-Y como son en Mckinley Blainey, les caeré bien?- decía Kurt mientras hacía equilibrio en una de las barandas del parque.
Su amigo lo había invitado a tomar un helado para celebrar su ingreso al instituto, y aunque no le gustara mostrar sus sentimientos, le era casi imposible disimular aquella tonta sonrisa que se le formaba cada vez que su castaño le recordaba que iban a estar juntos nuevamente.
-y por qué no les caerías bien?, es lo mismo que en cualquier otro lugar, ya sabes, solo debes adaptarte y listo- le respondió un poco preocupado al ver como este casi resbalaba.
-Pero para ti es fácil decirlo, porque todos te adoran Blainey, siempre has sido muy popular y esas cosas, yo la verdad no se qué voy a hacer, he perdido un poco mi muchosidad sabes, me la pasé todo el año estudiando, ni siquiera hice amigos en la escuela- dijo frustrado tomándose de la mano de Blaine cuando estuvo a punto de caer.
-Tu muchosidad?- dijo este divertido al ver como comparaba su problema al de Alicia en el país de las maravillas - No seas exagerado Kurt, al que a todos adoran siempre es a ti, si no los hiciste allá fue porque no hacías nada más que estudiar y no dejabas que nadie se te acercara, ni siquiera yo que soy tu mejor amigo- dijo un poco indignado- ya verás que fácil será todo , aparte me tienes a mí, yo nunca te dejaré solo, somos inseparables como tú dices – le dijo concentrado observando los pies del castaño.
Kurt lo miró enternecido al escuchar lo último que este le había dicho y se lanzo a él, dándole un abrazo y un dulce beso en la mejilla, ignorando como su amigo intentaba librarse de sus efusivas muestras de cariño.
-Kurt suéltame, sabes que no me gusta que hagas eso - le dijo alejándolo, simulando estar molesto.
-Ay que eres amargado Blainey, desprecias mi amor vilmente,-dijo el castaño mientras le dedicaba unos pucheros.
Blaine solo negó con la cabeza vencido, y junto al ojiazul se dirigieron al final del parque donde ya se lograba divisar la heladería.
Ambos se pusieron en la fila, esperando a que llegara su turno, y pidieron lo de siempre, una copa grande de helado chocolate para Kurt, y otro igual pero de Vainilla para Blaine, juntos se sentaron en una de las mesas y siguieron conversando y riendo felizmente.
-Blainey escóndeme!- dijo de improviso Kurt quien se puso bajo la mesa aferrándose a las piernas de su amigo.
-Qué sucede? … oh- dijo Blaine al ver a Sebastián al fondo del local, al parecer estaba con alguien, y se estaban retirando.
-No seas exagerado, sal de ahí- le dijo a modo de reproche- está con alguien, no creo que te moleste, vamos-.
-No, nunca! , el me da miedo rizos, es un Pervertido- susurró el castaño, Abrazando cada vez con más fuerza las piernas de su amigo.
-A si ah?, Y como yo también lo soy y estás de lo más tranquilo aquí conmigo- le respondió este divertido.
-No seas tonto Blainey, tu eres distinto… aaay por favor dime que ya se fue-
-mmm, no… de hecho parece que viene hacia acá- terminó de decir este cuando el joven de los ojos verdes se paró frente a su mesa.
-Que sorpresa verte aquí Blaine… ¿qué está haciendo Kurt, se está escondiendo? - dijo Sebastián un poco divertido, Blaine quedó un poco desconcertado y miró rápidamente al castaño quien se había ruborizado ante su descubrimiento, y comenzaba a hacer unas muecas divertidas, remedando lo que el chico había dicho.
-No me estaba escondiendo - dijo enérgico el menor- lo que pasa es que se me había caído el teléfono y no lo podía encontrar-reafirmó este tomándose del brazo de su amigo quien se reía disimuladamente.
- Ya nos vamos amor?- dijo interrumpiendo un poco molesto el acompañante del chico, que al parecer no le gustaba mucho la manera en como Sebastián miraba al ojiazul.
- si si, tranquilo, bueno los dejo, nos vemos en la escuela Blaine, y espero verte a ti también pronto - dijo este guiñándole a escondidas a Kurt quien nuevamente lo miró con desprecio.
-Viste, Viste Blainey! , es el colmo! , me guiño el ojo al frente de ese chico!,me lo guiñooo! que horror! Es que Como puede ser tan descarado? … oh hey espera un momento - dijo este abriendo los ojos asombrado- el dijo nos vemos en la escuela?, aaaaaay no me digas que el también va a Mckinley, por favor rizos dime que es mentira- dijo suplicante mientras Blaine se notaba un poco confundido.
-mmm ahora que lo pienso… parece que a él lo había visto antes de aquella noche- dijo este intentando hacer memoria- aaah, ya lo tengo, sí el va en Mckinley, entonces con razón se sabía mi nombre jaja entonces tendrás que verlo si o si - dijo este divertido.
Kurt mientras tanto lo miraba atónito, no podía creer que su rizos fuera tan despistado, es que como era posible que se acostará con un desconocido, y que ahora recién se diera cuenta que en realidad no lo era tanto, iban en la misma escuela por favor, el pobre castaño estaba estresado, y comenzó a dar lamentos que solo hacían que su amigo se riera más, esto era el colmo, decía el ojiazul, que comenzó a regañarlo hasta caer exhausto vencido ante la idea de que tendría que soportar a ese promiscuo de Sebastián por mucho tiempo más.
