Primero que nada... ¡Gracias a todos por sus reviews! me han servido de mucho. Espero que este segundo capítulo sea de su agrado.
Sonic no me pertenece, le pertenece a Sega.
Shadow aún no podía creer lo que estaba viendo. Sin saberlo, él se había acercado hasta estar a escasos centímetros de la capsula de contención— Maria —dijo en un susurro, mientras su mano hacía contacto con el grueso cristal que los separaba.
—Sus signos vitales eran débiles cuando la encontramos —Dijo Black Doom, una vez que el erizo de oscuro se repuso de la impresión— Aunque la mantuvimos con vida, un efecto secundario de nuestra tecnología fue impedir que sus células se degradaran por el paso de los años… y su enfermedad.
Shadow no dejó de observar la figura de la rubia. Cada detalle en ella se mantenía intacto, salvo por cicatriz en su estomago, apenas visible por un agujero entre sus ropas. Pronto empezó a sentir un calor proveniente dentro de él, uno que nunca creyó que podría volver a sentir: felicidad. Por fin estaba con la persona más quería para él.
Pero pronto la llama de la que provenía ese calor se fue extinguiendo. Sus ojos adoptaron la mirada intimidante característica, mientras señalaba con un puño el rostro del alíen.
—¿Cómo sé que este no es otro de tus trucos?
Black Doom se rió ante su pregunta, sabía que no sería tan fácil. Con un movimiento de su mano, todo alrededor de él y la forma de vida perfecta se volvió oscuro, estaban en el espacio. Luego fueron yendo entrando en el interior de Ark. El corazón del erizo fue endureciéndose a medida que veía a los pocos humanos que llegó a considerar sus amigos muriendo. Pero no duró mucho, pronto llegaron hasta la cámara de seguridad del doctor Gerald.
—Llegas tarde —dijo el humano— aquello que buscas ya no está, justo ahora debe estar en la tierra, fuera de tu alcance.
—¡Silencio, humano! —Gritó Black Doom, tomando al científico de su bata y alzándolo al aire— No he venido a oír idioteces. Sé que has enviado a esa cosa un lugar seguro ¿Dónde?
—¿Qué no lo ves? ¿Qué mejor lugar que la tierra? —El humano mostró una sonrisa triunfante— Pronto la humanidad lo recibirá con los brazos abiertos y él podrá convertirse en un salvador… la forma de vida perfecta.
—¡Idiota! —El ser oscuro lanzo por los aires al científico, por su atrevimiento , Black Doom estaba por aplicarle la peor de las torturas, pero a través de la pantalla de unos ordenares vio a los agentes de GUN— Dices que los humanos lo recibirán con los brazos abiertos ¿cierto? —Esta vez era el turno de Black Doom de sonreír— Veamos cuánto dura esa estúpida creencia tuya.
Y, tras un movimiento de su mano sobre los ordenadores, todas las puertas de seguridad fueron abriéndose, permitiendo la entrada a los soldados. No pasó mucho tiempo hasta que ellos tenían a Gerald de rodillas, con todas las armas listas para asesinarlo al menor movimiento sospechoso. El alíen hubiera estado más que feliz de verlo sometido por la misma especie a la que había intentado ayudar, pero se había marchado antes de la llegada de GUN.
Al cabo de unos minutos ya se encontraba en la zona de capsulas de escape de emergencia, pero lo que encontró a un soldado, de rodillas, al lado de otro humano. El soldado no tuvo tiempo para reaccionar cuando vio al alíen, pues este lo había tomado su cuerpo con una de sus grandes mano-garras.
—¿Dónde está mi creación? —Pero no hubo respuesta coherente alguna del soldado— Supongo que ese estúpido dijo la verdad. Tú no me sirves de nada —Y dicho esto, lanzo al soldado con la fuerza necesaria para que su cuello se rompiera al estrellarse contra una pared— Pero tú sí.
Black Doom tomó a Maria entre sus mano y se la llevó consigo. Había tanta sangre de la humana de cabellos rubios que pronto su nombre aparecería en el registro total de todas las bajas en Ark. A medida que el alíen y cuerpo inconsciente de la chica se iban alejando, un flash segó por unos instantes a Shadow y pronto volvió a estar en el bosque.
