CORAZONES ATORMENTADOS
-Robert, créeme que lo lamento mucho pero tengo que buscar a mi novia, tengo que hablar con ella…
-Terry, piénsalo muy bien, eres un gran actor, tu fama está en ascenso, miles de mujeres buscan tu atención…
-No me interesan esas mujeres, lo sabes muy bien…
-Lo sé, lo sé, pero esa chica, vamos todos hemos cometido errores, tú crees que eres el único que ha pasado por dicha situación…
-Candy no es lo que te estas imaginando… ella es el amor de mi vida, no es sólo una chica más…
-Creo que deberías voltear a tu alrededor Terry, hay una linda chica que te observa detenidamente y la cual hace de todo por capturar tu atención…
-Sí te refieres a Susana, estas muy equivocado, ella y yo sólo somos compañeros de trabajo y nada más.
-Ella es muy hermosa y es rubia, me he dado cuenta que son tu debilidad, las rubias…
-No hagas ese tipo de bromas. Estas avisado terminando la gira, me iré a Chicago a buscarla y no regresare si ella no viene conmigo…
Saliendo de la oficina, Terry se dirigió al camerino que ocupaba para pensar con mayor claridad, lo que sería el próximo encuentro con la rubia que tanto amaba, sin embargo no se dio cuenta que otra chica de cabellos de oro, entraba silenciosamente.
-Hola, Terry, espero no haberte interrumpido…
-No te preocupes, de hecho ya voy de salida…
-¿Tan pronto? ¿Vas a tu departamento?
-Así es Susana, ¿por qué? ¿Necesitas algo?
-Sabes mamá se quedará en casa de una de sus amigas, ya que al parecer acaba de fallecer su marido, así que estaré sola en casa… y la verdad me da mucho miedo…
-¿Qué me estas tratando de decir Susana?
-Tú sabes muy bien que lo nuestro dejo de ser una simple actuación desde hace mucho tiempo… la verdad es que me encantas… me gusta todo de ti (acercándose lentamente a él), eres tan varonil…
-Susana agradezco todo lo que me dices, si me sigues diciendo tantos halagos, terminaré creyendo todo y me volveré más insoportable de lo que ya soy…
-Podrías llevarme a mi casa… por favor…
-Está bien, pero antes debo pasar a mi departamento por algunas cosas…
El joven castaño y la chica rubia habían salido del lugar, él manejó por cada una de las calles de la ciudad observando como poco a poco ella se insinuaba sin detenerse a importarle el pensar del joven ante su conducta.
-Prometo que sólo será un momento…
-No te preocupes (acercándose al chico de cabello castaño)
-Susana…
-Sé que me deseas tanto como yo a ti (dando inicio a un pasional beso)
-Creo que… será… mejor… será mejor que te lleve a tu casa…
-Vamos Terry… te he imaginado tantas veces haciéndome tuya… y tú ahora actuando así…
-No me voy a comportar de esa manera contigo, aunque no lo creas te respeto, eres mi compañera, realmente no deseo hacerte daño…
-Me haces daño al actuar así, indiferente conmigo (dirigiendo una de sus manos a la cremallera del él y apoderándose de su miembro).
Sin pensarlo, él la sujeto por la cintura, cinco meses era mucho tiempo de no estar con una mujer, por qué despreciar ese manjar, cuando ella misma se ponía en sus manos.
Poco a poco se fueron deshaciendo de cada una de las prendas, mientras se dirigían a la habitación. Al estar completamente desnudos, él pudo apreciar ese cuerpo que se le ofrecía para deleitar, mientras la observaba, recordó el cuerpo de la mujer que desde el día que la conoció se había convertido en su razón de vivir.
-¿Qué sucede? (lo cuestionó al notar como la observaba)
-Nada
Un "nada" le dio como respuesta, cuando realmente lo que cruzaba por su mente, era esa hermosa pecosa que anhelaba volver a tener entre sus brazos. Todo con ella era perfecto, sus entregas, sus jugueteos, sus fantasías; pero ahora la mujer que estaba en su cama era completamente diferente, se movía salvajemente encima de él, le exigía tocarla de igual manera, sin tapujos.
En la mansión de los Andley, lejos de aquella ajetreada ciudad, una joven madre observaba como su pequeño cada día crecía un poco más y como poco a poco surgían nuevos gestos idénticos a los de un chico arrogante que le había robado el corazón y él cual, siempre se encontraba en todas y cada una de sus oraciones, pues a pesar de todo lo sucedido, ella moriría si algo le sucediera a él.
Después de lo sucedido entre Archie y Candy, todo se había vuelto muy monótono, el joven elegante sólo iba a la mansión a comer o desayunar, algunas noches se quedaba, pero no baja a cenar, evitaba hablar con los demás, incluso con su hermano estaba distante, como si algo le molestará.
