Disclaimer: la historia pertenece a Kirsty Moseley y los personajes a Suzanne Collins.
Capítulo 8
Me despertó el sonido de mi alarma del teléfono. Miré a mí alrededor preguntándome por qué estaba en la sala de estar, entonces recordé el sueño.
Peeta seguía dormido; como siempre, sus brazos y piernas estaban encima de mí, sujetándome bajo su peso. Sonreí y lo miré unos minutos antes de que decidiera despertarlo amablemente. Usualmente, sólo le pegaba un codazo y lo empujaba;pero pensé que hoy sería un poco más creativo, que le gustaría eso.
Me moví hacia adelante, empujando su hombro. Él rodó sobre su espalda, sin quitar sus brazos de mí, así que me arrastró con él. Me levantó de manos y rodillas para quedar a horcajadas, antes de poner mi peso de nuevo sobre él. Acaricié su hermoso rostro un par de veces antes de que pusiera mis labios ligeramente. Él suspiró un poco en su sueño así que lo besé de nuevo, un poco más fuerte y por más tiempo.
Comenzó a excitarse y sofoqué una risita. Está bien, sé que soy nueva en todo esto,pero este chico parecía sacar mucha lujuria de mí.
Fue un poco embarazoso; pero al mismo tiempo me hacía sentir querida,necesitada y atractiva.
Lo besé de nuevo y recorrí su pecho con mi mano.
Él comenzó a moverme, sus brazos apretando a mi alrededor, sujetándome a su pecho a pesar de que ni siquiera estaba despierto. Lo besé de nuevo y avancé por su labio con mi lengua.
Eso llamó su atención; abrió los ojos y me miró, claramente sorprendido, pero con una sonrisa jugando en el borde de sus labios.
—Espero que esa sea la manera en la que me despiertes a partir de ahora —dijo con voz ronca.
—Tal vez, si eres afortunado —bromeé. Puso una mano detrás de mi cabeza y me hizo besarlo de nuevo. Mordió mi labio inferior, pidiéndome que entrara, pero lo alejé, haciéndolo gemir.
—Tienes que irte, Peeta. —Me liberé de él y me senté, todavía a horcajadas.
Podía sentir su erección presionando contra mí, lo que me hacía anhelarlo de una manera que no había pensado hasta ahora.
Sonrió y puso sus manos sobre mis rodillas y me miró sentado encima de él. Sus ojos estaban tan lujuriosos que estaba sorprendida que no me suplicara por sexo aquí y ahora.
Ni siquiera se movió, sólo se quedó ahí con una gran sonrisa de satisfacción en su rostro. Esta no era realmente una buena posición para sentarse.
La sensación de tenerlo abajo de mí se estaba convirtiendo en algo enloquecedor. Me pregunté que se sentiría cuando me tocara, recorriendo mi cuerpo con sus manos. Me mordí el labio mientras una ola de deseo se apoderaba de mí.
Los sentimientos eran tan confusos, tan extraños para mí. Nunca había querido siquiera besar a alguien, mucho menos los pensamientos que ahora comenzaban a formarse en mi cabeza.
—¿Qué me estás haciendo? —susurré, confundida de que me sintiera así: querer a alguien cuando generalmente eludía todo contacto físico por lo que mi padre solía hacerme.
—¿Qué quieres decir? —preguntó, mirándose un poco confundido. Negué con la cabeza; no podía explicarlo, especialmente no a él. Necesitaba que él fuera capaz de esperarme. Si le dijera cómo me sentía, probablemente lo arruinaría todo.
—Dime que quieres decir, Ángel. ¿Por favor? —rogó, usando su cara de cachorro en mí. ¡Demonios! ¡Eso siempre funcionaba y lo sabía!
—No quiero, Peeta. —Me alejé y me recosté a su lado.
—¿Por favor? —susurró, mirándome con sus ojos suplicantes. Suspiré.
—No sé lo que me está pasando. Un día no puedo si quiera soportar que alguien me toque y al siguiente... —Mi voz se debilitó, insegura de cómo terminar la frase sin darle una impresión equivocada.
