Habiendo caído en pasto, vi aparecer a Maxwell, y decir:

-Oh, encontraron de nuevo mi portal, ¿No? Creí que ya habían aprendido su lección hasta ahora. Hmm. Probemos algo más desafiante, ¿Quieres?

Y se fue en la impresionante nube negra.

Cuando me paré, busqué a Wilson como siempre. Pero esta vez, no estaba. Vi que tenía un sector a un costado que servía para hacer una fogata, y un hacha en el suelo. Tomé el hacha, y me puse a talar. Luego de mucho rato, habiendo ya conseguido muchas cosas –y mucha comida, como siempre- armé un gran campamento y me asenté ahí. Decidí que en el día siguiente buscaría a Wilson, y lo traería ahí. Así que, muy tranquila, me puse a dormir.

Me levanté sobresaltada, ya que escuché unos gritos –Cuales ya sabía de quién era- y unos ladridos. Corrí con una lanza en mano hacia el lugar, y vi que Wilson estaba contra un árbol, rodeado de lobos. No lo pensé. Aceleré hasta allá, y me puse en guardia dándole la espalda. Vi que en total eran cuatro lobos. Dos los bajé como normalmente hacía, pero los otros dos me fueron más complicados. Uno se me había agarrado del brazo derecho, y el otro de la pierna izquierda. Primero, me había sacado el del brazo, luego el de la pierna. Yo ya tenía seguro de que eso iba a dejar marca.

Después, estando segura de que no había nada más, me dejé caer de rodillas mientras me mantenía con la lanza. Wilson se paró y vino a ayudarme, ya que como estaba medio masticada, no podía mantenerme parada. Mientras íbamos, como vi que tenía una lastimadura en el brazo decidí preguntar.

-Wilson, ¿Te pasó algo en el brazo mientras no estábamos juntos?

-Em… sí. Como necesitaba comida, traté de alcanzar un pavo, y ese se metió en un sector de arañas… y me vieron algunas.

-¿Sólo te pasó eso?

-Si, por suerte sí. ¿Vos tenés comida?

-Si tengo. –Le indiqué que teníamos que doblar para llegar al campamento- ¿Cómo terminaste siendo perseguido por cuatro lobos?

-Bueno, había hecho una fogata más lejos, y no vi que estaba cerca de una guarida. Así que estoy corriendo desde anoche. Uno me pegó un tarascón mordiéndome el pie, así que grité y me caí contra el árbol.

-Y después aparecí yo… Whoa, qué historia. –Vi las cosas a lo lejos- Bueno, creo que ya llegamos.

Cuando ya estábamos en el campamento, sacó unas vendas que él había hecho y me las puso. Me quejé lo menos que pude, pero dolía.

En una de las charlas, me felicitó por haber logrado recordar cómo era la forma de las máquinas. Atrás de eso, también dijo que era bueno que tuviera tanta comida. Me hizo otros halagos más de por medio, hasta que lo detuve.

-Wilson, ¿Por qué tanto halago ahora?

-Es que, venís haciendo todo bien últimamente… y quería animarte un poco. ¿Te molesta?

-No, me parece genial. Pero creo que vos también podes hacer cosas bien, y que no te estás tomando en serio. Hay cosas que vos las hiciste sin indicaciones, como las máquinas. Eso es hacerlo bien. Yo solo rearmé algo ya existente. Vos lo creaste.

Asintió dando a entender que entendía mi punto, y, como se nos había hecho de noche en toda la conversación, nos acostamos a dormir.

Por alguna razón rara, me desperté en medio de la noche. Me levanté para tomar un poco de aire –a pesar de que estaba afuera- y vi a Wilson a lo lejos. Estaba con una antorcha, y estaba sentado de espaldas al campamento. Me acerqué sin que me escuchara, y cuando paré pude notar que lloraba en silencio. No sé cómo lo supe, simplemente me di cuenta. Decidí acercarme, y vi que tenía una foto en su mano. Apoyé mi mano en su hombro, a lo que él se dio vuelta y se sorprendió de verme levantada. Me arrodillé enfrente de él y lo abracé, sin ninguna razón específica. Cuando pude ver la foto, sentí que me estaba mirando a un espejo. La chica de la foto, era casi idéntica a mí. Wilson explicó que esa era su hermana –Quien había muerto en un accidente antes de esto-, y que por eso se preocupaba tanto en mantenerme bien. Sonreí a eso.

Después de eso, volvimos al campamento y nos dormimos de nuevo, más tranquilos.

Cuando me levanté lo hice tranquila. Me sentía bien, por una vez me levantaba sin tener que correr o buscar cosas. Recordé el dolor cuando traté de pararme, y fui a levantar a Wilson para que continuáramos. Fue más tranquilo ese día, ya que logramos encontrar todas las partes menos el portal y teníamos bastante comida.

Mientras él talaba con unos cerdos, yo avisé que volvería más tarde con cosas que encontrara en mi camino, así que me fui. Anduve un rato, bastante tranquila, hasta que por alguna razón, Maxwell apareció. Me paralicé enfrente de él y, levantándome del sweater de nuevo, dijo:

-Veo que no les va tan mal como creí. Realmente estás interrumpiendo, pequeña. Ahora, que sabemos que estamos despiertos, te repetiré la pregunta: ¿Quieres volver?

-No, Max. Y bájame, ahora. –Mi tono fue desafiante, para que me dejara en el suelo-

-¿Por qué habría de hacerlo? Yo tranquilamente podría quedarme aquí, esperando. Pero me aburriría demasiado fácil.

Me lanzó hacia un costado, y continuó:

-Creo que deberías volver a ver a tu amigo el científico. –Se acercó mucho a mí- Y NO vuelvas a responderme.

