Capítulo 24

Llamé a la puerta y contuve la respiración, esperando a que abriera. La puerta se abrió casi de inmediato. Allí estaba, el hombre que me hizo perder a mi bebé, el hombre que está haciendo que mi novio enfrente cargos por lesiones corporales graves. Su cara era un desastre. Él tenía razón; sin duda Peeta hizo un buen trabajo.

Su nariz estaba vendada e hinchada, casi cada centímetro de su cara estaba rojo y con aspecto inflamado, y tenía dos horribles ojos morados. No podía dejar de estar un poco orgullosa de Peeta, sabía que no debería estarlo,pero mi chico era un tipo duro.Él sonrió.

—Katniss, vamos adentro. ¿Cómo estás? —preguntó cortésmente.¿Está bromeando? ¿Cómo estoy?Pasé junto a él e ignoré su pregunta.

—Vamos a prescindir de las cortesías. ¿Qué es lo que quieres para que retires los cargos contra Peeta? —pregunté, deseando que mi voz no delatara lo aterrada que estaba.

Sonrió, dio media vuelta y entró en la sala de estar, obviamente esperando que lo siguiera. Tan pronto como estuvo fuera de la vista, le quité el seguro a la puerta para que todo lo que Finnick tuviera que hacer fuera abrirla. Luego lo seguí hasta la sala. Por favor, deja que esto funcione, por favor.

—Toma asiento —instruyó, sentado en el sofá y acariciando el espacio junto a él. Sabía que tenía que darle por su lado, también sabía que necesitaba mantenerme tan cerca de él como pudiera, así que hice mi camino hacia allí y me senté,girándome en el asiento para estar frente a él y estar lista para correr si lo necesitaba.

—Entonces, ¿de quién es el bebé? ¿O no lo sabes? —preguntó, burlándose de mí.Podía sentir mi ira y dolor amenazando con desbordarse debido a que estaba hablando de mi bebé.

—Lo perdí gracias a ti. ¿Por qué me golpeaste? —pregunté, tratando de no llorar. Se rió, sacudiendo la cabeza como si yo hubiera dicho algo estúpido.

—Te lo tenías malditamente merecido —dijo con ira.

—Me golpeaste y me hiciste caer y perder a mi bebé. Es por eso que Peeta te golpeó —contesté con toda naturalidad.

—Ese pequeño hijo de puta, siempre fue un problema —gruñó, apretando las manos en puños. Tragué saliva. ¡Oh, Dios mío, esto no estaba funcionando!

—Fue tu culpa. Fuiste a nuestra casa buscando pelea, querías que esto pasara —incité.

Él asintió con la cabeza; una sonrisa maliciosa se deslizó en su cara.

—Sí, estaba esperando meter a tu maldito hermano en problemas, pero ese mocoso de al lado se lo impidió. Finnick siempre fue un problema, incluso cuando eran niños solía ponerse en mi camino —gritó, sacudiendo la cabeza molesto.

—Finnick solía impedir que me golpearas. Te detuvo cuando trataste de violarme. ¿Es eso de lo que estás hablando? —pregunté. ¡Oh Dios, por favor responde a la pregunta!Me miró furiosamente.

—¿Violación? A la mierda con eso, no es violación. Eres mi hija; me lo debías por toda la mierda que tenía que aguantar. Estabas jodidamente madura para la cosecha —afirmó, mirándome lentamente, poniéndome la piel de mano se cerró alrededor de mi celular en el bolsillo.

—¿Crees que puedes darles palizas a tu esposa y a tus dos hijos durante años,abusar sexualmente de tu propia hija y tratar de violarme, y eso está bien? —pregunté con la voz quebrada.

—¡Hiciste mi puta vida una miseria! Necesitabas una buena bofetada para mantenerte a raya. Te estaba disciplinando, eso es todo —espetó, levantándose del sofá y agarrándose el cabello.

—¿Disciplina? Una vez golpeaste a Finn tan fuerte en el estómago que no pudo comer durante días. Le rompiste el brazo y las costillas. ¡Nos tenías completamente asustados de hacer cualquier cosa por si te hacíamos enojar! —grité, tratando de provocarlose volvió hacia mí y me puse de pie rápidamente necesitando estar de pie en caso de que necesitara correr.

—¡Finnick se merecía todo eso! ¡Debería haber ahogado a ese chico al nacer! —gritó,golpeando su mano en la mesa de café, haciéndome gritar.

—¿Qué hay de Marvel, Rory y Hazelle? ¿También necesitan disciplina? —pregunté.

