Las fiestas son mejor en familia
Louis había vuelto al cuartel para celebrar la Navidad, había logrado sobornar a Crazy Hand para que le solapara su "huida" de la Mansión Smasher y le ayudara a ir a la dimensión donde se encontraban sus amigos.
Cuando llegó al otro lado del portal, se encontraba en el callejón que daba al edificio abandonado que era el cuartel. No dio ni un par de pasos cuando frente a él surgió otro portal, grande fue su sorpresa al ver a Shinto, Raphael y Alexi salir de ahí. El pelirrojo se abalanzó hacia él y casi lo tira.
-¡Lou! Que bueno que esté bien.- Dijo el chico mitad monstruo lleno de alegría.- Te estábamos buscando en Ciudad Smasher, y luego nos enteramos de lo de Master Core… y… y los cristales… y… ¡Que bueno que estés a salvo!
-Eh… ¿Gracias por preocuparse?- Respondió el castaño con una gotita en la frente estilo anime.- En fin, ¿vinieron para Navidad?
-No, vinimos para comprar churros.- Dijo Raphael con un notable sarcasmo.- Obvio, que es por Navidad, Louis.
El castaño susurró unos cuantos insultos hacia el ángel y volteó a mirar a Shinto, el sueño oscuro se encontraba pensativo, más que de costumbre. Leyó su mente: "Tengo de deshacerme de ese libro que Alfa le dio a Raphael, si no, ¡juro que me doy un tiro!". El Ilussion rio por lo bajo, concordaba con el pelinegro, ese libro sólo había traído problemas.
-Bueno, ¿Entonces qué esperamos? ¡Vamos!- Dijo Alexi mientras tomaba a Louis de la mano y lo jalaba hacia la entrada. Cuando abrió la puerta fue derrumbado por alguien.
-¡Alexi-hyung*! ¡Estrás aquí!- Exclamó un chico de cabello castaño y ojos azules rasgados, el pelirrojo se mostró un poco sorprendido, pero luego empezó a reir.
-Yo también te extrañé, Leeo.- Dijo mientras se incorporaba, se asomó dentro del cuartel y grande fue su sorpresa al ver a varios de sus amigos de otras dimensiones, todos reunidos.- ¡Woah! ¡De verdad va a ser una gran fiesta!
Louis también se sorprendió al ver a tanta gente en un solo lugar "Vaya, el cuartel es más grande de lo que parece." Cuando entraron recibieron saludos efusivos y felicitaciones. De repente, el castaño sintió que alguien le abrazaba por detrás.
-Volviste, te eché de menos, pequeño Lou.- Dijo Hachiro mientras recargaba su cabeza en el hombro del chico.
-Yo también, Chiko. No sabes cuánto.-Respondió Louis con un leve sonrojo en las mejillas.- Ah, y si no te he respondido tu carta… bueno, digamos que hubo un error a la hora de entregar el correo en la mansión.- Esto último le hizo recordar lo incómodo que se sintió las semanas siguientes a la hora de hablar con cierto chico mitad ángel y cierto rey narcisista.
-Jeje, no importa.- Hachiro lo soltó para luego mirarle a los ojos.- Ahora sé que estás bien, y eso basta para dejarme tranquilo.
-¡Kya! ¡Son tan lindos!- Ambos jóvenes voltearon la cabeza y vieron a Wendy sentada en el sillón a lado de una chica de cabello castaño sujeto en dos coletas y de ojos azules. Ambas chicas se encontraban grabando la escena con sus celulares.
-Eh… Wendy, Melissa, ¿podrían apagar esas cosas?- Se quejó Louis mientras una venita sobresalía de su frente. Las dos se miraron entre sí para luego asentir. Hachiro las miró de la manera extraña.
-¿Fujoshis?- Preguntó en voz baja, el castaño asintió. Un par de voces muy familiares le llamaron.
