TENTACIÓN

-Hola…

-¿Por qué vienes en ese estado?

-¿Es así como me recibes?

-¿Qué quieres que te diga?

-Tienes razón, al final de cuenta es así como te gustan los hombres…

-No puedo creer que tú, precisamente tú te presentes así…

-Él siempre se presentaba así en el colegio… quizás eso fue lo que te encantó de él

-Estas borracho, así que ignoraré eso, porque quien está hablando no eres tú…

-Quizás si me hubiese presentado así ante ti desde el principio, quizás entonces tú te hubieses fijado en mí…

-Pasa, te acompañaré a tu habitación…

-Hueles tan bien, siempre has sido una mujer sumamente hermosa, me encanta verte sonreír y desde que te volví a ver, esa bella sonrisa que te caracteriza ha desaparecido… y lo peor es que yo conozco al culpable de que no sonrías más

-No permitas que la tía abuela o Stear te vean en ese estado, se decepcionarían mucho (estando en la habitación del joven)

-¿Y tú Candy? ¿Estas decepcionada de mí?

-Tú eres mi amigo, jamás estaría decepcionada de ti, lo sabes verdad…

-Te amo Candy (hablándole al oído mientras la abrazaba fuertemente) déjame reemplazarlo, déjame ser el hombre de tu vida y el padre de tu hijo…

-Tú no tienes por qué pedir ser el reemplazo de alguien, eres un chico muy apuesto, muchas chicas mueren por tener tan sólo un poco de tu atención, Annie aun te espera…

-Annie, Annie; por qué tienes que mencionarla en este preciso momento…

-Porque es la verdad…

-Dices que ella aún me espera… ¿Tú aún lo esperas a él?

-Lo mejor será que te duermas (soltándose de él sin sostenerle la mirada)

-Quédate conmigo (tomándola inesperadamente del brazo)

-Tengo que irme… sí Ter…

-Recuerda que él en esta casa es William, no lo llames por el nombre de ese individuo (aproximándose a los labios de la rubia)

-Archie… yo… realmente… me tengo… que… ir…

-No te lo permitiré…

El momento se había detenido de repente, no hubo momento para pensar, todo eso fue inesperado y repentino, la rubia no comprendía lo que estaba sucediendo, en qué momento ella accedió a ese beso, porque no ponía resistencia; por qué le estaba permitiendo adentrarse más, hasta poder sentir la dulce roce que tenían sus lenguas.

Él deseaba tanto sentirla de esa manera, es qué acaso ella se lo estaba permitiendo, sin detenerse pudo profundizar el beso hasta poder sentir rosar su lengua con la suya; no podía parar, no quería hacerlo, probablemente esa oportunidad jamás volvería a presentársele.

Con resistencia, sus labios abandonaron los de ella, para iniciar una lenta marcha hacia su cuello; entre besos y pequeñas mordidas, él estaba probando el dulce néctar de esa hermosa joven. Era su momento, no importaba quién estuvo antes que él, lo único que importaba era el presente que estaba teniendo con ella.

Sin darse cuenta el vestido fue cayendo lentamente dejando a la vista ese hermoso cuerpo, que lejos de perjudicarla su embarazo, le había regalado un cuerpo torneado y firme, el cual sólo era cubierto por un camisón que no dejaba mucho a la imaginación.

En cuestión de segundos, ella estaba sobre la cama de ese joven que lejos de lastimarla, la hacía sentir segura, la hacía sentir amada. Él se colocó sobre ella, aprisionando nuevamente sus labios, sintiendo como su hombría había despertado y anhelaba encontrarse con la intimidad de su amada.

-Te amo Candy, te amo…

-Escucho algo…

-Nada es amor, déjame entrar en ti… ya no aguanto más…

-Alguien está llorando…

-Me vuelves loco, entraré en ti, moriré si no lo hago, puedes sentirme como estoy…

-Por favor espera… alguien llora…

-Yo no lo escucho, sólo quiero…

-Archie, es William, está llorando…

Candy no se detuvo a mirar atrás, salió corriendo de la habitación para dirigirse a la suya; su pequeño había despertado y notado su ausencia, lo tomó entre sus brazos para calmarlo y durmiera nuevamente; fue hasta entonces que ella reaccionó y se pudo percatar de lo ocurrido minutos antes.

-¡Dios mío!, qué estuve a punto de hacer, por qué, por qué llegue a ese extremo con él; no sé por qué se lo permití, él es mi amigo, sólo eso, mi amigo…

Después de haber colocado nuevamente al pequeño en su cuna, la joven madre sin poder contener el llanto, dejó salir esas lagrimas amargas que le causaban mucho dolor en su corazón; simplemente no podía explicarse el porqué de esa situación, sí el pequeño William no hubiese llorado en ese momento, ella habría terminado haciendo el amor con Archie, sin importarle el dolor de su querida amiga Annie y el amor que aún tenía por ese ególatra malcriado.

