Feer - ¡HOLA! Así es, ya es día de publicación, ahora nos tardamos menos y además hicimos el capítulo más largo que los anteriores (para que se apiaden y no nos linchen) jajajaja, bueno, ya saben las razones de nuestras tardanzas... aunque ya estémos de vacaciones *w* al menos mis vacaciones estuvieron un poquito de agenda ocupada por cuestiones de salud, pero ya llegamos, no crean que hemos abandonado el fic.
Dann - Holi, bueno, por mi parte, los últimos meses de escuela me consumió por completo y... mi papá me castigó por cuestiones de calificaciones :B me dejó sin Internet, peeero, logré darme esta escapadita y continuar escribiendo. (Las lectoras de Hell's Angel, no se desesperen, actualizaré prontito)
Respuestas a los reviews del capítulo anterior hasta el final.
A leer.
Capítulo X.
Rescatando a la damisela en peligro.
El reloj de péndulo hacía sonar cada segundo que pasaba, y las manecillas estaban colocadas de tal manera que la hora marcada era 6:51 de la tarde, hacía más de ocho horas que no sabía nada de su hermana y de Jill, y mucho menos de Ada; Chris daba vueltas en su oficina como fierecilla enjaulada. Estaba impaciente. Algo no le cuadraba en aquella solicitud que requería la presencia de Jill Valentine en sus instalaciones. Le desagradó la idea de que ella fuera sola, la verdad era que iba con Claire, pero eso hacía que las cosas le gustaran menos, ella le hubiera avisado antes. Todo era muy confuso, no comprendía nada en absoluto.
Mandó a investigar aquella orden por parte de la base de Texas hacía cinco minutos y la tan anhelada respuesta no llegaba. Estuvo así tres minutos más hasta que por la puerta entró, saludando de manera militar a Chris, no sin antes haberse anunciado, un cabo de la B.S.A.A. – Señor, la base de Texas ha confirmado que en ningún momento de las últimas 24 horas mandó mensaje alguno al cuartel, mucho menos una petición para que la señorita Redfield y la agente especial Valentine acudieran. – decía mientras le regresaba la solicitud que había encontrado.
-¿Estás completamente seguro? – preguntó demandante el capitán.
-Así es, señor.
-Bien cabo, retírese. – el novato hizo caso de inmediato.
Chris se sentó en su silla recargando todo su peso en el respaldo. Dejó escapar un pesado suspiro mientras con una mano se frotaba la sien en acto de cansancio. La puerta se dejó escuchar nuevamente y Chris dio la orden para que el sujeto que estaba detrás de ella entrara.
-Leon. – dijo el moreno viendo a su amigo – ¿Te has enterado de algo?
-Ada tampoco está en el cuartel, los guardias no la vieron salir.
-Fue dada de alta ya, ¿verdad?
-Así es, Steve estaría cuidando de ella, pero supongo que en un descuido… ella desapareció, como siempre. – la voz de Leon sonaba realmente molesta y angustiosa.
-Ni Claire, ni Jill, ni Ada… quiero pensar que sólo salieron a tomar algo como típicas mujeres de ciudad, pero primero que nada ellas no son típicas mujeres de ciudad y aquella solicitud falsificada de la base de Texas me deja totalmente intranquilo, ni siquiera sabemos a qué hora se fueron en realidad.
-Me pregunto si Burnside sabrá algo. – dijo Leon rascándose el mentón.
-Ve a averiguar qué sabe él, yo iré a ver como va Birkin, tengo que hacer una ronda cada hora al lugar en donde la tienen.
-Espero que esté bien.
-Lo estará, ahora sólo está demasiado confundida.
Leon asintió y dio media vuelta para retirarse de la oficina de Chris, dejándolo con aquel sentimiento de intranquilidad. Había estado llamando al celular de su hermana, pero lo tenía apagado. Dudó por varios instantes si hablarle a Jill o no, pero terminó haciéndolo, encontrándose con que ella también tenía apagado el celular, incluso tenía apagado su comunicador con el GPS. Era demasiado extraño, y si habían desaparecido no tenía ni la más mínima idea de dónde buscar.
Se resignó de momento, tenía que checar como seguía Birkin. Salió de su oficina para dirigirse a las salas de monitoreo en donde una cámara conectaba a la celda de Sherry. Llegó al lugar y recibió por parte de todos los soldados un saludo militar y uno que otro "buenos tardes, capitán". Se acercó a la cámara mayor, en la cual tenía mucha visibilidad para ver por completo el espacio de la rubia.
-Quiero entrar a hablar con Birkin, abran las puertas. – inmediatamente el encargado de la seguridad de la puerta obedeció dejando libre el paso al capitán.
-¿Disfrutas verme encerrada? – preguntó Sherry con un deje de burla.
-Me encantaría decir que sí, pero si mi hermana llegara a enterarse no me lo perdonaría.
-¿Claire está aquí? – Sherry estaba confundida.
-No ha salido de estas instalaciones hasta donde sé. – Chris estaba intentando jugar con Sherry, sí ella estaba detrás de las misteriosas desapariciones de las tres mujeres se arrepentiría.
-Al parecer no tienes total control sobre tu cuartel. – dijo Sherry con una sonrisa ladina.
-¿A qué te refieres? – su plan estaba funcionando.
-¿No te has dado cuenta de que tu querida hermana no está aquí? – Sherry se puso a la defensiva.
-¿Ah, no? Y entonces, ¿en dónde estará? – intentó no mostrarse preocupado, así conseguiría más rápido información sobre el paradero de Claire y de Jill.
-Wesker. – fue la única palabra que dijo la rubia, de una manera que ella sabía golpearía con cada una de sus silabas al capitán.
