La Profecía oscura


-Tenemos que irnos, ahora.- Dijo Shantae en un tono autoritario, Shinto se quedó callado para luego asentir y bajarse de la cama de un salto.

Entre los dos, madre e hijo prepararon lo que les pareció "indisplensable" para darse a la fuga. Estaban a punto de abrir el portal hacia otra dimensión, cuando un sonido les alertó. El niño volteó a ver a la puerta y se horrorizó al ver que esta empezaba a resquebrajarse hasta que una mano gris se asomó por una grieta.

-Shinto.- Dijo Shantae en voz baja mientras su hijo se acercaba a ella, con una mano creó un portal lo suficientemente grande como para que un niño alcanzara, Sus ojos se llenaron de lágrimas, abrazó al niño y le dio un beso en la frente para luego empujarlo dentro del portal.- Hasta luego…- Fue lo último que alcanzó a decirle antes de que unos Sueños Oscuros irrumpieran en la pequeña vivienda.

-¿Dónde está, dónde está él?- Preguntó un hombre que portaba una especie de armadura negra y llevaba entre sus manos una lanza de materia oscura.

-¿De qué me hablan?- Inquirió Shantae, ella había logrado cambiar de apariencia en un intento de "salvarse" y ahora estaba en su apariencia de quince años. El hombre la tomo del cuello y la levantó unos cuantos centímetros del suelo.

-No me mientas, Shantae Gee.- Dijo el guerrero en un tono amenazante.- Dinos dónde está el niño. –Se ganó como respuesta una mirada gélida de parte de la chica.

-Ni aunque me destrozaras te lo diría.- Respondió ella con un tono hostil.

-¿No?- Esa voz le desconcertó, miró con el rabillo del ojo hacia donde provenía la voz. Era Seob, el viejo la veía con cierta burla por la situación en que se encontraba.- En ese caso, será divertido poner a prueba tu palabra. ¡Llévensela!

Entre tanto ajetreo, Shantae sólo atinó a pensar que al menos su pequeño estaría a salvo… por el momento… "No les diré donde está mi niño nunca. Aunque… sólo espero que traten de usarme como la única fuente de información y no lo busquen a la fuerza."


Shinto salió disparado del portal y se golpeó la cabeza, perdiendo temporalmente el conocimiento, cuando se recuperó cayó en la cuenta de que estaba solo en un lugar desconocido para él.

-¿Dónde estoy?- Se preguntó el niño y miró hacia todos lados, se encontraba en lo que parecía ser un callejón oscuro. Con miedo caminó unos pasos y salió del callejón, quedó asombrado al ver que se encontraba en una ciudad nocturna con grandes edificios y anuncios luminosos. Siguió caminando mientras veía fascinado hacia arriba, de repente, un sonido similar a un gruñido lo alertó. Bajó la vista y se encontró con una criatura enorme que parecía la fusión mal hecha de un león con un reptil y algo extraño, era totalmente negra con unas cuantas partes de un verde brillante, su aspecto era grotesco. El monstruo, al distinguir la pequeña figura de Shinto se dispuso a embestirle. El niño cerró los ojos y esperó a que lo peor sucediera, pero no pasó nada.

Consternado levantó la vista y vio con asombro lo que había sucedido. Frente al monstruo se encontraba un chico de cabello rojo carmesí, ojos morados y piel pálida con extrañas marcas negras, este se encontraba sosteniendo con las manos la mandíbula del monstruo. El chico volteó a ver al niño y sonrió juguetonamente, mostrando unos dientes afilados.

-Esto se va a poner feo, mejor ve a un lugar seguro, enano.- Dijo él para luego empujar al monstruo hacia adelante con una fuerza descomunal.- Un monstruo feo atacando a un niño pequeño, típico.- Bromeó mientras se frotaba las manos. El monstruo se incorporó y soltó un rugido ensordecedor el joven miró con poco interés.- ¿Crees que con eso me vas a ganar? Pf… iluso.

La criatura volvió a rugir y se encarreró hacia donde se encontraba el joven, el cual se puso en posición de defensa. Volvió a rugir y se abalanzó hacia su contrincante, este, en respuesta le dio un puñetazo que alcanzó a partirlo a la mitad.

-¡Ja! Eso fue muy fácil.- Dijo el pelirrojo para luego voltear a ver a Shinto.- ¿Estás bien, enano?

Shinto iba a responder pero algo le dejó helado. Las dos partes del monstruo empezaron a temblar y se enderezaron, para horror del menor, una se transformó en una especie de lagarto gigante y la otra en un insecto de proporciones descomunales, ambos monstruos tenían un aspecto realmente grotesco. El pelirrojo volteó a ver e hizo una mueca de disgusto.