—Al día siguiente, ¿qué? —solicitó, apoyándose en su codo para mirarme a los ojos.
—Al día siguiente, tú llegas y me haces necesitarte y no puedo ayudarme a mí misma —admití, ruborizándome locamente. Él se rió en voz baja y me dio su sonrisa arrogante.
—También me haces necesitarte.
—Sí, esa es la mitad de problema —declaré, mirando hacia abajo para ver lo que sobresalía de sus pijamas, ruborizándome de nuevo cuando miré y él me había visto mirándolo. ¡Oh, mierda, eso es tan embarazoso!
—Siento que eso pase. —Me sonrió y me ruboricé más, retorciéndome ante lo incomoda que se estaba volviendo la conversación. Le di una palmada en el pecho y me reí por la vergüenza. Atrapó mi mano y la sostuvo fuertemente mientras me miraba.
—Me asusta —admití, sintiéndome estúpida e infantil.
—Sé que sí, pero nunca te haría daño. Si alguna vez sientes que las cosas van demasiado rápido, lo único que tienes que hacer es decirlo, lo prometo.
No podía dudar de su sinceridad. La verdad de sus palabras estaba clara en su rostro. Me incliné hacia adelante y lo besé suavemente, antes de alejarlo.
—Realmente tienes que irte. Son casi las ocho.
Él suspiró y se entretuvo con mis dedos.
—Realmente no me gusta tu amiga, es su culpa que me tenga que ir —murmuró,fingiendo estar molesto. Reí y me levanté del sofá, levantando sus piernas conmigo.
—Quizás quieras normalizarte un poco antes de salir. ¿Qué pensarán los vecinos si te ven salir de mi casa así? —bromeé, asintiendo con la cabeza hacia su entrepierna; ruborizándome al darme cuenta de que lo había visto de nuevo. Se echó a reír.
—Podrían pensar que tengo una novia muy hermosa, que me acaba de echar de su cama —dijo, encogiéndose de hombros casualmente.
Le sonreí mientras se acomodaba sus shorts para que fuera menos notable, antes de besarme de nuevo y salir por la puerta principal. Me metí a la habitación. Johanna todavía estaba dormida, así que me arrastré a mi cama; pero no volví a dormir, en cambió le envié un mensaje a Peeta:
Me alegro de que al menos durmieras 3 horas anoche.
Puse mi teléfono en silencio, para que su respuesta no despertara a Johanna.
Respondió, haciéndome sonreír:
También yo. Ese sillón es sorprendentemente cómodo, mejor que mi cama; pero es probablemente porque estabas ahí.
Le envié:
Podrías quedarte esta noche. Tal vez podría salir a hurtadillas a la sala después de que Johanna se duerma.
Me preguntó:
¡Me gusta la idea! ¿Qué vas a hacer hoy? ¿Quieres hacer algo?
Le respondí:
No estoy segura; creo que pasaré todo el día con Jo, viendo que se quedará aquí.
Contestó, haciéndome reír:
Esa chica está arruinando todo; en primer lugar no me puedo quedar más tiempo. ¡Ahora no puedo pasar el día contigo! Estoy terriblemente disgustado que esté aquí.
Nos mensajeamos alrededor de una hora más, y me alegré de que decidiera actualizar el plan de mi equipo así obtuve mensajes ilimitados, de lo contrario esto me costaría una fortuna. Me levanté un par de horas más tarde, me vestí y salí a la cocina. Peeta ya estaba ahí. No debería estar realmente sorprendida, casi nunca estaba en su casa. Pasaba la mayor parte del día aquí, cuando no estaba en la escuela, saliendo como a las nueve de la noche sólo para escabullirse de nuevo en mi ventana, alrededor de las diez treinta. Le sonreí, pero rápidamente desvié la mirada, porque estaba sentado junto a Finnick.
—Buenos días, Katniss. ¿Dónde está Johanna? ¿Has hablado con ella sobre no tocarme?—preguntó Finnick, haciéndome reír por su expresión seria.