-¡Lou!- Exclamó emocionado Jona mientras se abalanzaba hacia el Ilussion para darle un abrazo.- ¡Volviste, tal como lo prometiste!
-Nos enteramos lo del torneo Smash.- Agregó James mientras ayudaba al castaño a incorporarse.- ¿Cómo es que llegaste aquí?
-Soborné a Crazy.- Respondió Louis con una sonrisa traviesa.- Le pedí que no le dijera nada a Master Hand a cambio de unos cuantos Amiibos defectuosos, ya sabes, ahora está de moda coleccionar los defectuosos.- El rubio rio ante la explicación.
.Jeje, bueno, han llegado a buen tiempo.
Leeo jaloneó al pelirrojo hasta una zona "secreta" del cuartel donde los esperaban Zandro y otro chico de cabello castaño desordenado y ojos azul rey.
-¡Zandy, Mauro!- Exclamó contento Alexi al ver a sus dos amigos, puede que no fueran del mismo mundo, pero cuando se reunían el resto sabía que nada los podía separar. De repente el chico mitad monstruo se quedó callado y volteó hacia todos lados, buscando con la mirada a alguien. -¿Dónde está Genne?
-Creo que viajar tanto por esos portales te ha revuelto el cerebro.- Comentó Zandro mientras reía levemente.- Ven, mejor que te lo explique él mismo.
El castaño tomó a Alexi de la muñeca y lo llevó hacia donde se encontraba Timo conversando con otros dos chicos. Uno de ellos tenía el cabello blanco con puntas plateadas y los ojos de un verde azul muy claro; el segundo tenía el cabello negro y largo, piel pálida y ojos verde claro.
-Hola, Alexi.- Dijo el pelinegro de manera tímida.
-Hola, Haru Jin.- Contestó el pelirrojo con una gran sonrisa para luego voltear a ver al albino.- ¿Y qué ha pasado contigo? ¿Por qué no estás con el resto, Genne?
-Eh… nos han invitado a Timo, Haru Jin y a mí a la fiesta de Navidad de los dioses.- Explicó Genne un poco incómodo.- Recuerda que Timo y Haru son los portadores del poder de unos dioses de su mundo, y yo soy un dios menor. Nos invitó Master Hand.
-Sí.- Agregó Timo mientras rodeaba con un brazo al albino.- No te preocupes, Alexi, por el momento las cadenas del destino se encuentran bien. Y vaya, al parecer Master no se pierde la oportunidad de celebrar la Navidad. Ahora, si nos disculpas, se nos hace tarde.
Un portal grande apareció en una de las paredes, y los tres chicos se adentraron en él, no sin antes desearles a todos una feliz Navidad.
-Vaya… eso fue extraño.- Comentó Zandro mientras miraba al suelo para luego dirigirle al pelirrojo una mirada cómplice.- ¿Quieres hacer algo divertido?- Alexi sonrió.
En cuanto puso un pie dentro del cuartel, Shinto se dirigió a una velocidad descomunal hacia el segundo piso, donde se encontraban los dormitorios. Abrió lentamente la puerta de la habitación que compartía con su hermanito. Se acercó a la camita del menor y vio un bultito entre las cobijas.
-Despierta, dormilón.- Dijo mientras sacudìa suavemente el bulto, el pequeño se removió entre las cobijas y asomó su cabecita para sonreírle de manera inocente a su hermano.- Mira nada más, me voy por unos meses y cambias a tu forma de cinco.- "Reprochó" el pelinegro para luego revolver los blancos cabellos de su hermano.
Haku sonrió y le miró con sus enigmáticos ojos, luego tocó la estrella que estaba en la frente de su hermano para después hacer un corazón con sus manitas.
-Sí, yo también te extrañe.- Respondió Shinto con una sonrisa. Su hermano era mudo.
Con cuidado Shinto cargó a Haku al estilo koala y salió de la habitación. Mientras bajaba las escaleras, el mayor le explicaba al menor que ese día se celebraba una festividad llamada Navidad y le decía que le presentaría a unos amigos.
