Un Novato En La Compañía Stamford
Siguiendo el mandato de su amada y sus anhelos de convertirse en un actor reconocido, Terry se dirigió muy temprano a la compañía Stamford, no sabía lo que ocurriría, quizás al final todos terminarían riéndose de él al pretender convertirse en actor.
Se encontraba justamente en frente de la puerta que lo introduciría, era la segunda vez que se encontraba tan nervioso, pues la primera había sido cuando su querida Candy y él habían hecho el amor, pero ahora era diferente, pues si no era aceptado, sería porque era un hecho que no había nacido para ser actor y resultaría mejor dedicarse a otra cosa.
Se adentro al edificio, no había absolutamente nadie por los corredores, siguió caminando, hasta que accidentalmente choco con una joven que se encontraba en el lugar. Al principio dudo preguntarle sobre el Director Robert, pero debía decidirse, es que acaso no era él, el gran Terruce Grandchester, en algo debía de servirle el orgullo característico de su familia paterna.
Terry: Buenos días señorita.
-Buenos días (dijo la joven de manera muy cortante).
Terry: Disculpe, me podría decir si el señor Robert Hathaway, se encuentra…
-¿Quién lo busca?
Terry (extendiendo su mano): Mi nombre es Terruce Grandchester.
-Mucho gusto Terruce, pase por aquí (indicándole la oficina de Robert), seguramente se encuentra ahí, tiene la costumbre de encerrarse en su oficina antes de salir a los ensayos.
Terry (despidiéndose): Gracias…
Que chica tan extraña, pensaba Terry, ya que al principio que lo vio sintió que lo había observado como se le mira a una cucaracha antes de ser aplastada, pero después, se volvió un tanto dulce su mirada y su manera de hablar. No sabía su nombre, pues se había ido sin decírselo, pero era rubia como su amada Candy. Dejo los rodeos tras y se dirigió a tocar la puerta.
Insistió varias veces pero no obtenía contestación, pero no perdió la paciencia y estuvo un momento más insistiendo, hasta que a lo lejos escucho, PASE…
Terry: Buenos días señor Hathaway, mi nombre es Terruce Grandchester (extendiéndole la mano).
Robert: Buenos días Terruce en que puedo ayudarle…
Terry: Disculpe mi atrevimiento pero estoy interesado en convertirme en actor y…
Robert (sin permitirle continuar): Mira Terruce muchas personas como tú, han venido con ese sueño y terminan siendo un total fracaso, sinceramente no tengo tiempo para estar viendo cómo crees lo que es ser un actor, así que te voy a pedir de favor que te retires.
Terry: Pero yo no soy como los demás, yo soy Terruce Grandchester, sé que no tengo experiencia pero qué mejor que me lo diga usted, alguien que sabe sobre el medio, así que le pido una oportunidad, sólo una, después me podrá echar.
Robert: Ven conmigo (saliendo de la oficina, para dirigirse al escenario).
Terry lo siguió, estaba nervioso, eso era un hecho, pero no permitiría que alguien más tratara de disuadirlo, no sin antes verlo fracasar o en su caso triunfar.
Robert: Muy bien Terruce, aquí está el escenario, muéstrame lo que sabes hacer.
Subiendo rápidamente al escenario, Terry se coloco al centro de éste y comenzó a citar a Shakespeare; su corazón latía rápidamente, parecía que en cualquier momento éste terminaría saliéndosele, pero continuo él no se había percatado aun, pero Robert, él cual se caracterizaba por ser un hombre un tanto frío y arrogante, se encontraba anonadado ante lo que se encontraba observando.
Poco a poco se fue llenando de personas alrededor de Robert, algunas observaban a Terry con asombro, otras parecían ver a un insignificante novato y otras lo veían con mucha envidia, pues era más que obvio el gran talento que el joven poseía.
