Desperté en una colina, un poco alejada de la ciudad, teniendo a Wilson y a Maxwell uno a cada lado. Al principio ambos nos asustamos un poco de Max, logrando que, si no fuera por mi interrupción, casi empezaran a pelear. Luego explicó que las sombras lo obligaban a hacer esas cosas. Se disculpó muchas veces, y yo acepté las disculpas al momento.
Terminé teniendo que convencer a Wilson dándole la razón a Max, porque él no quería aceptar las disculpas. Aun así, luego de haberlo hecho, siempre lo mantuvo muy vigilado.
Luego de eso, volvimos cada uno a su casa, y nos mantuvimos en contacto, volviéndonos amigos. Con el tiempo noté que Maxwell no era tan malo como lo pintaban, es más, creo que era bastante amable. Lo que sí, también era serio. Recuerdo que él una vez me salvó de que me robaran, porque –Literalmente- logró que el ladrón saliera corriendo. Nunca me dijo qué hizo. Se lo agradecí muchas veces, y cuando Wilson se enteró, también lo hizo. Creo que gracias a eso también aumentó un poco la confianza entre ellos, pero nunca pude asegurar nada.
Tiempo después, en uno de nuestros tantos encuentros entre los tres, le conté lo ocurrido a Maxwell con Charlie. Creo que, a pesar de que como era serio por lo general no se notaban mucho sus diferentes expresiones, se había entristecido mucho. Me hizo sentir algo mal, ya que gracias a ella ahora estábamos ahí. Me disculpé por no haber podido hacer nada, pero él dijo que no importaba, ya que había hecho un bien con eso. Realmente creo que sí le importaba, pero no creo que haya querido lograr que me sintiera mal yo también.
Días más tarde, después de eso, Wilson volvió a sus experimentos y me enseñó mucho sobre química. Puedo asegurar que varias veces terminamos explotados dentro de ese laboratorio. Max volvió a su vida, pero nunca quiso contó mucho. A veces, él me decía un poco de cuando hacía magia, y hacía algún truco simple para mí. Y yo… yo volví al colegio. Cada tanto, principalmente los fines de semana, me quedaba en la casa de Wilson, y él me ayudaba con los problemas que tuviera.
Y bueno. Supongo que todo volvió a ser normal.
Aparte, descubrí que Wilson sabía cocinar muy bien, así que las ganas de verlo y mis problemas no eran las únicas razones por las que iba.
FIN
