Unos días después, en una de esas tantas exploraciones que hacíamos para conseguir recursos y teniendo a Wilson minando cerca, por mi mala suerte encontré un nido con un huevo verde agua, que tenía lunares blancos. Fui a inspeccionarlo, porque me daba a entender que la madre no estaría lejos. Era muy bonito, pero no lo tomé por si acaso. Cuando me dispuse a irme, un pájaro negro de patas muy largas, apareció y comenzó a correrme. Yo por supuesto, corrí lo más rápido que me daba el cuerpo, teniendo en cuenta el peso de la mochila.

Al parecer, no me di cuenta cuando me alejé de donde estábamos, pero me perdí. Traté de volver, pero no recordaba exactamente cómo era el camino. Acampé en un lugar, después de haber revisado que era seguro. Suerte mía era que tenía la mochila llena de comida, así que eso era una cosa menos para preocuparse. Sinceramente, me hubiera gustado que ese pollo con súper patas no hubiera comenzado a seguirme si no había hecho nada. Tal vez sólo creyó que podía ser una amenaza, pero…

Pensé en Wilson.

Podía estar preocupado, o peor. Decidí que cuando amaneciera, trataría de volver mientras seguía consiguiendo cosas. Aproveché también, que si me atacaba algo, me atacaba a mi sola. Estuve ahí, pensando en métodos para volver, Hasta que me dormí.

En un punto, un grito impresionante me levantó. Decidí ir hacia ese grito, hasta que vi qué lo producía. Era Wilson, que estaba huyendo de un árbol gigante con patas. Ya que había encontrado dentro de un cofre unas cosas, podía aprovechar para probar una. Era una vara con un cristal rojo en uno de sus extremos.

Luego de hacer una prueba en el piso para ver que hacía, Fui, ataqué y, el árbol, quien aparte de quemarse bastante rápido, -Porque esa cosa era técnicamente un lanzallamas- se dio cuenta de que fui yo, y no estaba nada feliz. Así que ahora era yo la que corría. Me di cuenta que Wilson me había visto mientras atacaba, lo que era bueno. Así sabía que yo estaba bien.

Bueno, casi.

Mientras corría, se me ocurrió que como era un árbol, podía calmarlo plantando más árboles. Eso hice, ya que había estado talando para la fogata. Cuando plant semillas, se quedó quieto en el lugar y se volvió árbol de nuevo. Yo me calmé. Ya para este momento, creía haber visto de todo. Pero aún había más, y yo lo sabía.

Volví a donde me había encontrado a Wilson, y él no estaba ahí. Así que empecé a buscarlo. Todavía el sol estaba alto, así que tenía tiempo. Entré en un bosque, porque me pareció haber visto unas pisadas y creí que podía ser él. Me encontré un nido todo de telarañas más adentro, y me di a entender qué había ahí. Preferí esquivarlo, no tenía ganas de pelear ahora. Se me atardeció de golpe, así que me alejé lo más rápido que pude del nido. Y acampé de nuevo, sola.

Asegurando de que no hubiera nada raro alrededor, me senté tranquila. Lo bueno, es que –aparte de que seguía viva- él había visto que yo estaba bien. Así que probablemente estuviera menos preocupado. Decidí dormir, ya que quería sacarme un poco de la cabeza lo del árbol come-leñadores. Pero como me gruñó el estómago, antes me comí unas zanahorias.

Me levanté tranquila, ya que esta vez no había pasado nada a mi alrededor. Me despabilé y decidí continuar la búsqueda del campamento y de él.

Mientras iba, me encontré un hueso con un ojo en la punta, y lo guardé en el último espacio que me quedaba. Un rato después vi como un perrito redondo de lengua larga se me acercaba saltando. Creí que podía atacarme, así que al principio no me fie completamente de él. Me acerqué, Lo inspeccioné, y vi que en su cuello tenía una placa que decía 'Chester' así que supuse que se llamaba así. Se me ocurrió que, ya que había aparecido después de que tomara el hueso, me seguía por eso. Y tenía razón.

Así que aproveché a mi nuevo amigo, y traté de ver si podía hacer algo. Vi que no peleaba, porque no me ayudó cuando me crucé una araña amarilla. Tampoco podía montarme en él para ir más rápido. Pero noté que cuando me acercaba, abría su boca. Así que probé ponerle algo simple adentro, caminar unos metros, y volver a sacarlo. Y funcionó. Así que eso era un cofre con patas, Genial. Le metí lo más importante, ya que vi que se regeneraba más rápido cuando lo atacaban los enemigos –La araña amarilla- y me ayudó bastante porque ya no tenía bolsillos para poner las cosas, a pesar de que tenía una mochila bastante espaciosa.

Me sentí mejor con la bola de pelos naranja atrás mio. No era lo mejor de todo, pero era una compañía. Y así seguí, en la búsqueda de la base. Volvió a atardecer, pero me dio la impresión de que esta vez fue más rápido. Pero bueno, sin más que hacer, me quedé en un lugar seguro. Chester se durmió apenas bajó la luz. Yo tardé un poco más, pero también me quedé dormida.

Sentí que algo me lamia la cara, y desperté con Chester encima. Luego de levantarme y acariciarlo un poco –Fuera de que noté que era extremadamente suave- Me puse a pensar por qué se llamaba así. Hasta que, como un destello, pensé que era como un juego de palabras. 'Chest-er'.

Comencé a reírme, porque era algo tan simple, que no había llegado a notarlo en el momento. Me tenté tanto, que tuve que sentarme para no caerme. Luego, cuando me tranquilicé, Vi una sombra acercándose y me escondí atrás de un arbusto. Cuando se acercó lo suficiente, saqué una lanza que había encontrado junto a un esqueleto –No fue muy bonito, pero todo sirve- y le salté encima. Para mi sorpresa, no era un monstruo, era…

¡Wilson!