Okay, aquí otro capítulo de este fic o,o A los que me escribieron quiero decirles que gracias, sinceramente no sé por qué os escribí uno a uno en vez de esperar a contestaros aquí x'D la costumbres de los one-shot :x

Bueno, poz ezo, espero que disfrutéis también de este capítulo, que sea lo que esperabais, acepto críticas, cualquier pregunta o cosa que no entendáis, etc... Y ya os dejo leer, sé que soy pesada (?)

PD: denle amor a Neko (reviews) xD


La peli turquesa despertó por unos golpes que venían de la puerta. No recordaba cuando se había dormido, lo último que recordaba era llegar a su habitación, ducharse y esperar a la peli rosa, que por cierto, nunca llegó. Los golpes se hacían más insistentes, se levantó del sofá y se dirigió a la puerta, abrió y se encontró a Meiko, detrás suyo dos hombres vestidos con batas blancas, como la que llevaba la enfermera, llevando una mata de pelo blanco

-¿Nos dejas pasar? – pidió permiso la castaña. Miku recordó entonces que si no le daba el permiso y entraban, se chamuscarían

-Oh, claro pasad – se apartó de la puerta para dejar paso. Meiko entró seguida de los hombres - ¿¡Luka!?

-Esta mañana ha venido a la enfermería así y ha caído desmayada. Nada más tocarla he sabido que era fiebre, su temperatura es muchísimo más elevada de lo normal. Por hoy tendrá que quedarse aquí – explicó la enfermera mientras iba a la habitación – Dejadla en la cama, con cuidado

Los hombres bajaron al lobo con el máximo cuidado posible. La cama gruñó y bajó su estatura por el peso del animal, que ocupaba toda la cama y sobresalía incluso – Um… bueno, al menos no está en el suelo ¿No? – rió nerviosa Meiko – Nosotros nos vamos, te agradeceríamos que te quedaras con Luka y la cuidaras, explicaremos todo a tu tutor… sentimos que pierdas clase – se inclinaron en señal de disculpas y salieron

Miku se acercó al animal, éste jadeaba, le costaba respirar. Puso una mano sobre el suave pelaje y acarició, era cierto, estaba ardiendo. Salió de la habitación y buscó algún trapo para humedecer, tenía que hacer algo para bajarle la temperatura. Fue al baño, llenó un cuenco de agua y mojó un trapo blanco que había encontrado. Mientras lo hacía, montones de imágenes pasaban por su mente

Una niña pequeña de unos seis años, cabello turquesa atado en dos coletas que llegaban un poco más debajo de los hombros iba caminando por el bosque. Estaba de vacaciones en su casa en el bosque, ella solía pasear por el bosque (aunque sus padres no le dejaban porque no era seguro) le encantaba.

Llegó a un claro lleno de flores de distintos colores. Era su lugar favorito, solía tumbarse debajo del único árbol que había justo en medio, siempre le pareció extraño. Era tan tranquilo… Se adentró entre las flores pasando sus pequeñas manitas por cada una de ellas. Así hasta llegar al gran árbol. De lejos pudo ver que había algo que no había visto nunca antes, pero no pudo reconocer bien que era. Impaciente por saber que era esa bolita blanca corrió. Ahora podía reconocer bien lo que era, un cachorrito de lobo que parecía herido. Bueno, cachorro… era dos veces más grande que un cachorro…

Se acercó más al animal ¡Era una monada! Parecía un pompón blanco gigante y con las puntas de las orejas rosas. Todo lo demás era alvino. Envolvió sus brazos alrededor del animal y lo alzó. ¡Wo, como pesaba! Pero no lo podía dejar ahí solo, herido y sin cuidados. Comenzó a caminar, el pobre animal jadeando y Miku… también, ese bicho pesaba demasiado. Iba parando de tanto en tanto a descansar y tomar el aire que le faltaba, pero se estaba comenzando a asustar al escuchar extraños ruidos. La noche estaba cayendo y este lugar se estaba tornando más peligroso de lo que es. Abrazó más fuerte al animal, atrayéndolo más hacia ella de manera protectora y también para sentirse mejor