-Hola a todos.- Saludó el Sueño Oscuro en voz alta, bueno, en un tono más alto de lo que acostumbraba. Las miradas se posaron en ellos.- Bueno… hoy quisiera presentarles a muchos de ustedes a Haku, mi hermanito.
Depositó al menor en el suelo y éste se quedó viendo a todos con curiosidad, pero luego sonrió ampliamente y saludó con su manita; muchos de los presentes hicieron una exclamación de "Aw, es tan tierno."
-Eh… Shinto, ¿Puedo hacerte una pregunta?- Dijo tímidamente un chico de tez pálida, cabello naranja claro algo largo y ojos color esmeralda. El pelinegro asintió.- No te ofendas, pero, ¿no los sueños oscuros son inexpresivos y no conocen los sentimientos?- Shinto frunció el ceño levemente.
-Haku es un "anormal", como mamá sí pudo sentir muchas emociones en su vida, Haku y yo no somos del todo "normales" entre los DD.- Explicó son Sueño oscuro un poco incómodo.
-Bueno, al menos eso no le quita lo adorable.- Comento una chica de tez morena, cabello castaño y rizado y ojos marrones, ella se encontraba "hablando" con el pequeño Sueño Oscuro mediante el uso de señas.- ¿No lo crees, Alhex?
Tienes razón, Marion.- Respondió el pelinaranja mientras veía entretenido cómo Haku se podía comunicar fácilmente haciendo señas sin ser necesariamente el lenguaje de los mudos.
-Diez dólares a que se cae.- Dijo un chico de piel oscura y cabello rojizo mientras veía cómo Raphael trataba de ponerle la estrella al árbol de Navidad. Puso el dinero en la mesa y volteó a ver a su "contrincante", o sea, su hermana gemela.
-Na, siempre te va mal en las apuestas como estas, Santi.- Dijo la pelirroja mientras ponía otro billete en la mesa.- Veinte a que se electrocuta.
-Como siempre tan creativa, Sandy.- Comentó de repente Matheo. El rubio estaba abrazando de la cintura a Wendy y ambos veían entretenidos cómo los gemelos apostaban por saber cuál sería la suerte del ángel. Puso otro billete en la mesa.- Veinticinco a que se le enredan las alas en los adornos.
Santi y Sandy se miraron y sonrieron de un modo malicioso para volver a depositar sus miradas en Raphael. El ángel se encontraba tratando de poner la estrella en la punta del árbol ayudándose de una escalera para alcanza la punta. (Sí, todos pensaron que el ángel era medio menso al no ocurrírsele usar sus alas)
-Un poco más… sólo un poquito más.- Decía Raphael mientras se ponía de puntitas y trataba de alcanzar la punta (¿Que cómo cupo dentro un árbol tan grande? Pregúntenle a Louis). Justo cuando logró poner la estrella en su lugar, la escalera se fue para abajo, llevándose consigo al ángel. Sacudiéndose el polvo se incorporó y sonrió de manera triunfal (tonta) mientras conectaba al enchufe las luces navideñas, de lo que no se dio cuenta, fue que sus alas se habían enredado con los cables de las luces que decoraban el techo, por lo que, de un modo muy curioso, hubo un empate en la apuesta de Matheo, Santi y Sandy. (Ah, y también un ángel chamuscado y con dolor en el trasero, pero eso no importa)
-¿Y ahora?- Preguntaron los tres al unísono mientras veían el dinero en la mesa, como esperando a que este se multiplicara como por arte de magia. En vez de eso, cierto chico pelinegro con anteojos tomó el premio de la apuesta y se lo metió en el bolsillo.
-Bueno, ya que ninguno de ustedes ganó, el premio va para mí.- Dijo Jona para luego salir corriendo como alma que lleva el diablo.
Los gemelos salieron corriendo tras de Jona con intenciones de quitarle el dinero, dejando a Wendy y Matheo solos… solitos.
