HOLA!

It's been a while :O

Estoy aquí actualizando uno de mis fics olvidados pero que de verdad le tengo cariño, amo a los hermanitos y no puedo dejar de escribir sobre ellos.

Espero les guste, intentaré seguir actualizando.

DISCLAIMER: Este capítulo participa en la 'Semana Makolin' del foro ¡Cometa de Sozin!

DISFRUTEN!


Ángeles en una Caja


Sus ojitos dorados se abrieron de par en par. Era tan de mañana que todavía estaba oscuro. Hacía un frío atronador, ese delicado cartón sobre el cual se acostaba se sentía tan cómodo que le costó mucho tomar una decisión, quería quedarse durmiendo como todos, no quería salir de su refugio, pero entonces volteó su mirada y observó a su hermanito menor Bolin durmiendo a su lado en la caja acurrucado en una esquina con el dedo índice metido en su boquita. El corazón se le hizo muy pequeño a Mako al ver aquello.

Mako no quería irse pero si no se levantaba... ¿Qué irían a comer hoy? ¿Cómo iba a cuidar de las necesidades de Bolin?

Mako se resignó a que era tonto y egoísta preferir su descanso a alimentar a su hermanito quien era su responsabilidad, así que se llenó de determinación, se levantó de su cartón, amarró su bufanda roja al cuello y salió en la oscuridad de la noche.


Capítulo 5: Ángeles Cumpleañeros


Sus ojitos verdes se abrieron horas después luego de que el sol ya hubiese salido en lo alto. Despertó con una sonrisa en su carita y con muchos ánimos de vivir. Si tenía hambre, si se sentía enfermo, todo eso se le olvidó ese día, pues había cosas más importantes para hoy.

- Hola mundo -dijo Bolin para sí mirando al horizonte- hoy es el cumpleaños de mi hermanito y haré que sea el mejor que ha vivido.

El sol pareció sonreírle cómplice, el niño se levantó y comenzó a recorrer las esquinas cercanas, no tardó en visualizar una tienda de regalos y su sonrisa se dibujó al instante.

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- ¡VENGA! ¡EL MARAVILLOSO MAESTRO FUEGO HARÁ ALGO INCREÍBLE... VENGAN! -decía Mako en medio de una plaza concurrida mientras con sus manitas comenzaba a generar pequeñas flamas de fuego a las que les daba diferentes tipos de forma. La última que hizo pareció un conejo, pero la gente seguía caminando sin prestar mucha atención y su recipiente para las monedas estaba más que vacío.

El ojos dorados gruñe algo alterado, la paciencia no era su fuerte.

- Conque esas tenemos eh?... ¡VENGAN Y CONTEMPLEN ALGO QUE LOS DEJARÁ CON LA BOCA ABIERTOTA!

Con eso el niño extendió sus brazos de forma separada mientras pequeños y armónicos látigos de fuego se generaban en cada una de sus manos. Comenzó a moverse con los pasos de una coreografía algo torpe mientras hacía girar los cálidos látigos de fuego a su comendo.

Algunos se detuvieron a ver su danza con fuego pero rápidamente se cansaron de lo mismo y perdieron el interés. Se alejaron nuevamente y el recipiente de monedas seguía vacío.

- ¡Por los espíritus! -se quejó el niño mientras se tiraba de sentón al suelo con los brazos cruzados- ¿Ahora que hago? -su estómago rechinó en ese momento y tuvo que acariciarse con la mano pues no tenía nada que darle esa mañana, eso lo hacía sentir muy triste y enojado, pero lo enojaba más el saber que Bolin también estaría en la misma situación- Soy un pésimo hermano -resopló desanimado-

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Bolin se puso frente al recibidor de aquella tienda de regalos pero era demasiado pequeño y no alcanzaba a ver al vendedor ni este a verlo a él, así que levantó su manita lo más que pudo y tocó la campanita.

El extrañado hombre, luego de mirar a todos lados y no ver a nadie, fijó su vista hacia abajo y observó hacia abajo para visualizar al tierno pequeñín despeinado, de ojos grandes y verdes que vestía ropa algo gastada.

- ¿Si?

- Quiiiiero organizar una gran fiesta -respondió Bolin- para mi hermano, solo lo mejor para él, quiero un pastel enorme de chocolate y canela como le gusta. Decoraciones, globos y quizás fuegos artificiales.

El hombre mira de reojo al inocente niño hacer su pedido, mira sus fachas y luego se posa en sus ojos ilusionados. Se le acerca con una sonrisa algo malvada y dice.

- ¿Si? ¿Y cómo piensas pagar por todo eso pequeñín?

- Pagar...? Con... dinero?

- Exacto niño, con dinero, billetes, también sirven monedas pero preferiblemente billetes.

