Disclaimer: la historia pertenece a Kirsty Moseley y los personajes a Suzanne Collin -

Capítulo 20 (Primera parte)

Katniss? —repitió la señora, mirando entre él y yo—. ¿Tu hija, Katniss? —preguntó, con una sonrisa tirando de sus labios.

Mi padre asintió con la cabeza, sin separar sus ojos de los míos. Me sentí como un venado atrapado en los faros de un coche que se aproxima y lo único que puede hacer es prepararse para el impacto.

—Bueno, es grandioso al fin conocerte. He oído a Stephen y Marvel hablar tanto de ti que ya siento como si te conociera —dijo la señora, sonriéndome con gusto.

Traté de devolverle la sonrisa y fingir que todo estaba bien, que no estaba a punto de desmayarme en cualquier segundo, que no estaba a unos cinco segundos de tumbar la casa a gritos.

—Igualmente, Hazelle —contesté en voz baja, arrastrando mis ojos de él.

—¿Qué estás haciendo aquí, Katniss? —preguntó mi padre, levantando las cejas y sonriendo con una media sonrisa. El sonido de su voz envió escalofríos por mi columna mientras trataba desesperadamente de no recordar mi infancia. Tenía pesadillas con su voz, sus ojos, la forma en que se paraba tan derecho y cómo sus puños siempre estaban cerrados, igual que ahora.

—Yo... yo vine con Marvel. Él está... él esta se está cambiando —tartamudeé. Inmediatamente me regañé mentalmente por mi tartamudez. Sus viejas reglas volvieron, enderézate, habla claro, no sonrió.

—Bueno, es genial que estés aquí. ¿Te gustaría quedarte a cenar? Creo que vamos a pedir comida, porque no tenemos muchos alimentos aquí. No pensábamos volver hasta tarde esta noche, pero Rory ha estado enfermo toda la semana, así que volvimos temprano —explicó Hazelle mientras besaba la cabeza del bebé con suavidad. Ella parecía muy agradable, demasiado buena para este imbécil, negué con la cabeza, incapaz de hablar de nuevo.

Me temblaban las manos, así que las apreté juntas con fuerza, tratando de mantener el control y no lanzarme al suelo a llorar.

—¿Estás segura? No es molestia. Nos encantaría que te quedaras para la cena, ¿no es así, Stephen? —continuó, sonriéndole, completamente ajena a lo que yo estaba viviendo mi peor pesadilla en estos momentos.

Él asintió con la cabeza, su mirada viajó a lo largo de mi cuerpo, haciéndome sentir escalofrío.

—Estoy segura, gracias —dije en voz baja, quebrándome un poco al niño empezó a llorar de nuevo. Los ojos de Hazelle se agrandaron mientras miraba a Stephen.

—Voy a darle un poco de medicina y a dormirlo —dijo, levantando la cabeza hacia la despensa, de la que sacó una botella de medicina. Mi padre anduvo un par de pasos hacia mí y yo retrocedí contra la puerta, mi respiración salió entrecortada. Le eché un vistazo a mi teléfono abierto y marqué el numero de Marvel, era la persona más cercana, si tan sólo pudiera llamarlo y decirle de alguna manera que bajara, podríamos irnos.

—¿Cómo has estado, Katniss? He estado tratando de verte por años, pero tu hermano no me dejó —afirmó con sorna en la palabra hermano.¿Había estado tratando de verme y Finnick no me dijo? ¿Por qué diablos no iba a decirme algo así? Conociendo a Finn, probablemente pensó que me estaba protegiendo. Miré a la madre de Marvel en busca de ayuda, ella estaba regresando la botella de medicina.

—He estado muy bien, gracias —contesté. Miré mi teléfono, que todavía estaba tratando de conectar, Marvel no respondía. ¡Maldita sea!

—Voy a llevar a Rory a la cama y vuelvo para hacer un poco de café o algo. —Sugirió Hazelle, sonriéndome amablemente.

—Está bien, amor —respondió mi padre, sin apartar sus ojos de los míos tragué saliva, ¡no podía estar allí sola con él!—¿Puedo ir contigo? —pregunté con desesperación. Hazelle me miró un poco sorprendida—.