-Hey, puedo con uno, ¿pero dos?- Se quejó para luego cargar a Shinto al estilo de novia y salir corriendo.- No te asustes, unos amigos se encargarán de esto.

El niño volteó a ver con curiosidad hacia donde se encontraban esas dos horribles criaturas, para su sorpresa, dos jóvenes se encontraban peleando contra éstos. El primero era un chico de unos doce años, castaño y con lentes, éste chico se encontraba peleando con el lagarto gigante haciendo el uso de magia; la segunda era una chica de cabello castaño que usaba ropa negra, ella se encontraba tratando de derrumbar al insecto, el cual se encontraba volando con unas alas transparentes de aspecto desagradable.

El joven pelirrojo llevó al niño hasta lo que parecía ser un edificio abandonado, el chico depositó a Shinto en el suelo y sacó de su bolsillo una llave con la que abrió la puerta, luego le hizo un ademán al menor para que entrara. Cuando Shinto se encontró adentro, vio que el lugar era un cuartel, con aparatos y cosas que a él le parecieron "extrañas". El joven pelirrojo rio levemente al ve la expresión de asombro del pequeño sueño oscuro y cambió a su forma normal, su cabello cambió de rojo carmesí a "pelirrojo normal", su piel se oscureció un poco y las marcas negras desaparecieron y sus ojos se volvieron color esmeralda.

-Ya pasó todo.- Dijo el chico pelirrojo y sonrió a Shinto.- ¿Te encuentras bien?

El pequeño se quedó paralizado, nunca antes un desconocido le había dirigido la palabra, así que no tenía ni la más remota idea de qué hacer, por lo que terminó entrando en un estado de pánico.

-Oh, bueno, tomaré eso como un sí.- Respondió el pelirrojo mientras se rascaba la nuca.- Y… ¿Cómo te llamas?- El menor se quedó callado.- Uhm… así que eres de pocas palabras, bueno, no importa, yo soy Alexi.

El niño siguió callado, por una extraña razón sentía que recordaba haber oído ese nombre antes, pero no sabía de dónde. En esos pensamientos estaba cuando oyó la puerta abrirse, volteó la cabeza y vio a los dos jóvenes que estaban peleando con esos monstruos. La chica castaña se le quedó viendo con seriedad y luego volteó para dirigirle a Alexi una mirada fulminante.

-¿Por qué lo trajiste?

-Es que estaba solo, Wendy; por su mirada parecía estar perdido.- Replicó Alexi.- Sería cruel dejarlo ahí solito por su cuenta, y se ve que no es de por aquí.

-Eso es cierto.- Dijo el chico castaño, quien le miraba con interés.- Parece ser un… eh… ¿cómo se llamaban? ¡Ah, sí! Pareciera que es un Sueño Oscuro.- Se acercó al pequeño y con un tono amable le preguntó.- ¿Cómo te llamas?

Extrañamente, el niño se sintió en confianza con esos chicos, sentía que podía confiar en ellos, pero no sabía por qué. Con timidez dijo, en un tono casi inaudible.

-Shinto, Shinto Gee.

Al oir el nombre del menor, Alexi se quedó paralizado. "Gee… ¿Acaso este niño será…? ¡No! Eso debe ser una locura, aunque podría…"

-¿Pasa algo, Alexi?- Preguntó el castaño, notablemente preocupado por su amigo, el pelirrojo le sonrió de manera tranquilizante y algo perdida.

-No, nada, Louis.- Dijo y volteó a ver a Shinto.- Oye, de pura casualidad ¿no conoces a alguien llamado Shantae Gee?

Shinto frunció levemente el ceño.

-Es mi mamá.

Alexi se fue de espaldas de la impresión mientras Louis le miraba preocupado y Wendy se reía de él. Cuando el pelirrojo se incorporó, se quedó mirando fijamente al niño, quien volteó hacia otro lado, notablemente incómodo. No bastando con esto, el joven comenzó a "inspeccionar" detalladamente al menor, analizando su piel, cabello y otras partes. Para ese punto, Shinto sentía que se moría de vergüenza, sintió un gran alivio cuando notó que Alexi se detenía de golpe con su "trabajo".

-¡Qué rayos es lo que te pasa, eres ayudante de Pedo Bear o qué!- Gritó Wendy mientras le daba una cachetada al pelirrojo, Louis soltó una suave risa.- ¡O no me digas que eres un shotacon, porque en ese caso te mato!- Amenazó ella mientras sacaba de no sé dónde una de sus dagas y amenazaba con clavársela al chico.

