¡Hola! regresé de una dimensión llamada "Exámenes" donde la finalidad es hacer sufrir a los estudiantes. *Música de terror* *Gritos* *Sale el payaso asesino y te come dkjdk*

Ok no :( si te comen no podrás leer. Así que ...

¡Disfrútalo!

Popo!


EL ALETEO DE UNA MARIPOSA

Capítulo 8.

«Ella es una más. Ella, ella y él. Vamos, cerezo. Confía en mí.»

-Tú no eres nada mío. No sé quien eres-. Dije.

-¿Qué? ¿Estás jugando, Sakura? Porque no es gracioso-. Se acercó a mí y acarició mi mejilla-. Tú eres mi mejor amiga. Mi hermana. Te conozco desde que usabas pañales. Tú me conoces. Soy yo. ¡Sakura!

Tu sólo eres una más.

Y

Te haré volar.

Ino seguía conduciendo en silencio. Ni me atreví a decir nada ya que ella siempre era la primera en comenzar la conversación. Había visto su mirada cuando le hable de Sasuke. Y algo no encajaba. La música de Maroon 5 me tenía mareada, e Ino no dejaba de cantar como si estuviera en un concurso de talento. Sus dedos tamboreaban el volante, y cuando la luz del semáforo daba en verde, comenzaba a mover sus hombros al ritmo de la batería suave de la canción. Y a pesar que estaba de buen humor, su silencio me tenía cabreada. ¿Acaso no fue ella la que insistió en buscarme para hacer los horarios del próximo semestre? JUNTAS ¿acaso no fue ella la que me preguntó con quien estaba? Sin embargo, Ino tenía una mente igual de alocada que la mía, la diferencia estaba en que ella era así, porqué si, y yo, por una enfermedad. Desee por un momento quedarme sorda y no escuchar la voz de Ino unida a la voz del vocalista de Maroon 5. La intercomunal era la vía que todos agarraban para llegar a sus respectivos trabajos u hogares, y por mala suerte, la universidad quedaba al final de la avenida. Dos horas en un trafico que no avanzaba, el clima descendiendo hasta manchar mis axilas de sudor y un incesante pito (quizás de una ambulancia) uniéndose al tormento que habitaba dentro del deportivo de Ino. «Vamos, Sakura. Respira y cuenta hasta 1000. O mejor hasta el infinito.» pero contar hasta el infinito era una opción que perdería el chiste, porque no pasaría horas estancada en el asiento del deportivo de Ino. Y no tendría la capacidad de aguantar el olor a cereza que Ino le rociaba a sus cojines para darle un toque "femenino", hasta que llegara al infinito. Porque correría el riesgo de sufrir un derrame cerebral, intestinal, alfabético y quizás emocional. Pero eso a Ino no le molestaba, porque mientras mi cabeza debatía las maneras para salir del carro, ella aun seguía cantando su canción pegajosa y aburrida de Maroon 5.

El colapso que se presento en la vía izquierda de la intercomunal estaba avanzando a paso de tortuga, y la desesperación de la ambulancia –que estaba a uno carros detrás del de Ino- hacía que los carros se trancaran aun más de lo que ya estaba. Ino maldijo varias veces a Dios, por crear el tráfico y darle dinero a la gente para comprar tantos automóviles. Abrí mi bolso y saque mis audífonos.

-¿Quieres que cambie el CD?-. Preguntó Ino. Sus ojos me analizaron por un momento y luego regresaron nuevamente al retrovisor para seguir inspeccionando la ambulancia que venia detrás de nosotras. Un «joder» salió de su boca mientras golpeaba el volante y comenzaba a sonar la bocina.

-No, tranquila-. Respondí. Mantuve los audífonos en mis manos. Los cables se encontraban completamente desordenados, y para rematar, «Respira, Sakura» mi ipod estaba descargado. Moví mis manos hasta alcanzar el reproductor de música del automóvil de Ino. Oí como ella me decía «En la guantera están mis CD'S». Los cd's que estaban en la guantera iban desde un pop comercial hasta un rock pesado. El repertorio era: Nirvana, Blink 182, One republic, Lady Gaga y la famosísima Madonna. Si, si, famosísima. Saque el cd de Blink 182, y comenzó a sonar la letra de All the small things en el auto. Ino volvió a presionar la bocina y me sonrió.

La canción no tenía ningún sentido para mí, pero el ritmo era tan contagioso que me uní al coro que Ino había iniciado apenas comenzó la canción.

