ADVERTENCIA, EL SIGUIENTE CAPÍTULO NO ES APTO PARA MENORES DE EDAD.

Vámonos De Aquí

Habían pasado ya dos días de la primera y última vez que Candy y Terry, habían hecho el amor, él la extrañaba cómo nunca, quería tener a su lado todo el tiempo, pero sabía bien que eso no era posible; Candy no se había podido escapar, pues entre las hermanas del colegio, Annie y Patty, no le quedaba espacio suficiente.

Esa mañana, se les había permitido salir a las chicas debido a que la familia Andley había solicitado un permiso especial, a decir verdad, Archie y Stear, habían convencido a la tía abuela que les ayudara a que las chicas pudiesen salir, pues ya el día de mañana todos regresarían al Real Colegio San Pablo.

Candy, Annie y Patty, se dirigían a la mansión de los Andley, pero sólo dos de ellas se veían realmente felices pues verían a los chicos que amaban, sin embargo Candy sólo llevaba en su mente la imagen de un arrogante Ingles, al cual amaba más que a nada en el mundo.

Annie: Te sientes bien Candy…

Candy: Claro que sí, es sólo que es muy temprano y aun tengo sueño (Riendo tímidamente).

Al llegar a la mansión, Archie y Stear se encontraban en la puerta esperándolas.

Ambos: Bienvenidas chicas, que bueno que están aquí.

Annie: Archie, que alegría, que aun no se hayan marchado…

Archie: Claro que no.

Stear: No podíamos irnos sin antes verlas con más libertad de la que tenemos en el colegio…

Ambas chicas se sonrojan ante el comentario de Stear y comienzan a reír todos a la vez. Pero Candy a pesar que ella también se encontraba riendo, añoraba estar al lado de él, su gran amor, su gran razón de vivir, su Terry.

Stear: Te Encuentras bien Candy, te noto un poco callada, algo poco común en ti.

Todos ríen por el comentario. Se habían organizado para ir de picnic a los alrededores de la mansión, conversaban de lo que harían llegando al colegio y cuáles eran sus planes en cuanto a su vida y a sus estudios, estaban todos divirtiéndose, cuando a lo lejos se divisó una figura varonil, que los observaba en silencio.

Archie: Qué hace el aquí… (Preguntaba en voz baja a su hermano).

Stear: No lo sé, quizás Candy lo invito.

Terry (acercándose): Buenos días Señoritas, Stear, Archie.

Todos contestan a su saludo, pero increíblemente, Candy se llena de alegría y sus ojos comienzan a brillar ante la llegada del joven castaño, algo de lo cual los demás se dan cuenta.

Terry: Candy, me encantaría hablar contigo, puedes venir un momento.

Candy: Por supuesto.

Ambos se retiran del lugar, cerca de ahí Terry había dejado su caballo, el sube primero para después extenderle la mano a su amada y ayudarla a subir.

Terry (susurrándole en el oído): Por qué no me dijiste que estarías aquí…

Candy (estremeciéndose ante la proximidad de su amado): No lo sabía, apenas hoy temprano la hermana Margaret no dijo, pero tú cómo supiste que estaríamos aquí.

Terry: No lo sabía, sólo me deje guiar por mi corazón.

Candy voltea hacía él y se funden en un beso, un beso que anhelaban desde hace días y que por fin se estaba llevando a cabo. Cuando llegaron a la villa de los Grandchester, él la sostuvo entre sus brazos y entro a la casa, pues sabía muy bien que la Señora Katherine, acostumbraba ir temprano a hacer las compras, pero ese día fue la excepción.

Sra. Katherine: Desea que le sirva el desayuno.

Terry baja lentamente a Candy y le indica que sí, que sirva el desayuno para ambos, mientras que la joven rubia que se encuentra a su lado, no para de sonrojarse, pues sabe muy bien que fueron visto en todo momento desde que llegaron.

Terry: ¿Qué sucede? ¿Por qué estas así?

Candy: Todavía me preguntas, no es obvio (Señalando a la Sra. Katherine).