A lo lejos vio su casa y sin importarle lo cansada que estaba y la carga que llevaba, corrió. Abrió la puerta como pudo y la cerró con un golpe fuerte, haciendo más ruido de lo normal y haciendo que sus padres se asustaran y corrieran hacia ella. El primero en aparecer fue el padre de la chiquilla. Pelo corto, turquesa, ojos del mismo color, perilla, alto… Una mujer apareció detrás de él, muy parecida a la pequeña solo que su pelo era más corto y algo rizado

-¿Miku, cariño? – habló su madre con los ojos muy abiertos mirando fijamente el animal y algo asustada – Suelta eso ¿vale? Es peligroso – dijo acercándose lentamente a ella, con cuidado para no asustar al lobo y que le mordiera o algo parecido

-Pero mamá, está herido… - se acercó a sus padres con el animal aun en sus brazos y se lo enseñó

-Miku, hija, suelta a ese animal y ven aquí – ordenó su padre ofreciéndole la mano para que fuera a su lado – Vamos

-¡No! ¿No ves que está herido? ¿Cómo quieres que lo suelte así? – miró al lobo y lo abrazó más fuerte, no iba a abandonarlo. Comenzó a caminar hacia su habitación, le daba igual lo que sus padres dijeran, su nuevo amigo se quedaría sí o sí

Le dio un buen baño, lo necesitaba y mucho. Le curó las heridas que tenía y lo alimentó. Le dejó dormir incluso en la misma cama, sin miedo

A la mañana siguiente se despertó por los rayos de sol que entraban en su habitación. Se frotó los ojos y miró a su lado, el lobo movió las orejitas, si no hubiera sido por eso, habría parecido un peluche. Miku pensó que seguía durmiendo así que se levantó de la cama y se fue a desayunar. Cuando volvió comenzó a reír. El alvino animal estaba en el borde de la cama, mirando al suelo e indeciso, no sabía si saltar al suelo o qué, por eso se estaba dejando escurrir

Se acercó a la cama – Espera, espera – Se sentó en el suelo y extendió sus brazos – Vamos, salta, yo te cogeré – le sonrió. El animalito dudó en si saltar o no. Tras pensarlo por un rato, decidió confiar en la niña y saltó en sus brazos haciendo que la peli turquesa cayera sobre su espalda – ¡Muy bien! – felicitó. Ella seguía riendo mientras el alvino le lamía la cara

Tres meses pasaron, el animalito ahora tenía más manchas rosadas. Las vacaciones se acababan. Miku no podía llevarse a su amigo, sus padres no le dejaban, por más que ella rogó y lloró, ellos no cedían. En el último día que permanecía en la casa del bosque, la peli turquesa cogió en brazos al lobo y lo llevó, con la cara empapada por las lágrimas, al lugar donde lo encontró

Llegaron al gran árbol, Miku se sentó con el animal en su regazo y éste la miraba tristemente. Se quitó el gran pañuelo que llevaba y lo abrió del todo, lo ató en el cuello del animal, tapaba gran parte de su cuerpo. Las lágrimas seguían saliendo y por más que se limpiaba seguían manchando sus mejillas. El lobo lamió las lágrimas haciendo sonreír a la niña por sus acciones y luego frotó su cabeza con la de ella haciéndola reír más

-Voy a echarte mucho de menos… - le acarició la cabeza y se levantó – No te olvides de mi – sonrió tristemente. El animal la miraba triste, tampoco quería separarse de ella – No me mires con esos ojos, cachorrito – habló con la voz quebrada, no quería seguir llorando. Escuchó la voz de su madre llamarla y se giró a ver. Cuando volvió a mirar al animal, sus ojos se agrandaron como platos - ¿Eh?

