Hola! TrueProta Here!

Hace algún tiempo que no actualizo este fic, así que cuando me llegó un poco de inspiración no lo dudé.

Es tiempo de seguir leyendo sobre las aventuras de Mako y Bolin en sus chibi versions!

Disfruten!


Capítulo 4 Ángeles en la Basura


- HERMANITO! -gritó Mako con desespero mientras mecía con violencia al pequeño de ojos verdes y este despertaba sobresaltado-

- ¿Qué ocurre Mako? -preguntó mientras se restregaba los ojos-

- TENEMOS QUE IRNOS YA! NOS BUSCAN PARA HACERNOS DAÑO!

Bolin abrió sus ojitos de par en par sorprendido, la mirada de Mako, a punto de ceder a las lágrimas lo hicieron preguntarse qué ocurría..

- ¿Qué? ¿Qué dices hermanito?

- No hay tiempo de explicar.. ¡Vámonos! -exclamó mientras lo jalaba del brazo pero sorprendentemente el ojitos verdes presentó resistencia y su hermano mayor volteó a verlo indignado-

- NO! ¡Tienes que decirme que ocurre!

Mako miró a la entrada del callejón y luego de dar pequeños saltos de desespero en un berrinche moderado, Mako se metió en la caja con su hermano y tomándolo de las manos, lo miró a los ojos y le dijo.

- Hermanito, hice algo muy malo y nos puse en peligro a los dos, siento mucho lo que hice pero ahora no podemos parar!

Las palabras de Mako resonaron en la cabecita de Bolin sin parar como un eco infernal que no era para nada agraciado. Su estómago se revolvió, la cabeza le dolió de repente y ver a su hermano tan preocupado lo hizo darse por vencido y dejarse guiar por él.

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Unos Días Antes

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Despertó cuando un chirrido de tripas resonó en lo más profundo de su estómago ¡Moría de hambre! pero entonces un delicioso aroma a carne recién salida de la sartén invadió sus fosas nasales, también olor a pan acabado de hacer, creía que seguía soñando, pero entonces una mano tocó su hombro y dijo...

- Hermanito, despierta! Hora de desayunar! -Bolin abre sus ojitos y contempla a su hermano mirándolo con una sonrisa amistosa y, a sus pies había un montón de comida, justo lo que había pensado. Carne en brochetas y pan caliente. Bolin abrió sus ojos de par en par y se saboreó al instante-

- Wow hermanito ¿Qué es todo esto?

- Ya te dije, es nuestro desayuno

- Si, claro pero... ¿De dónde lo sacaste? El dinero que la mujer nos dió para comprar comida se nos acabó hace días.

- Entregué unos paquetes y me dieron esto como recompensa -dicho esto Mako toma una brocheta caliente y una hogaza de pan muy suave y se lo pasa a Bolin diciendo- ahora come Bo, quiero que te pongas bonito y rosadito. -Bolin sólo pudo sonreír ante eso-

- Mmmm... Está delicioso!

- ¿Verdad? y lo mejor es que ahora que entrego paquetes todas las mañanas podremos comer bien.

- YAY! -celebró Bolin- comeremos bien al menos una vez al día!

Mako tragó grueso al escuchar aquello. La inocencia de Bolin casi hacía desaparecer por completo el terror detrás de esas palabras. Los días anteriores a esos fueron muy duros, a veces no tenían absolutamente nada que comer y otras, Mako cuando por fin podía conseguir algo para alimentarse se lo daba a su hermano alegando que ya había comido cuando lo cierto era que cada día estaba más delgado y débil. Hacía tres días, Bolin tuvo que contemplar una escena terrible.


Flash Back...

- Hermanito? -llamó el niño mientras salía de la caja a mitad de la noche pues no podía ver a su hermano en ningún lado.- ¿Mako? -lo volvió a llamar pero no obtuvo respuesta-

La noche era fría, aterradora y silenciosa. Se podían escuchar a los perros ladrar en la lejanía. El niño de ojos verdes pensó que Mako tuvo que usar el baño o algo porque él nunca... nunca lo dejaba solo en las noches.

