De Regreso a Chicago
Candy no podría creer lo que había visto y escuchado, desesperada salió del lugar sin voltear hacia atrás, no lograba entender por qué Terry se había comportado así, por más que lo pensaba, toda esa situación le parecía una pesadilla. Al llegar a casa se encontró con la señora James, quien escucho con detalle lo ocurrido unos momentos antes, ni ella podía creer todo aquello que la rubia le platicaba.
Sra. James: ¿Estas segura de que Terry dijo eso?
Candy (sin poder contener el llanto): Si, lo dijo, lo dijo frente a mí, mientras caminaba del brazo con Susana Marlowe
Sra. James: Realmente no lo puedo creer, él como se atrevió a hacer eso…
Candy (tomando una maleta y empacando sus cosas): Lo deje todo por él, no me importó nada más… no me importo lo que dijeran los demás de mí, no me importo la opinión de mi familia, de mis amigos, yo sólo tome mis cosas y me vine con él a América… pero ahora me voy…
Sra. James: Pero Candy en tu estado
Candy: A Terry no le importó su hijo ni yo, no tiene caso que me quede, el dejo muy claro que no le importamos… no puedo quedarme más aquí…
Sra. James: ¿Qué harás tú sola y faltando tan sólo dos meses para que nazca él bebe?
Candy: Siempre he sido muy independiente, no necesito de Terry para valerme por mi misma…
Sra. James: Pero Candy…
Candy: Lo siento señora James, lo siento… no puedo más (quebrándose nuevamente en llanto)
Sra. James (abrazándola): Cuídate mucho Candy y por favor recuerda que en mí siempre encontraras una amiga…
Candy salió apresuradamente, no quería ver a Terry, quería alejarse de ese lugar, su corazón estaba destrozado, lo primero que hizo fue comprar un boleto para Chicago, pues anhelaba encontrarse con sus madres, con las mujeres que ella sabía no la juzgarían tan duramente por la decisión que meses atrás había tomado.
Terry se encontraba en la recepción que se había organizado para celebrar el éxito de "Romeo y Julieta", pero a pesar de que se encontraba en un ambiente alegre, él parecía tener su mente en otro lugar, está inquieto y se le podía ver hasta un tanto molesto, sin embargo nadie se atrevía a cuestionar al actor, pues sabían que cuando se encontraba molesto era mejor no importunarlo.
Susana: Perdón Terry pero puedo hacerte una pregunta…
Terry: Lo siento Susana, no estoy de humor para tener una conversación…
Susana (aparentando no haber escuchado): ¿Qué te sucede? Deberías estar feliz por el éxito que tuvimos, en cambio pareces molesto contigo mismo
Sin mencionar palabra alguna Terry salió del lugar, mientras recorría las calles de New york se preguntaba qué le diría a su amada Candy, si es que ella comprendería o si la perdería para siempre. Por fin había llegado a su casa, entro llamando a Candy, pero en ninguna ocasión tuvo respuesta, se dirigió al closet y fue cuando se dio cuenta que ella se había marchado.
Terry: ¡Señora James! Ha visto a Candy, ¿sabe a dónde se fue?
Sra. James: Hola muchacho…
Terry: Discúlpeme… Hola… ¿la ha visto? Dígamelo por favor…
Sra. James: Claro que la vi, ella se ha ido, a dónde no lo sé… y aunque lo supiera no sé si me gustaría decírtelo…
Terry (al percatarse que la Sra. James sabía todo): Señora James, lo que sucedió…
Sra. James: A mí no me tienes que dar explicaciones Terry, a mí no, Candy se fue, lo que le hiciste no tiene perdón… esa niña venia destrozada…
Terry: Pero, ¿a dónde se iría?
Sra. James: ¿Por qué no vas a buscarla? Quizás se haya ido con su familia…
Terry: No puedo… las presentaciones… la obra… no puedo…
Sra. James (dándole una bofetada): Realmente no te importa Candy ni él bebe que ella está esperando… ¿en esto te has convertido?
Terry (sorprendido): Usted no entiende, todo esto lo hago por ella, para tener una mejor vida, para darle a ese bebe una buena vida…
Sra. James: ¿A cambio de qué Terry? Del sufrimiento de Candy, ¿Crees que vale la pena todo lo que estás haciendo?
Terry no quiso seguir escuchando, busco a Candy por todo New York y no había rastro alguno de la rubia, se encontraba entre la espada y la pared, pues por un lado estaba la mujer que amaba y por el otro una exitosa carrera de actor.
Una semana había pasado, Candy había llegado al hogar de Pony, ambas mujeres conocían lo sucedido en el colegio san pablo, sabían que Candy se había ido con un muchacho, hijo de un noble inglés, sin embargo no conocían más detalles que eso.