-N… no es eso.- Se excusó Alexi mientras veía con terror el arma blanca.- Es que… ese niño me recordó a alguien que conocimos hace tiempo.

Louis se acercó a Shinto y le miró con curiosidad, cerró por un momento los ojos y, cuando los abrió tenía una leve expresión de sorpresa en el rostro.

-Eres el hijo de Shantae.- Susurró el castaño más para sí mismo que para los presentes. Volvió a cerrar los ojos, esta vez una expresión de angustia se apoderó de su semblante.- Uh… así que eso pasó. No te preocupes, nosotros cuidaremos de ti.- Dijo e un tono animado.

-Sí.- Agregó Wendy mientras le aplicaba una maniobra de lucha libre a Alexi.- Después de todo, aquí tenemos habitaciones de sobra, podrías quedarte en la que perteneció a la tía Shantae.

-¿Tía…?- Preguntó confundido Shinto, la sueño oscuro le había contado una vez sobre lo que era una familia, y él no creía tener esos lazos de relación con esos chicos. Louis hizo una sonrisa comprensiva.

-Wen y yo nos referimos a ella así porque la considerábamos parte de la familia, familia no son siempre los lazos sanguíneos que nos unen, también pueden ser los afectivos, y nosotros le guardábamos mucho cariño.- Explicó el castaño mientras le revolvía el cabello al pequeño pelinegro, luego, se fijó en una zona de su nuca que tenía algo inusual.- ¿Qué es esto?

-Louis,- dijo la castaña en un tono amenazante- no me digas que estás como Alexi, porque en ese caso también te voy a matar.

Alexi se encontraba adolorido y con un moretón cerca del ojo. "Qué humillación, una chica muchos años menor que yo me da una paliza." Pensó el chico mitad monstruo.

-No, no es eso, Wendy.- Dijo Louis mientras le hacía un ademán para que se acercara. Cuando la castaña estuvo a su lado, preguntó.- ¿Shirl tenía algo similar a esto?- El castaño movió el cabello que cubría la zona trasera del cuello del menor, Wendy quedó perpleja.

En esa parte del cuello, cerca de la espalda se encontraba lo que parecía ser parte de un símbolo grabado en la espalda del menor. Sin avisar, Wendy le indicó a Shinto que se quitara la polera (también en ese momento Alexi pensó "Y dice que los pedófilos somos Lou y yo"); cuando el niño se volteó, los tres mayores quedaron paralizados.

-Ese signo… me recuerda a algo… algo malo.- Dijo Louis en voz baja mientras comenzaba a buscar algo en su cajita/proyector, de reojo volteó a ver a Alexi y le dirigió una mirada cómplice.

Wendy ayudaba a Shinto a ponerse de nuevo su ropa para luego ofrecerle algo de comer, el menor negó con la cabeza y la castaña suspiró un tanto exasperada. "Tratar con niños es difícil."

-Creo que encontré algo.- Dijo emocionado el castaño mientras le indicaba con la mano a los demás que se acercaran.

Louis colocó su proyector en medio del grupo y este aumentó el tamaño de la proyección, en esta se podía observar una especie de texto antiguo escrito en un lenguaje que ellos desconocían.

-Eh, Lou ¿Podrías decirnos qué es eso exactamente?- Inquirió Wendy cruzada de brazos. El aludido frunció el ceño y tecleó algo en la "pantalla" del aparato, a los pocos segundos, apareció una segunda imagen a lado de la primera, esta era una traducción del texto escrito en lenguaje antiguo.

-Ahí está, léanlo.- "Ordenó" Louis. El texto decía:

La Profecía Oscura

Sólo él puede lograrlo,

Levantar a la raza del olvido

Y ponerla en el lugar que se merece

Su Poder será incomparable

Surgido de un error

Error que llevará a una nueva era

La era de los Sueños Oscuros.

-¿Qué rayos es esto?- Inquirió Alexi mientras leía y releía aquel texto, por alguna razón, esto le provocaba escalofríos.- Parece una profecía. ¡Ay!- Wendy le dio un codazo.

-Tonto, es una profecía.- Dijo la castaña con una venita en la frente al estilo anime. "Los hombres son tan inútiles a veces."- Pero, ¿Qué significa?

-Si no estoy mal informado, proviene del lenguaje antiguo y casi olvidado de los Sueños Oscuros.- Comentó el castaño con timidez.- Tengo la teoría, un tanto acelerad, de que Shinto es el "elegido" de la profecía.

