¡Hola! ¿cómo han estado? Se que había prometido publicar cada 15 días, pero también especifique, que si tardaba más de 15 días, era porque estaba muy ocupada. Apenas hace un mes arranqué las clases nuevamente y les soy sincera, está muy fuerte. No por exámenes como tal, más bien por los proyectos. Así que espero que me perdonen, realmente no me hes agradable tardar tanto en escribir.

Aja, una chica nueva, me pidió una manera de comunicarse conmigo, para saber los días en que iba a estar actualizando la historia. No soy fanática de las redes sociales, tengo una cuenta de twitter y Facebook personal que no uso. Entro una vez al mes para ver las notificaciones y vuelvo a cerrar. Pero cómo se que algunas personas se rehúsan en crearse una cuenta, no saben cuando público. Se que es tedioso entrar a la página y bajar, bajar y bajar y rogar que tu fic favorito haya actualizado. Lo sé, porque lo viví. Así que hice una cuenta aparte, sólo para fans de mis historias, para que podamos comunicarnos y todo lo que quieran. Ahí estaré avisando cuando podré publicar y todo eso. Pero... la cree como una cuenta personal. Me gusta la privacidad, por ende, no quiero que nadie ajeno (que yo no conozca) esté viendo nuestra interacción. Así que cómo condición, les pido que cuando dejen su comentario (REVIEW), dejen el nombre de su cuenta en facebook, para yo aceptarlos. El nombre de mi usuario en Facebook es "Anaid Silos", la imagen de portada son mariposas y la imagen es similar. No le pasaré el link porque una chica me mencionó que el link no salía o algo así. Sencillamente búsquenme. Sin embargo, como ya mencioné arriba. No estoy mucho tiempo en redes sociales, por lo tanto, si quieren que les responda rápidamente, les dejaré un correo: anaidsilos . Y tambíen les recuerdo, que si me dejan un mensaje privado en mi cuenta de , les voy a responder super, mega, hiper rápido. Ya algunas lo saben, porque mantengo conversaciones con muchas chicas que me comentan y están al tanto de mi historia.

Pero, les vuelvo a repetir, es más sencillo, que se creen una cuenta aquí. Registrarse aquí es la cosa más sencilla que hay. Y cuando hagan sus comentarios en la historia, puedo responderlas directamente.

Sin más que decir.

Disfruten. Lean, hagan lo que quieran mientras leen este capítulo. ¿Comer palomitas, quizás?

POPO!


EL ALETEO DE UNA MARIPOSA

Capítulo 12.

Al cabo de unos minutos, la habitación se había sumergido en un silencio agradable. Sasuke me había invitado a recostarme a su lado, mientras esperábamos que las horas pasaran y pudiera salir de la clínica; además, hace media hora las alarmas de emergencia habían dejando de sonar, lo que significaba que la presión había bajado. Sin embargo, el latido de mi corazón me hacía dudar del armonioso silencio, porque justo ahora, cuando nos encontrábamos acostados -uno al lado del otro-, mirándonos como si viéramos un volcán estallar, la voz de mi alucinación pasada hacía acto de presencia. Dejando que la duda y la locura me consumieran lentamente. Pero el calor que trasmitía el cuerpo de Sasuke me hacía olvidar de todo lo malo, y sobretodo, de la locura. Su cuerpo irradiaba un calor que hacía que mi sangre hirviera como la lava. Ese calor veraniego que te quemaba la piel y hacía que tus puros sudaran con gusto. Pero, ¿cómo podría transmitir tanto calor -tanto afecto-, sin decir o hacer nada? Porque justo ahora, cuando sus ojos se cerraron, sentí que algo no estaba bien. Ese calor que llenaba mi alma no era para mí. ¿Qué había de malo en mí? ¿Por qué en ti encontraría la verdad, señor amable? Las verdades iban y venían tan rápido que no podría alcanzarlas. Porque mi cerebro iba en una frecuencia lenta, y mis pies sangraban a cada paso que daba. El camino de la verdad era incierto y desconocido, lleno de acertijos y trampas. Sin embargo, luego de escuchar la historia que Sasuke había relatado, una sensación de vértigo se había instalado en mi cuerpo, haciéndome la tarea de pensar, muy difícil. Maldita sea, ¿de quien era la culpa? ¿De cuál verdad me hablas con tanta insistencia, jodida alucinación? Ya había pasado una o dos semanas- o quizás más- desde que volví a tener una alucinación, y ya no sabría decir que estaba pasando. Pero algo sí sabía, la enfermedad había regresado con más fuerza.

«Sólo déjame entrar, cerezo. Déjame entrar en ti.»

-¿Por qué quieres eso?-. Susurré despacio, temiendo que si hablaba rápido, Sasuke podría despertar de su sueño y encontrarme hablando sola. Conté hasta 10, mientras inhalaba y exhalaba.

«Te ayudaré, cerezo. Haré que el dolor pare.»

