Escándalo En El Real Colegio San Pablo 3° Parte

¡ADVERTENCIA! El siguiente capítulo no es apto para menores de edad.

Sin pensar en nada más que no fuera su amor se encontraba una feliz pareja caminando por los corredores del barco, con destino a su camarote, pues ambos anhelaban entregarse mutuamente una vez más, ahora, lejos de todos, por fin se sentían con la libertad de expresarse su amor sin que hubiera alguien que pudiera juzgar ese maravilloso sentimiento que compartían.

Entrando al camarote Terry se aferra a la diminuta cintura de la rubia, pues teme que se le quiera escapar, aunque él sabe muy bien que sólo es un juego, pero en esta ocasión no tenía ganas de jugar antes de amarse, su ansiedad hablaba por si sola al momento que observaba a Candy y sobre todo cuando su manos tocaban esa hermosa piel, que para su martirio ya conocía su sabor, aspecto que aumentaba su deseo.

Terry (susurrándole al oído al momento que desprendía cada una de las prendas de su amada): Sabes que me encanta como sabe tu piel, el sabor de tus labios, el sentirte entre mis brazos; amo todo de ti Candy, hasta las pequeñas pecas que cubren tu cuerpo, las de tu rostro, brazos, piernas, espalda, las de tu abdomen y sobre todo las que se encuentran impregnadas en tus hermosos senos (tomando entre sus labios los rosados pezones endurecidos que tenia frente a él).

Poco a poco la llevo hacia el lecho que compartían; no era la primera vez que la tocaba, pero en cada encuentro, él y por supuesto ella, lo vivían como si fuese la primera ocasión en la que hacían el amor, ambos se amaban, nada más que ello era lo que les importaba.

Las manos de la rubia se aventuraban a través de la espalda del castaño, ocasionando que se estremeciera, mientras él pasaba una y otra vez sus varoniles manos sobre las piernas. Aun no sabía cómo había terminado completamente enamorado de ella, pero siempre recordaría el primer día que la vio, en aquel barco, el cual había sido el único testigo de cómo su corazón se rindió ante la hermosa mujer que tenia frente a él.

Candy: Te amo Terry (dijo de manera pasional debido al momento)

Terry se coloco frente a ella para mirarla a los ojos por unos instantes y después colocar sus labios, sobre los de su amada pecosa, para iniciar a adentrarse en ella, cada vez que se encontraba su masculinidad con la feminidad de la rubia, era como tocar la gloria, pues ambos se amaban y estar unido por sus cuerpos, resultaba ser una experiencia maravillosa.

Los movimientos de él comenzaron a ser más rápidos, mientras ella gemía por el éxtasis que experimentaba, su corazón no podía más, necesitaba sacar todo lo que en su garganta se acumulaba; mientras Terry parecía enloquecido estando encima de su rubia; Candy dejo escapar un gemido que se escucho por todo la habitación, la volvía loca, estaba perdidamente enamorada de él, se amaban, nada más podría importar, sólo su amor.

Una vez llegado el clímax del momento, Terry se coloco a lado de ella, la observaba fijamente, no perdía detalle alguno de la silueta de la rubia; mientras ella lo miraba con completa devoción. Él jamás creyó escuchar lo que la rubia le decía en ese preciso momento.

Candy (muy seria y completamente excitada): Quiero que me vuelvas a hacer el amor, quiero que me vuelvas a tocar como lo hiciste hace un momento, te amo Terry, me encanta como te mueves dentro de mí (acariciando su abdomen y el miembro de su amado).

En sus locos sueños donde fantaseaba con la rubia, se había imaginado que ella le pedía que la hiciera suya, pero ese sueño se había quedado corto, con lo que ahora vivía, pues Candy, su Candy, le pedía o mejor dicho le exigía que le volviera a ser el amor mientras tocaba su masculinidad, aspecto que lo volvía loco de deseo.

Ella se acomodo encima de él, pero sus manos en ningún momento soltaron el miembro de la persona que más amaba en el mundo; lo beso en los labios apasionadamente, no conforme con ello, fue besando poco a poco el contorno del rostro del castaño, bajo hasta su cuello, su abdomen, y sus labios retomaron el camino de regreso hacia los labios de él. Sus manos se movían lentamente en la masculinidad de Terry, haciéndole suaves masajes.

Por primera vez Candy le ofrecía a Terry la oportunidad de sentirse amado completamente por ella, ¿cuándo su pecosa se había vuelto tan atrevida? Se preguntaba al momento de observarla como sus manos se deslizaban una y otra vez sobre su miembro, lo estaba volviendo loco, le encantaba esta nueva faceta de Candy, ya que por fin había dejado atrás todos los tapujos que en algún momento la habían atado y evitado experimentar cosas nuevas.

Abrió lentamente las piernas para colocarse entre la cadera del castaño, con una de sus manos se sostenía del abdomen de su amado, mientras que la otra dirigía el rumbo que tenía que tomar la masculinidad de él. Poco a poco adentro el miembro que sostenía entre su mano, mientras que observaba en el rostro de Terry, como disfrutaba el momento.

Imitando un poco lo que hacía él, comenzó a mover sus caderas para subir el éxtasis que ya se vivía en esa habitación, Terry coloco sus manos sobre la cadera de la pecosa, moviéndola de arriba hacia abajo mientras que se encontraba dentro de ella, los gemidos y pujidos se escuchaban por toda el camarote que ambos compartían. No conforme con todo lo que estaba experimentando, la rubia comenzó a dar pequeños brincos para que la penetración fuera un poco más profunda. Estaban locos por la pasión, ambos se amaban, qué más podría importar ahora.