-¡¿Qué?!- Exclamaron los otros dos mientras se veían incrédulos. Shinto se cubrió los oídos, nunca había estado con seres tan ruidosos como ellos. Louis se acercó a él y posó su mano en el hombro del pelinegro.

-Es por eso que huías, ¿cierto?- Preguntó el Ilussion en voz baja, Shinto asintió.- No te preocupes, nosotros te protegeremos. A partir de ahora, somos una familia.

Shinto se quedó callado, sus ojos se abrieron de par en par, pero sonrió, una sonrisa algo torpe e inocente, pero era una sonrisa.

"No estoy solo, ya no…"


Mientras tanto, en la dimensión de la Materia Oscura…

En lo que parecían ser unos calabozos, en una especie de cámara de tortura se encontraba Shantae, la sueño oscuro estaba inmovilizada con una especie de grilletes negros que la sostenían de pies y manos, había estado así por un largo tiempo, por lo que ya no sentía dolor.

Los soldados que se encargaban de ella la torturaban de diversos medios, le ensartaban cuchillos en el cuerpo y se divertían dándole descargas de energía; y ni así la pelinegra decía una palabra sobre el paradero de su niño, ella no cedería, su "espíritu" era fuerte.

Pero no su cuerpo.

El cuerpo sólido de la sueño oscuro, aunque pudiera regenerarse ya estaba muy dañado, estaba lleno de rasguños y cortadas, incluso le hacía falta un fragmento de los brazos y piernas. Sin embargo, ella mantenía su silencio inquebrantable.

-¿Qué haremos ahora, anciano Seob?- Preguntó uno de los soldados notablemente preocupado.-El momento de la profecía está por llegar y ella sigue sin decir palabra alguna. Debo admitir que es sorprendente su determinación, digo, mantener silencio por dos Ciclos, eso es mucho, ¿no cree?

-Silencio, soldado.- Dijo Seob con solemnidad.- Me temo que tendré que usar la fuerza para que ella hable, pero otro tipo de fuerza.

El soldado retrocedió intimidado por la extraña energía que emanaba del viejo. Seob se acercó e indicó a los soldados que se fueran, miró con burla el estado deplorable de Shantae; la sueño oscuro "respiraba" irregularmente, su rostro y cuerpo tenían miles de fisuras de donde se escapaba parte de su energía oscura.

-Y dime, querida, ¿ya vas a decirme dónde está el niño?- Shantae por respuesta le gruñó de manera amenazante y forcejeó para tratar de liberarse.- Tomaré eso como un no, que lástima, no quería hacer esto, pero qué mas da.

Dicho esto el hombre posó sus dedo índice y medio en la frente de la chica, justo donde se encontraba su estrella. Al contacto Shantae soltó un grito de dolor sentía como si le clavaran cuchillas en la mente, la sensación era insoportable, y para peor, ella estaba inmovilizada. Seob separó su mano de la sueño oscuro y sonrió maliciosamente.

-Te tengo.- Murmuró y creó un portal grande para que pudiera llegar a su destino, antes de entrar, volteó y dijo con sorna a Shantae.- Mandaré saludos de tu parte al pequeño.

La pelinegra se sentía desesperada, no iba a permitir que ese lunático fuera tras su hijo. En un intento desesperado por soltarse del agarre de los grilletes, y viendo que el portal comenzaba a cerrarse, sabiendo que no tenía la fuerza suficiente como para crear un portal, decidió tomar una medida muy arriesgada. Se desprendió de su cuerpo sólido, quedando en su forma original.

Con una velocidad impresionante la Sueño Oscuro atravesó el portal, esperando que su plan funcionara…


Habían pasado dos años desde que Shinto había llegado con el equipo, en ese periodo de tiempo se había unido a ellos un nuevo miembro: Raphael, un ángel desterrado; era un joven alto y delgado, de rasgos finos, cabello castaño y lacio a la altura de los hombros, ojos turquesa claro y tenía un par de alas blancas.

El ángel se había mostrado muy distante al principio, principalmente con el pequeño sueño oscuro, pero con el paso de unos meses terminó por ser hasta algo sobreprotector con el niño.

Un buen día, Shinto amaneció con una extraña sensación, como si sintiera que algo malo iba a pasar. Con pesadez se levantó de la cama y se dirigió al baño para asearse, Wendy le había dicho que eso era indispensable para dar una buena impresión a las personas. Cuando terminó de asearse se miró al espejo, se sorprendió al nota un detalle extraño: las marcas de su espalda se habían extendido a su hombro derecho y parte de su mejilla. "Esto no es normal." Pensó el pelinegro mientras examinaba la zona que tenía esas marcas. De repente escuchó el grito de Wendy diciendo que ya bajara para desayunar. Se apresuró a vestirse y ocultó como pudo esas marcas que habían aparecido.

