HOLA A TODOS...!
Bueno me vi en la necesidad de continuar esta historia porque realmente me encantaba y quería ahondar más en el pasado de Mako y Bolin. Este capítulo no participa en ningún reto, simplemente es la continuación del anterior.
Esto ya no será un One-Shot sino una historia de varios capítulos.
Espero les guste.
Capítulo 2: Ángeles Hambrientos
Despertó abriendo sus pequeños ojos dorados y notó como el cabello de su hermanito le rozaba la cara suavemente. El pequeño Mako estaba pegado a la pared de la caja y Bolin se había dormido en su pecho, la sonrisa del ojitos dorados apareció en su rostro al contemplar que su hermanito estaba bien. La lluvia había cesado y ambos habían logrado estar a salvo de ella, ahora solo se mostraban los rayos del sol y un nuevo día para intentar mejorar algo.
El estómago de Mako gruñó con fuerza y el niño puso su mano sobre él, estaba hambriento, no habían comido nada en muchas horas y sabía que su hermano también debía morir de hambre, así que salió con cuidado de la caja sin despertar a su hermanito y se marchó rumbo a la plaza con la esperanza de conseguirles el desayuno a ambos.
Mako comenzó a divisar cómo las personas iban y venían en la plaza. Los niños desayunaban grandes sandwiches de jamón y queso, el niño se tocó el estómago de nuevo para acallar el rugido y caminó hacia aquellos niños que comían a gusto.
- Oigan... ¿podrían darme algo de comer? Muero de hambre -rogó el niño con los ojos de luna llena brillante. Una niña que comía junto a los demás, con cabello negro, ojos verdes y hermosas facciones buscó en su lonchera y dijo-
- Claro, tengo otro sandwich guardado y quiero dártelo -con eso la niña extiende la mano con el sandwich y Mako la imita para tomarlo pero entonces otro niño de cabellos rubios y con sobrepeso golpea el alimento y lo arroja al suelo, comenzó a pisotearlo mientras reía burlándose del ojos dorados-
- ¡Eres un niño de la calle! ¡Cómete la comida después que la pise! -se burló. Mako se molestó pero la verdad es que ese niño gordo era más grande que él y lo atemorizaba un poco-
- Oye tonto no hay que ser grosero! -le gritó la niña al gordo-
- No te molestes Asami -le contestó- los recogelatas como ese mocoso disfrutan comer de la basura. -Los puños de Mako se cerraron al instante, no podía dejar que lo siguieran humillando, las risas de los otros niños era notoria, solo la tal Asami veía al pobre niño con lástima. Entonces con el ceño fruncido Mako empuja al niño gordo y lo tumba de sentón-
- ¿Sabes que también hacen los niños de la calle? ¡Golpean a otros niños gordos como tú! -Dicho esto Mako le arrojó una patada al estómago del otro niño y le sacó el aire, rápidamente se puso a llorar y Mako sonrió feliz, pero los demás niños lo miraron con molestia, querían tomar represalias así que no le quedó más remedio que salir corriendo.
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Mientras tanto
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Bolin despierta y estruja sus hermosos ojos verdes al momento que deja salir un gran bostezo. Se rascó la cabeza y su mirada aún estaba borrosa. Tenía mucha hambre y de seguro comería tostadas con fresas por encima que su madre le encantaba hacer. Trataría de robarles a Mako sus fresas y entonces fingirían una pelea.
La cruda verdad golpeó al niño de ojos verdes cuando despertó en una caja botada en medio de la calle, entonces lo recordó todo, el incendio, la muerte de sus padres, el cuidado protector de Mako, la noche lluviosa y esa caja que había representado su salvación. A Bolin se le llenaron los ojos de lágrimas y saliendo de la caja comenzó a buscar a Mako con la mirada.
- Hermanito? Hermanito estás allí? ¿Te cansaste de mí y me dejaste? ¿Dónde estás? -gimió el niño pero nadie contestó, bajó la cabeza herido sin saber qué hacer-
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Al mismo tiempo
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Luego de caminar por largo rato, un aroma a comida fresca comenzó a invadir la nariz del ojos dorados. Estaba tan hambriento que sería capaz de comer de la basura y cualquier cosa le parecía aceptable. No podía creer que hace un días él comía galletitas y leche, carne, pollo, comida picante y ahora simplemente el estómago se le pegaba de la espalda debido a no tener nada que llevarse a la boca. Le costaba mucho dar cada paso, tenía 8 años y más de 17 horas sin comer, estaba perdiendo las energías peligrosamente.