—Como ya dije antes, no podía pedirte que me ayudaras a destruir este planeta a cambio de humana, pues sé que te negarías —Habló el Black Doom de la actualidad— Nunca fue mi intención salvar a la humana, yo sólo te quería a ti.
—¡Lo dejaste morir! —Grito Shadow, lanzándose sobre Black Doom con un golpe— ¡permitiste que ellos capturaran al doctor!
—Ellos entrarían tarde o temprano, Shadow, yo sólo acelere el proce… —Pero el erizo no lo dejó terminar cuando volvió a lanzar una serie de golpes y patadas contra el ser oscuro.
Todo el enojo y la rabia que Shadow había estado acumulando durante las ilusiones fueron descargadas en Black Doom. Y éste aún se encontraba débil por el ataque del cañón Eclipse. Pronto ya no fue capaz de mantenerse flotado y cayó completamente al suelo.
El erizo detuvo sus golpes sólo hasta que estuvo lo suficientemente cansado como para seguir, sus puños quedaron dolientes. El ser oscuro intentó levantarse, pero le fue imposible reponerse.
—Aun si ella en verdad es Maria —dijo Shadow entre jadeos— como sé que no intentarás hacer algo una vez que te consiga las esmeraldas.
Black Doom tardó uno momentos en responder
—Ya te lo dije, lo que busco es otro planeta, uno menos problemático. Además, a diferencia de mí, tú sí mantienes tu palabra. Desconecto el campo de contención vital y ella muere o me darás las siete Esmeraldas del caos ¡Decide!
Black Doom alzó con dificultad su mano, en dirección a la capsula en la que se encontraba Maria.
—Lo hare —Shadow cerró sus ojos, no quería ver el más mínimo atisbo de felicidad en el patético rostro, si es que tenía rostro, del ser oscuro.
Shadow contempló el cuerpo de su mejor amiga, aún dormida en el pasto. Quiso despertarla, pero evitó hacerlo al notar que estaba teniendo dulces sueños. Por fuera ella se veía igual a como la recordaba, con la excepción de la herida de bala.
Se acostó a su lado, acariciando su rubia cabellera. En el fondo sabía que cuando sus ojos se abrieran tendría muchas cosas que explicar, también habrían secretos que jamás le serían revelados, pese a que ella le había hecho jurar nunca ocultarle algo.
—¿Shadow? —Preguntó la chica al despertar, luego de algunos minutos.
Ésta se frotó los ojos a medida que se iba levantando. Instintivamente, Shadow tomó una de las manos de su amiga para escoltarla a su habitación o a donde el doctor Gerald se encontrase, pero pronto recordó que esto ya no era Ark. No sabía si Black Doom mentía y ella no era más que una copia barata de la chica que él recordaba, pero por ahora ya no había marcha atrás. Pero cuando la hubiera, si el alíen mentía, el Erizo se encargaría hacerlo pagar por ello.
—¿Cuánto tiempo estuve dormida? —Preguntó la joven de ojos azules, irradiando la misma tranquilidad que él recordaba.
No era la pregunta que él esperaba. Esperaba verla a ella asustada, corriendo por su vida ante un ataque que cesó hace ya muchas décadas, pero no fue así. Ella estaba tranquila, esperando a que el Erizo negro la escoltara fielmente a su destino como siempre lo hacía.
—¿Te sientes bien? —Habían muchas cosas que Shadow quería preguntarle, pero decidió empezar por lo básico— ¿Qué es lo último que recuerdas?
La rubia sonrió ante las preguntas de su amigo, él siempre se sobre preocupaba por ella— Estoy bien, Shadow. Hay que apresurarnos, mi tío me hará pruebas el día de hoy ¿recuerdas? —La rubia puso su frente sobre la de Shadow, al ver que éste seguía pensativo— No tengo fiebre, ¿Ves?, Te dije que estoy bien.
Amnesia, tal vez producto del trauma causado por el ataque a Ark, la bala en su estomago, la pérdida de sangre o todo lo anterior. Esto al menos le quitó al Erizo la difícil tarea de tener que explicarle cómo ella seguía con vida, sin confesarle que había sido salvada por Black Doom.
Al ver que su amigo seguía sin reaccionar, Maria empezó a preocuparse, pues él nunca la hacía llegar tarde a sus revisiones medicas. Siempre era él quien tenía que insistir para que dejaran la zona de simulación forestal.