—Está en la ducha. De todos modos, deberías estar halagado de que le gustes;aunque tal vez se pasa a Peeta hoy —me burlé, guiñándole un ojo.
Peeta gimió.
—¡De ninguna manera! Estoy saliendo con alguien —afirmó con seguridad. Me ruboricé un poco y me moví incómoda en mis pies porque le había dicho eso a Finnick.
La cara de Finnick se desvió en su dirección.
—¿Estás saliendo con alguien? ¿Algo, como, seriamente? Tú nunca tienes relaciones —dijo, frunciendo el ceño y mirando con incredulidad.
—Estoy loco por ella —dijo Peeta, encogiéndose de hombros. Me dirigí al refrigerador para tomar un poco de leche para mi cereal, tratando de fingir que no estaba ahí. Mi corazón estaba fallando en mi pecho. ¡Oh, dios! ¡Él iba a hacerlo! ¡Iba a decirle a Finnick!
—¿Loco por ella? Así que debes estar sobre ella. Debe ser muy buena en la cama—dice Finnick, sonriendo y dándole una palmada en la espalda con orgullo. Me atraganté con el jugo de naranja.
—No he dormido con ella. Ella no cree en el sexo antes del matrimonio. —Peeta sonrío.
Finnick parecía estar cerca de desmayarse, estaba mirando a Peeta como si le hubiera crecido otra cabeza.
—Tú... Ella... ¿Qué? —tartamudeó, agitando su cabeza con violencia .Peeta se rió.
—A partir de ahora, estoy oficialmente retirado del negocio. Por lo tanto, Ángel,dile a tu amiga que no estoy disponible —indicó, volviéndose hacia mí y guiñándome.
—Lo haré. Vaya, así que un mujeriego reformado, tal vez haya esperanza para ti después de todo, Finnick. —Me reí, lanzándole un pedazo de coco.
—De ninguna manera, le doy a Peeta una semana antes de que regrese a su antiguo yo, acostándose con cualquier cosa que se mueva —dijo Finnick con confianza.
—No sé, Finnick. Esto se ve bastante serio para mí —dije, mientras terminaba mi desayuno. Peeta me sonrío, obviamente le gustó lo que dije, mostrándole mi confianza.
—Finalmente has aprendido a usar la cabeza que está pegada a tu cuello —bromeó Finnick, haciéndome dar un respingo con sus palabras.
—Creo que es dulce, Peeta. Ella debe ser una chica afortunada; ojalá que no rompas su corazón —murmuré, mirando mi plato vacío; con la esperanza de que él no me hiciera daño.—No lo haré —dijo Peeta con confianza. Me sonrío mientras caminaba de vuelta a mi habitación para ver a Johanna. Podía oír a Finnick interrogando a Peeta en la cocina, y no quería estar ahí para eso.
—Entonces, ¿qué vamos a hacer hoy? —le pregunté a Johanna mientras se aplicaba su habitual tonelada de maquillaje.
—Hmm. No sé. ¿Qué tal si jugamos a los bolos? Podía llamar a Clove y a Gale. Podríamos preguntarle a tu hermano y a Peeta si quieren venir —decía con emoción.
No me gusta mucho jugar a los bolos, pero mis otros amigos lo amaban. Probablemente terminaríamos de ir como en un mes.
—Claro. Los llamaré. —Tomé mi teléfono y marqué el número de Clove.
—Voy a pedirle a Dios sexo. —Sonrió Johanna, saliendo de mi habitación. Seguí detrás de ella cuando Clove respondió.
—Hey, Clove, ¿quieres venir a los bolos? —pregunté alegremente, mientras Johanna se dejaba caer junto a Finnick en el sofá, prácticamente sentándose en su regazo.
—Sí, seguro. ¿A qué hora? —respondió, sonando emocionada.—Nos encontramos allí, digamos, ¿en una hora? —sugerí, mirando mi reloj, eran sólo las diez pasadas así que eso podría ir bien.
—OK. Llamaré a Gale, puedo buscarlo en el camino —dijo. Sonreí porque Johanna estaba coqueteando descaradamente con Finnick.