Luego se fue.

Me paré, pensando que tal vez estaba dormida o algo, y decidí que como había atardecido y él había dicho algo de Wilson, tenía que volver. Lo bueno es que el tiempo me había permitido cargarme lo suficiente de cosas.

Volví, y Wilson no estaba. Dejé todo peso de más –También a Chester- y con una antorcha guardada, salí a buscarlo. Anduve mucho, pero no lo veía. No me atacó nada en todo el tramo. A la mañana siguiente, yo seguía en la búsqueda.

Como creí que tal vez ya me había alejado demasiado, decidí volver y revisar hacia otro lado. Mientras volvía, unos lobos me tiraron al suelo habiéndome agarrado de sorpresa, y me atacaron bastante. Me había traído una lanza, pero estaba algo gastada. Aguanté todo lo que pude golpeando y corriendo de ellos, hasta que me acorralaron contra un borde. No quería caerme a lo que fuera que hubiera en el agua –porque en sí, el mundo estaba armado en forma de 'islas'- , pero no podía huir.

Me apoyé en el único árbol que había, y traté de defenderme con la lanza. Realmente, eran muchos. Cuando logré –por fin- contarlos, eran seis. Mucho más de lo que había combatido en otras ocasiones. Los primeros dos, los bajé de forma simple. El tercer lobo, fue más complicado. Uno de mis brazos no pasó al último encuentro. En ese maldito momento, se rompió mi lanza. Contra los últimos tres creí que iba a perder, así que simplemente me dejé caer contra ese árbol. Cuando vi que estaban a punto de saltar, cerré mis ojos, y…

No pasó nada. ¿Ya estaba muerta? ¿Acaso me había caído sin darme cuenta? No creo. ¿Qué había pasado? Pensé en abrir los ojos.

Miré, y estaba Wilson peleando enfrente de mí. Por alguna razón, a pesar de ya haberlo visto pelear antes, me asustó un poco. Como si esta vez lo estuviera haciendo con más furia. Luego de unos minutos, cuando ya no habían problemas y Wilson terminó de calmarse, se desmayó donde estaba. Me impresionó que fuera tan simple su caída, pero no había nada más que hacerle. Tuve que, con el cuerpo algo lastimado, llevarlo hasta la base todo el camino de regreso.

Cuando llegamos allá, como ya teníamos unos colchones de pasto lo puse en uno y lo dejé ahí. Me preocupaba. Me pareció que estaba algo frio, así que lo tapé con la campera. Cuando cayó la noche, me acosté y me dormí más rápido de lo normal.

Desperté y él seguía ahí. Como teníamos recursos, no salí durante varios días de la base. Finalmente despertó, entonces yo me senté a su lado sonriendo y pregunté:

-Hey, ¿Cómo estás?

-B-Bien, gracias. –Como si se acordara de algo, giró su cabeza, se sentó enfrente de mí y me miró agarrándome los hombros y abriendo los ojos en sorpresa- Nat, ¿Vos estás bien? ¿Cómo terminaste con seis lobos? –Se pausó un momento- ¿Qué…? ¿Qué Pasó?

-A ver, Yo estoy bien. Maxwell me interceptó, y me avisó de que volviera con vos. Como no estabas, te busqué. Mientras te buscaba un grupo grande de lobos me vio y me empezaron a seguir, bajé tres y se me rompió la lanza. Después de que bajaras muy increíblemente a los otros tres lobos, te detuviste en seco y de desvaneciste. Así que te traje, estuviste varios días, y Usé tus vendas para curarnos a ambos, porque también te habían atacado bastante feo a vos… -Me detuve, y traté de recordar si me faltaba algo- Creo que no me falta nada.

Nos quedamos un momento, hasta que dije:

-¿No se suponía que era yo la que peleaba?

-No sé, tal vez esta vez cambiamos de roles.

Le sonreí levemente a eso, pero no me sentía bien. Aunque pareciera notablemente más fuerte que yo, también daba la impresión que no estaba acostumbrado a las peleas. No importaba si estaba desde antes, seguía teniendo eso. Pero como esta vez no había nada que hacerle, simplemente lo dejé pasar.

Días más tarde, como al fin habíamos podido tener un poco de paz en ese mundo, quise caminar un poco, a lo que pensé en darle varias vueltas al campamento. Mientras tanto comencé a recordar todo lo fácil que era vivir en el mundo normal, esto dándome ganas de volver. En realidad, por la única razón por la que no había aceptado volver en las dos veces, era porque no quería dejarlo a él solo en ese lugar. Odiaba esas tierras; siempre tratando de matarnos. Aunque, si lo veíamos de otro punto, gracias a eso pude conocerlo.

Rompí toda la cadena larguísima de pensamientos variados cuando lo vi sentado contra un árbol, dormido.

Me acerqué, comprobando su estado, y me quedé un momento donde estaba. Se veía muy tranquilo. Creer que hasta ahora, la mayor parte de las veces que estábamos inconscientes era por ataques, y no por el simple sueño. Igualmente, se le notaba mucho el cansancio generado por el estar siempre alerta ante todo en su cara. Debe ser un poco pesado para una sola persona, tener que enfrentar tanto. Pensé que, luego de esto, no habría cosa a la que no se pudiera enfrentar gracias al horror de haber pasado tantos meses ahí. Todo esto -por alguna razón que todavía no puedo comprender- me recordó a una canción, Yesterday, de Los Beatles. Me puse a cantarla en voz baja, mientras mantenía la mirada. Creo que iba más o menos así:

Yesterday,
All my troubles seemed so far away,
Now it looks as though they're here to stay
Oh I believe in yesterday

Suddenly,
I'm not half the man I used to be
There's a shadow hanging over me
Oh yesterday came suddenly

Why she had to go
I don't know, she wouldn't say
I said something wrong
now I'm long for yesterday

Yesterday,
Love was such an easy game to play
Now I need a place to hide away
Oh I believe in yesterday

En un punto reinó el silencio, dándome a notar que había dejado de cantar sin darme cuenta.