"¿El dolor?" El dolor solo era un espejismo lejano, que aparecía cuando la sangre se secaba debajo de tus venas y la tarea de respirar era difícil. Él no podría hablarme de dolor, porque gracias a él, esa palabra estaba en mi diccionario personal. Era una ironía.

-¿Cómo podría confiar en ti, si ya intentaste acabar conmigo?-. Articulé. Mi garganta fue atravesada por un nudo de miedo y ansiedad. Tragué saliva, preparándome para lo que vendría a continuación. O más bien, preparándome para aceptar mi situación en este juego de preguntas.

«Siempre he estado a tu lado. Te haré sentir mejor. Confía en mí. »

Cerré los ojos cuando su voz culminó en silencio. Un dolor en mi cien crecía a medida que su voz sonaba en mi mente. Con aquellas tonalidades aterciopeladas y siniestras. Había un palpitar lento y tortuoso dentro de mi cabeza, como si de un tambor se tratase. Abrí los ojos cuando una última puntada me hizo apretar la mandíbula, y los ojos de Sasuke me atraparon de inmediato. Su mirada era cálida y llena de paz. Moví la boca dispuesta a hablar, pero sólo quedo en eso, en un leve movimiento de abrir y cerrar.

Confía en mí, Sakura»-. Susurró Sasuke. Su voz me sorprendió, porque no era la voz de Sasuke, era la voz de él. Era la voz de mi amigo amable. Pero era Sasuke. Sus ojos seguían igual, sin embargo habían perdido la chispa traviesa y curiosa que los caracterizaban, dando lugar a una ternura infinita. Y todo para mí.

-¿Sasuke?-. Masculle entre dientes. Había perdido las fuerzas por completo, y me vi incapaz de abrir la boca para articular más preguntas.

Déjame entrar en tu corazón, Sakura, confía en mí. Confía en mi, cerezo.»-. Volvió a hablar. Pero está vez su mano se había movido hacía mi dirección, hasta llegar a mi cara y acariciarla, hechizando mi cuerpo con sensaciones escalofriantes que se apoderaron de cada fibra de mi piel.

-No entiendo nada… pensé… -. Enmudecí cuando Sasuke en un rápido movimiento, se fue acercando cada vez más.

¿Por qué no puedes confiar en mí?»-. Su mano seguía acariciando mi mejilla hasta bajar a mi mandíbula. Mi garganta se seco cuando sus ojos se clavaron en mis labios.

-No sé quien eres…-. Susurré. Apreté mis manos contra mi pecho, intentando en vano, pegarme a un más a la pared. Pero el movimiento hizo que mis nudillos rozaran con su pecho, y pude sentir que su cuerpo estaba helado. Frió. Muerto.

Sonrió levemente

Tonta, Sakura. Sabes quien soy. »-. Su debo pulgar contorneo mis labios, mientras su sonrisa seguía igual que hace unos segundos. Comencé a hiperventilar.

-Eres… labio inferior fue atrapado por sus dedos y no pude terminar. Jugueteo un par de veces con el antes de soltarlo y acercar su cara a mi cuello.

- «Si, Sakura… dilo. Soy…» mi nombre lentamente, como si estuviera separando cada sílaba.- «Dilo, cerezo.»-. Su aliento caliente hacía estragos en mi piel, haciéndola gelatina. Fue moviendo su cuerpo lentamente hasta romper con la distancia que nos separaba, y en un rápido movimiento, introduzco su mano izquierda debajo de mis costillas y me hizo girar. Quedando mi cuerpo debajo del suyo. Se agacho encima se mi, con sus piernas flexionadas y su brazos a cada lado de mi cara. Lo miré atónita, mientras el latido de mi corazón se hacía lento y el sonido a mí alrededor se volvía parte de un zumbido. Lejano y extraño.

¿El gato te comió la lengua, Sakura?»-. Su tono fue mordaz y burlón, pero al instante, su expresión cambió. Y de nuevo, su mirada dulce y llena de paz invadió mi campo visual.

Mi cuerpo era un vago recuerdo de lo que había sido el cuerpo inerte de Carly. Había algo dentro de mí, que me impedía moverme, porque sabía, que quería que el fuera parte de mí. Quería que -fuese quien fuese- entrará en mí.

-Soy yo-. Dije sin fuerzas, y en ese momento Sasuke comenzó a reír con fuerza mientras cerraba sus ojos y su cuerpo se agitaba. Logré mover los dedos de mis manos, aferrándome al cubrecama negro de su cama.

Te has ganado un premio, cerezo. Un premio que sólo pocos han logrado ganar. Y será todo tuyo, Sakura. Todo tuyo-. Mi mente colapso cuando sus labios sellaron los míos con un beso. Un beso lento, lleno de sentimientos que no lograba descifrar.

-¿Cuál es el premio?-. Pregunté cuando sus labios dejaron en paz a los míos.

Sasuke sonrió, mostrando una faceta angelical.

Un beso de sangre, cerezo.»