-Yo… también te echaré de menos… te has vuelto muy importante para mí. Estoy segura de que volveremos a vernos – nada más verla, Miku supo que ésta era su cachorrito… piel pálida, cabellos rosados y llevaba cubriéndola su pañuelo – Te prometo, que si nos volvemos a encontrar, no dejaré que nos separemos de nuevo – le sonrió y corrió detrás del gran árbol, cuando salió, volvía a ser un lobo. La miró y dio un pequeño aullido, y se fue de allí, sabiendo que si no lo hacía, sería peor para las dos…

El cuenco donde llevaba agua y el trapo mojado se cayó al suelo mojándolo todo. Esa chica enferma era su… cachorro… ¿Cómo la pudo olvidar? ¿Cómo no pudo reconocerla? Corrió a la habitación sin recoger el estropicio y abrió la puerta. Y la cerró… Su cara roja y caliente, tal vez ella era la que necesitaba un trapo húmedo para bajar la temperatura o mejor aun… una ducha de agua helada

Pasó unos minutos y la peli turquesa volvió a picar a la puerta. Esperó al ''pasa'' y abrió lentamente la puerta, dejando mostrar poco a poco la habitación. Ahí estaba Luka sentada en la cama, con una camisa de manga corta ancha y unos pantalones que apenas se veían porque la camisa los tapaba. Miraba sus manos, con la cara roja. Tenía orejitas rosas en la cabeza y abrazaba la pomposa cola blanca

-L-lo siento, no sabía que cuando volvieras… ya sabes… a transformarte estarías desnuda… - jugó con el borde de la camisa del pijama, que el día anterior le preparó Luka en la habitación antes de salir, y daba miradas nerviosas a su compañera, a la pared, de nuevo a la peli rosa y de nuevo a otro lado.

-No importa – desvió la vista de sus manos hacia la pared. Ahora se sentía incómoda, no porque Miku la hubiera visto, si no porque Miku sabía que era ella en realidad, estaba incómoda porque la peli turquesa se asustó de ella y ahora ninguna sabía que decir sobre eso – No… importa… - agachó la vista, se sentía tan triste…

Comenzó a caminar hacia ella, sonrió cuando movió las orejitas y le recordó a cuando eran más pequeñas. Y pensar que se olvidó de todo aquello, pensar que no la reconoció… aun siendo esos ojos inconfundibles, esos colores… - Te pido disculpas – apoyó una rodilla en el borde de la cama y las manos en el colchón, a cada lado de Luka – No solo… por haberme asustado… - apoyó la cabeza en su pecho – Ni por haberte visto desnuda ahora mismo… - envolvió sus brazos alrededor de la mayor quien tenía los ojos muy abiertos. ¿Si no era por las razones anteriores, porque pedía disculpas? – Si no… por haberme olvidado de ti, por no haberte reconocido, mi cachorrito… - Luka sintió como su camiseta se humedecía, sintió sus propias lágrimas empujando para salir, pero también sintió una sensación extraña que no sabía describir

-Al fin… nos encontramos ¿No? ¿Miku? – correspondió al abrazo atrayendo más a la niña, apoyó la mejilla en la cabeza de la menor y suspiró fuerte intentando contener las lágrimas – No quiero que volvamos a separarnos… prometí que no nos separaríamos… - las lágrimas caprichosas comenzaron a rodar por sus mejillas – Te he echado tanto de menos…

Se quedaron un rato así hasta que Miku comenzó a reír – ¿Luka? – la nombrada tarareó en respuesta – Me haces cosquillas con la cola – Rió de nuevo y estalló cuando la peli rosa se separó de ella y agarró su cola que no paraba de moverse por la alegría. La peli turquesa miró las orejitas y llevó una mano a una de ellas – Te ves tan mona, así… - y de nuevo la cola volvió a moverse – Y parece que a alguien le gusta que le acaricien… ven – se tumbó y le agarró el brazo a la mayor atrayéndola hacia sí. Le apoyó la cabeza en su pecho y volvió a acariciarla.