Cuando bajó se encontró con una escena un poco peculiar: Wendy le aplicaba una llave a Alexi mientras Louis sonreía de manera irónica y Raphael les miraba con cara de póker; sí, una escena un tanto extraña para quien no estuviera acostumbrado a esos cuatro, pero ya que Shinto los conocía bien, sabía que eso no era más que su rutina de todos los días. Con tranquilidad se sentó en su lugar y e dispuso a ingerir su desayuno, aunque no necesitara del alimento para sobrevivir, le daba la sensación de ser como sus amigos.

-Hey, ¿Qué pasa, Shinto?- Preguntó Louis.- ¿Tienes frío, o por qué usas esas ropas?

El niño estaba usando un abrigo negro con una bufanda que le cubrìa la mitad inferior del rostro, así como pantalones largos y botas. Algo inusual de ver en él.

-Ah, es que… hoy amanecí con… frío…sí, mucho frío.- Se excusó el menor mientras se frotaba los brazos, haciendo como si en serio tuviera frío. Los otros le miraron no del todo convencidos, pero qué más daba, el sueño oscuro podía llegar a ser muy extraño a veces.

-¿Y si aprovechamos el día y salimos a algún lugar?- Sugirió Wendy.

-No es mala idea.- Opinó Raphael.- Aparte, hoy no tenemos a un monstruo malvado o sujeto demente al cual atrapar y yo aun no conozco completamente la ciudad.

-En ese caso, acabemos de desayunar y partamos hacia lo desconocido.- Bromeó Alexi en un tono enérgico, ahora que ellos tenían más o menos su edad, ya no tenía que esforzarse por hacer el papel de adulto responsable.

Acabaron y salieron del cuartel, caminaron por varias calles hasta llegar a lo que parecía ser el centro de la ciudad.

-Muy bien, esclavos.- Dijo Wendy mientras ponía las manos a los costados y miraba a los chicos con malicia.- Primero iremos al centro comercial y cargarán con las compras, de ahí podremos ir a donde quieran.- Raphael, Alexi, Louis y Shinto se miraron mutuamente con cara de "¿En serio?" A lo que Wendy puso una expresión de ofensa. ¿Cómo se atrevían a negarse?- ¡Oigan! ¡Vuelvan acá!- Gritó en vano, pues los chicos se habían ido por su propio rumbo, alcanzó a oir que Alexi gritaba "¡Nuca pensé que señorita Dominatrix quisiera ir de compras!"- ¡Oye!- Gritó ofendida. "El hecho de que me guste golpear chicos no significa que sea dominatrix o tsundere o esas cosas. ¡Ya verán cuando regresen!"


Shinto se encontraba caminando a través de la plaza central de la ciudad, ésta tenía una fuente, varios arbustos y bancas que le daban un aspecto considerablemente simple en comparación con el resto de la ciudad. El sueño oscuro seguía tranquilamente con su paseo cuando algo llamó su atención; en el cielo se había creado un portal grande, parecido al que usaban los sueños oscuros para viajar. Shinto sintió miedo. "Me han encontrado."


Louis y Raphael se encontraban en la zona de museos de la ciudad, el Ilussion a duras penas había logrado convencer al ángel de dejar ir por su cuenta a Shinto, ahora se encontraba escuchando a un ángel con complejo de madre sobreprotectora quejándose de que su "pequeño" estaba solo en un mundo desconocido.

De repente su dispositivo comenzó a emitir una alarma, tuvo un mal presentimiento. "Esto no es bueno… nada bueno."

-¿Qué ha pasado ahora, Lou?- Preguntó Raphael mientras preparaba su mazo.

-Shinto...


Alexi y Wendy estaban en la zona de restaurants del centro. El pelirrojo tenía varios rasguños en todo el cuerpo, la castaña le había perseguido y dado una paliza para luego obligarlo a acompañarla. "Las mujeres dan miedo." Pensó el chico mitad monstruo mientras caminaba cabizbajo a un lado de Wendy.

Cuando menos se lo esperaban, enfrente de ellos apareció un portal pequeño, similar a los que Shinto llegaba a usar. Ambos alcanzaron a detenerse a unos metros del portal y esperaron a que algo sucediera.

Del portal salió una figura humanoide de color negro y dos círculos blancos que hacían de ojos. La figura se quedó estática por unos segundos y una "niebla" de materia oscura le cubrió por completo, cuando la niebla se disipó dejó ver a una persona, esta cayó al suelo como si se tratara de un muñeco sin soportes.