La luz del día había llegado, un joven actor descendía del tren que lo había traído en busca de la mujer que ama y de su hijo; se había dejado llevar por su instinto, no sin antes pasar al antiguo lugar para solicitar la ayuda de la Sra. James, pues ésta le había dicho claramente, -inicia por su hogar, si es que no está allí, al menos te darán una pista de dónde la podrás encontrar-. Justamente eso hizo viajó a Chicago, sabía que no sería fácil encontrarla, pero eso era lo que menos importaba, el tiempo, ya que esta vez no la dejaría, sí era preciso la secuestraría a ella y a su hijo, pero nada los volvería a separar.

-El hogar de Ponny, ella siempre mencionaba ese lugar.

Sin pensarlo dos veces se dirigió a ese lugar, con la esperanza de encontrar a su querida pecosa.

Mientras tanto en una mansión casi toda la familia se dirigía a desayunar, con excepción de dos jóvenes que aún se resguardaban en sus habitaciones.

-¿Qué pudo haber pasado? ¿Por qué ella salió así de repente? ¿Por qué cuando todo iba tan bien?

-Qué vergüenza tener que verlo, lo mejor será desayunar aquí, no soportaría mirarlo…

-¿Por qué Candy? ¿Por qué no me dejas demostrarte cuanto te amo?

-No quiero perder su amistad, él es muy importante para mí, quiero que siga siendo parte de mi vida…

-Sé que aún lo amas, pero sí tan sólo me dieras una oportunidad…

-Lo amo sólo a él, lo que menos quiero es hacerle daño, Archie no se lo merece…

-¿Debo continuar? ¿Será mejor resignarme a que nunca serás para mí? ¡No! Él la perdió, él la lastimo, se la llevo del colegio para después dejarla sin ningún remordimiento.

-Terry, ¿ya no te importo? ¿Ni siquiera te importa nuestro hijo? ¿Por qué no vienes a buscarnos?

La tarde había llegado, el patriarca de la familia se encontraba muy preocupado ante lo que había visto mientras se levantaba por un poco de agua. Se encontraba somnoliento, pero al notar que la puerta de la habitación de uno de sus sobrinos se abría con rapidez se preocupó, pues sabía muy bien que él se encontraba hospedado en un hotel a las afueras de la ciudad, trato de hablar para averiguar quién era la persona que se encontraba en el lugar, sin embargo, sus ojos se abrieron más de lo común al notar una figura femenina que salía rápidamente y que ésta llevaba como única prenda un camisón, -¿Candy?, esa mujer es Candy- cuando trató de llamarla, ella había entrado a su habitación.

Una vez estando de regreso en su cuarto, le fue imposible conciliar el sueño nuevamente, en su mente sólo estaba la imagen de Candy saliendo de la habitación de Archie, la duda lo mataba, es que acaso entre ellos había algo más que una amistad, por fin había olvidado a Terry, qué estaba sucediendo con su pequeña. Tenía cientos de preguntas en su mente, no podría dormir sino eran contestadas, sin pensarlo más se dirigió al cuarto de su sobrino.

-Ya olvidaste como tocar la puerta tío…

-Toque en repetidas ocasiones…

-¿En serio?

-Así es…

-Lo lamento, estaba tomando una ducha

-¿Tomando una ducha a esta hora?

-¿Está prohibido?

-¿Has estado bebiendo Archibald?

-Sólo un poco. Tío discúlpame pero no sé si te diste cuenta que es plena madrugada para tener una charla, así que buena noche…

-¿Qué le hiciste a Candy? ¿Por qué ella salió corriendo de aquí? ¿Qué le hiciste?

-No tienes por qué ponerte así, Candy ya es una mujer y yo ya no soy un niño…

-¿Qué estas tratando de decir?

-Su hijo lloró, es por eso que salió prácticamente corriendo de aquí…

-¿Qué hacía Candy en tu habitación Archibald?

-Me has llamado en dos ocasiones Archibald, realmente estas molesto…

-No quieras pasarte de listo conmigo, no pretendas ser algo que o eres, sólo para tratar de obtener su atención; sabes muy bien que ella está enamorada de Terry

-Él no la merece, tuvo su oportunidad y la dejo ir. Sí tan sólo él no hubiese llorado en ese momento, ella ya fuera completamente mi mujer…

-Te crees mejor que él y estas cayendo en su mismo error, estas siendo muy egoísta, no te has puesto a pensar ni un poco en los sentimientos de Candy, mucho menos en los de Annie, ellas crecieron juntas, son más que amigas, son hermanas y tú aun sabiendo eso, te comportas así…

-Amo a Candy, en cuanto a Annie yo…

-Al final te quedaras sólo Archie.