—Está vemos allí. —Me desconecté de la llamada y me apoyé contra la pared, viendo a mi mejor amiga suplicar a mi hermano
.—¿Puedes venir con nosotras? Así podrás ver que tan buena soy con pelotas —ronroneó Johanna, agitando sus pestañas.
Peeta se ahogó con su risa, que rápidamente se volvió en tos cuando Johanna lo miró.
—Vamos, Peeta, voy a hacer que valga la pena. Sé que eres un buen jugador, ¿qué tal si tú me enseñas un par de trucos? —dijo seductivamente, acercándosele.
Él se veía incómodo con sus avances. En realidad estaba disfrutando verlo retorcerse. Por lo general le coquetearía, pero hoy parecía que quería huir. Decidí ayudarlo a salir.
—Johanna, ¿los dejarías solos? No quiero al perro de mi hermano y a su reformado mejor amigo, viniendo, y que tener que verte tirándote les encima todo el día. Me burlé, pretendiéndola hacer callar. En realidad se me estaba haciendo muy molesto que ella siguiera mirando a Peeta como si se lo quisiera comer aquí y ahora.
Peeta me miró agradecido, lo que hizo que mi corazón empezase a tartamudear un poco en mi me sonrió.
—Hmm, bueno ¿dónde está la diversión en eso? —preguntó, guiñándome el ojo haciéndome reír.
—Nos vamos de bolos en una hora de todos modos, si quieres venir es por tu cuenta. Clove y Gale están llegando, y tal vez Madge. —Me encogí de hombros,dejándome caer en el suelo en los pies de Peeta, apoyándome en sus piernas.
Podía ver a Johanna mirándome con ojos asombrados y anchos, así que rápidamente me alejé de él, ruborizándome como loca.
—No me importan los bolos. ¿Qué piensas, Finnick? Quiero azotarle el culo a las chicas —preguntó Peeta sonriendo. Johanna asintió con la cabeza rápidamente.
—Estoy definitivamente para algunos azotes —dijo con entusiasmo. Pero los chicos la ignoraron.
—Sí, está bien. Me gusta jugar a los bolos, supongo. Hey, Peeta, ¿por qué no le preguntas a tu novia para que vaya también? ¿O tienes miedo de que ella vaya a tener una mirada en mí y creer que ella ha cometido un error y volcar el culo de una actualización? —bromeó Finnick.
—Mi novia ni siquiera te miraría, Finnick, por lo que no tengo nada de qué preocuparme —respondió Peeta con confianza, podía oír diversión en su voz. Sólo me sonrojé más duro, tratando de fundirme en el sofá y desaparecer.
—¿Tienes novia, Peeta? —preguntó Johanna, con el ceño fruncido. Parecía que estaba tratando de resolver un problema matemático complejo, con la cara toda arrugada en la concentración.
—Sí, la tiene. Una misteriosa chica por la que está loco, aparentemente —se burló Finnick, rodando sus ojos. Los ojos de Johanna saltaron a mí por alguna razón. Parecía que estaba tratando de hacerme un agujero en la cara. Tragué saliva y miré hacia otro lado, en realidad no quería mentirle a mi mejor amiga.
Ella abrió la boca y me miró con ojos muy abiertos, luego miró a Peeta, a continuación, volvió a mí, en silencio preguntando si era yo. Mierda, ¿es ella un lector de mentes o algo así? Asentí con la cabeza lentamente,tratando de no ser obvio, haciéndola gritar ahogadamente de nuevo y se reírse con entusiasmo.
—¡Vamos a terminar de prepararnos en tu habitación, Katniss! —gritó, tan emocionaba que aplaudía como un niño. Gemí internamente, oh, bien, aquí viene, el millón de preguntas.
—Ya estoy lista. —Negué con la cabeza en su advertencia.
—¡Necesito tu ayuda en el dormitorio con algo! —susurró ella, mirándome como si me fuera a asesinar, si no me levanto ahora mismo. Me esforcé y oí la risa de Peeta desde el sofá. Puse los ojos en él, ¡realmente tenía una boca grande a veces! Pero es una dulce boca. Seguí a Johanna a mi habitación; cerró la puerta y me agarró.