Asintió con la cabeza.

—Sí, todos necesitan aprender un poco de respeto. ¿Dónde está Hazelle de todos modos? —preguntó, con sus ojos tratando de perforar los míos.

—Ha vuelto a Mersey —mentí.Hizo un gruñido furioso y agarró la mesa de café, volcándola de manera violenta. Me eché hacia atrás cuando casi se estrelló en mis pies.¡Vamos, Katniss, puedes hacer esto!

—Quiero que retires los cargos contra Peeta, y te vayas de la ciudad —declaré de manera tranquila. Se rió y puso los ojos en blanco.

—Bien, eso no va a suceder. Te diré algo, retiraré los cargos contra ese mocoso, si vienes a vivir conmigo —ofreció, volviéndome a mirar lentamente. Me sobresalté,sintiéndome enferma y un poco mareada, luego me di cuenta que era porque no estaba respirando así que aspiré una respiración entrecortada.

—No. Vas a retirar los cargos, irte de la ciudad y nunca molestarme a mí o a mi familia de nuevo. Y cuando digo a mi familia, me refiero a Hazelle, Marvel y Rory también —dije con severidad.¡Oh Dios, esto iba a funcionar! No podía dejar de sonreír; saqué mi teléfono de mi bolsillo y presioné enviar. Me reí en silencio antes de volver a poner mi cara de póquer.Él me miraba como si hubiera perdido la cabeza, haciéndolo parecer aún más divertido para mí.

—¿Y por qué iba a hacer eso? —preguntó, con algo de diversión en la voz.

—Porque si no lo haces, iré a la policía y les contaré todo lo que ocurrió cuando éramos niños. Confía en mí; el tiempo que pasarás en la cárcel será mucho más largo que el que Peeta recibirá. Y estarás en una parte mucho peor de la cárcel también, donde ponen a los violadores y pedófilos. —Me encogí de rió.

—¿Y quién va a creerle a una puta sucia como tú? Embarazada a los dieciséis años. y yo un profesional respetado. Puedo permitirme los mejores abogados para hacer pedazos tu caso, y además, no tienes pruebas. Esto sucedió hace mucho tiempo, es tu palabra contra la mía —gruñó, dando un paso más cerca de mí.Sentí la bilis aumentando en mi garganta y rogué que Finnick estuviera cerca. ¿Cuánto tiempo había pasado desde que envié ese mensaje de texto?—En realidad, ahí es donde te equivocas. También tengo tu palabra —corregí,sonriéndole mientras sacaba mi teléfono celular. Otra vez me miró como si fuera estúpida—. Los teléfonos inteligentes de hoy en día tienen todo tipo de artilugios;cámaras, reproductores de música, calculadoras... grabadoras de voz —dije alegremente, alzando las cejas ante el último. Examiné el menú y reproduje la conversación que acababa de grabar en mi teléfono. Miré su cara con una sonrisa de satisfacción.

Entonces, ¿de quién es el bebé? ¿O no lo sabes?

Lo perdí gracias a ti. ¿Por qué me golpeaste?

—Te lo tenías malditamente merecido.

Me golpeaste y me hiciste caer y perder a mi bebé. Es por eso que Peeta te golpeó.

Ese pequeño hijo de puta, siempre fue un problema.

Detuve la grabación.

—¿Escuchaste lo suficiente, o quieres escuchar qué más hay aquí? ¿Te acuerdas de lo que dijiste? ¿Lo que admitiste? Abuso, intento de violación —dije, sonriendo como una idiota. Agarró el teléfono y lo lanzó contra el suelo, aplastándolo con su pie, fuerte. Luché contra el impulso de reír—. Oh, papi, ese teléfono me costó mucho dinero. ¿Sabes cuánto cuesta un iPhone nuevo en la actualidad? —pregunté con sarcasmo.

Sonrió, obviamente pensando que había ganado.

—No tienes nada ahora. —Agarró mi muñeca y me atrajo más cerca de él. Me reí y asentí confirmándolo.—Tienes razón. No lo tengo, pero mi familia lo hace. Se las envié hace un momento. Otras cinco personas tienen esa grabación, y si no quitas tus sucias y pervertidas manos de mí en este momento, irán a la policía —declaré. Meabofeteó fuertemente en la cara, haciéndome gritar cuando su mano se estrelló en mi piel ya inflamada. Me agarré la cara y lo miré fijamente; lo odiaba más de lo que alguna vez había odiado algo en mi vida.