Chris sintió como si un monstruo fuera a salir de su interior, la rabia contenida estaba a punto de hacerlo estallar – ¡¿En dónde tiene ese hijo de perra a mi hermana?! – con puño cerrado golpeó el cristal de la celda de Sherry.
-Al parecer Valentine no te dijo nada, ella fue a buscarla. – se veía un destello de tristeza en sus ojos – ¿Qué clase de capitán eres que ni siquiera tu noviecita te da información de lo que hará? Eres un fracaso como líder.
-No me interesa lo que digas Birkin, pero la vida de mi hermana está en peligro, la vida de la persona que te salvó y tú estás tan tranquila… ¿En dónde está Wesker?
-No tengo por qué darte ningún tipo de información. – dijo finalmente para darse vuelta y quedar de espaldas a Chris.
Chris salió enfurecido de aquella sala, tenía que buscar a Leon para que lo ayudara a rastrear a Claire y a Jill.
Sherry seguía dando vueltas a su celda desde que Chris la dejó.
No sabía que Valentine pensaba actuar sin antes hacérselo saber al capitán, no se veía del tipo que cometía insubordinación, pero si lograba su cometido, ese no sería ningún problema para ella. Habría salvado a la hermana del manda más de ese lugar; y entonces en la cabeza de Sherry se encendió un gran foco. Si Jill salvaba a Claire, seguramente diría que ella la había ayudado a dar con su paradero, tal vez así se ganaría un poco de la confianza de Chris.
No, era absurdo, aún así nada la sacaría de esa prisión.
Y aunque ella misma no lo creía, al pensar en la posibilidad de utilizar el secuestro de Claire para salir de allí, se le revolvía el estomago. Era algo muy bajo, hasta para ella. De verdad había estado muy inquieta desde que Valentine había salido por esa puerta prometiéndole que regresaría a Claire con vida, incluso desde antes, desde que entró exigiéndole información, información que ella dio sin pedir nada a cambio. Sí que había sido algo estúpida por no haber hecho un trueque; estaba segura de que Jill le hubiera dado lo que fuera con tal de información. No aprovechaste tu oportunidad, Birkin, será difícil que se vuelva a presentar una como esa.
Era obvio que no le iba a pedir un pase para salir de ahí, pero ¿quién sabe?, algo bueno se le hubiera ocurrido. Ahora lo único que podía y debía hacer, era esperar.
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Steve caminaba tranquilamente con una charola plateada en las manos, que llevaba tazones repletos de comida y una botella de agua. Se dirigía al cuarto de Ada pero Leon lo interceptó. – Burnside, no la encontrarás en su cuarto.
-¿Qué quieres decir, Kennedy? – dijo Steve frunciendo el seño.
-No me digas que no sabes nada.
-¿De qué hablas, viejo? Escucha, Ada fue dada de alta y tiene que alimentarse a sus horas, si me disculpas. – dijo volviéndose a su actual destino.
-Ada se fue. – dijo secamente el agente gubernamental.
-¿Perdón? – Burnside dirigió una mirada extrañada al rubio.
-Ni ella, ni Claire, ni Jill están aquí.
-¿Qué demonios estás diciendo?– subió el tono de su voz, comenzaba a preocuparse.
-¿Desde hace cuánto no ves a Claire?
-Eh… varias horas, desde ayer en la tarde. Desde que dieron de alta a Carlos.
-¿En dónde la viste por última vez? – cuestionó, anhelando alguna pista.
-Se dirigía al estacionamiento por su auto, le pregunté si quería que la acompañara pero se negó.
Leon miró hacía el suelo como intentando descifrar algo
-¿A qué va todo esto? Dime, Kennedy. – dijo Steve con una nada serena voz.
-Misteriosamente, Ada, Claire y Jill han desparecido, nadie sabe nada de su paradero, celulares apagados al igual que sus GPS, es como si la tierra se las hubiera tragado.
-No puede ser… ¿Crees que alguien puede tenerlas?
-La seguridad de la BSAA es estricta, cada piso tiene cámaras en todas partes y…
-¿Por qué te callas? ¿Qué ocurre? – preguntó con ansiedad Steve.
-¡Las cámaras! Dices que Claire se dirigía al estacionamiento, pues en ese lugar también hay cámaras de vigilancia todo el día a pesar de ser el lugar menos custodiado, aún podemos saber qué o quién está detrás de las desapariciones de las chicas.
-Eso es brillante, vamos. – Steve dejó la charola en una de las mesitas del corredor en donde hace unos momentos se encontraban, tal vez se estaban acercando a una respuesta.
Jill y Ada iban sentadas al comando de aquel pequeño pero bien diseñado submarino. A pesar de tener varias cosas equipadas, era rápido, ágil y silencioso, digno para ser utilizado en ataques sorpresa como el que estaban a punto de hacer a la guarida de Albert Wesker.
-El radar aún no marca ninguna señal o frecuencia de algún otro submarino. – dijo la castaña viendo como su compañera anotaba una bitácora de todas las coordenadas de su destino.
-Es extraño, las cosas que Wesker acostumbra a usar no son pequeñas y siempre se dan a notar demasiado. – dijo Wong mirando de reojo a Jill.
-¿Crees que piense que iremos por Claire? – preguntó, un poco angustiada.
-No lo creo, él suele respetar tratos, en dado caso somos nosotras quienes estamos jugando sucio. – Ada sonrió de lado.
-Sólo espero que Claire esté bien.
-Lo estará, no por nada sobrevivió al infierno de Raccoon City.
-Tienes razón. – se quedó callada un momento, y como no quería caer en silencios incómodos, agregó:
-Dime ¿Qué clase de relación tienes con Leon?