Terry decidió que fuera su turno de darle placer a su amada, un poco más tranquilos, él se coloco encima de ella las embestidas que le daba eran fuertes y placenteras. Entre besos se dedicaban palabras de amor hasta que llego el momento en que todo concluía, no era la primera vez que él se venía dentro de ella, pero aun así el castaño seguía con el temor de que la pudiera embarazar, pues consideraba que aun no era el momento para convertirse en padres, pero sobre todo aun no se sentía con la capacidad para convertirse en papá.

Candy: Te amo, mi amor.

Terry: Yo también te amo (mirándola a los ojos).

Candy (seria): Nunca me dejes.

Terry: Sabes muy bien que nunca lo hare.

Candy: Me derrumbaría si me dejaras de amar, me harías una herida mortal.

Terry: ¿Po qué me dices todo esto? ¿Dudas del amor que te tengo?

Candy: Claro que no, pero en esta vida todo puede pasar…

Terry (abrazándola): Te juro que eso jamás pasará, te amo demasiado pecosa, estaría loco si lo hiciera… Sin ti yo no soy nadie (dándole un tierno beso sobre la frente).

Candy (sonriéndole tiernamente): Deberíamos de dormir un momento, porque después voy a querer más (le lanza una sonrisilla picara).

Ambos quedaron profundamente dormidos, al menos por el momento, pues continuarían amándose lo que quedaba de ese día; ninguno de los dos sabia que les esperaba en sus destinos, por el momento lo único que sabían era que se amaban, a pesar de todo se amaban.

En el Real Colegio San Pablo, seguían las cosas en una aparente normalidad, aunque una pareja de novios se encontraba conversando acaloradamente, de uns situación que debían aclarar.

Annie: ¿Para qué me has mandado llamar Archie?

Archie: Necesito hablar contigo sobre lo nuestro Annie…

Annie (imaginando lo que vendría): No creo que tengamos algo que hablar, creo saber la decisión que has tomado y no sabes cómo me da pena que suceda esto…

Archie (apenado, pero firme en su decisión): Se que será lo mejor… Para ambos.

Annie: Dirás mejor para ti Archie… Pero te entiendo… Pues nos encontramos en similares circunstancias… Ambos estamos enamorados de quienes no nos aman…

Archie (tratando de desviar un poco el tema): Debemos buscar nuestra felicidad sin importar de cuanto nos cueste…

Annie (muy molesta): ¿Cuándo vas a entender que Candy no te ama, nunca te ha amado y que jamás lo hará? Sólo te estás mintiendo a ti mismo y me estas lastimando a mi (llorando)…

Archie: Cómo puedes estar segura que no siente amor por mí… Dímelo ahora te dedicas a leer la mente de las personas…

Annie: Crees que Candy se la pase platicando con Terry todo el día, pero sobre todo, toda la noche…En serio crees que ella aun tiene su virtud intacta…

Archie (molesto): ¡No te permito que hables así de ella, no te permito que hables así de la mujer que amo!…

Annie (sarcásticamente le dice): Estarías dispuesto a aceptarla aun sabiendo que se entrego a otro hombre, el cual no eres tú, estas dispuesto a aceptarla estando manoseada por Terry…

Archie (perdiendo el control): ¡Callate! (Dándole una bofetada a la chica de cabello obscuro.

Annie (llorando desconsoladamente): En serio Archie, no hay peor ciego, que el que no quiere ver, no te preocupes, eres libre de ir a buscar lo que será tu infelicidad.

Annie se va del lugar sin mirar atrás, iba herida, sentía como su corazón de partía en mil pedazos, pero sería fuerte, saldría adelante y le demostraría a Archie lo mucho que se perdió al dejarla ir.

Archie seguía pensando en lo que le había dicho Annie, no dejaba de pensar en eso, sería capaz él de aceptar a Candy sabiendo que ya fue mujer de otro y que ese otro era la persona que más odiaba en el mundo, ¿sería realmente capaz?

En algún lugar de África un joven rubio leía detenidamente la carta que le acababa de llegar, provenía de Londres y lo que ahí se redactaba no sólo lo impresiono sino que de cierta manera en el fondo se alegraba de que su protegida fuera por fin feliz, aunque las circunstancias en que se había dado todo, no eran las adecuadas.

Habían pasado un par de días, una pareja de enamorados se asomaban por uno de los balcones del barco a observar como éste se acercaba a la ciudad de New york. Por fin habían llegado a lo que sería su nuevo hogar, su nueva vida.

Continuara….

Hola, antes que nada quiero ofrecer una disculpa a todos que se toman un momento de su valioso tiempo para leer mi fic, por desgracia han pasado muchas cosas tristes en mi vida que me retrasaron mucho para actualizar.

Como ya les había dicho mi abuelita tenía cáncer y digo tenía porque de los 6 meses que nos habían dicho los médicos que viviría, sólo nos duro 3, el pasado 24 de Julio falleció, fue un duro golpe para toda mi familia. Hace 4 meses a mi me descubrieron un tumor en la tibia, al principio me encontraba con la incertidumbre sobre si sería benigno o no, afortunadamente lo es.

Como ven, he pasado momentos realmente difíciles, es por eso que decidí seguir el consejo de una gran amiga, tomarme un tiempo, y una vez que estuviera más tranquila, continuara escribiendo, pues si lo hacia precipitadamente, no hubieran salido bien las cosas.

Les agradezco a todas por la espera y pronto subiere el nuevo capítulo… Besos y abrazos para todas.