- No tengo dinero -responde el niño en voz casi nula y con desilusión-

- Entonces puedes irte olvidando del pastel inmenso de chocolate y canela, la decoración y sobretodo de los fuegos artificiales.

- P-Pero señor, por favor, es el cumpleaños de Mako, no puede negarle la oportunidad a un niño de ser feliz en su cumpleaños... ¡Eso sería monstruoso!

- ¡Monstruoso es que esté perdiendo mi tiempo con alguien que no tiene dinero para pagar! ¡Sal de mi tienda pequeñín!

Bolin baja la cabeza con decepción y se da la espalda para marcharse. Ese nuevo rechazo se unía a la larga lista que ya cargaba sobre su espalda. El pequeño niño se estaba dando cuenta de que todo en el mundo lo movía el dinero o el poder, nadie quería ayudar a un par de niños desamparados de la calle... Ni siquiera porque se tratara de su cumpleaños.

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Mako por su parte se hallaba sentado en una de las bancas de la plaza con sus manitas sosteniendo su rostro y sus codos encajados en sus piernas. Estaba molesto, triste, impotente. Ya casi era mediodía y apenas había logrado un par de monedas de muy poco valor. La gente seguía pasando a mares por aquella plaza, pero nadie se interesaba en el "Increíble maestro fuego" o lo que tenía que ofrecer al mundo.

Mientras tanto, su estómago volvió a rechinar, estaba pegándose a su espalda de lo vacío que estaba.

- No puedo creer que nada de lo que hiciera les gustara -se dijo para sí mismo el niño de ojos dorados, quizás hablando con sus padres, como solía pretender a veces- Juro que esto es más difícil de lo que pensaba. Era más fácil cuando solo le quitaba a la gente sus cosas y me quedaba con ellas pero ya sé, robar es malo -suspiró agotado- Pero entonces ¿Cómo puedo obtener dinero sin tener que robar a nadie, Mami? Mi hermanito tiene hambre y yo también... ¿Qué hago?

De pronto se escuchó una especie de chispa dispararse sobre uno de los cables de luz, fue algo totalmente insignificante y nadie le prestó atención pero el niño de ojos dorados si observó aquel chispeo y eso le dió una idea de algo que la gente sí querría ver.

- ¡Ya sé! -se dijo así mismo más animado- Si soy un increíble maestro fuego, ¡También puedo ser un increíble maestro rayo! Solo tengo que manipular la electricidad de mi cuerpo y darle forma... ¿Qué tan difícil puede ser?

Con eso el niño volvió a ponerse en medio de la plaza y poniendo sus manitas en su boca como amplificador de su voz, exclamó.

- ¡VENGAN! ¡VENGAN! ¡ESTÁN A PUNTO DE PRESENCIAR ALGO INCREÍBLE Y FUERA DE ESTE MUNDO! UNA RARA HABILIDAD QUE SOLO LOS MEJORES MAESTROS FUEGO DEL MUNDO PUEDEN REALIZAR... ¡RELÁMPAGO CONTROL! -finalizó la sentencia. Escuchó voces murmurando y deteniéndose frente a él. Era cruel, pero la gente sí parecía interesarle el que alguien hiciera algo peligroso por entretenimiento... ¿Por qué arte con fuego no les gustaba pero sí la manipulación del rayo? - se preguntaba el niño, pero no había nada que pudiera hacer.

Se escucharon aplausos y Mako se reverenció a su público.

- Atrás, lo que van a presenciar es peligroso, no quiero lastimar sus ojos o sus cuerpos con mi fogosa genialidad -resopló a medida que se preguntaba de donde demonios había sacado esa frase-

Abrió sus piernas para obtener una buena postura y extendió sus bracitos con sus dedos índice y medio extendidos también y el resto del puño cerrado.

"A ver cómo me sale" -pensó con algo de nerviosismo.

El niño movió sus brazos de forma circular mientras balanceaba sus piernas hacia un lado, pero nada pasó. Intentó hacerlo de nuevo repitiendo el proceso pero se puso rojo cuando las miradas impacientes de la gente comenzaron a posarse sobre él.

- Jejeje... Solo un segundo, ya casi sale.

- Muévete niño... -le decían algunos.

Más nervioso aún, Mako extendió nuevamente sus bracitos y comenzó a concentrarse lo más que pudo en generar un rayo, pero nada más que una simple chispa salió de sus dedos seguido de un poquito de humo.

- Buuuuu...

- Es una farsa, perdí mi tiempo.

- Oigan no se vayan -replicó Mako al verlos darle la espalda- ¡Sé que puedo hacer un relámpago-

- Déjanos en paz niño... Largo! -le gritó un hombre. Mako cerró sus ojos con rabia y sus rodilals se doblaron cayendo a tierra. Sus ojos comenzaron a despedir lágrimas de impotencia y rabia contenida- Yo sé que puedo... -dijo apretando sus dientes- denme la oportunidad...