Siguió caminando por aquel callejón rumbo a la salida y cuando estuvo fuera miró a ambos lados de la carretera. Entonces el sonido de unas bolsas se escucharon a uno de los lados del niño, este volteó lentamente esperando no ver algo terrible en esa oscura noche. Entonces un relámpago iluminó la escena.

Su hermano Mako estaba metido entre el cesto de la basura con su cabeza hundida en él mientras buscaba desesperadamente por lechugas sucias que se metió a la boca sin pensarlo dos veces. Las masticó con placer y sus ojos se cerraron al disfrutar cada bocado. Bolin se horrorizó al ver a su hermano ser acompañado de algunos perros hambrientos y callejeros por los cuales a veces tenía que pelear por la comida.

Mako ni siquiera notó a su hermano, estaba demasiado hambriento para pensar en otra cosa. De pronto encontró un pedazo de carne llena de moscas y sus ojos se tornaron sadomasoquistas al momento que una sonrisa aterradora revelaron sus dientes llenos de deseo. Apartó las moscas con la mano y se metió el pedazo de carne.

Una lágrima bajó al instante por la mejilla de Bolin mientras no podía soportar ver aquella escena más. Él había comido bien esa noche, Mako le había traído comida ¿Entonces por qué estaba sacando cosas de la basura y peleándole la comida a los perros de la calle? ¿Mentía sobre comer un poco de lo que le traía?.

Los ojos y la mente se le abrieron al niño de ojos verdes. Su hermano le había mentido... otra vez, para protegerlo, pero mentira al fin. Cerró sus ojos y corrió con todas sus fuerzas de nuevo al callejón mientras sus lágrimas eran llevadas como rocío por el viento. Se metió dentro de la caja y comenzó a temblar y acurrucarse lo más que pudo. Ver a su hermano así le dió mucho miedo. Será que si un día no había más basura y tenía mucha hambre ¿Se lo comería a él también?.

Cerró sus ojos con más fuerza e intentó calmarse, entonces luego de un rato sintió un fuerte olor a basura que vino al mismo tiempo que el calor del cuerpo de Mako que se acostaba justo al lado de su hermano en la caja. Bolin estaba despierto, lo sintió todo y... aún tenía miedo.

Fin Flash Back...


Mako no podía dejar que su hermanito pasara más hambre. Él mismo no podía pasar más hambre, sabía que mientras más débil estuviera, menos capaz iba a ser de protegerlo, así que cuando descubrió el legado que su madre le dejó, comenzó a buscar nuevas formas de alimentar a los suyos.

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Esa Madrugada

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Mako se despertó cuando el anillo de luz sobre el horizonte que anunciaba la llegada de la luz solar apenas estaba saliendo. Besó a su hermano en la frente con cariño y amarrándose la bufanda roja al rededor del cuello tapando su boca también salió corriendo de aquel callejón.

Había aprendido a ser sigiloso, había aprendido a luchar por la comida. Los perros de la calle nunca eran de fiar, pero Mako casi siempre les ganaba la comida, pero era hora de comer comida de verdad.

El niño se paró frente a la vidriera de una tienda que exhibía chorizos, carnes y demás exquisiteces. Su estómago chilló al instante y su lengua saboreó el contorno de sus labios. Esa comida tenía que ser suya.

Mako caminó hacia la puerta de atrás y usando unos pequeños alambres, logró abrir la cerradura. Entonces entró a la tienda de comida y rápidamente tuvo que esconderse pues algunos carniceros estaban allí con grandes cuchillos. Mako se escondió debajo de la mesa donde los carniceros estaban cortando algunos trozos de carne y se preparó para hacerse de la comida.