—¡Retira los cargos en este momento, vete de la ciudad y nunca vuelvas a ponerte en contacto con nosotros! De lo contrario, me aseguraré de que las cinco grabaciones lleguen a la policía. Lo digo en serio, retira los cargos y vete y lo dejaré estar. Sólo quiero a Peeta libre —ordené.No me importaba nada más. Siempre tendríamos las grabaciones; si alguna vez se acercaba de nuevo a nosotros yo no tendría ningún problema en presentar cargos y despacharlo para siempre. Pero no podía hacer eso ahora, Peeta todavía estaba enfrentándose a la cárcel y no podía correr el riesgo de que fuera declarado culpable y enviado a la cárcel por defenderme. Mi padre me miraba con odio mientras lo pensaba. Me di cuenta por su expresión furiosa que sabía que no había otra opción. Si no quería ser acusado de intento de violación, abuso infantil y un par de reportes de agresión entonces tenía que estar de acuerdo con lo que yo estaba diciendo.

—Eres igual que tu maldito hermano —gritó venenosamente.

—Me tomaré eso como un cumplido. Finnick es el mejor hermano del mundo.

—Pequeña perra —dijo entre dientes. Saqué mi brazo de su agarre.

—Llámalos ahora, retira los cargos y quiero hablar con ellos después para asegurarme de que está hecho —ordené. ¡Oh, Dios mío, está funcionando!Realmente iba a funcionar.Oí a un auto frenar con un chirrido afuera y segundos después Finnick irrumpió por la puerta. Parecía criminalmente furioso cuando saltó hacia nosotros con los puños cerrados.

—Finnick , todo está bien. Sólo estábamos hablando. Ha decidido retirar los cargos e irse de la ciudad. ¿Verdad, Stephen? —expliqué, burlándome de su nombre. Finnick me miró, con evidente sorpresa en su cara. Me agarró del brazo y me puso detrás de él, mientras fulminaba con la mirada a mi padre. ¡Vaya, si las miradas mataran!

Agarré su brazo, apretando suavemente para llamar su atención.

—Todo está bien Finnick , cálmate. He arreglado todo —declaré, luchando contra la tentación de dejar que lo matara, pero no podía dejar que también Finnick se metiera en problemas.

—¿Arreglado todo? —preguntó, sin apartar los ojos de la cara de mi padre que en realidad parecía asustado de Finnick en este momento. Para ser honesta, no me sorprendió que estuviera asustado. Finnick podría ser malditamente aterrador cuando quería serlo.

—Llámalos y retira los cargos —ordené. Mi padre nos miró con desprecio y se volvió para agarrar su teléfono. Mientras estaba de espaldas, Finnick me miró.

—¿Qué pasó? ¿Qué diablos estás haciendo aquí? —preguntó rápidamente.

—Revisa tu teléfono. Frunció el ceño, y sacó su celular.

—Un mensaje de voz —dijo, lo abrió y lo reprodujo. Vi su cara mientras lo escuchaba; pasó de ira, a sorpresa, a felicidad. Me miró con orgullo y metió su teléfono de nuevo en el bolsillo, envolviendo su brazo alrededor de mis hombros,sosteniéndome firmemente a su lado. Empecé a sentirme un poco débil sobre mis pies, necesitaba sentarme y lo que quería hacer era volver a dormir.

—Finnick , mantén la calma y termina esto, ¿de acuerdo? Él va a irse de la ciudad. También le envié el mensaje a mamá, Peeta, Marvel y Hazelle, así que sólo tienes que asegurarte de que hace lo que dice. Sólo necesito a Peeta libre —dije, cuando me senté en el sillón detrás de él.—¿Estás bien? —preguntó, con algo de preocupación en su rostro. Asentí con la cabeza, sonriendo.

—Estoy totalmente bien. Sólo tengo que sentarme. Tú puedes encargarte desde aquí, sólo mantén la calma —respondí, sintiendo que mi cuerpo se relajaba al saber que no tenía que hablar con él de nuevo.

Finnick solucionaría todo, siempre lo hacía. Vi como mi padre llamó a la policía y retiro los cargos. Finnick los llamó desde su teléfono y le confirmaron que los cargos habían sido retirados y que ninguna otra acción sería tomada contra Peeta. Él se cernió protectoramente frente a mí todo el tiempo, permaneciendo entre mi padre y yo. Realmente era el mejor hermano que alguien alguna vez haya en este mundo. Después de unos diez minutos, Finnick se volvió hacia mí.