Al cabo de unos minutos, la ambulancia nos paso y siguió su camino hasta tener paso entre cada vía. Ino gritó un « ¡Aleluya!» y comenzó a agitar las manos como si estuviera a punto de estornudar, pero sólo lo hizo por un instante y luego me habló.

-¿estás emocionada de conocer a Shikamaru?-. preguntó. Sus dedos tamborearon sobre el volante, logrando un ritmo de tambor. Un poco más rápido y parecería el tambor de Jumanji. Me reí.

-No mucho. Tengo sueño y un poco de hambre. Pero apuesto a que tu si estás emocionada de presentarme, ¿no?-. Dije.

Su mirada se despegó por unos instantes de la vía y me miró con odio contenido. Ese odio que sientes cuando alguien te dice que detesta tu canción favorita o tu libro favorito.

-¿Por qué? ¿Acaso no dormiste bien?-. Sus preguntas sonaron cínicas. Sentí ganas de golpearla, y luego decirle: « ¡NO ME IMPORTA TU NOVIO NUEVO, MAÑANA TE GUSTARÁ OTRO Y SERÁ LA MISMA MIERDA!» Sin embargo, solo sonreí y respondí: "Tuve insomnio hasta las 4 de la mañana, y cierta persona me despertó antes de tiempo". Mentí sobre el insomnio, pero no me importo en el momento en que vi su expresión de pena. Estaba apenada por hablarme así. Tan predecible resultaba mi amiga.

-Lo lamento, Sakura. Debiste decirme, o si quieres, duerme un rato. Echa el asiento hacía atrás y duerme. Te despertaré cuando lleguemos a la universidad-. Masculló con rapidez. Su mano derecha alcanzó el botón del volumen y lo fue bajando hasta que sólo quedó un murmuro bajo de la canción de Blink 182.

Suspiré.

-Tranquila, puedo sobrevivir unas horas más. Sólo no presiones tanto, por favor-. Dije. Guarde nuevamente mis audífonos dentro de la cartera. Me saque los converse, quedando descalza encima de la alfombra del carro. Mis pies parecían una pasa producto del sudor, y las ampollas en mis tobillos estaban rotas y con pus. Ardían como el infierno, pero aun así, el alivio que sentí al liberar mis pies de los zapatos fue tanto que no me importo el ardor en mis tobillos.

-Sakura, ¿desde cuando no lavas esos zapatos? Apestas-. Su tono de voz fue bajo y calmado. El tráfico fue aminorándose poco a poco, y eso nos permitía avanzar. Los minutos donde había muerto de aburrimiento por el tráfico y la mala imitación de la voz del vocalista de Maroon 5 (gracias a Ino), habían quedado atrás.

-No apesta. Sólo es sudor-. Reproche, avergonzada. Acerque uno de mis pies a mi cara, y efectivamente, mis pies apestaban a sudor contenido. Ino me miró con horror.

-Eres una asquerosa. Antes que de veas a Shikamaru, entraremos al baño del segundo piso. Ahí te haré un aseo. No quiero que diga que mi mejor amiga es una puerca.

-¿Me bañaras?-. Pregunte mientras aguantaba la risa que estaba apunto de salir-. ¿"Oink oink"?-. añadí.

-¡No!, claro que no. Sólo te lavaras la cara, quizás las axilas, o no sé-. Su expresión de drama me causó nausea. Apretó sus dedos al puente de su nariz, logrando una expresión de drama absoluta.

-¿Quieres meter mi cabeza en el inodoro? Te ahorrarías lavar mis axilas o mis pies. Además, no tendrías que preocuparte si Shikamaru se fija en mí, ya que estará aterrado por mi olor.

Ino soltó una carcajada. Su cuerpo se movía a cada risa exagerada que soltaba y finalmente sus mejillas se tiñeron de rosa.

-Tienes que verte, Sakura. Tienes que arreglarte un poco más-. Un hombre nos pasó al lado, conduciendo una camioneta enorme (cuyo nombre no sabía) y le sacó el dedo índice a Ino. Su expresión de sorpresa fue tal que no aguante las ganas de bajar la ventana y gritar: ¡Métetelo por el c***!

Ino se rió cómo loca cuando me escuchó gritarle eso al enorme hombre que nos estuvo a punto de chocar.

-¡Estás loca, Sakura! ¡¿Viste el tamaño de esa camioneta?! ¡pudo hacernos polvo en unos segundos!-. Gritó Ino. Sus manos abanicaron al frente de su cara, buscando un poco de aire en esa zona. La piel de su cuello y mejillas estaba de un rojo intenso, haciendo contrastar el amarillo de su cabello.