Cuando me desperté, mi mano sostenía fuertemente la sábana negra que me estaba abrigando. El frío del aire acondicionador calaba dentro de la tela negra y llegaba hasta la camisa negra que tenía puesta. Me incorporé rápidamente, buscando la figura de Sasuke, pero me encontré con un cuarto en penumbras. O bueno, casi en penumbras si no fuera por la lámpara encendida que estaba en su escritorio. Había una mancha de saliva en la almohada de Sasuke; lleve mis dedos a la comisura de mi boca, limpiando la saliva que aun quedaba en esa zona. Luego, agarré la almohada, y la coloque del otro lado, dejando la parte con la gran mancha de saliva, por debajo. El reloj de pared dictaba las 2:02 de la tarde y mi estomago gruño en protesta. Me había saltado el desayuno, y también el almuerzo.

Luego de levantarme, y arreglar la cama de Sasuke, caminé hasta el interruptor y encendí la luz. La habitación era aun más pequeña de lo que había observado en la mañana, y aun más acogedora. Mire de punta a punta, memorizando y curioseando con la mirada. ¿A dónde se había ido Sasuke? Su bolso estaba en el escritorio, junto con su teléfono y llaves. De repente, un lado malo de mí apareció y no pude evitar caminar hasta el escritorio y detenerme a observar mejor. Las manos me picaban por las ganas de echar una ojeada entre sus cosas y saber más de él, pero mi lado racional me decía que no. Estuve unos dos minutos de pie, debatiendo si debía o no, hasta que por fin mande a la mierda mi lado racional y me senté en la silla, dispuesta a todo. La silla se encontraba en buenas condiciones, y no pude evitar dar una vuelta en ella. Las ruedas rechinaron cuando di la segunda vuelta aun más rápido que la primera, y por fin me detuve. Jugué "papel, piedra o tijera" en mi mente, para decidir por salir del cuarto o esperar que Sasuke me encontrara con la cara entre sus cosas. Y dijera: "Eres una depravada, Sakura. Y peor, ni siquiera llegaste a oler mi ropa interior, me decepcionas". La risa salió de mi boca de manera espontanea, y supe que las medicinas no me habían curado de la enfermedad, oh no, pero si me habían vuelto una "depravaba casi oledora de ropa sucia". Pero, ya va, ni siquiera había considerado la opción de revisar su ropa, sólo quería echar una miradita entre las cosas que tenía esparcidas en su escritorio, o ver los títulos de los libros que tenía ordenados en una esquina. Sólo eso.

Tomé aire, intentando en vano sacar todos los pensamientos traviesos que se habían instalado en mi mente hace unos minutos. Mis pensamientos vagaron hacía algunos horas atrás, donde había visto la expresión alegre de los niños al observar a Sasuke y Linda. Sentí envidia por Linda, por compartir algo tan maravilloso con Sasuke, y por tener una vida aparentemente feliz. Mis pensamientos se vieron interrumpidos por un gruñido que salió desde lo más profundo de mi estomago. Joder, tenía hambre. Me levante rápidamente, buscando mis converse con la mirada. Luego de una mirada rápida, los encontré a un lado de la cama. Miré mis pies descalzos y me pregunté: ¿en qué momento me quite las medias?

Cuando estuve liste, salí de la habitación de Sasuke, sin saber cómo iba a salir del edificio sin ser vista, tratando de recordar en vano el camino que Sasuke me había mostrado anteriormente, pero justo cuando había atravesado el primer pasillo, oí el sonido de una risa y retrocedí. Pegué mi espalda a la pared, considerando la posibilidad de que fuera Sasuke o un vigilante, o peor aun, un doctor, y sobretodo, considerando las opciones que tenía para escapar, que en este momentos eran nulas. Sólo había un pasillo, y si me devolvía, pararía en la habitación de Sasuke y moriría de hambre. Pero todo se fue a la mierda cuando la voz de Sasuke hizo acto de presencia. Me congelé en el sitio, quedando con un pie en el aire y el otro en el piso. Baje el pie y me pegué a la pared de inmediato.

-No entiendo porqué haces tanto escandalo por eso-. No se me pasó por alto el cinismo que le imprimió a su voz al pronunciar esas palabras. Me mantuve quieta, aguantando las ganas de echar un vistazo y ver con quién hablaba Sasuke, pero otra voz me hizo aguantar la respiración por unos segundos.

-¿Tanto escandalo? Pensé que ese tema había quedado en el pasado, Sasuke-. Hablo el otro. El doctor Uchiha, mi psicólogo y padre de Sasuke.

-Eso es lo que tú e Itachi han tratado de hacer, pero ese no es mi caso-. Articuló Sasuke. Su voz tenía un matiz diferente.

-Maldición, Sasuke. Eso lo hable con su madre, esto no se trata de ti, o de mí, o del pasado ¿entiendes?. Si sigues comportándote como un crío, vas a lamentarlo después. No voy a estar todo el tiempo dispuesto a resolver tus problemas-. El doctor Uchiha hablaba con una furia contenida. ¿De qué hablaban?

