Y aqui el final de esta alocada história, espero que les guste.

Parte II.

Apoyado en un árbol, Naruto pensaba acerca de lo que había pasado a lo largo de la semana. Hacia escasos minutos que Naruto le había devuelto a Sasuke el rajado protector de Konoha que tiempo atrás había pertenecido al pelinegro antes de que este emprendiera un largo viaje para conocer el mundo. Cinco días antes el Uchiha había sido absuelto gracias a la mediación e influencia de Kakashi como hokage y este había decidido, ahora que estaba libre de toda condena, que quería ver el mundo por sus propios ojos, mirándolo desde una nueva perspectiva. Pasados unos instantes, Naruto se dio cuenta de que Sakura también se había quedado a las puertas de Konoha con la mirada fija en el camino por donde se había marchado el Uchiha. Contemplándola detenidamente Naruto pudo observar que las pequeñas tetas de Sakura habían empezado a aumentar ligeramente de tamaño. Puede que el cambio fuera aun muy insignificante para que los ojos de los demás pudieran apreciarlo, pero para el Uzumaki que se había se había pasado contemplando a la pelirrosa durante gran parte de su vida y habían pasado mucho tiempo juntos como compañeros de equipo este hecho no le pasaba desapercibido. Para el no había lugar a dudas, el cuerpo de la pelirrosa comenzaba a sufrir los cambios propios de su nuevo estado, Sakura Haruno estaba embarazada.

"Ella ya esta embarazada...el bebe de Sasuke..."- pensó Naruto con tristeza, pensando que si su suerte hubiese sido diferente quizás ahora hubiese sido su hijo el que portara en su vientre.

- ¡Na...Naruto-kun! ¡Na...Naruto-kun!- oyó de pronto que le gritaba Hinata quien venia corriendo a través del bosque con un papel en la mano, sacándolo de sus sombríos pensamientos. La Hyuga lo había localizado usando su Byakugan y había ido lo mas deprisa posible a su encuentro.

- ¿Hinata? ¿Ha ocurrido algo?- pregunto Naruto alterado viendo como la Hyuga se echaba a sus brazos abrazandolo fuertemente.

- ¡Va...Vamos a ser papas...Na...Naruto-kun!- le dijo muy sonrojada Hinata irradiando felicidad.

- ¿Pa-papas?- repitió Naruto sorprendido.

- ¡S-si!...El...el me...medico me lo acaba de confirmar- dijo Hinata entrecortadamente enseñándole la hoja en la que se confirmaba que había dado positivo en la prueba de embarazo- ¡Es-estoy embarazada!

Sin poder evitarlo, Naruto sorprendió a Hinata besándola con verdadera pasión, penetrando su dulce boquita con su lengua y relamiendo sus labios mientras que la Hyuga se dejaba hacer, rebosante de felicidad, iban a ser padres. Poniéndose detrás de Hinata los besos y las caricias del rubio se fueron haciendo cada vez menos inocentes, con su traviesa mano se adentro dentro de los pantalones de la Hyuga e interno dentro de sus bragas buscando su delicada vagina, acariciando su espeso vello negro y empezando a masturbarla suavemente, mientras que con su otra mano se adentraba dentro de su sudadera y empezaba a magrear los generosos pechos de Hinata a la vez que le daba fuertes chupetones a su hermoso cuello, provocando que empezara gemir tenuemente.

- Aaaaaaahhhhh...Na...Naruto-kun...aquí...aquí no...nos...nos pueden ver- intento decir Hinata avergonzada con las mejillas sonrojadas, sintiendo la erección del rubio a través de su pantalón en su trasero.

- A...Aquí si... que nos vean...¡te...te necesito...ahora!- le respondió Naruto excitado al oído mientras amasando un pecho con su mano notaba como se le endurecía los pezones a la peliazul. Después de que acabara su participación en el proyecto "nueva era", el rubio no había estado con nadie y debido a los nervios de saber el destino de su amigo Sasuke y el estado de Hinata no se haba masturbado ni una sola vez, y ahora, una vez que ya se había librado de toda incertidumbre necesitaba librarse de toda la tensión acumulada.

"Me...me necesita"- pensó Hinata emocionada por ser necesaria para su Naruto, mientras que este la tumbaba suavemente en el suelo a cuatro patas y le bajaba sus pantalones y sus ya húmedas bragas dejando a la vista su magnifico trasero.

- Vaya, para no querer hacerlo estas muy mojada- le dijo Naruto mirando fijamente la peludita flor de la Hyuga.

- Eso...eso es porque eres tu...yo...aaaaaaahhhhhh- intento decir Hinata ruborizada cuando de pronto sintió la lengua del Uzumaki recorrer su cálida hendidura.

- Aaaaaaaaaaaahhhhhh... Naruto-kun...tu lengua esta...aaaaaaaaahhhhhh- gimió inocentemente Hinata al sentir la lengua de Naruto recorrer su coño, lamiendo los abundantes flujos que destilaba.

- Estas deliciosa... con lo bonita y tentadora que se veía no se puede evitar que quiera comértela entera- le dijo Naruto pegando su boca al húmedo coño de la peliazul, mordiendo suavemente sus labios mayores y atacando con insistencia su clítoris.

- Aaaaaaahhhhhh...Naru...Naruto-kun...aaaaaaaahhhhh- empezó a gemir Hinata avergonzada por las palabras del rubio, mientras no podía evitar soltar cada vez mas flujos y gemir mas alto, tenia miedo que alguien la oyera y los descubriera, pero es que la lengua del Uzumaki se sentía condenadamente bien que no podía evitarlo.

Lamiendo, chupando y saboreando los abundantes flujos que la Hyuga destilaba, arrancándole candentes gemidos de placer, Naruto la fue preparando para lo que seguía. Separándose de ella y bajándose los pantalones, el Uzumaki mostró una dolorosa erección, acercando su duro miembro a la húmeda vagina de la peliazul, restregándolo y lubricandolo con sus flujos.

- Hinata...prepárate- le advirtió Naruto colocando su pene en la húmeda entrada de la Hyuga para acto seguido, tomando impulso con sus tetas penetrarla de un fuerte empellón.

- ¡Aaaaaaaaaaaahhhhhhhhh...Na...Naruto!- gimió Hinata al sentir como el miembro del rubio la llenaba.

- Aaaahhhh...Hinata- gimió Naruto al sentir como la vagina de la peliazul apretaba su miembro como un guante.

Pronto empezó el delicioso vaivén, y esa parte del bosque cercana al camino que llevaba a Konoha no tardo en llenarse de gemidos y jadeos de ambos amantes. Hinata apenas podía parar de gemir mientras el rubio bombeaba con su polla su húmeda flor a la vez que le estimulaba los pechos y sus pezones erectos con sus manos y recorría su cuello con su lengua.

"Aaaaaaaaaahhhhhhhhh... kami... Na...Naruto...te amo... esto es... aaaaaaahhhhhh... grandioso...no... no te detengas... aaaaaaaahhhhhhh"- pensó Hinata sintiendo como el placer se iba apoderando de su cuerpo.

Siendo sincera ella también lo necesitaba a el, después de que se separaran no había habido día que la Hyuga no pensara en Naruto, quería volver a verlo y estar con el a toda costa. Lo había extrañado mucho durante esa semana y media en la que no había podido dejar de pensar en el tiempo que pasaron juntos en el pabellón de Konoha. Cada vez que lo hacia no podía dejar de recordar los ardientes momentos vividos junto a al rubio y sin poder evitarlo su vagina comenzaba a mojarse sin remedio haciéndola sentir como una autentica pervertida. Pero lo peor era de noche, pues se había acostumbrado a dormir entre los brazos de Naruto y ahora le costaba conciliar el sueño y cuando finalmente conseguía dormirse Naruto se le aparecía en sueños y le hacia el amor con rudeza aumentando así la calentura de la Hyuga día tras día. Por eso, aunque por su vergüenza nunca lo admitiese había estado deseando con todas sus fuerzas que Naruto la tomara con sus fuertes brazos, la penetrara llenandola por completo y la hiciera estallar de placer como había hecho ya durante el tiempo que estuvieron juntos.

