Capítulo 21
Estaba consciente de un pitido molesto; mi cabeza estaba palpitando y pulsando en un lado. Apreté los ojos cerrados intentando alejar el dolor.
—¿Ángel? —dijo Peeta cerca de mi cabeza. Gemí y volví la cabeza hacia su voz. Me sentía muy mal, como si estuviera en una especie de burbuja. Por fin abrí mis ojos para verlo inclinado por encima de mí, viéndose magnífico como siempre, excepto que ahora parecía estresado. Tenía el ceño fruncido, la mandíbula apretada.
—Hola —dije con voz ronca, tratando de sonreír y de ignorar el dolor en mi cabeza.
—Gracias a Dios. Me asustaste. —Inclinó la cabeza y me besó suavemente la frente,pareciendo respirar un suspiro de alivio.
—Está bien. Si tan sólo pudiera entrar y echar un vistazo —dijo una voz femenina con severidad. Miré a mí alrededor y no tenía idea de dónde estaba. Yacía sobre una cama pequeña, todo junto. Era una pequeña habitación de algún tipo, con estantes y armarios a lo largo de las paredes, excepto que se movían, y podía sentirlas vibraciones de la carretera. Peeta se movió a un lado y una señora con mono verde se inclinó sobre mí.
—Hola, Katniss. ¿Cómo te estás sintiendo? —preguntó, haciendo brillar una luz en mis ojos. Empujé su mano fuera de mí, en busca de Peeta.
—¿Dónde estoy? —pregunté, un poco presa del pánico. ¿Cómo diablos llegué aquí? Estaba en la cocina, entonces me sentí un poco mal…
—Estás en una ambulancia, cariño. Te desmayaste y te golpeaste la cabeza bastante fuerte contra el mostrador de la cocina —explicó, tomando mis manos y colocándolas sobre mi pecho—. Sólo necesito comprobarte. Has estado inconsciente durante unos veinte minutos. —Encendió la luz hacia mis ojos de nuevo, asintiendo con la cabeza, pareciendo satisfecha—. ¿Te duele la cabeza? —preguntó, tocando ligeramente detrás de mí oreja. El dolor atravesó mi cabeza y silbé a través de mis dientes—. Creo que vas a necesitar un par de puntos aquí —dijo ella, asintiendo hacia el lado de mi cabeza.
Tendí una mano hacia Peeta. Inmediatamente la tomó y besó mis dedos, sus ojos no dejaban mi cara. Se veía muy estresado. Después de otro par de minutos nos detuvimos en el hospital y comenzaron a rodarme en mi pequeña cama.
—Puedo caminar —protesté, sintiéndome estúpida por ser llevada dentro del hospital en una cama.
—Lo siento, cariño, es una práctica habitual. Arribaste con luces, debes ir en una cama —respondió, guiñándome un ojo. Sonreí débilmente y Peeta se echó a reír,pero no era su risa habitual, era apretada y sin sentido del dentro de un pequeño cubículo y nos dejaron por nuestra cuenta.
—¿Qué paso, Ángel? —preguntó Peeta, inclinándose sobre mí y rozando su mano suavemente por un lado de mi encogí de hombros y luego hice una mueca cuando el movimiento hizo que mi cabeza doliera otra vez.
—No lo sé. Me sentía un poco mareada, entonces me desperté contigo en la ambulancia —le expliqué. Eso era todo lo que podía recordar.
—Asustaste la mierda fuera de mí. No vuelvas a hacerme eso otra vez. Promételo—indicó, haciéndome reír por cuán serio estaba. ¿Quería que le prometiera que nunca me pasaría de nuevo?
—Peeta, no puedo prometer algo de lo que no tengo control —bromeé, sin dejar de reír. Suspiró y se inclinó hacia delante, besándome ligeramente, prendiendo fuego en mi cuerpo. Se retiró cuando la cortina se abrió y entró un médico.
—Oops, lo siento. ¿Debo volver más tarde? —preguntó el doctor, sonriendo. Me reí, avergonzada de haber sido sorprendida haciéndolo en un hospital.
