¡Hola gente! :3 espero que hayan disfrutado el capitulo anterior.
Creo que la historia va tomando un buen camino. Y realmente espero que la disfruten, y sea de su agrado.
Disfruto mucho escribir cada línea de esta historia.
Sin mas que decir... ¡Disfrútenla!
NOTA: Naruto no me pertenece. Le pertenece a MK. No sigo la historia del anime/manga. Esto es obra de mi imaginación, y gracias a los personajes de "Naruto", he podido deslumbrar la historia. Si alguien quiere hacer una adaptación de mi historia, por favor, comuníquese conmigo directamente (cero plagio).
Po! Po!
EL ALETEO DE UNA MARIPOSA
Capitulo 3
Su alma… ¿era real?
¿Aquél cuerpo reflejado en el espejo, era real?
No, no lo era.
Sólo era un mal sueño.
1:05 PM.
Julio de 2012.
Había pasado media hora desde que salí corriendo de la clínica, y aún sentía mi respiración agitada y los latidos de mi corazón irregulares. ¿Por qué a mí
? ¿Por qué justo cuando todo iba bien… él volvía a mi mente?
La estación de tren quedaba a sólo dos cuadras, y aunque me tomaría unos 5 minutos en llegar, mis pies de plomo no ayudarían a recorrer las dos cuadras en 5 minutos.
Tiempo atrás –hace dos años- sabía que tarde o temprano esto iba a suceder. La medicina no iba a ser mi milagro eterno. Algunas personas corrían la suerte de estar sanos durant años (consumiendo los antipsicóticos). Pero solo era cuestión de suerte, o de la fuerza de voluntad que tuviera la persona para resistir los efectos secundarios del medicamento. En mi caso solo duró dos años para callar las voces, los delirios y/o alucinaciones y los deseos no-suicidas que llegué a presentar. Las cosas no eran eternas, ni la vida misma. No señor, la esquizofrenia tenía voluntad propia, y la suficiente fuerza para mover una montaña. Yo no era nada comparada con ella. Yo solo era un caparazón, un recipiente cuya carne algún día se pudriría bajo tierra, y cuyos huesos se volverían cenizas con el trascurso de los años. Era insignificante.
Era cuestión de tiempo. Era sólo cuestión de tiempo.
¡JODER!
No podía llegar a la casa y fingir una sonrisa. Meduki lo notaría, y me acorralaría con miles de preguntas. Algunas tontas y otras tan mordaces que aflojarían mi lengua. Y terminaría soltando toda la sopa. ¿Qué haría si justo en ese momento… él me hablaba?
«Es él, cerezo», ¿qué significaba eso? ¿Acaso la voz que me torturó durante dos años volvía con una extraña personalidad? -O quizás mi mente estaba tan frita que no recordaba el nivel de morbosidad que tenía al hablarme-. Recordaba su voz día a día. Era como el susurro de una serpiente. Una voz tan cínica y sádica que me hacía temblar.
Durante 4 meses lo consideré un amigo. Un señor amable, que me ayudaba a salir de problemas, que me ayudaba cuando la gente me atacaba en las pesadillas, pero en el momento en que el director del colegio me agarro el brazo impidiendo que saltara de la azotea –sólo quería volar-, supe la verdadera intención. Su verdadera identidad. Mi gran problema.
Un 65% de los jóvenes de mi edad –que padecían de esquizofrenia- terminaban suicidándose. No porque la enfermedad tuviera algún elemento que los convirtiera en unos suicidas, era más bien el calvario que éstos tenían al padecerla. A algunos no les funcionaban los antipsicóticos, y justamente éstos eran los que vivían las 24 horas del día en una dimensión paralela a la realidad, otros fracasaban en su vida personal y algunos, perdían la esencia de su persona. Y a medida que pasaban los años –o incluso los meses-, el paciente perdía la facultad de querer, de sentir placer, de vivir la vida.
El doctor Kakashi me había recomendado una especie de tarea que me permitiría bloquear las voces. Pero nunca funcionó. ¿Cómo callas una voz que habita en tu cabeza? « Quizás le pida a mi abuelo su escopeta y termine con esto, sería una solución rápida y efectiva » pensé mientras me sentaba en un banco, junto con una señora que hablaba por teléfono.