- Aaaaaaaaahhhhhh... Naruto-kun... aaaaaaaaaaahhhhhhh... si-sigue- dijo Hinata gimiendo desbocadamente, como había extrañado ese placer que le proporcionaba el Uzumaki.

- Aaaaaahhhh... Hinata tu coño... me esta apretando- gimió Naruto con una mueca de placer en el rostro al sentir como el cálido coño de la Hyuga le constriñia el miembro.

Entonces levantando la vista se fijo como a lo lejos Sakura se había cansado de estar en las puertas de la villa y retornaba hacia el interior de la aldea. Mirando fijamente el cuerpo de la pelirrosa Naruto empezó a aumentar inconscientemente la velocidad de sus embestidas, bombeando con furia el coño de Hinata provocando que esta aullara de placer.

- Aaaaaaaaaaaaaahhhhhhh... Na...Naruto-kun ...aaaaaaaaaaahhhhhhh... kami... te-tengo que... aaaaaaaahhhhh... preguntarte algo- apenas pudo decir Hinata entre gemidos, el rubio estaba haciendo que se quebrara de placer pero esa duda pesaba como una losa en su corazón, tenia que saber la verdad, necesitaba saber la respuesta a su pregunta- Aaaaaaahhhhhhhh...tu...¿tu me... aaaaaaaaahhhhhhh...amas?

- Desde el fondo de mi corazón- le susurro Naruto al oído mirando fijamente la silueta de Sakura que cada vez se iba alejando mas provocando que Hinata se derritiera por sus palabras.

El efecto de la respuesta del Uzumaki en Hinata fue inmediato, sus caderas empezaron a moverse frenéticamente a la par que Naruto buscando la máxima penetración, sus gemidos pasaron a convertirse en auténticos gritos de placer y su coño se estrecho entorno al miembro del Uzumaki haciendo que a Naruto tuviera que hacer un esfuerzo titanico por no correrse todavía. La quería, Naruto Uzumaki la quería. El resto dejo de importarle, se olvido de todo cuanto la rodeaba, en ese momento lo único que le importaba a Hinata era el macho que la montaba el cual estaba llevandola al paraíso y las placenteras sensaciones que este le otorgaba, sentía como el miembro del rubio parecía hincharse en su interior y hacerse un poco mas grande, señal inequívoca de que estaba a punto de eyacular.

- Aaaaaahhhhhh...Hi-Hinata… quiero pedirte algo... yo... aaaaaaaaaaahhhhhh... joder... aaaaaaaaaaahhhhhhh... ¡Hinata cásate conmigo!- le dijo Naruto al oído aumentando el ritmo de sus embestidas.

Esas palabras fundieron el cerebro de la Hyuga. El gran amor de su vida había reconocido su existencia y escasos momentos atrás le había confesado que la amaba, y ahora le pedía que se casase con el. Hinata estaba a punto de estallar de felicidad. Esas palabras atravesaron como un rayo su mente y derritieron su corazón, desencadenando el orgasmo mas poderoso y placentero que había sentido la peliazul hasta la fecha.

- ¡Aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhhhhhhhhhh... Narutooooooooooooo!- grito Hinata con lagrimas de felicidad en los ojos mientras se sentía morir de placer, grito que fue acallado por una mano de Naruto permitiendo a la Huyga desahogarse a gusto sin temor a que nadie los escuchara.

- Aaaaaaaaaaaaahhhhhhhh... no... no puedo mas...aaaaaaaaaaaaaaaahhhhhhhh- grito Naruto eyaculando violentamente toda la semilla contenida durante toda la semana en el cálido y embarazado coño de la Hyuga, provocandole otro orgasmo a la peliazul al sentir como ese torrente de magma la llenaba completamente y no parecía detenerse.

Agotada y con una gran cantidad de semen desbordándose de su coño, Hinata cayo rendida en el suelo y el rubio aliviado se desplomo sobre ella, para pasados unos instantes el Uzumaki rodar hacia un lado para acabar tendido boca arriba sobre el césped del bosque y rodear a la ojiperla deshecha por el brutal orgasmo con sus fuertes brazos. Atraiéndola sobre su pecho mientras ambos intentaban recuperar el aliento perdido y sentían como el corazón del otro iba a mil por hora, disfrutando en silencio de esos preciosos instantes de paz.

- Aun...aun no me has respondido...- hablo al fin Naruto con un hilo de voz pasados unos minutos al ver que la Hyuga parecía no reaccionar.

- Si...¡Te quiero!...si me casare contigo...¡Te quiero!¡Te quiero!¡Te quiero!- le respondió finalmente Hinata recomponiéndose, llorando de felicidad y rebosante de alegría. Abrazándolo fuertemente como si le fuera la vida en ello y fundiendo sus labios en uno en un espectacular beso. Por un momento temió que Naruto realmente la hubiese matado de placer momentos atrás y que eso fuera el cielo, pero si era así no le importaba.

Naruto respiro aliviado mientras su lengua se dejaba conquistar por la de su futura esposa en una dulce batalla. Esta no era una decisión que el rubio había tomado a la ligera, ya llevaba días rondandole por la cabeza. A los pocos días de terminar su participación en el "proyecto nueva era" cada vez que se acostaba Naruto no podía dejar de recordar el tiempo pasado junto a la ojiperla, en su cabeza sentía que le faltaba algo. Al poco tiempo se dio cuenta de que la echaba de menos.

Echaba de menos dormir en sus pechos, sus suaves caricias, su voz tranquilizadora y sus palabras amables, que le diera de comer a la boca, su cariño y sus mimos. Para Naruto que de pequeño no había conocido el amor de sus padres, tan solo el desprecio y la crueldad de los aldeanos, el cariño y amor que le había brindado Hinata en esos escasos días le habían calado muy hondo y no estaba dispuesto a dejarlo pasar, quería volver a sentir ese calor. Ademas ahora estaba embarazada de su hijo, el rubio que no había tenido una familia no permitiría que su hijo no la tuviese. Sabia que Hinata seria una madre perfecta para sus retoños, de eso no tenia duda, era hermosa, amable y gentil. Ademas ella le quería, hasta un punto tal que parecía venerarlo. Ella jamas lo dejaría solo, jamas le haría daño o le causaría mal alguno. Ella era suya...

- Hi...Hinata... se me ha ocurrido una cosa- dijo Naruto interrumpiendo despegando sus labios de los de la Hyuga.

- ¿Q-que es...Naruto?- pregunto Hinata sonrojada acariciándole el pelo cariñosamente con una mirada cargada de ternura infinita.

- He pensado que si el bebe es un niño me gustaría que se llamara Bolt- dijo Naruto acariciándole suavemente el vientre y sonriendo ampliamente- "El nombre perfecto para el hijo de mi perrita sumisa".

- ¿Bolt?...¿Por Neji?...¡Es perfecto!- exclamo Hinata muy complacida abrazando fuertemente al Uzumaki, admirada por su bondad de querer honrar a su primo que había muerto protegiéndola poniéndole ese nombre a su primogénito, sin duda Naruto era único.

- Tenemos que irnos, no es buen lugar, ahora que vas a ser mi esposa no creo que sea bueno que nos vieran con el culo al aire- dijo Naruto riendo dándole una suave cachetada al trasero de la ojiperla haciendo que se pusiera mas roja que un tomate, y ayudándola a levantarse- Vayamos a mi casa, tenemos que decírselo a tu padre, anunciar tu embarazo, planificar la boda...-poniéndose detrás de la Hyuga la abrazo fuertemente y le susurro al oído con voz ronca- Vayamos a mi casa... ha sido mucho tiempo separados... te necesito... necesito recorrer cada palmo de tu piel- dijo mientras su miembro volvía a crecer con furia entre las nalgas de Hinata.