-No es tu maldito problema, padre. Nunca lo ha sido-. Respondió Sasuke.

El doctor soltó una carcajada amarga y añadió:

-Quizás antes no era mi problema, pero ahora es mi problema. Desde el momento en que acudió a mí, es mi maldito problema. Si por tus impulsos, llega a retroceder, ¿de quien crees que será la culpa? ¿Crees que ella sepa que tú volviste? Oh no, si no fuera por hoy, también fuera un ignorante más, mientras tú andas feliz de la vida jugando a ser Dios.

-Cállate, no sabes nada de mí-. Gritó Sasuke con furia. Tuve que retroceder aun más, temiendo que en un arrebato dejará a su padre sólo y caminará hacia la habitación, y me encontrara en el pasillo, espiando su conversación.

-¿No se nada de tu vida? Por Dios, Sasuke. Deja el drama, ya no eres un bebé. Eres un adulto, compórtate como tal-. Hubo una pausa y finalmente, concluyo: No eres el único que ha sufrido en la vida, también lo he hecho yo, y tu hermano, y miles de personas más. Te di la oportunidad de trabajar en mi clínica, pensando que de esa manera ibas a encaminarte, pero si no es así, créeme que no me va a temblar el pulso de botarte de aquí. Así que te aconsejo que pienses bien lo que estas haciendo, antes de que yo tome medidas…

Sasuke lo interrumpió.

-¿Crees que me importa una mierda si me botas de tu clínica?-. preguntó Sasuke. En eso, supe que debía regresar de inmediato a la habitación. Giré mis pies y camine rápidamente, intentando no hacer ruido. Lo último que logré escuchar fue: "Le harás daño, o peor aun, te hará daño a ti".

Mi corazón latía salvajemente, mientras ingresaba a la habitación y me sentaba en el filo de la cama. En ese momento, ya me había olvidado de mi motivo principal al salir de la habitación: ya no tenía hambre. Pero si tenía la impresión latente, como si me hubieran golpeado en la garganta y mi respiración se hubiera cortado. Tome aire, intentando recuperarme. Pero, ¿Qué había sido eso? ¿de quien hablaban? ¿Quién era ella? habían tantas preguntas que rondaban por mi cabeza luego de haber escuchado la conversación entre Sasuke y mi psicólogo; sin embargo, cuando la duda llego a mi cabeza, y un matiz de luz me hizo entender, la puerta se abrió lentamente, dejando ver a un Sasuke fresco como una lechuga.

No sabía muy bien si debía preguntar sobre la conversación y aguantar que me juzgara de metiche o fingir que nada había pasado y arrogarme a sus brazos, dispuesta a golpearlo y obligarlo a decirme todo. Pero Sasuke estaba tan tranquilo que por un momento dude si la conversación había sido real o parte de mi imaginación.

-Veo que ya despertaste-. Dijo. Caminó hacía mi, y se sentó a mi lado. Subió sus piernas hasta dejarlas flexionadas y sujetó la almohada en su regazo.

-Que observador eres, pensé que aun dormía-. Articule con desdén. Una mueca de disgusto se asomo en mi cara, pero al instante relaje la expresión. Sasuke suspiró mientras estiraba su mano izquierda.

-¿Dormiste bien?-. preguntó, tomó mi mano derecha entre la suya.

Asentí sin mirarlo.

-¿Estás bien?-. Volvió a preguntar.

Volví a asentir.

-Ok, Sakura. Dime que tienes o te atacaré con cosquillas-. Sus manos habían atrapado mi cintura, y me vi en la obligación de girarme y mirarlo. La indiferencia vagaba en mí cara como una estrella semi-fugaz.

-Ok-. Dije sin más. Sus ojos se abrieron mostrando sorpresa. Luego de unos segundos en silencio, esbozó una sonrisa y dijo:

-¿"Ok"?-. Imito mi voz.- ¿Estás segura que estás bien? Porque no parece que sea así. ¿te sientes bien?-. pegó su rostro al mío, analizando mi rostro.

Tragué saliva discretamente.

-Quiero irme-. Cerré los ojos. El cansancio había caído sobre mí como un velo silencioso. Podía sentir el aliento de Sasuke en mis labios y aun así, no hubo ninguna reacción de mi cuerpo ante aquel estimulo lejano. Solo hubo indiferencia.

Sasuke se alejo de mí y caminó hacia su escritorio, dándome la espalda. Introdujo las llaves y el teléfono en el bolsillo derecho de su pantalón y giro a verme.

-¿Vamos?-. preguntó.

-Vamos-. Respondí. Me incorporé rápidamente, dejando que la sensación de indiferencia y molestia me invadieran por completo. Al salir, Sasuke cerró la puerta detrás de mí, y esperé que caminara para seguirlo. Esta vez caminamos a través del pasillo, y cuando se detuvo, abrió una puerta y me indicó que lo siguiera. Al llegar a las escaleras, Sasuke se mantuvo quieto, ni siquiera volteo a verme.