Como de tanto mirarlo, me agarró un poco de sueño, me senté a su lado, y apoyándome una parte contra el árbol y otra contra él, me quedé hasta que me dormí. Hacía mucho que no podía dormir tan cómoda con la tranquilidad que se podía sentir ese día.

Desperté escuchando mi nombre, porque un buen rato después, Wilson me estaba tratando de levantar queriendo comprobar que todo estuviera bien. Estaba empezando a atardecer, y él se acababa de despertar para darse cuenta que me tenía al lado. Yo seguía sentada ahora contra el árbol solamente, teniéndolo a él arrodillado al lado de mí, y con una de sus manos en mi mejilla. Cuando recobré la vista completamente –por el típico momento al despertarse, en donde uno no ve ni tres en un burro-, puse una de mis manos sobre la de él, y la agarré. Sonrió, y nos quedamos un momento así. Era bastante reconfortante, comparado con todo el resto del lugar. Después volvimos y charlamos un rato sobre lo ocurrido en el día.

Tiempo después, por mera curiosidad, decidí preguntarle unas cosas. Estábamos en una de las tantas exploraciones para conseguir cosas, e íbamos de lo más bien.

-Hey Wilson, ¿Cómo es eso de que sos un 'Científico'?

-Bueno… no hay mucho que explicar. Dedico mi vida a experimentar y descubrir cosas para mejorar a la humanidad. Y… eso, supongo.

-Y… ¿Cuántos años tenés? Porque no parecés muy grande.

-Tengo 25 años. ¿Cuántos creías que tenía? –Pareció que se reía con esa pregunta-

-Creía que tenías menos… unos 20 o 21, tal vez.

-Ah, bueno, no me veo tan mal como creí entonces. ¿Y vos?

-Yo tengo 13, pero mucha gente me da 15 o 16.

-Bueno, yo sinceramente, te daba 14. Tu forma física parece de alguien un poco más maduro, como una pequeña parte de tu actitud. Pero conociéndote más a fondo uno se da cuenta de que sos un tanto más joven.

-Genial, al menos con ese razonamiento le atinaste mejor al número. –Me pareció escuchar algo, así que me puse alerta- ¿Qué es eso?

-¿Qué es qué? –Se veía bastante confundido-

-Juraría que escuché algo.

De repente, sonó mi estómago, y vi unas bayas. Le dije que me esperara a que las trajera para comer, así que se sentó ahí. Cuando iba por la mitad, una mano sombra salió de atrás de este, y sin razón decidió atravesarme. Grité y Wilson desde donde estaba vio todo. Caí sentada de espaldas mientras veía como esa mano se iba, llena de MI sangre, dejándome con un agujero a la mitad del torso.

Cuando Wilson se acercó, Llegué a decir:

-W-Wilson, M-mochila… Amuleto…

Comencé a toser fuerte mientras veía que él sacaba el collar de mi mochila. Era uno de los tan conocidos amuletos resurrectores.

Aparecí en una sala, donde pude notar que hacía bastante frío. Estaba atada de un pie, a algo que no llegaba a ver. Parecía estar hundido en la sombra. Lo único que no me sorprendió, fue la aparición de Maxwell.

-Y qué cuentas, ¿eh? –Preguntó él-

-¿Dónde estoy?

-Te traje aquí para preguntarte algo. Aproveché la muy 'inesperada' muerte para hacerlo.

-Espero que no sea lo de irme, porque ya dejé en claro que no iba a hacerlo.

-No es eso. Va para el mismo tema, pero no es esa la pregunta. –Se acercó a mí, asustándome un poco, y se puso completamente serio- ¿Por qué no vuelves?

-¿Cómo que por qué? No vuelvo porque no quiero volver.

-¿Pero es que no te importa? Te acaba de atravesar una mano sombra. ¿No significa NADA?

-No es eso. Obviamente que, fue un tanto extraño y terrorífico, pero comparando eso con mi vida común, no creo que valga la pena volver. Es eso, y que no pensaba dejar a Wilson solo.

-… -Se veía muy pensativo- No comprendo. Te dejo dos oportunidades para no morir. DOS. Y no las aceptas. No comprendo, ese deseo, ese masoquismo.

-No es masoquismo. No quiero morir. No estoy matándome. Lo que tú ves es a un ser humano suicida. Lo que yo veo es alguien tratando de hacer sus días un poco más interesantes. Si, sufrí bastante con esta decisión. Pero si al final, valiera la pena, ¿Para qué irme?

Hubo un silencio largo en ese momento.

-Está bien, te dejaré continuar. Pero eso no saca de mi mente tu rara forma de pensar acerca de esto.

Esta vez, yo desaparecí en una nube negra. Desperté algo adolorida. En esa conversación había olvidado los dolores que tenía por el ataque. Me senté y pude ver que estaba de nuevo en el campamento. Cuando me miré, tenía el collar puesto y ya no tenía nada en el cuerpo –Exceptuando lo de la pobre ropa, claro-. Wilson estaba sentado a mi lado, dormido. Se veía bastante tranquilo, pero necesitaba despertarlo para mostrarle que estaba bien.

Me arrodillé enfrente de él, y sacudiéndolo un poco en el hombro, despertó. Se quedó unos segundos mirándome y yo sonreí. Me abrazó bastante fuerte, y yo no pude evitar reírme un poco. Pregunté por cómo estaba, y si no había pasado nada malo.