-Woah, sí que tienes unos amigos muy locos.- Comentó la castaña mientras veía cómo Santi tacleaba al pelinegro. Matheo rio por lo bajo.
-Ne… y eso que no los has visto cuando van "en serio".- Respondió el rubio y, tras reírse un rato, vino un silencio incómodo.- Etto… ¿Y ahora qué?
Como si de magia se tratara, una hojita de muérdago amarrada a un hilo bajó del techo hasta colocarse arriba de los dos enamorados, quienes se vieron un poco sonrojados.
-Eh… supongo que deberíamos besarnos para liberar la tensión, ¿no?- Comentó con una sonrisa nerviosa Matheo. Wendy arqueó levemente una ceja y se abalanzó hacia el rubio, ambos comenzaron a "devorarse" a besos frente a muchas miradas curiosas.
Mientras tanto, detrás de uno de los sillones cuatro chicos reían por lo bajo al ver que su pequeño plan había surtido efecto.
-Nos debes una, Matheo.- Susurró Leeo entre risas mientras Mauro enrollaba el hilo de la caña de pescar para que el muérdago regresara con ellos. Zandro y Alexi se miraron de manera cómplice mientras se aguantaban la risa.
-Ah… pobre Raphael, ¿No crees, James?- Preguntó Melissa mientras estaba sentada al lado del rubio, éste rio al recordar la escena.
-Sí, pero también se lo merece.- Dijo mientras rodeaba con un brazo a la castaña y la atraía a él.- A veces parece tener cerebro de pollo.
Melissa sonrió divertida.
-Es cierto.- Se acurrucó en el pecho del rubio.- Ah, esta es la mejor manera de pasar la Navidad: junto a ti.- James se sonrojó bastante.
-Sí.- Se acordó de algo.- Ah… Mel, ya va a ser el intercambio de regalos, ¿vamos?- La castaña asintió.
-¡Woah! Ya quiero ver que me regalarán.- Exclamó entusiasmado Alexi mientras se situaba lo más cerca posible al árbol.
Todos estaban ansiosos por recibir sus regalos de Navidad. Haku le hacía señas a Shinto señalando los regalos y a los chicos alternadamente. Louis sólo esperaba que su mamá hubiera tenido la consideración de regalarle otra caja/proyector. Entonces bajó de las escaleras Raphael con una túnica blanca y una aureolita de limpiapipas y sus alas (parcialmente chamuscadas) extendidas. James ladeó la cabeza y preguntó confundido.
-¿Y Santa?
-Lo siento pero en esta casa no creemos en el hombre rojo de la bolsa, mucho gusto.- Contestó el ángel con una expresión algo extraña en el rostro.- Y como a los Reyes Magos se les escapó el elefante… pues no quedó más que un ángel navideño.
-Eh… no te veo nada navideño.- Dijo Mauro, a lo que Raphael le volteó a ver seriamente para luego ponerse una nariz roja.
-Ya.- Dijo de manera seria para luego cambiar a una expresión más alegre.- En ese caso, y sin más interrupciones, ¡Comenzamos!
Después de la entrega de regalos, los "mayores" (sí, considerando que el "adulto responsable" era Raphael y tiene 19 años) se pusieron a beber licor. Mientras tanto, los "menores" (15-) se quedaron con cara de What? Ante las cosas que hacían los "mayores".
Ahora, aquí diré TODO lo que se regalaron unos a otros, algunas cosas sin sentido y otras… ¿Con sentido?
Louis recibió de regalo un nuevo aparato de parte de su mamá (quien aunque no estuvo presente fue muy atenta con su hijo) y un kit de dibujo completo de parte de Hachiro. (También nadie supo por qué, pero esos dos se desaparecieron el resto de la noche)
Alexi recibió un libro sobre el buen comportamiento de parte de Raphael. El pelirrojo estuvo a punto de ir y estamparle el libro en la cara al ángel, pero al darse cuenta de que éste ya estaba bastante pasado de copas decidió dejarlo así.
