Residencia.

Ya habían bajado del coche y estaban siguiendo a su abuelo, que llevaba las maletas, por la acera que perfilaba el edificio principal. Cuando llegaron a lo que Lovino creía que era el fondo del recinto, pudo fijarse que el edificio mas pequeño tenía dos entradas. La primera era una puerta blanca, con cristal en la parte superior y encima de esta había un cartel ponía "Enfermería". La otra era una puerta doble de hierro y también con cristal en la parte superior. Solo que en esta, dos barrotes en diagonal cruzaban sobre el cristal. Al igual que la otra, esta también tenía un letrero que ponía "Cafetería". A pesar de no haber entrado, el italiano pudo adivinar que la cafetería era el doble de grande que la enfermería y que esta tampoco era precisamente pequeña.

Rome se detuvo al llegar al final del segundo edificio.

-Esa es la residencia. Os aviso chicos de que algunos de los alumnos del año pasado que aun no acabaron la carrera, siguen instalados aquí a pesar de ser verano. - Dijo entregándoles las maletas. - Buena suerte, yo tengo que irme.

-Ve? Ya?

-Si, he quedado y ya llego tarde. Vuestro apartamento es 113. - Ignoró el puchero que le estaba dedicando el menor y le dio las llaves. - Mañana a las cuatro vendré recogeros y vamos a tomar algo. Ciaoo~ - Ya había comenzado a caminar hacía la salida antes de despedirse.

-Maldito viejo. Lleva 5 años sin vernos y así nos recibe.

-Ve, puede que sea algo importante...

-Ya, claro. Vamos, quiero tirarme en la cama y dormir el resto del día.

Ambos se dirigieron al edificio que su abuelo les había indicado. Estaba situado detrás del edificio principal y era tan largo como este y el que tenia contigo. También tenía seis plantas y por lo que veían, imaginaron que era un edificio con forma de 0, así que debía ser bastante ancho y tener un patio en su interior.

Cuando entraron todo estaba en silencio. Feliciano vio un cartel del plano del edificio, era un cartel bastante grande. Después de un rato encontraron la localización de la habitación de las habitaciones del 100 al 120. Estaban en el tercer piso.

-Dónde está el jodido ascensor?

-Creo que no hay, fratello...

-Que!? Que clase de edificio de seis plantas no tiene ascensor!?

-Ve... No sé... Pero me compadezco de lo que le toquen los apartamentos del sexto piso...

-Que se jodan. Vamos.

Feliciano sonrió al ver que su hermano comenzaba a comportarse como siempre.

Al fin llegaron al tercer piso cuando Lovino creía que moriría. Cayó de rodillas al suelo, apoyándose en la pesada maleta, intentando recuperar algo de energía para llegar a su apartamento. El de ojos marrones llegaba detrás de el, tan o más cansado que el mayor, pero el menor solo se apoyó contra la pared esperando a que su pulsación vuelva a ser normal.

-Por favoooooor! Dormiré en el sofá y no haré ruido ni nada. No notarás mi presencia, déjame quedarmeeee! - La voz era de un chico que estaba arrodillado en el suelo sujetándole la mano a otro, que lo miraba con indiferencia mientras se apoyaba en el marco de una puerta que parecía la entrada a uno de los apartamentos.

-No. Búscate otra cosa. - El que estaba de pie retiro bruscamente la mano y se cruzo de brazos. Su cabello era algo largo, rubio y en un lado estaba sujeto por dos horquillas. Sus ojos eran de un azul oscuro y profundo, que miraban con algo de fastidio al otro chico. Este también era rubio y llevaba el pelo desordenado y algo en punta. Sus ojos también eran azules, pero más claros y brillantes.

-POR FAVOOOOR! Deja que me quedeee, venligst... snif. - Sollozó.

-Venga Lukas, deja quedarse a Mathias. No tiene donde dormir. - Otro chico apareció por el hueco de la puerta que no estaba ocupado. También era rubio pero su pelo era algo más corto y sus ojos eran marrones. - A Su-san no le importa!

-Me da igual! La culpa es tuya por decirle a este idiota que podía quedarse sin consultármelo! En que momento creísteis que iba a aceptar vivir con un completo desconocido?

-En ninguno. - Ahora habló otro chico, que se asomó por el mismo hueco por el que saliera el menor.

-Su-san! - Le miró con reproche.

-TEN PIEDAAAAAD! - El otro seguía arrodillado, llorando con desesperación.

-Agh. Haz lo que quieras.