-¡Él comenzó! ¡Es un grosero! O sea, ¿una paloma? Que poco original-. Estaba furiosa y divertida. Y por alguna razón, tenía ganas de bajarme del auto, sacar una escopeta imaginaria y bombardear su enorme cuerpo con enormes huecos. Si, señor. Con enormes huecos. Pero eso no era normal. E iría a la cárcel imaginaria por cometer un crimen imaginario. Y ¡BAM! ¡BOOM!

Ino suspiró dos veces y me pellizco en el antebrazo.

-Estás hecha una furia. Te pondrás vieja si sigues frunciendo el ceño-. Mencionó. Cuando el automóvil alcanzó la velocidad de 100 km/h, su pie presionó el acelerador y con un zumbido rápido en el motor, el automóvil salió de la vía a gran velocidad.

-¿Lo dices por experiencia? ¿Ya el Botox no te sirve?-. Pregunte socarrona. Baje el espejo y me incliné para verme. Mi cabello estaba desordenado y con frizz. Mi cara sin maquillaje reflejaba una piel pálida y sin brillo, y la sombra morada debajo de mis ojos me hacía ver cómo… Sasuke.

-Lo digo por experiencia. ¿Algún problema con ello? Además, el Botox lo usarás en algún momento de tu vida. Cuando tengas más patas de gallos que mi abuela y cuando tus senos estén tan caídos que necesites ayuda del silicón-. Dijo eso mientras cambiaba la velocidad.

-Ninguno. Apoyo la vida plástica que algunas mujeres toman-. Respondí. Ino estiró su mano para buscar su teléfono. A los pocos segundos, colocó el teléfono en su hombro e inclinando su cabeza de lado, comenzó a hablar. ¡Hola, Shika! –Pausa–. No, no, viene conmigo. –Pausa–. Apenas terminemos de arreglar nuestro horario, iremos a tu sede. –Pausa–. Aja, ¿Dónde estarás? – Pausa. ¡Está bien! ¡Nos vemos!

–Bueno, ya hablé con Shikamaru y quedamos en vernos después de que saquemos nuestro horario. ¿Te parece? –. Preguntó.

-¡O-K-E-Y!-. Deletree la palabra lentamente, mientras sacaba mi estuche de maquillaje de mi bolso. Ino menciona que tiene pañuelos húmedos en la guantera y los sacó. Limpio mi cara y cuello con dos de esos y procedo a abrir mi estuche de maquillaje. Rellene mis manchas con base liquida, concentrándome en las manchas oscuras que rodeaban mis ojos. Esperé dos minutos –los cuales Ino aprovecho para reprimir sus deseos de tener la piel cómo la mía (Es que ella no veía mis ojeras)- hasta que se secó por completo la base y procedí a esparcirme el polvo compacto por la nariz, mejillas, frente y mentón. Mi cara tomo un color con vida y mis ojeras quedaron escondidas debajo de tantas capas de base liquida y polvo compacto. Y finalmente, delinee mis ojos de negro, acentuando mi parpado superior, y rellenando mis pestañas con mascara negra. Con una broche (A la cual Ino mencionó que era muy pequeña para dar el "toque" necesario) le di un tono rosado a mis mejillas y por último, pinte mis labios de un color rosado purpura. Y ¡taram!

Ino me echo el "visto bueno" y mencionó que tenía una par de medias tiradas en los puestos de atrás. Y moviéndome lo más rápido posible (para que ningún fiscal viera un culo de copiloto), saque el cinturón de seguridad y gatee hasta tener mis manos buscando las dichosas medias. Encontré una par, de color amarillo con un Piolin en el medio. Miré a Ino con expresión molesta: "Debes estar bromeando", le dije.

Llene mis tobillos con curitas y me coloqué las medias. Ya nos estábamos acercando a la calle. El edificio de nuestra sede se veía a dos cuadras, e Ino suspiro por tercera vez desde que me monté en su automóvil.

-¿"Aleluya"?-. Pregunté.

-¡ALELUYA!-. Gritó Ino.

Ino bajo la ventana para mostrar su carnet de estudiante y el portero asintió dándonos la bienvenida. Recorrió dos puestos ocupados, hasta que encontró un puesto libre para estacionarse. Volví a mirarme a través del espejo y sonreí. Saque mi carnet de mi billetera y me lo coloqué en el cuello. La cuerda era de color azul oscuro y estaba un poco vieja.

Al bajar del auto, Ino me miró de pies a cabeza y se regreso a su auto, abrió la maletera y busco en un bolso unas camisas.

-Toma. Iremos al baño para que te cambies. Te ves horrenda con esa camisa-. Dijo mientras organizaba nuevamente las cosas que había sacado del bolso.