-Por favor, dime que estás bien. No te puedo dejar ir sin saber que estas bien-. Arrugué el ceño cuando lo escuche hablar. Mire hacia las escaleras y finalmente, fije la mirada en él.

-Estoy bien, Sasuke. Sólo quiero irme a mi casa y darme una ducha-. Explique. Sasuke giró la cabeza hacia un lado, y me miró. La duda invadió sus facciones por un instante y finalmente añadió:

-¿Me prometes que me avisaras cuando llegues a tu casa?

Asentí, esbozando una sonrisa y despidiéndome con la mirada. No me acerque a abrazarlo, así que caminé a un lado de él hasta llegar al filo de las escaleras. Un deja vú me invadió por un instante y tuve que llevar mi mano al barandal.

-Adiós, Sasuke.

Baje rápidamente, sintiendo la mirada de Sasuke clavada en mi espalda. Cuando estuve en la planta baja, había gente reunida en el jardín. Las enfermeras estaban rodeando a los pacientes y algunos vigilantes estaban en cada esquina. A lo lejos, por el edificio sur, había una docena de policías, y logré ver a varios doctores (entre ellos el doctor Uchiha), discutiendo con uno de los policiales.

Caminé entre la multitud de personas y finalmente, logré llegar al edificio central. Al entrar, un policía estaba anotando algo en una libreta, mientras parecía interrogar a los testigos, y justo antes de llegar a la recepción, una voz me detuvo.

-¡Sakura!-. era la voz de la doctora Sango. La mujer corrió hacía mí, mientras cambiaba mi expresión de indiferencia por una de curiosidad.

-Dígame, doctora. ¿Se le ofrece algo?-. Cuando estuvo al frente de mí, respiro varias veces intentado recuperar el aliento.

-¿Supiste lo que sucedió hace algunas horas?-. Pregunto con tristeza.

-Si, me lo informó una enfermera-. Expliqué. La doctora había tomado mi mano.

Giró su cabeza leventemente, negando.

-Aun no sabemos si fue un accidente, o un suicidó-. Hablo, sus ojos me estaban taladrando.

-¿No saben si fue alguien quien lo ocasionó?-. sugerí.

Ella abrió la boca, sorprendida.

-¿Un homicidio?-. pregunto, sus ojos seguían mirándome con perspicacia.

Asentí.

-No lo creo, el detective supuso que había sido un accidente porque si hubiera sido un suicidio, había la posibilidad que quedará viva-. Añadió. Finalmente había soltado mis manos-. Además, la chica no tenía indicios de ser suicida. Hable hace poco con su psicólogo y ambos llegamos a la conclusión que pudo haber sido un accidente.

Exhale, soltando el aire que había retenido en mi boca.

-¿Se tropezó, entonces?-. pregunté.

-Puede ser.

La mujer se desabotono los dos primeros botones de su chaqueta gris y soltó un suspiro.

-¿Qué haces aun en la clínica?-. Preguntó.

Una alarma sonó en mi cabeza, y otra voz contesto por mí.

-Tenía consulta conmigo, Sango-. Dijo el doctor Uchiha, apareciendo detrás de la terapeuta Sango.

-Oh, doctor Uchiha, que problemón tan grande el de hoy, ¿no?-. Sango volteó rápidamente, y agradecí, porque así no hubiera visto como mi cara se transformaba en una mueca desagradable.

-Si, por cierto, la llaman para interrogarla-. Mencionó el doctor. Sango apretó sus manos, incomoda-. Es por el protocolo. Ya que la última que la vio, fue usted. Lamentablemente, la mayoría de los pacientes se habían marchado y por eso la policía no los podrá interrogar el día de hoy.

-Claro, claro. Esas cosas son así-. asintió Sango.

-Permiso, me retiro-. Dije suavemente, haciendo una leve inclinación.

Pero tenía mala suerte y el doctor Uchiha no permitió que me marchara.

-Aun no se vaya, señorita Haruno. Necesito hablar con usted-. Su noto amable me causo nauseas. Estaba aterrada por alguna extraña razón.

Sango nos miró sin disimulo y se retiró. Cuando estuvimos solos, el doctor hablo:

-¿Cómo te va, Sakura?-. había dejado atrás el formalismo y fue directo al grano.

-Bien, doctor.

El doctor permaneció unos instantes en silencio, con la expresión seria.

-¿Cómo vas con la terapia?-. volvió a preguntar.

-Bien, es un poco sonso. Pero supongo que me ayudara-. Explique, tomé aire y añadí: prefiero las consultas privadas, usted me conoce.

-¿cómo te irás a tu casa?-. El doctor me mirada sin pestañar.

-En autobús-. Dije rápidamente.

-Deberías llamar a tu madre, y esperar que ella te pase buscando-. Sugirió.