-Qué bueno que te quedaste esta noche (entrando a la habitación de Archie)
-La verdad estoy muy cansado, la tía abuela insiste en que haga las paces con Annie…
-Considero que es lo mejor… ella te ama, a pesar de todo, te ama…
-Por favor, no insistas con lo mismo…
-Han pasado ya dos meses, desde que se dio a conocer la verdadera identidad del tío William y tú pareces un muerto viviente…
-¿Por qué insistes con lo mismo?
-Continuare insistiendo, hasta que me digas por qué estas así, sobre todo con Candy, pareciera que estas huyendo de ella…
-Eso es lo que realmente hago Stear…
-¿Por qué? ¿Qué sucedió esa noche?
-La bese, estaba tan molesto con ese ingles de pacotilla, estaba molesto con ella, hasta estaba molesto con el tío, ya que él fue el causante de que Candy fuera a Londres.
-¿La besaste? (sin poder creer lo que su hermano le contaba)
-Deseaba tener lo que él ya había conseguido, deseaba que ella conociera mis besos, mis caricias. Quería que ella sólo deseara estar conmigo y lo olvidara a él…
-¡Estás loco! ¡Cómo pudiste!
-La amo Archie, ese maldito me quito la oportunidad de conquistarla, de hacerla feliz…
-(Tomándolo por los hombros) Ella no te pertenece, nunca lo ha hecho, ella lo eligió a él, tú y yo conocemos a Candy desde hace mucho tiempo, jamás se hubiese ido del colegio con ningún hombre, ni siquiera con alguno de nosotros dos. Se fue con él sin medir las consecuencias, sin importarle su familia, Candy era suya, aun antes de ese viaje a Escocia y lo sabes…
-La toque Stear, la toque (recordando el momento en que sus manos se aventuraron)
-¿A qué te refieres?
-Pude recorrer su cuerpo con mis manos, pude sentir entre mis manos uno de sus pechos, toque su piel…
-(Lanzándole un puño sobre su rostro) ¡Y eso es algo que te enorgullece! ¿Cómo pudiste? ¡Ella es como nuestra hermana! ¡Le prometimos a Anthony que cuidaríamos de ella, no que nosotros seriamos los causantes de su dolor!
-¡LA AMO! Entiendes ¡la amo! Y deseo hacerla mía, deseo sentirme dentro de ella, ¡Eso es lo que quieras escuchar, pues ahora lo sabes!
-Te desconozco, no sé quién eres tú; pero lo que sí sé, es que lo que sientes por ella no es amor, es obsesión…
-¡Ese desgraciado me la quito! Pero ahora la recuperaré…
-De eso se trata, no es así. Todo lo que quieres hacer es que él vea que tú ganaste…
-Piensa lo que quieras…
-Sólo te advierto que si la lastimas, yo mismo me encargare de ti, sin importar que seas mi hermano, te la veras conmigo.
En qué momento su hermano se había convertido en ese ser tan despreciable. Ni siquiera Stear lo podía reconocer, era como estar viendo a un demente. Quizás por fin había dejado salir toda la frustración que desde muy joven había guardado, para él no era algo que ignoraba, ya que desde que conoció a Candy, sabía que en Archie crecía un sentimiento diferente por ella, pero al ver como su primo mostraba interés en la rubia, había decidido callar, y cuando creyó que todo sería diferente, había aparecido ese chico engreído cuya enemistad crecía día a día entre ambos; por fin comprendía que todo ese sentimiento de rivalidad no era por ninguna otra cosa, todo era por ella, ambos estaban interesados en la misma chica y al final fue Terry el vencedor.
A la mañana siguiente, un pensativo Stear se encontraba en la terraza tomando el té, recordaba todas y cada una de las palabras dichas por su hermano y el cómo temía en que todo fuese a terminar mal.
-Buen Día Stear, puedo acompañarte…
-Hola Patty, por supuesto…
-¿Te sientes bien? Te noto un poco preocupado…
-Estoy bien, no te preocupes Patty, es sólo que no he podido dormir bien
-Y eso a qué se debe, ¿estas enfermo?
-Por supuesto que no, mejor vayamos a dar una vuelta por la cuidad.
Mientras tanto Albert se encontraba tomando la rienda de los negocios de la familia, sin olvidarse de un pequeño asunto que a su tía la tenía muy preocupada, haciendo un poco a lado su ajetreado trabajo, se dio a la tarea de enviar una carta a Londres, en la cual exigía a cierto duque, tomar cartas en el asunto sobre su hijo, ya que éste tenía que reparar el daño que le había causado a la familia Andley y por ende a su hija.
-George…
-Dígame
-Por favor, dile a la tía Elroy, que el primer paso ha sido dado, espero obtener pronto respuestas del duque.
-Entendido