—¡Lo sabía! Ese muchacho ha estado observándote durante años —gritaba,saltando arriba y abajo. Me reí de su entusiasmo, parecía casi tan contenta sobre ello como si estuviera saliendo con él.
—¡No lo estaba! —Sonreí. Ella me arrastró hasta la cama.
—¡Oh, cállate! Él siempre está buscándote. Encuentra cualquier excusa para tocarte. Coquetea descaradamente contigo, y siempre te dice qué tan atractiva eres. —Ella suspiró con aire soñador—. Así que, señorita, ¿cuándo estabas pensando en decirme, tu mejor amiga? —Me reprendió, en broma.
—Emm bueno, lo íbamos a mantener en secreto por un par de semanas. No le va a gustar nada a encogí ligeramente en el pensamiento de la advertencia que lo había visto dándole a Peeta antes, cuando estábamos limpiando después de la fiesta, que se opone realmente a la idea de mí saliendo con él.
—Guau, si, no había pensado en ello. ¡Finnick estará muy enojado! —dijo con los ojos muy abiertos. Asentí con la cabeza, jugando con mis manos en mi regazo—. Así que, ¿cuándo sucedió todo esto? Estaban juntos en la fiesta, ¿verdad? Tenía la vista fija en ti toda la noche, y golpeó a la basura del hermano de Glimmer por besarte.
Di un grito ahogado, un poco sorprendida.—¿Él golpeó al hermano de Glimmer? —pregunté. Me acordé de él, depositándolo contra la pared, pero luego me eché a correr por estar enferma.
—Sí. Él le gritaba para que mantuviera sus sucias manos fuera de ti, y que no quería que él te bese. Te había visto tratando de empujarlo lejos, al parecer. Peeta le pegó un par de veces antes que el equipo se disolviera. Luego, desapareció después de eso, Finnick dijo que se fue a su casa. —Ella me miró con curiosidad. Sabía que mi cara estaba roja, que era una mentirosa terrible—. Él no fue a su casa,¿verdad? —Sonrió a mí a sabiendas. Tomé una profunda respiración y sacudí la cabeza. Ella gritó, literalmente, gritó, y cerca de dos segundos más tarde, Finnick y Peeta irrumpieron en mi habitación.
—¿QUÉ? ¿QUÉ ES? —gritó Finnick, mirando alrededor como si hubiera un incendio o algo.
—Em… em, fue una… em —balbuceé, agarrándome violentamente por algo que decir.
—Araña —intervino Johanna rápidamente, apuntando en la dirección de mi cuarto de baño. Finnick suspiró y se dirigió allí, moviendo la cabeza con desaprobación.
—En serio, ¿todo esto por una araña? ¡Pensé que estaban siendo asesinadas aquí!—regañó. Johanna sonrió a Peeta y a mí. En realidad él parecía que se estaba divirtiendo mirándome retorcerme. Me guiñó un ojo, lo que hizo reír a Johanna. Yo le saqué la lengua, y él movió las cejas hacia mí, ella sólo se rió más fuerte.
Finnick volvió a salir, con el ceño fruncido y moviendo la cabeza.
—No he podido encontrar nada allí.
—Oh, quizás no fue una araña; podría haber sido sólo un poco de pelusa o algo así—sugirió Johanna, agitando su mano para que se vayan. Finnick puso los ojos en blanco.
—Por Dios, Johanna, eres realmente extraña —dijo, saliendo y cerrando la puerta detrás de él. Ella se volvió hacia mí, luciendo exaltada.
—¡No puedo creer que hayas perdido tu virginidad con Peeta Mellark! ¿Estuvo bueno? Apuesto a que estuvo bueno, ¿no? ¡Él es tan atractivo! ¡Estoy muy celosa!—Se arrulló, yéndose a su propio mundo.
—No tuve sexo con él —dije rá chasqueó los ojos con los míos.
—¿No lo hiciste? Bueno, ¿por qué diablos no? Si esa fuera yo, hubiera saltado en su culo allí y en ese mismo momento. Me reí y me encogí de hombros.