-GENIAAAAAL. - De un salto se puso de pie y abrazó a su nuevo compañero. - TAK LUKAAS~

-Suéltame o te dejo de patitas en la calle!

Obediente le soltó y todos entraron en el apartamento, sin percatarse de la presencia de los dos italianos que habían estado observando esa escena. Se miraron entre ellos, algo desconcertados y el mayor se puso en pie. Sin decir nada, ambos siguieron andando por el pasillo y doblaron una esquina. Lovino, que iba delante, fue el primero en observar el panorama. Al ver la cara de su hermano, Feliciano se apresuró para llegar a su altura. Apoyado, con los brazos cruzados en una de las puertas del corredor, había otro rubio. Su cabello era largo, sujeto en una cola en la parte trasera de la cabeza, con un mechón colgando a cada lado de su rostro y una perilla adornando su mentón. El menor de los italianos pudo ver que tenía bello rubio cubriéndole los brazos y el pecho, además de las piernas. Como pudo ver todo esto? Bueno, pues porque aquel desconocido solo llevaba puestos unos bóxers, de color rosa fosforito, bastante ajustados que no dejaban margen a la imaginación.

-Bonjour! - Saluda el exhibicionista mirando a los dos chicos. Sus ojos eran del mismo azul que el cielo despejado. - Sois nuevos?

-Ve... Si

-Oh! Entonces sois los que venís al 113. Mi nombre es Francis. - Se presentó mientras se acercaba a ellos.

-Quieto ahí, depravado! No te acerques más!

-Uh? Pourqoi? - Lovino le miraba con total desconfianza, cosa que la expresión y la cabeza ladeada del francés indicaban que no entendía el porque.

-Como que porqué, idiota? Solo llevas unos calzoncillos puestos y te paseas como si fuera lo más puñeteramente normal del mundo!

-F-fratello, no te pongas así...

-Ohh... Pero que monos. - Francis ya estaba a la altura de Feliciano. - Como te llamas, mon ami?

-Yo soy Feliciano y el es Lovino.

-Te dije que no te acercases, fillo da putana! - El francés había pasado un brazo por los hombros de Feliciano, que no había puesto ninguna resistencia. - Que cojones haces en calzoncillos, idiota?

-Salí un momento a ver como estaba mi vecino de enfrente y el despistado de mi compañero me cerró la puerta. - Explicó como si fuera lo más normal.

-Que clase de excusa es esa, cazzo!?

-Porqué hay tanto jaleo aquí fuera? - La voz provenía de la puerta en la que, anteriormente, estaba apoyado el francés. De esta salió otro chico de cabello castaño claro, desordenado y mojado. Lovino se fijó en los ojos verdes como esmeraldas que tenía aquel desconocido, y como combinaban con la bronceada piel del chico, que por cierto, también estaba mojada pero eso no fue percibido por mayor de los italianos, ya que estaba muy ocupado observando la verde mirada que poseía.

-Sault Toni! Estos son nuestros nuevos vecinos~ - Señaló a los italianos, y ya se había separado del menor.

-Uh? - El español miró algo confuso a los italianos y acto seguido sonrió, iluminando toda la estancia. - Hola, yo soy Antonio! - Por primera vez, desde que el moreno hizo acto de presencia, Lovino se dio cuenta de que este iba solo con una toalla atada a la cintura.

-Estáis de coña!? Es que aquí no usáis ropa o que!? Malditos depravados! - Andaba mientras hablaba y comprobaba los números en las puertas.

Encontró la 113 y miró al español semidesnudo. Era la puerta contigua a la de ellos.

-Feliciano, dame las putas llaves de una vez. - Las cogió y entro en el apartamento, seguido por su hermano que le dedicaba a ambos chicos una mirada de disculpa.

El francés y el español se miraron el uno al otro, preguntándose porque aquel chico se había puesto de esa forma.

-Mon dieu... que mosca le ha picado?

-No sé, pero a mi me ha caído bien. - Dijo sonriente ante la mirada dubitativa del otro. - Y era mono~

-Eso lo explica... - Suspiró. - Aun que tienes razón, eran guapos. Creo que son italianos.

-Italianos?

-Antes me llamó "fillo da putana". Será mejor que entremos, si Eli nos ve así en el pasillo seguro que nos da un sartenazo. - El español asintió y ambos entraron.

-En que clase de sitió nos a metido ese viejo bastardo? - Lovino estaba muy enfadado. Su día solo iba de mal en peor.

-Ve... no creo que sea culpa del nonno, fratello.