Me gustaría ver el cuarto de Rory, si eso está bien —mentí con rapidez. De ninguna forma me quedaría aquí con él.

—No creo que eso sea una buena idea, Katniss. Rory no está bien. Puedes ver su habitación en otro momento —interrumpió mi padre antes de que Hazelle pudiera contestar. Hazelle sonrió.

—Ya vuelvo. —Se dirigió fuera de la habitación con el niño aferrado a su un paso a un lado y casi salgo corriendo de la habitación después de ella. Tan pronto lo pasé, agarró mi muñeca, halándome para que me detuviera, lo que casi me hace caer. Sentí el grito tratar de salir de mi garganta, pero me lo tragué, no podía demostrarle cuanto poder tenía sobre mí.

—Te ves hermosa, Katniss. Igual a tu madre cuando tenía tu edad. Siempre has sido un jodido durazno —ronroneó, lamiéndose los labios mientras pasaba su mano por mi mejilla.

Levanté mi rodilla y le di un rodillazo tan fuerte como pude en la ingle, tirando mi brazo de su agarre y corriendo por el pasillo tan rápido como mis piernas pudieron llevarme. Aunque no tenía ni idea de a dónde debía ir. Había venido en el coche de Marvel, así que no quería simplemente salir corriendo de la casa sin un lugar al que ir. En vez de eso, corrí hacia las escaleras, pasando el pasillo hasta que me detuve en una puerta con un anuncio de "Entre bajo su propio riesgo" colgando. Tenía que ser la habitación de Marvel. No me molesté en tocar, sino que entré azotando la puerta detrás de mí y estallando en sollozos histéricos mientras me inclinaba contra ella.

—¡Katniss! ¿Qué demonios? —exclamó Marvel. Alcé la vista y allí estaba, de pie envuelto en tan sólo una toalla, con el cuerpo mojado acabando de salir de la ducha. Me retiré de la puerta y me lancé hacia él, abrazándolo con fuerza,ignorando el agua que goteaba de su pelo sobre mí mientras sollozaba en su cuello.

—¿Qué pasa? ¡Katniss, por amor de Dios! ¿Qué pasó? —preguntó desesperadamente mientras frotaba las manos por mi espalda tratando de calmarme.

—Necesito ir a casa. ¡Necesito irme, ahora mismo! —grité. Mis piernas apenas me sostenían, él estaba soportando a la mayor parte de mi peso. Probablemente lo estaba lastimando dada la fuerza con que me aferraba a él, pero no se quejaba.

—¿Qué pasa? —preguntó, separándome para mirarme.

—¿Marvel, por favor? —Me atraganté.Él asintió con la cabeza y me arrastró hasta la cama para que me sentara.

—Tengo que vestirme —dijo, ruborizándose.

Asentí con la cabeza y cerré los ojos, tratando de imaginar a Peeta, lo necesitaba para calmarme, no podía entrar en crisis aquí. Lo escuché moverse mientras se vestía, un minuto más tarde tomó mi mano.

—Estoy listo. Vamos —dijo, tirando de mí con suavidad. Me aferré a su mano con fuerza mientras me conducía a través del cuarto hasta la puerta, deteniéndose con una mano en la perilla—. ¿Me prometes que me dirás de qué trata todo esto más tarde? —pidió, mirándome suplicante.

Asentí con la cabeza. Aceptaría cualquier cosa que me pidiera con tal de que me sacara de aquí.Envolvió su brazo a mi alrededor, acercándome a su lado, mientras abría la puerta que nos llevaba rápidamente por las escaleras. Me puse rígida cuando su madre salió de la sala de estar.

—¡Mierda! ¿Qué están haciendo en casa? —preguntó, sonrió con cierta tristeza.

—Rory no está bien. Se puso enfermo ayer por la noche y ha estado incómodo durante todo el día, así que vinimos antes —explicó, abriendo los brazos para abrazarlo, se apartó de mí y sentí mi aliento entrecortado en mi garganta por estar por mi cuenta. Él le dio un rápido abrazo.

—Te extrañé —susurró ella, dándole palmaditas en la espalda.Él sonrió y la besó en la mejilla.