Alzó la mirada y contempló con recelo como todos ya se habían ido y estaban lejos de él como para escuchar su voz. Cansado de los rechazos y espaldarazos, el niño se llenó de valor para ponerse de pie y extender su mano mientras intentaba gritarles algo.

Pero de pronto las torpes e inestables partículas de rayo que había contenido en su brazo en sus movimientos anteriores le explotaron en la cara y lo arrojaron de espaldas al suelo durante varios metros. Cayó casi al borde de la inconciencia, le dolían mucho sus dedos y brazo, su mirada se tornó borrosa y no pudo más que hacer lo que hace un niño desesperado al que le duele algo.

Rompió a llorar.

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Bolin por su parte estaba en camino de vuelta a su refugio en aquel callejón luego de no poder conseguir nada bueno para su hermano. Se sentía triste porque el ojos verdes quería hacer algo grandioso por él pero no había conseguido nada, ni siquiera... nada.

De pronto escuchó un grito detrás de su espalda.

- ¡DETÉNGANLOS! ¡POR FAVOR!

Bolin volteó de repente y observó como tres niños de mal aspecto venían corriendo en su dirección tropezando a Bolin y arrojándolo al suelo. Los niños doblaron la esquina y llevaban cajas y artículos robados, el vendedor venía más atrás persiguiéndolos.

Bolin no podía creer que esos niños hubiesen robado, él no lo había hecho aunque de verdad necesitaba los artículos, así que se puso de pie y corrió a perseguirlos alcanzándolos rápidamente ya que estos habían entrado en un callejón sin salida.

- Oigan, devuelvan eso que se robaron -dijo Bolin-

- ¿Quién eres tú niño? ¡Sal de nuestro camino que buscamos escapar del vendedor!

- No! -dijo con firmeza. Uno de los niños, el más grande se acercó a Bolin y lo tomó de la camisa mientras sonreía de medio lado con cierta maldad-

- ¿Y qué vas a hacer al respecto?

Bolin cerró sus ojos sintiéndose derrotado y desvió la mirada. Los niños rompieron a reir, lo arrojaron al suelo y procedieron a irse por medios de carreras a la salida del callejón.

El ojitos verdes cayó al suelo herido en su interior y con mucho enojo. Era incapaz de hacer cualquier cosa, desde complacer a su hermano hasta defender a nadie. ¿Por qué la vida era tan difícil e injusta?

Golpeó el suelo con rabia y todas las fuerzas que tuvo y se inclinó para llorar.

Pero entonces escuchó unas voces...

- ¿Qué es esto? ¿Qué pasa? -Bolin levanta la mirada y observa a los ladronzuelos de pie a la entrada del callejón, como inmóviles. El niño pensaba que para ese momento ya estarían lejos pero no. ¿Qué hacían allí todavía?

Pronto lo descifró. Sus pies se habían hundido en la tierra y estaban atrapados en el concreto. Pero... ¿Cómo pasó?

- ¡Oye niño déjanos salir! -gritó el más grande. Bolin aún no entendía lo que había pasado, hasta que otro de los niños le respondió diciendo-

- Chen, no te metas con él, ¿No ves que es un maestro tierra? -El ladrón más grande observó con los ojos bien abiertos a Bolin dándose cuenta al mismo tiempo del ojos verdes de algo muy importante-

- ¿Hice tierra control? -razona Bolin levantándose del suelo y observando sus manitas algo sucias por la tierra- ¡Soy un maestro tierra!

- Por favor, no nos hagas daño, devolveremos lo que robamos! -rogó uno de los niños, pero Bolin dibujó una sonrisa deformada en su rostro al momento que hacía que pequeñas piedritas se levantaran a su comando-

- Es hora de hacer justicia.

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Minutos Más Tarde

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Bolin entra a la tienda de regalos y lo primero que ve es al vendedor acongojado sobre el recibidor con cara de tragedia. Lo que habían robado esos niños costaba mucho dinero. ¿Cómo iba a reponerlo?

Pero de pronto la campanita suena y lo saca de sus ensoñaciones. Nuevamente, tuvo que ver hacia abajo pues no logró ver a nadie más.

Sus ojos se abrieron como platos al divisar al niño de ojos verdes sostener cada uno de los artículos robados y los fue subiendo con esfuerzo al mostrador.

- No se preocupe señor, todo está intacto -dijo Bolin. El vendedor se hallaba sin habla-

- Pero... Niño... tú... tú recuperaste lo que esos ladrones se robaron?

- Robar es malo, mi hermano mayor me lo enseñó -respondió serio y decidido-

- Tu hermano Mako, no? -exclamó el vendedor con una sonrisa y Bolin asiente- escuché que dijiste que estaba de cumpleaños hoy no? ¡Interesante!

