Antes que nada, muchas gracias por los comentarios. No me es posible contestarlos, pero los leo todo, así que muchas gracias, otra vez!
Ahora, aquí les dejo el epílogo de esta historia! Espero que les guste!
Epílogo
Kate se mordió el labio con ansiedad cuando Rick al hizo sentar en medio de la cama. Resolvió arrodillarse, la posición le quedaba algo incómoda.
Rick paseó un momento por la casa, asegurándose de que no había nadie más y volvió con dos copas de champagne…
-Ya me estaba impacientando, detective…- dijo ella y él sonrió.
-¿Ansiosa?- le dijo y le guiñó el ojo.
-Demasiado… hace siglos que quiero esto…- le dijo con sinceridad, la verdad es que ya no le importaba nada, solo verlo…
Rick se situó frente a ella, mirándola y ella lo notó nervioso…
-¿Estás bien?
-Bueno… digamos que nunca pensé que haría esto con mi uniforme…
-No se lo contaré a nadie si lo prefieres…
-No es eso… quiero decir… no soy un profesional y sé que me sentiré un tonto… pero también sé que te lo prometí y voy a cumplir…
-Tampoco tienes que sentirte torturado… lo bueno es que ambos lo disfrutemos… yo estoy segura de que así será…
-Bien…- dijo y sonrió.
Puso una música con buen ritmo y la miró seductor… comenzó a bailar despacio, moviéndose para ella.
Kate sonrió. Estaba demasiado enamorada como para evaluar si él lo hacía bien o no… solo quería que él se quitara el uniforme y ya…
Rick desabotonó despacio su camisa y entre cada botón, seguía bailando y se acercaba a ella, permitiendo que ella lo acaricie un poco, pero sin tocarlo demasiado…
Kate sintió que la temperatura subía de a poco. Sobre todo al observar que él comenzaba a reaccionar a sus limitadas caricias y eso se hacía evidente bajo sus pantalones…
Cuando finalmente abrió su camisa, Kate observó cada milímetro de su torso bien trabajado y levemente bronceado y sintió que su corazón se aceleraba… Rick se acercó a ella bailando y ella lo acarició con sus manos y sus labios, ansiosa…
Hizo el intento de deslizar su camisa hacia atrás para quitársela y él se lo permitió, consciente de que quería tocar sus brazos y sus bíceps, que eran objeto de varias de sus fantasías…
Siguió bailando mientras ella se deleitaba con sus brazos, besando aquí y allá… y luego, para desconsuelo de ella, volvió a alejarse…
Giró en redondo y se movió con la música mientras, de espaldas a ella, aflojaba el cinturón…
Pateó los zapatos y giró para mirarla… Kate se mordió el labio con deseo…
Volvió a acercarse y permitió que ella quitara el primer botón del pantalón… y antes de volver a alejarse, Kate se animó a deslizar sus dedos, acariciando suavemente su erección contenida aún bajo tanta tela…
Rick movió sus caderas y el pantalón se bajó unos milímetros, Kate tragó saliva. Lo necesitaba tanto que ya se sentía desesperada…
-Rick…- intentó, pero él no se movió, al menos no para acercarse…
Probó extendiendo sus brazos, indicándole que lo quería cerca. Pero él se quedó allí, quería llevarla al límite. Allí donde estaba, a prudente distancia, Rick se perdió en sus ojos y movió sus manos hacia abajo, deslizándolas por dentro del pantalón y el bóxer y cerrando los ojos ante el contacto de sus dedos con su piel…
Kate abrió la boca y se quedó inmóvil. Esto era mucho más de lo que ella había esperado de él. Era cierto que un buen strip tease tenía un poco de todo eso, pero ella se había ilusionado, aunque fuera con la idea de que él se moviera y se quitara la ropa…
Rick se quedó un momento así, bailando, sus manos acariciándose y sus ojos cerrados.
-Rick…- volvió a decir ella como en estado de trance y vio como él dejaba caer el pantalón y quedaba en un bóxer bastante ceñido en el que su erección casi no cabía…
Pateó el pantalón y se acercó a ella. Kate lo tomó de la cintura y deslizó las manos por dentro, pellizcando sus nalgas y él sonrió, seductor…
-Me estás matando… ¿lo sabes?
-Por supuesto…- dijo él y se movió hacia adelante, rozando su erección con el pecho de ella, que todavía seguía con el vestido puesto…
-Oh, por favor…- dijo ella y se levantó, poniéndose de pie sobre la cama y girando para que él la ayudara con el vestido.
Rick sonrió divertido y no la hizo rogar. Le quitó el vestido entre besos y caricias y cuando ella estiró sus manos para quitarle el bóxer… la empujó suavemente y la hizo recostar en la cama…
Con ambas manos bajo el elástico del bóxer, se movió un poco con la música y fue deslizando la prenda hacia abajo hasta que ella sintió que la boca se le secaba, al tenerlo a su alcance en toda su gloria…
Se acercó un poco más y permitió que ella lo masajeara suavemente…
-Ahora te quiero a ti…- le dijo ella y él sonrió. Levantó sus piernas y se situó en el lugar indicado. Kate suspiró cuando lo sintió parte suya y él se movió despacio pero profundamente en ella un buen rato, hasta que Kate llegó al clímax. Luego fue su turno, y Rick se dejó ir, disfrutando de su propio clímax mientras ella se reponía…
Se desconectó con suavidad y la tomó en sus brazos.
-Promesa cumplida…- le dijo en el oído a una Kate agotada y sonrió satisfecho.
Un par de meses después, Kate y Rick comenzaron con una rutina diaria de caminar un poco por el parque. Y luego, cuando se cansaban, él se sentaba en un banco y ella se recostaba, su cabeza sobre las piernas de él y lo escuchaba leerle poemas…
Durante todo el embarazo mantuvieron esa rutina, una rutina que para ellos significaba un momento compartido, en pareja, casi en familia… porque el pequeño se hacía sentir cada vez más fuerte…
Alexander Castle llegó una noche de otoño, luego de que Rick le leyera los poemas a Kate… ella solo se movió un poco y sintió que estaba húmeda…
Rick la llevó de inmediato a la clínica y un rato más tarde, luego de una cesárea, se convirtieron en la familia más feliz del mundo…
La niña, Ashley, se hizo esperar, pero finalmente vino, justo para cuando Kate ya estaba consolidada como escritora de best sellers policiales y Rick asumía su cargo como Capitán de la policía de New York…
Rick continuó siendo inspiración de Kate durante toda su vida, aunque no utilizara su personaje para escribir…
De eso, Kate se había dado cuenta al principio, con solo mirarlo, se sentía capaz de escribir lo que fuera… y a él le pasaba lo mismo con ella… con solo tenerla cerca, podía enfrentar a quién fuera…
Bueno, otra historia que llega a su fin, espero que la hayan disfrutado como yo! Realmente me pone orgullosa compartir esto con ustedes! Nos vemos en la próxima!
