Apenas vi que era él, me detuve en seco. Estoy segura que a él también le pasó lo mismo. Bajé el arma y me paré, para luego ayudarlo a pararse. Nos quedamos mirándonos y lo abracé. Empecé a reírme, pero no sabía por qué. Después, cuando empezamos a volver, me giré un poco hacia él y dije:
-Wilson, ¿Cómo me encontraste?
-Estaba explorando un poco y escuché una risa muy de fondo. –Eso me dio bastante gracia, realmente- La seguí, y cuando paró me puse alerta. Luego saltaste vos.
Hice una cara indicando que comprendía, y con la mirada baja, traté de disculparme.
-Esto…P-perdón Wilson…
-¿Eh? ¿Por qué?
-Bueno, casi te mato. Si no te hubiera reconocido, te hubiera clavado la lanza.
-No, está bien. Tu reacción no fue mala, ya que podría haber sido cualquier otra cosa. Por cierto, ¿qué es eso que te sigue?
-Es Chester. Es un cofre, pero también es como un perrito. No tiene otra utilidad. Lo que sigue es este hueso, y sigue a quien lo tenga.
-Ah… bueno, puede sernos útil. Y, ¿vos estás bien? Porque como estuviste sola, tal vez te pudo haber atacado algo…
-Si, sí. Solo tengo unas mordidas de araña por aquí y allá, pero nada más.
-¿Atacaste algún nido?
-Bueno, sí, pero no por atacarlo. Fue una prueba para ver si Chester peleaba. Lo que no fue verdad, después de todo.
-Ah… igual, tené cuidado con eso.
-Bueno, está bien… pero necesitaba probarlo.
Hubo un pequeño silencio, y decidí preguntar:
-Che… ¿Cómo terminaste siendo perseguido por el árbol gigante?
-Ah, ese es el Guardián. Solo aparece si talas mucho. Pero si plantás árboles, se tranquiliza.
-Sí, lo último lo sabía. Así es como le 'Gané' al Guardián. –Sentí un escalofrío- Hey, ¿no hace un poco de frío?
-Bien que no te hizo nada. Vi como aparecías y le disparabas, pero me detuve en seco. Yo creía que me habías abandonado o algo… Sí, creo que esta por empezar el invierno. Suerte que tengo ropa de más.
-¿Qué? No, no haría eso. Es un peligro para ambos separarnos, y- -Algo se me acababa de clavar en la espalda- Y… ¿Qué…?
Sentí como el cuerpo se me paralizaba, y caí en el suelo. Vi unas morsas que parecían escoceses algo lejos, una con una cerbatana. También noté la presencia de nieve, que me hubiera gustado poder sentirla. Algo me levantó, alejándome de la escena, y me desmayé al rato.
Cuando desperté, me dolía la cabeza. Podía moverme, pero el dolor era infernal. Traté de levantarme, No obstante me volví a sentar porque la vista se me volvió borrosa. Pude ver a medias que estaba en una carpa. Comencé a toser fuerte y vi a alguien entrar. Era Wilson. Se arrodilló al lado mío y comenzó a darme palmaditas en la espalda. Tosí más fuerte. Después de unos minutos dejé de toser y me acosté, mientras que veía que él decía algo y me tapaba. Salió de la carpa. Traté de hablar, notando que no salía sonido de mi boca. Luego volvió a entrar, con algo que parecía una cerbatana. Noté que ya no parecía el Wilson normal, se veía malévolo. Yo me asusté, y vi que me disparó. No solo me paralicé físicamente, también no podía entender qué pasaba.
De repente, volví a despertarme.
Sobresaltada, Gritando y con un revoltijo en la cabeza, me senté en donde estaba –Que vi, era una carpa- a pensar. No entendía nada. Eso había sido un sueño… Creo. Al parecer, Llamé su atención, porque lo vi entrar unos momentos después. Al momento, me alejé un poco de él, pero reconocí que esto era real y me calmé. Me preguntó lo típico, a lo que respondí que estaba bien pero había tenido una pesadilla. Le expliqué que pasó y me tranquilizó. Luego, decidí preguntar:
-Wilson, ¿Que… qué pasó? –Dije, pasándome la mano por la cara-
-Te atacó un hombre morsa. –Contestó- Esos son bastante malos, y disparan dardos paralizantes. Después te matan. Lo comprobé con un grupo de cerdos que mandé porque necesitaba carne. Al parecer, con la paralización te habrás desmayado. Estuve un poco preocupado de que te hubiera pasado algo interno… o lo que sea. Caíste en la época de invierno, una de las peores para empezar. Cuando te paralizaron te levanté y te traje para que no nos hicieran más daño. Estuviste solo 2 días así.
-Perdón… te vengo causando problemas desde que me encontraste…
-No, de hecho, cuando te encontré después de que te perdiste, me llené de comida, así que pude aguantar más. Ya se me estaba por acabar y estaba racionándola. Así que, gracias a que te encontré, yo sigo con vida.
-Bueno, si vos decís… ¿Me ayudas un poco? Quiero salir, pero me cuesta pararme…
-¡Claro! Vení, acá tengo una campera y orejeras de más…
Me dio las cosas y, luego de ayudarme a levantarme, salimos de la carpa. Era hermoso. Nieve, por todos lados. Era frío, pero me gustaba. Caminé un poco y disfruté del aire frío y de la nieve bien blanca.
