ALBERT… ¿MI AMIGO, MI ÁNGEL, MI PADRE? Parte 2

La cara de asombro de todos los presentes no pasó desapercibida por parte de la tía abuela, como del propio Albert, sobre todo de un par de hermanos que observaban detenidamente al joven de cabello rubio. Eliza y su hermano, como los demás miembros miraban con inseguridad, será acaso una broma de su anciana tía, probablemente debido a su avanzada edad no la deja ver bien claramente a la persona que estaba presentando a todos como la máxima autoridad de los Andley.

-Escuchaste eso Eliza… acaso la tía abuela se ha vuelto loca…

-Todo debe ser una broma Neil, seguramente la tía ha perdido la cordura…

-Porque mejor no se callan y escuchan con atención (dijo un chico completamente elegante y molesto).

-Dudo mucho que la tía abuela haya perdido la cordura, recuerdo hacer escuchado a mamá en una ocasión que cuestionaba el por qué se le otorgaba una tarea tan difícil a un chico de su edad… ahora comprendo que se trataba de él (mencionó Stear).

-Es increíble siempre ha estado en nuestras narices y no sabíamos quién realmente era él…

-Es verdad Eliza, ahora te arrepientes de haber sido en su momento grosera con él, no es así…

-¡Calla Archie!

-Ahora recuerdo que fue él mismo que te dio una bofetada en una ocasión, no es así Neil…

-No sé de qué estás hablando Archie, pero mejor deberías estar más al pendiente de tu querida gatita, que al parecer Grandchestrer se estrenó…

Archie iba a reclamarle a Neil el comentario hecho hacia Candy, cuando de repente Albert inició a hablar, llamando la atención de todos los presentes.

-Hola a todos, sé que hay quienes conocían mi verdadera identidad y quienes jamás se imaginaron que justamente yo sería William Andley. El día de hoy me presento ante ustedes, mi familia y amigos, para revelar mi identidad y para asumir mi rol en esta nuestra maravillosa familia, no sin antes darles a conocer a mi querida hija, la señorita Candice White Andley, muchos de ustedes ya la conocen y hay quienes ignoraban su paradero; ella como mi legitima hija y mi primogénita ante la ley, es la siguiente en mi sucesión, es por ello que les pido a todos los presentes que le den el mismo trato que se le debe dar a la futura heredera de todo el clan Andley.

-¡Que cosas está diciendo ese sujeto!

-¡Esa huérfana, esa "dama" de establo, es la heredera directa de los Andley!

-Vamos chicos cálmense, a Candy todos nosotros la conocemos (se dirigía un tranquilo Stear, a los hermanos Leagan).

-¡Es que no te das cuenta que ese idiota acaba de entregarle todo nuestro dinero a esa huérfana miserable!

-Sólo te recuerdo que ese "idiota" como lo acabas de llamar, es William Andley, el hombre más respetado de toda la familia y quien encabeza los negocios, así como las propiedades que nuestra familia posee, además él tiene el derecho de ceder su cargo a su primogénito, en este caso Candy…

-No hay duda que eres un estúpido Stear, ella nos dejara en la calle, no quiero imaginarme pidiéndole dinero a esa, no lo toleraré, hablaré con la tía abuela, ella no aceptará esta tontería…

-¡Quién te has creído que eres, Eliza!

-Tranquilo Archie, sabes muy bien que nuestra querida prima siempre ha sido así (riendo ante la situación).

Annie y Patty veían asombrada al hombre de cabellos de oro, quien se acercaba a todos a saludar, ahora comprendían como es que el supuesto "bisabuelo William" se enteraba de todo lo que le sucedía a Candy, pues en muchos de los casos él mismo los había presenciado.

-Albert… yo… quiero decir…

-Tranquila pequeña, mañana con calma hablaremos a solas, sin tanto ajetreo, por el momento disfruta del banquete y de la fiesta (sonriendo ampliamente)

-Hola Candy, tanto tiempo sin saber de ti (acercándose Stear a la rubia).

-Hola Stear, Archie, chicas (sonrojada)

-Pero por qué pones esa cara, pareciera que no te da tanto gusto vernos…

-Por favor Stear no digas eso ni en broma, claro que me da mucho gusto el volver a verlos después de tanto tiempo…

-¿Ese pequeño es tu hijo? (pregunto seriamente Archie)

-Sí, él es mi bebé

-¡Que lindo es!, ¿Cómo se llama? (preguntó Patty)

-Su nombre es Terruce William (mostrando al pequeño que dormía entre sus brazos)

-Es idéntico a su padre, por cierto él dónde está, un momento ya recordé lo primero que leí en el periódico cundo llegamos de Londres, el famoso actor sale con su compañera, una tal Susana Marlow, no es así Candy, al final de cuentas le resultaste insignificante (mencionó Eliza al llegar a donde todos se encontraban platicando)

-Por qué no vas a soltar tu veneno a otra parte Eliza...