- Si...-fue la única respuesta de la ruborizada Hinata, para ella también había sido mucho tiempo y necesitaba tenerlo solo para ella, había esperado mucho para que llegase ese momento, desde hacia años, desde el día en que lo conoció...


El Raikage leía en su despacho detenidamente los documentos que le había dejado su secretaria antes de marcharse. Pronto la furia le recorrió su rostro al conocer la respuesta del nuevo hokage a su propuesta de enjaular de nuevo a los bijus y crear nuevos jinchurikis.

"¿Es que ese imbécil no se da cuenta en la situación en la que nos encontramos? ¿No ve que esto es necesario para nuestra supervivencia?"- se pregunto furioso el Raikage pensando que ese tal Kakashi no respetaba su autoridad. El era un shinobi curtido en mil batallas y había mantenido a Kumogakure a salvo durante décadas, su propuesta era mas que razonable para mantener la alianza a salvo teniendo en cuenta la situación actual y cualquier shinobi de la vieja escuela le daría la razón.

El proyecto "nueva era" había sido un éxito. Gracias a las distintas drogas y medicinas de Tsunade cerca del 97% de las kunoichis habían sido preñadas, y las que no pronto serian fecundadas en una segunda vuelta donde recibirían la semilla de otros "donantes". El problema era que ahora debido a la nueva maternidad de las kunoichis el ejercito de la alianza había perdido el 50 % de sus ya mermadas fuerzas. Puede que los bijus ya no fueran un peligro, pero el Raikage no podía permitir que las otras aldeas pequeñas los apresaren y usaran su poder. Estaba convencido de que si creaban nuevos jinchurikis las demás aldeas no tendrían el valor suficiente para declarar la guerra. En esto distaba de Kakashi quien creía que la amistad y la diplomacia mantenían la paz con las aldeas pequeñas. El que se había criado en una aldea muy militarizada creía que era el miedo, el miedo y la fuerza, solo así se podía mantener el control. Tendría que ir a visitar a ese insolente nuevo hokage de Konoha...

- ¿Que hace el padre de mi futuro bebe aquí solo trabajando hasta tan tarde?- pregunto Tsunade entrando en el despacho y sacando al Raikage de sus pensamientos- La aldea duerme, hasta tus subordinados se fueron ya a sus casas...¿Por que estas aquí solo en esta fría noche y no desnudo en mi cama?.

- Tsunade...- dijo el Raikage mirando embobado a la rubia. Poco después de que se confirmara su embarazo y dimitiera de su cargo, la rubia había aceptado las fervientes suplicas del líder de Kumo para que se fuera con el a su aldea y iniciaran una apasionada relación.

El cuerpo de la ex hokage había cambiado durante los últimos seis meses debido a su estado, sus pechos habían aumentado un poco mas su tamaño, cosa que ya era difícil y su vientre abultado cada vez se iba haciendo mas grande conforme se acercaban a los nueve meses. Iba descalza, vestida con un sencillo albornoz que marcaba sus hermosas curvas.

- ¿Que estas haciendo que te impide hacerme el amor esta noche?- pregunto Tsunade seductoramente a su pareja mientras se sentaba encima del escritorio del líder de la alianza.

- Yo...Tsunade...tengo trabajo... es importante...por el bien de la aldea... de todos- apenas pudo decir el Raikage con la boca seca, le costaba mantener la compostura con su ardiente amante cerca de el.

- Por el bien de la aldea... ¿eh?... si lo se, se lo sacrificado que es el puesto de Kage, una enorme responsabilidad y muchos deberes para con tus ciudadanos, algo te exige todo a cambio de nada... pero sabes... hay un problema con eso- dijo Tsunade suavemente a la vez que con su pie presionaba el paquete del Raikage- Huy parece que ya esta duro- rio divertida.

- Tsunade... esto no...- intento decir el Raikage al sentir como la rubia movía el pie de arriba a abajo masturbandolo por encima del pantalón, ella sabia como trastocarlo como nadie.

- El problema es que yo soy muy celosa, no quiero compartirte ni con la aldea ni con nadie... te quiero para mi sola- le dijo Tsunade lujuriosamente relamiéndose los labios- Te quiero en mi cama todas las noches y todas las mañanas, a la hora de comer y por las tardes...yo te quiero solo para mi.

- No puede ser... la aldea me necesita y yo...aaaahhhhh- gimió el Raikage excitado al sentir como el pie de la rubia aumentaba sus caricias y con el otro recorría su musculoso torso.

- Pues abdica como lo hice yo... has hecho un magnifico trabajo, has luchado con valor por tu aldea y la alianza y has cumplido con tu deber de forma impecable... te mereces mas que nadie descansar- argumento sonriendo Tsunade con voz seductora- ¡Ademas seguro que en Kumo tiene que haber alguien competente para suplirte!.

- Tsu...no puedo... yo...- apenas pudo decir el Raikage cuando la Godaime le interrumpió.

Desde que Tsunade decidiera seducir al Raikage y quedar preñada de su semilla para beneficiar a Konoha no había imaginado que le resultaría tan placentera su "misión". Gracias a sus expertas artes amatorias estaba a punto de postrar al Raikage a sus pies, tan solo era cuestión de tiempo de que este cayera rendido para siempre ante ella. Pero lo que no esperaba es que lo disfrutara tanto. La polla del Raikage la hacia delirar cada noche casi tanto como ella le resquebrajaba de placer a el. En cierto modo a Tsunade le parecía que todo era un mal chiste, su dulce coñito que tanto le había negado a Jiraya ahora era follado sin piedad por el que fuera el antaño enemigo de la aldea. Lo peor es que eso la hacia sentir como una puta, y eso la ponía terriblemente cachonda. El imaginar que Jiraya desde el mas allá la veía follar cada noche como una perra con su enemigo la hacia humedecerse sin remedio.

"Viejo pervertido espero que estés viendo esto pues vas a tener un buen show"- pensó Tsunade caliente mientras se sentaba en el regazo del Raikage y le puso un dedo entre los labios, callándolo.

- Si decides ser solo para mi te lo daré todo...- le susurro sugerentemente Tsunade al oído del Raikage quien con la respiración acelerada escuchaba embelesado a su hermosa hembra- Incluso mi ultima virginidad...quiero que me desvirgues el culito.

Esto fue lo máximo que pudo aguantar el Raikage, quien tirando todos los papeles de su escritorio de un manotazo sentó a la rubia encima y abriéndole el albornoz descubrió sus enormes pechos y su abultado vientre, para acto seguido bajarse los pantalones mostrando una terrible erección y penetrar la húmeda flor de Tsunade con una fuerte embestida.

- ¡Aaaaaaaaaaahhhhhhhhhh...si...que gusto!- gimió Tsunade rodeándolo con sus brazos al sentir como ese trozo de carne la llenaba.

- Aaaaahhhh... si...he trabajado...duro...aaaaaaahhhhh... Darui puede ocuparse... ¡yo soy tuyo!- gemía el Raikage perdido entre los enormes pechos de la rubia.

Un día mas tarde el Raikage presentaba por sorpresa su dimisión y Darui era nombrado a la semana siguiente como el quinto Raikage. Para Tsunade ese triunfo fue doble, pues por una parte Kakashi tenia un Raikage mas manejable con el que lidiar y por otra ella ganaba la enorme polla del Raikage para ella sola. A pesar de que estuvo dos días sin poderse sentar, no se podría decir que ella no lo disfrutara. Todo parecía ir sobre ruedas, si el destino seguía sonriendo igual de bien puede incluso que su hijo llegara a ser el sexto Raikage algún día. Un Raikage que gracias a la sangre de cierto rubio y las técnicas experimentales de su progenitora tendría la resistencia legendarias de los Uzumakis unida a la de los Senjus y un chakra tan grande como el de un Biju gracias a su padre. Y debido a las enseñanzas de su madre seria un aliado eterno de Konoha...


