¡Hola gente! *-* aquí les traje un nuevo capitulo de "El aleteo de una mariposa".

El capitulo lo tenía listo desde hace unos días, pero a última hora tuve que modificar algunas cosas.

Llevo días pensando en el porqué de ésta historia, y a pesar que el tema lo escogí sencillamente para tener algo que escribir en el fic, siento que se ha escapado de mis manos. Pienso que puedo lograr algo maravilloso de esto.

No quería hacer una adaptación del Manga/Anime de Naruto, porque considero que sería aburrido escribir uno. Particularmente prefiero leerlos (hace unos días leí uno tan genial que me hizo llorar en el capitulo final, fue hermoso), sobretodo si es de mi personaje favorito (Oh si, me gusta cuando describen a Sasuke bañándose en las aguas termales... y akjdkjd). Además, esto me está ayudando mucho, no se imaginan cuanto. Siento que mi cabeza no deja de pensar en ideas para la historia. Hasta he llegado a construir varios finales (soy ociosa), y aunque están en mi mente, espero buscar el mejor para el fic. Porque quiero dar lo mejor. Lo importante es la calidad, ¿no?

IMPORTANTE: Si alguna persona quiere hacer una adaptación de mi historia, me gustaría que tuvieran la confianza de comunicármelo. Un mensaje privado o un Review,-como prefieran-. No teman en consultármelo (No muerdo ksjdksd), porque créanme, me sentiría muy honrada de que alguien quiera hacer una adaptación o publicar mi historia en otra página. Solo les pido un poco de respeto por la historia y por mi persona. Esta historia es completamente mía. Creo que un "Adaptación del fic de Anaid Silos", en el principio, sería genial. Ehm... Si se preguntan porqué toqué ese tema, es que, por un instante temí el hecho de que alguien robara mi historia (entienda, soy nueva aquí, y esas dudas, llegaron a mi como una cucaracha volando salvajemente por la sala).

NOTA: Naruto no me pertenece. Le pertenece a MK. No sigo la historia del anime/manga. Esto es obra de mi imaginación, y gracias a los personajes de "Naruto", he podido deslumbrar la historia. Si alguien quiere hacer una adaptación de mi historia, por favor, comuníquese conmigo directamente (cero plagio).

Sin más que decir.. espero que les guste el capitulo.

PoPo!


EL ALETEO DE UNA MARIPOSA

Capitulo 4

Tic, tac.

El tiempo va volando, y sigo sin entender.

No entiendo mi existencia, ni el porqué de lo que soy.

¿Dónde están?

Tic tac.

Quizás….

Quizás deba morir.


9:40 PM.

Diciembre de 2008.

Habían pasado dos horas desde que salí de la casa. Algo malo había pasado, pero no sabía qué o porqué. Aunque tenía ganas de dar media vuelta y correr hacia la casa… algo me lo impedía. Algo más allá de mi cuerpo, de mi mente y de mi razonamiento me decía que siguiera, y no mirará atrás. Porqué era mejor dejarlo atrás. ¿Dejar a quien
?

Tenía que seguir. Huir de él.

Ellos no lo merecían.

Porque él no era bueno. Él no tenía buenas intenciones. Y yo estaba débil.

¿Desde cuando había perdido la batalla? ¿Desde cuando fui parte de algo que ni siquiera sabía que habitaba en mí? No lo sabía. Sólo sabía que algo malo había pasado.

Y que debía morir.

« ¿Qué es eso?... ¡¿qué hace ella ahí?! » pensé mientras corría y levantaba mis manos tratando de que me viera.- ¡No lo hagas!, ¡sea lo que sea, no vale la pena!- grité. Mi garganta dolía. ¿Había estado gritando antes…?

Mi corazón comenzó a latir de manera violenta, y el sudor frió caía por mi frente. Mis pupilas se dilataron por el impacto.

-Oh no. No… n-no lo hagas. ¡NO!


6:30 AM.

Julio de 2012.

Oh vamos, ¿hasta en mis sueños tenía que escuchar la voz de Meduki? Sakura, sakura, sakura. Me hice un ovillo en la cama, y metí la cabeza debajo de la almohada. Perfecto. Ya no escucho nada.