La peli rosa ni se quejó ni se movió, estaba muy sonrojada, sí, pero estas atenciones… ¡Las manos de esta chica eran las de un ángel! Al paso del rato sus parpados se sentían demasiado pesados como para aguantar abiertos, y así, ambas quedaron dormidas en los brazos de la otra, más felices que nunca…

FIN

¡Neh! Dejamos la broma xD Sigue

Abrió lentamente los ojos ¿Cuándo se había quedado dormida? No era capaz de recordarlo… miró a un lado, a la mesita, para ver la hora en el reloj-despertador: 12:48 del mediodía, ya mismo era la hora de comer. Miró al otro lado y vio a la peli rosa dormida y dándole la espalda. Se levantó con cuidado para no despertarla y, aunque ella no hubiera escuchado ningún ruido, la peli rosa, que tenía mejor sentido auditivo, lo escuchó todo y movió las orejas y abrió un ojo. Al ver que todo estaba bien volvió a dormirse

Miku pensaba en que se veía tan tierna con las orejas y la cola fuera… y así dormidita parecía tan inofensiva… Volvió a pisar tierra y movió varias veces la cabeza, se había quedado tan embobada… Salió de la habitación y caminó hacia el baño. Recogió el trapo húmedo, que ahora estaba más bien seco, y se acarició la cabeza pensativamente mientras miraba el cuenco y el charco de agua que aun no se había secado del todo. Lo recogió y limpió el charco, mientras lo hacía, algunas preguntas rodaban en su mente.

Volvió a la habitación donde Luka dormía, bueno no, ahora estaba despierta y mirando con ojos somnolientos a Miku, a quien ver esta escena le recordó a cuando la peli rosa no se atrevía a saltar de la cama al suelo y ella se ponía debajo para amortiguar el golpe. Ahora que Luka era mayor, ya no dependía de ella. La mayor se levantó y se estiró

-Muchos recuerdos ¿Verdad? Fueron mis mejores años… - levantó la vista al techo recordando aquellos buenos momentos – Me gustaría volver a los siete años…

Se la quedó mirando por un momento ¿Qué había dicho? ¿Siete años? – Espera, espera – movió las manos delante suyo lentamente – ¿Acabas de decir siete? – miró a la peli rosa que asintió y arrugó lindamente la nariz – Imposible. Eras como un cachorro de dos meses gigante

-Crezco como un humano cualquiera, Miku, pues en parte lo soy – la peli turquesa miró incrédula ¿Era en parte humana? – Un lobo normal al año te llegaría por la rodilla ¿No? Yo sería como un lobo recién nacido ¿Entiendes? – verle la cara a Miku no tenía precio, Luka aguantaba las ganas de reír

-Um… ¿Luka? ¿Qué hacías en el claro el día que te encontré? – la peli rosa dejó de sonreír de golpe y bajó la vista al suelo, su mirada triste. Tal vez no debería haber preguntado por eso. Luka levantó la mirada hacia ella y se acercó sacando la uña del dedo índice – ¿Q-qué haces? – comenzó a retroceder, ¿tan mala era la pregunta que quería matarla o algo así? Chocó con la pared, ya no podía seguir retrocediendo. Miró a Luka, que ahora estaba a poco de distancia, ésta se cortó la yema del dedo índice de su otra mano - ¡Luka, que haces! – se acercó a ella y le tomó la mano

-Shh… - retiró con cuidado la mano que ahora lloraba sangre y manchó con ésta la frente de la peli turquesa – No te asustes – apoyó la mano que no sangraba en el hombro de la humana y su frente en la de ella, justo sobre la mancha de sangre

Miku abrió lentamente los ojos. Se sentó y frotó los ojos, después miró a su alrededor. Todo estaba muerto, los árboles quemados, monstruos muertos por el suelo y otros pidiendo ayuda, todo estaba destrozado. Se miró las manos y luego de nuevo al paisaje, éste era como una foto vieja, de color sepia, en cambio sus manos eran de su color normal. Miró a su lado y se sorprendió al ver a Luka en su forma de lobo, también de su color normal, viendo fríamente la escena