- Uff...pues sin duda el Kamasutra es el mejor regalo que le he podido hacer a Sai- contaba Ino a las demás mientras relajaba los hombros en la amplia bañera de agua caliente- Ha mejorado muchísimo, se pasa todo el día leyéndolo y luego me pide ponerlo en practica y bueno... yo también soy una buena maestra- rio la rubia.

Todas excepto Tenten, que había ido a ver el local donde quería instalar su nueva tienda de armas, habían ido a las aguas termales de Konoha en acabar las clases de preparación al parto para relajarse y ponerse al día de sus cosas. El cuerpo de las exgenins había ido cambiado durante los últimos meses, todas habían quedado preñadas exitosamente durante el proyecto y lucían un embarazo de entre seis y siete meses. Los pechos les habían aumentando de tamaño en mayor o menor medida, haciéndose mas grandes y turgentes, así como sus barrigas se había hecho mas abultadas.

- Quizás debería regalárselo también a Shikamaru para que se anime, desde que lo ascendieron su nuevo trabajo anda algo parado- dijo divertida Temari, quien se había mudado hacia unos meses a Konoha para vivir con el recién nombrado consejero del clan Nara.

- Jajajajajaja... ese vago nunca cambiara...¿Y tu que Hinata? ¿Como te va el héroe de la aldea?- pregunto Ino a la Hyuga la cual escuchaba a sus amigas ruborizada mientras trataba de taparse sus hinchados pechos con las manos.

- Es-esto...Na-Naruto...y y-yo...no-nosotros no...-tartamudeo Hinata avergonzada.

- ¡Venga Hinata a mi no me engañas con esa carita inocente!- exclamo Ino divertida- Fuimos vecinas de box y gritabas como una loca cada vez que tu "Naruto-kun" te la metía. Así que cuenta.

- El...yo...nosotros... Ka-kage bushin- musito Hinata derrotada, roja como un tomate.

- Vaya, no lo había pensado, suena interesante, tendré que decirle a Sai que lo probemos con sus clones de tinta- dijo la Yamanaka pensando en las innumerables posibilidades de la que tenia esa técnica en la cama, al final, como siempre, tenia razón, las mas calladitas eran las peores- ¿Que mas?...Venga que te se nota que tienes ganas de contarlo.

- El...el otro día... el me...me pidió... hacerlo po-por atrás- confeso Hinata muerta de la vergüenza, al final no lo habían llegado hacer por ahí y Naruto había partido de misión al día siguiente, pero la Hyuga no sabia que responderle al rubio cuando regresara.

- No deberías hacerlo- intervino Karui en la conversación- Lo que deberías hacer es demostrarle quien manda y decirle que en vez de intentar romperte el culo debería ayudarte mas en casa.

- Pe-pero el ultimamamente ha estado trabajando duramente en muchas mi-misiones para que podamos cuidar bien del bebe... yo tan solo quiero que sea feliz- le respondió Hinata con un hilo de voz.

- Aaaw...¡Que linda!- exclamo Ino abrazando a la peliazul con cariño- Karui, te aseguro que si el sexo anal se hace correctamente, despacio y con buena lubricación, puede ser extremadamente placentero- le dijo Ino mirando fijamente los oscuros pezones de la negra- "Aunque para que tu lo disfrutases primero tendrías que quitarte ese palo que tienes metido en el culo, bruja frígida"- pensó la Yamanaka, realmente creía que Choji había tenido una suerte pésima al ser obligado a tener un hijo con esa borde- No te preocupes Hinata, luego nos vamos a mi casa y te doy unos cuantos consejos con los que seguro le darás mas de una sorpresa a Naruto.

- ¡De-deja de pervertir a Hinata cerdita!- las interrumpió Sakura desde el otro extremo de la bañera.

- Ohh... vamos frontona no seas aguafiestas... ¿y tu que tal con el Uchiha renegado?- pregunto Ino acercándose donde estaba la pelirrosa.

- El...el todavía esta fuera... viajando...¡Pe-pero cuando vuelva lo pasaremos en grande te lo aseguro!- le respondió Sakura enrojeciendo violentamente.

- Pues sera mejor que vuelva pronto no sea que se pierda el nacimiento de Saradita- le dijo Ino con una sonrisa maliciosa acariciándole la abultada barriga- Sabes en casa tengo unos juguetes que te pueden venir muy bien, yo tengo a Sai a si que ya no los uso, pero tu que estas solita por las noches quizás...

- ¡Y-yo no necesito de eso pervertida!- exclamo Sakura acalorada.

- ¿Ah no?... Tu que eres medico igual que yo sabes que el sexo es muy beneficioso para el embarazo, como tu amiga tan solo estoy preocupada por la salud de Sarada- le dijo Ino sonriendo- Ademas no se si a vosotras también os pasa pero desde que estoy embarazada estoy mas cachonda que nunca.

- Shikamaru y yo nos tomamos todas las tardes cuando vuelve del trabajo para nosotros- confeso Temari.

- Choji sabe cuales son las necesidades de mi cuerpo y mas le vale satisfacerlas si no quiere que me enfade- dijo Karui seriamente.

Hinata no respondió, pero el intenso rubor de sus mejillas confirmaba lo que había dicho Ino, el embarazo había aumentando el libido de las chicas de forma insospechada.

- Así que que dices...¿Te los doy y te desahogas como te mereces...Sakura?- pregunto Ino acercando su rostro al de la sonrojada pelirrosa hasta el punto en el que podía sentir su dulce aliento y sus pechos se tocaban levemente. A la muy cabrona le habían crecido las tetas, por supuesto no alcanzaban el tamaño de las de Hinata, ni siquiera el suyo pero ya no estaba tan plana como antes, la rubia no podía negar que el embarazo le estaba sentando bien a la Haruno. Fijándose en sus rosados pezones la Yamanaka no pudo resistirse a pellizcarle uno a su amiga.

- ¡Aaaaaaaahhhhhh!- gimió Sakura sin poder evitarlo.

- Jajajajaja... ¿Así que no los necesitas, eh?- le dijo Ino riendo a carcajada limpia.

- ¡T-tu...esto...maldita cerda pervertida!...¡Shanaroooo!- grito Sakura avergonzada por haber quedado en evidencia provocando una ola gigante en la bañera.


Dos horas después Ino llegaba a su apartamento cargada de bolsas seguida de una avergonzada Hinata. La Yamanaka la había llevado a una tienda "indecente" y allí le había comprado un vergonzoso conjunto de ropa interior con el que ella le aseguraba que a su Naruto estaría encantado de vérselo puesto, aparte de varias cosas mas que Ino le aseguraba que necesitaría.

- ¡Por fin en casa!- dijo Ino descargando las bolsas- Bien, antes de que te de una de mis lecciones magistrales tenemos que a arreglarte un poco para que Naruto caiga rendido a tus pies. Venga, quítate la falda y bájate las bragas, que vamos a depilar tu conejito- le ordeno la rubia sacando espuma de afeitar y una cuchilla de una de las bolsas.

- Pe-pero.. Ino- exclamo Hinata sorprendida aumentando mas aun el rubor de sus mejillas.

- Ya veras como a Naruto le gustara. No te preocupes tendré mucho cuidado, te lo dejare como si fueras una niñita pequeña, una niñita que ha sido mala y a quedado preñadita y que ahora no pude vivir sin la polla de quien le hizo el bombo- le dijo Ino provocativa.