1:20 PM. Marcaba mi reloj. Me había tardado –casi- 15 minutos en llegar. El tren pasaba a 20 minutos para las dos.
Hace 4 años y 6 meses me encontraba en mi cuarto. Mirando una revista de moda. Faltaba una semana para la fiesta anual de invierno. El tema de la fiesta era la "Navidad", así que todas las mujeres debían ir vestidas de rojo. Lo cual me pareció estúpido, ya que, ¿cuál sería el chiste de gastar dinero en un vestido, cuando todas iban a estar vestidas igual? Ino me había arrastrado el día anterior al nuevo centro comercial. Y luego de caminar durante 4 horas seguidas, había conseguido un lindo y sencillo vestido. Ino terminó comprando un vestido rojo de satén, pegado al busto y suelto desde las costillas hasta la mitad del muslo. Era hermoso, y más en Ino.
Pero ahora, ¿Qué peinado se haría? El estilo Hollywood no le sentaría bien. Odiaba su color de cabello. La hacía ver como un personaje de Anime. Apuesto a que mamá me compraría un kimono en esa tienda japonesa si se lo pido. «Oh no, Sakura, tienes que verte sensual, ¿no? » pensé. Sasori, un chico un año mayor que yo, me había invitado. Así que era mi momento para verme lo más bonita posible.
Dejé la revista al lado de mi cama y comencé a buscar mi joyería (la cual había estado adquiriendo desde los 10 años, gracias a mi abuela).- Necesito un collar plateado… Hmm… Quizás mamá tenga uno… ¡MAMÁ!
-¡¿QUÉ?!- dijo. Mientras escuchaba sus pasos subiendo por las escaleras.
-Necesito un collar plateado, ¿tienes uno que me prestes?
-No Sakura- dijo. Se acerco a mi armario, vio el vestido y sonrió. – Pero si quieres te doy dinero y vas a comprarlo. Dile a Ino que te acompañe.- ¿estás ocupada?- Pregunté.
-Si, en un rato viene el señor Banri, ¿lo recuerdas?, le hará mantenimiento al aire acondicionador del comedor. Así que no puedo salir. Ve con Ino, Sakura.- Sacó de sus jeans viejos su tarjeta de crédito –cuya clave conocía desde los 11-, y la puso en mi cama. –Okey, creo que esto será divertido- dije emocionada. Mientras buscaba mi móvil y le mandaba un texto a Ino.
¡Mueve tu culo!
Vamos al C.C de compras.
Tengo la tarjeta de crédito de mamá.
PD: Te compraré sushi si me prestas tus zapatos plateados.
A los dos minutos se iluminó la pantalla de mi móvil. "DOBLE RACIÓN O NADA. ¡Ponte algo decente!". –"Doble ración y me prestas tu bolso. Es mi última oferta. ¡JAMÁS!"-. Respondí. Me reí con lo que escribí, sabía que me los iba a prestar sin necesidad del soborno, pero le debía eso por haberme pasado toda la temporada de "The vampire Diaries" en un CD/DVD, la semana pasada.
Busque mi cartera con cara de oso panda, me puse mis zapatillas negras y cuando me miraba en el espejo para ver qué tal estaba…. Vi mi camisa llena de sangre. La sangre salía de mis ojos, orejas y boca. Joder…¿q-qué era esto?
-M-mamá….
Mi corazón comenzó a latir de manera acelerada, y las nauseas golpearon mi cordura tan fuerte que sentí que me desvanecía. Todo se puso oscuro.
El sonido chillón del tren cuando se estacionaba me sacó de mis recuerdos. Las personas –que en su mayoría eran jóvenes- salían caminando rápidamente a través de las puertas del tren. Esperé a que se despejara un poco y entré. Tuve suerte de encontrar un puesto. Me desparramé en la butaca, estirando mis piernas y recostando mi cabeza en la cabecera. Era agotador pensar en eso. Aunque me causaba risa. Esa había sido mi primera alucinación, luego de ese episodio, la voz de el señor amable apareció una noche. Al principio creí que era parte de mi imaginación. En esa época me sentía tan desubicada en el mundo que me aislaba de todos, hasta el punto de perder muchas amistades –menos la de Ino, ya que ella era parte de mi, como yo de ella-. Quizás eso había influido en la llegada del señor amable.