-¡SAKURA HARUNO! ¡ERES UNA IRRESPONSABLE!-. « Oh no. Que no entre a mi cuarto. Por favor, por favor. Oh Dios, que no entre a…»

-¡SAKURA! ¡Levántate o juro que te echaré esté vaso con agua encima! ¡Y sabes que lo haré!- dijo. Mientras taconeaba en el piso.

-Por favor mamá… dame media hora más. Anoche no dormí –casi- nada.

-Dormirás todo lo que quieras cuando lleguemos de la clínica. Así que M.U.E.V.E.T.E.

Cosas decepcionantes y ser mayor de edad. Ya no podía amenazarla olímpicamente por maltrato infantil. Me levante de la cama murmurando insultos. Cada uno dirigidos a ella. Oh si, mamá y yo tenemos la suficiente confianza para mandarnos a la mierda. Pero yo era lo suficientemente respetuosa para no decirlo en voz alta.

Meduki 1, Sakura 0.

Al entrar al baño me encontré con el reflejo de esa chica despeinada, con saliva seca en la mejilla y lagaña en los ojos. El piso de cerámica estaba helado, y aun más el inodoro. Un escalofrió me recorrió la espalda al recordar lo que había pasado horas antes de despertarme –salvajemente- por Meduki.

Luego de escuchar durante horas, los susurros del señor amable, un dolor de cabeza –nivel 100- se apoderó de mi cerebro. Llegue a creer que sufriría de un derrame cerebral, lo cual explicaría la aparición del señor amable. Pero no fue así. Dos horas más tarde, desperté, tirada en el jardín, sucia de tierra y sin recuerdos de lo que había pasado. Me tomó unos minutos recordar que había estado caminando sin razón alguna, durante dos horas. Mi ropa sucia de tierra y las huellas de barro en la alfombra de la cocina (y parte del comedor), hacían realidad cada una de mis sospechas, siendo ellas la evidencia de mi reciente sonambulismo.

¿Qué carajos?

¿Qué pasó aquí?

Abrí la llave, el agua corría por el lavamanos, y yo seguía observando las bolsas debajo de mis ojos, mi piel pálida y labios rotos. Esto no estaba bien. Parecía un muerto viviente sacado de una temporada de "The walking Dead"; solo me faltaba la piel putrefacta y la boca llena de sangre.

Salí del baño en busca de un jean ajustado. Un suéter negro con la palabra "Cute" en el medio de mis senos y mis zapatillas negras. Ni me moleste en bañarme… a pesar que en la madrugada estuve deambulando por el jardín descalza.

Mamá me esperaba en la entrada de la casa. Con su cartera de cuero negro y un par de revistas de moda en la otra. Me miraba como si fuera una chica mala. Oh, ella no había visto la palabra "cute" en mi suéter. Yo no era mala, era "cute". Y rosa.

El auto de mi abuelo nos esperaba en la calle. No dudé en entrar al auto y sentarme en el puesto de copiloto, ponerme el cinturón y darle un beso en la mejilla a eso hombre amable de piel arrugada y ojos verdes. Y como siempre, esperé las habituales preguntas. - ¿cómo estás hoy conejita? ¿Has llamado a tu abuela? ¿El medicamento te sigue prestando? ¿Cómo te va en la universidad? ¿Dormiste bien?- cuya respuesta fue: "bien", "no", "si", "bien", "oh si".

A la final, mis apáticas respuestas hicieron callar a mi abuelo. Que opto por hablar con mi mamá. Lo cual era gracioso porque sus conversaciones solo eran referentes a la mala vida que llevaba mi mamá (según palabras de mi abuelo). Me limite a escucharlos, mientras observaba el pasar de los autos y las casas, hasta por fin llegamos a la clínica. Al mirar las paredes grises de mármol que adornaban la entrada, no pude evitar pensar en el chico de ayer. Tenía mucha curiosidad de él.

