Pillados in fraganti (cap 3)

Nuevo día de reunión. Viva… Estados Unidos lo ANSIABA, por eso roncaba cuando debería estar ya entrando en el coche de Inglaterra, quien lo esperaba abajo a la hora puntual, con un Francia DESAYUNANDO en el asiento del copiloto. ¿Por qué? Porque éste, la puntualidad la llevaba en el culo, y como a Inglaterra no le dio la gana llegar tarde, pues le llevó a rastras. Y ahora es cuando comenzaba a desesperarse porque el Niño no bajaba. Tocó cabreado unas infinitas veces más al timbre, pero ''no hay nadie''.

-America, you git! ¡Que vamos a llegar tarde, y Germany nos va a cantar las cuarenta! –¡ay ese espíritu de verdulero…!

Naaaada.

El inglés se indignó y entró en la casa con las llaves que tiene (no lo hizo antes porque confiaba en que, al menos, estuviera despierto).

-AMERICAAAA! –subió las escaleras a su cuarto pisando fuerte, tanto que parecía que un maldito ejército viniera a secuestrar al americano. Abrió la puerta del dormitorio, subió las persianas y abrió las ventanas. Empezó a zarandearle. Y POR FIN, comenzó a despertarse.

-Mmmngh… -forma de Estados Unidos de decir ''cinco minutos más, mamá…''.

No, despierta! ¡Vamos a llegar tarde por tu culpa! –y pensó en cuando le dijo a Francia eso, preguntándose también si se habrá acabado ya el jodido cruasán.

-¡Iggy…! –síiii, Estados Unidos, es Inglateeeerra.

-Por Dios, ¡huele a perro! –ya estaba, el inglés se puso en plan madre.-¡Y cómo tienes la habitación, está hecha una leonera!

-¿Qué hay de desayuno…? –preguntó el otro sentándose en el borde de la cama, estirándose.

-¡Eso deberías preparártelo tú! No, ¡debiste habértelo preparado hace VEINTE MINUTOS!

Estados Unidos dejó de escucharle, y por eso se encontraba mirando las musarañas. Esto de madrugar… Bueno, Inglaterra podría perfectamente prepararle unos huevos con bacon con tal de ponérselos en la cabeza de lo rojo de rabia que estaba.

-¡ESTADOS UNIDOS DE AMÉRICA, HAGA EL FAVOR DE PREPARARSE Y DESAYUNAR DE UNA MALDITA VEZ!

Olé. Olé y olé. Con ese grito de sargento, hasta Francia, que AÚN seguía con el jodido desayuno, miró en dirección de la ventana del cuarto del Niño gracias a que escuchó algo, donde se encontraban los otros dos; el más alto, flipando en colores y vistiéndose a una velocidad superior a la de la luz. Mientras tanto, Inglaterra ya se había calmado, y se disponía a volver al coche.

-Te quiero abajo en menos de diez minutos –le comunicó al menor antes de salir y desaparecer de su casa.

Estados Unidos bajó CORRIENDO a la cocina, para prepararse unas tostadas y devorarlas en dos, tres bocados. Se puso la chaqueta con el último trozo en la boca, y entró al coche, donde Francia e Inglaterra estaban en plena discusión.

-¡Que vamos a llegar tarde por vuestra culpa, te digo!

-¡Qué vamos a llegar tarde ni qué ocho cuartos! ¡Si falta una hora para que empiece y estamos a veinte minutos del lugar de encuentro! Anglaterre, s'il vous plait… Relájate, ya sabía yo que debía haberte dado tu ronda matutina a la que te has negado rotundamente.

-¡Me da igual, hay que ser puntuales! ¡Y NO SÉ DE QUÉ RONDA ME ESTÁS HABLANDO!

-Eh… Iggy, France… I'm here.

Ambos se giraron a ver al recién llegado como si interrumpiera algo muy importante. El estadounidense se rió nerviosamente y levantó las manos, como si se rindiera de algo.

-En fin, pongamos marcha a la sede antes de que lleguemos…

-¿Media hora antes? –completó Francia. -¡Vamos a ver, estamos al lado! Al menos, vayamos a tomar un café o algo, no sé…

-¡Que no! –Inglaterra el cabezón. De tal palo, tal astilla, Estados Unidos…

El de gafas puso los ojos en blanco, como si estuviera cansado de escucharles pelear para luego morrearse como conejos en celo… que es lo que ocurre, y acababa de ocurrir, porque Francia, antes de dejar arrancar al inglés el coche, le besa, provocando un gesto de asco por parte del americano.

Y POR FIN, ponen rumbo al lugar de reunión, en el que ya están esperando… Japón y Alemania.

-Ohayo, Doitsu.

-Oh, guten morgen, Japan. –saludó el alemán en cuanto vió llegar al japonés… Al parecer, Inglaterra no era el único con su manía de llegar media o tres cuartos de hora antes a TODOS los sitios…

-¿Llevas mucho tiempo aquí esperando? –preguntó el asiático mientras se sentaba en su lugar correspondiente, encendiendo el ordenador.