—Sí, ¿podría darnos cinco minutos? —bromeó Peeta, haciendo reír al médico apretó mi mano con fuerza mientras el doctor miraba mis ojos y comprobaba mi cabeza, garabateando en su libreta.
—Entonces, te desmayaste, Katniss, ¿te has estado sintiendo bien hoy? ¿Has tomado algo que no deberías? —preguntó, mirándome con un poco de suspicacia.
—¿Cómo drogas o algo así? —cuestioné, sorprendida. ¿Parezco una maldita adicta a las drogas? Asintió con la cabeza, mirándome expectante—. No, no he tomado nada. Me estado sintiendo un poco apagada hoy, un poco mareada —admití.Escribió de nuevo.
—¿Has comido?Pensé en ello, ¿había comido? Tenía algunas tostadas para el desayuno, pero no comí el almuerzo, porque me sentía mal.
—Um, no realmente. Me sentía mal durante el almuerzo.
—Hmm, probablemente ese es tu problema allí. ¿Estás bajo cualquier tipo de estrés o cualquier cosa en este momento? ¿Haciendo exámenes, ese tipo de cosas? —preguntó. Guao, eso es un eufemismo. Mi padre abusivo se mudó de nuevo a la ciudad, trayendo con él una nueva familia. Hace una semana que lo vi de nuevo por primera vez desde que trató de forzarse sobre mí. Me enteré hace un momento de que ha estado abusando de su nueva familia y ellos se van a mudar con nosotros por un tiempo. En realidad, ¿cuánto tiempo estarán con nosotros?¿Alguien mencionó eso? Tendría que tener a Marvel con Finnick, y Hazelle y Rory pueden compartir la habitación de mi madre, entonces cuando mamá venga a casa yo podría…
—¿Katniss? —dijo el médico, sacándome de mi pequeño mundo.—Oh, claro. Um, sí, mi vida ha estado estresante últimamente —declaré,mordiéndome el labio de lo mucho que un eufemismo en realidad era real.—Bueno, el estrés puede hacer cosas divertidos por ti. Realmente necesitas comer adecuadamente. Voy a sacar algunas muestras de sangre para asegurarme de que no hay nada más pasando. Conseguiré a alguien para que venga y haga los puntos en tu cabeza y te voy a tener un par de horas sólo para comprobar que todo está bien después de ese golpe —afirmó, sonriendo amablemente.
Fue al armario y sacó una aguja. Miré a Peeta, con los ojos muy abiertos. Odiaba las agujas. Cuando el médico se acercó a mí, Peeta inclinó la cabeza y me besó.Cerré los ojos y fundí mis labios contra los suyos. ¡Por Dios, sabia tan condenadamente bien!
—Está bien, todo hecho. Iré a mandar esto, deberían estar de vuelta en una hora o algo así —anunció el doctor, lanzando la aguja a la basura y escribiendo en un pequeño frasco. Eché un vistazo a mi brazo para ver un pedacito de cinta adhesiva blanca sosteniendo una pelota de algodón en el interior de mi codo.
—¿Lo hizo ya? —pregunté, sorprendida. ¡Guao, ni siquiera lo sentí!El médico y Peeta sonrieron.—Sí, todo hecho. Ah, el poder de distracción —reflexionó el médico, sonriendo abiertamente. Sonreí a Peeta, tendría que llevarlo en cada pinchazo que alguna vez tuviera a partir de ahora.—Está bien, así que la enfermera estará haciendo puntos en tu cabeza en pocos minutos. Probablemente estarás aquí durante dos o tres horas —dijo.
—¿Puede quedarse mi novio conmigo? —le pregunté esperanzadoramente mientras me aferraba a la mano de Peeta. No quería estar en este lugar estéril por mi cuenta.
.—Claro, eso está bien. Sólo uno de los visitantes, sin embargo, porque podría haber una multitud preguntando por ti, por tu vuelta a casa —sugirió, riendo entre dientes mientras se iba y dejaba caer la cortina, ¿Qué es eso? Miré a Peeta, él sonrió.
—Todos vinieron. Yo, literalmente, tuve que empujar a Finnick cuando dijeron que sólo una persona podía viajar contigo —dijo, viéndose un poco culpable de sonrió y le apreté la mano.