-Bueno… después de haberte puesto el collar, como no volvías en sí, decidí traerte a un lugar más seguro. Estuviste varios días así, y yo temía no haberlo hecho a tiempo… Pero bueno, después de todo, acá estás. –Ambos no pudimos evitar una sonrisa después de eso- ¿Pasó algo que no te dejaba volver o algo así, como un sueño?

Conté lo que pasó relacionado con Max.

-Ya veo… Aunque odie decirlo, estoy de su lado. Pudiste haber vuelto. Te dieron la opción. ¿Por qué quedarte?

-Justamente. Era una opción. No me estaba obligando, porque no podía. Pensalo un poco; si yo me iba, te quedabas solo. Al siguiente ataque grande de lobos que hubiera, tal vez ni sobrevivías. Al menos, si somos dos, podemos pasar mejor los problemas.

Quedó con una mirada algo pensativa, pero decidió no decir nada más. Luego me saqué el collar y pregunté por si podía arreglarme la ropa con algo. Dijo que podía, pero pidió que mientras, usara su chaleco. Cuando salí con este puesto a darle las prendas, se ruborizó y yo no pude evitar reírme un poco. Comenté que este era bastante cómodo, y que podría pedírselo prestado en algún otro momento. Cuando terminó, me devolvió las cosas y me cambié de nuevo, devolviéndole el chaleco.

Luego de eso, cada vez que trataba de preguntarle por qué se había puesto rojo, lo volvía a hacer y me cambiaba de tema. Nunca me lo dijo, y yo con el tiempo lo olvidé.

Un día, estábamos explorando tranquilos cuando por alguna razón –Probablemente haya sido el troll de Maxwell- vino una tormenta de nieve terrible. Tratamos de volver, pero no veíamos bien y por accidente nos separamos. Yo temía que viniera el invierno y que me atacara uno de los hombres morsa. No quería sentir eso de nuevo. Pero continué.

No sé cuánto tiempo pasó hasta que escuché una voz. Comencé a seguirla, pensando que podía ser él. Pero me equivoqué, y quería matarme. Eran las morsas. Cuando las vi, corrí como pude de ellas, hasta que no las vi más. No sé si todavía me seguían, pero no iba a fijarme.

No sabía dónde ir. Todo era igual: Blanco. Frío. Monótono. Traté de guiarme por las cosas que veía, pero tampoco sirvió de mucho. Empezó a atardecer y me quedé en un pequeño bosque. Aguanté a medias la noche, y no dormí para no congelarme. Cuando amaneció continué en mi intento de volver. Me estaba quedando sin comida y no había mucho de dónde sacar. Ya no tenía ideas. Quería… Quería ver a Wilson. Pensar en eso me permitió continuar un poco más.

Pasaron unos pocos días de estar perdida, hasta que decidí tratar de descansar. Me apoyé contra un árbol y me quedé ahí. No estoy segura de cuánto estuve, pero sé que luego de un buen rato, vi una sombra acercarse a mí. Me tapé, y Creyendo que era un lobo –Aunque realmente no creía que los lobos razonaran-, dije:

-¡N-No me comas, por favor!

-¿Nat? –Esa voz…-

Descubriéndome vi que era Wilson a quien tenía enfrente, y que me había encontrado. Estaba arrodillado frente a mí, viéndome con cara algo preocupada. Lo abracé firmemente. Creí que iba a morir congelada en ese estúpido lugar. Preguntó lo típico, a lo que, como pude, respondí que estaba bien. Me mostró el camino al campamento –Que estaba bastante lejos- y me dio un poco de comida. Me sentía bien cuando estábamos así de tranquilos. Le agradecí por haberme encontrado de nuevo, a lo que él respondió el típico 'No hay problema'.

Días más tarde descubrimos que las estaciones, iban en un patrón. Nos lo memorizamos con el tiempo y logramos enfrentarlo de mejor forma.

En un momento, decidimos que durante un tiempo indefinido no nos moveríamos del campamento, aprovechando la alta cantidad de recursos que teníamos y también para descansar un poco.

Ya que no tenía nada que hacer, me puse a revisar las máquinas y cosechas. Arreglé detalles, y conseguí un poco más de comida de eso. Luego me quedé sin nada que hacer. Quise ir a ver qué hacía Wilson, para ver si podía ayudarlo o acompañarlo simplemente. Estuve unos minutos revisando para ver dónde se había ido, cuando lo vi sentado en el borde de un lago grande. Cuando me acerqué un poco, noté que –Muy gracioso desde mi punto de vista, no sé ustedes- estaba sin chaleco ni camisa. Tampoco tenía los guantes, ni los zapatos. Nunca había notado que llevaba medias. Estaba con el pantalón arremangado, y con las piernas hasta la rodilla dentro del agua. Parecía algo serio, y con la mirada perdida. No creí que estuviera viendo algo en particular.

Me acerqué tranquila, ya que en si no tenía ningún apuro. Dejé mi mochila –que no tenía nada de gran importancia- al lado de su ropa, y pude ver una cadena por el reflejo de la luz. Me arrodillé para verla, y cuando la levanté vi que tenía un colgante con forma de corazón. Lo abrí, -ya que noté que podía abrirse- y vi que dentro tenía una foto de un lado, y un recorte de un dibujo del otro. Uno logré notar que era su hermana, pero…

Yo era la del dibujo. Estaba segura, principalmente porque esa era mi ropa. Reconocía el sweater.