-No, habré llegado unos cinco minutos antes sólo… -le contestó el rubio, deshaciendo el maletín con las miles de hojas y carpetas que tenía dentro, de nuevo, sin hacer caso al bello y hermoso ordenador nuevo que tenía a unos centímetros de él. –Hoy le toca dar la reunión a…

-Igirisu.

-Cierto…

El japonés desvió la mirada, no muy seguro de si la daría bien gracias a los ordenadores que a todos despistaban… menos al alemán porque tenía un campo anti-despistesconordenadores a su alrededor. Seguramente, era su aura…

Rusia llegaba bastante pronto, también. Pero no solo, por supuesto. Venía acompañado.

-Belarus, no era necesario que vinieras conmigo –le dijo a la chica, la cual estaba cogida a su brazo, mirando a su alrededor para evitar que ningún americano posesivo y estúpido se lo llevara de paseo. Llegaron enseguida, y Rusia casi se tuvo que quitar a su hermana con el grifo para que le dejara irse a la sala de reuniones. Cuando entró, Japón y Alemania pegaron un brinco del susto porque Rusia intimida, jolines.

-Privet. –les saludó el ruso con su sonrisilla característica.

-H-Hola, Rusia –contestaron los otros dos, y el mencionado se sentó en su sitio, brindando silencio a la sala. Sólo se escuchaba el sonido del ordenador encendido de Japón, y el que estaba arrancando de Rusia. Sólo quedaba esperar…

-Iggyyyy, you're too slow! –gritó el americano, nada más llegar a la puerta de la sala. Poco más tarde, apareció un inglés jadeante, y un Francia pegado a él, pero más tranquilo.

-America… No es hora para… estar corriendo… -dijo con cierta dificultad el de cejas gruesas, sentándose en su sitio, al lado de Francia y del Niño.

-Oh~ Bonjour –saludó el francés al sentarse. El inglés levantó una mano a modo de saludo, y Estados Unidos se rió fuertemente mientras también arrancaba su ordenador y le aturullaba de cosas la cabeza a Rusia. Nos compadecemos de él…

-Bien, pues sólo quedarían por llegar Italien y…

-Nihao! –saludó alguien.

-Oh, Chugoku. –hizo notar el japonés.

China se sentó en su lugar, al lado del otro asiático, y observó los ordenadores con sorpresa.

-Ordenadores… -susurró, y miró su carpeta que traía bajo el brazo, pensando que por qué nadie le había avisado de nada de esto antes.

-Yes, China! Computers! They are new, do you like them?! –gritó el estadounidense, acaparando también el del ruso, que lo miraba con curiosidad, para ver qué hacía.

-Shì a, pero no sabía que no era necesario traer papeles…

-Oh, me olvidé decírtelo. Sorry –se disculpó el inglés, que era el encargado de informar a China, pues este no asistió anteriormente.

-Ah… Bueno, no importa –se sentó con una sonrisa, encendiendo el ordenador y dejando su carpeta de lado. Otro menos...

-Bueno, ahora sólo falta uno… -hizo notar Alemania, mientras se preguntaba por qué rayos llegaba tan tarde si vivían en la misma casa. Ah, sí. Porque el italiano era demasiado lento vistiéndose y le daban las uvas cada vez que le esperaba. Y como si le invocaran, Italia apareció por la puerta.

-Ve~ Buon giorno.

Todos aplaudían internamente, porque Italia había llegado a la hora JUSTA. Todos le saludaron, y dio comienzo a la reunión.

-England, bitte, expón tu informe –le pidió el alemán. Inglaterra carraspeó, porque se le había olvidado POR COMPLETO que le tocaba hablar a él. Y claro… no había traído lo necesario. Así que le tocaba improvisar.

-Ehm… Yes, yes, ya voy… -susurró mientras se levantaba e iba al lugar correspondiente para dar charlas.

-W-Well… Let's start… El primer punto de hoy es… -pausa larga. No sabía tampoco de qué tenía que hablar.

-Igirisu… Hoy tocaba hablar sobre el medio ambiente. –le ayudó Japón. El inglés asintió, y comenzó a medio inventarse cosas por el camino, a las que el único que hacía caso era el alemán, y se le hacían raros algunos datos porque el británico los modificaba… levemente.

Mientras tanto, en un mundo cuadrado…

-¡No, Rusia, así no! –se quejó el estadounidense al ver que el ruso no estaba alimentando las vacas en Minecraft, sino… matándolas con la comida.

-Pero me has dicho que tenía que alimentarlas con el ratón… -replicó, matando otra.

-Nooo… Busca por internet, ahora estoy ocupado domando este caballo que… FUCK! –maldición gitana al caballo por parte de Estados Unidos porque lo acababa de tirar.