- Oye Yen... ¿Cómo te fue anoche? -preguntó uno de los carniceros a su compañero mientras ponía un chorizo largo sobre la mesa. Mientras conversaba con su amigo unas manitas blancas salieron de debajo de la mesa y jalaron el chorizo hacia abajo. Cuando el carnicero se fija ve extrañado como no había nada allí- Qué raro... hubiera jurado que... aahh no importa!

Entonces puso otro pesado de filete y le preguntó otra cosa a su compañero, entonces la manita blanca también jaló el filete hacia abajo. El hombre muy extrañado miró como nuevamente la carne no estaba, pero esta vez estaba segurísimo de que la había puesto, así que se agachó para ver debajo de la mesa pero no pudo observar nada, pero cuando se levantó de nuevo vió a un niño montado sobre la mesa dándole vueltas a una bufanda roja llena de carne y sin pensarlo dos veces golpeó su rostro con ella arrojándolo al suelo.

- ES EL LADRÓN... ATRÁPALO! -gritó el hombre. Yen inmediatamente agarró un gran cuchillo y lo lanzó hacia el niño pero este salió con segundos de diferencia y la filosa arma quedó clavada de la pared.

Mako sonrió victorioso mientras corría lejos de la tienda pero de pronto aquellos hombres lo alcanzaron y comenzaron a rodearlo. Mako abrazó la bufanda con la comida mientras los hombres hacían sonar los filos de sus cuchillos.

- Tú eres el ladronzuelo que nos ha estado robando... hasta aquí llegaste maldito!

- Sólo si pueden atraparme!

Entonces Mako se escabulló debajo de las piernas de esos sujetos quienes lo seguían de cerca. Cada vez lo alcanzaban más y más y este se estaba poniendo nervioso. ¿Por qué estaba corriendo justamente hacia el callejón dónde estaba su desprotegido hermano? Por alguna razón, antes de que se diera cuenta ya estaba mirándolo a lo lejos mientras se acercaba a la caja, para ese momento, parecía que los hombres habían quedado algo rezagados por el niño de ojos dorados.

- HERMANITO! -gritó Mako con desespero mientras mecía con violencia al pequeño de ojos verdes y este despertaba sobresaltado-

- ¿Qué ocurre Mako? -preguntó mientras se restregaba los ojos-

- TENEMOS QUE IRNOS YA! NOS BUSCAN PARA HACERNOS DAÑO!

- ¿Qué? ¿Qué dices hermanito?

- No hay tiempo de explicar.. ¡Vámonos!

- NO! ¡Tienes que decirme que ocurre!

Mako miró a la entrada del callejón y luego de dar pequeños saltos de desespero en un berrinche moderado, Mako se metió en la caja con su hermano y tomándolo de las manos, lo miró a los ojos y le dijo.

- Hermanito, hice algo muy malo y nos puse en peligro a los dos, siento mucho lo que hice pero ahora no podemos parar!

Bolin decidió confiar en su hermanito y dejó que este lo jalara para sacarlo de allí pero apenas se dieron vuelta para salir del callejón vieron con horror como aquellos tres carniceros estaban frente a ellos bloqueándoles el paso. Mako tragó saliva nervioso al momento que el ojitos verdes preguntó...

- Mako.. ¿Quiénes son esos señores?

- Conque el ladronzuelo tiene un hermanito -se burló el carnicero mientras le daba vuelta con maestría a las hojas de los cuchillos- parece que cortaremos el doble de carne fresca.

Bolin se abrazó a Mako por detrás apretando su estómago mientras lo sentía temblar por su espalda.

- Tengo miedo... Mako. -El ojitos dorados volteó a verlo y dándole una sonrisa amistosa le dijo-

- Todo va a estar bien... ahora Bolin, quiero que te quedes atrás ¿Me entendiste?

- Pero...