-¿Perdón? – estaba aparentemente extrañada por esa pregunta.
-Lo siento, es algo que no me incumbe y no debí preguntar, lamento si te molesté. – dijo Jill un poco avergonzada, la verdad es que le desagradaba estar en silencio con esa mujer, su tensión se le elevaba y la hacía sentir extraña, muy fuera de lugar.
-No te preocupes, y la verdad, nunca me he puesto a pensar en qué clase de relación estamos. – mintió, era obvio que varias veces se había planteado esa misma pregunta.
-Entiendo, bueno… si pudiera opinar, diría que Leon está muy interesado en ti.
Ada sólo la miró y sonrió y se volvió para seguir anotando las coordenadas de su trayectoria.
Pasaron veinticinco largos minutos recorriendo la península.
-Ada, algo está detectando el radar. – anunció Jill enderezándose en su lugar.
La asiática miró el radar, efectivamente algo estaba enfrente de ellas. – Perfecto, lo hemos encontrado. – se acercaron más a la dirección que apuntaba y vieron la base submarina de la que había hablado Sherry. Era verdaderamente enorme.
-Esto será divertido. – dijo la mujer adicta al rojo sonriendo de lado.
El plan que habían repasado estaba siendo puesto en marcha: buscaron una escotilla lo suficientemente grande para entrar por ahí con lo que se podría llamar un submarino individual, pero que en uno podían caber dos personas cómodamente. Procuraron ser bastante cautelosas y sobre todo atentas, al salir cada una de su submarino, empuñaron sus armas; se fijaron en los alrededores, en frente de ellas había unas escaleras y nada más. No querían hacer un alboroto, la situación se podría poner difícil y aunque las dos mujeres eran de temer y unas expertas en el combate cuerpo a cuerpo, no podrían detener a todos los guardias del complejo. Además, Ada aún necesitaba recuperarse al 100% de sus heridas de la batalla anterior, así que lo mejor era entrar sin ser notadas.
-Valentine, escúchame, quiero que si aparecen problemas huyas y te encargues de salvar a Redfield.
-¿Qué? Ada, no te dejaré, somos un equipo.
Ada sonrió con algo de burla. – Valentine, algo que a mí no me gusta, es trabajar en equipo, así que promételo.
Jill sintió la severa mirada de la espía y aceptó. – De acuerdo, pero haré todo lo posible por que escapemos todas.
Ada suspiró, y le dio la indicación de avanzar.
Se cubrieron tras una puerta que daba al interior de la maquinaria, Ada le hizo una seña a Jill para que abriera mientras ella custodiaba su espalda, Jill abrió en instantes y Ada se sorprendió, pero no lo dio a notar, primero pasó Jill y le siguió la asiática, apuntaban sus armas, cabía decir que fueron lo suficientemente cuidadosas y decidieron poner silenciador, Jill en su reglamentaria de S.T.A.R.S, además en la Colth Python que Barry le había regalado, y Ada en su Blacktail 9 mm. Siguieron su camino y Jill le hizo una seña a Ada para que parara mientras se asomaba a revisar el corredor, así lo hizo y le informó que había sólo dos guardias, ¡Perfecto!, pensó Wong, justo lo que necesitaban, Ada asintió y corrió a toda velocidad, cuando los guardias se dieron cuenta de su presencia ella ya empezaba a knockear a un guardia, el otro la atacó con un puñetazo, pero la asiática fue más rápida y agarró su puño, lo torció y le dio una certera patada en el rostro dejándolo inconsciente. Arrastraron los cuerpos a un pequeño almacén, les quitaron sus prendas y se las colocaron, los guardias llevaban en su cabeza una especie de casquillo con la insignia de Umbrella, así jamás las reconocerían, a pesar de sus buenos dotes femeninos, fuero precavidas y usaron vendas para ocultar algunas partes voluptuosas de sus cuerpos como pechos y trasero.
Una vez vestidas salieron y entonces comenzó la búsqueda, caminaban cuidadosamente, esperaban no encontrarse a otro guardia, y afortunadamente no lo hicieron. Llegaron a dos niveles superiores, revisaron el mapa del lugar, según la estructura del submarino, éste tenía celdas de prisioneros un nivel más arriba de donde estaban, siguieron subiendo, ahí tendrían dificultades ya que estaban seguras de que era uno de los niveles más custodiados.
Caminaron y se toparon con un gran corredor avanzaron y un guardia las interceptó. – ¿Qué hacen aquí? Deberían de estar cuidando el lugar de los almacenes .
En ese momento, Jill se percató de que en la manga izquierda llevaban un número, tal vez así se identificaban; tenían que idear algo rápido para salir de ese apuro sin la necesidad de pelear.
-Nos informaron de que el Jefe quiere ver a la prisionera recién llegada. – Ada fue la que habló, pero su voz sonó muy masculina, el artefacto para distorsionar las voces que había adquirido años atrás gracias a Steve por fin le daba resultados de los buenos. – Pero necesito saber en qué celda se encuentra.
El guardia se quedó parado y después habló. – Celda 132. – y las dejó continuar, no había sido del todo difícil… o eso pensaban. – Ve con el Jefe Wesker y pregunta si lo que dicen éstos es verdad. – pidió aquel guardia a otro camarada cuando sus supuestos compañeros se habían alejado.
Las chicas siguieron su recorrido – Qué voz, compañero. – habló Jill en un tono muy bajo y se podía percibir un deje de diversión en su voz.
-Siempre es bueno conseguir todo tipo de juguetes.
Después de cinco minutos de haber caminando, finalmente dieron con la celda buscada.
-Bien, es momento de mostrar tus habilidades. – le dijo Ada a la castaña.
