo jugaba con la cartera de Peeta fingiendo buscar algo. Lo sentí jugando con mi cola de caballo y me sentí mal.
—¿Así que, cómo te llamas? —preguntó, con una sonrisa coqueta.
—Su nombre es tócala otra vez y te romperé la cara —gruñó Peeta posesivamente detrás mí. Físicamente me relajé. El tipo se levantó inmediatamente.
—Lo siento, solamente hablaba con tu novia eso es todo. No ha pasado nada —dijo con inocencia.
—Correcto —contestó Peeta, sonando realmente molesto. Extendió la mano y tomó el recibo y su cartera de mis manos, lo miró y luego le dio el dinero al tipo mirándolo todavía airadamente. Mi respiración todavía no había vuelto a la normalidad, mi corazón seguía corriendo. Peeta me ofreció su mano.
—¿Estás lista, Ángel? —preguntó, sin quitar sus ojos del camarero. Tomé su mano y me levanté, siguiéndolo mientras él nos condujo fuera del restaurante. Una vez que cerró la puerta se volvió hacia a mí.
—¿Estás bien? Te ves un poco pálida —Dio un paso más cerca de mí y puso sus labios sobre mi cuello. Envolví mis brazos alrededor de su cintura y me presioné contra él, dejando que su olor llenara mis pulmones, su respiración soplando mi espalda y hombros, haciendo que todo mi cuerpo se relaje. Me alejé después de un par de minutos.
—Estoy bien ahora. —Le sonreí de modo tranquilizador y él acarició ligeramente un lado de mi rostro.
—Vamos, hay que regresar. Tengo que ayudar a Finnick a ordenar así él comprará la pizza esta noche —bromeé.
Sonrió y entonces caminamos hacia su auto, deslizó su mano en la mía. No podía dejar de reír. Se sentía bien por alguna razón; su mano parecía encajar perfectamente en la mía. Era tan natural que era casi demasiado fácil.
Perdón por no cumplir mi promesa, se que dije que iba a subir un capítulo el fin de semana.
Pero estuve enferma todos estos días y no pude subir :(
Espero que le guste este capítulo!
No es todo un tierno Peeta? 3 3 3
Los veo pronto!
Besos a todos!
Cynthia :)