–Bueno chicas, espero que les vaya bien. Sakura, hija, cuídense-. Dijo mi abuelo. Me acaricio la mejilla y cuando giré la cabeza para mirarlo, me guiño el ojo. Cosa que me hizo reír. Ahora entendía todo, mi genética fallida tenía un porqué. Mi familia era tan disfuncional que daba miedo. Sin embargo, "locura" podría definirse cómo un domingo de parrillada en casa de mi abuelo, donde toda la familia están compartiendo –echando en cara- sus logros individuales, mientras dirigen las quejas y reproches a la desdichada madre soltera Meduki, cuya hija estaba enferma de la mente y cuya cuenta bancaría se multiplicaba por obra de magia –las buenas intenciones de mis abuelos-. Entonces no estaba mal ser como soy. Porque muy a su manera, Meduki ha sido mi bastón durante estos años, llenándome de reproches, comidas deliciosas, salidas inesperadas y risas por su personalidad coqueta e impulsiva.

Mamá preguntó en recepción sobre los exámenes de sangre y bla bla bla, tomó mi mano y me arrastro al ascensor. Esperamos que saliera el número "1" en la pequeña pantalla roja, y con una alarma, las puertas se abrieron. Me encantaba la sensación vertiginosa de subir y/o bajar en un ascensor. Aunque luego de ver una película, donde personas quedaron atrapadas con una entidad maligna en un ascensor… dejo de ser divertido. Desde entonces me siento paranoica dentro de un ascensor -cuando estoy sola-. Así que los momentos en que estoy en compañía de mamá –o incluso Ino- puedo sentirme como una niña, gozando del sube y baja.

Al llegar, una enfermera nos atendió y me hizo sentarme. Mamá se alejo unos pasos de mí, y en eso la enfermera se acercó con un botiquín, sacando cada una de las herramientas que iba a usar. Preguntó: "¿derecho o izquierdo?", y le respondí "izquierdo". Con la yema de sus dedos comenzó a tantear las venas en el dorso de mi mano, buscó un poco de algodón y limpió la zona con antiséptico, colocó una banda elástica alrededor de mi antebrazo y lo apretó. Sentía el flujo de la sangre corriendo de manera violenta por mis venas, y sin darme chance para procesar todo, introdujo la aguja en mi brazo. Retiró la banda de mi antebrazo y finalizó la tarea. Sentí un poco de vértigo al ver la sangre en la jeringa. Pero la sensación pasó. Presione mi brazo contra la pared, para sostenerme, porque a pesar de que el mareo había pasado, aun me sentía algo desorientada.

Mamá comenzó a preguntarle cosas a la enfermera. La veía parlotear y mover sus manos mientras le relataba paso a paso sus experiencias en otras clínicas u hospitales. La enfermera asentía o exclamaba cada cierto tiempo un: "hmm, interesante". Me causó gracia el hecho de que mamá no notaba que la enfermera estaba mareada de tantas palabras. Al final se despidió de mamá y me brindó una sonrisa pre-fabricada, y sin más, nos dejó a solas. Los exámenes los entregarían en 3 horas, así que tendríamos que esperar por ellos.

-¡Que bueno que traje mis revistas!- dijo Meduki. Mientras se sentaba cómodamente, cruzando sus piernas esbeltas y colocando la revista en sus muslos. Comenzó a ojearla y a soltar risas tontas. La observe durante media hora y no pude más.

Salí de la habitación, y camine por los pasillos concurridos de la zona de emergencia. Podía notar cómo varios doctores salían de ahí con la mirada cansada, y los hombros caídos. Recordé lo que era vivir unos días bajo el ambiente sobrio y moribundo de las clínicas. Aunque no era nada comparada con la sesión de enfermedades mentales. Donde veías personas tan peculiares y extrañas que sentías que estabas en una dimensión paralela. Pero aun así, era deprimente.