-Por qué me dices esas cosas a mi Archie, si es está mujercita fue la que culpable de todo el alboroto que se hizo en el colegio, vaya que dejaste nuestro apellido por los suelo (dirigiéndose a Candy y retirándose al instante del lugar)

-Yo… lo lamento mucho chicos, realmente no pensé en que mis actos les traería problemas a ustedes…

-Vamos Candy, no le hagas caso a Eliza, tú mejor que nadie sabes cómo es…

-¿Por qué te fuiste así Candy? sin ni siquiera despedirte de nosotros (le reprochaba Archie, a su joven amiga)

-Yo (bajando la mirada), realmente lo lamento…

-Vamos Archie, deja de abrumarla con tus preguntas tontas, no te preocupes Candy, ahora que estamos aquí podrás contarnos lo sucedido, por el momento, lo único que debemos hacer es disfrutar de la fiesta…

Annie había permanecido en silencio todo ese tiempo, sólo observaba a su amiga y a las reacciones que tenía el chico que tanto amaba, se daba cuenta que a él ya no le importaba ocultar lo que sentía por ella, pero no dejaba de preguntarse el por qué él seguía aferrado a la rubia, si ella ya había estado en los brazos de otro hombre y prueba de ello era el pequeño que dormía en su regazo.

-Disculpen un momento por favor, tengo que llevar acostar a este señorito, ya que también para él ha sido un día muy ajetreado…

Candy subió a la recamará de su pequeño Terruce, sin darse cuenta que un joven la seguía muy de cerca. Después de haber depositado a precioso bebé en la cuna se dirigió a la puerta, pero antes de poder salir, vio como un chico que ella reconocía muy bien le cerraba el paso y la obligaba a entrar nuevamente a la habitación.

-Archie, me asustaste, ¿qué estás haciendo?

-Perdóname por haber entrado así, es sólo que necesitaba hablar contigo…

-No te preocupes, dime, ¿de qué quieres hablar?

-(cortando la distancia entre ambos) ¿Por qué Candy? Sólo dime, ¿por qué lo preferiste a él y no a mí?

-(sorprendida ante la reacción de su amigo) Archie, no sé a qué te refieres…

-Claro que lo sabes, siempre lo has sabido, en aquella ocasión no me dejaste hablar, pero ahora me vas a escuchar Candy (tomándola de los brazos)

-Archie, por favor, cálmate, no sé de qué estás hablando, lo mejor será que regresemos a la fiesta, todos nos están esperando…

-¿Cómo crees que me sentí al llegar y ver que entre tus brazos había un pequeño niño? Este pequeño que también es hijo de él… ¿por qué Candy? ¿Por qué?

-Archie, estas muy alterado…

-¡Es que no entiendes! Ese niño podría ser nuestro, si en aquella ocasión tú me hubieses permitido decirte lo que mi corazón siempre ha guardado, pero no, me detuviste, pensaste primero en lo que sentía Annie, ahora te pregunto yo, qué hay con mis sentimientos, qué hay con el amor que siempre he sentido por ti…

-¡Basta Archie, basta! No sé qué has bebido para qué estés así, pero esta conversación está completamente fuera de lugar, lo mejor será regresar a la fiesta y créeme que yo pretenderé que esto jamás pasó…

-No Candy, estas muy equivocada, en esta ocasión aunque no quieras me vas a escuchar (tomándola de la cintura y atrayéndola hacia él) te amo Candy, siempre te he amado y siempre te amaré sólo a ti…

-¿Cómo puedes estar hablándome de eso? cuando tú y Annie…

-(Sin permitirle terminar de hablar) Entre Annie y yo no hay nada, jamás hubo algo, entiende a la mujer que amo es a ti…

Sin darse cuenta Archie se encontraba aprisionando su boca con la suya, ¿en qué momento, él había cambiado tanto? Lleno de enojo, de importancia e inseguridad, Archie besaba a la rubia sin detenerse, quería borrar todos aquellos besos dados por ese otro que odiaba el hecho de pensar su nombre.

Candy se encontraba prisionera entre los brazos de aquel joven que había sido más que un amigo para ella, siempre lo había considerado un hermano junto con Stear y ahora él se comportaba de esa manera con ella, le estaba arrebatando el aliento, quería más de ella, sus manos se aventuraron a alejarse de la diminuta cintura de la rubia para posarse en su cuello, evitando que ella pudiera escapar de sus labios, mientras que la otra subía hasta uno de los senos de la joven, volviéndolo prisionero aun encima de la ropa que llevaba. La besaba y tocaba con desesperación, con deseo y con culpa, quería probar lo que ya otro había conocido, sin darse cuenta, ella había comenzado a llorar, hasta que un salado sabor entro por sus labios fue cuándo él pudo darse cuenta que la estaba lastimando, que la estaba haciendo llorar.