- Si, lo está. Pero ya debo regresar al refugio, debe estar por volver y se preocupará si no me ve -con eso el niño se da la vuelta para salir dejando todos los artículos a donde pertenecían, pero antes de cruzar la puerta, el vendedor lo detiene diciendo-

- Oye niño... Espera... -Bolin se voltea y sin muchos ánimos le responde-

- Si, señor?

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Esa Noche

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Mako volvió al refugio cansado, cojeando y con un brazo lastimado. Todavía le ardía mucho, sabía que su chi podría estar bloqueado o algo por intentar hacer un rayo sin supervisión ni cuidado. Fue algo totalmente irresponsable y se reclamaba a sí mismo por eso. Pero lo hecho, hecho estaba. Ahora tendría que lidiar con su dolor en el brazo y eso era todo.

A medida que se iba acercando, el ojos dorados se sentía peor y peor. Solo tenía 5 monedas consigo, quizás alcanzaba para una hogaza de pan fría y vieja pero... ¡No habían comido en todo el día!

Al niño no le importaba mucho no comer, él podía aguantar un poco más, pero lo destrozaba que su hermanito menor pasara hambre y eso era un trauma constante que le tocaba vivir a diario. Cada vez era más difícil conseguir el alimento.

Mako esperaba que al cruzar esa esquina, se encontraría con el oscuro callejón y esa fea caja que les servía de refugio, quizás Bolin estuviera allí enrrolladito llorando de hambre. No quería enfrentar eso, pero sabía que si le tocaba, haría lo mejor que pudiera.

Pero su rostro cambia totalmente cuando llega al callejón y varias luces alumbran su rostro. El niño miró asombrado la escena.

La caja estaba bellamente adornada con luces de navidad que titilaban de colores. En las paredes del callejón había un letrero hecho a marcador que decía "Feliz Cumpleaños, Mako" y Bolin estaba en frente de la caja con una sonrisa esperándolo. El maestro fuego jamás imaginó algo como eso.

Por un momento, se olvidó de su dolor.

- ¿Qué..? ¿Qué es esto? -dijo intrigado al acercarse, pero Bolin no respondió sin antes correr a darle un sentido abrazo de cariño fraternal-

- Feliz cumpleaños, hermanito.

- ¿Cumpleaños, Bro? -Bolin se separa de él con una sonrisa y le dice-

- Lo olvidaste verdad... Tú naciste este día hace ya 9 años... ¡Mako tienes 9!

- ¡Tengo 9! -dijo maravillado-

- Y quería hacer algo especial por ti, devolverte algo de lo que siempre me das a diario. Mira, la caja ahora tiene luces.

- Pero Bro, ¿De dónde sacaste todo eso? ¡No me digas que robaste!

- Digamos que todo comenzó con un robo, pero terminó siendo algo muy bueno y ah mira... -dice Bolin antes de entrar en la caja y traer en sus manitas algo que hizo que Mako casi se desmayara de golpe-

- No puede ser!

- Es de chocolate y canela -dice al mostrarle el lindo pastel en su mano- Tu favorito.

Las 9 velas encendidas en el pastel invitaban a Mako a pedir un deseo. Para eso los niños se sentaron en el suelo y pusieron la torta en medio de ambos. Bolin lo miró expectante.

- Vamos Mako... ¿Qué pedirás?

Los ojos de Mako se llenaron de lágrimas. Ese día le había ido terrible, literalmente todo lo que había hecho le había salido mal y al final los problemas terminaron explotándole en la cara. Pero cuando llegó a su refugio allí estaba su ángel guardián, el único en el mundo que lo trataba bien, para demostrarle que no estaba solo y que no importa si él había tenido un mal día, Bolin siempre estaría para alegrarle la existencia. El maestro fuego entendió que su hermanito estaba creciendo, ya no solo él era el de las soluciones, ahora Bolin también había salvado el día. Nunca tuvo un mejor cumpleaños que ese.

Mako sopló las velas y luego miró a Bolin con una sonrisa.

- ¿Qué pediste? ¿Qué pediste?

Mako lo miró tierno y dijo.

- Qué nunca te separes de mi.

Con eso ambos niños se abrazaron con cariño demostrándose total apoyo el uno con el otro. Luego se metieron en su nueva caja adornada de colores y comieron pastel hasta hartarse de azúcar, e incluso les quedó para la mañana siguiente...

... Así que Mako podía levantarse tarde la mañana que seguía. Y así lo haría.


Continuará...


Bueeeno... Les gustó? Si les partió el corazón o les dió ternura también sirve.

Esto es lo que me provocan estos chibis preciosos! :D

Espero les haya gustado, si fue así, les estaría agradecido si dejaran un review.

Nos leemos prontito.

Saludos,

Prota Makorrian.