Me quedé un momento, pensando en cuando podía haber tenido tiempo para dibujarme. Y por qué. Y más importante, Con qué. Volví a dejar el collar en donde estaba, para pararme y seguir con lo que estaba haciendo. Cuando fui a voltearme para ir con él, descubrí que lo tenía atrás de mí después de chocármelo. No me caí, pero retrocedí un poco. Lo miré, y nos mantuvimos en contacto visual por unos segundos. Creí que podía enojarse por el hecho de que estaba metiéndome en sus cosas.

-Veo que encontraste el collar. –Dijo él-

-Es muy bonito. –Se notaba mucho lo nerviosa que estaba al hablar- ¿Vos…?

-Sí, yo hice el dibujo –No me dejó terminar de preguntar, y me quedé un momento atónita- ¿Pasa algo?

-N-no sabía que te gustaba dibujar. –Traté de esquivar la pregunta- Se te da bastante bien, realmente.

-Bueno, gracias. Nunca nadie había visto mis dibujos, aparte de mí, claro.

Nos quedamos en silencio un rato. Finalmente, él dio palabra:

-Ya, en serio. ¿Qué pasa? Estás más nerviosa que de costumbre.

-Esto… creí que te ibas a enojar por haber estado viendo tus cosas, nada más. –No estaba diciendo toda la verdad. Pero tampoco sabía cómo explicarme-

-Ah, eso era. Bueno, no me parece del todo bien, pero no era nada demasiado importante tampoco…

-Okey, perdón por eso.

Ahí recordé que la mayoría de su ropa estaba detrás de mí, y –probablemente sonrojándome, no puedo verme la cara- Desvié la mirada. No me molestaba que no tuviese la camisa puesta. Me daba la impresión, que para alguien de 25 años, -Y tengo que decirlo, ya sé…- Se veía bastante bien. A pesar de todas las cicatrices y marcas que tenía por peleas y otras cosas. No había forma de que lo negase; acababa de quemarse en mi cabeza.

Él notó mucho la reacción, sin saber la razón.

-¿Estás bien? –Se acercó hacia mí- No te estarás enfermando, ¿Verdad?

-N-No, estoy bien, ¡en serio! –Traté de no tartamudear mucho, pero me era inevitable-

Retrocedí unos pasos, solo para tropezarme con mi mochila –Cual no recordaba haber dejado atrás de mí, pero qué va- y él me atajó de un brazo.

-Deberías tener más cuidado. –Comentó, mientras me levantaba hacia él-

-S-sí, no me di cuenta.

-¿Entonces?

-¿Entonces qué? –Pregunté, sin entender-

-No creo que el rojo sea tu color natural de piel, Nat.

Eso me hizo recordar –porque me había distraído con lo de recién- y me puse peor. Volví a desviar la mirada.

-A eso me refería. ¿Segura que estás bien?

No… no sabía qué contestarle. Mi mente se había quedado completamente en blanco. Estuve a punto de darme vuelta e irme, pero él me tomó del brazo y me detuvo. Lo miré, para que luego me moviera más cerca de él.

-Mejor que me contestes, Nat. Porque no pienso soltarte.

-Esto… Yo… bueno…

-¿Podrías armar una oración?

-T-tu camisa…

Se quedó un momento después de que dije eso, y se dio cuenta qué trataba de decirle. Me soltó, para ir hacia el montón de ropa, y ponérsela. Yo mientras tanto volví hacia el campamento, casi corriendo. Me había perdido tanto dentro de mi mente que ya ni siquiera podía pensar en algo coherente. Paré de repente, habiendo ya caminado bastante y estando a una distancia en la que no me pudiera escuchar. Me apoyé en un árbol a procesar qué había pasado.

-A ver. Ya sé que no debería pensar en esas cosas. –Dije, en voz alta- No es normal de mí. Osea, ¿Qué? Ni siquiera me pongo a pensar nunca de nada relacionado con esto.

Para que sepan, tengo una mala –Aunque realmente, no sé si se considera malo- costumbre de hablar sola. No sé qué es lo que lo 'Activa'. Simplemente para cuando me doy cuenta ya llevo media conversación con mi propia mente. Siempre imaginaba a alguien igual a mí, como una copia.

-No es gracioso.

-Bueno, pero por lo general NO pasa. No sé qué habrá hecho la excepción esta vez.

-¡No te rías, ridícula! ¡No es un tema para reírse!

-Tiene 12 años más. No creo que sea muy 'sano' pensar en algo así.

-Hey, que yo te tengo desde antes de estar acá, así que eso significa que sigo tan sana como cuando entré.

-Con sana me refiero a mentalmente, sí.

-No fue a propósito. Había llamado mi atención, y quise ver qué era. No sabía que él podía tener un collar, ni se me podría haber ocurrido. Y MENOS con forma de corazón.

-Sí, sí creo que dibuja bien.

-No, no voy a pedirle nada.

Paré un segundo, ignorándome.

-Argh, estoy hablando sola de nuevo…

Escuché un ruido de fondo. Me separé del árbol, temiendo que fuese él. No lo vi donde estaba, ni tampoco a nuestras cosas. Supuse que había vuelto, porque me había desviado un poco para estar en el árbol. Comencé a revisar, y vi que un arbusto de bayas vacío se movía. Me acerqué, y lo piqué con un palo. Wilson salió de atrás, alejándose del arbusto y luego viendo que había sido yo la del pique. Tenía mi mochila en la mano, y se había vuelto a vestir completamente.

-Esto… Hola…

-¿Qué hacías ahí? –Pregunté, ya sabiendo la respuesta-

-Bueno… Yo…

-Me escuchaste, ¿Verdad?

-Sí…

-¿Todo?

-Sí.

Suspiré mientras me pasaba la mano por la cara, le saqué mi mochila, y me volví al campamento. Ya no había nada más que hacer; Probablemente me iba a tomar de loca, o algo así. Cada vez que alguien se enteraba, pasaba lo mismo. Me sentí bastante cansada, probablemente por todo lo de recién. También podía ser porque ya se estaba haciendo algo tarde. Entré a la carpa que me había armado, y me dormí en algún punto.