Como teníamos bastantes provisiones, él prefirió que nos quedáramos en el campamento, y así de paso no ponerme en ningún peligro sin razón. Me puse a hacer cosas con la nieve, y armé un muñeco que tenía su pelo. Estuve varios minutos riéndome, y él también. Fue bastante divertido. No creo –A pesar de que no lo conocía mucho- haberlo visto sonreír tanto. También le mostré –aunque igualmente no conocía mucho de eso, ya que nunca había participado en una- lo que eran las guerras de nieve. Hicimos unos fuertes un poco más lejos de la base para no llenarla de nieve y nos atacamos sin piedad. Paramos cuando me tiró una en la cara desprevenida, esta haciéndome caer, para luego de comprobar que estaba bien, y darnos cuenta de que se estaba haciendo tarde.
Prendimos el fuego con un poco de carbón, y yo me quedé mirándolo. El fuego, aunque no obsesivamente, me gustaba. Osea, no era una pirómana enferma, pero hay gente que me catalogaría en pirómana. Todo lo relaciono con quemar cosas.
Como estaba muy callada, él preguntó:
-Y… te gusta mucho la nieve, ¿no?
-Bueno, en realidad, nunca la había visto. –Sonreí levemente después de decir eso- Pero por lo de hoy, creo que me encanta.
-Qué bien. –Pareció subirle el ánimo- El optimismo en esta estación, sinceramente, no le viene mal a nadie. Realmente es muy difícil pasar el invierno, así que yo, por mi lado, tengo un problema con las temperaturas frías. Igual, la nieve me parece genial por separado.
-Yo conozco una forma de crear nieve sin frío. Pero como no puedo conseguir uno de los ingredientes, nunca pude crearla.
-Ah, ¿En serio? ¡Genial! ¿Te acordás que cosas son?
-Era… Poliacrilato de sodio, Sal, y agua fría, creo…
-Bien, si logramos volver, tal vez lo pruebe.
Esa noche fue interminable. Yo sabía que en el invierno las noches eran largas, pero esto se pasaba. La palabra 'Largo' era muy poco – ¡Ironía! - para describirla. Pero bueno, así era.
-Hey, si nosotros estamos acá –Pregunté súbitamente, por pura curiosidad- ¿Dónde está Maxwell?
-Ahora que lo decís, no tengo idea. –Creo que lo había confundido- Nunca se me había ocurrido saber, tampoco.
-Bueno, pero tal vez el objetivo del juego sea encontrarlo. ¿Nunca se te ocurrió eso?
Y de repente, un rayo cayó detrás de mí, -No, Sin lluvia- y apareció Max. Me asusté bastante, ya que cuando me di vuelta él me tomó del cuello de la campera y me levantó. Wilson se paró, poniéndose en guardia.
-¡Suéltala, Maxwell! ¡No ha hecho nada! –Le gritó Wilson, enojado-
-Esto no es entre tú y yo, científico. No te entrometas.
-Em, Perdón pero, ¿Me perdí de algo? –Pregunté yo, sintiéndome algo excluida-
-Nada, querida. Lo que dijiste recién, podría ser verdad. Yo tengo un reto para ustedes. Si tienen ganas de escapar, tienen que completar 'La aventura'. Primero deben encontrar el portal, que está en algún lado de todo este mundo. Luego deben pasar 5 retos puestos por mí sin morir. Marcaré la puerta en el mapa de él, pero ustedes encuentren el camino hacia ella. Si mueren, sólo volverán al principio, dándoles una oportunidad de reintentarlo. Si logran pasar los 5 retos sin morir, los dejaré irse. Y ya que actualmente no tienen muchas opciones, supongo que aceptan, ¿Verdad?
Wilson y yo nos miramos unos segundos.
-Creo que está bien. –Dije, tratando de no demostrar miedo- ¿Podemos llevar objetos?
- Ahora llevarán todo lo que tengan encima, pero desde adentro, sólo podrán llevar 4 objetos. Ni más, ni menos. Y hay algunas cosas que no podrán pasar. Cuidado con lo que eligen, porque si no puede pasar, se volverá cenizas. Aparte, los portales para cambiar de reto, deberán armarlos.
Cuando terminó de hablar, me acercó a él y me dijo, mirándome fijamente:
-Yo, por el bien de ambos, espero que no fallen.
Luego, me lanzó hacia un costado, y, con un ademán, se despidió desapareciendo en una nube negra. Cuando estábamos seguros de que se fue, Wilson se acercó a ver que no me hubiera hecho nada, y me ayudó a levantarme. Dije que estaba bien, pero realmente Maxwell daba miedo. Tuve bastantes pesadillas con él después de eso.
Pero, ahora ya sabíamos que hacer. Y eso era lo importante.
Buscamos sin descanso el portal, ya que queríamos volvernos. Y luego de tanta búsqueda, apareció. Mudamos la base ahí y nos organizamos para ver cómo iríamos. Como no sabíamos qué retos eran, había que estar preparado para todo. Decidimos llevar poco para no perder nada importante en el camino, así que ambos llevamos bastante centrándonos en cuatro cosas: Mucho pedernal, Ramas, Piedras y raíces. Luego de estar seguros de que llevábamos eso, entramos al portal.