—Yo también. Mira, mamá, tengo que llevar a Katniss a su casa, su hermano la necesita —mintió, pasando de nuevo su brazo sobre mí rá sonrió con tristeza.—¿Segura de que no puedes quedarte a cenar, Katniss? A Stephen le gustaría pasar algún tiempo contigo.

¿Pasar tiempo conmigo? ¿Es una maldita broma? Negué con la cabeza.

—No puedo —susurré.Mi padre caminaba por la esquina, así que me encogí al lado de Marvel,apretándome contra él con tanta fuerza que dolía. Su brazo se apretó a mi alrededor, aunque no sabía por qué estaba actuando de esa manera. Realmente era un gran hermanastro.

—Hola, Stephen —saludó Marvel, con rigidez.

—Hola, Marvel. ¿Siendo acogedor con mi hija? —preguntó, su voz dura me hizo estremecer.

—Me tengo que ir —susurré desesperadamente, enterrando mis dedos en su costado.

—Los veré más tarde —dijo Marvl volteándose y empujándome delante de él para colocarse entre mi padre y yo mientras caminábamos hacia la ácticamente corrí hasta su auto, mirando hacia la puerta todo el tiempo en caso de que viniera a buscarme. Aunque sabía que no lo haría. Necesitaba mantener su papel frente a su esposa y Marvel, pero eso no impedía que el pánico se elevara en mi pecho. Marvel me miró preocupado mientras aceleraba por las calles.—¿Estás bien, Katniss? Te ves muy pálida y estás temblando —dijo, tomando mi mano, asentí con la cabeza.

—Quiero ir a casa —escupí.

—Está bien, shh. Te llevaré a casa. —Frotó su pulgar sobre la palma de mi mano mientras se dirigía a mi casa. Apreté los ojos cerrados. Realmente no había cambiado nada, la forma en que me miró me revolvió el estómago. ¡Oh Dios,necesitaba a Peeta!

Después de unos diez minutos de estar tratando de pensar en otra cosa que no fuera mi padre, nos detuvimos en mi entrada. Me lancé del auto y corrí hacia la casa, rezando porque Peeta todavía estuviera allí. Abrí la puerta y lo vi sentado en el sofá jugando PlayStation con levantaron la mirada cuando entré. Peeta me sonrió con alegría antes deque su rostro se ensombreciera. Se levantó del sofá mientras corría hacia él.

—¿Qué demonios? —gritó furioso, mirando a Marvel que venía detrás de mí.Me lancé hacia él, sollozando. Vaya, lo necesitaba, era lo único que me mantenía cuerda cuando mi mundo comenzaba a desmoronarse. Me envolvió en sus brazos con fuerza, volteándome lejos de Marvel, con todo el cuerpo y estresado.

—¿Qué diablos está pasando? —gritó Finn, dando un paso hacia Marvel, luciendo muy enojado.—No lo sé. Me estaba cambiando cuando ella simplemente se volvió como loca y comenzó a llorar. ¡Finn, yo no le hice nada! —exclamó sonando un poco asustado.

Finnick me agarró del brazo, tirando de mí lejos de Peeta.

—¿Katniss, él te lastimó? —me preguntó con fiereza, señalando acusadoramente a é con la cabeza, tratando de hablar. ¿Pensaban que Marvel me había hecho daño?

—Fui a su casa. Se suponía que no estaría ahí. —Lloré, mis piernas no soportaron mi peso. Peeta me agarró de la cintura antes de que cayera al suelo y me levantórápidamente, se sentó, tirando de mí en su regazo, retirando el pelo de mi cara y besándome en la mejilla.

—Shh está bien, Ángel. Todo está bien —susurró.

—¿Quién no se suponía que iba a estar allí? Alguien tiene que decirme qué demonios pasó. ¡AHORA MISMO! —gritó Finnick cada vez más enojado y furioso.

—Papá —dije con voz ojos de Finnick se ampliaron, sus manos se cerraron en puños, su mandíbula se mantuvo apretada. Sentí los brazos de Peeta apretarse más a mi alrededor.

—¿Lo viste? —preguntó Finn, su voz sonaba realmente furiosa, asenteí con la cabeza y lo vi mirar a Marvel de nuevo, como si de alguna manera fuera su culpa.