—¿Ocurre algo malo? —Pregunto la rubia— ¿Es sobre mi enfermedad?
—No es eso, pero hay algo que tienes que saber. Algo que no puedo decirte aquí —El Erizo señaló una ciudad apenas visible a la lejanía— Tampoco sé si estás lista para escucharlo. Por ahora, lo único que debes saber es que esto no es Ark.
Maria miró la ciudad. Ella sólo había visto ciudades a través de simuladores, fotográficas o imágenes en libros, por lo que ver una ciudad real fue una experiencia completamente extraña. Por otra parte, ella no entendía que quería decir Shadow con que "Esto no es Ark". Ella no había sido avisada sobre algún viaje a otra colonia espacial.
Shadow podía contarle toda la verdad a Maria en el bosque, pero pensó que era mejor que ella fuera adaptándose a la ciudad y haciéndose una idea sobre lo que estaba pasando. Al menos así la verdad final sería menos dolorosa. El Erizo tomó entre sus manos el cuerpo de la chica rubia, sonrió para sus adentros, ella era más pesada de lo que recordaba.
A medida que ambos avanzaban a altas velocidades, Maria no perdió de vista la ciudad, parecía tan real. Buscó alguna puerta o algún ducto que conectara la zona forestal con alguna otra zona, pero no lo había, sólo eran los grandes edificios y rascacielos perdiéndose en lo alto y el suelo de concreto. Poco a poco fue divisando otros humanos y cosas que ella, nuevamente, sólo había visto en libros y fotografías: autos, perros u otros animales domésticos y más humanos sin vestir el saco blanco característico y reglamentario de los científicos de Ark o los trajes azules con blanco de los conserjes o personal de mantenimiento.
Los brazos de la humana fueron aferrándose al cuello del Erizo mientras más se acercaban, casi parecía que la ciudad era real. Y era esto lo que más temía, no sabía cómo reaccionaría si finalmente se encontraba en una ciudad, con personas comunes y corrientes. Era su sueño viajar a una, pero nunca se imagino que de la noche a la mañana, e incluso sin previo aviso, estaría en una tan pronto abriera los ojos.
Tampoco sabía si el ambiente aquí fuera similar en Ark, donde ella podía llevarse bien con los científicos a los pocos segundos de conocerlos. Y mucho menos si podría encajar con las personas de su misma edad o sería vista como un bicho raro. Por primera vez en su vida, deseo con todas sus fuerzas volver a los muros metálicos y domos de simulación de la colonia espacial. Al menos ahí ella se sentía segura y resguardada.
—No te preocupes —dijo el Erizo, sonriéndole a la rubia de ojos azules una vez que adivinó los pensamientos de su amiga— Te prometo que todo estará bien.
Estas eran las únicas palabras que ella necesitaba oír para sentirse segura, sobre todo si salían del Erizo con tonos rojos en sus púas. No pasó mucho tiempo hasta que estaban a menos de un kilometro de la ciudad, justo cuando el corazón de Maria latía ante la incertidumbre de lo que iba a pasar. Esperó ver a algún guardia custodiando una gran puerta magnética o que una pared camuflada se dividiera en dos… pero ninguna de estas cosas pasó. La ciudad era real.
Empezaron a recorrer las múltiples calles como si nada pasara, para sorpresa de la rubia. Shadow siguió su recorrido, a través de los edificios, eludiendo a las personas o los autos, que parecían muy diferentes a los libros de los años cincuenta que la humana había leído. Recodó que en las fotos de su tío apenas y había uno ó dos autos a la lejanía, pero ahora bien pudiera contarlos por centenas e incluso hasta por miles.
Pasaron varios minutos hasta que Shadow pudo llegar hasta su hogar, al menos así era como Rouge siempre solía llamarle al lugar que GUN le había dado para que él viviera cuando no era llamado para alguna misión, aunque Shadow sólo la utilizaba para pasar las noches muy de vez en cuando. Nunca creyó que ese montón de madera lleno de sofás y electrodomésticos que casi nunca usaba finalmente sirviera para algo realmente útil.