Jill asintió y con una sonrisa ladeada, comenzó a forcejear la puerta de la celda 132, en pocos minutos lo consiguió y la abrió, ambas se adentraron y vieron a una Claire de pie, atada con cadenas a la pared, lucía cansada y molesta, subió la cabeza para encontrarse con aquellos guardias y habló. – Si vienen a que les diga algo relacionado con mi hermano o la B.S.A.A. será mejor que se marchen o que me maten.
-Siempre he admirado esa valentía tuya, Claire. – La mencionada reconoció la voz de su mejor amiga y se sorprendió cuando aquellos supuestos guardias se quitaron los casquillos, eran Jill y Ada.
-Pero… ¿Qué infiernos hacen aquí?
-¿Qué clase de pregunta tonta es esa, Redfield? Es obvio que venimos a rescatar a la damisela en peligro.
Claire se rió ante el comentario de la espía. Ambas quitaban las cadenas de la pelirroja, y ésta, al quedar totalmente libre, no pudo evitar abrazar a Jill y que unas pocas lágrimas de felicidad corrieran por sus mejillas, era increíble que Jill hubiera ido hasta allí sólo por ella; inicialmente su intención era abrazarlas a las dos, pero no sabía cómo lo tomaría Ada, así que decidió ir por lo seguro.
-Bien, ¿ahora qué? – preguntó Ada ante esa conmovedora escena de la que indudablemente se sentía ajena y aunque no quisiera admitirlo, un poco celosa.
Jill y Claire seguían inmersas en el momento cuando la pregunta de Ada las hizo separarse. - Ponte de nuevo el casquillo, haremos como que estamos escoltando a Claire y…
-¡Alto! – Un equipo de guardias armados entraron a la celda de Claire y apuntaron a las tres mujeres.
Las tres se quedaron inmóviles, Ada miró de reojo a Jill y ella asintió, de repente, Ada se encontraba avanzando hacia los guardias por medio de volteretas para esquivar las balas, Jill le había lanzado un arma a Claire y ella usó su mejor puntería para ayudar a Ada y a Jill, que también disparaba y golpeaba a puño limpió a aquellos guardias. Ada peleaba cuerpo a cuerpo con los guardias que perdían sus armas de fuego y sacaban cuchillo, fácilmente los mataba. Cuando vieron despejada el área salieron corriendo, pero ya habían mandado más refuerzos. Se apuraban para llegar por donde entraron y salir por medio del submarino, cuando ya estaban en el nivel inferior, varios guardias ya estaban ahí, pero no eran cualquier tipo de guardias.
-Son las Plagas. – susurró Ada.
Rápidamente sacó su Blacktail y empezó a disparar a la cabeza, Claire cubría del otro lado mientras Jill trataba de abrir la puerta, pues el mecanismo de seguridad se había activado y la puerta estaba cerrada.
-Jill, por favor, date prisa. – dijo Claire, su cartucho pronto se acabaría y el cargar representaba un momento de debilidad.
Ada disparaba y golpeaba a Las Plagas evitando ser mordida o atacada. Jill consiguió abrir la puerta. - ¡Vamos!
Claire salió y Ada la siguió, pero un infectado le cayó desde arriba tirándola hacia adentro nuevamente y alejándola de su arma.
-¡Ada! – Jill iba de regreso, pero Ada sólo sonrió y con una patada cerró la puerta antes de que Jill llegara.
-¡Ada! – Claire también se acercó. – Tenemos que abrirla.
-Váyanse. – escucharon la voz de la espía desde el otro lado.
-Pero… no, no podemos, no te dejaremos. – replicaron, tratando de volver a abrir la puerta.
-Si entran sólo me estorbarán. – dijo tratando de sonar tan ególatra como siempre. – Valentine, tú lo prometiste, ahora váyanse.
Jill apretó los puños y agarro de la muñeca a Claire. – Vámonos de aquí.
Estaban llegando a las escaleras cuando una criatura viscosa saltó desde el techo, golpeando tan fuerte a Jill que hizo que perdiera el equilibrio y cayera por las escaleras. La acción fue tan rápida, que Claire apenas tuvo tiempo de reaccionar y alejarse de la criatura. Parecía una especie de alacrán de un metro ochenta de largo y con menos de un metro de altura, con pequeños ojos y una gran boca con dientes sumamente afilados, se estaba arrastrando hacia ella cuando empezó a disparar una especie de púas afiladas por su cola en forma de flecha.
Claire rodó sobre sí misma y consiguió alejarse lo suficiente para recargar su pistola. El único punto débil que se podía atisbar del alacrán viscoso era un punto entre su la espalda, cubierta por una coraza, y la cola; así que Claire descargó toda su munición ahí. Al ver que seguía vivo, tuvo una idea arriesgada pero que tal vez podría funcionar: enterrar su cola en ese punto.
Esquivó unos cuantos ataques más, que resultaron en golpes y costillas mallugadas, hasta que se logró situar atrás de él y tomó su cola enterrándola todo lo que pudo. Escuchó el horrible quejido de la bestia y después vio como se desvanecía hacia la muerte.
Después de comprobar que estaba muerto, corrió escaleras abajo para encontrarse con Jill.
La encontró desmayada, con el brazo en un ángulo imposible a menos que se lo hubiera roto y varias contusiones. La llamó, tratando de que despertara, pero no hubo ninguna respuesta. Después de sus intentos fallidos de despertarla, vio los submarinos y, acomodando a Jill después de varios intentos en el asiento del copiloto, encendió los mecanismos y al instante se acomodó a su lado, preparada para salir de ahí. Esperaba con toda su alma que Ada pudiera irse en el otro submarino.