- Ino yo no estoy muy segura...- dijo Hinata avergonzada, aunque confiaba mucho en Ino no podía evitar sentir mucha vergüenza.

- Hinata mas vale que espabiles y defiendas tu territorio- dijo Ino poniéndose seria- ¿No has visto a Sakura esta mañana? Esta cachonda y necesitada de polla. La muy perra casi se corre cuando la he pellizcado.

- ¿Que...que quieres decir?- pregunto Hinata confusa.

- Que ahora que no esta Sasuke quizás vaya a buscar a alguien para desahogarse, y bueno ya sabes que Naruto se ha vuelto muy popular desde que acabo la guerra y ellos siempre han sido muy cercanos...-dijo Ino plantandole la semilla de la duda a la Hyuga- Ella siempre se a aprovechado del pobre Naruto, encargándole que fuera tras Sasuke y exponiéndolo a peligros innecesarios... Te prometo que si me haces caso te convertirás en una diosa para el y lo tendrás siempre a tus pies.

Meditando las palabras de la Yamanaka Hinata empezó a recordar todos esos instantes de felicidad que habían vivido Naruto y ella desde el día en que se casaron. Su risa al despertarse, sus bromas, sus ojos azul celeste cargados de aquella mirada tierna... No, no podía perderle y menos para que Sakura pudiera satisfacer sus caprichos, no lo permitiría, Naruto ya había sufrido mucho a manos de esa mujer. Con decisión se quito la falda y se bajo sus braguitas azules revelándole a Ino su peludita flor.

- A-adelante...haré lo que sea por Naruto- dijo Hinata con determinación.

- Así me gusta, con decisión- exclamo la rubia mirando fijamente el espeso vello púbico negro de Hinata- "Frontona, no se como convenciste a Tsunade para que fuera Sasuke el que vertiera su esperma en tu sucio coño, pero te prometo que mientras pueda evitarlo nadie querrá ser tu amiga"- pensó Ino maliciosamente- Sabes, esta semana podríamos quedar para comer los cuatro, Sai, Naruto, tu y yo. Luego podríamos tomar unas copas, aquí en casa, y si a los chicos les gusta... ya que entre nosotras hay confianza si te apeteciera cambiar... el héroe de la aldea me pregunto como...

-¡I-Ino!- exclamo Hinata protectora, el rubio era suyo, que tuviesen al hombre que quisieran pero que no tocaran a su Naruto.

- Jajajajaja...no te enfades era una broma a ver si estabas atenta- dijo Ino riéndose- "Lastima".

Durante las siguientes dos horas y media Ino arreglo su cuerpo y le fue dando y explicando útiles consejos para satisfacer al Uzumaki en la cama, los cuales Hinata escuchaba con total atención. Ella sabia que clan Yamanaka se especializaba en la infiltración, y sus kunoichis aprendían desde pequeñas las técnicas de seducción para usarlas en el caso que fuera necesario, y si estas servían para hacer sentir bien a Naruto la Hyuga quería aprenderlas.

- Bueno mejor que paremos aquí, Sai esta apunto de llegar- dijo Ino levantándose del sofá de su casa y dejando el te que había preparado sobre la mesa.

- Muchas gracias, Ino yo no se como...- intento decir Hinata, llena de gratitud por la rubia, Ino la había ayudado mucho con sus consejos y le había despejado importantes dudas.

- ¡Hey! ¿Quien ha dicho que he terminado? Ya sabes la teoría, ahora te toca ver la practica, ¿ves ese banco en el parque de enfrente?- pregunto Ino con una sonrisa señalándolo por la ventana- Quiero que ahora cuando bajes te sientes en el, disfrutes de la suave brisa, te relajes y cuando entre Sai actives tu Byakugan y disfrutes del show.

- ¡Ino yo...!- intento decir la Hyuga cuando Ino le interrumpió con apasionado beso en los labios.

- No sabes lo caliente que me puso tenerte de vecina durante el proyecto- le confeso la Yamanaka al oído- Quiero que tu y Naruto seáis felices mas que nada, os lo merecéis. Por eso por favor observarme y aprende de tu amiga, ¿si?.

- Ino...yo...gracias- fue lo único que pudo decir Hinata con las mejillas encendidas.

- Pero mas te vale luego contármelo todo- dijo Ino guiñándole un ojo.

Cargada con las bolsas que habían comprado Hinata se sentó en el banco que había enfrente de casa de Ino con un notorio sonrojo. A los cinco minutos vio como Sai entraba en la casa de la Yamanaka, y haciendo caso a su amiga activo el Byakugan. El rostro de Hinata no tardo en volverse de un rojo intenso como el de un tomate maduro. Puede que ella y Sakura discreparan en muchas cosas, pero esa tarde Hinata se dio cuenta de que había un punto en el que coincidían plenamente, en que Ino Yamanaka era una autentica cerda.


- ¡Hinata ya estoy en casa!- anuncio Naruto cansado, acababa de volver de una agotadora misión de espionaje en la aldea de la hierba y lo que mas deseaba era volver a casa y olvidarse de los problemas que poblaban el mundo shinobi junto a la peliazul- ¿Hinata?

- Naruto, es-estoy aquí,- oyó que decía la Hyuga desde el dormitorio.

- Ha sido un largo viaje me alegro de volver a casa, Hinata tu como has...- apenas pudo decir Naruto de entrar a la habitación y quedar boquiabierto.

La habitación estaba tenuemente iluminada por una multitud de velas que la Hyuga había preparado cuidadosamente, y acostada en la cama se encontraba Hinata Hyuga en todo su esplendor. Llevaba unas medias negras, con un finísimo tanga de encaje del mismo color y un sugerente sostén negro que marcaba aun mas sus generosos y hinchados pechos.

- ¿Te... te gusta Naruto-kun?- pregunto Hinata con un ligero sonrojo.

- ¡Es...estas preciosa!- exclamo el rubio con la boca seca, viendo como Hinata se acercaba gateando hacia el borde de la cama donde estaba el.

- Estoy feliz de que te guste... déjame que te quite esto- dijo Hinata desabrochandole la camisa mientras le iba besando el abdomen conforme lo hacia, deteniéndose a lamer sus tetillas hasta que se deshizo del ultimo botón de la camisa, luego la tiro al suelo y empezó a recorrer con su lengua el camino inverso hasta el ombligo donde se demoro un tiempo hasta acabar con su rostro a la altura del pantalón del Uzumaki.

- Hinata...esto...¿por...por que?...aaaaahhhhh- pregunto Naruto desconcertado notando como su respiración se aceleraba mientras la Hyuga le bajaba el pantalón y los boxers liberando así su miembro, que ya había reaccionado ante la espectacular visión que ofrecía Hinata. A pesar de que acababan cogiendo siempre que tenían ocasión la peliazul nunca había sido tan directa a la hora de tener sexo.

- Es natural que la mujer comparta las cargas del marido... tu has estado trabajando muy duro por nosotros Naruto-kun... yo... yo solo quiero hacerte sentir bien- dijo Hinata mirándolo fijamente a los ojos muy sonrojada, para acto seguido tomar el miembro del rubio con sus finas manos y empezar a chuparlo como si de una paleta se tratara, besándolo y recorriendolo toda su extensión con su lengua.

- Aaaaaahhhhhh... Hinata cuando has...¡aaaaaaahhhhh!- gimió Naruto con una mueca de placer en el rostro cuando la Hyuga se trago su miembro completamente, su técnica había mejorado mucho desde la ultima vez.

Consiguiendo meterselo en la boca hasta la base, Hinata empezó a succionarlo, arriba y abajo, mientras que con su lengua recorría la glande del Uzumaki haciéndolo ver las estrellas. Ino había puesto mucho énfasis en eso diciéndole que ser una buena mamadora era fundamental para postrar al rubio a sus pies y para su vergüenza la había hecho practicar con uno de sus "juguetes" enseñándole y corrigiéndola hasta que estuvo satisfecha de la técnica de la Hyuga.