—¿La llevaste a tu casa y dejaste que ese imbécil se le acercara? —gruñó Finn,haciendo que Marvel se estremeciera.

—¡Yo no sabía que estaba allí! No se suponía que estuviera allí. Llegaron temprano a casa, mientras yo estaba en la ducha —protestó, manteniendo sus manos en alto inocentemente mientras Finnick lo miraba como si quisiera matarlo. Si las miradas mataran, Marvel estaría muerto ahora mismo.

—¿Qué hizo, Ángel? —susurró Peeta, empujando mi cara para que pudieraverlo, negué con la cabeza. ¿Podría decirles? Si lo descubrían, no tenía duda de que irían hasta allá en un futuro muy, muy cercano y se meterían en problema.

—Dime —ordenó abracé con fuerza, no podía mentirle.

—Él... me agarró del brazo. Me dijo... que me veía hermosa, como mi mamá a mi edad, y que yo era un ma... maldito du... durazno —susurré, apenas capaz de articular palabra, mi voz subiendo y bajando entre brazos de Peeta se apretaron a mi alrededor, tan fuerte que en realidad empezaban a dolerme las costillas.

—Peeta, me haces daño. —Me quejé, apretando mis manos en su pelo. Sus brazos me soltaron al instante, pero su cuerpo estaba tan tenso que probablemente estaba dándole una úlcera. Finn agarró las llaves.

—Voy a ir. ¿Vienes Peeta? —preguntó Finnick, caminando hacia la puerta. ¡Oh, diablos,no! ¡No podía permitir que se metieran en problemas!Peeta me levantó de su regazo y me sentó en el sofá.

—Vigílala —le dijo a Marvel con severidad, mientras se puso de pie para irse

.—¡No! —grité, agarrando la mano de Peeta—. ¡Finnick, no! —supliqué.—No voy a dejar que te haga daño otra vez —gruñó Finnick.

—No lo hará. No se acercará a mí. Ha sido mi culpa, no debí ir a casa de debía tomar ese riesgo. Por favor, por favor no lo hagas. No puedo ver que se metan en problemas. Te necesito. Los necesito a los dos. Por favor no me dejes sola —le supliqué. Apreté la mano de Peeta para dar énfasis.

—Por favor —rogué halándolo cerca de mí de nuevo.Él suspiró y miró a Finnick.

—Ella tiene razón, Finnick. No podemos ir si él no hace nada primero. Se saldría con la suya y seríamos nosotros los que nos meteríamos en problemas —razonó relajé. Peeta estaba siendo sensato; él siempre pensaba bien las cosas, no como Finnick.

—¿Qué quieres decir con "hacerle daño de nuevo"? —preguntó Marvel en voz tres lo miramos. Finnick habló primero.

—Nada. Creo que deberías irte, Marvel. —Él asintió con la cabeza mirando hacia la puerta, señalándole que se fuera. Marvel negó con la cabeza.

—No. Katniss, me prometió que me diría qué era todo esto. No me iré hasta que me lo diga—dijo, mirándome.

Tiene razón, le dije eso. Finn me miró, dejándome tomar la decisión.

—Yo le dije eso —confirmé, asintiendo con la cabeza y cerrando los ojos,presionándome contra Peeta de nuevo. ¡Vaya, esto iba a ser tan duro!

He vuelto, se que no tengo perdón por haber tardado tanto. Pero he tenido muchos problemas, mi mamá se enfermó y tuvieron que operarla, y todavía se esta recuperando. Aparte de que he estado rindiendo los últimos exámenes para el colegio, y nos han estado torturando... pero puedo decir que ya he terminado con todo eso y voy a tener tiempo para publicar esta historia. Lamento decir que quedan menos de 5 capítulos para terminarla! :´(

¿También quería preguntarles si han visto Sinsajo? ¿Qué les pareció?Yo la he visto dos veces y creo que nuestro amado director es un genio! También me partió el corazón verlo a Peeta en ese estado, y su transformación en cada aparición! Y oh por Dios la última escena!

Los amo a todos y en la semana estaré publicando de nuevo!

Nos vemos!

CynthiaMellark