Oh, dios. Lamento la tardanza en actualizar este fic. Pero ya saben, eso de no tener imaginación para seguir. Pero acá está el siguiente capítulo. Apreció en verdad los comentarios que he leído, y gracias, me motiva a seguir escribiendo. Y no es por hacer publicidad, pero he escrito otro fic nuevo de Stony y Hulkeye Necesitas verte fuerte. Apenas subí el primer capítulo, es referente a AoU (Age of Ultron), mi propia expectativa de cómo puede terminar, guiándome por los videos que he visto también de Guerra Civil o Civil War y demás. Apreciaría demasiado si lo leen y dan sus hermosos comentarios al respecto, los apreciaré muchísimo. De antemano, gracias.
Ahora sí, a lo que estábamos.
Disclaimer: Los personajes no me pertenecen. Pertencen a Stan Lee, Marvel y Disney, yo sólo los agarré para crear esta loca historia.
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Capítulo Tres.
¿En serio planeaba en silencio? Hablando de Stark, todo era posible, durante diez minutos, él no le quitaba los ojos de encima a la mesa donde se encontraba Natasha y aquella hermosura de mujer que cada vez que sonreía, pareciera que Tony sonreía también. En verdad, quería saber quién era aquella mujer, pero ¡claro!, el amigo que viste como de los años 40's tenía que venir con sermones, y además, Legolas le había apoyado en su teoría.
Durante, los siguientes diez minutos, continúo platicando de los planes que tenía esa misma tarde, obviamente no desperdiciaría un sábado siguiendo a dos chicas, los desperdiciaría con actitud, tal como él lo sabe hacer.
Entre la media hora y casi los cincuenta minutos, Tony comentaba sarcásticamente, o decía un chiste, los cuatro amigos reían hasta no más no poder, plan número uno: llamar la atención de las damas para que fueran a reclamar del ruido que provocaban sus dulces voces, si no funcionaba, probablemente el plan dos sería seguirlas persuasivamente.
— ¡Oh, amigo Stark! Es el mejor chiste que he escuchado hasta este momento. —podía formular con esfuerzos un Thor riendo casi a carcajadas. —No puedo creer que todo ésos los inventes, ¡ja-ja! —aún entre risas comentaba. Parecía que sus ojos estaban derramando lágrimas.
— Tony, sabes que estamos molestando a los demás, ¿verdad? —efectivamente, el arruina fiestas no podía esperar otro momento. O en dado caso segundo. Obviamente no podía desistir a los chistes, pues hasta él se encontraba con lágrimas en sus ojos azules.
— ¿Por qué no te consigues una cita, Rogers? —cesaron repentinamente las risas. Hasta observó que las chicas, Natasha y la otra mujer, no dijeron otra palabra más. Un tssss se escuchó en una de las esquinas más cercanas de donde se encontraban los cinco sentados.
— ¿Se les ofrece algo más? —preguntó un decidido Phil con una sonrisa torcida, esperando no haber arruinado algo. Pues el silencio que abarcó el establecimiento, se fue evaporando.
Sí, Tony y Steve siempre tenían ese choque que nunca los juntaba como verdaderos amigos, tal como lo era con Bruce o al menos con Clint. Sólo se pudo observar a un Tony alzando una ceja con victoria en mano. Sabía perfectamente que eso le dolía a Rogers, pues su amada Peggy se había retirado del país por cosas del trabajo, y con esfuerzo tuvo que decirle adiós. No era la única mujer que existía en ese mundo, ¿o sí?
Bruce, observó la seña de Phil, pero prefirió no acceder a más. Con una simple sonrisa negó y Phil se retiró sin más a atender otras mesas. El tiempo de retirarse, Natasha y la mujer aún desconocida, dejaron la cuenta y la propina y se levantaron de sus asientos, no sin antes que Natasha fuera directamente al sofá donde los cinco se encontraban tomando el último sorbo de su café.
—En serio Tony, no lo hagas. —decía con voz segura Natasha, miraba directamente a los ojos de Tony. Sólo que él, se limitaba a observarla, sabía que estaba molesta. —Todos saben perfectamente cómo eres con las mujeres. Y si intentas tan siquiera seguirnos, te haré lo mismo que hago con Clint cada viernes. —decía casi como una amenaza mientras señalaba a Clint y el sólo asentía con la cabeza. —Sino, pregúntale a él mismo. —con una sonrisa socarrona salió de la escena dirigiéndose a la salida del establecimiento con la mujer a su lado derecho.
— Tony, ya escuchaste. Te recomiendo que no hagas enojar a Natasha. —comentaba un tembloroso Clint. Los traumas que él vivía cada semana, no eran una experiencia perfecta o al menos agradable.
— Plan B señores. —decía casi en un susurro y con una sonrisa en su rostro. Parecía que durante la hora y media que estuvieron en ese café, él planeó todo lo que quería hacer sólo para hablar con esa mujer. Obviamente, para un hombre le hubiera sido sencillo ir y hablarle, pero estando cerca una Natasha, no era la mejor opción. —Las vamos a seguir. —sí, lo primero que le dicen y lo primero que hace. Los cuatro hombres se le quedaron viendo un poco sobresaltados por su repentina acción.
— Pero ¿eso no sería cavar tu propia tumba, Tony? —pregunta un exasperado Bruce mirando a Tony con sorpresa. Sólo posó su mano en el hombre de él. Esperando que no lo hiciera.
. . . . . .
Las calles de Nueva York, no eran como las de su antiguo hogar. Al menos parecían ser seguras, y las personas caminando con bufandas rodeando sus cuellos. Las mañanas serían frías pero cálidas a la vez, sin duda había sido la mejor cita que había tenido desde hacía tiempo, y a cita era más bien una salida con una vieja amiga suya. Siempre quiso saber cómo se sentiría vivir con alguien a quien le tuviera confianza, aparte de que en su trabajo la cambiaron de módulo hasta Nueva York, y allí no era tan fácil encontrar casa o al menos departamento en donde residir.