Giró lentamente la cabeza para ver donde miraba la loba. Vio a tres lobos corriendo, uno del tamaño de Luka, otro más pequeño y por último éste llevando un cachorro cogido por la piel de la nuca. Detrás de los animales una persona en el aire, con los brazos cruzados, y detrás suyo algunos monstruos gritando contra los lobos. El lobo más grande iba lanzando ataques para proteger a los otros dos y ya pocos monstruos quedaban en condiciones para luchar. Al ver esto, la persona que flotaba en el aire apuntó con la mano al mayor de los lobos y sacó unas uñas que atravesaron, como un cuchillo atravesaría fácilmente la mantequilla, la cabeza de éste. El lobo más pequeño giró la cabeza, la ira recorriendo su cuerpo, pero ahora no podía parar y luchar contra esos monstruos, tenía que proteger al cachorro

Miku giró la vista hacia Luka, tenía ganas de llorar al ver esta horrible escena. La peli rosa se agachó dándole a entender a la humana que se subiera sobre la espalda. Así lo hizo, subió y Luka se levantó suavemente y comenzó a caminar hacia donde los lobos que quedaban se dirigían. Continuaron mirando la escena, montones de monstruos aparecieron de la nada y se tiraban hacia los lobos, causando que cayeran al suelo y el cachorro rodara más adelante, cerca de un gran árbol que era distinto al resto, era bonito, vivo…

Una voz se escuchó dentro de la cabeza de la humana que estaba ahora abrazada al cuello de su amiga, llorando y manchando sin querer su suave y blanco pelaje – Luka ¡Corre! Ve al mundo de los humanos… - decía esa voz, tan llena de preocupación por el cachorro – No mires atrás y ¡Corre!

El pequeño animalito corría como podía, intentando esquivar los monstruos que querían atacarle, hasta que uno consiguió herirle. El lobo mayor intentó levantarse y quitarse a todos los monstruos que tenía encima para ayudar al cachorro pero al no poder si quiera ponerse en pie, ladró haciendo que la tierra se levantara y algo chocara contra el monstruo enviándolo lejos. Ahora el pequeño tenía el camino libre y, cojeando por la herida, consiguió entrar en el hueco que había en el árbol grande

La humana se quedó algo extrañada, si ese hueco no conducía a ningún lado sería más probable que el lobezno fuera atrapado más fácilmente. Luka continuó caminando, mirando la escena con los ojos vacíos, como si no tuviera sentimientos. Ahora la persona que dirigía a todos los monstruos tenía al lobo y con sus uñas comenzó a herir la piel del animal, lentamente, para que sufriera…

La loba caminó hacia el mismo hueco que atravesó una vez cuando ya era pequeña, todo se veía negro y podía notar como la peli turquesa, encima suyo, apretaba el agarre en su cuello. Poco después aparecieron en el claro que ya bien conocían ambas. Miku se bajó de su espalda y se pudo delante suyo, la abrazó, apoyó su frente sobre la de la loba y con las manos acarició suavemente mientras a ambas les rodaba una lágrima

Ambas abrieron los ojos llenos de lágrimas a la vez, todo era de su color normal y Luka estaba en su forma humana solo que con las orejitas y la cola

Luka miró el dedo lleno de sangre y lo lamió, notó un pequeño cosquilleo y pocos segundos después no había ningún corte ni sangre. Luego miro a la humana, su frente estaba limpia de sangre con la que le manchó, se había ido, era como una especie de pase a los recuerdos de Luka, y al apoyar la frente se le hubiera permitido la entrada

Miku miró tristemente al suelo, sentía angustia, todo lo que había visto… todo lo que tuvo que pasar… notó el dedo índice de la peli rosa apoyarse bajo su barbilla y levantarla para obligarle a mirarla. Le ofreció una sonrisa, después de todo lo que pasó y ha vuelto a ver, le ofrece una sonrisa, como si nada hubiera pasado… es admirable

-Cuando tuvimos que separarnos, cuando te dejé en el bosque ¿Qué pasó? – preguntó jugando con la peluda y suave orejita de la peli rosa y ésta frotando más la cabeza en la mano de Miku provocando que se riera