Baje por las escaleras para ir al cafetín. Ya había ido por esa zona del residenciado, pero no recordaba el camino. A pesar de que era una clínica privada, era muy grande. Todo el terreno estaba constituido por tres edificios. Uno donde se trataban a las personas con trastornos y adicciones, otro donde estaban los "calabozos" -para aquellos pacientes que presentaban reacciones violentas (asesinato, intento de suicidio, auto-mutilación, etc)- y los pacientes normales que poseían habitaciones que usaban por un periodo de tiempo, hasta que lograran salir al final del túnel, o sencillamente porque necesitaban un tratamiento estricto. Ése edificio era el más grande; hace un mes había ojeado el folleto que se encontraba en la recepción. Era un mapa que señalaba cada uno de los lugares de la clínica, y siendo éste el edificio más grande por ser una residencia para los pacientes. El edificio estaba dividido por 15 pisos, siendo los últimos 5, las habitaciones especiales para pacientes violentos. Y por último, el edificio donde estaban los consultorios, y demás cosas –el área de recreación, por ejemplo-.

Al llegar busqué una mesa pequeña, que daba justo hacia el jardín que unía los tres edificios. Un mesero se acercó a mi mesa entregándome una carta. Toda la comida parecía sacada de una revista, pero la realidad era otra (mi estomago estaba hecho un revoltillo de gases). Pedí un jugo de fresa y una galleta integral. Se marchó de la mesa, y observe como el lugar estaba repleto por familiares –padres, hermanos, esposos o hijos-, que charlaban alegremente con una taza de café caliente entre las manos. No era raro encontrar a las personas reunidas aquí, era el único lugar que era agradable a la vista, y con el sonido de fondo del canal HBO, hacía de un ambiente "anti-locura". En esos momentos, buscar un lugar para poder olvidar –por minutos, o incluso horas- las tragedias, era primordial. El ser humano siempre necesitaba del aire. Y una cafetería con tv con cable, era oxigeno para los pulmones. El mesero llegó con mi orden, y con un "Buen provecho" dicho por sus labios finos, se alejó para atender otras mesas.

Comí tan lento que sentía mis dientes frágiles de tanto masticar. Mamá dijo que debía comer, mi cintura de avispa fue reemplazada por una circunferencia con unos centímetros de diferencia de mi cuello. Estaba delgada, no era tonta, ni ciega. Mis pantalones de vestir cada vez eran más grandes, o quizás… yo era cada vez más pequeña. Pero el apetito era un mito que últimamente, se volvía cada vez más extraño. Las ganas han sido sustituidas por una simple necesidad básica del organismo. No sabía si esto era parte de la enfermedad, pero era cada vez más crónico.

15 minutos después, y el reloj marcaba las 8 AM. «Sólo falta una hora más para que nos entreguen los resultados » pensé. Dejé el dinero –más propina- debajo del salero, y salí a paso de tortuga del lugar. Arrastré mis pies durante 5 minutos más, hasta que me topé con una puerta conocida. « Oh,Oh. Ésa es la puerta que da al pasillo del área de recreación». Me detuve como si mi alma hubiera sido jalada por una cuerda desde arriba de mi. Como si un viejo ermitaño estuviera controlándome y hubiera detenido el caminar de mis pies de manera violenta. ¿y si lo encontraba? ¿y si había sido un sueño?

Cerré los ojos, intentando pensar con claridad. Por Dios, no podría ser más estúpida. No podía tenerle miedo a ese chico. Abrí los ojos, mirando la puerta con rabia. Le di una mirada por encima... Ok, ¡aquí vamos!

Empuje la puerta y caminé. El pasillo estaba en completo silencio. Caminé 20 pasos más, y entré. El lugar seguía igual que ayer. La diferencia era que las enfermeras estaban en una esquina conversando entre ellas (Al parecer los pacientes estaban tranquilos). Miré a una anciana, muy parecía a la abuela. Mirando la tv –que se encontraba apagada- y riendo como si estuviera viendo un programa de comedia. Sentí lastima por ella, y a la vez admiración por el ser humano. El ser humano era una jodida caja de pandora.

En eso, siento unos brazos rodear mi cintura. Me quedé helada por un instante, y miré a la enfermera que tenía gusto al frente.

-¡Hina! ¡Suéltala!- gritó la enfermera, mientras caminaba en mi dirección y tomaba a la chica que se aferraba a mi espalda por los brazos. –Vamos nena, suéltala. O no comerás torta de vainilla en la cena-.