—Estamos listos para irnos, Katniss. —Tomó mi mano y me levantó del sofá. Me empujó hacia la puerta frente a él, sus ojos no dejarono a mi padre en ningún momento—. Será mejor que no vuelvas, viejo. La próxima vez que te vea, te mataré o iremos a la comisaría a presentar cargos, todos nosotros. No estoy seguro de qué opción prefiero, personalmente, me encantaría estar allí y verte quemar —afirmó,con una pequeña sonrisa, como si estuviera imaginándolo. Él no estaba bromeando, no había ninguna duda en mi mente de que Finnick lo mataría, y si no lo hacía Finnick , estaba bastante segura de que Peeta lo haría.

—¡Vete de la ciudad hoy!—gruñó Finnick cuando cerró de golpe la puerta, empujándome hacia su auto. Se aseguró de que estuviera dentro antes de dirigirse a su lado y conducir velozmente por la calle sin decir una palabra. Después de dos minutos de conducción se detuvo y apagó el motor. Sus manos agarraron el volante con tanta fuerza que sus nudillos se pusieron blancos. Su mandíbula estaba apretada con tanta fuerza que me sorprendió que sus dientes no se rompieran bajo la presión. ¡Bueno, sabía que estaría enojado conmigo! Tomó unas cuantas respiraciones profundas, obviamente tratando de calmarse.

—¿Qué demonios fue eso? —gruñó.Respingué y lo miré disculpándome.

—Finnick, funcionó.

—¿Tienes alguna idea de cuán malditamente estúpido fue eso, Katniss? Piensa en ello, ¿y si no funcionaba? ¿Y si no recibía tu mensaje? ¿Y si él había decidido lastimarte? ¡O peor! —gritó, golpeando furiosamente su mano contra el sobresalté. Había gritado muy fuerte y se hizo eco en el auto haciéndolo aún más fuerte.

—Finnick , lo siento. Tenía que hacerlo; fue la única manera en la que pude pensar para liberar a Peeta. Ahora siempre tendremos esa grabación para que no se acerque a nosotros de nuevo —expliqué, rogándole que entendiera mis motivos. No dijo nada, todavía estaba muy enojado—. Debes estar orgulloso de mí —susurré, poniéndole mi cara de cachorro.

Suspiró.—Me siento orgulloso de tu idea, Katnisss, pero eso fue malditamente estúpido, aunque porque funcionó, no quiere decir que lo que hiciste estuvo bien. Se supone que debes estar en el hospital por amor de Dios. ¿Cómo diablos saliste?Oh, mierda, por favor, dime que no te escapaste o algo así y que están buscándote—dijo, haciendo una reí y meneé la cabeza.

—Pedí el alta voluntaria. Estoy bien, sólo necesito reposo en cama, del cual tendré un montón una vez que mi novio esté fuera de custodia —dije, sonriendo a

—¿Sabes qué? Ya no voy a gritarte. Peeta también va a estar seriamente enojado contigo por hacer esto. Lo dejaré ocuparse de ello —dijo, riendo mientras arrancaba el auto de nuevo.

Oh, mierda, estaba en lo cierto; Peeta iba a estar muy enojado de que me pusiera en un peligro como ese. Finnick me miró y se rió de nuevo—. Bueno, me alegra ya no tener que ser el único en refrenarte todo el tiempo. Peeta puede encargarse. —Se burló de mí y no pude evitar reír, él en realidad parecía un poco aliviado.

—. ¿Necesitas volver al hospital? —preguntó.Negué con la cabeza. Me sentía bien, sólo estaba cansada y necesitaba sentarme,mi cuerpo se sentía como si hubiera corrido un maratón pero no sentía dolor ni nada.—Estoy bien, de verdad. Podemos ir a recoger a Peeta y luego ir a casa —sugerí,apoyando mi cabeza en el reposa cabezas. Sólo necesitaba que Peeta me abrazara.

—Me dijeron por teléfono que estará allí otra hora por lo menos. Necesitan tramitar su salida o algo así. Te llevaré a casa y puedes esperarlo allí. —Me sonrió tranquilizadoramente y se dirigió en la dirección de nuestra casa.

Cuando nos detuvimos en nuestro camino de entrada, Hazelle y Marvel salieron corriendo de la casa, mirándome preocupados.

—Oh, Katniss, ¿estás bien, cariño? —preguntó Ruby, preocupándose por mí mientras caminábamos hacia la casa.