Pero levantó la mirada con debilidad al sentir esos aromas tan deliciosos y sus ojos se abrieron como platos al ver que estaba en el mercado de Ciudad República y los tarantines de comida se abrían paso por una larga fila. Había carne, mariscos, brochetas, comida chatarra, todo lo que un niño pudiese querer. El niño de cejas arqueadas salió corriendo y comenzó a caminar frente a los tarantines no pudiéndose decidir por una cosa o por la otra, quería de todo, pero finalmente se detuvo en un puesto de brochetas. Miró con deseo ese palito metálico lleno de pedacitos de carne, pollo, chorizos y salsa picante, su boca se hizo agua e inocentemente caminó hacia el puesto donde un señor alto y moreno servía la comida.
- Oiga señor... me puede dar dos brochetas muy muy grandes? para llevar? -el sujeto tuvo que ponerse de puntillas para lograr ver del otro lado del tarantín al niño de 8 años que lo miraba con una sonrisa sincera-
- ¿Qué crees que haces? ¿Tienes dinero acaso?
- Lo siento, no tengo dinero... pero tengo demasiada hambre y mi hermanito también
- No me interesa -le gritó- Yo no regalo comida o sino también tendré hambre ¡Lárgate de aquí!
El niño agachó la cabeza sintiéndose humillado y con los ojos llorosos ¿Por qué la gente lo tenía que tratar mal? ¿Acaso él le estaba haciendo daño a los demás? ¿Tenía la culpa de lucir desarreglado, despeinado y con la ropa algo sucia?. Aunque Mako quería simplemente sentarse a llorar, sabía que eso no iba a solucionar nada, seguiría teniendo hambre, Bolin seguiría teniendo hambre y no importaba cuánto lo tuvieran que humillar o cuántos gritos tuviese que soportar, Mako no iba a dejar que su hermanito pequeño, que era su responsabilidad pasara hambre. Respiró profundo y repitió el mismo proceso en el resto de los tarantines, pidiendo comida para llevar pero las respuestas siempre fueron las mismas...
- VETE DE AQUÍ
- NO REGALO COMIDA
- ERES UN MALVIVIENTE
- ANDA A MOLESTAR A TU MADRE
- BÁÑATE ENGENDRO
- ALÉJATE, ESTÁS ESPANTANDO A MIS CLIENTES...
Le gritaron tantas veces que Mako en su desesperación solo pudo dejarse caer sobre un banquito con los ojos envueltos en lágrimas, no lo hubiese admitido pero comenzó a llorar allí frente a todos. Sus lágrimas mojaban el suelo como ríos y vertientes. Realmente lo habían lastimado, llamarlo Malviviente, engendro y decirle que por su culpa las personas se estaban alejando lo hicieron verse a sí mismo como un monstruo pero... ¿No era solo un niño?. No entendía por qué la sociedad trataba así a los más desamparados. Fuera como fuera, ya no había dónde buscar comida, casi comenzaba a desvariar y a ver doble cuando sus tripas le reclamaron otra vez la falta de alimento. Desesperado Mako lloró por Bolin, por Él y por su roto corazón.
- Hijo -dijo una señora mayor, a lo cual Mako levantó sus ojitos dorados llenos de lágrimas- ¿Dónde está tu mami? -Mako limpió las lágrimas antes de contestar y luego dijo entre gemidos ahogados por la tristeza-
- Mi mami se fue al cielo con mi papi, pero olvidó llevarnos a mi hermanito y a mi -la señora se tocó el corazón conmovida por las palabras del niño, sabía que no estaba en la calle porque fuese un rebelde o algo así, simplemente lo había perdido todo-
- Pobrecito mi amor -dijo la señora mientras metía la mano en su cartera y sacaba su billetera- ¿Quieres comer algo de alguno de esos tarantines? -El niño sonrió de oreja a oreja muy feliz y la señora lo tomó de la mano y llevó de vuelta hasta el puesto de hamburguesas en el cual le habían dicho engendro. El hombre que atendía el puesto vió llegar al niño de nuevo y su entrecejo se arrugó rápidamente.
- Oye mocoso no te dije que te fueras?
- Escúchame imbécil vas a prepararle la más grande, gorda y jugosa hamburguesa que hayas hecho en tu vida -gritó la mujer al hombre que parecía estar en shock- ¿Entendiste tarado? Toma tu dinero si es lo que tanto quieres! -se lo arroja- ¡Aprende a tratar a los niños!
- Señora yo... no quise...