El Erizo sacó una pequeña tarjeta dentro de uno de sus guantes y la pasó enfrente la perilla de la puerta, con una pequeña cámara de identificación en ella— Siéntate aquí, Maria, tengo algo que hacer —Shadow señaló un sofá en medio de la sala. No quería dejarla sola, pero tenía que hacerlo.
Tan pronto como vio que la chica hizo lo que él dijo, fue corriendo hasta su habitación y buscó el control de las cámaras de seguridad y las grabadoras de sonido que habían por toda la casa, en el muy remoto caso de que alguna vez necesitara algunas de esas cosas.
No podía permitir que GUN se preguntara que hacía una humana en su casa y mucho menos escuchar una conversación que incluía a Ark. Ellos podían empezar a hacer preguntas y convertirse en una molestia. Y ella debía permanecer sin poder recordar cuan crueles podían llegar a ser los humanos, cuan bajo podían llegar a caer si se les daba la oportunidad. Pero sobre todo, no debía recordar a la misma organización que había sido capaz de disparar a matar, pese a que había una menor cerca del punto de mira del arma.
Una vez que se cercioró de que su conversación con la chica quedaría en secreto, fue directo a la sala con un vaso con agua. Los ojos azules de la chica se mostraban inseguros y dudosos. A través de una ventana pudo ver muchos otros humanos y una pequeña parte de un mundo al que no sabía si podría pertenecer.
—Hace mucho tiempo el doctor consiguió un gran avance en la cura para tu enfermedad —dijo el Erizo, dándole el vaso con agua a su amiga y sentándose a su lado. Ella asintió con la cabeza mientras tomaba un sorbo— pero había un problema. Tenías que entrar en estado de hibernación.
—¿Hibernación? —Preguntó la rubia al instante— ¿Cuánto tiempo he estado dormida?
Shadow evitó expresar la molestia de tener que mentirle— Más de cincuenta años, me temo. Yo también estuve en estado de hibernación, por órdenes del doctor. Desperté mucho antes que tú para preparar tu despertar.
—¿Qué hay de mi tío y la colonia? ¿Qué ha pasado en estos últimos años? —Maria no se percató de que estaba tomado al Erizo de los hombros y que sus palabras sonaban más como una exigencia que como una pregunta— Ellos están bien, ¿verdad?
—El doctor debió supervisar los avances de la cura tanto como fuera posible… el murió hace un par de décadas.
Y el tiempo se detuvo para la rubia. Shadow pudo haber seguido hablando, pero sabía que ella no prestaría atención a lo que dijera. Esperó algunos segundos, que se sintieron como largos minutos, para poder proseguir.
—La colonia fue desmantela y muchos de los avances científicos y tecnológicos de hoy en día pudieron hacerse gracias a los esfuerzos del doctor y todos en la colonia —Shadow abrazó a su amiga. Sabía que esta mentira era dolorosa, pero al menos era menos dolorosa que la verdad— Pero mucha información se perdió y quedó en el olvido, en parte, debido a que el doctor pensó que era mejor así.
Nunca podría contarle que su tío enloqueció y murió en una celda, jurando matar a los humanos a los que alguna vez intentó ayudar. Jamás podría dejarla saber que Ark, ese lugar tan seguro y lleno de paz, había sido convertida en un arma tan letal que podría destruir la tierra por los pocos sobrevivientes al genocidio que ahí se dio. Tampoco podía hacerle recordar los cuerpos inertes de los científicos esparcidos por los metálicos pasillos de la colonia, esos pocos humanos a los que Shadow llegó a querer como sus amigos.
El llanto y las lágrimas de Maria cayendo sobre su hombro eran como afiladas navajas que cortaban su piel. ¿Cuánto tiempo pasaría para que ella descubriera la verdad? Shadow no lo sabía, pero sí sabía que algún día lo haría. Lo único que podía hacer era consolar a la rubia, rogando mentalmente para que ella no lo odiara cuando finalmente toda la verdad a la luz.
Espero que les haya gustado o al menos entretenido. Por lo visto ha mas de uno de le sorprendió la escena del beso entre Shadow y Maria en el capítulo anterior, a algunos les desagrado y otros simplemente me preguntaron se habría más (todo por MP).
En un principio este sería un fic Shadow x Maria/humana, luego sería uno con Maria/eriza y ahora he decidido que sean los lectores quien decidan, ya sea por review o nuevamente por mensaje privado.
¡Hasta la próxima!