Alexi se apresuró a auxiliar a esa criatura, no sabría bien si se trataba de un hombre o una mujer por los rasgos tan andróginos, tenía la piel de un gris pálido con una estrella de seis picos grabada en la frente, lo que dejaba claro que era un Sueño Oscuro, el cabello lo tenía negro y un poco desordenado; la mayor parte de su cuerpo era cubierta por una túnica negra con detalles blancos. Aunque fuera la primera vez que Alexi había visto a este ser, percibió una energía que le resultó familiar.

-Sh… ¿Shantae?- El sueño oscuro abrió los ojos, dejando ver que el iris era blanco con una estrella de seis picos adentro, Shantae le dio al pelirrojo algo y luego, casi en un susurro, dijo.

-Salven…lo…


Shinto se quedó paralizado, frente a él se encontraba Seob mirándole como un león hambriento ve al corderito. El chico sabía que no podía huir, estaba atrapado. El anciano se mantuvo callado, mirándole de esa extraña forma hasta que se dignó a hablar.

-Por fin te he encontrado.- Dijo para luego levantar algo similar a un medallón negro con una especie de joya de un extraño tornasol. Seob pronunció unas palabras en lenguaje antiguo para después agregar con burla.- Que te diviertas.

En ese instante, Shinto sintió como si le estuvieran estrangulando, cayó de rodillas al suelo mientras trataba de zafarse de lo que fuera que le estuviera haciendo eso, pero era imposible. De repente todo se volvió borroso a su alrededor y sintió como una energía muy poderosa le invadía completamente.


-¡Shinto!- Gritaron los cuatro jóvenes al unísono cuando llegaron al lugar donde el chico se encontraba, lo único que vieron fue una especie de remolino oscuro que se encontraba en un punto fijo. Cuando el remolino se disipó, los cuatro quedaron pasmados.

El Sueño Oscuro había cambiado de apariencia considerablemente. Había pasado de tener una apariencia de diez años a una de quince, el cabello le había crecido y pequeños símbolos negros le cubrían parte del rostro y casi todo el resto de su cuerpo, sus ojos eran totalmente negros salvo por unos pequeños iris de color morado oscuro; su ropa también había cambiado, ahora usaba una especie de gabardina violeta con detalles en dorado y plateado, mangas moradas con detalles plateados y pantalones negros metidos en botas color gris oscuro por debajo de la rodilla.

Shinto volteó a verlos con esos inquietantes ojos, su mirada era una mezcla extraña de ira, miedo, confusión y dolor; volteó a otro lado, esta vez para ver a Seob. El anciano tenía extendidas las manos al cielo mientras decía frases sin sentido, luego, miró al Sueño Oscuro y con voz autoritaria, dijo.

-Ha llegado la hora, Elegido, ¡Trae la gloria a tu pueblo!

Sorpresivamente, Shinto le tomó del cuello y acercó su rostro al del anciano, entonces, con una voz que logró calarle los huesos a todos los presentes, respondió.

-No.- Dicho esto su mano que sostenía al viejo se tornó de un púrpura casi negro y adquirió una apariencia más similar a una garra que a una mano. Seob dio un grito de dolor al sentir que su cuello se quemaba al contacto con la garra. Mientras tanto, Alexi miraba horrorizado la escena, y más aun cuando vio que el cuerpo sólido del viejo caía al suelo como un muñeco de trapo, dejando visible su forma real de Sueño Oscuro; aun no conforme con eso, Shinto volvió a sujetarle y cambió a una criatura similar al dios egipcio Anubis, solo que completamente negro con dos esferas púrpuras como ojos. Este ser comenzó a devorar al sueño oscuro frente a la mirada atónita del pelirrojo; Alexi se cubrió los oídos en un intento fallido de no oir los alaridos del ser de materia oscura mezclado con un sonido similar al de algo romperse. "Espero que el plan funcione, si no, estoy muerto…" Pensó para sus adentros. Él sería la carnada para distraer a Shinto, luego los otros tres intentarían neutralizarle.

-¡Hey, Oscurito, por aquí!- Gritó Alexi para luego cambiar a su forma de monstruo, sabía que al menor siempre le había molestado que le dijeran por ese apodo. "Espero sobrevivir a esto…"

Shinto volteó a verlo ya de nuevo en su cuerpo sólido y gruñó levemente para luego encarrerarse hacia el chico monstruo. Convirtió su mano en la misma garra de hacía unos momentos y se dispuso a darle un golpe al pelirrojo, quien alcanzó a esquivarlo, el sueño oscuro soltó un gruñido y siguió intentando golpear al chico.