- Muévete idiota que tengo hambre! -dijo Mako inspirado imitando a aquella señora que al escuchar eso no pudo más que reír a carcajadas-
- Bien hecho mi amor, chócala! -chocan manos mientras que el hombre comienza a preparar la hamburguesa entre murmuraciones. Más temprano que tarde una inmensa hamburguesa que el niño tenía que agarrar con las dos manos se abría ante él, con solo de oler su aroma el niño enloquecía, pero antes de podérsela comer, la mujer llevó al niño al parque otra vez-
- No sé cómo agradecerle que haya sido tan buena conmigo, hoy todo el mundo me trató mal menos usted y una niña esta mañana -dijo el niño-
- El mundo está lleno de bravucones cariño -le respondió la señora- pero siempre existirán personas buenas que te ayudarán en tu dolor... son cómo ángeles enviados del cielo para ayudarte
- ¿Mi mami la envió verdad? ¡Usted es en realidad un ángel guardián! -la señora sonrió para sí y luego dijo-
- Si pequeño, me envió tu mami, y también te envió esto -dijo mientras le daba 50 billetes al niño, él nunca había tenido tanto dinero en sus manos jamás- Este dinero te servirá para comprar comida por un tiempo -Mako solo pudo abalanzársele encima y abrazarla con cariño-
- Nunca la olvidaré
- No importa, no quiero que lo hagas -dice ella, entonces le dió la espalda y comenzó a marcharse, de pronto Mako la perdió de vista y aunque mirara a todos lados no logró divisarla ¿De verdad era un ángel?-
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Más Tarde...
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- Bolin... Hermanito -dijo llegando Mako hacia el callejón donde ahora vivían sosteniendo la gran hamburguesa en sus manos, aún estaba calentita y olorosa- Bro... ¿Dónde estás? -lo llamó pero no logró verlo, solo estaba la caja sola y ni rastro de su hermano. El niño de ojos dorados comenzó a buscarlo con desespero- Bolin? Hermanito? ¿Dónde te metiste? BOLIN! -gritó desesperado cayendo de rodillas al suelo con los ojos llenos de lágrimas otra vez... Su hermanito había desaparecido y Mako se culpaba por eso.
- Qué idiota soy! -decía mientras se golpeaba el pecho- ¿Cómo me fui y lo dejé solo? ¡Pensé que dormiría todo el día! ¿Cómo pude ser tan tonto?
Pero de pronto como obra del cielo la voz de Bolin le habló a su hermano mientras estaba parado justo frente a él sosteniendo un pañuelo rojo.
- ¿Por qué lloras hermanito? -Mako al verlo solo pudo saltarle encima en un gran abrazo yéndose los dos al suelo, comenzaron a reír felices y Mako comenzó a besar sus gorditos cachetes y su frente, estaba muy emocionado-
- Qué bueno que estás aquí, estaba muy preocupado... -le dice mientras ambos se levantan y se meten en la caja con aquel truco que habían desarrollado y el cual hacía que cupieran los dos y les sobrara algo de espacio- ¿Dónde estabas hermanito? -le pregunta Mako a Bolin-
- Fui a casa...
- ¿Qué hiciste qué? -dijo sorprendido-
- Solo quería verla, además no está muy lejos... todo está quemado, necesitaba mirar por mí mismo que había pasado
- Te entiendo hermanito, sé que es duro pero no puedes marcharte así, casi me matas del susto
- Lo sé, lo siento pero... es que siempre has sido tan bueno conmigo que te quise traer algo que te recordara lo que éramos antes de que esto pasara -dicho esto Bolin le mostró una bufanda rojo profundo a su hermano a quien se le cristalizaron los ojos con solo verla- ¿la reconoces hermanito?
- Era de nuestro papá
- Si, una de las pocas cosas que se quemó en el incendio... quiero que la lleves -entonces el ojos verdes le amarra la bufanda al cuello del niño y este miró lo bella que era esa prenda-
- No sé que decir... -musitó Mako-
- No digas nada entonces... -Se abrazan-
- Te quiero hermanito
- Y yo a ti... nunca nos separaremos -dijo Bolin, entonces Mako toma la hamburguesa que habían comprado antes y retirándole el papel protector reveló la fuente de comida para ambos mientras decía-
- Pues yo también te tengo un regalo...
- ¿Una hamburguesa? wow hace tiempo que no comía una tan grande -exclamó con sorpresa- ¿Quién diría que en casa jamás comíamos de estas y ahora que estamos en la calle sí lo haríamos? -Ríe, entonces Mako parte la hamburguesa por la mitad y le entrega su parte a Bolin quien rápidamente quería llevársela a la boca pero su hermano lo detiene-
- No Bolin, hay que ser agradecidos, puede que no tengamos casa ni padres, pero tenemos alimento y eso es gracias a Diosito en el cielo... -entonces Mako juntó las palmas de sus manos uniéndolas y formando un triángulo y dijo- Pon tus manitos así, baja la cabeza y sígueme la corriente-
- ¿Así? -dijo Bolin tratando de imitarlo. Mako asiente y entonces ambos bajan su cabeza y el ojos dorados comienza a orar-
- Querido Diosito, queremos agradecerte primero por la vida...
Continuará...
*Se va a llorar a un rincón*
Espero les haya gustado, por favor me dicen en sus reviews que les ha parecido.
Gracias por leer :)