Negué rápidamente con la cabeza.

-Mamá iba a estar ocupada hoy, así que me tocaba devolverme en autobús.

El doctor Uchiha fijo su mirada en su muñeca. Miraba su reloj con anhelo y finalmente, añadió:

-Dudo mucho que mañana tengas terapia, así que… ¿qué te parece si vienes mañana a consulta? Necesito hablar contigo-. Su tono insinuante no paso desapercibido, y a pesar que su mirada estaba inexpresiva, sabía que se moría de ganas de bombardearme con preguntas.

-Me parece excelente. Hasta mañana-. Estreche su mano, y giré en mis pies para salir del edificio.

-Hasta mañana, Sakura-. Dijo Fugaku.

Caminé rápidamente, repasando en mi mente donde había dejado los tickets para el autobús. Había olvidado mi billetera en la mañana, y si no recordaba donde estaban los benditos tickets, me iba a ir caminando. «Si me voy caminando hasta la casa, moriré de una deshidratación.» pensé mientras abrazaba mi estomago. Baje los últimos escalones hasta que estuve en la entrada; el pequeño estacionamiento estaba repleto de automóviles, y entre ellos estaba los de la policía, la morgue y la prensa. Me agache para revisar mi bolso, y entre más buscada, más sabía que había dejado los jodidos tickets. Joder.

Saqué el teléfono del bolsillo delantero del bolso y marque rápidamente el número telefónico de Mebuki. Unos cuantos segundos, y contestó.

Un «¿Qué paso?»sonó a través de la línea, y sonreí sin evitarlo.

-Necesito que me busques a la clínica. Deje la billetera y no traje los tickes-. Explique rápidamente.

-Estoy a dos manzanas, estaré como en 20 minutos. Hay tráfico…

Una maldición se escucho fuertemente, haciéndome reír.

-Suerte con el tráfico. Estaré en la entrada-. Colgué la llamada e introduje el pequeño aparato en mi bolsillo trasero.

A pesar que eran las 2 y algo de la tarde, el sol estaba en toda su potencia, y los rayos caían sobre mi cara sin ninguna consideración. Miré a los alrededores y divise un pequeño arbusto. Caminé hasta el y me senté en la acera. La temperatura caliente de la acera traspaso mi jean y una gota de sudor bajo por mi cuello hasta perderse por mi camisa. Suspiré, cerrando los ojos, pensando que de esa forma los 20 minutos que le tomarían a mamá se pasarían tan rápido como un suspiro. Pero una voz interrumpió mis lamentos calurosos.

Era Ino.

No la veía desde ayer. Las imágenes se habían disipado lentamente de mi cabeza, y sólo dieron lugar a una sensación de incomodidad. Hablaba por teléfono mientras buscaba algo dentro de su cartera de cuero negro. Llevaba sus típicos botines negros –que eran su arma de "conquista"- y una falta larga hasta las pantorrillas. Ino tenía la facultad de vestir cualquier cosa y verse genial. Pero en ese momento, mientras ella mantenía apresado su teléfono entre su hombro derecho y su oreja, deje de pensar en lo que estaba vistiendo, porque en el instante que pronunció el nombre de Sasuke, todo pensamiento de temor o incomodidad que habitaban en mí, se fueron a la mierda; dando lugar a curiosidad.

¿Qué hacía Ino aquí? ¿Y por qué estaba hablando con Sasuke? ¿Cómo? ¿Cuándo?

-Acabo de llegar-pausa-no, no sabía que ella iba a estar aquí a esta hora, debiste avisarme-pausa-no, Sasuke, no la he visto porque tengo 2 minutos con la vista clavada en mi cartera-pausa-¡¿dónde?!-pausa-Ve a la recepción, Sasuke. No pienso ir a aventurarme y encontrarme a un lunático-. Finalmente sostuvo el teléfono con su mano derecha y pareció colgar el teléfono. Exclamó un "¡Aleluya!", y saco una golosina de la cartera. Agradecí que el arbusto se encontrase tan frondosos que era imposible verme desde su perspectiva. Taconeo por unos minutos, mientras miraba su reloj de pulsera y la recepción, repitiendo la acción por varios minutos, hasta que finalmente su mirada se iluminó. Subió los escalones rápidamente y desapareció de mi visión.

¿Qué carajos había sido todo eso? ¿Por qué Ino conocía a Sasuke?

Me levante rápidamente, y sin tomarme un tiempo para analizar la situación, corrí en la dirección contraria de la recepción. Gracias a muchos tiempos de ocios, me sabía muchas maneras de entrar a la clínica sin pasar por la recepción, y ésta vez me dirigí rápidamente hacia la "Salida de emergencia". Con pasos apresurados logré entrar en la clínica y luego de unos segundos en que me tome la tarea de revisar el área, supe que Sasuke e Ino ya había pasado por ahí. No estaban.

