Por fin, New York

Preparándose para su viaje de regreso a Chicago, la tía abuela preguntaba insistentemente sobre la posible respuesta del tío abuelo William, sobre el acto bochornoso que había cometido su hija adoptiva, pues anhelaba que esa indecente (como ella la llamaba) dejara de ser parte de la familia.

Tía abuela: ¿Aun no hemos tenido respuestas de William? (preguntaba con insistencia a George.

George: No señora Elroy, el señor William, aun no se ha comunicado conmigo, quizás pronto lo haga.

Tía abuela: Eso espero George, espero que esta vez sí decida sacar a esa indecente de nuestras vidas.

George: Señora su coche la espera.

Tía abuela: Gracias George, y por favor mantenme informada de lo que sepas de William, pero sobre todo de la decisión que tome.

George: Así lo hare señora.

En una mansión hermosa ubicada en la mejor zona de Londres, se encontraba un padre molesto, debido a que su hijo una vez más lo había deshonrado. Había citado a su abogado y mano derecha de toda la vida, al cual le había ordenado cancelar las cuentas con las que contaba su hijo, pues de esta manera él y su amante estarían desvalidos.

Duque D. Grandchester: Ha hecho lo que le he indicado.

Sr. Jones: Sí señor, todo al pie de la letra.

Duque D. Grandchester: Muy bien, con esto aprenderá que conmigo no se juega.

Sr. Jones (relajando un poco el ambiente): No crees que estas siendo muy severo con Terruce… Lo único que ocasionaras es que él se aleje más de ti.

Duque D. Grandchester: Sólo cuando algo te preocupa realmente decides hablarme de tu…

Sr. Jones: Nos conocemos desde joven Richard, sabes que te respeto pero…

Duque D. Grandchester: ¿Pero?

Sr. Jones: Qué es lo que realmente te molesta… qué Terruce sea tan parecido a ti, por haber huido con la mujer que ama o el supuesto hecho que dices que avergonzó el apellido Grandchester.

Duque D. Grandchester: Acaso quieres que le aplauda por lo que hizo. Que solape todas las tonterías que hace… Quiero lo mejor para él, pero es tan testarudo como…

Sr. Jones: ¿Cómo tu? Exactamente, tu hijo y tu poseen el mismo carácter, se te olvida que hace 17 años un joven que pensaba igual que Terruce hizo lo mismo con su gran amor.

Duque D. Grandchester: Jamás lo olvidare, lo inconsciente que fui, por mi necedad y pretender que podía con todo, termine lastimando a la persona que más he amado en mi vida… Es por eso que no quiero que él cometa el mismo error.

Sr. Jones: Y pretendes usar la misma táctica que utilizo tu padre contigo, no es así…

Duque D. Grandchester: Así aprenderá que la vida no es un juego, que siempre terminamos pagando por nuestros errores y que con su padre no se juega…

Por fin bajan del barco que los había transportado por el hermoso océano como testigo de su gran amor. Ambos sabían que tendrían que enfrentarse a muchos obstáculos, pero estando juntos todo saldría bien.

Candy (sonriendo): Estoy feliz Terry, por fin estamos en New York.

Terry: Así es pequitas, todo estará bien, ya lo veras…

Candy: ¿Pequitas? Ahora ¿Pequitas?

Terry: Si no te gusta, puedo llamarte chica tarzan (sonriéndole pícaramente).

Candy (fingiendo estar molesta): Vamos llegando a New York y ya estas molestándome…

Terry (riendo a carcajadas): Cuando te enojas se te notan más las pecas.

Candy (riendo junto con él): Disfrutas hacerme enfadar… está bien… me gusta pequitas…

Terry (pensativo): El primer lugar donde me buscara el duque, es en la casa de Eleanor…

Candy: ¿Qué dijiste?

Terry: Nada… Sólo pensaba un poco…

Candy: ¿En mi…?

Terry (tiernamente): Sabes muy bien que siempre pienso en ti… sólo que estaba pensando que con Eleanor es dónde comenzará a buscarme el duque.

Candy (pensando en lo que acababa de decir Terry): Te refieres a tu madre y a tu padre… no es Eleanor y él duque… eso jamás deberías de olvidar… y no te preocupes, dónde sea que vivamos, ese será nuestro hogar.