- Aaaaaaahhhhhh... mierda...aaaaaahhhhh... Hinata voy a...- intento decir Naruto notando como su pene se derretía en la cálida y húmeda boca de la Hyuga.

En el ultimo momento en el que Naruto parecía que iba a estallar Hinata se aparto de el, tal y como le había enseñado Ino. Recostándose en la cama y abriendo ligeramente las piernas le dirigió una sonrisa encantadora.

- Na...Naruto-kun por favor ven...- le pidió tímidamente Hinata.

Sin poder resistirse Naruto se subió a la cama y avanzo por ella hasta encontrar las piernas de la peliazul, besándolas y recorriendolas con su lengua hasta quedar su rostro a la altura del sugerente tanga que llevaba. Dedicándole una sonrisa zorruna a su mujer, Naruto empezó a chupar y lamer la vagina de la Hyuga a través de la ínfima tela negra, provocando que a la peliazul se le escaparan tenues gemidos. Pronto no tuvo suficiente solamente con eso al notar el sabor de los flujos de la peliazul a través de la tela, y ordenandole a la Hyuga que levantara un poco el culo, le retiro rápidamente el tanga llevándose una grata sorpresa.

- ¡Te has depilado!- exclamo Naruto sorprendido admirando el magnifico trabajo que había hecho Ino.

- ¿Te...te gusta?- pregunto Hinata con timidez, temerosa de que el rubio no le gustara o no la encontrara atractiva.

- ¡Me encanta!Te ha quedado muy hermosa, veamos que tal sabe- dijo Naruto entusiasmado para acto seguido empezar a lamer con emoción el rosado coño de su mujer.

- ¡Aaaaahhhh!... Na...Naruto...kami...¡Aaaaaaaahhhhh!- gimió Hinata al sentir como la lengua del rubio en recorría su vagina y encontraba su pequeño botón palpitante, atrapándolo con sus labios y succionandolo- Ven... te necesito dentro.

Colocándose entre sus piernas, Naruto restregó su miembro por la húmeda y depilada flor de la Hyuga lubricandolo con sus abundantes flujos, y de una fuerte embestida entro en ella.

- Aaaaaaahhhhhh... Na...Naruto...te...te quiero... aaaaaaaahhhhhhh- gimió Hinata por las embestidas del Uzumaki.

- Aaaaahhhh... yo también- respondió Naruto desabrochandole el sostén y liberando sus generosos pechos. Debido a su embarazo, sus tetas habían ido aumentando de tamaño, hinchándose y haciéndose mas turgentes, pronto no tardarían en dar rica leche para su bebe. Juntando ambos pezones el rubio empezó a lamerlos y chuparlos haciendo suspirar a la peliazul.

Presintiendo que había llegado el momento, Hinata cogió una pequeña bolsita de plástico de la mesita que Ino le había entregado, y tal y como le había enseñado, vació los polvos rosados que contenía sobre el canalillo de sus tetas.

- Aaaaaaaahhhhhh... Na-Naruto... respira por favor- pidió Hinata atrayendo con sus manos la cabeza del rubio hacia sus pechos.

Sin saber que eran, Naruto los hizo desaparecer en dos largas inspiraciones, Hinata era su esposa y y sabia a ciencia nunca le haría mal alguno, ademas que estaba demasiado caliente para rechazar las indicaciones de semejante diosa. De inmediato empezó a notar que su cuerpo aumentaba de temperatura y su miembro se hacia mas duro si eso era posible.

- Aaaaaaaaahhhhhhh... kami... increíble... aaaaaaahhhhh- gemía Hinata al notar como su amado aumentaba el ritmo de las embestidas. La peliazul le había dado a su esposo un potente afrodisíaco propio del clan Yamanaka para misiones de infiltración y seducción, con el, Ino le había asegurado que su marido podría cogerla toda la noche por muy cansado que estuviera.

De pronto sin que el rubio se lo esperara, cuando sus movimientos parecían ir en plena sincronía y los gemidos y jadeos de la pareja eran cada vez mas altos, Hinata lo empujo, obligandole a salirse de ella y apartarse un poco.

- ¿Hi...Hinata?... ¿Por que?- pregunto Naruto desconcertado con el miembro apuntando hacia el cielo, no podían dejarlo ahí, no ahora, la necesitaba.

- El...el otro día tu me dijiste que querías probar algo nuevo... pe-pero tenia mucha vergüenza y no sabia como responderte... hoy lo se...soy tuya, completamente tuya. Mi cuerpo y mi corazón te pertenecen Naruto-kun, úsalos como creas conveniente... mientras sea junto a ti estará bien – dijo solemnemente Hinata muy sonrojada, poniéndose a cuatro patas, con el culo en pompa, apoyando su cabeza en la almohada, y separando sus las nalgas con sus manos dejando al descubierto sus partes mas intimas- Mi...mi culo es tuyo... Naruto-kun- respondió avergonzada lanzandole una mirada llena de amor hacia el rubio.

- Hinata... tu... gracias- apenas pudo decir Naruto conmovido por las palabras y la sumisión de la Hyuga.

Acercándose lentamente a las nalgas de Hinata dispuesto a cumplir la voluntad de su mujer el rubio noto como esta temblaba al sentir su proximidad, eso le enterneció, a pesar de lo nerviosa que estaba estaba dispuesta a seguir adelante por el, tenia que relajarla, tenia que hacer que ella también lo disfrutara. Pegando sus labios al rosado ano de la peliazul y penetrando con su lengua su estrecha entrada fue dilatándola y humedeciéndola, preparándola para lo que tenia que venir.

- ¡Aaaaahhhhh!- gimió Hinata dando un respingo cuando sintió la lengua del rubio en su entrada trasera- Tu lengua esta...Na...Naruto... hay...un...un bote de lubricante... en la...la mesita.

Localizándolo Naruto se unto los dedos con el y hecho una buena cantidad en prieto ano de Hinata. Así sus dedos entraron con mas facilidad en el recto de la Hyuga, primero uno y cuando lo hubo ensanchado lo suficiente otro. Al principio Hinata los encontraba algo molestos, pero poco a poco fue acostumbradose a ellos y su tacto y las caricias del rubio en su trasero se le iban haciendo cada vez mas placenteras.

- Hinata creo que ya estas lista pero si no estas segura...- le susurro Naruto cuando consiguió meter su tercer dedo.

- Es..es una de las cosas de las que estoy mas segura en la vida... qui-quiero darte todo lo que pueda ofrecerte... Naruto-kun... te-te quiero...no me arrepiento de mi elección- le respondió Hinata llena de determinación.

Viendo que Hinata tenia clara su decisión, Naruto trago saliva y sacando sus dedos del interior de la peliazul se unto abundantemente su miembro con el lubricante, para acto seguido acercarlo a la entrada de su rosado ano y penetrándola con la punta.

- ¡Aaaaaaaaahhhhh...Na...Naruto es-esta entrando...aaaaaaahhhhhh!- gimió Hinata al sentir como la polla de su marido recorría centímetro a centímetro su estrecho recto.

- ¿Es-estas bien?- pregunto Naruto con una mueca de placer en el rostro, sintiendo como las paredes del culo de su mujer apretaban su duro pene.

- E-estoy bien... no te muevas... de-deja que me acostumbre- dijo Hinata sintiendo como su culo trataba de adaptarse al miembro invasor

Sabiendo que tenia que relajarla, Naruto empezó a masturbarle su húmedo coño con una mano, concentrándose en su erecto clítoris, mientras que con la otra mano le acariciaba con suavidad su abultado vientre y le manoseaba sus hinchadas tetas, a la vez que le lamia y besaba su delicado cuello y le susurraba guarrerias al oído.