-Woah, ahora sí que alguien se enojó.- Comentó Alexi con ironía, no tenía problemas en esquivar los ataques, pero la energía que emanaba de Shinto le estaba aturdiendo poco a poco. "Vamos… apúrense" Pensó desesperado mientras veía la dirección en la que se habían ido Louis, Wendy y Raphael minutos antes.

-Defecto.- Dijo el sueño oscuro en voz baja y agarró al pelirrojo de la polera. Alexi trataba de zafarse del agarre del pelinegro, pero le era imposible, sintió su cuerpo estremecer cuando escuchó de boca del menor algo bastante cruel.- No eres más que un experimento fallido, un engendro de la ciencia… un estorbo.

Alexi dejó de forcejear y regresó a su forma normal, sus ojos se humedecieron y por unos minutos se paralizó, sintió como si una espada atravesara su corazón y empezó a respirar agitadamente. Estaba entrando en estado de pánico, un pánico que no sentía hacía mucho. Shinto le miró con una mueca extraña y se dispuso a cortarle la cabeza. Alexi cerró los ojos, dejando escurrir las lágrimas y esperando lo peor. Pero no pasó nada.

Confundido abrió los ojos y vio con sorpresa que Louis se encontraba detrás de Shinto, "inmovilizándolo" con su magia. Shinto gruñó y soltó al pelirrojo para luego darle un "golpe de energía" al castaño, quien salió disparado y se estrelló contra un edificio. Entonces Wendy y Raphael salieron de arriba de otro edificio con el propósito de detener al sueño oscuro, éste les repelió como si se trataran de insectos.

-¿Por qué haces esto?- Preguntó Alexi, aun con lágrimas en los ojos.- Tú no eres así ¡Reacciona de una maldita vez!

Shinto se quedó callado por un minuto con la cabeza gacha, para luego levantar la mirada y soltar lo que parecía ser una risa mezclada con un llanto.

-No lo entiendes, ¡Nadie lo entiende!- Dijo el sueño oscuro con una voz distorsionada que difícilmente podría creerse de Shinto, luego, su voz cambió a la de siempre y agregó en tono triste.- Ni siquiera yo lo entiendo… ayuda… - Dijo esto último en un susurro casi inaudible. "Casi", porque Alexi alcanzó a oírle.

El sueño oscuro retrocedió unos pasos mientras veía con horror a su alrededor, sentía que miradas acusadoras se clavaban en él y le devoraban lentamente. Cayó de rodillas mientras se agarraba el cuello con las manos como queriendo estrangularse mientras soltaba alaridos que iban acompañados del eco de una risa.


-Está sufriendo… y mucho.- Dijo Raphael en voz baja mientras ayudaba a Wendy a incorporarse, ambos voltearon a ver a Louis, el Ilussion había cambiado a su alter ego y veía con seriedad lo que sucedía.

-¡Hay que ayudarlos!- Exclamó Wendy pero Shiro la detuvo, el albino miró con seriedad a la castaña y negó con la cabeza.

-Se ha relajado el ambiente entre ellos dos, intervenir nos haría partir desde cero otra vez.- Dijo con voz serena Shiro para volver sus ojos a la escena.


Alexi se incorporó para lentamente acercarse a Shinto. Con cuidado se arrodilló a su lado, con miedo le tocó el hombro.

-¿Shinto?- No obtuvo respuesta.- Shinto…

El sueño oscuro le agarró del cuello nuevamente y lo obligó a mirarle a los ojos, los cuales tenían una expresión de demencia total. Repentinamente, unos brazos rodearon el cuello del pelinegro y le jalaron hacia atrás, causando que soltara al pelirrojo; Wendy se encontraba sujetando a Shinto con todas sus fuerzas, el chico se había vuelto absurdamente más fuerte en comparación con cómo era antes.

-Es inútil lo que hagan.- Dijo Shinto en un tono que mezclaba tristeza con burla.- Soy un defecto… déjenme… pierden el tiempo en tratar de salvarme, cuando ya no hay marcha atrás…

Alexi se incorporó aun jadeando levemente. Se acercó al pelinegro y lo miró con una seriedad nunca antes vista en él.

-Déjate de cursiladas.- Dijo en tono seco para luego ponerle en el cuello una especie de cadena con un medallón en forma de estrella de cinco picos.- Me debes una…


La sensación que tuvo el sueño oscuro en ese momento fue una extraña mezcla de dolor y alivio. Sentía que sus fuerzas flaqueaban y que se desmayaría en cualquier momento, pero a la vez sintió cómo se iba liberando de una especie de carga invisible. Cayó de rodillas al suelo, volviendo a su apariencia normal de quince años.