Al llegar al puerto más cercano, y no queriendo perder tiempo, Claire rentó un coche para dirigirse al aeropuerto con el dinero que había encontrado en el bolsillo del uniforme de Jill; además de dinero, se encontró con los boletos para el jet privado que habían conseguido para llegar hasta ahí.
Ya dentro del jet, Claire se encargó de entablillar el brazo roto de Jill y de que no fuera a despertar en las dieciocho horas que duraba el vuelo. Pudo haber sido un poco egoísta, pero no quiso perder tiempo llevándola a un hospital, no con Wesker tan relativamente cerca, la exponía a más riesgos si las hubiera encontrado.
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Sentía envidia por las personas que se encontraban en el comedor. Mientras ahí todo parecía risas y diversión, él y Leon se encontraban preocupados y ansiosos por información, por una llamada, por lo que fuera que les dijera en dónde estaban Claire, Jill y Ada. No habían tenido tanta suerte, y al parecer, no la tendrían.
Habían revisado la grabación del estacionamiento. Curiosamente, a la hora en la que se suponía que Claire debía de estar arrancando su coche para irse, la grabación se cortaba, o en el caso de las cámaras que daban a la calle, se repetía la misma grabación a intervalos de tres minutos.
A Steve eso no le gustaba nada, ya no era una simple desaparición, había algo más turbio involucrado en ese asunto. Incluso se podrían estar enfrentando a una invasión interna. Espías, gente que les proporcionaba información a sus enemigos. Sacudió la cabeza para despejar un poco su mente de esos feos pensamientos. Estaba seguro de que sí seguía pensando en eso mientras buscaba algo de comer, su apetito desaparecería.
Escuchó que alguien lo llamaba. Volteó en la dirección de la que creyó haber escuchado su nombre, y se encontró con un mejorado Carlos pero aún con lentes oscuros, un hambriento Barry, una sonriente Rebecca y un aburrido Billy.
-¡Hola, Steve!
-¿Qué hay, Becky?
-No mucho, la verdad estamos aburridos como ostras.- volteó a ver a Billy y agregó: - Aunque Billy lo está más que nadie.
-Después de capturar a Birkin y de que pusiera en su lugar a Rebecca- le lanzó una sonrisita inocente mientras ella lo mataba con la mirada, y continuó hablando.- No ha habido nada interesante por estos lares. ¿Cierto, Barry?
-El chico tiene razón, parece un cementerio. No hay noticias de Wesker, Birkin se está portando bien, y no encuentro a Jill por ninguna parte para apostar en una partida de cartas como en los viejos tiempos en los S.T.A.R.S.
-¿Crees que quiera jugar contigo de todas formas? Siempre nos ganabas, incluso a Wesker le llegaste a patear el trasero.
Después del asombro y la risa general que causaron esas palabras, Carlos tomó la palabra.
-¿En serio le ganaste a Wesker en las cartas?
-Mi querido Carlos, Wesker será muchas cosas: un homicida, un genio, un loco hijo de perra, pero estoy seguro de que no es un buen jugador de cartas. En verdad era muy predecible, incluso con esos lentes puestos.
-O tú hacías trampa. En serio, hasta la fecha ninguno de los S.T.A.R.S que seguimos aquí te ha podido ganar.
-No le hagas caso, viejo, sólo está celosa de que nunca ha podido jugar bien a las cartas.
-¡Billy Coen, eso no es cierto! ¿Verdad que no, Carlos?
-Eh…- habían jugado sólo una vez a las cartas, y la verdad era que Rebecca era muy mala, pero él no tenía el corazón para decirle lo pésima que podía llegar a ser.- no recuerdo haber jugado contigo a las cartas.
-Carlos es muy bueno como para decirte la verdad, por eso le preguntaste a él.
-Ah, cállate Billy.- le dio un golpecito en el hombro y un beso en la mejilla. Luego se dio cuenta de que Steve se había quedado callado y meditabundo, algo andaba mal.- ¿Steve? ¿Qué es lo que pasa?
-Es sólo que… chicos, hubo una situación.- todos abrieron los ojos como platos y lo incitaron a seguir.- Jill, Claire y Ada no están, desaparecieron.
-¡¿QUÉ?!
-Leon y yo hemos estado tratando de localizar cualquier pista, pero parece que se las tragó la tierra.
-¿Cómo vamos a proceder? ¿Cuáles son las órdenes de Chris?
-Ningunas, Barry, Chris no ha ordenado nada que yo sepa. Él está haciendo su investigación a parte.
-¿De qué estás hablando?
-Miren, no queremos hacer una tormenta en un vaso de agua, esperaremos unas horas más y sí no aparecen, obligaré a Christopher a mandar a toda la B.S.A.A a buscarlas.
-Maldita sea.
Todo lo que Steve había envidiado de ellos había desaparecido, e irónicamente, gracias a él mismo. No era su intención preocupar a los demás, pero eran un equipo y le parecía poco apropiado el guardar secretos entre ellos. Sí no confiabas en tus compañeros de equipo, ¿en quién podías confiar? Tenían que tener confianza los unos en los otros, porque en la mayoría de las misiones la vida de cada uno de ellos estaba en manos de sus compañeros.
Tal vez no pudieran ayudarle en encontrar a las chicas, pero al menos, sin siquiera saberlo y a costa de su buen rato, le habían quitado un peso de los hombros.
Ahora debía volver con Leon al centro de vigilancia y seguir esperando.
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Chris buscaba incesantemente a Leon, necesitaba pasarle la información que Sherry le había dado sobre la situación de Jill, Claire y Ada. Era increíble como las cosas podían cambiar de un momento a otro. En la mañana se trataba de una misteriosa desaparición que podría haberse explicado de cualquier manera, y en un segundo, esa desaparición se había convertido en un secuestro. Un secuestro perpetuado por nada más y nada menos que su peor enemigo.