—Estoy bien. Sólo estoy cansada. —Asentí con la cabeza.

—¿Qué era ese mensaje? ¿Fuiste a ver a Stephen? —preguntó Hazelle, frunciendo el ceño. Asentí y miré a Finnick de manera suplicante; sólo quería ir a la cama.

—Te contaré en un rato, Hazelle. Katniss necesita descansar —intervino Finnick , dirigiéndome hacia el pasillo de atrás. Le sonreí agradecida. Ya no podía tratar con ello; estaba asimilando la realidad de lo que acababa de hacer. Realmente había sido estúpida. Traté de no imaginar todas las cosas que él podría haberme hecho. Me estremecí ligeramente y aparté los pensamientos, ya había terminado, no pasó nada. Tuve suerte. Finnick me siguió hasta mi habitación poniendo mi bolsa en el suelo por mí; me quité los zapatos y me metí en la cama con la ropa puesta. Él se sentó en el borde de mi cama, mirándome con tristeza.—Katniss, lamento mucho que perdieras a tu bebé, lo sabes, ¿verdad? —preguntó. Asentí con la cabeza.

—Sí, lo sé. Habrías sido un tío estupendo —bromeé, sonriendo débilmente. Se rió.

—Sí, habría malcriado mucho a ese niño, sólo para fastidiarte a ti y a Peeta.

—Apuesto a que lo hubieras hecho. Se agachó y me abrazó, besándome en la mejilla.

—Fuiste muy valiente, y estoy orgulloso de ti, pero nunca vuelvas a hacer algo como eso —dijo con fiereza. Asentí con la cabeza y bostecé.

—No lo haré. ¿Irás a recoger a Peeta?Negó con la cabeza.

—No, le pediré a Marvel que vaya a recogerlo. No quiero dejarte aquí hasta que sepa que ese cabrón está fuera de la ciudad —respondió. Asentí con la cabeza y cerré los ojos, necesitando dormir; estaba física y emocionalmente agotada.

Me desperté cuando sentí a alguien subiéndose a la cama. Abrí los ojos atontada y eché un vistazo para ver a Peeta metiéndose en la cama conmigo. Rompí en llanto y arrojé mis brazos alrededor de él. Nunca había estado tan feliz de ver a nadie en mi vida. Él me abrazó con fuerza, acariciándome el cabello, meciéndome suavemente mientras presionaba sus labios contra mi cuello, de la manera que siempre hacía cuando yo estaba alterada. Metí mis manos en su cabello y no quise soltarlo nunca. Jamás lo quería lejos de mí otra vez.

—Todo está bien ahora, Ángel. Todo está bien. ¿Cómo te sientes? —preguntó en voz baja mientras se echaba hacia atrás para mirarme. Sus hermosos ojos azules me miraban preocupados. Sonreí y lo besé, presionándome apretadamente contra él. Sonrió contra mis labios y retrocedí.

—Estoy bien. Contenta de verte —prometí, recorriendo su hermosa cara con mis manos. Se pasó la mano por el cabello, sólo mirándome tiernamente durante un par de minutos.

—Finnick me dijo lo que hiciste —dijo, su cara volviéndose dura. Tragué saliva e hice una mueca.

—Lo siento, tenía que hacerlo —murmuré en tono de disculpa. Hundió la cara en el costado de mi cuello.

—No voy a gritarte, si eso es lo que estás pensando —respondió, riéndose entre dientes contra mi piel. Dejé escapar el aliento que no me di cuenta que estaba conteniendo y me relajé. Se alejó para mirarme—. Aunque estoy seriamente enojado contigo. No me gusta que hayas hecho eso, pero no necesitas que se te añada más presión de la que ya tienes. Ya has pasado por mucho —dijo con tristeza, su mano deslizándose hacia abajo para descansar sobre mi estómago ahora vacío—. Sólo voy a decir esto; nunca te pongas en una situación así de nuevo. Jamás te pongas en peligro otra vez. No me importa cuál sea la razón; no es una razón lo suficientemente buena para que salgas herida. ¿Me entiendes? —gruñó.

Asentí, pude ver que hablaba en serio; estaba dementemente enojado, también quería decir mucho más de lo que dijo, pero no lo estaba diciendo debido al bebé.

—Entiendo. —Asentí, sonriendo con aire de culpabilidad.

—Te amo, Peeta, mucho.—Él era lo más importante para mí. Toda esta situación me demostró cuanto lo amaba, haría cualquier cosa por él, incluso enfrentarme a mi peor pesadilla.