—Bueno, me alegra de despertar contigo en lugar de Finn, así que gracias.
Inclinó la cabeza y me besó ligeramente.
—También me alegro. —Suspiró—. Será mejor que vaya y les diga que estás muy bien, y que deben ir a casa —dijo, poniéndose de pie.
—Igual date prisa, ¿de acuerdo? —le pedí.
Sonrió.—Voy a ser tan rápido como sea posible —prometió, besándome en la frente y saliendo rápidamente. Cerré los ojos y escuché el ruido en la sala y esperé a que regresara. Peeta estuvo de vuelta en cinco minutos con un sándwich pre-empacado y una bebida.
—Oye, no sé si tienes permitido uno de estos, todavía, por lo que tendrás que esperar hasta que la enfermera venga a coserte la cabeza. No me perdí eso,¿verdad? —preguntó preocupado.
—No, no te lo perdiste. —Sonreí a cuán pensativo era todo el tienpo. Se sentó en la sillita y me tomó de la mano. La enfermera entró unos minutos más tarde y cosió mi cabeza, al parecer necesitaba seis puntos de sutura. Hice que Peeta me distrajera todo el tiempo, realmente era el mejor analgésico conocido por el hombre.
—Hola, tengo los resultados de los análisis de sangre y parece que no fue la falta de alimentos lo que te hizo perder el conocimiento —dijo, mirándome con seriedad. Peeta se puso tenso a mi lado, apretando mi mano, inclinándose tan adelante en su silla que no me sorprendería que se cayera de un momento a otro.
—Ok, así que, ¿qué era? —le pregunté con curiosidad. No podía ser nada malo.Sólo tenía dieciséis años, por amor de Dios, no fumaba, no bebía mucho, no tenía exceso de peso, hago ejercicio físico con regularidad. Quiero decir, no debería enfermar, ¿o sí?
—Estás embarazada —afirmó.Me eché a reír. Maldita sea, eso fue divertido, casi me tuvo allí. Negué con la cabeza, sin dejar de reír.
—En serio, ¿qué es?
Miró de mí a Peeta.
—Estás embarazada —repitió.Dejé de reír inmediatamente. No podía estar embarazada. No, esto era un error.
—No puede ser, estoy tomando la píldora. La he tomado todos los días, no me perdí ni una sola. Las tomo exactamente a las ocho de la mañana —protesté,sacudiendo mi cabeza, tenía que ser otra cosa. Miré a Peeta, que estaba mirando al doctor, con la boca abierta.
—Bueno, ¿cuándo fue tu último período? —preguntó el médico. Miré a Peeta de nuevo.
—Hace dos semanas. Estoy tomando la píldora desde que tenía que dejarla por una semana, así que definitivamente hace dos semanas. Estoy por tener la siguiente consulta después de la próxima —le dije de manera positiva.
—¿Y, tu período, cómo era? ¿Tan pesado como lo normal? —preguntó él médico,garabateando en su libreta de nuevo.¿Tan pesado como lo normal? Pensé en ello. En realidad, era muy ligero, pero eso era porque estaba tomando la píldora, Johanna dijo que hacía sus periodos más ligeros.
—Era ligero pero sin duda lo tuve, hace dos semanas. No puedo estar embarazada—le dije con severidad.
—A veces, puedes tener periodos ligeros a través del embarazo. Se llama manchado. ¿Cuánto tiempo has estado tomando la píldora? —preguntó con curiosidad.
—Seis semanas —le contesté, en voz baja, no podía ser cierto. Por favor, díganme que esto es una especie de inmenso error, o incluso uno de esos programas de cámara oculta y la gente saltará y gritará"caíste" en cualquier momento.
—Y cuando empezaste a tomarla, ¿la tomaste el primer día de tu periodo? —preguntó.Negué con la cabeza.
—Fue un par de semanas después de mi periodo. ¿Qué diferencia hace eso? —cuestioné, empezando a ponerme nerviosa.