-Candy yo…

-Vete, por favor vete…

La joven sabía muy bien el significado de unos besos con esa intensidad y de esas caricias llenas de deseo, pero ella las había conocido con otra persona; Terry había sido el primero en besar sus labios en tocarla de esa manera, en exigirle su entrega, con él había experimentado nuevas emociones, nuevas sensaciones, se sentía sucia, sentía que había defraudado a su único amor, al haber recibido los besos de otro y las caricias de otro; miraba a su pequeño que lejos de todo lo que había sucedido en su habitación dormía plácidamente sin preocupaciones.

-Perdóname mi amor, jamás me imagine que él reaccionaria así conmigo (llorando desconsoladamente)

-Yo sólo amo a tu papá, aunque él esté lejos, lo amo sólo a él…

-Archie te hemos estado buscando como locos… ¿dónde estabas?

-Stear, yo… yo… me tengo que ir… no puedo estar aquí…

-(asustado por la reacción de su hermano) Vamos Archie, me estas asustando…

-Si me quedo aquí terminaré haciendo una tontería, no entiendes, tengo que alejarme de ella, tengo que hacerlo…

-¿Qué sucedió con Candy? ¿Qué le hiciste?

-Me tengo que ir, iré a dormir a un hotel, mañana hablamos (saliendo del lugar)

-Stear, ¿Qué le sucede a Archie?

-No lo sé Patty, no sé qué hizo para que saliera de esa manera…

La fiesta había terminado muy entrada la madrugada, muchos de los invitados se habían retirado, tanto Annie como ha Patty se les había invitado a quedarse en la mansión; Candy ya no había regresado a la fiesta, se excusó con Dorothy diciéndole que se encontraba muy cansada y que deseaba descansar.

A la mañana siguiente, Albert esperaba a Candy junto con la tía abuela y los demás invitados para desayunar.

-Disculpen la tardanza…

-No te preocupes, toma asiento por favor a lado de la tía abuela (sonriendo amablemente)

-Pero…

-Ese siempre será tu lugar, pequeña, nunca debes de olvidarlo…

-Archie no nos acompañará a desayunar Stear (preguntó la señora Elroy)

-Lo lamento tía, él se sentía indispuesto y se retiró antes de que terminará la fiesta…

-¿Se fue? ¿A dónde? Si él aquí tiene una habitación, sólo para él.

-Él lo sabe tía, pero creo que no se sentía del todo bien, quizás haya sido por el viaje…

-Pobre de él, pero hazme el favor de avisarle que lo quiero aquí para la hora de la comida, entendiste…

-Así será tía…

El desayuno había pasado, todos conversaban acerca del viaje repentino de los chicos, así como del misterio detrás del bisabuelo William, todos reían al mencionar que siempre habían creído que era un hombre de edad muy avanzada, que posiblemente tendrían que hablarle a señas debido a que ya ni siquiera podría escucharlos o posiblemente tendría dificultades para hablar con claridad.

-Con permiso, Candy, puedes venir un momento por favor…

-Con permiso (retirándose ambos del lugar)

-(Entrando al estudio) Siéntate por favor…

-Antes que nada Candy, quiero disculparme por nunca haberte dicho la verdad, pero era un mandato de todos los mayores de la familia, ojalá que puedas perdonarme…

-Albert, quiero decir… ¿bisabuelo William? (causando la risa del joven rubio)

-No te preocupes pequeña, puedes seguir llamándome Albert…

-Albert, no tengo nada que disculparte, mucho menos perdonarte, gracias a ti estoy aquí, tú fuiste la persona que me adopto, me recibió en esta familia aun sin conocerme bien, me brindó lo que desde pequeña deseaba tener, una familia, pero sobre todo me volviste a aceptar después de que yo (bajando la mirada), gracias Albert, tu siempre has sido mi ángel protector, ahora lo sé…

-Candy, en el momento en que yo decidí adoptarte no fue sólo porque mis sobrinos me lo hayan pedido, yo fui testigo del maltrato que te daban los Leagan y lo infeliz que eras ahí, después recibí la carta de los tres en la cual me pedían que te adoptara y fue cuando me di cuenta que no debía esperar más, y créeme que nunca me he arrepentido de haberlo hecho y nunca lo haré…

-Pero yo, yo traje vergüenza a la familia, yo, lo lamento tanto Albert (comenzando un rio de lágrimas por sus mejillas)

-Mírame bien Candy, no hay nada de qué avergonzarte, sólo seguiste lo que te dictó tu corazón y con lo que respecta a Terry, estoy trabajando en ello…

-¿A qué te refieres?