Desperté tranquila, ya que no íbamos a ningún lado, y me estiré un poco y me quedé sentada. Todo lo que había pasado el día anterior… Pero bueno. Me paré, salí de la carpa y respiré aire puro. Como la carpa de Wilson estaba cerrada, supuse que seguía dentro. Ni me fijé, realmente. Caminé un poco por los alrededores para despejar mi mente. Estaba completamente bloqueada; no creí que fuera a afectar tanto. En un punto, me encontré con el árbol en el que había estado el día anterior, y me senté tratando de calmarme.

-¿Nat? –Escuché, desde atrás del árbol- Esto… ¿Podemos hablar?

-¿De qué, exactamente?

-Bueno… Lo de ayer, obviamente.

Me quedé un momento. Probablemente, iba a preguntármelo en algún momento, así que no importaba tanto.

-¿Qué necesitas saber?

-Quisiera saber qué pasó ayer. –Vi cómo se acercaba, y se sentaba al lado de mí- Me quedó claro el hecho de que estabas algo incómoda con que no tuviese la camisa, pero… No me quedó completamente claro el por qué.

-Por qué… No estoy segura de por qué, realmente…

-Está bien, no importa. Quería saber de curioso, en realidad.

Él comenzó su regreso hacia el campamento, y ahí algo volvió a mi cabeza, y con una pregunta lo paré.

-A todo esto, ¿Por qué te había pasado lo mismo cuando me puse tu chaleco? –Se detuvo en donde estaba, girando para verme- Porque creo que realmente se parecen bastante las dos situaciones entre sí.

-M-me pareció que el chaleco te quedaba muy bien… -Desvió la mirada-

-Bueno, yo creo que –Dije sin pensar, como un reflejo- físicamente te ves genial.

Automáticamente giró la cabeza para verme, y se quedó pasmado. Yo me congelé; No había pensado antes de decir eso.

-¿Qué…?

Me paré, y –internamente, obvio- me fui quemándome viva. Osea, acababa de decir algo rarísimo. Me metí en la carpa, y me senté como indio en el medio. Pero… ¿Qué carajos, cerebro deforme? Era como, NO. NONONO. NO.

Mientras me saturaba preguntándome por qué había hecho eso, Wilson entró.

-N-Nat, acá estás… No te veía afuera.

No me atreví a darme vuelta; seguramente estaba más ruborizada que un tomate.

-¿Estás bien? –Se arrodilló atrás de mí, poniéndome una mano en el hombro- ¿Nat?

Entonces, él me dio vuelta la cabeza, quedando frente a frente. Yo no sabía qué decir, realmente. Simplemente nos quedamos mirándonos fijamente, sin decir nada.

Y fue por esto que yo me considero una idiota.

-¡Mirá, un mono de tres cabezas! -Dije, señalando una pared-

-¿Qué? -Increíblemente él cayó- ¿Nat?

Para cuando él se dio cuenta, yo ya había salido corriendo de ahí. Volví por tercera vez al árbol, y simplemente me subí a este. Una vez que me cansé me detuve, y vi la mejor vista que pudiese haberme cruzado nunca. También, lo vi a él buscándome y corriendo hacia donde estaba. Paró justo bajo el árbol, pero, Igualmente, no me vio.

-¿Naaat? ¿Dónde estaaás?

Hubo un silencio.

-Hmm... ¿El gato dice qué? -Preguntó, al aire-

-¡Meow! -Dije, desde donde estaba, para darme cuenta de lo que acababa de hacer y automáticamente hacer un facepalm- Oh, maldición.

-¡Gotcha!

Y entonces me vio.

-Nat, bajá de ahí. Podrías caerte.

-¿Meow? -Pregunté, sin saber qué decir-

-Estoy hablando en serio, eh. -Señaló el suelo- abajo, ahora.

Finalmente bajé, pero como se había hecho de noche, no llegó a preguntarme nada del tema anterior, Así que logré evadirlo gracias a mi suerte.

Me desperté en medio de la noche por un trueno, indicando que había comenzado a llover en medio de la noche. Como cada vez que me estaba por dormir sonaba otro, decidí que tal vez no iba a poder dormir. Al rato ya no tenía nada con lo que distraerme, así que se me ocurrió una idea para pasar la noche. Me paré, y con una campera en la cabeza, fui a la carpa de Wilson.

-¿Wilson? ¿Estás despierto?

Pasé lentamente, y vi como estando sentado como indio mirando hacia la puerta, levantó la mirada.

-¿Qué haces levantada? Deberías estar durmiendo…

-Bueno, los truenos no me dejan. –Dije mientras entraba- ¿Te molesta si me quedo un rato?

-No, quédate cuanto necesites. Yo tampoco podía dormir, igualmente.

Dejé la campera en un costado, y me senté junto a él.

-Y… ¿En qué pensabas? –Pregunté, para armar conversación-

-Nada muy específico, realmente.

Sonó un trueno agarrándome desprevenida, e involuntariamente me agarré de su antebrazo. Luego me disculpé por eso.

-No importa, en serio. ¿Te asustan los truenos?

-Un poco… -No quería que creyera que era una miedosa, pero realmente me ponían nerviosa- Pero es más que no me dejan dormir que otra cosa.

Estuvimos un rato ahí, charlando de temas diversos entre sí, hasta que en un punto me dormí en su carpa.

-¿Nat? –Escuché, de repente- ¿Nat? Ya es de día, dormilona. ¡Arriba!

Me di vuelta para el lado contrario, y largué un quejido.