-Antonio me encontró más tarde. Me trajo de vuelta al mundo de los monstruos, me entrenó y cuidó hasta que cumplí los doce años que fue entonces cuando entré a la escuela – respondió e hizo una especie de ronroneo cuando la peli turquesa le acarició detrás de la otra orejita. Aunque le gustaran los mimos que la humana le estaba dando, se separó un momento y fue al armario, de donde sacó una cajita en la cual había el pañuelo que Miku le dio en su momento – Yo… jamás te olvidé – sonrió con un tinte rosado en sus mejillas. Al escuchar eso, la peli turquesa solo desvió la vista hacia otro lado con la cara roja


-Anto… nio… - intentaba decir una peli rosa con la cara morada por la falta de aire – Antonio… suelta… suéltame… - gritaba empujando lejos al hombrecillo. Le sabía mal tratarlo así, pero era eso o acabar antes de hora bajo tierra – Pensé… que no saldría de esta… - decía entre bocanadas de aire

-¡Luka! ¡Mi querida Luka! – gritaba casi llorando volviendo a correr hacia la peli rosa y enroscar sus bracitos en el cuello de la más alta – Tenía tanto miedo por ti, me han dicho que te has enfrentado a un montón de monstruos juntos ¡Estoy tan orgulloso de ti! – frotaba su mejilla con la de Luka que de nuevo iba cambiando de colores

-Creo… que si no la matan otros monstruos acabará matándola Antonio… - murmuró la peli turquesa para sí misma

-¡Oh! No, Miku, yo no quiero matar a mi cachorrito – dijo Antonio mirando a la peli rosa que había conseguido soltarse de su agarre - ¿Pasa algo por tu rosada cabecita, Luka?

-No es nada… solo he recordado viejos tiempos – contestó mirando al techo y haciendo equilibrio sobre las dos patas traseras de la silla – Sobre mis padres…

-Aaahh… tus padres – habló soñador mientras se acariciaba la barbilla. Cerró los ojos para recordar mejor – Tu padre fue el lobo más fuerte, hasta que tú naciste, y tu madre… la mujer que, por amor, decidió dejarse convertir en monstruo…

-¿Conocías a mis padres? – miró incrédula al cocinero

-¡Luka! ¿Quién no conocía a tus padres? Y a ti, tú eres el único lobo de nacimiento, todos los demás fueron humanos en su momento y convertidos por monstruos lobo. Eres el único que, extrañamente, nació siendo un lobo y no murió antes de hora o mató a la madre en el camino. Durante el embarazo, el embrión no permanece en su forma humana, éste crece más rápido de lo normal y durante las lunas llenas se desarrolla el instinto asesino y destroza el útero materno –explicó muy seriamente el gordito – Luka, hay algunas cosas que no sabes…

-¿Qué son esas cosas, Antonio? – frunció el ceño y se sentó más al borde de la silla, como si así fuera a prestar más atención

-Todo a su tiempo, querida Luka – respondió acariciándole la cabeza – Todo a su tiempo…


Iban caminando tranquilamente por los pasillos cuando escucharon ronroneos y maullidos detrás suyo. Cada vez esos sonidos se hacían más cercanos provocando a la peli rosa rabia y ganas de seguir al causante de esos molestos ruidos y destrozarlo. Cansada, se giró y vio a dos gemelos rubios, con ojos azules y con orejitas y cola de gato que tendrían alrededor de catorce años

-Puurr… - ronroneó la gemela rubia acercándose a Miku y oliéndola - ¿Es ésta la humana? – preguntó mirándola de arriba abajo pero sin malicia alguna -¿Nya?