Había atado los cabos rápidamente.
Wesker seguramente había contactado a Jill para ponerla al tanto de la situación de Claire. Él solicitó un trueque, y en vez de decírselo, ella decidió pedirle ayuda a Ada para rescatar a Claire. Como sí no la conociera lo suficiente.
-Leon, al fin te encuentro.- entró al centro de vigilancia con la respiración entrecortada, era claro que había estado corriendo como poseso.
-¿Qué pasa, Chris? ¿Encontraste algo?
-Sherry me dijo la razón por la cual no podemos contactar ni encontrar a Jill, a Claire, y a Ada.
-¿Qué les pasó?- mientras Leon se levantaba de su asiento, su voz obtuvo un tono de preocupación palpable.
-Wesker secuestró a mi hermana.- la voz de Chris se quebró al final de la frase. No había podido proteger a su única familia ni por qué la tenía en sus narices.- Jill y Ada fueron a por ella.
-Maldición.- su compañero se dejó caer en la silla que había ocupado hacía unos segundos, y se llevó las manos a la cara, como gesto de desesperación.- Tenemos que encontrarlas, tenemos que ayudarlas de alguna manera.
-No sabemos nada de su ubicación, podrían estar en cualquier parte del mundo y Sherry no me quiso decir nada.
Los minutos les parecían horas, a cada segundo que pasaba, más se desesperaban. Al final tenían que confiar en las habilidades de las tres y esperar a que todo saliera bien. Se quedaron pegados a las pantallas de vigilancia y a los rastreadores por si cualquier cosa era detectada, Leon con las manos sosteniendo su barbilla y Chris con la mejilla recargada en el respaldo de la silla.
-Oye amigo, te traje algo de comer.- los dos se sobresaltaron cuando Steve entró por la puerta.
-Ahora veo por qué te tardaste tanto.- respondió Leon, desperezándose.
-Lo siento, los demás chicos me retuvieron… ¡Hola, Chris!
-Hola, Steve.
-¿Qué sucede? Tienen las caras impregnadas de preocupación. ¿Averiguaron algo sobre Claire y las demás?
-Wesker secuestró a mi hermana, Jill y Ada fueron a rescatarla.
Al instante, el rostro de Steve cobró un enfermizo tono amarillo, como sí lo que acababa de comer le hubiera hecho daño y estuviera a punto de vomitar. Los otros dos se dieron cuenta y le acercaron rápidamente una silla para que pudiera reposar un momento ahí.
-¿Qu-qué?- pronto, el asombro y la preocupación se expresaron en enojo y rabia- ¿Y están aquí como sí nada? ¡Debieron haber mandado a un maldito pelotón en cuanto lo supieron!
-¿A dónde diablos querías que lo mandara? ¡No sabemos donde están!
-¡No estamos hablando de cualquier persona, se trata de Claire!
-¿Tú crees que mi hermana no me importa? Recuerda que ella no es la única que está ahí afuera, también la mujer que amo está arriesgando su vida.- no importaba que él y Jill hubieran peleado. Todas las cosas horribles que le dijo y la desconfianza que le tuvo le cobraban más caro su preocupación, la seguía amando y el que estuviera arriesgándose lo ponía mal. Sin mencionar que sí perdía a una, en la situación en la que estaban, perdía a la otra.
-¡Cállense los dos!- Leon puso un poco de orden en la sala.- Steve, Chris tiene razón, no tenemos ni la más remota idea de en donde tienen a Claire, podríamos estar hablando de cualquier parte del mundo. Y Chris, Jill no es la única que se está arriesgando, también lo está haciendo Ada e incluso Claire, no lo olvides.
-¿Y esa es la mejor excusa para estar aquí sentados, esperando?
-No, pero sólo piénsalo, en el momento en el que aparezcan, sí cualquiera está herida, podemos movilizarnos más rápido en comparación a si nos toman por sorpresa.
-Como sea.- al ver que no tenía más ganas de seguir peleando con ellos, también él se quedó vigilando las pantallas, esperando que Claire, su Claire, apareciera sana y salva, y que Jill y Ada lo hicieran por igual.
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Justo cuando el jet privado aterrizaba, Claire despertó de su intranquilo sueño. Entre que no podía acomodarse en su asiento y estaba al pendiente de Jill, no pudo conciliar un momento de tranquilidad. Había encontrado el GPS de su amiga y decidió encenderlo cuando hubieran llegado a los Estados Unidos, y así lo hizo.
Inmediatamente el intercomunicador empezó a sonar, y no tuvo elección más que contestar.
-¿Sí?
-¡Claire! Gracias a Dios, nos tenías a todos preocupados, hermanita, ¿están todas bien?
-Hola, Chris.- meditó unos segundos sí debía decirle que Ada había quedado rezagada, pero decidió que no sería una buena idea, al menos no hasta que estuvieran de frente.- Yo estoy bien, unos cuantos moretones y costillas mallugadas, pero Jill no lo está, necesito rápido una ambulancia.
Incluso vía teléfono, pudo sentir como para su hermano el mundo se detenía. Seguramente pensaba lo peor, y ella no se sentía con ganas de explicárselo todo.
-Va para allá, y yo las veré en el hospital.- después de terminar la frase, la comunicación se cortó.
Escuchó unos gemidos y se paró rápidamente para ver a Jill, recostada en uno de los asientos contiguos al suyo. Tenía la cara contorsionada por el dolor que obviamente sentía y la mano izquierda, la que no estaba lastimada, en la nuca; Claire supo que no sólo era un brazo roto el que le tendrían que atender en el hospital. En ese momento, al igual que su hermano, pensaba lo peor, tal vez el no llevarla a un hospital antes de abordar podría convertirse en un error fatal. No, Claire, tómalo con calma, sólo empeorarás las cosas.