- ¡Kami! Como se te han puesto las tetas... si no te pusieras esas ropas tan holgadas no habría nadie que pudiera apartar la vista de ellas- le susurraba Naruto al oído- Me pregunto que pensarían los demás si te vieran ahora... la siempre correcta y educada princesita de los Hyuga preñada y sodomizada, aunque bueno quizás tu padre o tu hermana o alguien de tu clan nos este viendo ahora con su Byakugan.

- Aaaaaaaahhhhh... no...no...aaaaaaaahhhhh... no digas eso Na-Naruto-kun- gemía Hinata por las intensas caricias del Uzumaki, aunque nunca lo admitiese le encantaba que su marido le dijera aquellas calientes y pervertidas palabras al oído, solían ponerla siempre muy cachonda.

Notando que su mujer empezaba a gemir cada vez mas alto Naruto empezó a embestirla, al principio de forma suave, con ternura, pero pronto, usando la abultada barriga de la Hyuga para impulsarse, sus embestidas se fueron haciendo mas agresivas.

"Aaaaaaahhhhh... Ino te-tenia razón... aaaaaaaaahhhhhh... se siente ge-genial... aaaaaaahhhhh"- pensó Hinata entre gemidos sintiéndose morir del gusto, las embestidas del lubricado miembro del rubio en su trasero estaban siendo muy placenteras, sentía como un profundo calor se expandía por su culo y se extendía por todo su cuerpo. Y las caricias de Naruto en su concha no se quedaban atrás, sus hábiles manos la estaban llevando a las puertas del paraíso.

- Aaaaaaahhhh... Hinata te quiero- gruño Naruto mordisqueándole suavemente el lóbulo de la oreja, sintiendo como el apretado ano de su mujer le apretaba la polla.

- Aaaaaaaaaahhhhhh... no... no pares... aaaaaaaahhhhh... te a-amo- gimió Hinata notando como su cuerpo iba sucumbiendo al placer.

- Aaaaaaahhhh...eso...eso seria imposible- le respondió Naruto pellizcándole un pezón a la peliazul.

Los gemidos y los jadeos de la habitación se fueron haciendo cada vez eran mas fuertes, al igual que los movimientos de los cuerpos sudorosos de ambos amantes se iban tornando mas agresivos. Ambos estaban ya al limite y no pronto no tardarían en estallar de placer.

- Aaaaahhhh... Hinata... no... no voy aguantar mas... aaaahhhh...tu culo esta...tan apretado... aaaaahhhh- gimió Naruto aumentando la velocidad de sus embestidas y mordiéndole suavemente el hombro de su esposa, castigando su clítoris con el pulgar siendo el pistoletazo de salida para que ella que alcanzara el clímax.

- ¡Aaaaaaaaaaaaaahhhhhh... Narutooooooooooooooo!- grito Hinata a pleno pulmón, convulsionándose y arqueando su espalda por el brutal orgasmo que estaba sufriendo. Se suponía que era ella la que tenia que doblar a su marido, no al revés, pero le era imposible no hacerlo cuando su Naruto hacia que se sintiera tan bien.

- ¡Aaaaaaaahhhhh... no puedo mas! ¡Me corroooooo!- grito Naruto al sentir como el ano de la Hyuga se estrechaba por el gran orgasmo que estaba sufriendo, haciendo imposible que pudiera reprimir su corrida, eyaculando abundantemente dentro del culo de su hembra.

Cayendo ambos sin aliento sobre el colchón, Naruto se retiro del interior de la Hyuga dejando un abundante reguero de su semilla saliendo del culo de la peliazul y se quedo tumbado boca arriba, exhausto, luchando por recuperar el aliento. Estaba molido, después de cuatro días de misión, encontrarse con semejante diosa en la cama y la intensa follada que esta le había proporcionado apenas le quedaban fuerzas para nada. El Uzumaki tenia que reconocer que Hinata Hyuga era increíble.

- Aaaaahhhh... Hinata que...- apenas pudo decir Naruto al sentir como la Hyuga masturbaba su miembro con sus finas manos, el cual debido al potente afrodisíaco que había tomado no había descendido y apuntaba hacia el cielo desafiante.

- Se... se ve que tu todavía puedes seguir... Naruto-kun- le dijo Hinata con una sonrisa de perversión que el rubio nunca le había visto.

Esa fue una de las noches mas apasionadas que Naruto había vivido en la vida. Juntos follaron como dos fieras en celo, y cada vez que el rubio intentaba dormir Hinata se lo impedía poniendo en practica lo que Ino le había enseñado. Durante esa noche todos los agujeros de la Hyuga fueron llenados y no quedo centímetro de piel que ella no lamiera de su amado, perdiendo la cuenta de todos los orgasmos y corridas que alcanzaron juntos esa noche.

Por la mañana, cuando los primeros rayos de sol iluminaron Konoha, Hinata observaba con ternura como estos bañaban la habitación y hacían resplandecer el cabello dorado de su marido que dormía profundamente a su lado. El pobre estaba rendido después de la apasionada noche que habían pasado, ni aunque una bujidama le estallara al lado podría haberlo despertarlo. Mientras acariciaba suavemente el pelo del rubio, la Hyuga, a pesar de haber disfrutado como una perra, se sentía un poco culpable de haber "forzado" a su esposo de esa manera estando el tan cansado, pero era por una buena causa, era por el bien de su familia. De pronto sonó el timbre de la casa sacándola de se su pensamientos, y cubriendo su desnudez con un sencillo albornoz azul celeste, Hinata fue a ver quien era.

- Hola Hinata... ¿Esta Naruto?- pregunto Sakura cordialmente cuando la Hyuga abrió la puerta- Resulta que he ido al edificio del hokage a por unos documentos y Shizune me ha dicho que si pasaba por aquí que le diera el recado- explico la pelirrosa- Se ve que el muy baka tenia que presentarse a primera hora en el despacho de Kakashi para una misión en el país de la lluvia y no ha acudido, seguro que al muy idiota se le habrá olvidado. ¿Así que puedes decirle que salga y se presente ante Kakashi-sensei lo antes posible?.

- Me temo que eso no va a ser posible Sakura-chan- respondió Hinata con frialdad.

- ¿Como?- exclamo Sakura sorprendida, eso no podía ser, era contradecir una orden directa del hokage.

- Dígale a hokage-sama que mi marido necesita reponerse de todo el esfuerzo y cansancio que sus misiones le han causado y que no hará ninguna mas hasta que no este totalmente recuperado- le dijo Hinata con firmeza.

- Pero eso no es posible el...- Sakura no sabia que decir.

- Puedes decirle a hokage-sama que si tiene algún problema con la decisión que la futura heredera del clan Hyuga a tomado es libre de venir aquí a discutirla conmigo- continuo Hinata y acercándose a la pelirrosa activo su Byakugan- Aunque claro, dígale que tener al clan Hyuga descontento puede ser peligroso, y mas ahora que no posee el Sharingan- apartándose de ella sus ojos rápidamente volvieron a la normalidad- Ahora si me disculpas Sakura-chan he de volver junto a mi esposo, que pase un buen día- dijo con fría indiferencia, cerrando la puerta tras de si

"¿Pero que bicho le ha picado?"- se pregunto Sakura pálida y blanca como la nieve, esa Hinata contrastaba con la tímida chica de siempre.

Volviendo al dormitorio, Naruto se encontraba igual que cuando la Hyuga se había ido. Sonriendo, la peliazul se sentó a su lado en la cama le acaricio la frente amorosamente con cariño.

- ¿Han...han llamado a la puerta?...Me ha parecido oír algo...- apenas pudo decir Naruto con los ojos cerrados.