—Bien, bien, cuando empezaste a tomar la píldora necesitabas comenzar el primer día de tu periodo y luego se haría efectiva de inmediato. Si la tomas dentro de cinco días, será efectiva después de dos semanas, pero si comienzas cualquier otro día, entonces necesitas usar tu segundo paquete antes de que haga efecto —explicó en voz baja.
Así que eso significa que ni siquiera empezó a funcionar hasta hace dos semanas cuando comencé mi segundo paquete y ¡había estado teniendo relaciones sexuales sin protección todo el tiempo! Peeta seguía mirándolo fijamente. No había dicho nada en absoluto, ni siquiera estaba segura de que estuviera respirando. Estaba sentado tan quieto que era como una estatua.
—Voy a traer una máquina portátil de ultrasonido y echaremos un vistazo, ¿sí? —sugirió el doctor, sonriendo amablemente mientras desaparecía por la cortina.
—¿Peeta? —susurré. Estaba sinceramente asustándome, nunca había visto a nadie estar tan quieto en mi vida, no era natural. Él no respondió. El doctor volvió y observé cómo esparcía un poco de gel en mi estómago y apretaba lo que parecía un pequeño micrófono en mi estómago, mierda, por favor, que esto sea un error, se detuvo, sosteniéndolo todavía, y asintió.
—Sí, definitivamente embarazada. Diría que tenemos uno de los grandes aquí,estás a punto de las cuatro, quizá cinco semanas. ¿Quieres ver? —ofreció,sosteniendo el pequeño micrófono hacia mí.
—No —me negué, empujándolo lejos rápidamente, no quería ver, porque entonces no sería capaz de hacer lo que necesitaba. No podía tener un bebé, éramos demasiado jóvenes, arruinaría todo. Apenas habíamos empezado a salir; no era mucho. Peeta se iría a la universidad pronto, no podíamos tener un bebé. No arruinaría los sueños de Peeta, él siempre había querido jugar al hockey y no le quitaría eso. No podía mirar la terminal tampoco,no podía ver al bebé allí porque necesitaba estar fuerte.
—¿No quieres ver? —preguntó el doctor, viéndose confundido. Negué
—No, quiero un aborto —dije con severidad.
Peeta se movió. Oh, gracias a Dios, ¡por fin!
—¿Un aborto? ¿Qué? ¿Por qué?! —exclamó, lo miré, me estaba mirando, horrorizado, como si acabara de sugerirle un sello o algo así.
—Debido a que hay que hacerlo —le dije, mirando a otro lado en vez de a su intensa mirara. Me volví hacia el doctor—. ¿Puedo hacerlo hoy? ¿Qué debo hacer?—le pregunté con nerviosismo.
—Bueno, hay dos maneras: un aborto médico, que es una píldora hoy y mañana,que básicamente traería un periodo. O una cirugía que tendrías que hacerte bajo anestesia general, y que, básicamente, eliminaría todo —explicó en un tono de negocios. Me encogí. Odiaba cómo sonaba eso, pero tenía que hacer esto. No podía pensar en él como un bebé, un pequeño Peeta, porque de lo contrario no sería capaz de deshacerme de él.
—¿Puede darnos un minuto? —pidió Peeta. El médico asintió y salió rápidamente—.Ángel, ¿Qué diablos estás haciendo? —preguntó Peeta una vez que estábamos solos. Tomó mis manos, me miró como si me hubiera vuelto loca o algo así.
—¡Peeta, no podemos tener un bebé! Tengo dieciséis años. Irás a la universidad. No podemos —expliqué, sacudiendo la cabeza. Negó con la cabeza.
—Ángel, piensa esto, ¿por favor? Te amo, me amas. Quiero tener niños contigo algún día. Quiero decir, mierda, esto es mucho más pronto de lo que pensaba. —Sopló una bocanada, pasándose una mano por el pelo, nerviosamente.
—Peeta, no podemos. Vas a ir a una universidad en Boston, por el amor de Dios; no puedo criar a un bebé por mi cuenta. ¡No seas ridículo! —grité, sacudiendo la cabeza. Él no estaba pensando bien,subió a la cama, acostándose a mi lado.