-No digas que no te lo advertí… -Dijo, maliciosamente-

Se acercó más a mí, poniendo sus manos en mi torso y haciéndome cosquillas. Me tenté lo suficiente para que luego me estuviese riendo 5 o 10 minutos de más. Me ayudó a pararme, y noté que no había vuelto a mi carpa en la noche anterior.

-Wilson, ¿Por qué me pusiste en la bolsa de dormir si es tu carpa?

-Que sea mi carpa no significa que tenga que dejarte de lado, eh. –Dijo, sonriendo- Está bien, igual.

Así, disfrutamos de un día más libre. Igualmente, según él, ya teníamos que empezar a buscar comida de nuevo, porque se estaba acabando. Aprovechamos ese día para nadar un poco, y yo tuve una idea. Lo dejé en el lago, y con un trozo de madera le armé un ajedrez tallado a mano. Me había costado bastante, pero realmente me gustaba como había terminado. Se lo di en la noche, y jugamos varias partidas. Quedamos empatados dos a dos, pero fue divertido. Después lo guardó, y nos fuimos a dormir.

Después de un tiempo, nos quedamos cortos de comida. Probablemente haya sido por habernos quedado tanto, y preocuparnos tarde. Comenzamos a racionarla. Como eso podía llegar al punto de terminar en un trágico final, decidí irme sin Wilson. Si me iba con él, podía ser peor. Me levanté un poco más temprano, me armé de varias cosas y dejé una nota. No llevé comida conmigo, ya que aparte de que prefería dejársela a él, yo iba a buscar eso. Así que, con un objetivo claro y simple, partí del pequeño campamento.

Aun pudiendo aprovecharme de mi habilidad para hacerme con más botín, siempre era muy poco como para volver. Necesitaba llegar a algún lugar al que no hubiera ido, un lugar sin explorar. Y, mientras pensaba, me topé con un agujero de gusano. Como yo hasta ahora –Gracias a la anterior mala experiencia- No había vuelto a pasar por ninguno, pensé que el otro lado estaría sin ver. Como no tenía otra alternativa, me armé de valor y salté como lo había visto a él hacerlo.

Luego de que me escupiera, me paré y vi varias cosas ya de entrada. Fui, feliz de la vida a buscarlas. También logré notar un grupo de conejos bastante alto, cual aproveché. Creo que nunca había sido tan suertuda en una caza en todo lo que había estado ahí.

Las noches eran tranquilas, pero era muy notable que el invierno volviera a acercarse. Eso significaba bajas en el tema de alimentación, así que me aceleré un poco y comencé a hacer el doble –O, en ciertas ocasiones, hasta el triple- del trabajo que venía haciendo. En el momento en el que ya tenía cosas –Objetos para armar granjas, por ej.- y comida suficiente para aguantar una muy buena cantidad de días más, decidí volver.

A pesar de que ya había empezado el invierno hacía un buen rato, volví más tranquila de lo normal, ya que sabía que como los lobos atacaban con una separación de días, no me iban a molestar en un rato. Pasé el agujero de gusano, caminé hacia la base, y pasó algo horriblemente terrorífico.

Era uno de los tan raros y mortíferos Venado-Cíclope. Creo que su nombre dice suficiente como para que ande explicando qué era. Wilson me había dicho que nunca, por ninguna razón, me acercara a uno de estos. Pero para el caso, ya me había visto, así que ya era tarde. Comencé a correr a lo que me daban los pies, y traté de alejarme todo lo que pudiera de eso. El problema era que, como era grande, era bastante difícil despistarlo o perderlo. Pensé en pelear, pero como no traía equipo de guerra encima, me retracté de eso. A pesar de que estaba corriendo por puro miedo, mi cuerpo –Porque realmente, corrí BASTANTE- estaba empezando a cansarse. Para peor, por distraída me tropecé con una rama. Automáticamente me di vuelta, quedando en el piso de frente a la bestia.

Cuando creí que era mi final, algo impresionante pasó.

Estando a punto de hacer su ataque para aplastarme y darme una muerte muy horrible, una piedra sacó su atención de mí. Atrás, un grupo de aproximadamente 10 o 15 cerdos comenzó a atacarlo, haciéndolo caer bastante fuerte. Uno de ellos se separó y, viendo que yo no entendía nada, vino a ayudarme y me explicó qué pasó.

En uno de todos estos días, yo había llegado a una aldea de cerdos. Como yo no sabía que los cerdos podían llegar a ser muy amigables, no les tenía confianza. Sin embargo, un día una araña reina atacó su aldea, destruyendo a varios de ellos. Yo, viendo esto de lejos, decidí intervenir y terminé con el problema. Luego me hice amiga de los cerdos de la aldea, y luego de que me dieran más comida y un poco de oro, dijeron que me estarían vigilando por si en algún momento necesitaba ayuda.

Así que, según ese cerdo, ya estábamos a mano.

Me dijo que corriera de ahí, ya que el monstruo podría levantarse de nuevo. Le agradecí la acción y me fui. Aproveché el hecho de que, como había corrido tanto, estaba a mucha distancia de la base, y el monstruo no podría encontrarme lo suficientemente rápido para no morir con el calor, ya que faltaban uno o dos días para que volviera el verano. No pensé en lo poco que había durado ese invierno, realmente. Había durado poco más una semana, una semana y media.

En un punto, ya estando lejos de lo ocurrido, comencé a caminar. Me sentía mal por los cerdos. Osea, sí, yo había salvado su aldea, al rey de esta y a muchos de ellos. Pero lo que hicieron por mí, fue increíble.

Como se estaba haciendo de noche, y aún faltaba bastante para llegar, acampé fuera una vez más.