Camine a través del largo pasillo que daba al jardín y a 50 metros delante de mí, vi la cabellera rubia de Ino, moverse con cada paso que daba. Apresuré el paso, atravesando las puertas de vidrio y sin medir quien podría verme corriendo. Unos cuantos minutos después, Sasuke e Ino giraron hacía el antiguo estacionamiento de la clínica, y por fin se detuvieron. Me escondí detrás de un muro, que estaba a unos 10 metros de distancia de donde estaban ellos. No me podían ver, porque se mantenían de espaldas a mí. Pero hablaban, o más bien, discutían; y gracias a ello, a veces lograba escuchar algo. Sin embargo, sólo llegaban como un simple murmuro. Respiré lentamente, intentando agudizar mis oídos. Me sentía una entrometida, pero Ino jamás mencionó que conocía a Sasuke.

Un gritó me sobresaltó.

-Maldición, Sasuke. ¡Deja de ser tan terco! ¿Crees que eres el único que ha sufrido con toda esta mierda del destino? Se que para ti fue más duró. Lo sé, créeme, pero por algo pasan las cosas…

Otro grito interrumpió a Ino.

-¿"Las cosas pasan por algo"? quien invento esa frase es un maldito idiota. Me importa una mierda el destino, Ino. ¡UNA MIERDA!-. Jamás había escuchado a Sasuke hablar de esa manera. Siempre era tan calmado y divertido. ¿Por qué?

-¡Me bajas la voz, Sasuke Uchiha!, si a ti no te importa nada, pues a mí sí. La otra vez te agradecí por lo que hiciste, pero ese no es tu trabajo. Ya ha pasado mucho tiempo, y debes seguir tu vida. A mi me dieron una oportunidad porque el destino no me saco del medio, pero contigo es diferente. No puedes pretender algo que ya está perdido. Y aunque no te guste una mierda la frase, te la diré hasta que la vomites: "Por algo pasan las cosas".

-Basta, Ino. ¿Esto era todo lo que me ibas a decir?

Lo último había sido difícil de escuchar, ya habían parado de gritar. Me agache lentamente hasta poder sacar la cabeza, y lo que vi no me gustó. Ino estaba llorando, siendo abrazada por Sasuke, mientras él le susurraba algo en el oído. Y como decía ino: "Las cosas pasan por algo". Mi teléfono sonó de repente, haciendo un eco en el estacionamiento, causando que Ino y Sasuke se separaran. Sus ojos fueron directo hacía donde provenía el sonido, y me congele. Ino me miró sorprendida y Sasuke, no supe descifrar su expresión, porque mis pies giraron rápidamente hacía la entrada del estacionamiento. Corrí como si mi vida dependiera de ello, ignorando el nudo que se había formado en mi garganta, ignorando los gritos desesperados de Sasuke e Ino.

Pero no me detuve. Sin embargo, cuando divise el carro de mamá, detuve el paso. Podía ver a mamá hablando por teléfono mientras movía su mano en mi dirección, saludándome. Entré rápidamente al asiento copiloto y le di un beso en la mejilla. Mebuki arrancó y sólo cuando el automóvil estaba saliendo del estacionamiento, logré ver –gracias al retrovisor- a Sasuke e Ino en la entrada de la recepción.

Un recuerdo fugaz vino a mí. Las palabras de mi alucinación habían calado en mí, generando dudas. Ellos mentían. Ahora… sólo debía tomar una decisión.

Mamá había pasado todo el trayecto histérica, hablando sobre la noticia de Carly. Al parecer, mientras yo estuve dormida cómodamente en la habitación de Sasuke, la noticia había recorrido toda la ciudad, y ya estaba de boca en boca. O quizás, de noticiero a noticiero. Finalmente, cuando llegamos a la casa, mamá había dejado el tema a un lado y había dado paso a otro menos violento. El chisme de mi ataque hacia Karin había recorrido medio continente y ahora me habían apodado "La salvaje". Me reí tanto que tuve que sentarme en el sofá, temiendo que me cayera en el piso debido a un ataque respiratorio.

-Entonces ya sabes, si la tía Lucia llama de España, le dirá que no eres Sakura, eres "la salvaje" y ella sabrá quien eres-. Mamá había sacado un plato del microondas y lo colocaba encima de la mesa.

-¿No es la tía que sufre de esa enfermedad de la memoria?-. articule, sacando mis converse y mis medias. Mis pies habían sudado la gota gorda hace unos minutos atrás.

-No recuerdo cómo se llama la enfermedad, pero sí, es esa misma-. Saco un vaso de plástico del gabinete y lo colocó al frente del plato de comida. Me senté y sin pensarlo dos veces, comencé a comer como si no hubiera un mañana. Mamá siguió hablándome por unos minutos más, hasta que decidió subir a hacer ejercicio.