-VIVIMOS AL LADO DE UN PAR DE EXHIBICIONISTAS Y TU ESTÁS TAN TRANQUILO!?

-A mi me han caído bien~

Lovino miró a su hermano, sentado en el sofá que había en la sala, y se preguntó si era idiota o demasiado inocente. No, inocente no era.

Recordaba la vez que había salido antes de clase y se había encontrado a su dulce hermanito de 16 años, tumbado en el sofá, sin camiseta y con un gran hombre rubio encima, también medio desnudo, desabrochándole los pantalones mientras le besaba el pecho. Sacudió la cabeza para borrarse esa imagen. Nunca conseguiría olvidarlo. Sabía que su hermano era gay y que sentía debilidad por los hombres grandes, fornidos y rubios, pero no le había hecho ninguna gracia ver aquello.

No quiso decir nada más, así que cogió su maleta y se dirigió hacia la que a partir de ahora sería su habitación. Era amplia, con un ventanal en la pared el fondo y debajo de este estaba la cama, que a pesar de ser individual era bastante grande. La cama estaba colocada paralela al ventanal, con el cabecero pegado a la otra pared. Al lado de este había un escritorio de madera con una silla a juego. En la misma pared que la puerta, a la derecha de esta, estaba el armario empotrado que iba desde el suelo hasta el techo. Era de dos puertas correderas y una de ellas tenía un espejo del tamaño de la puerta.

Lovino entró en la estancia y dejó la maleta al lado del armario. Anduvo hasta la cama y se tiró en ella. Estaba cansado, así que decidió dormir una o dos horas antes de instalarse. Se sacó el teléfono del bolsillo: 13:24. Puso la alarma para las 15:00 y se sumergió en un sueño reparador.

Por otro lado, Feliciano había empezado a desempaquetar sus cosas y a guardarlas en su habitación, que era igual a la de Lovino pero al revés como reflejada en un espejo, cuando escuchó que llamaban a la puerta. Salió de su dormitorio y fue a abrir la puerta.

-Salut! - Era el francés de antes, pero ahora iba vestido, aun que descalzo. Llevaba unos vaqueros y una camisa roja por fuera de estos y con los últimos botones sin abrochar. - Tu eras Feliciano, verdad?

-Si, ocurrió algo?

-Oh non.

-Aquí está el impresionante yo! - De la puerta de en frente, que se abrió de golpe, salió un joven alto y bastante fuerte. Llevaba el pelo corto que, para sorpresa del italiano, era de color blanco con un brillo platino que le daba elegancia. Sus ojos eran tan raros como el cabello, ya que eran de un color rojo intenso. - Así que tu eres nuestro nuevo vecino?

-Ve.. m-mi nombre es Feliciano.

-Gil, asuste al chico. Mon ami, eres muy escandaloso.

-Soy increíble y lo sabes!

-Burder, porqué gritas tanto? Vas a molestar al resto. - Por la puerta aun abierta, se podía ver a otro chico un poco más alto que el albino. La camiseta de tiras negras que llevaba puesta permitió al italiano ver los enormes y fuertes brazos que tenía, se notaba que estaba en forma. Su cabello era de un rubio muy claro y lo llevaba peinado hacia atrás y sus ojos eran de un azul muy intenso, como el azul de las aguas claras en las playas paradisíacas.

-West! Ven, este es nuestro nuevo vecino. - El alemán salió por la puerta y se colocó al lado de su hermano.

-Guten tag, yo soy Ludwin. Disculpa si mi hermano te a causado molestias. - El albino le dedicó una mirada de reproche.

-Ciao, yo s-soy Feliciano... - Estrechó la mano que le había tendido el alto. Feliciano no podía dejar de mirarle, era tan guapo que le costaba creérselo y vivía justo en frente. Esto se empezaba a poner interesante.

Vocabulario:

·Venglist(danés)~Por favor

·Tak(danés)~Gracias

·Bonjour(francés)~Buenos días

·Pourqoi?(francés)~Porque?

·Mon ami(francés)~Mi amigo/Amigo mio

·Fillo da putana(italiano)~Hijo de puta

·Salut(francés)~Hola

·Mon dieu(francés)~Dios mio

·Burder(alemán)~Hermano

·Guten tag(alemán)~Buenas tardes

Bueno, solo os diré que intentaré tener el siguiente capítulo para este domingo. Si todo va bien, lo subiré en un par de días sin problemas.

Ojalá os esté gustando el fic, espero impaciente vuestros reviews!