-Mirad, enanos, no pienso jugar con vosotros, así que… Shu shu… - dijo moviendo las manos para que se fueran – Vamos, largaos bolas de pelo ¿Le veis acaso cara de parque de atracciones? ¿Y a mi cara de cobradora? – frunció el ceño cansada de ellos, aunque se los acababa de encontrar ya le parecían molestos

-Oh, ¡vamos! Somos mayores para jugar – se cruzó de brazos el gemelo varón mirando a Luka enfadado – Solo queremos conocerla, no tenemos malas intenciones ni ganas de jugar. ¡Además no es tuya! – una pesa de 5 quilos se le cayó en la cabeza, imaginariamente, a Luka. Era cierto, la humana no era suya…

Pero si era su deber protegerla – Adiós – señaló detrás de los chicos dándole a entender que se fueran por donde habían venido. Pero estos chicos eran muy valientes, aun siendo Luka, no tenían miedo y permanecían en el lugar como si tuvieran los pies enganchados al suelo

-Bueno… Luka, por un rato… no creo que importe ¿no? – intervino al fin la ''atracción principal'' y los ojitos de los gemelos brillaron al escucharla, incluso bailaron y cantaron de alegría. Luka solo la miraba sin ninguna expresión, tal vez estaría pensando en cuan buena es Miku…

Fueron a la azotea donde se sentaron justo en medio en corro. El rubio varón miraba a la peli turquesa, era interesante, nunca había visto a un humano. Empezó a jugar con sus piernas que estaban cruzadas al estilo indio, agarraba sus tobillos y empujaba hacia sí, y así hasta que decidió alguien romper el hielo

-Entonces… ¿Cómo os llamáis? – preguntó al fin la humana - ¿Sois nekos, verdad? Lo digo por… - señaló las orejas y la cola tímidamente – y porqué habíais… maullado hace un rato

-Somos Rin – dijo señalando a su hermana – y Len – se señaló a sí mismo. Entonces miró a su hermana y ambos se sonrieron como sabiendo que hacer, como si se hubieran leído la mente. Humo empezó a aparecer de alrededor de ambos, envolviéndoles, creando una cortina blanca que los tapaba. Poco después el humo iba disipándose y dos siluetas felinas aparecieron en lo poco que quedaba. Caminaron hacia Miku con la ropita aun persiguiéndoles, pudo distinguirlos primero por qué cada uno llevaba encima la ropa que los distinguía y segundo por qué eran de distintos colores – Nya… así es más cómodo – se lamió la blanca pata y la pasó por la cabeza, tras eso se acercó y frotó la cabeza con la pierna de Miku

-Awww… que monadas – dijo ella agarrando a Len y abrazándolo como si de un peluche se tratara, pero no se daba cuenta de la mirada llena de celos e ira que tenía la peli rosa

-Ow… ¿Manojo de pulgas tiene celos? Eso si es una monada – chinchó Len moviéndose para que la humana le bajara al suelo y tras esto, sacó la lengua a la loba – El chucho tiene celos… ¡Han conseguido ponerle collar! – se reía sin saber que poco a poco el semáforo de paciencia de la peli rosa iba pasando de rojo

-Len, yo lo dejaría ya – bostezó el gato negro, Rin, haciéndose un ovillo al lado de la peli turquesa – o te convertirá en uno de esos gatos egipcios que no tienen nada de pelo

-¿Qué puede hacerme este chihuahua? ¿Ladrarme hasta que me harte y morderme con los ''dientes'' si es que tiene? – habló en voz burlona y poco a poco sus pies comenzaron a no tocar el suelo – Ahora seguro que no me pilla ¡Ja! – comenzó a flotar alrededor de la peli rosa, cansándola, provocándola…

-Esto va a acabar mal… - intervino la peli turquesa mirando a su amiga peli rosa, cuyos ojos no podía ver pues el flequillo los tapaba y creyó ver humo en su cabeza - ¿No crees que deberías hacer algo con tu hermano? – preguntó y la gata solo negó como si ya no tuviera remedio

-¡Maldito gato! – gritó la peli rosa pegando un manotazo al aire justo en el momento oportuno para golpear a Len y dejarlo casi más para allí que para aquí – ¡Voy a convertirte en una alfombra! – gritó furiosa y a punto de tirarse sobre el gato, el cual le arañó la cara y volvió a salir flotando lejos de su alcance

-Ese idiota, el cual fingiré no conocer, piensa que se va a escapar volando. Lo que no sabe es que cuando Luka se transforma puede hacer lo mismo usando la telequinesis… - movió los bigotes mirando la escena, hablaba tan seriamente pero parecía tan divertida la escena con ese gran lazo aun en la cabeza… ¿Quién se la tomaría enserio?