Terry: Es por eso que te amo pequitas… y con respecto a lo otro, jamás se me olvida, pero tampoco es fácil olvidar…

Candy (tratando de cambiar el tema): Tengo hambre, porque no vamos a buscar algo que comer y después nos preocupamos por lo demás…

Terry (sonriéndole): Ya se me hacía raro que no protestaras por tu estomago…

Candy: Muy gracioso… engreído.

Ambos toman un coche que los adentra a la ciudad, deciden pasar a desayunar algo para posteriormente seguir adelante, Terry sabe que deben de pensar en qué lugar se instalaran, así que deciden ir a un sitio que se encontraba un poco lejos del centro de la ciudad, era un sitio modesto pero agradable.

Para su suerte encontraron un pequeño departamento donde decidieron alojarse, no era como los lugares, en lo que acostumbraba Terry quedarse, pero tenían que ahorrar lo más que pudieran, pues intuía que su padre le retiraría completamente el dinero y no podía acudir con su madre.

El departamento era pequeño, pero acogedor, contaba con una recamara, un baño pequeño y un espacio un poco grande donde ocupaban lugar tanto la cocina como unos muebles un poco gastados que servían como sala. Los días iban transcurriendo y poco a poco Candy se encargo de que su pequeño hogar se viera hermoso.

Hasta ahora Terry no había tenido tanta suerte en los lugares donde solicitaba trabajo, pues no contaba con ninguna experiencia que lo respaldará. Ya habían cumplido una semana en New York, en unas de sus tantas vueltas por la ciudad se había topado con una compañía donde quizás podría actuar, pero dudaba que alguien sin experiencia en la vida teatral tuviera suerte de ser aceptado.

Candy: ¿Qué te ocurre?

Terry: Nada…

Candy: No me digas que nada, algo te sucede… dímelo por favor.

Terry: Hace dos días, andando buscando quien me diera trabajo, me encontré con una compañía teatral, la compañíaStandford, he estado investigando un poco y el director es un tal Robert Hathaway.

Candy (al ver la emoción en el tono de la voz de su amado): Y por qué no has ido, estoy segura que te aceptaran…

Terry: No tengo experiencia Candy, jamás he estado arriba de un escenario, sólo haría el ridículo…

Candy: Claro que no, es cierto jamás has estado arriba de un escenario, pero es algo que amas hacer, lo llevas en la sangre mi amor, se te olvida quien es tu madre…

Terry (dudando): En serio, crees qué me acepten…

Candy: Por supuesto eres el mejor, además si no vas, te castigo todo un mes…

Terry (jugando): Esta bien, está bien, mañana iré… ¿Segura un mes?

Candy (siguiéndole el juego): Ponme a prueba y lo veras…

Terry: ¡Claro que no! No soportaría estar un mes completito sin hacerte el amor…

Candy: Muy bien… así me gusta… que me obedezcas (riendo).

Terry: No me queda de otra… tus castigos severos.

Candy: Fue justamente así como logre domarte (encendiendo la llama de la pasión).

Terry (tomándola entre sus brazos le dice tiernamente): Qué te parece si volvemos a estrenar el departamento…

Candy: ¿Otra vez? Lo estrenamos el primer día y el segundo… el tercero (sonriendo) lo hemos estrenado tantas veces que dudo mucho que se pueda volver a estrenar una vez más.

Ambos al mismo tiempo se dicen: TE AMO. Eran tan felices, sabían que el poco dinero que les quedaba pronto acabaría, Terry ya se había percatado que su sospecha se había cumplido, pues no podía acceder a sus cuentas, es por eso que le urgía encontrar trabajo, pues no estaba dispuesto a ver que su amada pequitas padeciera hambre; no sabía si tendría éxito en el teatro pero por su Candy haría lo que fuera.

Continuara…

Hola chicas, gracias por la espera, aquí tienen el nuevo capítulo, espero que sea de su agrado. Tratare de no tardarme tanto, pero por cosillas de la escuela es lo que impide que pronto actualice.

Le agradezco principalmente a:

Nelly, Wendy, ROSAURA, monapecosa, NEOYORQUINA, Gema, Noemi Cullen, Betty y carla.

Gracias por sus palabras y su apoyo. Al igual agradezco a quienes se toman la molestia por leer mi fic y no se han decidido en dejarme un comentario