-No me pondré nada de eso, Ino. Cálmate. Estoy bien así-. Protesté.

-Al menos ponte encima la chaqueta, ¿si?-. Hizo un puchero. Odia sus jodidos pucheros.

-No, por favor.

Ino comenzó a patalear, haciendo un berrinche e inflando sus mejillas.

-Vamos, Sakura. Te veras linda si te la pones. Hazlo por mí-. Comenzó a pestañear.

-Joder, Ino. Te dije que no-. Dije.

-Está bien, está bien. Pero luego no me vengas con un "Me veo horrible, odio mi vida, ay, ay, ay"-. Caminó, dándome la espalda. Meneo su cabellera rubia y me hizo una seña para que la siguiera. Reí por su comentario. Me recordó a mis años dorados donde mis "Ay" eran tan frecuentes que Ino aun no los olvidaba actualmente.

Caminos por los enormes pasillos de la sede de contaduría. En la recepción estaban algunos estudiantes pagando el semestre o inscribiéndose. Llegamos al frente de las carteleras, donde estaban anotados los cursos, los profesores y los horarios que podías ver. Ino sacó una libreta de Hello Kitty para anotar los horarios, y yo saque mi teléfono para tomarle una foto.

-¿Mañana, tarde o noche?-. Pregunté. El flash de la cámara iluminó el vidrio de la cartelera.

-No sé. Todo depende del horario en la cafetería. ¿No has hablado con la señora Akura sobre el horario de éste semestre?-. Ino movió su lápiz de un lado a otro mientras mirada cada uno de los horarios.

-No. Quedé en escribirle hace unos días…. O quizás unas semanas-. Dije. Los cambios de medicamente, el accidente del automóvil de mamá y mi reciente terapia grupal me habían hecho olvidar sobre mi trabajo en la cafetería.

-¡Sakura!-. Reprochó Ino. Movió su cabeza de un lado a otro, negando. Ella sabía de mi habilidad para olvidar cosas nada "IMPORTANTES". Y mi trabajo de medio tiempo en la cafetería era jodidamente importante. Gracias a el, podía pagar los pantalones ajustados de Zara y los converse de edición limitada que sacaban a mitad de verano.

-Lo sé. Debí llamarla. Pero lo más probable es que trabaje en la tarde, la terapia es obligatoria. Así que…-. Los horarios de la noche variaban desde las 6:30 PM hasta las 10:10 PM. No estaba mal-. Creo que me tocará ver clases en la noche-. Añadí.

-Bien. Entonces será en la noche. Vamos a control de estudio para ingresar el horario-. Me tomó la mano.

Caminos hasta la primera planta, donde el señor Julio, un administrador de redes se encargaba de realizar los cambios de horarios de los estudiantes. El hombre me conocía gracias a mi trabajo de medio tiempo en la cafetería de la universidad.

-Buenos días señorita Haruno-. Saludó el hombre mientras me daba un apretón de manos.

-Buenos días señor…-. Siempre olvidaba su apellido. «Comenzaba por R… o P»

-Aja, ¿ya vieron la cartelera? Les recuerdo que al menos deberían tener anotadas las materias que podrán ver y todo eso. ¿Aprobaron todas?-. Preguntó. Anotaba nuestros nombres en la PC que tenía en su escritorio.

-Si, aunque la profesora de contabilidad I casi nos jode-. Ino comenzó con el drama habitual de las materias. La verdad es que la profesora de Contabilidad I había sido una autentica perra. Pero sólo algunos lo admitíamos. Algunos.

-¿Quién es esa?-. él señor Julio abrió sus ojos levemente mientras Ino decía el nombre de la profesora. Sonrió cuando Ino dijo "Es una pe…" pero no terminó la palabra porque le di un codazo. El señor Julio nos miró con diversión y procedió a sacarnos el horario.

- ¿En qué turno verán las materias?-. Preguntó. Sus dedos golpeaban ágilmente en el teclado. Por un momento escribió sin necesidad de verlo.

-Noche-. Dijimos en coro, Ino y yo.

-Excelente elección. Éste semestre tendrán un profesor nuevo de matemática II y una profesora recién graduada de administración legal-. El hombre terminó de imprimir nuestros horarios y no los entregó.

-¡Muchas gracias señor Julio!-. Agradeció alegremente Ino. Sólo hice un asentimiento con la cabeza, y con una sonrisa, me despedí.

Ya con el horario en mano, Ino y yo bajamos hasta la planta baja y salimos del edificio.

-¡Vamos, Sakura! Tenemos que encontrarnos con Shikamaru en la sede de ingeniería-. Dijo.