—Te amo también, Ángel —susurró, inclinando la cabeza y besándome suavemente. Para el momento en que se apartó los dos estábamos un poco sin aliento.

—Peeta, ¿puedo preguntarte algo? —murmuré mientras él se acomodaba en la cama junto a mí. Asintió, tomando mi mano y entrelazando sus dedos con los míos.

—. ¿Todavía quieres estar conmigo? Contéstame con sinceridad. Después de que perdí el bebé y todo, ¿todavía me quieres? —pregunté, mordiéndome el labio,aterrada de que dijera que no. Me miró como si estuviera loca.

—Ángel, siempre te he querido. Siempre te querré. Siempre —dijo con fiereza.

Sonreí, con la felicidad burbujeando dentro de mí. Muy bien, pregúntale, vamos Katniss puedes hacerlo.

—Cuando nos enteramos que estaba embarazada dijiste que estabas pensando en pedirme que me mudara a Boston contigo —empecé nerviosa. Asintió con la cabeza.

—Sí. —Se veía un poco confundido respecto a dónde iba esta conversación.

—Boston es una maravillosa oportunidad para ti, ¿no? Y si pudieras harías cualquier cosa para ir allí, ¿verdad? —pregunté, necesitando su confirmación antes de preguntarle. Parecía aún más confuso.

—Sí, pero está bien, quiero quedarme aquí contigo. Eres lo más importante en el mundo para mí —respondió, besando mi sien. Sacudí la cabeza, esa no era la respuesta que quería.

—Peeta, responde a esto honestamente, no pienses en mí. Lo mejor para tu carrera es Boston, ¿no es así?

Asintió con la cabeza.

—Sí, pero… —comenzó. Puse mi mano sobre su boca para detener su respuesta.

—Quiero ir contigo, si todavía quieres que lo haga. Antes dijiste que querías pedirme que fuera contigo. ¿Todavía quieres eso? —pregunté, mirando su cara sorprendida, él no esperaba eso en absoluto. No respondió; seguía mirándome,con la boca abierta—. Peeta, ¿quieres que vaya contigo? —repetí, apretándole suavemente la mano.

—¿Harías eso por mí? —preguntó, mirándome con tanto amor que hizo que mi corazón se derritiera.

Asentí.

—Sí, te seguiría a cualquier lugar si me lo pidieras.

—Pero estarías dejando mucho atrás, Ángel. Tu escuela. Tus amigos. Finnick. Tu casa—susurró, ahuecando suavemente mi mejilla inflamada. Asentí con la cabeza.

—Sí, pero lo haría para estar contigo, de modo que hace que todo valga la pena.—Me encogí de hombros.

—¿Cómo demonios conseguí una chica como tú? —preguntó, acariciando suavemente mi mejilla con su pulgar.

—Tal vez fuiste un asesino en una vida anterior —bromeé, haciéndolo reír. Asintió.

—Asesino serial —bromeó, haciéndonos reír a los dos de nuevo. Se inclinó y me besó con tanta suavidad y ternura que me hizo sentir la chica más especial y más afortunada del mundo. Se apartó del beso demasiado pronto para mi gusto.

—¿Te mudarías a Boston conmigo, Ángel? —preguntó.Sonreí y lo abracé fuerte.

—Me encantaría,Peeta.

Necesitaba un nuevo comienzo. Habían pasado tantas cosas aquí que necesitaba irme y comenzar de nuevo. Necesitaba olvidar todo y mirar hacia el futuro, mi futuro con Peeta.

Lo siento tanto, he tardado tanto, porque me fui de vacaciones a un hermoso lugar, donde no me agarraba Internet. Pero he llegado y he vuelto con todo.

Ahora si llegó el final, solo queda decirles ¡GRACIAS TOTALES! Por llegar hasta aquí, por sus reviews, por sus alertas y por sus favoritos.

Invito a todas las personas que jamas me hayan escrito un review que ahora lo hagan, la verdad me interesaría mucho saber su opinión, se que a muchos no os gusta escribirlos, pero es necesario aunque sea en este último capítulo.

Y a todas las hermosas personas que capítulo a capítulo me han escrito y que por ellas termine esta historia solo me queda decir que ¡Los Amo!

Pd: aunque muchas veces he recibido regaños por no actualizar seguido +.+ je je je.

Solo queda subir el epílogo, el cual lo voy a subir mañana.

Nos vemos muy pronto.

Besos gigantes para todos ustedes!

Los quiero!

CynthiaMellark