Sakura Haruno no tenía amigos imaginarios como todo la gente normal tuvo alguna vez en su infancia, oh no, ella tenía un amigo susurrante. Un señor amable.
A pocos pasos de mi se encontraba un hombre de unos 50 años, con una guitarra clásica en su regazo y un sombrero algo gracioso. Podía escuchar los suspiros de la gente; no me importaba realmente que el hombre estuviera cantando un mal cover de una canción de Christina Aguilera, ni que su voz fuera tan chillona que sentía mis oídos retumbar. Nada de eso importaba. Porque había dado un paso atrás. Había tirado a la basura dos años de tratamiento. Dos años en donde luché contra mi silenciosa enfermedad.
Yo era la jodida liebre. Ella la tortuga.
Pero algo tenía claro. Debía buscar la manera de atrasar los exámenes de mañana. Si en esos exámenes salía que la esquizofrenia había avanzado, estaba jodida. Completamente J.O.D.I.D.A. Adiós universidad y trabajo de medio tiempo en la cafetería. Adiós a la poca cordura que me había mantenido estable. Adiós a la esperanza de echar un polvo con el profesor sexy de Ino.
Al llegar a la casa me encontré con la escena de Meduki haciendo enchiladas. Oh, oh, noche de enchiladas.
-Sakura, hija, ¿cómo te fue?- preguntó. Mientras probaba la salsa de tomate.
-Bien.
-Le hablé al doctor. Me dijo que mañana en la mañana tenías que estar antes de las 7 para hacerte la muestra de sangre y todo lo demás…- la interrumpí.- Bueno… de eso quería hablarte. Mañana a las 7 tengo una prueba de Literatura Romana. Es un parcial. Llevo días estudiando y hablé con el profesor y me dijo que no podía aplazarla. No podré hacerme los exámenes mamá.
-¿le hablaste de eso al Uchiha?- Preguntó. Su mirada seria me decía que no se estaba tragando mi mentira. Joder, ¿por qué las madres tenían que tener ese sexto sentido que detecta las mentiras?
-Nop.
-Entonces irás a hacerte los exámenes. Yo misma me encargaré de hablar con tu profesor. Le llevaré un certificado por tu falta de mañana.
-Pero mamá…
-Pero nada Sakura. Llevas 4 meses sin hacerte exámenes. Kakashi nos dijo que teníamos que estar al tanto de esto. Ya no eres una niña. Así que sé responsable. Es tu vida, no la mía.
El papel de madre responsable me irritaba. Detesto cuando habla así… cuando sale de su papel alegre y superficial, para ser la madre autoritaria y preocupada.
La miré con rencor. Lo cual hizo que se riera de mí, y luego me pusiera un plato justo al frente. Con unas enchiladas calientes y jugosas. No pude evitar hacerle un puchero y comer.
Luego de fregar los platos, me fui a la habitación. Al pasar por la habitación de Meduki, la pude ver con una mascarilla verde cubriendo su cara y un esmalte rojo en sus manos. Nunca era tarde para la belleza, no señor.
Mi habitación me dio la bienvenida con sus brazos rosas y su perfume de fresas. Una bienvenida empalagosa y cursi. Quizás era la antigua yo, diciendo: "Hey Sakura, aun sigo aquí". Pero en cambio de eso recibí una sensación extraña, alguien me estaba observando. Corrí a mi cama, escondiéndome debajo de las sábanas de ositos, y cuando cerré los ojos, la voz terciopelada y cínica retumbo en mi cabeza: «Duerme, duerme, duerme mi dulce cerezo, duerme, que yo cuido tus sueños.»
Agradecimientos:
Le agradezco a todas las personas que me regalaron Favs y los Follows que le dieron al fic. De verdad. Espero que les haya sido grato leer mis pensamientos.
MUchiha: ¡Muchas Gracias por tu comentario! *Un abrazo para ti*, he querido que la gente note ciertas cosas, y creo que tu la notaste. No padezco de la enfermedad, y el poco conocimiento que tengo lo he estado reforzando gracias al Internet. He leído mucho de eso. Así que me agrada el hecho de que te haya atraído desde el principio. Espero que disfrutes los otros.
besscy: ¡Hola! :) ¡Muchas gracias por tu comentario!, y me alegra bastante que te haya gustado y de que sigas al tanto de los capítulos que actualizo. ¡Espero que hayas disfrutado el tercer capítulo!