-¡Shinto!- Gritó Raphael mientras se apresuraba a auxiliar al chico, quien respiraba de manera agitada.

-Ya… ¿todo terminó?- Preguntó con voz débil, miró a los cuatro jóvenes que le rodeaban y sonrió levemente.- Gracias…

Wendy dio un respingo y sonrió de lado.

-No podríamos haberlo logrado sin la ayuda de Shantae.- El sueño oscuro abrió los ojos sorprendido.

-¿Mamá? Ella… ¿está aquí?- Sus ojos brillaron levemente, Alexi asintió y lo cargó al estilo de "novia" para llevarlo con ella.

Wendy y Alexi habían dejado a la Sueño Oscuro en el cuartel recostada en uno de los sillones, su estado era deplorable. Oyó la puerta abrirse y sonrió levemente al ver a su hijo acercarse a ella.

-Estás… bien.- Dijo con voz débil.- Me alegro. Tristemente, mi tiempo aquí ha terminado… hubiera querido pasar más tiempo a tu lado, Shinto Gee…

-Mamá…- susurró Shinto, quien había cambiado a una apariencia de doce años, se arrodilló al lado de su madre y comenzó a sollozar. Shantae acarició el cabello del chico mientras entonaba una especie de canción de cuna. Cuando terminó, soltó un largo suspiro.

-Te amo, hijo.- Con un hilo de voz, pronunció sus últimas palabras.- Adiós…


Como todos saben, la materia no se crea ni se destruye, solo se transforma. Lo mismo pasa con los Sueños Oscuros.

A la hora de "morir", parte de su energía regresa al "corazón" de su dimensión, donde tarde o temprano volverá a formar parte de uno de ellos. La otra parte, en cambio, se transforma de inmediato en un nuevo ser oscuro, usualmente, si su "antecesor" vivió fuertemente las sensaciones de los DP normales, es probable que el nuevo ser tenga una "anomalía"… Sí, es una especie interesante…


Shinto miró sorprendido cómo el cuerpo de su madre era envuelto en una niebla color gris pálido. Una parte de esa niebla desapareció, como si por arte de magia la hubieran transportado a otro lugar. Quedó aun más consternado al ver que la otra parte de la niebla emitía un extraño brillo. Con algo de miedo, el chico metió su mano entre la niebla.

-¿Huh?- Sintió que palpaba algo sólido, que no era el sillón, metió la otra mano.- ¿Qué es esto?

La niebla se fue disipando poco a poco, dejando ver a Shinto qué era ese bulto que había entre sus manos. Abrió desmesuradamente los ojos al ver que se trataba de un bebé de piel gris pálido y una estrella de seis picos grabada en la frente, a diferencia de un sueño oscuro normal, este pequeño tenía el cabello blanco con un par de mechones grises a los costados, sus ojos eran grandes y tenían una estrella de seis picos dentro del iris. El bebé estaba envuelto en una manta color negro con espirales blancos.

-Entonces, es cierto lo que dicen de los Sueños Oscuros.- Dijo Shiro en voz baja para luego volver a ser Louis, Raphael le miró intrigado mientras se frotaba las sienes.

-¿Huh? ¿A qué te refieres?

-"A la hora de morir, forman un nuevo ser, así el ciclo no termina… nunca."- Citó el castaño.- Así que podríamos decir que este pequeño es el "hermanito" de Shinto.

-¡Kya! Es adorable.- Exclamó Wendy al ver a la criaturita.

-¿Cómo se va a llamar?- Preguntó Alexi mientras veía cómo Shinto cargaba al pequeño Sueño Oscuro. El chico se quedó en silencio, nunca se había imagiado que tendría que hacer algo así, ponerle un nombre… "Creo que ya lo tengo…"

-Haku…- Dijo el pelinegro en voz baja, el bebé rio.- ¿Te gusta? –Shinto sonrió.- Ahora somos una familia.


Y hasta aquí el capítulo 4 de Historias Cruzadas. Bueno, tardé dos días en escribirlo y ahorita estoy bajo presión, así que seré rápida.

Pd1. ¿Qué les pareció?

Pd2. Como que Wendy es medio Shotacon y tsundere.

Pd3. Da miedito Shinto con ese cambio.

Pd4. ¿Se esperaban un final así?

Pd5. Tardaré en subir el especial de Navidad... un poquito.

Pd6. Este capítulo quedó monstruosamente largo, pero creo que compensa lo del anterior.

Creo que eso sería todo, ¡nos leemos!