- ¿"Sede de ingeniería"? ¿No sé supone que lo conociste en clases de literatura o algo así?-. Pregunté.

-Uno de sus amigos estudia Ingeniería Industrial, y estará con él por allá-. Mencionó. Saco un labial hidratante de su bolsillo y comenzó a aplicárselo en los labios rápidamente.

-¿Él amigo nos acompañará?-. Pregunté. Me pasó el labial y procedí a aplicármelo también.

-No sé. ¿Por qué?-. Sus pies se movían cada vez más rápido. Las ampollas que tenía en los tobillos me estaban matando, y el paso acelerado de Ino no ayudaba con el ardor.

-Por nada.

Al cabo de dos minutos, ya estábamos en el desabrido edificio de Ingeniería. El lugar era enorme, ya que contaban con laboratorios de química, física, computación, mecánica y termodinámica. Las paredes pintadas de un verde manzana opaco estaban decoradas con carteleras, y afiches de las distintas aplicaciones de la ingeniería. Miré con admiración una sobre una construcción de un robot. También había una cartelera con la última promoción de Ingeniería de Sistemas e Informática. Eran 11 sujetos y dos chicas, algunos regordetes con lentes gruesos, otros delgados con ojeras en sus ojos y las chicas tenían una bonita sonrisa de…

De no sé. Pero se veían jodidamente felices y sobretodo, alocados. Caminamos por otro pasillo más hasta llegar al centro del edificio. Me recordó al comedor de Hogwarts en la saga de Harry Potter; pero la diferencia era qué, no había un gran banquete encima de cada mesa, en cambió de ello, habían libros, juegos de geometría, calculadoras científicas y lápices esparcidos.

Me sentí mal por ellos. El mes de intensivos de ingeniería era deprimente.

El gritó de Ino me hizo despegar la vista de un grupo de chicas que discutían por el resultado de un ejercicio. El chico que le devolvía el saludo, era un moreno de cabello castaño, sujeto en una coleta alta. Tenía una expresión seria y aburrida en la casa, en cambio el gordito que tenía a su lado, sonreía socarrón mientras se metía en la boca un puñal de Froot loops. Su camisa de Metallica me hizo sonreír.

-¡Hey, Shika!-. Ino se arrojo a sus brazos mientras éste la alzaba y daba vueltas con ella en sus brazos.

El gordito metió su dedo índice en la boca, haciendo una expresión de asco al ver la escena que mi amiga Ino y su adorado-chico-ardiente Shikamaru. Me acerqué a él.

-Hola, soy Sakura-. Le di la mano.

-¡Hola!, soy Chōji, un placer-. Estrechó mi mano con la suya-. ¿Eres amiga de Ino o de Shikamaru?-. preguntó.

-Ino-. Dije.

Chōji carraspeo fuertemente, haciendo que Ino y Shikamaru rompieran su abrazo eterno.

-¡INO!-. Chōji tomó la mano de Ino y la jalo hacía él, envolviéndola en sus brazos. Shikamaru lo miró con odio mientras agarraba los brazos de Chōji y los abría para sacar de sus garras a Ino.

-Oh, Shika. Estás celoso-. Ino se pavoneo a su lado mientras sonreía abiertamente, dejando sus dientes perfectos -gracias a los aparatos que uso durante tres años- a la vista de todos.

-Tú debes ser Sakura, ¿no? Me llamo Shikamaru Nara-. Shikamaru me dio la mano mientras estrechaba la mía con firmeza.

-Si, Sakura Haruno. Un placer conocerte-. Cuando soltó mi mano me sentí avergonzada. Mis manos estaban sudorosas y pastosas.

-¡Que bien que ya nos presentamos todos! Ahora… ¿A dónde nos llevarás, Shika?-. Ino tomó la mano de Shikamaru entre las suyas. Chōji se situó a mi lado mientras inclinaba el paquete de Froot loops para agarrar un puñado en su mano y ofrecérmelo. Tomé algunos y los metí en mi boca.

-Tenía pensado ir al cine. ¿Qué les parece?-. Preguntó.

-Me parece genial. Pero yo escogo la película-. Propuso, Chōji.

Ino le hizo un puchero a Shikamaru y éste mencionó: "Las chicas deberían escoger, Choooji". Arrastró su nombre y le dio una mirada de advertencia. Un "Cierra el pico y mueve tu culo" apareció en la mirada de Shikamaru.

-Está bien-. Dijo Chōji.