Ya que en todos esos últimos días había estado explorando constantemente, decidí que dormir no era una mala idea. Fuera de eso, tenía comida de más, así que era una preocupación menos. Me acosté tranquila, y me dejé abrazar por el cansancio.

Me levanté muy tranquila, notando el fuerte cambio de temperatura –ya que ese día era el cambio de invierno a verano- y luego de comer y estirarme un poco, continué mi regreso. Noté la falta de la nieve, los pingüinos y las morsas. Faltaba bastante, pero ya quería llegar y descansar un tiempo. Bueno fue que, mientras volvía, conseguí más comida. Cuando estaba por llegar, me emocioné y comencé a correr. Un poco antes de haber llegado me cansé, y cuando estaba ahí me puse a buscar a Wilson para saludarlo. No lo veía, así que me preocupé un poco. No lo busqué mucho tampoco porque creí que estaba explorando, y que podía volver. Decidí guardar las cosas y seguir después, así que eso hice. Más tarde, vi que él estaba detrás de una de las máquinas, un poco alejado del campamento. Fui a buscarlo, feliz de que no le había pasado nada. Cuando estuve atrás de él, le toqué el hombro y pasó algo rarísimo.

Él, a una velocidad demasiado rápida para mis reflejos, Me tomó de la remera, sacó una lanza, y me levantó como para golpearme. Yo, por supuesto, grité por el susto. Se detuvo en seco, sorprendido. En voz algo baja y sonriendo, dije:

-Hey Wilson, volví… y traje comida…

Él, después de que dijera eso, me bajó lentamente, y se quedó mirándome. Luego de unos segundos, comenté:

-¿Querés comer? Traje varias cosas, y podemos preparar algo con eso.

Hubo un pequeño silencio, y lo único que hizo fue arrodillarse enfrente de mí, poner una cara de enojo terriblemente grande –A lo que yo me asusté un poco- y levantarme de la remera al mismo tiempo que se paraba. Entonces, Dijo gritando:

-¡¿Vos acaso querés que te maten?! –Tenía su cara en frente de la mía- ¡¿Por qué te fuiste a explorar durante tanto tiempo así nada más?!

-Yo… -Sabía que estaba mal, pero esperaba otra reacción- Necesitábamos comida, y no quería que te pasara nada al divino botón…

-Al divino botón… ¡Te pudieron haber matado! ¡Y, de paso, como no sabía dónde cuerno estabas, no había forma de que pudiera protegerte de nada! ¡Creí que te había pasado algo, tonta! ¡Dos semanas! –Elevó más el tono- ¡DOS MALDITAS SEMANAS sin saber NADA de cómo estabas!

-P-perdón, yo… solo trataba de ayudar…

Hubo un silencio, donde debió haber notado la expresión de mí cara. Vi que respiraba hondo, y, luego de bajarme, continuó:

-Nat, esa decisión te pudo haber costado la vida. Me encanta que te guste ayudar, y que hayas tomado en cuenta el hecho de poder ponerme en peligro pudiendo no hacerlo, pero me preocupé bastante. Si te hubieran hecho algo…

Noté que bajó su mirada, y yo me tranquilicé.

-Pero no me hicieron nada, y volví. Sana y salva. En una pieza.

Hubo un silencio de nuevo, y dije:

-Y ya que volví en una pieza, ¿Qué tal si lo festejamos comiendo algo? Tengo bastante hambre.

Sonrió levemente y fuimos en dirección al campamento. Yo me adelanté un poco, y de nuevo, Un rayo cayó enfrente de mí. Apareció Max, quien por tercera vez me levantó del sweater.

-Hey, ¿por qué les gusta mi sweater? –Pregunté yo- Sé que es algo llamativo, pero no es elástico.

-Creo que voy a ignorar eso. Bueno, a lo que venía. Miren, sé que les gusta esto de la aventura, y que quieren volver. Pero, debo advertirles algo. Puede que el final de esto, no sea como lo esperan. Y tam-

-Espera. –Interrumpí a Max de una forma impresionante- ¿Por qué siempre nos adviertes? No lo entiendo. Quieres matarnos, y nos adviertes de los peligros. Me dijiste cuándo volver para ver a Wilson –Juraría haber escuchado un '¿Qué?' de Wilson cuando dije eso- , Me explicaste los peligros de este lugar más de una vez y trataste de dejarme vivir varias veces. ¿Qué te pasa? ¿Acaso…? ¿Acaso será que no quieres realmente eliminarnos?

Él se quedó en seco, mirándome. Wilson no había dado palabra en toda la conversación. Cambió su cara bastante, y con una fuerza increíble, me lanzó un poco más lejos. Luego vi a una mano sombra salir del suelo y atravesarme, de la misma forma de la que había pasado la anterior vez. Volví a gritar, obviamente. Maxwell se fue sin decir nada. Wilson se acercó a mí, y yo le dije que tenía las cosas para hacer un collar de resurrección en mi mochila.

Luego me desmayé.

Desperté muy adolorida, con el sweater atravesado de nuevo y en el campamento. Apenas me moví, Wilson se acercó a verme. Me pidió que le contara de lo que pasó mientras estaba en la exploración por comida. Él supo todo, hasta lo del Venado-Cíclope. Después de eso pedí para que me arreglara el sweater de nuevo, y volví a ponerme su chaleco. Y se repitió la escena.

Luego de que la cosiera por segunda vez, y volviéramos a lo normal, descubrimos que ya teníamos las cuatro partes juntas –porque no lo habíamos notado-, así que buscamos la puerta. La encontramos luego de varios días, y la armamos como para pasar. Llevamos algunas cosas, que eran bastante simples: Bastante carne –Nunca viene mal-, Un báculo de fuego, pedernal y madera.