-A que sí él no se hace responsable de ti y de su hijo, yo como tu padre adoptivo que soy, tendré que hablar personalmente con el Duque Richard D. Grandchester y créeme que él no permitirá que su apellido se vea envuelto en un escándalo como este…

-Pero Albert…

-Nada de peros Candy, Terry tendrá que reaccionar por las buenas o por las malas…

-Albert, tú siempre ayudándome…

-Escúchame bien Candy, tú no estás sola, tienes una familia y esa familia somos todos nosotros, lo que más deseamos es verte feliz, y gracias…

-¿Gracias? ¿Por qué?

-Porque le diste también mi nombre a tu hijo…

-Si yo hubiese sabido que eras tú, su nombre fuera otro…

-¿Cuál sería?

-Terruce Albert, por supuesto

-Y ese pequeño que culpa tiene, suficiente tiene con el nombre re de su padre (riendo sin parar)

-¡Albert! Eres malo...

-¿yo malo? Realmente la única mala aquí eres tú, siendo yo un hombre tan joven y atractivo, resulta que también me he convertido en abuelo de ese pequeño (riendo nuevamente)

La hora de la comida había pasado y Archie no se había presentado como la tía abuela lo había solicitado, aspecto que la tenía molesta, ya que nadie se atrevía a desobedecerla.

Tanto la ti abuela como Albert, se encontraban en el jardín trasero de la mansión, ambos tenían muchas cosas que platicar y no querían ser interrumpidos.

-William, estas seguro de lo que dijiste en la fiesta…

-¿A qué se refiere tía?

-A Candy, por supuesto…

-¿Qué sucede con Candy?

-Delante de todos dijiste que ella sería la siguiente en ocupar todos los cargos de la familia, por ser tu primogénita…

-Es verdad tía…

-Pero William, has pensado lo que pasará cuando tú sientes cabeza, te cases y tengas tus propios hijos…

-Lo he pensado tía y créame que no hay nada de qué preocuparse…

-¿Cómo puedes decir eso tan tranquilamente? ¿Qué pasará con tu primogénito de sangre?

-Tía, si hay alguien en quien confió plenamente aparte de usted y de George, es ella, Candy…

-Tanto confías en ella, como para dejarle todo en sus manos…

-Por supuesto, la mujer que me acepte a mí, tendrá que aceptarla a ella también, sino lo hace, es porque realmente no estaba interesada en mí, sé que Candy cuidará de la familia, cuando ella quiera dejar todo e irse a con su propia familia podrá dejar todo en manos de su hijo o de su futuro hermano o hermana, ella decidirá lo mejor…

-Pero…

-Ella jamás desampararía a ninguno de la familia, mucho menos a mis futuros hijos, así que no hay pero que valga, ni ella ni yo la defraudaremos…

-Y con lo que respeta a ese muchacho…

-Tranquila tía, él ahorita se encuentra deslumbrado por la fama y la pequeña fortuna que está construyendo con su propio esfuerzo, pero de algo que si estoy seguro es que Terruce la ama y por nada del mundo la dejará…

-Pero que van a decir nuestras amistades, que dirán los demás…

-Tía ella es una Andley y dudo que quieran cuestionar a una futura heredera, sería como desafiarme a mí mismo y dudo que deseen eso, es la ventaja de ser yo (sonriendo maliciosamente)

-No hay ninguna gota de sangre que te una a esa muchacha, en cambio actúan de manera similar…

-Lo se tía, es por ello que confió en que ella hará lo correcto y decida lo que decida siempre la apoyaré… además si ella se va, obviamente se llevaría a su hijo (tocando el punto débil de la anciana)

-Al pequeño William, llevárselo… eso jamás, Candy se quedará aquí, por siempre y para siempre, aun si ella quiere casarse con ese joven o con cualquier otro el niño se queda aquí, él es un Andley…

Albert no podía parar de sonreír, la señora Elroy nada había cambiado, su adoración eran los niños, así como su mayor debilidad y ese pequeño ya había robado el corazón de muchos de la familia.

-Ahora Candy no está sola, tiene a su hijo y a todos nosotros que somos su familia, Terry por favor recapacita y ven lo antes posible, no permitas que ella ponga sus ojos en alguien más, no se la sedas a otro para que le de la felicidad que tú le prometiste, apresúrate en llegar (pensaba el joven rubio, mientras veía las hermosas rosas de la mansión).