Rusia, obediente como siempre con el americano, buscaba en el navegador de una manera… exasperante para algunos. ¿Por qué? Bueno, escribía en el buscador de GOOGLE, la página GOOGLE. Y no al intro y ya está, no. También tenía que coger el ratón y llevar la flechita hasta el botón de ''Buscar''. Llega a verle Estados Unidos y no lo mandaba a la horca porque le quiere mucho y le aguanta, pero si no… Entró en la primera página que encontró: una Wikipedia de Minecraft. Lo leyó, y un anuncio del típico ''Ha recibido (1) mensaje!'' apareció en su pantalla. Pensando en que era de verdad su correo electrónico (a pesar de que le extrañaba que se lo notificase cuando no lo tenía abierto en ese ordenador), entró en él, y un vídeo apareció en su pantalla. Pero aún estaba cargando. Extrañado, preguntó a su pareja, el cual estaba a puntito de mandar a la mierda al caballo de las narices.

-Amerika… -le llamó.

-Whaaaat? –contestó, de forma pesada.

-¿Qué es esto? –preguntó, mientras señalaba su pantalla. El de gafas se asomó para ver qué ocurría, esperándose lo peor. Tiembla, bonito, tiembla…

De repente, se escucharon gemidos placenteros, acompañados de imágenes pornográficas, que hicieron saltar a los dos (además de sonrojarse, por supuesto). Estados Unidos cacharreaba frenéticamente; primero, para bajar el volumen al cero; y luego para quitar los estúpidos anuncios. Lo primero lo consiguió, pero lo segundo…

-Te están saliendo más ventanas como esa –notificó el ruso. Mírale, no hacía nada pero bien que decía cosas.

-Russia, I'm doing what I can do! –le replicó, casi tirado sobre el otro porque estaba medio apoyándose en el teclado del ordenador ajeno y lo manejaba desde su sitio. Y el albino, que es buena persona, le ayudó a sostenerse cogiéndole por debajo de las axilas. Ese gesto te lo agradecerá por siempre, Rusia.

Francia, por su lado, se quedó mirando a la parejita, extrañado. Estaban rojos como esos que le gustan tanto a su hermano español, pero no sabía el porqué. Decidió preguntarles por ordenador.

Francia: Qu'est-ce qui se passe?

Estados Unidos lo leyó desde el ordenador de Rusia, así que contestó por ahí.

Rusia: France! Well… Digamos que Russia no sabe el concepto de publicidad y ha abierto anuncios no aptos para menores.

El francés se rió para sí mismo.

Francia: Oh… Qué traviesos~

Rusia: France!

-¿Con quién hablas? ¿Por qué desde mi ordenador? –susurró el ruso.

-Oh, it's France.

-¿Ya has quitado los anuncios?

Estados Unidos soltó el aire por la nariz, desesperado, mientras negaba con la cabeza y se ponía a ello de nuevo. Francia vio que estaban ocupados y decidió seguir en su tarea de mirar al inglés explicar, mientras pensaba que se veía muy mono con la camisa y la corbata que le había prestado. Exacto, le miraba, pero no le escuchaba. Podría decirse que soñaba con él haciendo… cosas. Unos gemidos le despertaron, y una maldición en inglés americano de regalo.

-Amerika, Russland! ¿¡Qué son esos sonidos!? ¡Estamos en plena reunión! –gritó muy sonrojado el alemán.

-¡Son anuncios, lo juro! ¡Rusia no sabe dónde se mete y abre estas cosas por equivocación!

-Es que me lo mandaron por correo… -dijo con un tono parecido al de arrepentimiento.

-¡Es sólo publicidad, Rusia!

-¡Quitad eso inmediatamente!

-¡Eso intento, Germany!

Inglaterra, que ya no sabía qué más sacarse de la manga, agradecía internamente a Estados Unidos y a Rusia de que abrieran anuncios por equivocación, pero la faceta de gruñón no se la quitaba nadie.

-Oh my god, America! ¡No es de caballeros ver esas imágenes en público! –riñó. Estados Unidos iba a explotar en cualquier momento.

-SHUT UP! I'm trying to stop this!

-Ve~ Igual si cierras la pestaña se van~ -propuso el italiano, feliz.

-Eso he intentado, pero tampoco me deja… -informó el otro.

Entonces China, que estaba jugando al buscaminas en su ordenador, apagó el ordenador de Rusia desde la torre, dejando todo en silencio.

-Wow… -se sorprendieron.

-Es tan fácil como eso.

-Thank you, China!

-Bié kèqi –dijo el mencionado, quitándole importancia al asunto mientras volvía con sus entretenimientos.

-Eh… Sigamos con la reunión. England…

-Sure… -y retomó su discurso improvisado.

-Russia, no abras publicidad la próxima vez, por favor…

-Vale –acordó el aludido, mientras volvía a encender su ordenador.

Y hasta aquí el tercer capítulo. Siento mucho el retraso, pero que se te vaya la inspiración es cosa mala. Además, estoy trabajando en dos fanfics que seguramente suba pronto… Pero bueno, aquí tenéis la continuación. ¿Reviews, por favor~?