—Ángel, escúchame, ¿está bien? —rogó. Asentí y lo miré, incapaz de ver qué podría decir para hacer esto correcto. No había nada que él pudiera sugerir, no había otra manera—. Te amo más que a nada en este mundo. Antes de que esto sucediera iba a rechazar mi beca e ir a una universidad aquí en cambio —comenzó.Abrí la boca para decirle que estaba siendo estúpido, pero me tapó la boca,mirándome suplicante—. Quería pedirte que vinieras conmigo a Boston. Pero no podía pedirte que te alejaras de tu casa, de Finnick y de tus amigos, así que decidí quedarme aquí contigo, en su lugar —dijo, encogiéndose de hombros.
Cristo, es tan adorable, dulce y considerado. Pero, ¿cómo demonios algo de esto relacionado con nosotros teniendo un bebé, significa que él probablemente no iría a la universidad de todos modos ya que tendría que abandonar y conseguir un trabajo? Yo tendría que abandonar la escuela sin siquiera graduarme.Él sonrió mientras continuaba tratando de convencerme.
—Podemos hacer que esto funcione; sé que mi mamá nos ayudará. Iré a la universidad y conseguiré un empleo en las noches y los fines de semana para ganar algo de dinero. Tú podrías terminar la escuela por correspondencia, o podríamos tener una niñera para que pudieras ir a la escuela. O tal vez incluso mi mamá lo haría —sugirió, mirándome esperanzadamente—. Este de aquí es nuestro primer bebé, Ángel. Es un bebé que hicimos juntos. ¿Puedes pensar en ello, por favor? Será difícil por cierto tiempo, pero una vez que firme un contrato con un equipo, seré capaz de darte cualquier cosa que quieras. A ustedes dos —arrulló,frotando ligeramente su mano sobre mi estómago.
—Peeta, no quiero arruinar tu futuro —susurré.Él sonrió y me besó suavemente.
—Ángel, tú eres mi futuro —contrarrestó él, deslizando la mano bajo mi top, y ubicándola en mi estómago. Miré su apuesto rostro; sus ojos azules estaban centelleando con amor mientras acariciaba mi estómago con la mano.
—No hice esto para atraparte —dije nerviosamente.Él se echó a reír y puso los ojos en blanco.
—Me atrapaste cuando tenías cuatro años de edad. Estabas usando un vestido con un lazo en la espalda, y dos hermosas trenzas. La primera vez que te vi estuve atrapado. Esto, —Dibujó un pequeño patrón en mi estómago con un dedo—, esto es una bendición. Seguro, no estaba esperando esto hasta dentro de unos cinco o seis años, pero aun así… es una bendición —dijo, sonriendo.¿Podíamos realmente hacerlo? ¿Él se quedaría aquí conmigo?
—¿En realidad te quedarías aquí conmigo y renunciarías tu beca? —pregunté un poco conmocionada. Trabajó tan malditamente duro por esa beca, era una oportunidad tan increíble, ¿y renunciaría a eso por mí y un bebé?Él sonrió.
—Ángel, si quieres deshacerte del bebé porque no lo quieres, entonces podría entender, pero no hagas esto por mí. Quiero quedarme aquí contigo. Si no estuvieses embarazada todavía estaría rechazando esa oferta —prometió,acercándose a mí en la cama, envolviendo sus brazos alrededor de mí.Enterré mi rostro en su pecho y cerré los ojos; también quería tener hijos con él un día. Podía verme a mí misma sujetando a un pequeño bebé que tuviese los ojos azules y el cabello desordenado de Peeta. Garantizado, cuando me lo imaginaba yo era mucho más mayor que ahora, pero todavía podía verlo, y me gustaba. Quizá podíamos hacer que esto funcionara. Al bebé no le faltaría amor, y una vez que las personas superaran la impresión de esto, entenderían. En mi mente no tenía dudas de que la mamá de Peeta ayudaría también. Y Finnick, una vez que superara la ira inicial de todo, sería un tío genial. Peeta se alejó un poco de mí.
—Te juro que seré el mejor papá del mundo —prometió.
Sonreí; no dudé eso ni por un segundo. Besé sus labios, envolviendo mis brazos alrededor de su cuello, acercándolo. Lo amaba demasiado, más que nada. Sabía que podíamos hacerlo funcionar, una pequeña familia. Se alejó del beso y me miró con una expresión de esperanza en su rostro.