—Sí, sé que lo harías, pero esa no soy yo.
—Está bien, lo sé. —Ella suspiró, mirando un poco derrotada. De repente su rostro se iluminó de nuevo.
— Así que, ¿qué hicieron entonces?.
—Acabamos de empezar, Johanna, eso es todo —le dije con sinceridad. En realidad no había ido mucho más lejos que eso, por lo que en realidad no era una mentira.
—Tienes tanta suerte. Tienes al chico más atractivo de toda la escuela como tu novio y el segundo más atractivo es tu hermano. Quiero decir, ¡eso es sólo codicioso! —me regañó, meneando el dedo hacia mí en un gesto molesto—.Entonces, ¡él te llamó su novia! ¿Te ha invitado a salir? Oficialmente, ¿son pareja?¿Exclusivamente? —preguntó, mirándome con asombro. Asentí con la cabeza, pero hice una mueca, al mismo tiempo.
—Sí lo hizo, y sí que somos. Pero para ser honesta, no sé cómo va a funcionar. Quiero decir, él es un jugador. Tengo sinceramente un poco de miedo en dejarme caer por él, en caso de que me engañe o termina conmigo o algo así —admití en una pequeña voz, mirando al suelo mientras todos los pensamientos de mis preocupaciones pasan por mi mente. Ella me agarró en un abrazo, que de inmediato me hizo empezar a sentir mal. Mi corazón latía con fuerza en mi pecho a su toque desenfadado. Sabía que sólo estaba tratando de consolarme, pero no pude evitar la reacción de mi cuerpo con el tacto.
—No creo que lo hará. Quiero decir, él nunca ha tenido una novia antes, nunca ha sido exclusivo, por lo que no tienes nada en que basar tu teoría. Técnicamente, él nunca ha engañado a nadie. —Me dio una media sonrisa. No podía dejar de reír en su intento de hacerme sentir mejor. Supongo que eso es cierto, el hecho de que está dispuesto a ser exclusivo es una señal.
—Será mejor que vayamos de todos modos, Clove y Gale nos estarán esperando allí. Ah, y Johanna, no digas nada a nadie, ¿de acuerdo? Ni siquiera a Clove. Quiero ver cómo va por un par de semanas antes de que Finnick se dé cuenta —le expliqué.
—No lo haré, lo prometo —prometió, atravesando su corazón—. Por lo tanto, ¿es un buen besador? —susurró, mientras caminábamos por el pasillo.
—Increíble —le contesté, mientras caminábamos hacia el salón.
—¡Maldita sea! ¡Cuánta suerte! —murmuró en voz baja, por lo que me arrancó una sonrisa.
Perdón. Perdón, Perdón, se que me deben querer matar pero me fue imposible subir.
Lo siento tanto, y espero que puedan perdonarme :/
Les dejo este capítulo y espero que lo disfruten mucho.
Voy a tratar de subir mas seguido
También les quiero agradecer a todos aquellos que me leen y que dejan esos review que me alegran tanto.
Susan: si por suerte ya me encuentro mejor ;) Gracias por preocuparte. Y comparto lo mismo que vos, no hay nada mejor que un buen libro para sentirse mejor. Si tuvo el guste de leer Beautiful Disaster de Jamie Mcguire y me encanto. Espero que disfrutes este capítulo.
gabycr1483: si pobre Katniss pero por suerte tiene a Peeta a su lado para que se sienta mucho mejor ( Quien no estaría feliz a lado de Peeta)... y con Johanna no hay que preocuparse mucho fijate en este capítulo si no. :3
Espro que disfrutes este capítulo!
tributoylarcha: Gracias me alegro de que lo disfrutes.
A mi también me gustaría secuestrar a Peeta... pero por ahora no lo he conseguido :(
Es tan lindo y amo tambien como la cuida y la protege. No te preocupes que no voy a abandonar esta historia, solo que en estos días estuve un poco complicada, pero ahora ya esta todo bien así que voy a publicar mas seguido.
Espero que te guste este capítulo y nos vemos pronto! :3
Besos
Cynthia