Wendy y Matheo… bueno, cuando llegó su turno de intercambiar regalos ya estaban con unas cuantos tragos encima, por lo que se subieron al cuarto de la castaña frente a la mirada atónita (y traumada) de los demás.
Shinto intercambió regalos con Haku. El menor le regaló a su hermano una especie de gargantilla y muñequeras negras con espirales blancos (bastante listo el pequeñín). Shinto, en cambio le regaló a Haku un muñeco de peluche color gris claro y ojos de botón, al niño se le iluminaron los ojos y abrazó al peluche ante las miradas de ternura del resto.
Raphael recibió de regalo un libro llamado "No hay que creer todo lo que se lee." De parte de Alexi y Shinto. El ángel no supo si sentirse ofendido por el regalo o agradecerlo, así que disimuladamente lo dejó detrás del sofá.
Y entre todas las risas, alegría y diversión que traen estas fechas, algo les recordó a todos en ese lugar que la Navidad era momento de esta con la familia y alegrarse. Ellos se sentían como una familia, una GRAN familia que estaba fuertemente unida por los vínculos de la amistad.
A la mañana siguiente…
-¡Me duele!- Se quejó Louis mientras se sobaba su parte trasera. Hachiro y él habían quedado no decir nada a nadie de lo que había pasado la noche anterior. Por otro lado cierta castaña estaba en un estado similar, sólo que ella estaba siendo cargada por Matheo.
-Sh… recuerda que si tu mamá se entera, estoy muerto.- Susurró Hachiro para luego plantarle un beso en los labios a Louis.- Esto no lo prohibió, así que puedo.- El pelinegro le dio un fuerte abrazo al castañó, tendría que esperar más tiempo a que regresara otra vez de Ciudad Smasher.- Hasta luego, pequeño Lou.
-Hasta luego, Hachiro.- Dijo el castaño para después adentrarse al portal que Crazy Hand le había creado desde la mansión Smasher.
-Y recuerda portarte bien. Haku.- Dijo Shinto mientras se despedía de su hermanito, el pequeño le hacía señas diciéndole que se cuidara mucho y que él lo esperaría hasta su regreso.
-Es una monada.- Comentó Alexi mientras se despedía con la mano de sus amigos, Zandro, James, Mauro y Melissa ya habían regresado a su dimensión, al igual que Alhex y Marion, y por supuesto, los gemelos.
-Sí.- Respondió Raphael para luego hacer un último movimiento de despedida y entrar al portal, seguido de Alexi y Shinto.
Tendrían que continuar con su misión, pero al menos ahora estaban más animados después de estar con su gran familia.
Fin (¿?)
Unas horas después…
Un portal se abrió en el cuartel y de ahí salió Genne seguido de Timo quien cargaba a Haru Jin. Al parecer la fiesta de los dioses se había puesto muy "alocada" y los tres menores no se habían logrado salvar de esa.
-Nuna, ¡nunca! Vuelvo a aceptar una de sus invitaciones.- Gritó traumado Genne mientras se dejaba caer en el sillón; él y sus dos amigos habían caído víctimas de la diosa del Yaoi y el espíritu de las navidades presentes, y bueno… tres sotas, más dos fujoshis salidas del closet, más unas copitas de más es igual a… bueno, ya supondrán.
Fin
Y he aquí el especial de Navidad, estoy desvelada, así que seré breve.
*Hyung: expresión coreana que usa un hombre para referirse a otro hombre que es mayor que él.
Y ahora las PD.
Pd. ¡Feliz Navidad!
Pd1. ¿Qué les pareció?
Pd2. Vaya, Hachiro y Louis… uh…
Pd3. Haku es una monada, ¿no creen?
Pd4. ¿Se imaginan qué les pasó a esos tres?
Bueno, ¡Nos leemos!