—Está bien —acepté.
Sonrió y me besó de nuevo, moviéndose de modo que tenía medio cuerpo sobremí. Noté que no puso nada de su peso sobre mi estómago, estaba siendo súper tierno. Me besó hacia abajo por mi cuello, bajando más y más. Levantó mi top y besó todo mi estómago antes de levantarse para sonreírme.
—Te amo —susurró.Lo halé más cerca de mí.
—También te amo, papi bebé —me burlé, haciéndolo reír. Envolvió sus brazos alrededor de mí, acostándose cerca de mi lado. Apoyé la cabeza en su pecho y escuché el latido de su corazón volando mientras deslizaba una mano bajando por mi cuerpo, apoyándola en mi barriguita. ¿Cómo demonios un chico tan adorable, apuesto, dulce,bondadoso, divertido, talentoso y responsable podía quererme? ¿Cómo podía amarme tanto como puedo ver que lo hace? No pude evitarlo, pero sonreí.Yaciendo en los brazos de Peeta, en realidad me sentía como la chica más afortunada del mundo. Voy a tener un bebé con el hombre que amo. Después de un par de horas, me dieron de alta. Aparentemente, Peeta iba a despertarme cada hora para asegurarse de que no tenía una contusión o no decirle a nadie sobre el bebé todavía. Era tan pronto y nosotros apenas si estábamos acostumbrándonos a la idea… que no necesitábamos ninguna interferencia de nadie más.
—¿Deberíamos llamar un taxi o algo? —pregunté mientras Peeta me sacaba caminando del hospital, sosteniéndome apretadamente a su lado.
Él sonrió. Había estado haciendo eso un montón el último par de horas; en realidad creo que estaba verdaderamente emocionado acerca de ser papá, lo cual nunca antes había visto en un chico de dieciocho años
.—No. Peeta nos dejó su auto. Él fue a casa con Marvel y me dio sus llaves —explicó,guiándome hacia el estacionamiento. Me ayudó a entrar al auto, incluso poniéndome el cinturón de seguridad por mí.Apoyé la cabeza hacia atrás contra el reposacabezas y cerré los ojos, iba a ser difícil mentirle a Finnick. Yo odiaba mentir y en realidad era terrible en eso,pero necesitaba ser hecho por unas cuantas semanas. Simplemente necesitábamos dejar que todo el asunto del padre abusivo se calmara primero, eso nos daría la oportunidad de resolver todo en nuestras propias cabezas. Yo aún tenía el dinero de la apuesta, no había gastado nada de eso todavía así que eso ayudaría con todas las cosas que necesitábamos comprar para tener al bebé.Cuando estacionamos en mi casa, ni siquiera había salido del auto antes de que Finnick me atacara con un abrazo.
—¡Mierda, asustaste endemoniadamente a todo el mundo, Katniss! —reclamó.Sonreí y le devolví el abrazo.—Lo siento, Finn. No planeé exactamente desmayarme enfrente de todo el mundoy golpearme la cabeza, ¿o sí? —respondí sarcásticamente mientras ponía los ojos en blanco. ¿Por qué demonios está furioso conmigo por enfermarme?Él suspiró y se apartó.
—Así que, ¿qué dijeron? ¿Por qué te desmayaste en primer lugar? —preguntó,luciendo preocupado, mierda, ¿qué digo?
—Estrés aparentemente. Eso, y que no había comido en todo el día —intervino Peeta, viniendo a mi lado. Silenciosamente le agradecí a Dios que Peeta fuese mejor mentiroso que yo. Finnick me miró, claramente molesto de nuevo.
—¿Por qué diablos no comiste en todo el día? —preguntó.
—Simplemente vamos adentro y déjala sentarse, luego puedes gritarle todo lo quieras —sugirió Peeta, sacudiendo la cabeza con una ligera sonrisa. Finn nos siguió adentro y se sentó a mi lado en el sofá, Marvel y Hazelle vinieron y se sentaron también. Todo el mundo estaba mirándome preocupadamente.