- Tan solo era un bicho molesto... no...no te preocupes cariño ya no nos molestara mas- dijo Hinata poniéndole su cálida mano en la mejilla y dándole un cálido beso en los labios- Sigue durmiendo... no permitiré que nadie te haga daño Naruto-kun.


- El clan Hyuga vota a favor de Naruto Uzumaki- dijo Hiashi firmemente causando un gran murmullo de voces a su alrededor.

El sexto maestro hokage, Kakashi Hatake había abdicado de su cargo como líder de Konoha. Oficialmente lo hacia alegando que había llegado el momento de dar paso a las nuevas generaciones, pero extraoficialmente la verdad era otra. Kakashi estaba en las ultimas, para el, que acostumbraba a holgazanear y ser un informal, el cargo de hokage le estaba consumiendo, y teniendo a la diligente Shizune detrás no se podía escaquear nunca. Ni siquiera cuando para motivarlo esta decidiera premiarlo con tórridas tardes de sexo en el despacho según su rendimiento consiguieron revitalizarlo. En vez de eso acabo mas reventado todavía. El peligris estaba harto de horarios, problemas, señores feudales y lideres de otras villas, no era feliz. El que había vivido dos guerras no quería mas compromisos que hacer el vago cuidando de su retoño, leyendo sus novelas favoritas y follarse a la diligente de su amante y exsecretaria cuando se prestara la ocasión. Que otros se ocuparan de los problemas de la villa, el ya había tenido suficiente.

En Konoha el proceso para elegir a un nuevo hokage constaba de varias partes. Primero el hokage nombraba a un sucesor, en este caso aquel había sido Naruto, ex-alumno de Kakashi. Seguidamente los clanes mas importantes de la aldea votaban sobre si el candidato era el adecuado o presentaban un candidato propio de su clan. De superar esta votación les tocaría a los jounins dar su aprobación, y superada estas dos pruebas el futuro hokage debía contar con la aprobación del daymio del país del fuego para poder acceder a su cargo. Que uno de los clanes mas poderosos y ricos de Konoha, como era el clan Hyuga, votara a favor del Uzumaki inclinaba sustancialmente la balanza a favor del rubio.

"Hinata, que bueno que heredaste las tetas de tu madre"- pensó Hiashi con una sonrisa.

Siempre había dudado de su hija tomándola por una inútil, pero tenia que admitirlo, gracias a ella el prestigio y la influencia del clan Hyuga subirían como la espuma. A pesar de ser uno de los clanes mas poderosos de la villa, nunca habían estado tan cerca del poder como en ese momento, que la futura heredera fuera la esposa del hokage les ponía en una importante posición de dominio frente a los demás clanes. Desde luego había que reconocer que su hija debía tener talento en la cama para mantener al Uzumaki a su lado, no todas las parejas que habían sido seleccionadas en el proyecto nueva era siguieron juntas cuando este termino. Al final la idea de Tsunade puede que resultara ser tan descabellada, tendría que invitarla a una copa a modo de disculpa.

La votación pronto se decanto a favor de Naruto, los clanes Akimichi, Nara y Yamanaka votaron también a favor del rubio, y los clanes Aburame, Shimura y Sarutobi al ver que el clan Hyuga en un alarde de fuerza apoyaba al Uzumaki no tardaron en seguirlo. Tan solo el clan Inuzuka amenazo con presentar su propio candidato, pero al ver la oposición del los demás clanes no tardo en retirarse. Ya se sabia el dicho, perro ladrador poco mordedor. Pasado esta prueba las demás fueron un mero tramite, los jounins votaron a favor del rubio y el daymio del país del fuego, antiguo compañero de juerga de Jiraya, estuvo encantado de ratificar al discípulo de su amigo como séptimo hokage.

Tres días después Naruto era proclamado ante toda Konoha como el séptimo hokage desde lo alto del edificio principal de la villa. A su lado su mujer, con un abultado vientre fruto de avanzado embarazo, portaba a su pequeño hijo Bolt, de tres años y medio en brazos, sonriendo llena de felicidad al ver el sueño de su marido cumplido.

Después de la proclamación hubo una fiesta en la casa del rubio donde acudieron sus amigos tanto de Konoha como de las otras villas. Todos reían, bebían y se divertían en grande. Durante el transcurso de la misma Sakura, con su pequeña en brazos, le pidió perdón a Naruto de que Sasuke no hubiese podido asistir ya que seguía de viaje, a lo que el rubio le respondió con una sonrisa que no pasaba nada que no había nada que perdonar, que se relajara y disfrutara de la fiesta. Realmente a Naruto le hubiese gustado que su amigo estuviera ese día, pero no puede decir que no se lo esperara, tampoco había acudido a su boda con Hinata. Por no ir ni siquiera había ido al nacimiento de su propia hija.


- Aaaaaaaaaahhhhhhhhhhh... Kami...Na...Naruto me muero...aaaaaaaahhhhhh- gemía Hinata ante las embestidas de su marido, hacia ya rato que los invitados se habían ido a sus casas y que habían acostado a un dormido Bolt en su cuarto.

- Mmm... tu leche esta deliciosa...aaaaaahhhh- gemía Naruto chupando con firmeza los pezones de la Hyuga llenándose la boca de tibia leche materna, para acto seguido pegar su boca a la de la madre de sus hijos y dejarle probar el sabor de su propia leche en un ardiente beso.

- Aaaaaaaahhhhh... te amo...Na...Naruto-kun... aaaaaaaaaahhhhh- apenas pudo decir Hinata entre gemidos a punto de llegar a la cima del paraíso.

Los amigos del rubio habían bromeado durante la fiesta sobre el nuevo embarazo de su mujer diciendo que si que se notaba que había estado "ocupado" o que si todavía eran jóvenes y tenían tiempo de sobra para niños. Naruto había aceptado las bromas de buena gana y con humor, pero en ese aspecto, al contrario que su amigo Sasuke, el rubio era muy diligente. El si quería reconstruir su clan, y Hinata estaba encantada de ayudarlo con la tarea, así que no había motivo para contenerse, después de todo un clan no se reconstruye en un día.

- ¡Aaaaaaaaahhhhh!... Na...Naruto...¡aaaaaaaaaaahhhhh!... ¡Me...me vengo!- grito Hinata muy sonrojada llegando al clímax, rodeando con sus piernas al rubio y convulsionándose fuertemente mientras un poderoso orgasmo sacudía su cuerpo.

- Aaaaaaaaaaaahhhhhhhh...¡Hinataaa!- grito Naruto, tensándose y derramando abundantemente su semilla en el interior de la Hyuga.

Cayendo envuelto en una reconfortante sensación de calidez sobre los generosos pechos de Hinata, Naruto rodeo con cariño la abultada barriga de la peliazul.

"Himawari"- pensó Naruto feliz sin atreverse a separarse un centímetro de la Hyuga por temor a que nada de eso fuera real.

El mundo había cambiado mucho en pocos años. La población de la alianza había aumentado exponencialmente gracias al proyecto nueva era y dentro de unos cuantos años su ejercito seria mas poderoso que nunca y como consecuencia directa de las políticas pacificas de sus lideres una guerra con las aldeas secundarias se había evitado. El mundo vivía en paz y esta nueva edad de prosperidad había propiciado que el desarrollo tecnológico se hubiera disparado como nunca antes. Bajo el mandato de Kakashi ya se habían empezado a construir los primeros rascacielos en la villa y pronto si todo continuaba igual Konoha se convertiría en una gran y prospera ciudad. Pero eso no era todo, clanes casi extintos como el Uzumaki resurgirían de sus cenizas. La familia que tanto había deseado tener tantas veces de pequeño el rubio ya era una realidad. Mientras usaba los pechos de Hinata como almohada y con el sabor de su leche en los labios Naruto embriagado por un sentimiento de euforia solo podía pensar una cosa. El futuro sabía grandioso.

FIN.