Caminamos de regreso a la sede de Contaduría. Ino y Shikamaru venían hablando de las posibles películas que podríamos ver. Ino estaba con esa onda de "Ver películas de acción para que tu chico diga que eres interesante y que no piense que sólo te gusta ver películas de romance y un drama empalagoso". Me reí cuando sugirió ver una película de artes marciales. Sobre todo por el hecho de que Ino odiaba las películas de acción. Hace tres años habíamos visto un maratón de Rocky sólo para tener un criterio de la saga, y recordé cómo ambas teníamos cara de "¿En serio?" cada vez que veíamos las peleas. En cambio, una película donde el actor sea un hombre de buen físico, nos entusiasmaba tanto como ir a ver una película de terror. Aunque a la final no tenía ni puta idea del trama de la película. Porque siempre terminábamos chillando o tapándonos la cara con la almohada.

Cuando llegamos al estacionamiento, Ino propuso que fuéramos a comer Sushi antes de ver la película.

-Deberíamos ver la película ahorita y luego ir a comer Sushi-. Mencioné. Ino sacó las llaves de su automóvil, y con un "pi, pi" se abrió el seguro de las puertas.

-Me parece perfecto-. Dijo Shikamaru.

Luego de entrar. Ino conduciendo, Shikamaru de copiloto, Chōji y yo en la parte de atrás, salimos del estacionamiento a paso de tortuga. Chōji no paraba de hablarme sobre bandas de mental, a pesar que le había mencionado que no conocía mucho del tema. Insistió tanto que comencé a marearme.

«Oh, cerezo. La clave de esto es la paciencia» su voz retumbo en el automóvil. Miré a todos y todos parecían distraídos con la conversación que mantenían. Sin mí. Hablaban del costo del semestre y de las becas que suministraban cada dos semestres. Pero nadie lo noto. «Claro que no, nadie lo notará.» mi corazón se detuvo por un instante. Instante donde un nudo se instaló en mi garganta y la volvió seca de repente. Respiré. Cerré los ojos, porque en el espejo del retrovisor pude ver la cabeza calva y pálida del señor amable saliendo detrás de mí. 1-inhala-2-exhala-3-inhala-4-exhala-5… «Oh, cerezo. Acéptame.» grité en mi mente "¡NO!" y su risa me hizo abrir los ojos de asombro. ¿Qué era esto? « ¿No? Deberías decir "s-sí", un sí lo arregla todo, cerezo. Hoy te ayude. Siempre te ayudo. ¿Lo sabes?» el timbre suave y calmado de su voz me llevo a una dimensión desconocida y oscura. Y ya no pude salir.

¡Sakura!

¡SAKURA!

Un momento…

-¿Qué pasó? ¿Por qué gritas, Ino?-. Pregunté. Limpie la saliva que estaba en mi mejilla y vi mi cabeza recostada en el hombro de Chōji. Me incorporé rápidamente.

-Te quedaste dormida, tonta. Ya llegamos al centro comercial. Llevo 5 minutos intentando despertarte y nada. Iba a llamar a una ambulancia o algo-. Parloteo Ino mientras movía su dedo al frente mío cómo si fuera una barita mágica.

-Lo siento, te dije que tenía sueño-. Mencioné.

-Bueno, bueno, vámonos antes de que no encontremos boletos-. Dijo Shikamaru.

Salimos del auto y tenía una extraña sensación invadiendo mi cuerpo. Algo pasó, y no sé que fue. Sólo era consiente de las miradas raras que me daba Chōji, la risa de Ino y el caminar perezoso de Shikamaru. Pero también era consiente de la sombra extra que caminaba a mi lado. Sus articulaciones hacían un sonido de "CRACK" a cada paso que daba y su olor a animal me tenía mareada. Pero no quería mirarlo de frente porque sabía que Chōji me miraba a cada rato, y qué si le dirigía la palabra a la cosa, perdería. Traté de ignorar su risa diabólica en el momento en que Ino tomó mi mano y no pude evitar echar un vistazo a su cuerpo largo y delgado. A los huecos oscuros que estaban en el lugar donde se suponía que debería estar sus ojos y en la línea delgada y blanca que formaban sus labios.

No pude detallarlo, porque cuando miré el vació en sus ojos, un miedo nauseabundo me invadió.

Y camine. Mantuve la mirada fija al frente, donde las diferentes franquicias de cosméticos, ropa de moda y otras cosas, invadieron de color a mis ojos, que sólo llegaron ver oscuridad –unos segundos antes-.

-¡Wow, no puedo creer que a ésta hora esté tan movido!-. dijo Shikamaru.

-Es por la temporada. Ya sabes, la llegara de los turistas y eso-. Mencionó Chōji.

