Se escuchaba los pedazos de cristal rompiéndose por las pisadas, el sonido de las cámaras disparando el flash se escuchaba repetidamente durante unos 5 segundos, tomando fotos de los cuerpos llenos de pólvora y cubiertos con su propia sangre. Había pedazos de vidrio de lo que una vez fue una ventana regados por todo el suelo cubierto de pequeñas gotas de sangre, eso era una masacre increíble; hubo suerte de que ningún civil saliera herido de esa carnicería. Las expresiones en las caras de los forenses era de asco, nunca en sus años de trabajo habían visto algo así: cuerpos casi mutilados, fragmentos de cristal hundidos en las piel, provocando una gran hemorragia, dejando conscientes a las victimas mientras observaban como la sangre le salía expulsada de sus arterías, viendo con horror como la vida se les iba de una forma desagradable.

-¿¡Pero que esta ocurriendo aquí!?. - se escucho la voz de un hombre impactado, preguntado a un investigador lo que estaba sucediendo.

-¿Señor quien es usted?. - preguntaba el detective, apartando el cigarrillo de su boca y expulsado el humo a un lado para que este no le pegara al hombre que, por su actitud, estaba histérico.

-¡Soy el dueño del edificio!. ¿Me puede explicar que sucede aquí...?. ¿Detective Vegas?. - preguntaba alterado, impaciente, el investigador solo se digno a volver a poner el cigarrillo en su boca, aspirando el humo que le llegaba a sus pulmones, expulsándolo nuevamente provocando mas furia al otro.

-Aquí hubo una masacre... Y no es muy bonito que pase a ver el trabajo del autor... ¿Conocía al dueño de esta habitación?. - comenzó a interrogarlo, evadiendo el tema.

-... Si, se llama Finn Collins, siempre llegaba tarde, como a las dos de la mañana... - respondía el hombre con inquietud a la vez que el detective dejaba el cigarrillo para prestarle mas atención.

-¿Sabe exactamente a que se dedicaba?. - volvió a preguntar el hombre poniendo las manos en sus bolsillos.

-Me dijo que trabaja de ingeniero informático en Cloud Bets. - respondía nervioso, intentando no sentirse incomodo.

-¿Y usted le creyó eso?. - volvió a preguntar el detective con las manos en los bolsillos.

-Si, algo... ¿Quiere dejar de preguntarme?. No estuve aquí cuando esto sucedió si es eso lo que quiere saber. - hablo cruzado de brazos, incomodo, nunca lo habían interrogado, y menos si se trataba de algo como esto.

-Vale... Ya puede retirarse. Si vuelve a ver a Collins o tiene alguna información sobre el, avíseme. - saco una caja de cigarrillos de uno de sus bolsillos, a la vez que se daba la vuelta para seguir investigando la escena.


No podía dormir, daba vueltas en la cama intentando conciliar el sueño, pero no fue posible, estaba sudando, el calor era insoportable, algo curioso ya que estaba a comienzos del otoño. Me estoy sofocando, pensó mientras se desenvolvía de las sabanas y se sentaba en la cama. Tenía ojeras, le pesaban los ojos, pero no podía dormir. Miro el reloj que tenía justo al lado, eran las 4:26 de la mañana. Se dio una bofetada, intentando que su cerebro pensara mejor.

-... Ya que... - camino hasta el baño con pasos lentos, su gran cabello que se camuflaba con la oscuridad se veía fatal, desastroso, todo suelto y rebelde, pero a ella le gustaba así, nunca se esforzaba por tenerlo hermoso, aunque si lo tenía liso, no era necesario ponerse ningún producto para que se viera mejor.

El agua le caía por todo el cuerpo, haciendo que temblara un poco por el frío. Cerro los ojos, intentando pensar que había ocurrido, porque esa sensación de ansiedad y angustia la habían invadido antes. El puede cuidarse solo, fue lo que pensó antes de volver a abrir los ojos. El agua se detuvo al cerrar la llave de la ducha, no soportaba tanto el frío, parecía que la compañía de agua estuviera situada en la Antártida y le llegara la parte mas fría. Aunque igual exageraba un poco.