—Dejen de preocuparse, chicos. Aparentemente era falta de comida. Azúcar baja o algo. Estoy bien ahora, honestamente —les aseguré, asintiendo, tratando de no lucir demasiado culpable. Sólo esperaba que Finn no enloqueciera cuando se enterara, y que no le sacara la mierda a golpes a Peeta o algo. Tal vez se lo diría por mi cuenta, calmándolo un poco antes de que viese a Peeta.
—El golpe en su cabeza necesitó suturas. Tengo que despertarla cada hora para asegurarme de que está bien, así que me quedaré esta noche —declaró Peeta, más para el beneficio de Hazelle que de alguien más, Finnick ya sabía que él estaría ahí de todas formas. Ya eran casi las nueve y sólo quería irme a la cama, había sido un largo día estresante.
—Me voy a la cama, chicos. Oh, y Hazelle, es realmente un placer verte de nuevo. Lamento que no tuve oportunidad de conversar contigo apropiadamente más temprano —dije, sonriendo a modo de se rió un poco entre dientes.
—Hablaremos mañana, cariño, no te preocupes. Si necesitas cualquier cosa en la noche entonces házmelo saber. Finn dijo que podíamos dormir en la habitación de tu mamá, sólo para que sepas dónde estoy, ¿está bien? —preguntó amablemente.¡Vaya, ella en realidad es agradable!
—Está bien. Buenas noches, chicos. Y tú, chico amoroso, ve a conseguir tus cosas si te vas a quedar aquí —ordené, sonriéndole a Peeta.Él se levantó rápidamente.
—Está bien. Volveré en un rato entonces. —Besó mi frente suavemente antes de dirigirse hacia la puerta principal para decirle a sus padres que iba "oficialmente" a quedarse aquí.Fui a mi dormitorio y me miré en el espejo. Mi cabello era un desastre, tenía algo como un esparadrapo pegado detrás de la oreja sobre las suturas, me veía cansada pero no pude evitar sonreír. No me molesté en ponerme pijamas mientras me deslizaba en la cama; quería sentir la piel de Peeta contra la mía. Él llegó aproximadamente después de quince minutos, viéndose tan apuesto que me hacía querer llorar. Me froté ligeramente el estómago con la mano bajo las sábanas. Esperaba tener un pequeño niño ahí dentro, y él sería justo como su papi.
Peeta se quitó la ropa hasta quedar en calzoncillos y se metió en la cama conmigo. Jadeó repentinamente y se echó hacia atrás para mirarme.
—¿Estás desnuda? —preguntó, un poco sorprendido. Sonreí.
—Sip. Pensé que deberías aprovecharme al máximo antes de que me ponga toda gorda y fea —me burlé.Él sonrió y rodó encima de mí, suspendido, apenas tocándome.
—Ángel, nunca serás fea —susurró, mirándome con adoración—. Y cuanto más grande te pongas, eso sólo significa que tengo más de ti para amar —agregó,deslizando su mano hacia abajo por mi estómago. Sonreí cuando halé su boca hacia la mía.
Tener a Marvel, a Hazelle y a Rory quedándose con nosotros fue realmente impresionante. Hazelle hizo panqueques la mañana del sábado, y pasé el día conversando con ella y jugando con mi hermoso hermano pequeño. Ella estaba planeando quedarse en la ciudad porque Marvel no quería cambiar de escuela de nuevo.
Johanna vino en la tarde, y Marvel finalmente le pidió que saliera sólo con él… lo que ella obviamente aceptó con entusiasmo. Ellos eran tan dulces, siendo todos tiernos y coquetos. Jo decía cosas que hacían sonrojar a Marvel. Él era demasiado inocente… pero conociendo a Johanna, él no sería así por mucho tiempo si ella se salía con la suya.