Llegamos a las taquillas. Sólo estaban 6 personas en la fila. Shikamaru nos señaló la cartelera con las películas en estreno y los horarios.

-¡Van a dar "Si fueran niños 2"!-. Gritó Ino emocionada-. No he visto esa película. ¿Qué les parece?-. preguntó.

- Me parece bien-. Dijo Shikamaru. Chōji respondió: "La comedia siempre es buena antes de comer". Todos esperaron mi respuesta. Asentí y mostré mi pulgar hacía arriba.

-¡Excelente! ¡Entonces será "Si fueran niños 2"!-. Dijo Shikamaru.

Recosté mi espalda en un muro. Ino comenzó a revisar la cartelera mientras Shikamaru y Chōji hacían la cola para comprar las entradas.

La risa de los niños jugueteando cerca de mí, me hizo pensar que la vida era una jodida mierda. Pero aun así disfrute cómo una niña jugaba con su Barbie y gritaba "¡Soy la héroe del mundo!", mientras agitaba la muñeca de cabellos platinados. A su edad pensé que era una heroína. Pero años más tarde, cuando supe que tenía una enfermedad, todo mi heroísmo se convirtió en un infierno. Luego comencé a ver el mundo de las maravillas y quise volar. Pero un chico me lo impidió. O quizás no.

Y cuando pensé que mi vida era perfecta, me escupieron desde el cielo. Además, mi amigo de la infancia se convirtió en el moustro que habita debajo de tu cama. O dentro de tu armario. Ese moustro que te cuentan los adultos para que te hagas pipi encima mientras duermes. Pero para los ojos de una niña de 8 años, él no era un moustro. Porque sus palabras juguetonas y amables me hacían quererlo. Me hicieron confiar. Por eso, cuando él dijo que podía volar, le creí.

De repente, el sonido se hizo escaso y mi visión de volvió borrosa. Me sostuve del muro. Busque con la mirada a Ino, pero estaba sola. La entrada de las taquillas estaba solo, y los niños que hace un momento jugaban a mí alrededor, habían desaparecido.

Las luces del fondo se fueron apagando y quede en una oscuridad completa. Sentí unas manos frías y fuertes rodear mi cuello y cuando logré distinguir algo, la imagen de Sasuke vino a mí. Pero él no era Sasuke, era el señor amable. Y él no me miraba cómo Sasuke me miraba, el me amaba. «Soy tu amigo, cerezo. Conmigo puedes volar. Te cuidaré, y haré que nadie te lastime.» "nadie quiere lastimarme, sólo tú", respondí. El aflojo el agarre de mi cuello y sonrió con sus filosos dientes. Su sonrisa me recordó a mamá, a Sasuke y a Ino. Todo al mismo tiempo.

"Suéltame" susurré. Él volvió a sonreír pero de manera tierna (si eso podría considerarse tierno) y quitando sus manos de mi cuello, desapareció antes mis ojos. Jadee al ver que todo estaba normal. Las luces estaban encendidas, los niños seguían jugando e Ino seguía viendo las carteleras de los estrenos. Mis ojos se llenaron de lágrimas y salí corriendo hacia el baño. Escuché cómo Ino gritaba mi nombre.

Al llegar, sólo estaba una señora cambiándole el pañal a su bebé. Corrí hasta un cubículo y cerré la puerta. Me senté sobre el inodoro y lloré hasta que mi cara quedo empapada. Oí cómo alguien entraba.

-¡Sakura! ¿Estás aquí?-. Era Ino.

La señora canturreo las palabras "Limpio, suave y tierno" y la puerta volvió a cerrarse.

Ino comenzó a tocar la puerta del cubículo donde estaba.

-¡Sakura, abre la puerta, ahora mismo!-. Gritó.

Seque mis lágrimas y el moqueo de mi nariz con la manga de mi camisa negra. Sentía mis ojos hinchados y ardiendo por la fuerza del llanto que había soltado segundos antes.

Abrí el cerrojo de la puerta y vi a Ino con los brazos cruzados viendo con una expresión preocupada.

-¿Estabas llorando?-. Preguntó Ino-. ¿Sakura, qué te pasó? ¿tuviste una recaída? ¡Habla, joder!

No conteste. Porque en ese momento el señor amable hablo y cómo si algo en mi cabeza hubiera hecho corto circuito, comencé a ver a Ino de otra manera. Sus ojos preocupados dieron lugar a una mirada cínica, y sus labios rectos de la molestia se convirtieron en una sonrisa sádica y malintencionada. «Ves, cerezo. Ella también te quiere hacer daño…»

La miré perpleja.