-Y oye… ¿También podéis desaparecer y aparecer en otro lado, o transformaros en otra persona o sonreír como una persona? – preguntó Miku recordando la historia de Alicia en el país de las maravillas y dejando con una mirada incrédula a Rin, que solo respondió con un ''No, solo flotamos''

Ambas miraron la escena que ahora se estaba mostrando. Luka brillando y Len cada vez huyendo más lejos de ella – Creo que voy a llevarme a mi hermano – dijo levantando el vuelo y acercándose al nombrado – Tú deberías hacer algo con Luka, la telequinesis quita mucha energía y, si mal no recuerdo, ha estado enferma hasta hace poco y no está recuperada del todo

La loba comenzó a levitar y perseguir al rubio que ahora estaba luchando por respirar y liberarse del agarre de la cola de su hermana en el cuello. Esta escena era muy cómica, hasta que la peli rosa cayó al suelo como una mosca. Miku corrió hacia ella y Rin volvió a hablar – Deberías taparla con algo antes de que vuelva a su forma humana – dijo mirándola y llevándose rápidamente a su hermano al ver que ya estaba empezando a volver – Tarde

La peli turquesa se sonrojó y giró, dándole la espalda a la peli rosa que, poco a poco, iba sentándose y tapándose con los brazos y la cola como podía y apoyó su espalda con la de la peli turquesa, quien se tensó. La peli rosa comenzó a temblar por el frío y, aunque le daba vergüenza, la humana se giró y envolvió sus brazos a su alrededor - ¿Cómo lo hacemos para salir?

-Si esperamos a que me recupere puedo volver a convertirme en lobo y entrar sin que me vean – apoyó la mano en el brazo de la peli turquesa y escondió su cara en el hueco del cuello de ésta

-¿Podrías estar en problemas si te ven? – preguntó frotando las manos en la espalda de la peli rosa para quitarle el frío

-S-sí, pero si vamos rápido… - Miku negó con la cabeza, esa idea no le pareció bien – ¿Prefieres que vaya desnuda y me vean todos?

-No – Miku se quitó la sudadera que le prestó la peli rosa, por suerte llevaba una camiseta de manga corta debajo. Se la dejó a Luka para que al menos le tapara algo, aunque fuera lo más mínimo – Ahora… si corremos podemos llegar sin que te vean

Luka asintió sonrojada – Um… Gracias – dijo jugando con el borde de la sudadera – Yo me encargo de eso – le agarró la muñeca a la humana y comenzó a correr. Para Miku era difícil seguirle el paso puesto que iba más rápido que una persona normal. Llegaron al edificio, por suerte nadie estaba por los pasillos y por suerte nadie las había visto. Continuaron corriendo hasta llegar justo delante de la puerta de su habitación. Luka estaba intentando abrirla, le entraron los nervios al escuchar pasos a lo lejos del pasillo y ahora, con los nervios actuando, no podía abrir la puerta. Miku no paraba de reír, estaba preocupada por si las pillaban pero no sabía por qué le producía risa. La peli rosa no sabía ya si tumbar la puerta o relajarse

Cuando al fin consiguieron abrir, la loba volvió a agarrarle la muñeca a la humana y arrastrarla dentro. Ambas cayeron al sofá, con Luka al lado de la peli turquesa, casi encima de ella y riendo las dos. Poco a poco las risas pararon y ambas se miraron a los ojos. Se sonrojaron por la cercanía y Luka se levantó

-Yo… voy a ponerme algo – dijo corriendo hacia el cuarto y dejando a Miku en el sofá, mirando al techo pensativa y con manchas rosadas en sus mejillas

-Tal vez… - pensaron ambas sonriendo como bobas a la sensación de cosquilleo en el estómago