-Claire.
Se tranquilizó, más por su amiga que por ella y le tomó la mano. -Aquí estoy, Jill, no te preocupes por nada.- su voz era suave y cálida, como sí le estuviera hablando a un perrito asustado y moribundo, o a un niño pequeño.
-No te vayas.
-No me iré a ningún lado, y ya deberías saberlo, tonta. La que no tiene que irse eres tú.- sentía como las lágrimas empezaban a amenazar con salir, no podía dejar que Jill sufriera por su culpa, no podía permitir que ella también se quedara atrás, no como Ada.
Los siguientes cinco minutos en que tardó la ambulancia en llegar, a Claire le parecieron horas. Los paramédicos revisaron los signos vitales de Jill y la estabilizaron justo antes de volver a sedarla, además felicitaron a Claire por el entablillado en el brazo, pero ella sólo asintió y les pidió que se apresuraran.
Subió con ellos a la ambulancia, contando el cómo Jill se había lastimado, y en menos de lo que ella esperaba llegaron al hospital. Agradeció infinitamente porque de ese modo no le dieron tiempo de pensar en cosas que eran todo menos agradables.
-¿Qué le van a hacer? ¿Estará bien?- preguntó con un nudo en la garganta.
-No se preocupe señorita Redfield, primero enyesaremos el brazo y haremos una revisión completa. Tenemos que cubrir todo lo posible, una caída de las escaleras puede ser fatal, más aún si fue empujada.- el médico, de mirada amable y voz cálida, se alejó después de dedicarle una sonrisa reconfortante pero insuficiente.
Fue a sentarse a un sillón cercano, no podía mantenerse más tiempo de pie. Había sido un día muy pesado. La falta de sueño le estaba pasando fractura, y con el dolor de costillas que tenía, la preocupación por la vida de Ada y la salud de Jill, no podía dormir. Esta será una larga noche.- se dijo.
Empezaba a cabecear cuando una voz demasiado conocida la llamó.
-Hola, hermanito.- se levantó deprisa y recibió un abrazo tan fuerte que lanzó un gemido de dolor. A sus costillas no les había gustado para nada ese apretón.
-Lo siento, ¿te lastimé?- en la voz de Chris había un tono de preocupación palpable.
-A mí no, a mis costillas sí.- ella le regaló una sonrisa y lo abrazó. Era así, cuando estaba entre los brazos de su hermano, que se sentía verdaderamente en casa, verdaderamente a salvo, sentía que nada la podía tocar mientras él la protegiera de esa manera. Con la cabeza aún apoyada en su hombro, volvió a hablar.- ¿Sólo viniste tú?
-Por ahora sí, les pedí a los demás que se quedaran, al menos por un par de horas.
-No, tienen que quedarse ahí.- al ver que su hermano no comprendía lo que estaba diciendo, se lo explicó.- Chris, Wesker no me quería a mí, yo era su señuelo. Quería hacer un trueque por Rebecca, tienen que quedarse a cuidarla, sí algo le pasara a ella también…
-¿Cómo que a ella también? – la interrumpió incluso antes de que pudiera empezar a sentirse más culpable de lo que ya se sentía.
Claire tragó en seco.- Ada, ella… no salió con nosotras.
-¿Está muerta? – Chris tenía los ojos bien abiertos, no podía creer que esa mujer estuviera muerta.
-Sí. No. No lo sé. – aclaró bien sus ideas y después continuó. – Ella se quedó rezagada, nos dijo a Jill y a mí que nos fuéramos, después esa cosa nos atacó y Jill salió lastimada.
Su hermano puso un gesto muy duro, como evitando que la voz se le llegara a quebrar o las lágrimas amenazaran con salir. - ¿Dónde está?
-Estará bien.
El capitán asintió y le indicó los dos sillones postrados en la pared. Se sentaron y Claire recargó la cabeza en el hombro de su hermano mayor, que sujetaba su mano y a la vez mandaba nuevas órdenes a la base de la B.S.A.A, y se sumió en un sueño ligero pero que al menos la dejaría descansar unos minutos… o tal vez no.
Al contrario de lo que ella pensaba, se sumió rápidamente en un sueño, que más bien era una pesadilla porque estaba recapitulando todo lo vivido ese día: Ada quedándose atrás. Jill y ella corriendo hacia las escaleras y siendo golpeadas por esa cosa. La horrible cara del monstro. La primera impresión que tuvo al ver a Jill en el piso, sin responder. Después, todo cambiaba. El submarino se empezaba a hundir a causa de un calamar gigante que lo había atrapado, Jill seguía inconsciente y la única manera de salir con vida era dejándola ahí. La peor parte de ésa pesadilla fue que, de hecho, sí la dejaba. La dejaba a merced del mar y Claire se salvaba de una muerte segura.
Escuchó mucho movimiento en la sala en dónde ella y su hermano estaban. Dio gracias porque eso la había hecho despertar de su horrible pesadilla y pudo ver a Leon y a Steve preguntando a una de las secretarias en dónde estaba ella, pero Chris ya los estaba llamando.
Apenas se levantó los dos la abrazaron como sí no la hubieran visto en años; pero así era para ellos, no saber en dónde estaba y sí estaba bien o no, había hecho que las horas parecieran días. Después de decirle que era maravilloso tenerla de vuelta, Claire sabía que tendría que informarles sobre la situación de Ada, después de todo, era importante para los dos. El único inconveniente era que no sabía por dónde empezar, no quería causar más problemas ni daño del que ya había causado indirectamente.