Encendió todas las luces del lugar, se veía mas claro, podía ver mejor el ambiente. Fue directo a la cocina, no tenía mucha hambre que se diga, pero le daba igual, no tenía nada mejor que hacer, si lo que quería era quedarse en la cama intentando dormir entonces si, tenía algo que hacer.

-... ¿Porque pasa esto?. - se decía así misma frotándose el estomago, sintiendo como la ansiedad le volvía a llegar. Sintiendo como las sobras de la cena le llegaban hasta el cuello.

Escucho la puerta, la golpeaban como alma que lleva el diablo. Sin dudarlo dos veces, tomo el arma que tenía escondida detrás de la barra de la cocina.

-¿Quien es...?. - pregunto mientras le quitaba el seguro al arma.

-¡Marceline...!. - escucho una voz, sabía exactamente quien era, era la voz de Finn, y de seguro era algo grave porque había gritado.

Abrió rápidamente la puerta, estaba sufriendo, sangrando por el brazo y el abdomen mientras alguien lo sujetaba para que no cayera.

-¡Pasa!. - decía preocupada antes de cerrar la puerta.

Lo pusieron en el sofá, estaba perdiendo mucha sangre. El dolor le era insoportable, apretaba los dientes intentando no gritar.

-¿Que fue lo que paso?. - preguntaba mientras examinaba la gravedad de la herida.

-... La del brazo fue a quemarropa, y la del abdomen fue de gravedad. - explico la chica mientras miraba como el se retorcía.

-¿Como de gravedad?. - volvió a preguntar fijando la mirada en la herida del abdomen.

-Un fragmento de cristal fue la causa de la herida. -

Volvió a mirar el abdomen, sus ojos notaron el cristal incrustado en la carne. No lo iba a sacar sin hacer que perdiera mas sangre, debía hacer algo mas drástico.

-... Mantén la herida presionada, voy a buscar algo para detener el sangrado. - dijo antes de levantarse y comenzar a buscar.


-¿Que vas a hacer con eso?. - le pregunto aun manteniendo la herida presionada.

-... Esto haré que deje de sangrar cuando le retire el cristal, que a su vez no lo hará sentir dolor, manteniendo el cuerpo en un estado indoloro. En otras palabras, no sentirá literalmente dolor. - respondió mientras que, con la aguja de la jeringuilla, sacara el liquido del pequeño frasco -. Te dolerá, así que mejor deja de comportarte como una marica.

Le clavo la aguja justo en el abdomen, haciendo que este apretara los dientes y tensara los músculos. Ya no sentía los brazos, ni las piernas, no sentía el cuerpo, ya no sentía el dolor de las heridas. Veía como Marceline le arrancaba sin compasión el fragmento de cristal que se encontraba alojado en la parte derecha del abdomen, estaba demasiado adentro, y se notaba porque veía la sangre que el vidrio hacía gotear.

-... Vale, ahora le toca al brazo. - hablo mientras lanzaba el pedazo de vidrio al sillón de al lado.

Introdujo sus delgados dedos en la herida del brazo, logro sentir el metal de la bala hundido en la carne, lentamente lo sacaba, se le hacía difícil sacar el pedazo de metal con los dedos, ya que se le resbalo de estos varias veces y no tenía pinzas para poder sacarlo tan fácilmente.

-... Bien tonto, ya puedes estar tranquilo, ahora te vendare... - hablo antes de mirar como el joven estaba inconsciente, de seguro no soporto ver como le quitaban cosas del cuerpo.

-Vale, lo vendare y luego déjalo dormir... Ahora deberás explicarme lo que paso... Firely. - pronuncio su apellido con tanta seguridad que le asusto eso, primero el y luego ella, debía averiguar porque ellos sabían su nombre. ¿Y si ellos lo sabían cuanta mas gente también?.


Hoooola, cuanto tiempo a pasado no?. Bueno, aquí les dejo el tercer capitulo, lamento no haber actualizado pero es que no he tenido muchas ganas de escribir fics y he comenzado las clases (voy mal), pero estoy de vuelta. Y quiero hacer algo con ustedes, en los comentarios podeis dejarme que quieren que suceda en el siguiente capitulo, ustedes piensen y yo estudiare (mentira). ADIOSS. Y si ven algún error ortográfico me lo dicen y yo intento solucionarlo, bye :D