-Lo que pasa contigo Blainey es que tu no crees en el amor, ese es tu problema, si supieras lo mágico y maravilloso que es amar a alguien, no estarías con cualquier persona, imagínate, que pasa si llega tu verdadero amor?, vas a estar tan usado que no te va a querer- dijo este preocupado apuntándolo con la cuchara.
-verdadero amor?, Kurt esta es la vida real, aquí no existen esas cosas, ni tampoco el hombre ideal, ni los felices por siempre, nada de eso, todo aquello lo tienes aquí- decía Blaine apuntando la cabeza del castaño- y nada más, ni siquiera has dado tu primer beso, lo ves?, aun eres demasiado inocente para entender que eso solo ocurre en tus libros, y bueno en las películas que me obligas a ver también- le decía tratándolo igual como si este fuera un niño de cinco años.
-No Blainey, eso no es así, ya verás cuando encuentre a mi príncipe azul, será perfecto, le daré mi primer beso, y todo será maravilloso.- le respondía muy seguro el castaño mientras su amigo rodaba los ojos ante los comentarios tan utópicos de su ojiazul.
Así estuvieron todo el tiempo conversando acerca del amor, de lo importantes que eran los primeros besos, y cómo era posible de que Blaine no recordara el suyo, pero al parecer había algo que ninguno de los dos se acordaba, quizá porque en ese entonces eran demasiado pequeños como para tomarle importancia.
-Kurt… esta no es una película de superhéroes, … me volviste a engañar- dijo Blaine cruzando sus pequeños bracitos indignado
-Pero si el príncipe es como un superhéroe- decía inocentemente el ojiazul mientras se balanceaba en la cama mirándolo sonriente.
-No lo creo, ni siquiera tienen superpoderes… vamos Kurt cámbiala si, lo único que ha salido ha sido esa niña que canta y ahora se puso a tomar sol al medio del bosque!, aaay cuanto me abuuuurro– decía frustrado el pequeño de los rizos tapándose la cara con un peluche
-Pero Blainey como va a estar tomando sol si está muerta!, que no viste cuando la bruja le dió la manzana envenenada – le respondió este moviendo sus bracitos para ponerle más intensidad al lo que estaba diciendo- no has puesto atención a nada de la película!- suspiro agotado.
-Muerta?, y por qué le quiso hacer eso – dijo el pequeño un poco preocupado volviendo a sentarse.
-Porque es más bonita que ella,... pero mira ahí llegó el príncipe!- dijo este apuntando con su pequeña manito la televisión.
Rápidamente ambos se quedaron en silencio mirando la romántica escena concentrados, el príncipe bajaba del caballo y se acercaba lentamente a la palida princesa, uniendo sus labios en un calido beso amparado bajo unos tenues rayos de sol.
Kurt miraba todo con sus ojitos llenos de felicidad, aferrándose fuerte al brazo de su amigo quien miraba todo muy confundido.
- el príncipe le devolvió la vida, siii siii lo sabía lo sabia!- decía el ojiazul contento - y ahora se van a casar, se van a casaaaar! – gritaba ya mas emocionado corriendo por todo el cuarto, moviendo sus brazos y saltando por todos lados, su amigo mientras tanto se tocaba la barbilla muy serio intentando entender la lógica de lo que había pasado.
-Kurt…- dijo este muy serio haciendo que el castaño dejara de correr- el príncipe no le devolvió la vida, la niña era una zombie- terminó de decirle.
El castaño no pudo aguantar la risa que le causaba la ocurrencia de su rizos, y le intentó explicar que aquello había sucedido porque se habían dado un beso, y que la magia de este le había devuelto la vida a la princesa, sin embargo su amigo no parecía convencerse y seguía repitiendo de que el príncipe corría peligro ya que en cualquier momento ella le comería el cerebro.
Estuvieron discutiendo un buen rato acerca de los zombies y en especial de los besos, Kurt le afirmaba una y otra vez que estos eran mágicos y Blaine seguía sin creerle, hasta que acordaron al fin para librarse de todas dudas darse uno para ver que sucedía.
-Seguro que lo vamos a hacer- decía un poco preocupado el pequeño de los ojos grandes- que pasa si me convierto en zombie, o peor que pasa si pierdo mis superpoderes- decía este tapándose la cara con sus manitos.
-No seas tonto Blainey, los besos no quitan superpoderes, … pero bueno … estás listo?- dijo este cruzando sus pequeñas piernitas sobre la cama, frente a su amigo quien todavía parecía preocupado- mira Rizos, si pierdes algún superpoder yo te lo devolveré con la varita mágica que me regaló mi mami si?.-
-bueno, pero me lo prometes?-
-te lo prometo, promesa de amigos súper especiales- dijo el castaño sonriente
-muy bien, promesa de amigos súper especiales- suspiró el pequeño mas aliviado
Ambos amiguitos unieron sus pequeños labios en un dulce e inocente beso que rápidamente se desvaneció entre las risas que en ambos surgieron, aun eran demasiado pequeños para entender lo que aquel cosquilleo en su interior significaba, y solo explotaron en risas y emoción por aquella extraña sensación que habían descubierto
-jajaj Kurt sabes a Vainilla!- decía fascinado el de los rizos sin poder aguantar la gracia que le causaba la situación
-y tu a chocolate Blainey, chocorizos- decía emocionado el ojiazul dando vueltas en la cama.
Pronto, tras reir hasta no poder más, ambos pequeños bajaron a jugar al jardín de lo más natural, dejando aquel dulce momento en los recuerdos de la inocente infancia.
Perdonenme por este abandono .. todo se lo debo a la universidad :c
sin embargo haré mi mayor esfuerzo para mantenerlos contentos en este hiatus
Klisses and Klugs