-Deberías acabar con tu patética vida, Sa-ku-ra-. Dijo la nueva Ino. Dio dos pasos hasta quedar a pocos centímetros de mí-. Y si no puedes hacerlo por ti misma, te puedo ayudar-. Añadió. Su mano derecha se acercó hasta mi mejilla derecha y la acaricio. Su cara se acercó a la mía y susurrando, dijo: "Hazlo, Sakura, hazlo".

«Corre, cerezo. Corre» susurró el señor amable. Miré por última vez a Ino, antes de empujarla y salir huyendo del baño de damas.

Y corrí. Entre la multitud de gente que caminaba felizmente viendo las tiendas y comiendo golosinas. Corrí hasta que mis pies dolieron y hasta que los gritos de Ino dejaron de asecharme.

Corrí hasta que un brazo me sostuvo y me arrastro hasta un pasillo. Era Sasuke.

-¿Qué te pasa, Sakura?-. Sasuke me sostuvo por los hombros, mientras me examinaba con los ojos.

-Es que…

-¿Sakura, qué te hicieron?-. preguntó Sasuke.

-Quiero hacerla volar, Sasuke. Quiero que ella vuele-. Susurré mientras las lágrimas volvieron a caer por mis mejillas.

Sasuke se alejó de mí.

-¿"Volar"? ¿Qué significa eso, Sakura?

-Quiero que muera.


¿Que les pareció? Espero que les haya gustado. Algunas me van a odiar T_T pero realmente no pude actualizar esos días. Estaba muy ocupada y no tenía tiempo para nada. Apenas terminé el martes y me puse a escribir.

Hace dos días publique un One shot de Hush, Hush. Les recomiendo la saga, es una de mis favoritas, y el protagonista (Patch) es igualito a Sasuke físicamente. En fin, ayer terminé de escribir éste capítulo y me puse a responder los reviews de aquellas personas que tienen cuentas. Y como prometí, aquí está el capítulo. Se que algunos verán el capítulo un poco extraño. Pero era necesario éste capítulo, y creo que busque la manera de ser un poco más explicita y hacer una narración personal. De manera en que el lector se sienta parte de la historia.

Les cuento que hoy mismo comencé a escribir el capítulo 9. Si quieren continuación, por favor, déjenmelo saber con sus reviews, favs y follows. Hoy lo terminaré y mañana le hago los arreglos. El domingo, a más tardar, en la noche, lo subo :D porque pase dos semanas sin publicar y siento que se los debo :3

*NOTA IMPORTANTE*: Sólo dejaré agradecimientos en el capítulo a aquellas personas que no poseen cuenta y dejan sus comentarios con su nombre. A los que tienen cuenta, les responderé en privado. El motivo de esto, es evitar spoilers.

Agradecimientos:

_BrenaM, me encantó tu reviews. Creo que tú, junto con un amigo, han llegado a esa conclusión. Te cuento que al principio, pensaba hacerlo así. Es decir, era una de mis opciones, ya que considero que la historia puede tener tantas alternativas y jugar con el universo de Sakura. Pero consideré que el lector de Fanfiction no iba a soportar algo tan cruel con Sakura, y no tenía ganas de salir en un capítulo diciendo: "Sasuke es producto de su enfermedad, ta ta taaan". Y creo que en éste capítulo demostré que Sasuke es de carne y hueso. Sería algo cruel para ella, sabiendo lo mucho que le cuesta llevar su vida con esa cruz (su enfermedad). Así que sentí que debía darle ese regalo a mi personaje (Sakura) para que fuera un poco feliz *-*. Por favor, hazte una cuenta. Me encantaría bastante discutir contigo en privado, porque siento que eres observadora jajaja *Hug* cuídate. Y comenta este capítulo :D

- ¡GRACIAS A TODAS ESAS PERSONITAS LLENAS DE AMOR Y CHOCOLATE QUE DEJARON SU GRANITO DE ARENA A TRAVÉS DE FAVS, FOLLOWS Y REVIEWS. SE LOS AGRADEZCO BASTANTE. USTEDES SON MI MOTIVACIÓN. ESPERO QUE SIGAN ASÍ Y QUE DISFRUTEN CADA VEZ QUE ACTUALIZO. NECESITO SUGERENCIAS PARA EL FINAL! *-*

PD: Creo que estoy borracha. Comí torta, y al parecer a la torta le echaron licor. Y si como torta con licor, es como si estuviera tomando, ¿no? ¿NO? ¡¿No?! / *se calma, se pone a escribir y sigue pasando su borrachera tortera*

¡SAYONARA! n/n