-Y ¿dónde está Ada? – ahí estaba, lo que menos quería hacer en ese momento. Pero afortunadamente no tuvo que hacerlo, Chris la salvó.
-Leon, Steve… Ada se quedó rezagada.- paró un momento para que pudieran digerir la noticia y prosiguió.- Jill y Claire no pudieron hacer nada, justo después fueron atacadas por una B.O.W. Ahora Jill está inconsciente y no sabemos su estado.
-No está muerta, conozco a Ada, va a salir de ahí, sí no es que ya lo hizo.
-Estoy de acuerdo con Leon, hasta no ver su… cadáver, no sacaremos conclusiones erróneas.
Chris sólo asintió y los recién llegados tomaron asiento enfrente de los Redfield. Claire no pudo soportar tanto silencio y en vez de intentar quedarse dormida de nuevo, decidió seguir con la conversación.
-¿Quién está con Rebecca?
-Nos llegó la orden de Chris justo antes de salir. Después del shock inicial dejamos a Barry, a Carlos y obviamente a Billy cuidándola.
-¿Qué hay de Sheva, Leon? ¿Dónde está?
-En la base, le tocaba entrenar con los novatos. Ya sabes, creen que es bueno tener a un veterano de vez en cuando para estimularlos y cosas así.- Claire sonrió un poco de lado y después el silencio volvió a invadir aquella pequeña sala.
Ya había pasado una hora, y cada uno de ellos parecía encontrar la pared bastante interesante. No habían hablado ni se habían movido en todo ese tiempo, sólo habían mirado la pared. Empezaban a desesperarse. Personas como ellos, que están acostumbrados a las emociones fuertes y a moverse seguido, obviamente no eran aptas para esperar en una sala de hospital sin perder un poco los estribos: Chris no dejaba de mover el pie derecho, Claire no dejaba de morderse las uñas, Leon no dejaba de tocarse y acomodarse el cabello, y Steve no dejaba de jalar un hilito que se desprendía del sofá en donde estaba sentado.
Pero nadie se quejaba, sabían que era algo necesario. Sabían que tendrían que esperar lo que fuera para saber qué iba a ser de Jill. Sabían que ella habría hecho lo mismo por ellos.
Diez minutos más tarde sus plegarias fueron escuchadas.
-¿Claire Redfield? – era el mismo doctor que había sido amable con ella cuando Jill llegó.
-¿Sí?
-¿Qué pasa, doctor? – Chris fue el segundo en reaccionar, la preocupación se lo estaba comiendo por dentro.
-Me temo que no son buenas noticias. La señorita Valentine sufrió una fuerte contusión, tiene un gran moretón en la nuca, causado por la caída de las escaleras, esto provocó una inflamación cerebral.- al ver que no entendían del todo, continuó.- La inflamación cerebral puede causarle un coma indefinido.
Deeestiny. Hola linda, jajajaja, no te preocupes ya no pensamos tardarnos tanto :) y muchísimas gracias por seguir nuestro fic, respecto a Chris y Rebecca, siempre creímos que éstos dos podrían congeniar muy bien, llegando a ser incluso tan apegados como hermanos, puesto que Chris tiene esa actitud protectora y pues Rebecca es algunos años más jóven, así que suponemos que la ve como una hermana menor, y esa relación se nos hace muy interesante y que podría sacar buenos resultados. En cuando Aeon, queremos dejar lo mejor para más adelante ;)
Nathy17. Hola, muchas gracias por tu review, espero hayas disfrutado el capítulo.
AryValentine. Heeey, gracias por tu hermoso review, sabemos que las desesperamos con nuestra lentitud, pero no lo hacemos en mal plan XD siempre, siempre, algo nos atrasa, pero ya nos concentrarémos más en esto. Bien, Sherry... la tratamos de poner con esa actitud de "adolescente" rebelde, pero ya tendrá su momento de debilidad, y respecto a Ada... a Dann, tampoco le simpatiza, jajajaja, pero trato (Feer) de hacerla lo más apegada a lo que es... pero no tan perra. Esperamos que te haya gustado este cap.
MiKu Dixon. Hola, este... bueno, ya que es una de las parejas principales aquí, sí, va a ver una reconciliación, pero más adelantito :) Gracias por tu review.
alejandra. Hola ale, bueno, muchísimas gracias por tu lindo comentario, nosotras en verdad nos sentimos tan halagadas y sobre todo felices de que les guste lo que escribimos, ya que siempre queremos dar ese toque de sorpresa para que las lectoras nos sigan y se queden en el famoso "¿Qué pasará?" Espero te haya gustado el capítulo.
claire redfield. Um, si bien explicamos antes, la relación que tienen Steve y Ada es como de hermanos, al igual que Claire y Leon, nosotras respetamos mucho los gustos de cada persona, incluso somos de diferentes gustos de pareja: Dann es cleon y yo (Feer) es aeon, pero quedamos en el acuerdo de que haríamos aeon, Dann tiene un fic que se enfoca más al cleon, por si gustas pasar a leerlo, pero no cambiaremos las situaciones sentimentales que ya hemos estructurado.
¿Pero qué es esto?
"-Dime que estoy muerta.
-No, afortunadamente no lo estás.
-Quisiera estarlo, quisiera estar contigo. Cuidar de ti como tú lo hiciste. No pude salvarte, lo lamento tanto.- las lágrimas de Jill mojaban la camisa blanca que Chris traía puesta, pero a él no parecía importarle… nunca le había importado." - Hell's Angel (Adelanto).
Bueno, hasta ahí cortamos la transmisión, tengan una linda noche.
Besitos y así.