Hermana María: Señorita Pony Candy ya lleva un par de días aquí, no le piensa preguntar lo que sucedió
Señorita Pony: Sé que Candy me lo dirá todo cuando esté lista, por el momento sólo seamos pacientes…
Hermana María: Pero todas las noches se la pasa llorando, me tiene muy preocupada…
Señorita Pony: A mí también hermana María, pero Candy es quien tomará la decisión de cuando hablar y contarnos lo sucedido…
Un mes había pasado, un largo y doloroso mes, Candy aun lloraba por lo sucedido en New York, pero sobre todo lloraba por la cobardía de Terry, lo había estado esperando un mes entero. Cada tarde iba a sentarse bajo la sombra del padre árbol con la esperanza de que en cualquier momento su querido Terry apareciera y le dijera que todo había sido un mal sueño, pero eso no ocurría después del mes se fue resignando (al menos así se mostraba en su exterior) de que él jamás aparecería que ella simplemente había sido una persona más en la vida de él (aunque en su lastimado corazón aún existía esa esperanza en que su amado Terry algún día iría por ella).
Hermana María: ¿Te encuentras bien Candy?
Candy: Si… yo realmente aprecio mucho su hospitalidad…
Señorita Pony: Sabes muy bien que este siempre será tu hogar…
Candy: Y… gracias…
Señorita Pony: ¿Por qué das las gracias?
Candy (comenzando a llorar): Por todo, por aceptarme, por no hacerme preguntas, por permitirme quedarme…
Señorita Pony (sonriendo tiernamente): Ya estas lista para hablar…
Candy: Sé que lo que hice no estuvo bien, pero… me enamoré, me enamoré y créame que no me arrepiento de nada, llegamos a New York, afortunadamente él es un actor nato y logro entrar a la compañía Stamford, después me enteré de que estaba embarazada… (Llorando amargamente) Me traiciono, me hizo creer que yo le importaba, que nuestro bebe le importaba y no era así…
Señorita Pony: No llores más hija, piensa en tú bebe, eso no le hace bien… recuerda que nosotras somos tus madres…
Hermana María: Nosotras siempre te vamos a querer, independientemente de las decisiones que tomes, siempre podrás contar con nosotras…
Esa misma tarde llego al hogar de Pony una carta, en donde se le informaba a Candy que dentro de pocos días iría George a buscarla.
Candy: ¿Por qué me ha llegado esta carta? ¿Para qué va venir George? La tía abuela y el bisabuelo William han de estar furiosos conmigo…
Tres días después de haber recibido la carta llego George, quien le informó a Candy que tanto la señora Elroy y el bisabuelo William estaban enterados de todo lo sucedido, desde que salió del Real Colegio San Pablo hasta su llegada al hogar de Pony.
George: Señorita Andley tiene que volver a la mansión…
Candy: Pero George… tú sabes que no soy del agrado de la tía abuela y para serte sincera, a estas alturas pensaba que había dejado de ser una Andley…
George: Es una orden del bisabuelo William, él es la persona que te adopto, es… tú padre adoptivo y a pesar de que estas embarazada, aun sigues siendo menor de edad…
Candy: Y si me reuso…
Señorita Pony (interviniendo en la conversación): Considero que será lo mejor, tu estas a unas cuantas semanas de tener al bebe, además el señor George tiene razón, tú aun eres menor de edad y el Señor William Andley es tú padre adoptivo… es tú deber estar con tú familia…
Candy: Pero mi familia son ustedes…
Señorita Pony: Lo sé pequeña… y eso siempre será así, además recuerda que ya no eres sólo tú, ese bebe que viene en camino necesitará muchos cuidados…
Candy: Pero…
George: Ningún pero señorita Candy… por favor arregle sus cosas para marcharnos…
Candy sabía que al llegar a la mansión de los Andley nada sería fácil, aunque ya estaba acostumbrada al mal humor dela tía abuela, pero ahora que regresaba con un bebe en su vientre y siendo soltera, eso difícilmente lo aceptaría.
Candy (rompiendo el silencio): George… ¿cómo fue que el bisabuelo William se enteró de todo?
George: Señorita Candy, no debe de olvidar que el señor William es un hombre muy poderoso, además de que tiene contactos por todo el país…
La joven rubia se encontraba sumamente nerviosa, por fin habían llegado a la mansión, al entrar la primera que la había saludado era su querida amiga Dorothy a la cual tenía mucho tiempo sin verla. Pero no todo fue placentero, ya que inmediatamente se encontró con la persona que siempre había estado en desacuerdo con su adopción.
Elroy: George déjanos solas por favor… pasa al estudio (dirigiéndose a Candy)
Candy (nerviosa): Hola…
Elroy (sin permitirle continuar): No puedo creer que le hayas hecho esto a la familia, no sólo siempre te has comportado como una salvaje, sino que ahora vienes así, con una criatura en tu vientre… no puedo comprender a William, después de todo lo que has hecho pide que te traigan a esta casa como si nada hubiese pasado y que cuidemos de ti…
Candy: El bisabuelo William está aquí…
Elroy: No… claro que no
Después dela corta platica con la tía abuela Elroy, Candy subió a su habitación, tenía varios años perteneciendo a la familia Andley, sin embargo en todo ese tiempo nunca había podido encontrarse con su padre adoptivo, a pesar de eso ella le tenía un especial cariño ya que había sido la persona que la había rescatado de ser enviada a México y quien siempre velaba por su seguridad desde la distancia.