La chica me soltó apenas escucho la advertencia de la enfermera. Y con voz sumamente suave –joven- susurro un "lo siento". Al mirarla, me encontré con una niña de no más de 12 años. Delgada, de piel blanca, cabello cortó (negro) y ojos grises, tan claros que parecían blancos. Era bonita. Muy bonita.

-Tranquila, no tienes que disculparte-. Le sonreí mientras le acariciaba los cabellos negros. Era adorable.

-Disculpa, ella no tiende a ser así. No sé que te pasó Hina. la enfermera mientras se agachaba para tomarle las manos a la pequeña, y le examinaba.

-Es que… ella… ella parece una muñeca.-. Murmuro la niña, mientras me miraba con ojos soñadores.

-¡Oh!- exclame. Me reí un poco.

-Anda a jugar con los niños, ¿si?-. Dijo la enfermera.

La niña salió corriendo, y se sentó al lado de otra niña –aun más joven-, y comenzaron a jugar con unas muñecas.

-Pobres niñas, tan pequeñas y viviendo en éste infierno.

-Disculpe, pero… ¿de qué padecen?-. Pregunté. Metí mis manos en los bolsillos, buscando un poco de calor. –Hina sufre de un trastorno depresivo compulsivo. Pero es una niña muy amable y tierna.- dijo la mujer, mientras me regalaba una mirada de lastima.

No dije nada. Mi garganta se sentía seca y mi lengua pesada.

-¿eres paciente o familiar? Ayer te vi por aquí.- Preguntó.

-Paciente.

-¿de qué área?

- Del área de "locura".

-¡Oh!- Exclamo mientras sus ojos se abrían como platos y su boca formaba una perfecta "o". –Lamento si fui entrometida, es que no pareces ser de aquí.

-Lo sé. Siempre me dicen eso. Estoy viendo consultas con el Doctor Uchiha.

-¿Uchiha?- su ceño se arrugo, y su mandíbula se tensó.- Ese hombre es tan bueno. Aunque le ha tocado una vida horrible. Horrible de verdad.

-¿de qué hablas?-. Pregunté. Me mordí la lengua, tratando de ocultar mi creciente ansiedad al saber que ella conocía al doctor –y su vida privada-. «Menuda chismosa ».

-No tengo permitido hablar de eso, solo se que quedó viudo y al mismo tiempo perdió a su hijo mayor. « ¡¿QUÉ?!».- Pero sólo se eso… ah bueno, y su hijo menor, su único familiar, está internado aquí.

-¿cómo es?

-Bueno… voltea y lo comprobaras por ti misma.

Giré mi cabeza lentamente, y ahí estaba. La única diferencia del día de ayer, era que me estaba mirando. Y no de una manera curiosa como tendía a hacer la gente por ver mi cabello. No, claro que no. Su mirada era triste.

Me miraba como si me conociera. Como si estuviera al frente de mí, a unos centímetros de mi cara y pudiera escuchar los latidos de mi corazón.

Jajaja, te entiendo chica, el chico es todo un galán. Heredo todo ese físico del doctor-. Corté la mirada justo cuando el comenzó a sonreír… miré a la enfermera y pregunté la cosa más estúpida del mundo.- ¿cómo te llamas?

Linda, ¿y tú?-. "Sakura", respondí.

Bueno Sakura, creo que ya debo dejarte, fue un placer conocerte.- Dijo mientras me daba un beso en la mejilla y se iba caminando. Le agarre el brazo deteniéndola. -¿Qué enfermedad tiene él?-.Y su respuesta me helo la sangre.

-Ninguna.


Taran!

Espero que les haya gustado el capitulo. Si tienen alguna duda sobre algo, por favor, no duden en preguntar.

Agradecimientos: Muchas gracias a todas las personas que han seguido las historia y la hayan catalogado como favorita. Muchas gracias de verdad. ¡Me alegra muchos que les guste mi historia! *grita de la emoción*:3

*También le quiero agradecer a mi mejor amiga por recomendar mi historia (eres mi pulmón izquierdo, babe).*