- ¡Obedece, Bolin! -exclamó con firmeza, a lo cual el niño con ojos conmovidos se hizo unos pasos hacia atrás dejando al pequeño Mako frente a esos tres asesinos sin compasión-

- Los niños como ustedes son como los perros callejeros, están solos en el mundo y solo lo contaminan... ¡Merecen desaparecer! -gritó el carnicero. Mako lidió con las fieras miradas de ellos y entonces respondió-

- Por mucho tiempo pensé que realmente estaba solo, pero ahora sé, que mi mamá está conmigo!

En ese momento el niño abrió sus manos y dos flamas de fuego se encendieron sobre sus palmas iluminando aquel oscuro callejón. El rostro de Mako fue sombreado a medias por la luz de las llamas dando un aspecto terrífico de su cara...

- Ese niño... a... acaba de hacer fuego?

- ES UN MAESTRO FUEGO!

Mako no lidió palabra y comenzó a extender sus manos hacia ellos al momento que flamas salían disparadas hacia ellos, estos usaron sus gruesos cuchillos para taparse de las llamas pero Mako arrojaba mucho más fuego en todas direcciones y logró darle a uno en el estómago arrojándolo al suelo y luego se agachó para lanzar una patada rastrera que le siguió una onda expansiva de calor que tumbó al resto. Mako a continuación disparó mucho fuego al suelo creando una muralla ardiente entre ellos y los hermanos y con una mirada psicópata y deseos vehementes de proteger a Bolin, Mako exclamó.

- No le van a hacer daño a mi hermanito!

- ¡Está loco! ¡Corre! -dijeron para luego levantarse y salir corriendo de aquel callejón sin detenerse ni un momento. Ese niño parecía el mismo demonio disparando ráfagas de fuego por doquier, no podrían ni acercarse. Tampoco volverían a molestar.

Mako bajó sus manos y el fuego que ardía por todas partes comenzó a apagarse, entonces él voltea a ver a su hermanito y lo nota sorprendido, sin habla. Nuevamente lo veía en una faceta que no pensó que le conocería. Primero verlo comer de la basura y ahora lastimar fieramente a esos sujetos. Una vez más, Bolin sintió algo de miedo por su hermano.

¿En qué se estaba convirtiendo? ¿Dónde había quedado el Mako dulce que solía conocer?

- Eres un maestro fuego... -susurró Bolin. Mako quiso dar un paso hacia adelante pero Bolin retrocedió otro-

- Cómo mamá... -dijo Mako. No quería que su hermano lo viera con miedo, así que su mirada hacia él fue sincera, trató de acercarse y Bolin no retrocedió más. Pronto pudo llegar hacia él y lo aprisionó entre sus bracitos mientras la carita de Bolin quedaba enterrada en el pecho de su hermanito-

- Mako... no entregabas paquetes, robaste esa comida... ¿verdad?

- Bolin -lo miró a los ojos- hay gente que tiene demasiado y hay otros que no tienen nada. Los que no tienen nada siempre son los que sufren y no es justo. No me importa si tengo que robar o lastimar a alguien para protegerte, pero mientras yo esté aquí, nada malo va a pasarte. Te quiero Bolin.

- Yo también te quiero hermanito -completó mientras aún seguían abrazándose. El peligro había pasado al igual que el terror. Ya Bolin no le tenía miedo a su hermano, pues ahora con más fuerza, podía ver a mamá en sus ojos y ya nada lo iba a hacer temblar, pues sabía que ella, mediante Mako lo protegería siempre-. Buenas llamitas, por cierto -sonrió Bolin-

- ¿Tú crees? Yo quería que mi fuego fuera púrpura, es mi color favorito. -carcajeó el ojos dorados-

- Y yo quisiera ser un maestro fuego como mamá y tú, o un maestro tierra como papá...

- Lo serás Bolin... cuando llegue el momento... lo serás!


Continuará...


Crudeza, yeah

Por favor me dicen qué les pareció este capítulo en sus maravillosos reviews.

Nos vemos muy pronto, gracias por leer.

Adiosito :D