Hablando por teléfono semanas antes con Natasha, supo que ella tenía un cuarto en su departamento y que podía quedarse allí hasta que tuviera al menos el dinero suficiente para rentar o comprar un departamento. Por lo que le gustó la idea, planearon la salida hasta ese mismo sábado, ya que ninguna de las dos tenía planes que hacer ese día. Buscó y buscó el café que le decía ella, y parecía ser que ese pequeño establecimiento era uno de los más populares de por allí.
Al entrar al café, observó a un hombre de entre los cuarenta y tantos años, sabía quién era. ¡Hasta en las revistas lo veía!, nunca en persona tuvo la oportunidad de verlo tan cerca como hace unos minutos atrás, antes de salir del establecimiento. Tenía ganas de poder hablarle o al menos sacarle una foto, pero la pena le invadía. Hasta que llegó Natasha antes de que ella hiciera una estupidez. Durante los minutos que pasaban, y entre los segundos que tenía para observar al hombre, las ganas de poder irlo a saludar, le carcomían, pero de un momento a otro, se percató que la puerta del establecimiento se abrió nuevamente, y cuatro hombres fornidos y con carácter diferente, se sentaron al lado de él impidiéndole lo que tenía planeado hacer.
Después de la hora que estuvieron platicando, las risas de los cinco hombres entraban y salían de sus oídos. Sencillamente, ella sonreía cada que escuchaba un chiste de Anthony, pero se mantenía firme ante Nastaha; escuchó un tssss y todo el lugar quedó callado, hasta ella se quedó callada, pero pasados unos segundos, el silencio que se había formado rompió poco a poco. Al platicar una vez más, salieron del establecimiento, pero antes, ella observó que Natasha le decía algo a Anthony.
— ¿Quiénes eran? —preguntó indiscreta Pepper mientras ambas chicas caminaban entre las grandes calles de la ciudad. Se le notaba entusiasmada por preguntar. —Esos hombres parecen ser agradables. —comentaba con una sonrisa, recordando uno que otro chiste que escuchaba por momentos.
— Tipos enormes. En serio, no quisiera conocerlos. —decía algo irritante. Los malos chistes de Stark eran algo tontos y estúpidos, pero no podía negar que uno que otro era divertido. Con un largo suspiro, observó a su amiga y rió por lo bajo. —El chico que viste como si estuviera en los siglos veinte, se llama Steve, vive con el tipo de lentes que estaba al lado de Stark, él se llama Bruce. —obviamente, tener una referencia a Stark, era como decir que Madonna es amiga de Katy Perry, una gran referencia. —Luego sigue el "pectorales", te presento a Thor. El dios del trueno, y por último tenemos a Barton. Alguien único. No te acerques a él. —las presentaciones de todo los personajes que admiró por segundos en el café, ahora cobraban sentido.
— ¿Por qué no? Parecen ser personas agradables. —sonrió una vez más. — ¿Viven en tu mismo edificio? —interrogó. Natasha, al escuchar tan precisa deducción, asintió con su cabeza.
— Sí. Acaso, ¿soné demasiado obvia?
— Es una probabilidad. Quisiera conocer todo lo que la ciudad puede ofrecerme. —dijo para cambiar de tema antes de que sucediera algo más en la plática anterior. — ¿Por qué Thor? —preguntó antes de reclamar otra plática. Había escuchado nombres griegos, de filósofos, pero de cuentos nórdicos, jamás.
— Esa es una pregunta que todos hacen. Y no sabría cómo responderla. —comentó en distracción Natasha. —Dicen algunos que sus padres son de esos que les encanta lo mágico, lo que es imposible de hacer o ver. Su hermano es Loki, sí, leyendas nórdicas. —decía sonriente.
Caminaron unas cuadras más, hasta llegar a un pequeño parque, donde se sentaron un rato para platicar un poco más. Del porqué del cambió de módulo del trabajo de Pepper, o cómo es que conoce a los chicos Natasha, y demás preguntas que se fueron formulando durante la plática.
Más tarde, llegaron hasta el edificio donde vivía Natasha. El humilde hogar de siete personas. ¿Cómo es que aún no volteaban el edificio boca abajo? Siete personas que son amigos, pero que pelean casi entre ellas. Natasha invitó a pasar a Pepper al área de recepción, donde se llevó la grata sorpresa de ser una de las cosas más elegantes que había visto. En el techo, un hermoso candelabro colgaba, con unos sillones de un color vino con detalles dorados. El elevador, o escaleras podían ocupar, pero como era una invitada, optaron por ocupar el elevador.
Llegaron al piso indicado, y recorrieron el pasillo hasta llegar a la puerta del departamento. Natasha, entre las cosas de su bolso, halló con rapidez las llaves, abriendo de par en par la puerta de su departamento.
— ¡Bienvenida! —exclamaba Natasha cerrando la puerta y recargándose en la pared, admirando como Pepper veía con detalle el departamento.
Pero, segundos después, tocaron la puerta. Al estar recargada en la pared, Nat fue más rápida al abrir la puerta que Pepper, dejando abierta su puerta, observó a los cinco hombres del café con un par de cervezas en mano y unos cuantos vasos desechables, complementando con una pizza y una botella de refresco.
— ¡Qué empiece la fiesta! —gritó Tony mientras entraba al departamento. Sólo la pelirroja se le quedó mirando con ojos de pistola y cerrando su puño.
— Tranquila, todo está en orden. —Clint decía divertido y posando una mano en el hombro de su amiga antes de que hiciera algo atrevido.