Lave la vajilla y el vaso, mientras miraba a través de la ventana. El césped había crecido, lo que implicaba que el fin de semana me iba a tocar la tarea de cortar el césped. Sequé todo, y caminé hacia las escaleras, pero de repente, un frasco naranja llamó mi atención. Era redondo, de tapa blanca y bordes blanco, con la etiqueta en el medio y la palabra "Vitamina C" en letras mayúsculas. Como una autómata, tome el frasco y lo guarde dentro de mi camisa – en el medio de mis senos-.

Subí rápidamente, con el bolso en la mano derecha y la otra mano sosteniendo el frasco entre mis senos. Finalmente, cuando estuve en la soledad de mi habitación, saque el frasco de mi camisa y caminé hasta mi cómoda. En la esquina superior, desde hace más de 3 años, siempre había una bandeja de plata, con una jarra con agua, un vaso de Barbie, y un montón de frascos con pastillas. Antipsicóticos y multivitamínicos. Pero más antipsicóticos que otra cosa. Pero desde hace unos meses –desde que Uchiha me trataba- sólo necesitaba ingerir un solo antipsicótico diario. Porque era lo suficientemente potente para mantener a la fiera enjaulada. Abrí el frasco que tenía en la mano, saque una por una cada pastilla que contenía. Había 28 pastillas exactamente, y daba la casualidad, que eran idénticas a las pastillas que tomaba. Eran del mismo grosor, redondas y blancas. A diferencia que las pastillas de "Vitamina C", que tenían la letra "C" en mayúscula. Las deje todas esparcidas en la cómoda y abrí el frasco de antipsicóticos. Examiné ambas pastillas –la de vitamina, y la que me ayudaba a superar mi enfermedad-, y eran jodidamente idénticas, pero el detalle de la letra "C", jodía todo. Abrí la primera gaveta a la derecha y busque una lima para uñas, y sin pensarlo dos veces, comencé a lijar cada una de las pastillas de "Vitamina C". Cuando había terminado de lijar las 28 pastillas, agarré el frasco de antipsicóticos y me dirigí al baño. Encendí la luz, y cuando estuve a pocos centímetros del inodoro, enrosque la tapa del frasco. Abrí la tapa del inodoro y en un abrir y cerrar de ojos, ya había tirado todas las pastillas en el. Jale la palanca y vi como se iban perdiendo cada una de ellas.

Regrese a la habitación e introduje todas las pastillas nuevas en el frasco de antipsicóticos, y cuando la tarea culminó, cerré el frasco y tiré a la basura el de "Vitamina C".

Al cabo de unos minutos, en los cuales estuve parada, observando la bandeja, decidí irme a dormir. Me desvestí y quede en ropa interior. Gatee hasta estar en el medio de la cama, y antes de rendirme ante el sueño, una voz susurro en mi oído:

«Ahora sólo seremos tu y yo, cerezo»


¿Que les pareció? ¿Merece un fav, follow o review? cualquiera de las tres cosas son bien recibidas *0*

Me gustaría ser parte de algún foro de la página, para participar en concursos y eso :D Si alguna sabe de eso, por favor, díganmelo saber para ver si me anoto en uno.

Agradecimientos: MUCHAS GRACIAS POR ESPERAR TANTO Y NO ODIARME POR TARDAR, A VECES LOS ASUNTOS PERSONALES NOS ALEJAN DE CIERTAS COSAS, PERO CRÉANME, EL ÚNICO IMPEDIMENTO QUE HAY EN LA VIDA ES LA MUERTE. MIENTRAS ESO NO PASE (NI QUE KAMISAMA LO QUIERA), LA HISTORIA VA A SEGUIR SU CURSO HASTA CULMINAR.

-PrisUchi: Me siento genial por saber que hayas decidido escribir tu comentario por primera vez en mi historia. ¡Muchas gracias por tus comentarios! que tierna eres :3 decidí crear la cuenta en facebook por ti. En tu próximo review, no te olvides de dejarme el nombre de tu perfil en facebook para aceptarte. No lo olvides. Me alegra bastante que estés tan pendiente de la historia n/n jajaja nos vemos, y espero que puedas registrarte en para poder charlar. *HUG*

-Athefrod: Tu comentario fue hermoso. HERMOSO. Si no te haces una cuenta me voy a sentir mal. Me encanto leer tu comentario. Y tus halagos son bien recibidos jaja, pero dejando a un lado tus halagos, siento que tienes una buena perspectiva al hablar. Siento que has notado cosas que algunos no han notado o no me han comentado sobre ello. Por favor, cree una cuenta en fanfiction. Y no dejes de comentar, tus palabras son fantasticas. *HUG*

*NOTA IMPORTANTE: Si las otras persona no encuentran su nombre aquí, es porque sólo aquí le responderé a las persona que no poseen cuenta. A los que si tienen cuenta, les respondo directamente. Si a alguna no le respondí su reviews, dígamelo en el próximo para estar pendiente.

SAYONARA!

CHAO!

BYE BYE!

*Nota 2.0: En su comentario díganme de que país son :3, yo soy de Venezuela, ¿y ustedes?