Peeta seguía lanzándome pequeñas sonrisas de complicidad y tocaba mi vientre en cada oportunidad, El domingo, Hazelle, Marvel, Johanna y Rory fueron a pasar el día en el zoológico. Querían salir y hacer algo que sacara de la mente de Hazelle el hecho de que se esperaba que hoy mi padre estuviera en casa de regreso de su viaje de negocios. Él llegaría a casa para encontrar la nota que ella le dejó, y que todas las cosas de ellos habían desaparecido de su casa. Ella se había librado de sus números telefónicos y había comprado nuevas tarjetas SIM para sus teléfonos celulares de modo que él no tuviera forma de contactarlos o saber dónde estaban. Pero sentarse por ahí,preocupándose por eso, no estaba ayudando a nadie, así que quisieron hacer algo que los mantuviera ocupados. Yo estaba sentada en el sofá, leyendo, con las piernas en el regazo de Peeta mientras él jugaba al PlayStation con Finnick, cuando el teléfono sonó. Me moví para agarrarlo pero Finnick lo hizo primero. Cuando respondió todo su cuerpo se tensó.
—¿Qué diablos quieres? —gruñó, saltando fuera del sofá. Me senté tan rápido que eso casi hizo girar mi cabeza—. ¿Estás jodidamente borracho? —Casi le gritó al teléfono. Lo observé, sintiéndome enferma, sabiendo que mi padre estaba en el teléfono—. Sí, ¿y qué? ¿Qué vas a hacer al respecto, anciano? —espetó Finnick volviéndose rojo de la rabia—. No queremos verte, así que vete a la mierda. Ella no quiere verte. Te lo juro, si te acercas por aquí de nuevo te mataré —gruñó él, dándome la espalda—. En realidad, ¿sabes qué? A la mierda, ven, ven justo ahora. Estamos en la casa, así que ven y hablemos de eso —sugirió Finnick.¿Qué demonios está haciendo él?
—¿Finn? —chillé, asustada
.—Seguro. Recuerdas dónde está la casa, ¿cierto? Absolutamente. Te veo en un rato—dijo Finnick, colgando y lanzando el teléfono al otro lado de la éste aterrizó con un ruido sordo en el otro sofá y no se rompió.¿Acababa de decirle que viniera?
—Finnick, él no va a… —Mi voz se desvaneció, y no fui capaz de terminar la oració volteó para mirarme, con el rostro severo.
—Sí. Ve al lado —ordenó.Miré a Peeta en busca de ayuda. Él estaba mirando a Finnick; tenía la misma expresión severa en su rostro.
—¡Peeta, dile que esto es estúpido! —susurré, con lágrimas cayendo por mi rostro. Peeta no me miró; Finn y él estaban trabados en alguna clase de intercambio silencioso con sus ojos. Salté fuera del sofá y agarré el teléfono planeando devolverle la llamada para cancelarlo. No podía dejarlo venir aquí, no con estos dos viéndose así. Finnick me arrancó el teléfono de las manos.
—No va a dejar de acosarte, Katniss. Él quería verte. También está realmente furioso de que Hazelle lo dejara. Sabe que los ayudé; un vecino vio mi auto en la entrada. Está seriamente molesto conmigo, así que sólo necesito decirle que se vaya a la mierda —dijo, jalándome a un abrazo. Sacudí la cabeza, eso no era lo que él estaba planeando en absoluto, ellos no iban a decirle nada, Finnick y Peeta iban a golpearlo hasta la inconsciencia y mostrarle cómo irse a la mierda.—Por favor no lo hagas, te meterás en problemas. ¿Por favor? —susurré. Mis entrañas estaban retorciéndose por el pavor.
—No si él comienza algo primero —respondió Finnick, resistiendo una sonrisa.
Hola! Primero que nada quiero desearles una Feliz Navidad! (Algo atrazada, pero la intención es lo que vale) y un prospero año 2015 para todos ustedes, no creo poder actualizar antes, pero puede haber sorpresa.
Que les pareció este giro en la historia. ¿Que piensan de todo esto? ¿Que sucederá en el próximo capítulo?
(Les voy a contar un secreto, no se emocionen, nada bueno va a suceder.) :(
Como siempre muchas gracias a todos aquellos que leen esta historia, y en especial a los que comentan.
Otra cosa por suerte mi mamá esta mucho mejor, así que el próximo año empezará bien, ya quiero dejar este 2014 atrás.
Los quiero mucho!
Nos vemos pronto!
Muchos Besos!
CynthiaMellark