Por más que trató no le había sido posible conciliar el sueño, como era de esperarse, ninguno había bajado a desayunar, ambos prefirieron que les llevaran el desayuno a sus habitaciones, Dorothy subió sólo para traer consigo al pequeño William, ya que la tía abuela no dejaba de preguntar por él.

-Tengo que hablar con Candy, esto no puedo dejarlo pasar, esa jovencita tendrá que darme muchas explicaciones…

Albert estaba decidido a enfrentar a Candy, era consciente de que ella a pesar de su juventud y ser menor de edad, era madre, no había aspecto que desconociera sobre el intimidar con un hombre; pero las cosas a su punto de vista no se hacían así, tenía que aclarar su sentimientos, ya que si seguía "jugando con fuego" se podría quemar y más de una persona podría salir lastimada.

-Hola Candy, puedo pasar…

-¡Albert! Hola, por supuesto pasa por favor

-¿Por qué te sorprende tanto verme? ¿Esperabas a alguien más?

-Por supuesto que no, es sólo que no me he sentido del todo bien, el día de hoy, perdón por andar tan distraída…

-Candy, siempre nos hemos tenido confianza, ¿Es verdad?

-¡Claro que sí! No necesitas preguntar, lo sabes…

-Muy bien pequeña, seré directo… ¿Qué hacías anoche en el cuarto de Archibald?

-¿Qué?

-¿Qué hacías en el cuarto de Archibald?

-¿Por qué me preguntas eso? No sé a qué te refieres…

-Candy…

-No sé qué me pasó anoche… yo… salí a… me encontré a Archie, él estaba algo tomado, lo acompañe a su habitación, pues sabía que si la tía abuela lo veía en ese estado terminaría corriéndolo, no me pareció justo que siendo esta su casa tuviese que marcharse por mi culpa…

-Si él se va o no, nada tiene que ver contigo, es lo suficientemente grande para tomar sus propias decisiones…

-Estaba muy triste, yo no sé cómo sucedió, pero cuando reaccione él y yo…

-¿Aún amas a Terry?

-¡Lo amo! No tienes idea de cuanto lo amo, pero…

-No hay peros Candy, acaso Archibald sólo es tu diversión…

-¡Claro que no! Yo a él lo quiero mucho, pero entiéndeme, estaba muy vulnerable, caí en la tentación al tenerlo tan cerca, pero créeme nada paso entre Archie y yo, por favor confía en mí, además me di cuenta que para Terry no tenemos la menor importancia, ni su hijo ni yo, él me olvido, él nunca ha venido a buscarnos y jamás lo hará, simplemente no existimos en su maravilloso mundo, fui una tonta, sí, eso fui, una tonta que creyó que a su lado sería feliz, una tonta que dejo todo por irse con el hombre que ama, sim embargo, Terry prefirió todo lo demás, ni mi hijo ni yo tenemos lugar en su vida…

-Candy…

-Créeme, jamás lastimaría a Archie, de la misma manera en que Terry lo hizo conmigo, además, soy consciente de los sentimientos de Annie… yo… yo me siento muy mal, Albert, perdóname, perdóname por favor…

-Sé que Archie es un necio, también sé que él no busca hacerles daño a ninguna de las dos, ni a Annie ni a ti, pero por el momento él está cegado, está desesperado por ocupar el lugar que Terry tiene en tu corazón…

-No quiero lastimarlo, lo sabes verdad…

-Lo sé pequeña, pero eso es algo que no se podrá evitar, ya que tú no lo amas, al igual sé que tú tarde o temprano terminaras yéndote a lado de Terry, ahorita estas lastimada, pero créeme, cuando ese muchacho reaccione no tardara en aparecerse por aquí, mientras tanto, evita que sucedan cosas así

-¿Realmente crees que él vendrá a buscarnos?

-Te ama Candy, de eso no tengas dudas, sólo que se dejó llevar por los deslumbrar por todo aquello que trae consigo la fama, pero apuesto que toda esa fama le ha traído más soledad, ya que no te tiene a su lado… además sí el no viene, entonces tendremos que ir nosotros (regalándole una tierna sonrisa)

-Gracias Albert, siempre has sido muy bueno conmigo…

-Es por eso que soy tu padre, jovencita…

-Gracias (corriendo a los brazos de su protector)