Al concluir con su participación, todos aplaudieron, fue entonces que el joven de cabellera castaña se percato de lo que ocurría abajo del escenario; lentamente bajo del escenario para dirigirse hasta donde se encontraba Robert. Esperando la respuesta a su actuación se coloco justamente frente a él.
Robert (secamente le dijo): Preséntate mañana a la misma hora.
Terry: Esta bien…
-Felicidades Terruce, has hecho un extraordinario trabajo, dejaste impactado a Robert y eso es muy difícil de lograr.
Terry: Gracias, por cierto cuál es tu nombre…
-Lamento no haberme podido presentar la primera vez que nos vimos. Mi nombre es…
Terry se encontraba emocionado, ansiaba llegar inmediatamente a su hogar para poder comunicarle todo lo sucedido a su pecosa.
Terry (entrando al departamento): Hola, se encuentra una hermosa mujer por aquí…
Candy (saliendo lentamente de la cocina): Si, claro que sí.
Terry: Qué sucede pequitas, por qué esa carita.
Candy (a punto de llorar): Lo que pasa es que… se me quemo la comida.
Terry se ataco de la risa al escuchar lo que le acababa de decir Candy, aspecto que no le agrado a ella, pues él se estaba burlando de lo sucedido, mientras ella sufría porque toda la comida se había quemado.
Terry (tratando de consolarla): No te preocupes pequitas, que te parece si vamos a comer a donde tú quieras…
Candy: Y por eso te ríes de mí (haciendo un puchero).
Terry: Últimamente has andado muy sentimental… creo que no te hace bien pasarte todo el día aquí.
Candy: No digas tonterías y mejor llévame a comer que me muero de hambre.
Terry (bromeando): Veo que tu apetito sigue intacto.
Candy: No te burles, no he comido desde la mañana.
Terry: Y eso, a que se deberá… no estarás enferma… porque eso de que pierdas el apetito si es grave.
Candy: No te burles… lo que pasa es que toda la mañana anduve con nauseas, quizás fue algo que comí.
Terry (riendo): Quizás sea el enorme pastel que te devoraste anoche… y conste que no estoy hablando de mí…
Candy: Muy gracioso… Estoy lista… Por cierto cómo te fue…
Terry (tratando de ocultar su emoción, pero al final se rindió): ¡Muy bien! Bueno eso creo…mañana me presentare nuevamente.
Candy: Cómo que creo…
Terry: Bueno pues no me dijo que no, pero tampoco me dijo que si, lo único que me dijo fue "Preséntate mañana a la misma hora".
Candy: Vas a ver que todo va a salir bien… estoy segura mi amor (dándole un tierno pero prolongado beso). Ahora vámonos a comer que me muero de hambre.
Para Terry no le resultaba extraño que Candy fuera antojadiza, pero en esta ocasión le extrañaba que en plena tarde quisiera una leche achocolatada acompañada con un plato con espagueti, eso sí que era raro, pero bueno, su pecosa sí que era un estuche de monerías.
Candy (rompiendo el silencio): Y a quién conociste en el lugar…
Terry (tratando de molestarla): Pues a Robert…
Candy (aparentando una risita llena de furia): Que gracioso andas hoy…
Terry (jugueteando): Y tú andas muy gruñona el día de hoy y eso que ya comiste… Pues conocí a una chica, realmente ella fue la que me condujo hasta la oficina de Robert y posteriormente la vi abajo del escenario.
Candy: Así… y es bonita…
Terry (molestando a su pecosa): Claro, muy bonita, sobre todo porque no tiene pecas…
Candy: Así…Te parece ella más bonita que yo…
Terry: Por supuesto… (No aguantando más, suelta tremenda carcajada) Como crees, nadie es más hermosa que tú, lo sabes muy bien: Para mi eres perfecta en todos los sentidos (besándola lentamente).
Candy (sonriéndole tiernamente): Y cómo se llama ella…
Terry: Su nombre es… Susana Marlow.
Continuará…