Terry: No te preocupes ella se irá pronto, pues aun tiene que ir a hacer las compras y cuando ella se vaya, (tomándola por la cintura y hablándole al oído) nos quedaremos solitos tu y yo y me podre aprovechar de ti.

Durante el desayuno, ambos se la pasan jugueteando, pues él con tal de hacerla sonrojar, le acaricia las piernas por debajo de la mesa, pues sabe que ella no podrá negarse a esas caricias debido a que ambos habían invitado tanto a la Señora Katherine, como a su hijo Mark a desayunar.

Entre sonrojos y travesuras se llevo a cabo el desayuno. Terminando la Señora y Mark se retiraron a hacer sus deberes; Candy y Terry, se quedaron solos, fue entonces cuando ella no tuvo escapatoria. Inesperadamente él la tomo entres sus brazos y subió las escaleras para dirigirse a su habitación.

Entrando él la deposito sobre la cama, comenzó a besarla, sus labios no se sintieron conformes con el sabor de su boca y se dirigieron hasta el cuello de la joven, dejando a su paso un poco de humedad; se coloco encima de ella, sus manos se fueron adentrando en la falda de Candy y poco a poco con ligeras caricias comenzaron a subir hasta su cadera.

Candy, dejaba escapar pequeños gemidos de placer, aun no se podía explicar, como él lograba volverla loca, con cada caricia que le brindaba. Después se fueron deshaciendo de las prendas que para entonces ya eran innecesarias, pues en lo único en que se convertían era un una horrible barrera entre sus cuerpos húmedos.

Terry no podía más, el primer día se había encargado de mostrarle todo éste mundo maravilloso del amor, pero ahora él anhelaba ser complacido, dejándose llevar por la pasión, tomo a Candy entre sus brazos y la coloco boca abajo sobre la cama; comenzó a introducirse en ella, mientras ésta se sostenía en el soporte del lecho.

Cada penetración se hacía más prolongada, él se movía con rapidez haciendo que su pene, entrara y saliera rápidamente, provocando en ella gemidos más fuertes y extenuantes. No conforme con ello, la regreso a la posición anterior en la que se encontraban, la sostenía de las caderas e inicio nuevamente la penetración. Todo aquello, era completamente nuevo para ella, pero sin embargo, le gustaba lo que estaba experimentando.

Una vez terminada la entrega de amor, ambos estaban recostados observándose fijamente y conversando acerca de lo que harían llegando al colegio.

Candy (acariciando el cabello de él): Qué vamos a hacer cuando lleguemos al colegio San Pablo.

Terry: Seguiremos viéndonos, quizás no tan seguido pero procuraremos hacerlo…

Candy (en forma picara): Hacer qué…

Terry (mirándola fijamente a los ojos): Vernos y lo que tú quieras…

Candy: Así… (Siguiéndole el juego)

Terry: Aunque penándolo bien tengo una mejor idea.

Candy: Y cuál es…

Terry: Por qué no, nos vamos de aquí, tu y yo, a donde queramos.

Candy: Pero Terry, si descubren que nos hemos fugado y juntos, a mí lo más seguro es que me retiren el apellido Andley.

Terry: Pero tendrás el mío y con ese va a ser suficiente.

Candy: Lo dices enserio…

Terry: Te amo Candy, no me quiero separar de ti en ningún momento, no sólo quiero que seamos noviecitos, quiero que seas mi mujer para siempre.

Candy: Yo también te amo mi amor y tienes razón sólo de esa manera podremos estar juntos, ya siendo completamente tuya y tu mío, nada ni nadie nos podrá separar.

Terry: Entonces que dices, aceptas irte conmigo hasta el fin del mundo si es necesario…

Candy: Claro que acepto, nada me haría más feliz, que estar a tu lado siempre, Te amo mi amor.

Terry: Yo también te amo.

Continuara…

Gracias a todas ustedes chicas que se toman la molestia de leer mi fic, enserio se los agradezco de corazón, cada uno de sus comentarios me da ánimos para seguir adelante. Aquí les dejo este nuevo cap. Espero que sea de su agrado y que lo disfruten, hasta pronto…